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El INDEC dará a conocer la inflación de marzo: se estima que rondará el 3%

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El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dará a conocer este martes el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del tercer mes del año 2026 y desde el sector privado estiman que el mismo rondaría el 3%, como pasó en enero, y sería el más alto en lo que va del año.

Entre los rubros que más aportan a la composición de datos se encuentran las subas de los precios en educación, canasta básica y los combustibles.

¿Cuál es la expectativa del REM para la inflación de marzo?

Según las proyecciones del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, se estima que el IPC esté en el orden del 3% para el tercer mes del año, creciendo medio punto, considerándose que la inflación núcleo es de 2,9% en relación al mes previo.

A su vez, el informe muestra que para la primavera el IPC descendería, ubicándose por debajo del 2%, por lo que se espera una desaceleración gradual.

En este sentido, las estimaciones para los meses venideros se ubican en:

Abril

  • 2,6%.

Mayo

  • 2,3%.

Y para el periodo junio-julio la inflación está prevista para llegar al 2,0%, mientras que en agosto y septiembre se ubicaría en el 1,8%.

¿Cuál es la estimación anual del REM?

En este contexto, el REM pronostica que el número de la inflación con el que cerraría el año 2026 estaría cercano a los treinta puntos, ubicándose en el orden de los 29,1%.

Dicha estimación equivale a una suba de 3,1%, dando cuenta de un escenario de permanente desafío en relación con los consumidores, quienes enfrentan un día a día complejo.

Otro dato importante a tener en cuenta es que el primer bimestre del año cerró con un acumulado del 5,9%.__IP__

Tal como se narró arriba, con el inicio de la temporada escolar el rubro educación contribuyó a la suba del IPC, ya que aumentó 8,7% con el inicio del ciclo lectivo 2026.

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La inflación es otra vez una de las mayores preocupaciones en Argentina

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A la pregunta “¿Cuál es la cuestión que más lo afecta en su vida cotidiana?” 1 de cada 5 de los consultados por ARESCO respondió que la inflación vuelve a ser relevante cuando hasta hace pocos meses, el incremento en los precios ocupaba entre el quinto y el séptimo lugar entre las preocupaciones diarias.

El crecimiento de la inflación mensual se viene dando desde hace ya 10 meses y la mayoría de los consultores económicos pronostica que el martes 14 de abril el INDEC va a dar a conocer un índice del mes de marzo que estará por encima del 3%.

Como en 2025 la inflación fue más baja, la comparación con 2026 es desfavorable para la Casa Rosada cuyo principal activo es y será la baja en los precios.

La odisea de llegar a fin de mes por la inflación

Ante la consulta sobre si, en comparación con años anteriores, hoy le cuesta más o menos llegar a fin de mes, un 25 % de los encuestados contestaron contestó menos y un 74% contestó más que antes.

Luego, a 3 de cada 4 argentinos le cuesta actualmente más esfuerzo poder llegar a fin de mes.

Entre los rubros que más presionaron al alza al índice de precios se destaca Educación, con aumentos vinculados al inicio del ciclo lectivo.

También incidieron con fuerza la Vivienda (especialmente por subas en tarifas de servicios), el Transporte (por ajustes en el costo de los boletos urbanos) y el Combustible (debido al directo del 20 al 25% que tuvo la guerra de Medio Oriente en toda la economía).

En la Ciudad de Buenos Aires, el índice de precios ya marcó una suba del 3% en marzo, lo que anticipa una tendencia similar a nivel nacional. El dato implicó una aceleración respecto a febrero y llevó el acumulado del primer trimestre al 8,9%.

Endeudarse para comprar en el supermercado

La consultora ARESCO, de la familia Aurelio, detectó que 2 de cada 3 argentinos recurre a la tarjeta bancaria o de fintech para endeudarse a la hora de comprar comida.

Un 67 % de los receptores de las preguntas reconoció que toma crédito para poder llevar a su casa los alimentos, bebidas y productos de higiene más elementales. 

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La inflación de la era Milei es del 209% pero las familias pagan casi ocho veces más por el gas y cuatro veces más por la luz y el alquiler

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Desde diciembre de 2023, la Argentina vive un proceso de desaceleración inflacionaria que, sin embargo, no alcanza a todos los bolsillos por igual. Mientras el índice general acumula un alza del 209% durante la gestión de Javier Milei, detrás de ese número se esconde una realidad mucho más compleja: la de familias que pagan casi cuatro veces más por la luz, el gas y el alquiler, y la de productos de consumo masivo que se dispararon muy por encima del promedio, junto a otros que prácticamente no variaron.

La inflación de febrero fue del 2,6% mensual, consolidando una tendencia descendente iniciada en marzo de 2024, aunque con cierto estancamiento en los últimos meses. Por su parte, la inflación acumulada durante el gobierno de Javier Milei se ubicó en torno al 209%[1]. Sin embargo, estos valores agregados simplifican una dinámica mucho más heterogénea: no todos los rubros evolucionaron de la misma manera.

El rubro vivienda, servicios vinculados y otros combustibles —que incluye alquileres, expensas, electricidad, gas, agua y otros combustibles, como por ejemplo la leña— fue el que registró el mayor aumento de precios, con un incremento acumulado cercano al 400%, es decir, 191 puntos porcentuales (p.p.) por encima del nivel general de inflación. Dentro de esta categoría, se destacan especialmente los aumentos en alquileres (423%)[2], agua (366%), energía eléctrica (370%) y, sobre todo, gas natural (766%)[3]

A este rubro le siguió Comunicaciones, con una suba acumulada del 321% (+122 p.p. respecto del nivel general); Educación, con un incremento del 279% (+79 p.p.); y Transporte, con una variación acumulada del 255% (+46 p.p.).

En el extremo opuesto, los rubros que exhibieron los menores incrementos acumulados de precios fueron Alimentos y bebidas no alcohólicas, con una suba del 182%; Equipamiento y mantenimiento del hogar, con una inflación acumulada del 128%; y prendas de vestir y calzado, con un incremento del 106%.

Por otra parte, al observar el incremento acumulado de precios de distintos productos durante la gestión de Javier Milei —principalmente comprendidos en los rubros alimentos y bebidas y bienes y servicios varios— se advierte una marcada heterogeneidad en su evolución. El producto que más aumentó fue el polvo para flan, con una suba acumulada de 424,7%, seguido por el limón (342%), el café molido (308,2%) y la lechuga (292,9%).

En el extremo opuesto, los productos que registraron los menores incrementos de precios fueron la yerba (80,7%), la banana (76,9%), los fideos para guiso (58,7%), el arroz (11,7%) y el azúcar, cuyo precio prácticamente no varió durante la gestión de Javier Milei (0,5%).

Si se considera específicamente el caso de la carne vacuna, el primer corte que aparece entre los mayores aumentos acumulados es la paleta (230,7%), seguida por el cuadril (228%) y la nalga (225,7%).

Por último, de un total de 59 productos relevados, 32 registran un incremento acumulado de precios superior al promedio del rubro Alimentos y bebidas, que se ubica en torno al 181%.

La inflación del 209% es un promedio que oculta ganadores y perdedores: mientras el gas subió 766% y los alquileres un 423%, el azúcar prácticamente no se movió. Los servicios públicos y la vivienda absorbieron el mayor golpe, en un país donde el salario tardó meses en recuperar terreno.

Detrás de cada porcentaje hay una decisión cotidiana: apagar la calefacción un poco antes, resignar el corte de carne, mudarse a un barrio más lejos. La inflación bajó, pero el gas cuesta hoy casi ocho veces más el alquiler cuatro veces más que cuando Milei asumió. Para millones de familias, la estabilización macroeconómica llegó después de un reajuste que todavía se siente en la mesa y en la boleta. Los números se desaceleran; el esfuerzo, no.

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UOCRA firma paritarias con aumentos leves

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En un contexto de fuerte control sobre las negociaciones salariales, el sector de la construcción cerró una paritaria que se alinea con la pauta oficial del Gobierno. El acuerdo, firmado por la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA) junto a las cámaras empresarias, establece un incremento del 7,7% acumulativo para el trimestre marzo-mayo de 2026.

Así, se consolida una tendencia de aumentos moderados en el mercado laboral formal.

El esquema salarial se estructura en subas escalonadas mes a mes: 2% en marzo, 1,9% en abril y 1,8% en mayo, todas aplicadas sobre los salarios básicos del mes anterior. Este formato acumulativo permite que el ajuste total alcance el 7,7% en el período, en línea con la estrategia del Ministerio de Economía de evitar subas que superen la inflación proyectada.

A estos incrementos se suman pagos no remunerativos mensuales, diferenciados por categoría y zona, que funcionan como un complemento del ingreso en el corto plazo. Sin embargo, una de las particularidades del acuerdo es que parte de esos bonos —especialmente el correspondiente a mayo— comenzará a incorporarse al salario básico, transformándose parcialmente en remunerativo.

La vigencia del convenio se extiende hasta el 31 de mayo, con una cláusula de revisión prevista para el 20 de abril, cuando las partes volverán a reunirse para definir ajustes a partir de junio. Este esquema de revisiones cortas refleja la cautela que predomina en las negociaciones salariales, en un contexto económico aún inestable.

Paritarias que no compensan la tasa de inflación

Desde una perspectiva macroeconómica, el acuerdo de la construcción no es un caso aislado, sino parte de una política más amplia del Gobierno orientada a anclar salarios. En las últimas semanas, otros sectores clave como comercio, camioneros y sanidad también cerraron paritarias con incrementos contenidos, en muchos casos por debajo incluso de la inflación pasada.

Esta estrategia apunta a evitar una inercia inflacionaria impulsada por la puja distributiva, aunque plantea interrogantes sobre la evolución del poder adquisitivo. Si bien la inflación muestra signos de desaceleración, los aumentos salariales moderados podrían implicar una recuperación más lenta de los ingresos reales, especialmente en sectores intensivos en mano de obra como la construcción.

Aporte extra en UOCRA

En paralelo, el acuerdo incluye otros elementos relevantes para la estructura del sector. Se estableció un aporte extraordinario del 2% a cargo de los trabajadores y una contribución empresarial de $6.000 por empleado, destinada a financiar actividades sindicales y asistenciales.

Además, se creó una comisión especial que revisará estos mecanismos en el corto plazo, lo que sugiere posibles ajustes en la estructura de costos laborales.

El trasfondo de estas negociaciones está marcado por un sector que aún enfrenta señales de debilidad. La construcción, históricamente sensible al ciclo económico, viene de meses de contracción en la actividad, lo que limita el margen de las empresas para convalidar aumentos más elevados.

En este escenario, la paritaria de la UOCRA se convierte en un termómetro de la nueva dinámica salarial en la Argentina. Acuerdos más cortos, incrementos moderados y una creciente intervención indirecta del Estado definen los ingresos actuales.

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Los costos de transporte saltan un 10,15% en marzo: la cifra más alta en dos años

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Luego de 26 meses, los costos del transporte de cargas volvieron a registrar un incremento de dos dígitos al cerrar marzo con un aumento de 10,15%, impulsados principalmente por el desproporcionado salto en el precio del gasoil.

De esta manera, el Índice de Costos del Transporte (ICT) de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC) acumula 15% de incremento en el primer trimestre de 2026 (enero-marzo) y 48% en los últimos 12 meses.

Tal como advirtió FADEEAC, la continua escalada en el precio del gasoil fue el motor de la suba. El combustible, que representa aproximadamente el 35% de la estructura de costos, sufrió un aumento promedio del 24,7% en marzo, aunque en algunas ciudades del interior y de modo particular en la modalidad “a granel” (mayorista), que usan primordialmente las empresas de transporte, superó el 27%.

La velocidad del ajuste no tiene antecedentes cercanos: solo en marzo se concentró más de la mitad de todo el aumento registrado en 2025. Mientras que el año pasado el gasoil subió un 45%, en apenas 31 días de marzo los precios se incrementaron entre 3 y 5 veces.

“El sector vive una situación crítica. Históricamente el litro de gasoil osciló entre 0,80 y 1,20 dólares. Hoy esa cifra trepa a US$ 1,60 y no solo lo ubica como uno de los valores más altos de la última década, sino como uno de los más elevados entre los países de la región”, describió Cristian Sanz, Presidente de FADEEAC.

Realidad externa y local

Si bien el crudo Brent saltó de US$ 65 a más de US$ 100 por el conflicto en Medio Oriente, el impacto interno se vio agravado por el debilitamiento de los mecanismos que permitan desacoplar los precios internos de los internacionales y moderar el shock externo, a pesar de la pujante producción local de petróleo en Vaca Muerta.

“El desproporcionado aumento de los precios del gasoil en marzo pone a nuestra actividad en una situación muy compleja, teniendo en cuenta la gravitación del combustible en las operaciones, las señales de desaceleración en la economía real y el deterioro de la infraestructura vial”, dijo Sanz.

En este contexto, también se advierte que la dinámica de costos comienza a trasladarse a un plano operativo.

“Hoy el problema ya no es sólo el nivel de costos, sino la imposibilidad de absorber su velocidad de ajuste dentro de esquemas tarifarios que están previamente pactados. El desfasaje supera el 20% en muchos contratos vigentes y eso nos deja operando a pérdida. Si esta dinámica persiste, el riesgo no es únicamente inflacionario, sino operativo: pueden empezar a registrarse incumplimientos en los servicios y tensiones en el abastecimiento, porque el sistema no está preparado para absorber un shock de esta magnitud en tan poco tiempo”, agregó el Presidente de FADEEAC.

Por su parte, los especialistas del Departamento de Estudios Económicos de FADEEAC señalaron que en el primer trimestre de 2026 el Combustible acumula un aumento de 29% y que, en medio de este contexto, volvió a diferirse la aplicación plena de la actualización de los impuestos al Combustible (Decreto 116/26).

Qué pasó con los otros rubros

El ICT que elabora FADEEAC y audita la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), releva el comportamiento de 11 rubros que inciden directamente en los costos de las empresas de transporte de cargas de todo el país y constituye una referencia técnica clave para la determinación y actualización de tarifas del sector.

En marzo, detrás del Combustible -que encabeza el ranking de aumentos-, se ubicó Peajes, con una suba de 8,26 %, (en febrero 13,3%), teniendo en cuenta nuevos incrementos mensuales en los accesos a CABA.

En tercer lugar, Personal (Conducción), 4,57%, con la entrada en vigencia de la primera cuota del actual CCT 40/89, abarcando actualizaciones mensuales en la mano de obra desde marzo a agosto de 2026. Con impacto asimismo en los rubros componentes relacionados, Reparaciones (1,69%) -en un contexto de creciente deterioro de la infraestructura para operar debido al deficiente mantenimiento de rutas y caminos-, y Gastos Generales (1,58%).

También se registraron incrementos en Lubricantes (3,67%), Neumáticos (2,13%), y Costo financiero (6,46%).

El resto de los rubros (Material Rodante; Seguros; Patentes y tasas -con variaciones anuales-) no mostró modificaciones respecto de febrero.

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