El INDEC informó que una familia tipo necesitó $1.397.671,83 en febrero para no ser pobre
El costo de vida volvió a marcar un límite político concreto para la economía argentina. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que una familia tipo necesitó $1.397.671,83 en febrero de 2026 para superar el umbral de pobreza en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
El dato implica un aumento de 2,7% respecto de enero y un incremento interanual de 32,1%, en línea con la evolución de los precios. En el mismo informe, el organismo confirmó que la inflación de febrero fue 2,9%, lo que llevó el acumulado del primer bimestre a 5,9%.
La cifra vuelve a colocar el debate sobre ingresos y costo de vida en el centro de la agenda económica. No se trata solo de un indicador estadístico: el valor de la canasta básica funciona como referencia para salarios, programas sociales y negociaciones paritarias. Cada actualización redefine, en términos concretos, cuántos ingresos necesita un hogar para no quedar debajo de la línea de pobreza.
Cómo se compone la canasta que define la línea de pobreza
El cálculo se construye a partir de dos indicadores clave que elabora el INDEC: la canasta básica alimentaria (CBA) y la canasta básica total (CBT).
En febrero, la canasta básica alimentaria —que mide el costo mínimo de los alimentos necesarios para cubrir requerimientos nutricionales— se ubicó en $644.088 para una familia tipo. Ese valor establece la línea de indigencia.
A ese monto se agregan los bienes y servicios no alimentarios que forman parte de la canasta básica total, que incluye gastos como transporte, vestimenta y otros consumos esenciales. Para febrero, ese componente sumó $753.583,83, lo que llevó el total a $1.397.671,83.
El organismo estadístico define la familia tipo como un hogar compuesto por cuatro integrantes: un varón de 35 años, una mujer de 31 años, un hijo de 6 años y una hija de 8 años.
La combinación de estos parámetros permite construir el indicador que utiliza el sistema estadístico argentino para medir pobreza e indigencia.
Un indicador que incide en la política económica
El valor de la canasta básica no solo describe la evolución del costo de vida. También funciona como referencia institucional para múltiples decisiones dentro del sistema económico.
Las negociaciones salariales suelen utilizar estos datos como parámetro para discutir recomposiciones de ingresos. Lo mismo ocurre con algunos programas de asistencia social, que toman la línea de pobreza como punto de referencia para evaluar cobertura y montos.
Por eso, cada actualización del indicador impacta en la discusión pública sobre salarios, inflación y capacidad de consumo.
En febrero, el dato vuelve a mostrar que el costo mínimo de vida en el AMBA se mantiene por encima del millón de pesos mensuales para un hogar de cuatro integrantes, una cifra que refleja la dinámica inflacionaria acumulada.
Inflación moderada, costo de vida en ascenso
El informe del INDEC mostró que la inflación mensual fue 2,9% en febrero, con un 5,9% acumulado en el primer bimestre del año.
Aunque el ritmo de aumento de precios aparece más moderado que en otros momentos recientes de la economía argentina, el impacto sobre la canasta básica sigue siendo relevante. La actualización mensual del indicador refleja cómo las variaciones de precios se trasladan al costo mínimo necesario para sostener un hogar.
El aumento de 2,7% mensual en la canasta básica total marca esa dinámica: incluso con variaciones moderadas en el índice general de precios, el umbral de pobreza continúa ajustándose.
Un dato estadístico que sigue tensionando la agenda económica
El número difundido por el INDEC vuelve a instalar una pregunta central en la política económica: cómo evolucionarán los ingresos en relación con el costo de vida.
En un contexto en el que la inflación mensual se mantiene por debajo de los niveles más críticos de años recientes, la evolución de la canasta básica sigue siendo un indicador sensible para medir el poder adquisitivo real.
Las próximas mediciones mostrarán si la distancia entre salarios y costo de vida logra estabilizarse o si la actualización mensual de la canasta continúa desplazando hacia arriba el umbral de pobreza.
Por ahora, el dato de febrero fija un nuevo piso: $1.397.671,83 para que una familia tipo del AMBA no sea considerada pobre. Lo que ocurra con los ingresos en los próximos meses definirá si ese umbral se convierte en una referencia alcanzable o en una nueva zona de tensión social.
