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Canasta Básica: la suba del 4,3% de enero hizo que el Salario Mínimo alcance solo para 18,2 días

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La Fundación COLSECOR presentó el informe de la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que contempla precios registrados en 29 localidades medianas y pequeñas de 6 provincias del interior del país.

De este trabajo, cuya frecuencia es mensual, se desprende que en enero de 2026 un adulto necesitó $181.767 para cubrir sus necesidades básicas alimentarias. Ese valor determina la línea de indigencia. La suba intermensual fue del 4,3%, cifra que también representa el incremento acumulado en el año. En tanto, el interanual (enero 2025 – enero 2026) se ubicó en 32,6%.

El proyecto es realizado junto a Cooperativas de Servicios Públicos, y los resultados indicaron que para una familia tipo (cuatro integrantes) la Canasta Básica fue de $561.659, mientras que en el caso de un núcleo familiar integrado por dos y tres personas, los valores ascendieron a $272.650 y $447.146 respectivamente. Para hogares conformados por cinco integrantes, el total ascendió a $590.741.

Al analizar el informe, el economista Gerardo Sánchez, asesor de la Fundación Colsecor, señaló que “con el aumento intermensual del 4,3% de enero, se registra por tercer mes consecutivo subas por encima del 4%, lo que ratifica la dificultad en el proceso de desinflación de alimentos que se había empezado a observar a fines del año pasado”

Sobre esta suba, Sanchez detalló: “A diferencia de los dos meses anteriores, el aumento fue más generalizado entre los productos.   Durante noviembre y diciembre la carne vacuna explicó la mayor proporción del aumento, un 70% y 66%, respectivamente. Mientras que en enero esto fue del 40%, ya que se sumaron registros de fuertes subas en otros bloques. Entre estos estuvieron, por orden de impacto, “frutas y verduras” (sobre todo en manzanas, peras y papa), “pan y harinas” (en el que se destacan por su aumento la harina y los fideos), los “lácteos” (en particular la leche) y el pollo que aumentó casi un 15% intermensual, explicado por la suba de la carne vacuna, al ser uno de los principales sustitutos”.

Relación entre la CBA y el Salario Mínimo, Vital y Móvil

El informe incorpora también la evolución de la relación entre la Canasta Básica Alimentaria y el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM). En enero, con un salario mínimo de $341.000, el ingreso alcanzó para cubrir solo 18,2 días de alimentación básica de un hogar tipo. De este modo, se observa que el SMVM continúa sin cubrir el mes completo de alimentación básica.

Comparación con otras mediciones del país

El informe que presenta mensualmente la Fundación Colsecor compara también los resultados con otras mediciones de la Canasta Básica que se realizan en nuestro país. Esta se efectúa al mes anterior, para contar con los datos de los otros registros al momento de efectuar este informe.
De esta forma, en enero, la Canasta Básica presentada por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) para un adulto equivalente fue de $261.125, mientras que en el Gran Buenos Aires (INDEC) alcanzó los $190.780. La medición de la Fundación Colsecor se ubicó en $174.280, en Tucumán se registró un total de $172.695 y en Mendoza, $157.263.

Canasta Básica Alimentaria

El proyecto que impulsa la Fundación Colsecor desde junio de 2021 se propone generar información y profundizar el conocimiento sobre pequeñas y medianas localidades de nuestro país. A través de esta iniciativa, coordinada por la socióloga Natalia Calcagno, cada lugar puede conocer el nivel de ingresos que necesita un habitante para cubrir sus necesidades básicas, valor que determina la línea de indigencia.

Para medir la Canasta Básica Alimentaria se registran los precios del conjunto de alimentos que establece el INDEC. La medida de referencia utilizada por el instituto se define por los requerimientos calóricos mensuales de un adulto equivalente, hombre de 30 a 60 años de actividad moderada.

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Inflación en el NEA: con fuerte aceleración, mostró la mayor suba de precios del país en diciembre

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El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de la región del NEA registró un alza del 3,4% en el mes de diciembre, acelerando por cuarto mes consecutivo y, en ese marco, fue la región con el mayor incremento de precios del país en ese mes, siendo la primera vez que se da esa situación en el 2025. En términos interanuales, la región mostró un incremento del 28,8%, la más baja desde el 2017, destacó un informe elaborado por la consultora Politikon Chaco en base a datos del INDEC.

En el NEA, la suba mensual de diciembre presentó una aceleración de 1 punto porcentual respecto al mes previo (2,4% en noviembre) siendo la primera vez desde abril pasado que supera el techo del 3% mensual y marcando además la suba más fuerte desde agosto de 2024 en la región. Esta aceleración también se vio a nivel general nacional y en las regiones, pero en magnitudes inferiores a los del nordeste. De este modo, el año 2025 cerró con un alza de precios del 28,8% en la región y en este caso, al contrario del registro específico de diciembre, tuvo la suba más leve del país.

Como se dijo antes, pese a que los precios en el NEA aceleraron de manera muy importante en diciembre, aun así el año cerró con la menor variación en el país y con el incremento más leve desde el 2017.

Los precios de Alimentos traccionaron la suba

Desagregando por divisiones, durante diciembre hubo cuatro divisiones con expansiones superiores al total general regional: la más fuerte se vio en Alimentos y Bebidas no alcohólicas, que tuvo un incremento del 4,8%, el más alto de los últimos diecisiete meses para esta división; esa suba de precios estuvo apoyado principalmente en la carne (+10,3%); en segundo lugar se ubicó Restaurantes y Hoteles (3,8%), seguida luego por Vivienda, agua, electricidad, gas y otros (3,7%, impulsado por alquileres) y Transporte (3,6%, explicado fundamentalmente por el precio de los combustibles).

A su vez, las divisiones que arrojaron alzas inferiores al nivel general regional fueron Recreación y Cultura (3,0%), Comunicación (2,8%), Bebidas Alcohólicas y tabaco (2,3%), Bienes y servicios varios (2,3%), Equipamiento y mantenimiento del hogar (1,7%), Salud (1,6%), Prendas de vestir y calzado (0,7%) y en el fondo del ranking se ubicó Educación con una caída de precios (-2,1%).

En el análisis de la comparación interanual, la división de Educación cerró el 2025 con la mayor suba en el NEA (67,7%) seguida por Restaurantes y Hoteles (44,7%) y Vivienda, Agua, Electricidad, Gas y otros (36,5%); en el extremo opuesto, Equipamiento y mantenimiento del hogar (12,7%) tuvo la menor suba en el año.

Los precios núcleo se dispararon en diciembre

En diciembre, los precios Núcleo registraron una importante aceleración en la región: pasó de 2,4% en noviembre a 3,8%; algo similar se observó para los precios Regulados, que pasaron del 2,2% al 3,5%; en cambio, los Estacionales mostraron un comportamiento opuesto y registraron una leve caída de precios (-0,1%) que no logró compensar las fuertes subas de las otras dos categorías. En el acumulado del año 2025, los precios Núcleo fueron los más crecieron en el NEA: 31,3% frente a 30,3% de los Regulados, ambos por encima del nivel general regional (28,8%), mientras que los Estacionales se incrementaron a una velocidad muy inferior (11,4% anual).

Alimentos: la carne explicó el fuerte salto en la división

La división de Alimentos y Bebidas no alcohólicas, como ya se mencionó previamente, creció en 4,8% en diciembre, acelerando de manera muy fuerte contra el mes anterior: +1,6 puntos; siendo el sexto mes consecutivo de aceleración.

Los tres rubros de mayor crecimiento dentro de la región en diciembre fueron Carnes (10,3%), seguida bastante más lejos por Frutas (3,9%); en el extremo opuesta, Verduras tuvo una caída de precios (-4,1%).

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Las ventas minoristas pyme bajaron 5,2% interanual en diciembre

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En diciembre, el comercio minorista pyme experimentó un retroceso del 5,2% interanual a precios constantes. En contrapartida, el número varió en la medición desestacionalizada frente a noviembre: el resultado fue de un incremento del 5,2%. Con estos valores, el índice de todo el 2025 cerró con una variación positiva acumulada del 2,5%.

El análisis sectorial confirma la tendencia recesiva reciente: seis de los siete rubros relevados finalizaron con números rojos. Las contracciones más agudas se verificaron en Bazar y decoración (-15%), Perfumería (-9,8%) y Textil e indumentaria (-8,5%). La única excepción a la regla fue el rubro Ferretería, materiales eléctricos y de la construcción, que logró sostenerse con una leve alza del 0,8%.

En lo que respecta a la situación actual de los negocios, el 55% de los comerciantes describió un escenario de estabilidad interanual. Por otro lado, el 27,6% reportó un empeoramiento en sus condiciones, un dato que, aunque negativo, refleja una mejora relativa de casi 10 puntos porcentuales frente al 37% que manifestaba deterioro en noviembre.

Al desagregar los datos se evidenció una dinámica similar: seis de los siete rubros relevados presentaron retracciones, siendo los descensos más agudos los de Bazar y decoración (-15%) y Perfumerías (-9,8%). En contrapartida, el único sector con un crecimiento interanual fue Ferretería, materiales eléctricos y de la construcción, con una suba del 0,8%.

En resumen, diciembre funcionó como un alivio financiero gracias a las fiestas de fin de año y al cobro de aguinaldos, pero no logró revertir la caída estructural del 5,2%. El consumo se mantuvo retraído y estrictamente racional, con familias que priorizaron ofertas y gastos esenciales ante la persistente falta de poder adquisitivo.

De cara al futuro impera una cautela optimista: aunque la mayoría proyecta una mejora económica para 2026, la inversión sigue frenada por los altos costos y la baja rentabilidad actual. El desafío del sector será transformar este “respiro” estacional en una reactivación genuina y sostenida de la demanda.

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Inflación a la baja, salarios rezagados, el 77% siente que perdió poder adquisitivo

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Aunque los indicadores oficiales muestran una moderación de la inflación, la percepción social va en sentido contrario. Un informe privado citado por la periodista de Radio Rivadavia Rocío Kalenok revela que el 77% de los argentinos considera que su salario perdió poder adquisitivo frente al avance del Índice de Precios al Consumidor (IPC), con un impacto especialmente visible en la clase media.

El relevamiento expone una brecha creciente entre los datos macroeconómicos y la experiencia cotidiana de los hogares, atravesada por subas persistentes en tarifas, transporte y combustibles, rubros que erosionan el ingreso disponible.

Inflación más baja, pero salarios en “efecto serrucho”

El análisis se apoya en un estudio de la consultora Centric, que midió cómo el avance del IPC se refleja —o no— en los ingresos percibidos por los argentinos. Según Kalenok, la Argentina sigue siendo “una foto aparte”: “Hace algunos años teníamos una de las inflaciones más altas del mundo, incluso en comparación con países con conflictos políticos o bélicos”.

A ese diagnóstico se suma un informe de la Universidad de Buenos Aires (UBA) que describe un “efecto serrucho” en los salarios: aumentos nominales que no logran sostenerse en términos reales frente a subas concentradas en consumos esenciales. “Hoy se gasta mucho más en servicios, transporte y combustibles. Eso va comiendo el poder adquisitivo y termina dejando menos margen para otras compras”, explicó la periodista.

El fenómeno genera una disonancia clara: aun cuando la inflación general desacelera, los rubros que más pesan en el presupuesto familiar crecen por encima del promedio, lo que impide que los hogares perciban una mejora real. “Todos esos consumos esenciales terminan generando que la persona no sienta que el número de inflación sea el más bajo en los últimos siete años”, sintetizó Kalenok.

Clase media en retroceso: percepción de caída social y ajuste en el consumo

Los datos del informe refuerzan la sensación de deterioro social. El 64% de los encuestados se percibe como clase media baja o baja, una tendencia que supera a la mitad de la muestra y marca un corrimiento identitario dentro del entramado social argentino.

En paralelo, el 55% considera que la situación económica del país es peor que su situación personal, una lectura que sugiere una evaluación negativa del contexto macroeconómico aun cuando algunos hogares logran sostenerse de manera individual. “Los encuestados ven que la economía está peor que su situación particular”, señaló Kalenok.

Esa percepción se traduce en decisiones concretas de consumo. Durante las fiestas de Navidad y Año Nuevo, el 48% anticipó menores gastos, y una porción de los consultados incluso rescindió o ajustó sus vacaciones ante la pérdida de poder adquisitivo. El recorte del gasto discrecional aparece así como un mecanismo defensivo frente a ingresos que no alcanzan.

Inflación de diciembre: CABA marcó 2,7% y anticipa el dato nacional

En términos de precios, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) registró en diciembre de 2025 una inflación de 2,7%, con lo que cerró el año en 31,8%. El dato, aunque aún no oficial a nivel nacional, funciona como anticipo de lo que difundirá el INDEC el martes 13 de enero.

Entre los rubros con mayor incidencia se destacó transporte, con un aumento de 5,5%, seguido por alimentos y bebidas, que promediaron 2,4%. Dentro de esta división, el principal impulso provino de carnes y derivados (7,4%), seguidos por frutas (3,7%) y pan y cereales (2,0%). En sentido contrario, verduras, tubérculos y legumbres registraron una baja de -5,9%, lo que moderó parcialmente la suba general.

Consultoras privadas prevén que el IPC nacional de diciembre se ubique en un nivel similar o superior al de noviembre (2,5%), consolidando un escenario de inflación mensual contenida, pero todavía significativa en términos acumulados.

Una brecha persistente entre datos y experiencia cotidiana

El cuadro que surge del informe es claro: la desaceleración inflacionaria no se traduce automáticamente en alivio para la clase media. La combinación de salarios con ajustes intermitentes, aumentos focalizados en gastos esenciales y una percepción social de retroceso configura un escenario de tensión distributiva.

Más allá de los indicadores técnicos, la clave está en la capacidad de los ingresos para recomponerse de manera sostenida frente a los precios que más pesan en la vida diaria. Mientras esa brecha persista, la inflación “a la baja” seguirá sin sentirse en los bolsillos, reforzando una percepción extendida de pérdida del poder adquisitivo y fragilidad económica.

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Construcción e industria suman nuevas caídas en noviembre

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Según un análisis de la consultora Ecolatina el Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) registró en noviembre una caída mensual desestacionalizada de 0,6%, acumulando tres meses consecutivos de bajas. En términos interanuales, la actividad industrial se contrajo 8,7%, mientras que en los primeros once meses de 2025 acumuló una caída de 5,5%. Con el dato de noviembre, la industria alcanzó un nuevo mínimo, ubicándose en el nivel más bajo desde la recuperación iniciada a mediados de 2024.

El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) cayó 4,1% en noviembre, tras haber retrocedido 0,7% en octubre. Con el desempeño de noviembre, se posicionó -4,7% i.a., y acumula una caída similar durante el año. Sin embargo, en el promedio del período está 6,6% por encima del mismo período del 2024, un año particularmente malo para la construcción. 

Respecto a la industria, la producción de automóviles cayó 3,4% s.e. en diciembre, tras haber caído de 8,2% s.e. en noviembre, posicionándose 30,4% por debajo del mismo mes del 2024. Por último, el patentamiento de autos cayó 0,4%, siendo el quinto mes de bajas consecutivo. Por el lado de la construcción, los despachos de cemento presentaron un leve repunte de 0,9% s.e. en diciembre (-1,2% i.a.), tras haber caído 4,7% en noviembre.

La industria continúa en rojo

El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) registró en noviembre una caída mensual desestacionalizada de 0,6%, acumulando tres meses consecutivos de bajas. En términos interanuales, la actividad industrial se contrajo 8,7%, mientras que en los primeros once meses de 2025 acumuló una caída de 5,5%. Con el dato de noviembre, la industria alcanzó un nuevo mínimo, ubicándose en el nivel más bajo desde la recuperación iniciada a mediados de 2024.

Pese al deterioro de los últimos tres meses, el promedio acumulado de 2025 aún se ubica 2,0% por encima del mismo período de 2024, un año atravesado por la recesión. Sin embargo, como señalamos en envíos previos, en el agregado se esconde una marcada heterogeneidad sectorial. El efecto silencioso de la apertura de importaciones y el enfriamiento de la demanda interna genera que algunas ramas industriales se encuentren peor que hace un año y que incluso, no hayan crecido en el acumulado.  Este es el caso de las algunas industrias destinadas a consumo final e intermedio (Prendas de vestir, Neumáticos, Autopartes, Productos de metal, etc).

En particular, la industria textil continúa cayendo mes a mes: los Productos textiles retrocedieron 36,7% interanual y 6,4% en el acumulado. En la misma línea, los Productos de metal cayeron 18,6% interanual, afectados tanto por la mayor competencia externa como por la menor demanda local de insumos metálicos, utilizados principalmente en la industria automotriz y autopartista. A su vez, la industria automotriz profundizó su deterioro en noviembre, al caer 29,2% i.a. Según informó INDEC, hubo una baja en las exportaciones del 39,7% i.a., debido principalmente a la menor demanda por parte de Brasil (principal destino de exportación), donde los automóviles de origen chino tienen cada vez mayor incidencia.

En un contexto de menor demanda interna, el rubro de mayor peso en el IPI manufacturero, Alimentos y bebidas, también se vio afectado, con una caída de 7,8% i.a. Al interior, once de los trece rubros presentaron caídas. La producción de carne vacuna registró en noviembre una baja de 6,6% i.a. De acuerdo con las fuentes relevadas por INDEC, esto responde a una disminución de 6,8% en el volumen de carne bovina destinado al mercado interno, siendo el principal demandante de la producción nacional.

En contraste, se encuentran las industrias que crecen a paso firme como la Refinación del petróleo, coque y combustible nuclear, que se posicionó como la única variación interanual positiva del índice en noviembre (+6,3%).

Dos meses de caída para la construcción

El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) cayó 4,1% en noviembre, tras haber retrocedido 0,7% en octubre. Con el desempeño de noviembre, se posicionó -4,7% i.a., y acumula una caída similar durante el año. Sin embargo, en el promedio del período está 6,6% por encima del mismo período del 2024, un año particularmente malo para la construcción.  

Si bien la construcción difícilmente vuelva a los niveles los niveles del 2023, el sector logró sostener los niveles tras el rebote del segundo semestre del año pasado, impulsado principalmente por el crédito y la obra privada. Sin embargo, el mal desempeño de la actividad en noviembre ubicó la construcción casi 6% por debajo del máximo alcanzado en abril de este año.

En cuanto a los insumos para la construcción, diez dos de los doce insumos cayeron en la serie desestacionalizada. La principal incidencia negativa vino dada por Pintura (-7,5%), seguido de Ladrillos huecos (-6,2%). En contraste, Hormigón (+4,4%) y Artículos sanitarios (+2,6%) fueron las únicas subas.

Con relación a las expectativas para los próximos meses, entre las empresas que realizan principalmente obras privadas el 18,5% estima que disminuirá, mientras que 68,5% de prevé que el nivel de actividad del sector no cambiará durante los próximos tres meses. Sobre los principales obstáculos, los encuestados respondieron la caída en la actividad económica como primer motivo (28,3%), seguido de los altos costos de la construcción (21,7%). Por su parte, a la hora de identificar las políticas que incentivarían al sector, las empresas que realizan principalmente obras privadas señalan las políticas destinadas a las cargas fiscales (27,7%) y las destinadas a la estabilidad de los precios (22,4%).

Comentarios finales

La actividad económica comenzó el año en niveles máximos, para luego entrar en una meseta hasta dar señales más negativas que positivas. En esta tónica, los indicadores adelantados para diciembre fueron mixtos, y no se observaron fuertes variaciones.

Respecto a la industria, la producción de automóviles cayó 3,4% s.e. en diciembre, tras haber caído de 8,2% s.e. en noviembre, posicionándose 30,4% por debajo del mismo mes del 2024. Por último, el patentamiento de autos cayó 0,4%, siendo el quinto mes de bajas consecutivo. Por el lado de la construcción, los despachos de cemento presentaron un leve repunte de 0,9% s.e. en diciembre (-1,2% i.a.), tras haber caído 4,7% en noviembre.

De este modo, no se augura que la industria y la construcción tengan un buen cierre de año, ni que logren rebotar como los demás sectores de la economía. En términos generales, con mayor estabilidad en las tasas de interés, el crédito podría funcionar como actor más relevante que en los meses previos. Al mismo tiempo, la recuperación del poder adquisitivo sigue siendo limitada, por lo que difícilmente se consolide como un motor de crecimiento.

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