Industria

La actividad fabril sigue baja, pero con “brotecitos verdes” vinculados al campo y la construcción

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Un informe de la consultora Ecolatina difundido hoy indicó que la actividad fabril sigue muy baja en la Argentina, pero con algunos sectores a los que si les está yendo mejor, como son los vinculados al campo o a la actividad de la construcción, que empieza a exhibir mejoras.     

“La economía no logra consolidar su despegue, y la mayor preocupación radica en la performance de la industria: de acuerdo a datos oficiales, el complejo manufacturero cayó 2,4% i.a. en el primer trimestre de 2017, tras alternar en los últimos cinco años de fuertes caídas y leves recuperaciones”, dice el informe.

“Las únicas ramas que muestran un mayor dinamismo dentro del complejo manufacturero son aquellas ligadas a la actividad agropecuaria y la construcción (dos sectores favorecidos por la política económica actual)”, explicó el reporte.

Algunos de los datos que resaltó Ecolatina, son:

-La producción agropecuaria ha sido uno de los sectores que mejor ha reaccionado al nuevo esquema económico. De acuerdo a las cifras oficiales, en los dos primeros meses del año la producción aumentó 5,4% i.a., tras el repunte observada a fin del año pasado (+1,6% i.a. en el cuarto trimestre de 2016). 

-La construcción es otro sector que ha dado señales de recuperación a comienzos de este año, tras una formidable caída el año pasado (-11,3%). Por caso, según el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) que publica el INDEC, trepó casi 2% i.a. en el primer trimestre del año.

-Pese a la merma global de la actividad manufacturera, cabe destacar cierta mejora en algunos rubros que ayudaron a moderar la contracción observada en 2016 (5,7% i.a.). Ahora bien, cuando descomponemos el EMI por bloques se observa que las ramas más dinámicas han sido justamente aquellas ligadas al sector agropecuario y a la construcción.

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La industria de la madera, una de las peores en el ranking de competitividad

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Alimentos, Bebidas, Insumos Básicos, Farmacéutica y Productos de Petróleo son los top five del Ranking 2017 de Competitividad Sectorial de ABECEB, mientras que Calzado, Indumentaria, Madera, Maquinaria de Oficina y Autopartes encabezan la lista de los menos competitivos. Automotriz y Caucho y Plástico sobresalen en el centro del ranking, exhibiendo un desempeño intermedio.

 

El ranking ABECEB de competitividad sectorial de Argentina mapea 22 sectores manufactureros según su posición competitiva.

 

“El buen posicionamiento de aquellos con mejor performance se explica en gran medida por factores de carácter sectorial, ya sea relativos al capital y el trabajo, el acceso a los insumos y las materias primas o bien, por la estructura particular de la industria. En cambio, los aspectos sistémicos, como el ambiente macroeconómico, el marco regulatorio e institucional, la estructura de base y aquellos relativos a la innovación, no contribuyen positivamente”, explicó Alberto Schuster, director de la Unidad de Competitividad de ABECEB.

 

Schuster destacó que “a un año y medio de la actual gestión, se advierten avances orientados principalmente en administrar las fortalezas sectoriales para aprovechar las potencialidades existentes”. Pero subsisten desafíos, especialmente en el plano sistémico. “Si bien aquí también hubo cambios positivos, todavía nos desafía la necesidad de contar con una macroeconomía estable y un marco institucional sólido que promueva la competitividad y atraiga ese proceso inversor que logre quebrar una larga historia de crecimiento económico elusivo; en suma conformar un mejor ecosistema competitivo”.

El sector Alimentos se destaca como el más competitivo del país, en base a su mercado interno y una gran inserción internacional de sus productos signada por la elevada diversificación de sus destinos. Argentina resulta en este rubro un jugador relevante a nivel internacional, erigiéndose como el tercer abastecedor de alimentos del mundo. La ventaja comparativa del país en recursos naturales juega un rol preponderante para explicar su desempeño. Como sucede a nivel global, las principales sub-industrias (como la molienda o los lácteos) se localizan en las cercanías de los centros de producción primaria, lo que permite minimizar los costos de la materia prima, en especial los logísticos.

 

De todos modos, uno de los grandes desafíos para nuestro país en materia de alimentos es incrementar las exportaciones de productos procesados (golosinas, bebidas, preparados de fruta y carne, etc.), con mayor valor agregado y mejor precio relativo que los commodities industrializados. En comparación a países como Brasil y Australia, que también cuentan con buenas condiciones agroecológicas y por ende con gran disponibilidad de materias primas, Argentina tiene un bajo porcentaje de exportaciones en alimentos de alto valor agregado, ya que un 62% de las mismas corresponden a derivados de soja.

 

En tanto, el pobre desempeño en materia de competitividad de los sectores menos competitivos implica la necesidad de contar con la protección de la política comercial para su supervivencia. Dado que la administración actual apunta a integrar la economía argentina a los mercados internacionales y a las cadenas globales de valor, estas ramas se enfrentan al desafío de lograr mayor competitividad o reconvertirse hacia otras actividades.

 

Los rubros Calzado e Indumentaria resultan los menos competitivos, dando cuenta de deficiencias en materia de informalidad y productividad, así como en indicadores de capacitación de personal, inversiones y acceso al financiamiento. La baja escala de la industria argentina también juega en contra, especialmente teniendo en cuenta la alta renovación que caracteriza al sector. Como lo ha identificado la administración actual, son sectores sensibles dada su elevada participación en el empleo privado: conjuntamente, estas dos ramas emplean casi 200.000 personas, 11% del empleo industrial total.

 

La industria Autopartista también se encuentra entre las menos competitivas del país. Son muchos los factores que afectan su performance. De carácter sectorial, los más importantes son: altos costos laborales y logísticos, una escala ineficiente que incrementa la incidencia de los costos fijos y precios de insumos por encima de los internacionales. A nivel sistémico impactan la falta de acceso al financiamiento y una estructura impositiva que aplica impuestos en cascada (ingresos brutos), encareciendo el costo de la producción local versus el de los componentes importados.

 

La rama productora de Automóviles, en contraste con la autopartista, se ubica en una posición intermedia. En este caso, los elevados costos laborales unitarios y una escala ineficiente también inciden negativamente, pero estos factores poseen un menor peso, en el marco de una larga experiencia productiva que brinda know how, especialmente en los segmentos de pick-ups donde Argentina es un importante jugador global.

 

Es importante destacar que el cambio del marco regulatorio dispuesto recientemente contribuiría a mejorar la competitividad en ambos segmentos. Por un lado, la Ley de Autopartes sancionada en 2016 provee incentivos a las compras de insumos locales, lo que beneficiaría a las autopartistas a través de una mayor escala, y a las terminales abaratando el costo de las piezas nacionales. A su vez, en la medida que se logre materializar el plan de impulso de la industria anunciado en marzo pasado y se avance en acuerdos comerciales, la industria también se verá beneficiada por un incremento en los volúmenes exportados, y con ello, una mejora de la escala de producción.

 

En este marco, Schuster explicó que “un país se considera globalmente competitivo cuando obtiene frente a otros una ventaja relativa que, con base en sus factores de producción, es el resultado de haber creado y mantenido en ecosistema que permite a sus empresas y emprendedores competir globalmente, generar utilidades, inversión, empleo e innovación, en un marco de respeto a las normas de relacionamiento y de comercio internacional y, así, propender al bienestar de su gente”.

 

“Los que compiten en la realidad no son los países sino las empresas; ellas son las que insertas en el país, manejándose en base al ecosistema competitivo y con las características particulares de su sector, materializan esta competitividad”, subrayó.

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Se detuvo la caída exportadora de las PyME industriales, pero las importaciones ocuparon más espacio en el mercado interno

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La Fundación Observatorio PyME publicó su último Informe Especial sobre “Competitividad e inserción internacional de las PyME industriales argentinas” del cual se destacan las siguientes conclusiones:

  • En 2016 la rentabilidad de las exportaciones de las PyME industriales aumentó 17%. El “núcleo duro” exportador de las PyME se estabilizó en 12% (22% en 2009) y la apertura exportadora en 14% (22% en 2010); por primera vez se detuvo la caída exportadora que se venía experimentando  desde el año 2009.

 

  • En la ecuación de costos y rentabilidad, durante 2016 los términos del intercambio industrial (cantidad de insumos importados necesarios para obtener una unidad de bienes de exportación) que enfrentaron estas empresas jugó un rol negativo (-3.5%). Es decir que las PyME reciben 3.5% menos insumos importados por unidad de bien nacional entregada. Además, entre 2011 y 2014 los términos del intercambio industrial de las PyME habían ya sufrido una caída del 10%. Dicho de otro modo, las PyME industriales argentinas deben entregar cada vez más exportaciones por cada unidad de insumo importado.  

 

  • Entre 2009 y 2016 el único sector que logró incrementar la proporción de PyME exportadoras fue el sector Químic A su vez, y no obstante, durante el mismo período este sector disminuyó muy significativamente la proporción de sus ventas orientadas al mercado internacional. En síntesis, más PyME químicas operan en el mercado exportador, pero a un promedio de ventas al exterior inferior al registrado en 2009/2010.

 

  • La proporción de PyME que perdieron participación en el mercado interno a mano de las importaciones aumentó del 13% al 21% entre 2015 y 2016.
  • Competitividad e Inserción Internacional de las PyME industriales en Argentina

    La devaluación del peso realizada a fines de 2015 detuvo la caída de la competitividad internacional que las PyME industriales venían sufriendo nítidamente desde 2009, aunque no logró frenar la amenaza importadora ni evitar la pérdida de mercado interno de las empresas menores. 

    El impacto positivo de la devaluación del Peso en las PyME industriales

    Durante 2016 la depreciación del peso se aceleró 32 puntos porcentuales con respecto a la depreciación registrada en 2015 (52% vs. 20%, respectivamente), mientras que las PyME industriales durante el mismo período aceleraron el incremento de sus precios internos en sólo 8 puntos porcentuales (31% vs. 23%, respectivamente). Es decir que estas empresas realizaron una modesta traslación de la devaluación a sus precios en el mercado interno. Adicionalmente, los precios de exportación de sus productos se incrementaron muy levemente (un 1.5% en dólares).

    La consecuencia de todo esto fue un abaratamiento para el resto del mundo de las manufacturas nacionales producidas por las PyME o, dicho de otro modo, un incremento de la competitividad internacional de estas empresas.

  • Sin embargo, es necesario comprender que esta ventaja lograda con la devaluación del peso no podrá ser sostenible si no se acompaña con una adecuada política industrial y comercial, dado que su efecto por sí sólo es transitorio (espurio). Se trata, de darle a la producción industrial de las PyME una perspectiva de competitividad a más largo plazo y una mejor gestión comercial de los mercados de exportación e importación.

    La “rigidez importadora”

    El nivel de la devaluación de diciembre de 2015 parecería haber sido suficiente para frenar la caída de la cantidad de empresas exportadoras y su grado de apertura comercial, pero no así para disminuir la presión de las importaciones (competidoras) en el mercado interno de las PyME.

    A pesar de que en 2016 los productos nacionales fabricados por las PyME industriales resultaron más baratos con respecto a la competencia de manufacturas importadas, estas empresas perdieron espacio de mercado interno a favor de las importaciones: la proporción de PyME industriales que perdió mercado interno pasó del 13% en 2015 al 21% en 2016. 

  • Éste es un hecho alarmante que merece una explicación debido a las implicancias que tiene sobre la política cambiaria y comercial de la Argentina. ¿Cómo se explica que a pesar de que las importaciones se hayan encarecido, la pérdida de mercado interno de las PyME se haya agravado?

    Durante 2016 la producción de las PyME industriales disminuyó un 8%. Sin embargo, la importación de bienes competitivos de la producción local no disminuyó con la misma intensidad. La producción nacional de las PyME fue muy sensible a la caída del PBI de 2016, mientras que las importaciones lo fueron mucho menos.

    Mediante este mecanismo las importaciones ocupan hoy una porción más importante en el mercado interno que en 2015: no existe una invasión de importaciones pero sí una mayor presencia de las mismas en el mercado nacional. Éste es el origen de la preocupación manifestada tanto por los industriales PyME como por el Gobierno mismo.

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La problemática de la industria de la madera se analizó en el Congreso con fuerte presencia misionera

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En una reunión conjunta de la Comisiones de Economía e Industria, con participación de la comisión de Economías Regionales y de Pymes, la provincia de Misiones analizó y marcó la agenda en torno a la problemática de la madera. 
Legisladores nacionales, junto al ministro de Industria Luis Lichowski, que representó al Ejecutivo provincial, sentaron los pilares para la discusión junto a las cámaras del sector como AMAYADAP, APICOFOM y FAIMA.
En el encuentro se abordó la situación general de la industria de la madera y, entre otros aspectos, se analizaron los efectos de las importaciones que se realizan tanto de productos intermedios como fenólicos. Se hizo especial hincapié en el caso de las casas provenientes de China, cuya importación se estaría analizando en el Gobierno Nacional.
En cuanto a Misiones se destacó fuertemente la importancia del sector empresarial en sostener tanto a las industrias como a los empleados. Pese a la situación generalizada y si bien hubo reducción de jornadas laborales, no se registraron despidos masivos. La buena predisposición de los empleados que están resistiendo a la espera de una mejora es un factor sumamente importante para mantener la cadena funcionando. 
Lo que se destacó es que Misiones tiene tanto gran cantidad de materia prima como de industrias, al punto que se podría trabajar a capacidad plena por varios años sin sufrir desabastecimiento.
Se destacó además que hay mano de obra calificada, recursos humanos y empresarios que quieren trabajar e invertir, por lo que actualmente en la industrias con capacidad instalada que están ociosas y generando stock.
Lichowski destacó que “el encuentro fue importante por que se visualizaron situaciones problemáticas, los efectos de la situación actual en los distintos sectores involucrados y se analizaron diversas alternativas para reactivar el sector, teniendo en cuenta que en el mundo estamos ante una situación de crisis por que cada vez resulta más difícil generar y mantener puestos de trabajo”. 
“Las proyecciones prevén una reducción continua, producto de que muchos procesos industriales se van reemplazando por procesos automáticos. La cadena productiva de la madera tiene una gran ocupación de mano de obra en todos sus eslabones, entonces las viviendas representan una oportunidad para generar y mantener empleo. Es un lugar que debemos ganar para los misioneros”, advirtió. 
Durante el encuentro se remarcó que en el país hay un déficit de más de tres millones de viviendas, por tanto es pertinente fortalecer la industria de la madera y atender esa demanda con madera y estructuras hechas en Misiones.
Se realizó también una semblanza sobre la evolución de la impresión argentina sobre las casas de madera, percibidas como económicas y poco nobles, mientras que en muchos países como los nórdicos, Canadá o Estados Unidos, las viviendas de primer nivel son de madera. 
En este sentido se habló de desarrollar una cultura en ese aspecto, desde la facultades de arquitectura hasta las escuelas técnicas, en un proceso de educación que incluye a los municipios para dar a conocer  las bondades de los productos de la madera y establecer normas de análisis de construcciones de ese recurso. 
Se abordaron además qué medidas políticas se deberían impulsar desde el Estado para establecer viviendas de madera en los planes habitacionales federales, tal y como lo viene haciendo Misiones, erigiéndose como un caso único en el país que podría reproducirse en otras provincias.
   
Comisión en el Plan Belgrano 
En el ámbito del Plan Belgrano Productivo se conformó recientemente una mesa de análisis de la construcción de madera para evaluar la posibilidad de las viviendas con la participación de diversos organismos y cámaras empresariales como el INTI y el INET y algunos organismos gubernamentales. Dicha comisión se reunirá en breve en Misiones para analizar la situación y las posibilidades junto a los actores locales, dado que Misiones es la que más capacidad instalada tiene para generar las viviendas. 
El Gobierno provincial destacó ante el Congreso que Misiones no puede tener el mismo tratamiento que otros distritos por la porosidad de sus fronteras. Por los 36 pasos formales y muchos más informales se produce un flujo de mercadería y personas que afecta directamente a la economía interna.
Además de la asimetría fronteriza, se destacó la asimetría interna al ser la provincia que paga más la energía más cara, el gas más elevado y los fletes más onerosos.
Se remarcó también el retraso en la coparticipación y la particularidad de la estructura demográfica de la provincia con los altos niveles de tasa de natalidad y la gran población joven, lo que conlleva el desafío necesario de generar puestos de trabajo para ese núcleo.
 
Resumen
– Se concluyó estudiar las Normas Constructivas con Madera de EEUU y Finlandia, tarea que está desarrollando FAIMA. 
– Junto al Ministerio de Trabajo, IRAM está confeccionando normativas para la capacitación de operarios especializados en la construcción de viviendas de madera. 
– Se buscará la forma de incluir en los programas de estudio de Maestro Mayor de 
Obra el cálculo de materiales de madera. 
– Se interna determinar cuántas empresas pueden actualmente producir viviendas de madera.
– Se busca desarrollar un Código de Edificación Municipal, entre Sec. De Foresto 
Industria, INTI y Sec. de Vivienda. 
– Se analizará la problemática de la reglamentación de las viviendas de madera.
– FAIMA está organizando ocho reuniones con diferentes estratos vinculados a la construcción con madera.
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Volvió a caer la industria, pero la construcción creció 10,8 por ciento en marzo

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La actividad industrial del primer trimestre del año 2017 con respecto al mismo período del año 2016 muestra una disminución de 2,4%. Sin embargo, de acuerdo con datos del Estimador Mensual Industrial (EMI), la actividad industrial de marzo de 2017 presenta una caída de 0,4% con respecto al mismo mes del año 2016. 

Las industrias misioneras de yerba mate y té experimentaron un crecimiento del 10,9 en relación con marzo de 2016 y de 6,2 en el acumulado del trimestre. En cambio, la del tabaco, cayó 9,5 por ciento en relación con marzo del año pasado y 6,9 por ciento en el trimestre, explicado básicamente por una caída en el complejo de cigarrillos. 

La peor caída fue la de la industria láctea, que se contrajo 14,7 por ciento en comparación con marzo de 2016.

En el primer trimestre de 2017 el EMI presenta una disminución de 2,4% con respecto al mismo período del año anterior, mientras que en el mes de marzo de 2017 se registra una caída de 0,4% en comparación con el mismo mes del año pasado.

Para la comparación del mes de marzo de 2017 con respecto al mismo mes de 2016, se observan subas en: las industrias metálicas básicas (17,3%), la metalmecánica excluida la industria automotriz (4,9%), los productos minerales no metálicos (2,8%) y la industria alimenticia (0,7%). Asimismo, para esta comparación se registran caídas en: la industria textil (-18,0%), la industria del tabaco (-9,5%), la refinación del petróleo (-4,2%), la industria automotriz (-3,4%), los productos de caucho y plástico (-2,6%), la industria química (-2,2%), el bloque de papel y cartón (-1,3%) y la edición e impresión (-0,8%).

La industria alimenticia presenta en el primer trimestre de 2017 una reducción de 1,8% en comparación con el mismo período del año anterior, mientras que en el mes de marzo de 2017 se registra un incremento de 0,7% en comparación con el mismo mes del año pasado. Los rubros que favorecieron esta suba son las producciones de carnes rojas (8,2%) y carnes blancas (10,2%), la molienda de cereales y oleaginosas (0,9%), la elaboración de azúcar y productos de confitería (5,0%) y la producción de yerba mate y té (10,9%).

El rubro productor de carnes rojas presenta un incremento de 8,2% en marzo de 2017 con relación al mismo mes de 2016, acumulando en el primer trimestre de 2017 una suba de 5% en comparación con el mismo acumulado del año anterior. Según datos de la Dirección de Análisis Económico del Sector Pecuario del Ministerio de Agroindustria, el consumo interno aparente de carne bovina muestra en el acumulado del primer bimestre de 2017 un incremento de 0,5% con respecto a los dos primeros meses del año anterior. Por su parte, las exportaciones de carne bovina, medidas en toneladas, registran un crecimiento de 34,6% en el período enero-febrero de 2017 con respecto a igual acumulado del año anterior. Cabe mencionar que al momento del cierre de este informe técnico no se disponía de los datos de consumo interno y exportaciones correspondientes al mes de marzo de 2017.

La molienda de cereales y oleaginosas observa en el mes de marzo de 2017 un incremento de 0,9% respecto del mismo mes del año anterior. Para esta comparación se registran crecimientos en la molienda de trigo, así como también en la molienda de oleaginosos. Dentro de estos últimos, se destaca el incremento verificado en la producción de aceite y subproductos de soja del orden del 5%, mientras que la elaboración de aceite y subproductos de girasol observa una suba del orden del 1% para la misma comparación.

El bloque de productos minerales no metálicos muestra en el mes de marzo de 2017 un incremento interanual de 2,8%. En el acumulado del primer trimestre de 2017 respecto de igual período de 2016, se registra una baja de 3,3%. El dinamismo observado en el mes de marzo estuvo liderado por la producción de cemento con un 16,6% de crecimiento respecto del mismo mes del año anterior. Para la misma comparación, según datos del Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC), el consumo interno de cemento verifica un incremento de 16%. En efecto, según la misma fuente, la actividad de la construcción presenta un incremento de 10,8% en marzo de 2017 respecto del mismo mes del año anterior, alcanzando en el primer trimestre del corriente año una suba de 1,8% si se compara con el primer trimestre del año pasado.

Justamente, la construcción significó un respiro para el Gobierno de Macri Según los datos del Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC), durante el mes de marzo de 2017 el índice subió 10,8% con respecto a igual mes del año anterior. El dato del acumulado durante el primer trimestre del año 2017 en su conjunto registra un aumento de 1,8% con respecto a igual período del año 2016

El segmento correspondiente a otros materiales de construcción registra en el mes de marzo de 2017 una suba del 1,1% respecto de marzo de 2016, en tanto que en el acumulado trimestral se observa una baja de 4% respecto del primer trimestre del año pasado. Según datos del ISAC, en marzo de 2017 con relación al mismo mes del año anterior, se observa un mayor consumo interno de placas de yeso (10,2%) mientras que el segmento de pisos y revestimientos cerámicos muestra un nivel de consumo interno similar al registrado en marzo del año pasado (0,3%).

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