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Por qué cada vez más pymes argentinas buscan clientes en el exterior antes que en el mercado local

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Facturar en dólares dejó de ser una excepción para convertirse en una estrategia deliberada. Desde que el Banco Central eliminó, a través de la Comunicación “A” 8330, el tope anual de USD 36.000 que regía para freelancers y empresas que exportan servicios, cada vez más pymes argentinas están mirando hacia afuera antes que hacia el mercado interno, y muchas ya recurren a una agencia de generación de leads para acelerar esa salida al exterior. No es casualidad: Argentina ya es el país que más exporta servicios en la región, y el software, el diseño, la consultoría y otros rubros profesionales lideran ese crecimiento.

La lógica es simple de entender puertas adentro: en un contexto de inflación persistente y un mercado local que no siempre puede pagar en moneda dura, vender afuera protege el ingreso real de la empresa. Pero hay un problema que casi nadie menciona cuando se habla de este boom exportador: conseguir clientes en el exterior es mucho más difícil que conseguirlos en el mercado local, y es ahí donde empresas como Siete empezaron a jugar un rol cada vez más relevante.

El problema que nadie cuenta

En Argentina, buena parte de las pymes crece por recomendación: un cliente conforme te presenta a otro, un contacto de la cámara empresarial te deriva una oportunidad, un ex compañero de trabajo se convierte en cliente. Es una forma de crecer barata y efectiva, pero tiene una limitación clave: solo funciona dentro de la red que ya conocés.

En el momento en que una empresa argentina decide vender a Estados Unidos, España o cualquier otro mercado, esa red deja de existir. No hay boca en boca que valga en un mercado donde nadie te conoce, no hay cámara empresarial que te presente decisores, y las costumbres comerciales —tiempos, canales, formas de negociar— suelen ser distintas a las locales. El resultado es previsible: muchas pymes exportan un producto o servicio competitivo, pero tardan meses (o directamente no logran) conseguir el primer cliente afuera, simplemente porque no tienen forma de generar esas primeras conversaciones comerciales.

De la exportación espontánea a la prospección estructurada

Frente a ese problema, un número creciente de empresas argentinas está dejando de intentar resolver la prospección internacional “a pulmón” —mandando mensajes sueltos por LinkedIn o esperando que llegue una consulta por la web— y empezando a tercerizar esa etapa en agencias especializadas en generación de leads B2B.

La razón es práctica: montar un proceso de prospección internacional desde cero implica definir el perfil de cliente ideal en cada mercado, construir bases de contactos calificados, escribir mensajes que funcionen en otro idioma y otra cultura de negocios, y sostener el volumen de contacto necesario para que el embudo no se seque. Es un trabajo a tiempo completo que la mayoría de las pymes no puede darse el lujo de aprender por prueba y error mientras compite por posicionarse afuera.

Es en ese punto donde entran empresas como Siete, que se especializan en generación de leads B2B y en construir procesos de prospección para compañías que buscan expandirse a nuevos mercados sin depender del contacto casual o la recomendación. En lugar de que la pyme arme su propio equipo comercial internacional desde cero, delega esa etapa en una estructura que ya sabe cómo abrir conversaciones con decisores en otros países.

Los beneficios concretos de tercerizar la prospección

Contratar una agencia de generación de leads en lugar de intentarlo puertas adentro tiene tres ventajas que explican por qué la tendencia crece:

Resultados más rápidos. Una agencia especializada ya tiene metodología probada y no necesita meses de prueba y error para entender qué mensaje funciona en cada mercado.

Menor costo de aprendizaje. Evita que la pyme invierta tiempo y presupuesto en descubrir, por ensayo y error, cómo se prospecta en un país que no conoce.

Foco en lo que la empresa sabe hacer. El equipo interno puede concentrarse en producto, entrega y atención al cliente, mientras la generación de oportunidades comerciales queda en manos de especialistas.

La exportación de servicios recién empieza

Con el marco regulatorio cada vez más favorable y un tipo de cambio que sigue siendo competitivo para vender afuera, todo indica que más pymes argentinas van a intentar dar el salto al mercado internacional en los próximos años. La diferencia entre las que lo logren rápido y las que se queden esperando ese primer cliente en el exterior probablemente no va a estar en la calidad del producto —Argentina ya demostró que sabe exportar servicios de calidad— sino en si supieron resolver a tiempo el problema de cómo generar esas primeras conversaciones comerciales fuera del país.

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Inflación en provincias: junio volvió a mostrar desaceleración en subnacionales, en línea con el dato nacional

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En el mes de junio de 2026, el IPC nacional marcó una suba del 1,9%, desacelerando en 0, 2 puntos porcentuales respecto a mayo pasado y logrando su mejor resultado desde agosto 2025. Entre las jurisdicciones subnacionales que miden sus IPC, también se observó una tendencia a la desaceleración en la gran mayoría de los distritos.

En este marco, solo una provincia registró suba de su IPC superior al registro nacional: Neuquén con 2,2%, al tiempo que Córdoba con 1,9% tuvo igual desempeño que el total país; por debajo del mismo se ubicaron el resto de los subnacionales y, entre esos, Tucumán exhibió la variación más leve de precios con 1,4%.

En relación con la dinámica del IPC respecto del mes previo, se observa una clara tendencia desaceleratoria: en siete provincias la inflación redujo su velocidad de crecimiento respecto al mes previo, siendo Tucumán y Chaco (-0,8 y -1,9 p.p. respectivamente) las que exhibieron las mayores desaceleraciones. Por su parte, Córdoba y Río Negro mostraron igual dinámica que el mes anterior y, por el contrario, el IPC aceleró únicamente en una provincia: San Luis, con +0,2 p.p. en relación con el mes anterior.

¿Cómo cerró el acumulado del primer semestre del año?

A nivel nacional, la suba acumulada del IPC en primer semestre del año fue del 16,8%, por encima del 15,1% registrado en igual período del 2025. Entre las provincias, Chaco muestra la mayor suba acumulada del año con 17,8%, seguida luego por Neuquén (17,3%), Santa Fe (17,1%) y Jujuy (17,0%), siendo estos los distritos que posicionan por encima del resultado nacional; en el extremo opuesto, Río Negro se ubica al fondo del ranking con la menor variación acumulada (13,3%).

En este marco, se destaca que ocho provincias mostraron, en línea con el total nacional, una suba acumulada en el primer semestre 2026 mayor al de igual período de 2025; entre estos, las aceleraciones más importantes se dieron en Río Negro (+3,4 p.p.) y Chaco (+2,7 p.p.); en el extremo opuesto, en únicas dos provincias con desaceleración en el resultado acumulado son Córdoba (-0,4 p.p.) y Neuquén (-1,5 p.p.).

Variación interanual de los IPC provinciales

A nivel país, junio 2026 mostró una suba interanual del IPC del 33,5%, levemente por encima del registro del mes anterior. En ese marco, solo dos provincias muestran una variación interanual superior a ese nivel: Neuquén (36,7%) y Santa Fe (33,9%); por el contrario, el resto de los distritos se ubicó por debajo del nivel general nacional, con Río Negro al fondo del ranking (25,9%) y sigue siendo la única provincia con una variación interanual menor al 30%.

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El dólar oficial rebota luego de tres jornadas en baja

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El dólar oficial sube tras acumular su tercera rueda consecutiva en descenso. A nivel mayorista, la divisa opera a $1.474 y avanza desde su menor valor desde el 23 de junio. 

El mercado recalibró las bandas cambiarias tras conocerse el dato de inflación de junio, del 1,9 por ciento.

El tipo de cambio minorista en el Banco Nación se vendió a $1.495, mientras el promedio de entidades que realiza el BCRA se ubica a $1.496,44. 

Por su parte, el MEP avanza a $1.513,39, pero el CCL cae a $1561,35 mientras que el blue se ubica en $1.530.

El descenso del tipo de cambio coincidió con una nueva intervención compradora del Banco Central, que continúa fortaleciendo sus reservas internacionales. 

La autoridad monetaria ya adquirió US$ 570 millones en julio, tras sumar US$ 280 millones el lunes, una de las compras diarias más importantes del año. 

En lo que va de 2026, las adquisiciones de divisas superan los US$ 11.700 millones.

La baja también se reflejó en el mercado minorista. 

En el Banco Nación, el dólar cerró en $1.495 para la venta, diez pesos por debajo de la jornada anterior. 

Según el promedio informado por el Banco Central, la cotización minorista finalizó en $1.500,76.

En tanto, el dólar blue cayó $5 y terminó la jornada en $1.520, con una baja acumulada de 0,7% en lo que va del año.

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Lo que la crisis brasileña de la yerba mate me hace pensar sobre el mercado argentino

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Por Martín Gómez – Leyendo el reciente artículo de Embrapa Florestas sobre la situación del sector yerbatero en Brasil, me surge una hipótesis que quiero poner a prueba con datos. El diagnóstico que hacen los investigadores es contundente: el precio pagado al productor brasileño cayó 26,5% en términos nominales entre 2022 y 2026 (de R$17,00/@ a R$12,50/@), mientras los costos de cosecha, comercialización y transporte subieron 78,3% en un período en que la inflación acumulada en Brasil fue de aproximadamente 39,6%.

El productor brasileño está siendo presionado desde los dos extremos de la ecuación —precio y costo— a un ritmo que casi duplica la inflación general.

Lo que más me llama la atención es la explicación que dan sobre el origen de ese excedente de oferta: descartan explícitamente el término “supersafra”. No es un salto productivo, sino la recuperación de yerbales que venían golpeados por la sequía (tanto en Brasil como en Argentina) sumada a la entrada en producción de plantíos sembrados antes de la pandemia, que recién ahora maduran.

Esto importa porque distingue un excedente coyuntural —que se corrige cuando la demanda lo absorbe— de uno más estructural, vinculado a mayor superficie en producción. Embrapa advierte que esta presión podría sostenerse en los próximos años, aunque también deja entrever que los primeros indicios sugieren que la curva de retorno podría empezar a revertirse.

Mi hipótesis: si Brasil tiene este nivel de presión a la baja en sus propios precios, con un tipo de cambio relativamente estable, podría repetirse un escenario similar al de años anteriores, donde una entrada significativa de yerba canchada o molida brasileña al mercado argentino terminó presionando aún más la situación de los productores locales. Quiero ver qué dicen los datos recientes del sector en Argentina para validar o no esto.

Lo que muestran los datos argentinos

La cadena yerbatera argentina viene reportando, en paralelo, un deterioro sostenido en varios indicadores. Vale la pena ordenarlo cronológicamente para entender cuándo se empezó a agudizar:
 Fines de enero 2026: productores de Misiones amenazan con desabastecimiento, reclamando que el precio de la hoja verde recibido (entre $250 y $300/kilo) está muy por debajo del valor histórico de referencia (equivalente a unos $700 al tipo de cambio actual).
 Marzo 2026: distintas fuentes (Página/12, El Miércoles Digital) reportan acuerdos de precio de referencia ($270-$400) que excluyeron a productores primarios de la negociación, y denuncias de pérdida de calidad asociada a la presión de precios.
 Mayo 2026: el informe de CEPA sobre el primer trimestre del año marca el peor ratio histórico desde 2019 entre lo que recibe el productor y el precio de góndola (11,6% promedio trimestral), con casos puntuales de venta por debajo del costo de producción.
 Coincidiendo con esta ventana temporal, en noviembre de 2025 había entrado en vigencia el Decreto 812/2025, que modificó las facultades del INYM en materia de precios de referencia. La coincidencia temporal entre esa norma y la profundización del deterioro de precios es señalada por varios de los actores consultados en estas notas, aunque no es el único factor en juego ni hay todavía un análisis que aísle su peso relativo frente a otras variables (tipo de cambio, costos, oferta regional).
 Mayo-junio 2026: la nota de Economis sobre los primeros cinco meses del año describe una caída simultánea —poco habitual— en producción, consumo interno (-3% interanual) y comercialización total, con el dato adicional de que, por primera vez, el Ministerio de Desregulación recibió a representantes de la cadena yerbatera para evaluar el impacto del esquema actual.

¿Qué dice esto sobre mi hipótesis de importación brasileña?

Acá el dato más fino que encontré, del informe CEPA sobre el primer trimestre 2026: las importaciones de yerba cayeron 50% interanual respecto a 2025.

A primera vista, esto contradice la hipótesis de una nueva ola importadora. Pero hay dos matices que la sostienen parcialmente: Primero, ese 50% de caída es relativo a un 2025 que venía con importaciones muy elevadas (+125% versus 2023). El nivel de 2026, aun cayendo, sigue 103,1% por encima de los valores de 2023 — el canal importador está estructuralmente más abierto que antes de 2024, no se cerró. Segundo —y este es el dato que más sostiene mi hipótesis—: dentro de ese volumen menor, la participación de Brasil como origen subió de 70,3% (medido a octubre 2025) a 86,9% en el primer trimestre de 2026, mientras Paraguay retrocedió a 13,1%.

Esto es coherente con lo que plantea el informe de Embrapa: si el productor brasileño tiene más excedente y más presión interna a la baja, se vuelve comparativamente más competitivo como origen exportador hacia mercados vecinos, ganando terreno sobre Paraguay incluso con un volumen total importado menor. 2 Conclusión: validación parcial, y la necesidad de seguir monitoreando

Mi hipótesis inicial —que viene una ola de importación masiva de yerba brasileña que va a presionar fuerte al productor argentino— no se confirma todavía en magnitud (el volumen importado está cayendo, no subiendo), pero sí se confirma en dirección: Brasil está ganando participación relativa como origen de lo que se importa, en un contexto donde su propio sector reporta presión de precios y excedente de oferta. Es una señal a vigilar, no una conclusión cerrada.

Lo que sí queda claro es que ambos países —Brasil y Argentina— están atravesando, en paralelo y con mecanismos no necesariamente idénticos, una fase de fuerte compresión de rentabilidad para el productor primario.

En Argentina coincide temporalmente con cambios en el esquema regulatorio del INYM, pero también con factores de oferta, tipo de cambio y dinámica de consumo interno que conviene seguir desagregando antes de atribuir el fenómeno a una sola causa.

Lo que me parece más productivo, en lugar de quedarme en el diagnóstico, es pensar qué puede hacer la cadena de valor mientras se sigue monitoreando esta tendencia:

Seguimiento que vale la pena sostener en el tiempo:
 Informes mensuales de CEPA / INYM sobre importaciones (volumen y origen Brasil/Paraguay), para ver si la caída de volumen se revierte en los próximos meses.
 Evolución de precios pagados al productor en Brasil (Embrapa, CEPEA) versus Argentina, para detectar si la brecha se achica o se amplía.
 Tipo de cambio real bilateral Argentina-Brasil, variable clave para la competitividad de las importaciones. Líneas de acción posibles desde los actores de la cadena, independientemente de cómo evolucione el contexto regulatorio o cambiario:
 Agregado de valor en origen: avanzar en nuevas presentaciones demás valor (despalada, formatos premium, dosis individuales) que diferencien el producto del commodity a granel y lo saquen de la competencia directa por precio.
 Certificación de origen y calidad: fortalecer denominaciones de origen, sellos de trazabilidad y certificaciones (orgánico, comercio justo, sustentabilidad) que permitan capturar mejores precios en mercados que valoran ese atributo, tanto interno como de exportación.
 Acceso directo a mercados de exportación: el crecimiento exportador reciente (liderazgo global recuperado en 2025, apertura de China) muestra que hay demanda dispuesta a pagar mejor por el producto argentino afuera; achicar la distancia entre el pequeño productor y esos canales de exportación —vía cooperativas u otros esquemas asociativos— podría captar parte de ese valor que hoy queda en eslabones intermedios.
 Reducción de intermediación que no agrega valor: identificar en qué tramos de la cadena el margen se concentra sin una contraprestación clara de valor agregado (logística, financiamiento de plazos extendidos, etc.) y evaluar esquemas de comercialización más directos entre el productor y la industria o el consumidor final.
 Incentivos a la mejora de calidad en origen: dado que la calidad del producto en estado de hoja verde y canchada define buena parte del valor final, sostener o ampliar los programas de asistencia técnica (manejo, secado, estacionamiento) ayuda a que el productor capture una porción mayor del precio final por la vía de la diferenciación, no solo del volumen.

En síntesis: hay una hipótesis parcialmente validada sobre la presión brasileña, una crisis de rentabilidad del productor que coincide en el tiempo con varios factores simultáneos, y una agenda de trabajo para la cadena de valor que no depende de cómo se resuelva la discusión regulatoria, sino de seguir construyendo valor agregado en origen.

Martín Gómez, sommelier creador de Mate Perfecto e impulsor del Mundial de la Yerba Mate

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La inflación mayorista se desaceleró al 2,5% en mayo

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La inflación mayorista se desaceleró en mayo al 2,5% y aumentó 34,5% contra el mismo mes del último año, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

Este incremento se dio como consecuencia de la suba de 2,5% en los “Productos nacionales” y de 3,1% en los “Productos importados”.

En el período enero-mayo, el índice de precios internos al por mayor (IPIM) subió 11,4% contra el mismo período de 2025.

Así, la inflación mayorista se desaceleró 2,7 puntos porcentuales (p.p.) respecto a abril, aunque quedó por encima de la inflación minorista (2,1%) por 0,6 p.p.

Dentro de los “Productos nacionales”, las divisiones con mayor incidencia en el IPIM fueron “Sustancias y productos químicos” (0,65 p.p.); “Energía eléctrica” (0,25 p.p.); “Productos refinados del petróleo” (0,24 p.p.); “Alimentos y bebidas” (0,22 p.p.); y “Petróleo crudo y gas” (0,22 p.p.).

Por otra parte, el nivel general del índice de precios internos básicos al por mayor (IPIB) mostró un aumento de 2,7% en el mismo período, explicado por la suba de 2,7% en los “Productos nacionales” y de 3% en los “Productos importados”.

La inflación de mayo fue de 2,1% y se desaceleró por segundo mes consecutivo

El nivel general del índice de precios básicos del productor (IPP) también registró el mismo aumento en mayo, donde los “Productos primarios” (2,4%) y los “Manufacturados y energía eléctrica” (2,8%) explicaron el alza.

El ministro de Economía, Luis Caputo, detalló que el IPIM “mide la evolución promedio de los precios de los bienes de origen nacional e importado ofrecidos en el mercado interno”, en donde los precios observados, salvo excepciones, “corresponden al día 15 de cada mes”.

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