inflación Argentina 2026

El eje económico

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Entramos en un proceso virtuoso en el cual los próximos 18 meses van a ser los mejores que Argentina haya visto en las últimas décadas”, aseguró hace poco más de diez días el ministro de Economía, Luis Caputo. El Instituto Nacional de Estadística y Censos, aún con una evidente intervención oficial, no comparte los mismos datos: el estimador mensual de la actividad económica echó un balde de agua fría sobre el optimismo del ministro reincidente. Una caída de 2,1 por ciento interanual y de 2,6 por ciento en comparación con enero, que había marcado una efímera ilusión de reactivación. 

 La industria manufacturera se desplomó 8,7% y el comercio mayorista, minorista y reparaciones cayó 7,0%. Entre ambos sectores, que son los que más empleo contienen -y drenan- restaron 2,2 puntos porcentuales a la variación interanual del EMAE, más de lo que aportaron los pocos sectores en expansión.

La industria pasó de crecer 5,1% interanual en febrero de 2025 a caer 8,7% un año después. El comercio recorrió un sendero similar: de una suba de 6,3% en febrero de 2025 a una baja de 7,0% en febrero de 2026. Ese cambio de signo no es menor. Habla de una economía que perdió tracción en sus actividades más ligadas al ingreso disponible, al crédito comercial y al consumo.El argumento de Caputo para la enésima explicación del fallido de sus pronósticos, fue que “en 2026, febrero contó con dos días hábiles menos que en 2025, además de haberse registrado un paro general”. Escasa solidez argumentativa para alguien a quien Marcos Peña definió alguna vez como el “Messi” de las finanzas. 

Lo cierto es que la economía no da señales homogéneas de reactivación y, por el contrario, la inflación sigue siendo un problema crónico, lejos de los pronósticos de desaparición mágica. La de marzo fue de 3,4 por ciento, lo que aleja la promesa de inflación cero en agosto, septiembre u octubre, aunque el Gobierno se aferra a la fe de que ahora sí, bajará cuando pase el efecto alcista de la carne, de la guerra y de los útiles escolares. 

La inflación convive con una caída constante del consumo incluso entre segundas marcas, con menores precios. En Misiones las ventas en supermercados cayeron 13,9% en comparación con febrero de 2025, lo que marcó la décima baja consecutiva y el descenso más profundo desde diciembre de 2024. El acumulado del primer bimestre cerró para Misiones con ventas por $ 48.729 millones con una merma del 10,7% respecto a igual período de 2025, además de quedar por debajo también de los primeros bimestres del 2024 (-10,7%) y 2023 (-35,9%).

Ese deterioro constante se hace sentir también en los recursos provinciales. La coparticipación no deja de caer y los recursos propios atraviesan un declive idéntico al de otras provincias. 

No es casual que el foco del tiempo político inaugurado con la presentación en sociedad de Encuentro Misionero esté puesto en la economía y la necesidad que tiene la provincia de ser considerada de forma distinta por la Nación. Es el único espacio político que está pensando en “soluciones a la misionera”, mientras que la Libertad Avanza es apenas un apéndice de Buenos Aires -como los viejos partidos tradicionales- y el PJ y la UCR se desangran en sus internas cada vez menos convocantes.

Por eso la presentación en sociedad de Encuentro Misionero puso sobre la mesa el viejo anhelo de una zona libre de impuestos para Misiones, en medio de la negociación que se abrirá para aprobar la reforma fiscal que quiere el Gobierno nacional. 

Misiones vuelve a blandir un reclamo histórico: condiciones fiscales diferenciadas para poder competir en igualdad con Paraguay y Brasil. La iniciativa busca instalar en la agenda nacional un régimen especial de exenciones impositivas y beneficios aduaneros que permita corregir las distorsiones estructurales que enfrenta la provincia por su condición de frontera.

El planteo no es nuevo, pero sí el contexto. La discusión se reabre ahora en el marco de la reforma fiscal que impulsa el Gobierno de Javier Milei, donde la provincia intenta colar un esquema propio que combine alivio tributario, incentivos a la inversión y reducción de costos logísticos. En esencia, es retomar el espíritu de la Zona Aduanera Especial aprobada por el Congreso, pero vetada por el anodino Alberto Fernández.

La diferencia es que ahora el planteo no se limita a una herramienta aduanera puntual, sino que propone un régimen integral, con impacto directo sobre consumo, producción, inversión y sistema financiero y que va de la mano de una de las promesas de campaña del Gobierno nacional: bajar impuestos. El régimen propuesto busca corregir la asimetría histórica donde Misiones aporta el 31% de la recaudación del NEA pero recibe solo el 21% por coparticipación. La “Amortización Acelerada” permitirá a las industrias locales modernizar su capital físico en la mitad del tiempo contable habitual, fomentando la industrialización de la ruralidad y la tecnología.

El eje del proyecto pasa por el Impuesto al Valor Agregado, el tributo con mayor incidencia directa en la formación de precios.

La propuesta es clara: las ventas desde el resto del país hacia Misiones serían consideradas una “exportación suspensiva”. En la práctica, esto implica que un proveedor de Buenos Aires vendería a Misiones sin IVA. Los análisis técnicos del equipo de Encuentro Misionero detallan que como Misiones representa el 2,07% del PBI nacional, la retención de impuestos nacionales en el territorio provincial inyectaría liquidez masiva al mercado local. Una eliminación o reducción del IVA implicaría que aproximadamente $890.000 millones anuales dejarían de salir de la provincia para quedarse en manos de consumidores y comercios locales.

En tanto, una reducción de la tasa del Impuesto a las Ganancias, del 35% al 15% liberaría cerca de $530.000 millones para reinversión productiva y creación de empleo. También se pretende la eliminación del Impuesto al Cheque (1,2%), lo que permitiría recuperar hasta un 10% del margen neto en sectores estratégicos como el yerbatero, tealero y maderero.

La crisis de las economías regionales es evidente, incluso para aquellos que eligieron la opción libertaria en 2023. La pérdida de rentabilidad atraviesa a las principales actividades misioneras, como la madera, el té o la yerba, afectados por el aumento de los costos de producción, principalmente empujados por las tarifas eléctricas y el combustible.

Esa situación fue uno de los ejes de la cumbre yerbatera convocada por el Gobierno para analizar la situación de la cadena. La producción es la más dañada, pero la industria pudo exponer su situación que no escapa de la palabra crisis, aún en aquellas protagonistas del boom exportador. 

El cuadro de la cadena yerbatera muestra un descalce extremo entre costos y precios que explica el deterioro del sector productivo. Con un costo estimado por el INYM de $423,99 por kilo y un precio teórico con margen del 30% de $551,19, el productor terminó recibiendo en promedio apenas $240 por kilo, lo que implica una pérdida directa de $311,19 por kilo. Proyectado sobre una producción de 889.253.082 kilos de hoja verde en 2025, el resultado es una transferencia negativa de ingresos de $276.726 millones, equivalentes a unos USD 200 millones.

A marzo de 2026, el deterioro de la ecuación económica se profundiza sin freno. El costo de producción, ajustado por una inflación acumulada del 16,8% entre octubre y marzo, pasa de $423,99 a $495,22 por kilo, lo que eleva el precio teórico con margen al $643,79. Sin embargo, el precio efectivamente pagado al productor se mantiene en torno a los $240, lo que eleva la pérdida a $403,79 por kilo

Proyectado sobre el mismo volumen de producción de 2025 (889 millones de kilos), la transferencia negativa de ingresos asciende a $359.071 millones, equivalentes a unos USD 260 millones. Es decir, lejos de corregirse, el descalce entre costos y precios se agrava, consolidando un esquema en el que el productor absorbe cada vez una mayor porción de la crisis de la cadena. 

En paralelo, los datos del sector industrial refuerzan el cuadro de fragilidad. Entre 2023 y 2025, las ventas en el mercado interno pasaron de 285,3 millones de kilos a 266,8 millones, lo que representa una caída acumulada del 7,1%

Sin embargo, en ese mismo período, la deuda bancaria de los principales molinos saltó de $100.170 millones a $153.580 millones, con un incremento del 53,5%. La combinación de caída de ventas y fuerte aumento del endeudamiento contrasta con los autoelogios del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, quien suele usar a la yerba para celebrar los efectos de la desregulación.

Por eso fue un dato político la participación activa de la industria en la Mesa Yerbatera convocada por el Gobierno. Lejos de un acuerdo -los intereses y las realidades son contrapuestas-, fue un avance haber logrado que se escuchen en un marco de respeto, que incluso dejó fuera de la discusión a los más exaltados libertoyerbateros, que azuzaron con cortes de ruta sin consenso. El Gobierno provincial busca mediar entre las partes, acercar posiciones ante la inactividad del Instituto Nacional de la Yerba Mate. 

En esa lógica se inscribe el reclamo a Nación. En buscar soluciones locales a la retirada del Gobierno federal. El plan impositivo pretende reducir el costo de reposición para comerciantes y empresas. Por el otro, trasladar ese alivio a precios finales más bajos en góndola, mejorando la competitividad frente a las ciudades fronterizas.

El capítulo aduanero retoma directamente la lógica de la Zona Aduanera Especial, pero con mayor nivel de detalle operativo.

Entre las medidas más relevantes se destacan la importación sin aranceles de bienes de capital e insumos destinados a la producción en Misiones, facilidades para reexportación, permitiendo importar componentes, ensamblarlos localmente y exportarlos pagando tributos sólo sobre el valor agregado y eliminación de retenciones para productos misioneros, como yerba mate, té y madera. 

El paquete se completa con medidas sobre otros tributos clave, como la eliminación del ITC en combustibles, buscando equiparar o incluso abaratar el precio de la nafta respecto a Paraguay. Implicaría un ahorro directo para el consumidor, con una rebaja de más de 15 mil pesos por tanque a valores actuales. Asimismo, se plantea la exención de Bienes Personales para activos radicados en la provincia, con el objetivo de retener ahorro local y la reducción de impuestos internos, especialmente en sectores con fuerte impacto en costos logísticos, además de un punto especialmente sensible para la provincia: alícuota cero o exención para servicios básicos como energía eléctrica, conectividad e internet, en un territorio que no cuenta con gas natural y donde la logística encarece fuertemente los costos operativos.

En conjunto, el esquema apunta a atacar uno de los principales problemas estructurales de Misiones: el costo de operar en una economía periférica, sin gas natural, con alta dependencia del transporte y en competencia directa con países con menor carga tributaria.

El trasfondo del debate es más profundo que una serie de exenciones. Lo que está en juego es el modelo de desarrollo para una provincia de frontera.

Misiones compite todos los días con Paraguay y Brasil, donde los precios son más bajos no solo por tipo de cambio, sino por estructuras impositivas mucho más laxas, en el caso guaraní o agresivas, del lado portugués. Esa asimetría se traduce en fuga de consumo, presión sobre el comercio local y menor capacidad de inversión.

El reclamo a la Nación se combina con un “mini Rigi”, que comenzará a ser discutido en la Legislatura una vez que comiencen las sesiones ordinarias, tras el discurso del gobernador Hugo Passalacqua el próximo viernes. Se trata de incentivos fiscales para la inversión. Cinco años de exención total de Ingresos Brutos, más cinco años adicionales con una bonificación del 50%, condicionados al aporte real del proyecto en términos de empleo, proveedores locales y valor agregado en origen. A esto se suman criterios explícitos de evaluación -innovación, sostenibilidad, biodiversidad y transparencia- que refuerzan la idea de un régimen con control efectivo. El plan fija pisos mínimos de inversión diferenciados por sector, lo que permite segmentar el tipo de proyectos a captar: desde USD 200.000 para economía del conocimiento, pasando por USD 600.000 en industrialización y manufactura avanzada, hasta USD 1,5 millones en turismo estratégico y conectividad y USD 2 millones en energías renovables. Esta escala confirma que la provincia no apunta exclusivamente a grandes capitales, sino que busca abrir la puerta a inversiones medianas con capacidad de generar impacto directo en el entramado productivo local.

Passalacqua también hará hincapié en la necesidad de recuperar una visión “federal” del reparto de recursos y la economía. Aunque parezca una discusión de otros tiempos, el debate sigue siendo federales o unitarios, algo que los sucesivos inquilinos de la Casa Rosada no han sabido corregir. 

El Gobernador misionero hará un repaso, casi en modo historiador, de esa tensión y marcará que, pese a la contracción económica, Misiones no deja de hacer. Con recursos propios, con ingeniería financiera. La línea de 132 que unirá Posadas, Alem y Oberá, la ruta en El Soberbio, con nueve mil millones de inversión, son algunas de las acciones de los últimos meses. 

Passalacqua también hará frente a un debate que pretende instalar la Libertad Avanza: el costo fiscal misionero. El Gobernador sostiene que es un mito que se debe combatir: según sus datos, Misiones no es, por lejos, la provincia con mayor presión tributaria

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Diez meses sin bajar: la inflación de marzo fue de 3,4% y el NEA volvió a ser la región más castigada

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La inflación de marzo volvió a mostrar que el proceso de desaceleración perdió solidez. El IPC nacional fue de 3,4%, por encima del 2,9% de enero y febrero, y con eso quebró la meseta en la que parecía haberse estabilizado el arranque del año. Ya no se trata solo de un dato mensual más alto: lo que aparece detrás es una estructura de aumentos mucho más pesada, en la que conviven alimentos, regulados, transporte, educación y servicios. En términos interanuales, la inflación nacional fue de 32,6%, pero el Noreste llegó a 33,4% y Cuyo a 33,5%. Dentro de los rubros, sobresalen las subas acumuladas de Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (45,5%), Restaurantes y hoteles (41,0%), Educación (38,9%), Comunicación (36,6%) y Transporte (36,2%).

El 3,4%, por sí mismo, ya es una señal de alerta; pero cuando se abre la composición del índice, el cuadro es todavía más exigente. El INDEC marca que en marzo los regulados subieron 5,1%, muy por encima del nivel general, mientras que los servicios avanzaron 4,2% y los bienes 3,0%. Es decir, el mes no estuvo empujado por un solo factor transitorio, sino por una combinación de precios administrados, correcciones tarifarias y una inercia de servicios que sigue muy viva. Los datos contradicen el anticipo del ministro de Economía, Luis Caputo, quien el lunes había dicho que la inflación iba a estar en torno al 3 por ciento impulsada por la suba de combustibles, por la guerra y los precios estacionales de la educación.

El informe del Indec revela además que la región NEA tuvo la suba de precios más relevante, con 4,1 por ciento, empujada por un 22,7 de aumentos en la educación, 9,7 en viviendas, agua y electricidad y 4,5 por ciento de alimentos y bebidas no alcohólicas.

Al NEA le siguió el Noroeste con 4,0%. Por detrás quedaron el GBA con 3,4%, la Pampeana con 3,3%, Cuyo con 3,2% y bastante más abajo la Patagonia con 2,5%. Esa dispersión territorial marca que el problema inflacionario no pega igual en todas las regiones y que, en marzo, el norte volvió a ser la zona más castigada. Además, en el acumulado del año también se ve esa presión diferencial: el Noreste ya suma 11,5% y el Noroeste 10,7%, contra 9,4% nacional y apenas 8,6% en Patagonia.

3,4%
Inflación de marzo 2026
El IPC nacional volvió a acelerarse y cortó la meseta de enero y febrero
Región IPC marzo
Noreste4,1%
Noroeste4,0%
GBA3,4%
Nacional3,4%
Pampeana3,3%
Cuyo3,2%
Patagonia2,5%
Clave del mes: el Noreste fue la región con mayor suba de precios, por encima del promedio nacional. Fuente: INDEC, IPC marzo 2026.

Cuando se observan los rubros, aparece con claridad qué fue lo que tensó el índice. La división de mayor aumento a nivel nacional fue Educación, con 12,1%, en línea con el inicio del ciclo lectivo. No es un fenómeno nuevo para marzo, pero sí confirma que la educación formal sigue siendo un componente muy sensible del IPC cuando arrancan las clases.

Detrás se ubicó Transporte, con 4,1%, por el impacto de combustibles, transporte público y pasajes aéreos. Luego aparecieron Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con 3,7%; Recreación y cultura, con 3,6%; y un pelotón integrado por Alimentos y bebidas no alcohólicas, Restaurantes y hoteles, ambos con 3,4%. Más abajo quedaron Prendas de vestir y calzado, con 3,1%; Comunicación, con 2,9%; Salud, con 2,6%; Bebidas alcohólicas y tabaco, con 2,1%; Bienes y servicios varios, con 1,7%; y Equipamiento y mantenimiento del hogar, con 1,3%, que fue el rubro de menor aumento.

El INDEC señala que la mayor incidencia regional la tuvo Alimentos y bebidas no alcohólicas, empujada sobre todo por la suba de Carnes y derivados, que en GBA llegó a 6,9%. En otras palabras, aunque Educación haya sido el rubro que más subió en porcentaje, el golpe más extendido y socialmente más sensible volvió a venir de los alimentos. Eso es clave porque una inflación motorizada por alimentos, y en especial por carnes, pega de lleno en la canasta cotidiana y erosiona con más rapidez el ingreso real.

El desagregado por regiones vuelve todavía más nítido ese patrón. En el Noreste, que tuvo la inflación mensual más alta del país, los mayores aumentos estuvieron en Educación (22,7%), Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (9,7%), Restaurantes y hoteles (4,9%) y Alimentos y bebidas no alcohólicas (4,5%). Es una combinación particularmente pesada: a la presión estacional del inicio de clases se sumaron aumentos fuertes en gastos del hogar y en alimentos.

Qué empujó la inflación de marzo
Educación lideró el mes, pero alimentos tuvo fuerte incidencia en el índice
Rubro Variación marzo
Educación12,1%
Transporte4,1%
Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles3,7%
Recreación y cultura3,6%
Alimentos y bebidas no alcohólicas3,4%
Restaurantes y hoteles3,4%
Prendas de vestir y calzado3,1%
Equipamiento y mantenimiento del hogar1,3%
El informe oficial remarca que Alimentos y bebidas no alcohólicas fue la división de mayor incidencia regional, impulsada sobre todo por carnes y derivados. Fuente: INDEC, IPC marzo 2026.

Otro dato central para interpretar marzo es la división entre bienes y servicios. A nivel nacional, los servicios subieron 4,2%, contra 3,0% de los bienes. En el norte esa brecha fue aún más marcada: en el Noreste, los bienes avanzaron 3,5% pero los servicios saltaron 6,1%; en el Noroeste, 3,4% y 5,4%, respectivamente. Esto refuerza la idea de que la inflación actual no es solo una inflación de góndola o de productos masivos: hay un componente muy fuerte de servicios, tarifas y prestaciones que corre por encima del promedio y dificulta que el índice general siga bajando. En el acumulado del año también se ve ese fenómeno: a nivel nacional, los servicios suben 11,7% contra 8,4% de los bienes.

La clasificación por categorías confirma esa lectura. En marzo, los regulados fueron lo que más avanzó, con 5,1% a nivel nacional. En el Noreste ese salto fue de 7,4%, y en el Noroeste de 6,0%. El IPC núcleo, que permite observar la inercia más persistente de los precios, subió 3,2% nacional, pero llegó a 3,5% en el Noreste y a 3,7% en el Noroeste. En cambio, los estacionales crecieron solo 1,0% a nivel nacional. La conclusión es bastante clara: marzo no fue un mal dato por culpa exclusiva de fenómenos puntuales o de temporada. Hubo estacionales, sí, pero el verdadero peso vino por el lado de los regulados y de un núcleo que sigue demasiado alto para hablar de una desinflación firme.

La lectura final es que marzo no mostró una inflación compleja y más difícil de desarmar de lo que el Gobierno promete. El corazón del problema sigue latiendo en los rubros más sensibles para la vida cotidiana. Los alimentos volvieron a tener una gravitación decisiva; los servicios corrieron arriba de los bienes; los regulados metieron presión; y el norte argentino quedó, otra vez, como la zona más castigada.

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Inversiones bajo tensión global: energía, inflación y oportunidades selectivas en 2026

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El escenario financiero global transita marzo con un factor dominante: la escalada del conflicto en Medio Oriente, que ya se consolida como uno de los principales shocks de oferta de los últimos años. La suba del petróleo -con incrementos superiores al 50% en lo que va de 2026- y la disrupción en rutas clave como el Estrecho de Ormuz están reconfigurando el tablero macroeconómico y financiero a escala global.

En este contexto, el informe de estrategias de inversión de marzo elaborado por InvertirOnline advierte que el impacto no es menor: si bien no se trata de un evento decisivo para frenar el crecimiento mundial, sí tiene la capacidad de retrasar la normalización monetaria y redistribuir retornos entre clases de activos.

El encarecimiento de la energía se convierte en el principal canal de transmisión hacia la inflación global. En Estados Unidos, por ejemplo, el precio del petróleo por encima de los 100 dólares por barril ya comienza a trasladarse a los combustibles, mientras que la Reserva Federal enfrenta un dilema complejo: inflación en alza por energía y señales de enfriamiento en el empleo.

Este escenario reactiva el riesgo de una “estanflación moderada”, donde la suba de precios convive con una desaceleración económica. Sin embargo, a diferencia de los años 70, el sistema financiero global presenta hoy mayor flexibilidad y capacidad de respuesta.

Para los mercados emergentes -y especialmente para Argentina- el contexto presenta una lectura más favorable. La suba de los commodities energéticos mejora los términos de intercambio, particularmente a través del potencial de Vaca Muerta, aunque introduce tensiones inflacionarias adicionales vía combustibles.

En el plano local, la inflación de febrero se ubicó en 2,9%, impulsada por tarifas y alimentos, mientras el mercado ajusta al alza sus expectativas para el corto plazo. En paralelo, el Banco Central logró sostener condiciones de liquidez que permitieron un rollover de deuda superior al 100%, reflejando cierta estabilidad financiera pese al contexto volátil.

Estrategias: cautela en pesos y selectividad en activos

Frente a este escenario, el posicionamiento recomendado combina prudencia y selectividad:

  • Renta fija en dólares: visión constructiva sobre deuda soberana, con foco en bonos como GD41 y AN29, que capturan potencial de compresión de tasas.
  • Renta fija en pesos: estrategia defensiva con instrumentos ajustados por inflación de corto plazo, ante la persistencia de la inercia inflacionaria.
  • Crédito corporativo: preferencia por emisores de alta calidad (YPF, Vista, Pampa) y bonos provinciales sólidos.
  • Renta variable local: postura neutral, con oportunidades en energía y servicios regulados.
  • Renta variable internacional: diversificación hacia mercados emergentes y tecnológicas con fundamentos sólidos.

Mercados globales: divergencias y oportunidades

Uno de los puntos más destacados del informe es la creciente divergencia entre mercados. Mientras el S&P 500 enfrenta valuaciones exigentes -con múltiplos por encima del promedio histórico-, los mercados emergentes muestran mejores perspectivas relativas, con crecimiento de ganancias proyectado superior y valuaciones más atractivas.

Esta dinámica abre oportunidades tácticas para inversores globales, especialmente en Asia y América Latina, donde el crecimiento esperado supera al de las economías desarrolladas.

El diagnóstico central es claro: el mercado atraviesa una fase de transición donde la geopolítica vuelve a condicionar las decisiones financieras. En este contexto, la clave no es apostar por una única dirección, sino construir carteras resilientes, con cobertura inflacionaria, diversificación geográfica y foco en calidad crediticia.

El 2026 se perfila así como un año de retornos más selectivos, donde la gestión activa y la lectura del contexto global serán determinantes para capturar oportunidades y mitigar riesgos.

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Costo marginal

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“El ajuste lo paga la política, jaja”. El posteo en redes sociales de Victoria Villarruel, la titular del Senado, se burla del jefe de Gabinete, Manuel Adorni y el paseo con su esposa en Nueva York en medio de una gira oficial. 

La ironía del comentario no pasó inadvertida: en pocas palabras, la Vicepresidenta condensó una crítica implícita al relato de austeridad del Gobierno y dejó expuestas, una vez más, las fisuras internas que atraviesan al oficialismo mientras se discute hasta dónde llega -y a quién alcanza realmente- el ajuste.

Argentina Week no será recordada por la lluvia de inversiones generada, sino por el affaire Adorni, que fue a “deslomarse” a Nueva York en compañía de su esposa, a quien subió al avión presidencial contradiciendo el decreto que él mismo anunció hace unas pocas semanas, que limitaba el número de funcionarios en los viajes y excluía a familiares y amigos.

El paseo puede costarle caro al jefe de Gabinete y hombre de confianza de Karina y Javier Milei. No por los reproches que los hermanos puedan hacerle -salieron a “bancarlo” en forma instantánea-, sino porque el desliz daña el contrato tácito con la sociedad: los libertarios prometían “ser mejores” y el paseo por la Gran Manzana, pagado “con la del contribuyente” es una réplica del deterioro de la casta a la que se vino a combatir. 

El Presidente ensayó una suerte de defensa de Adorni y su esposa con un argumento economicista que no alcanza a cubrir -ni a entender- la magnitud del problema: “Costo marginal”, dijo Milei y sus acólitos salieron a repetirlo como un mantra. ¿Qué es el costo marginal? Como el avión debía volar a Estados Unidos y sobraba un asiento, la esposa de Adorni no significó un gasto extra. Mismo argumento podrían ahora utilizar kirchneristas residuales y futuros inquilinos de la Casa Rosada. Incluso, si el avión de todos modos iba a ir a Río Gallegos, no había nada de malo en llevar los diarios a Cristina. Era un costo marginal irreprochable según la lógica presidencial. 

Sin embargo, lo está en discusión no es una fórmula matemática, sino la ética de un funcionario que hace lo contrario a lo que pregona desde el atril. La estatura moral se derrumba por eso, no por un puñado de dólares extra. 

La fractura expone a Adorni con gustos que no condicen con su nivel de ingresos. Viajes en avión privado pagados por el Estado, como confesó su amigo a quien visitó en Punta del Este y gastos de tarjeta de crédito que no coinciden con su sueldo. Un repaso de movimientos de consumo de acceso público muestra un dato difícil de pasar por alto: tras la victoria legislativa de fines de octubre de 2025, los gastos con tarjetas atribuidas a Manuel Adorni y a su esposa, Bettina Angeletti, se dispararon.

Solo con una tarjeta del Banco Galicia, Adorni habría registrado consumos cercanos a los 30 millones de pesos frente a ingresos por unos 10,5 millones. En paralelo, la tarjeta a nombre de Angeletti suma gastos por más de 65 millones en los últimos meses, sin ingresos conocidos en ese período. En total, entre ambos plásticos, los consumos entre agosto y enero rondarían los 115 millones de pesos contra ingresos declarados cercanos a los 21 millones. Un contraste que, al menos, merece explicaciones que no sean ecuaciones matemáticas ni evasivas. Fin. 

En definitiva, el affaire Adorni rompe la conexión que le quedaba intacta al Gobierno: la promesa de borrar a la casta del poder. Sin ese acuerdo electoral, la alianza libertaria no tiene muchos más éxitos que mostrar, por más que el relato se esmere en contar éxitos donde no los hay. Incluso, el presidente tiene más problemas para explicar su vínculo con el escándalo $Libra y aparecen contactos fluidos entre él y los promotores, junto a su hermana, quien tiene su propio escándalo con la Andis. Manchas que quitan lo impoluto. 

La inflación lejos está de ser contenida y ya lleva diez meses consecutivos en alza, con un acumulado de 280 por ciento desde que asumió en diciembre de 2023. En febrero marcó 2,9 por ciento, muy lejos de las promesas optimistas de llegar a cero en el segundo semestre. Pese a la nula emisión y el inédito ajuste, el ministro de Economía, Luis Caputo, justificó la ausencia de éxitos en la contención de los precios, en que la economía atraviesa “un proceso de corrección de precios relativos” tras “dos décadas de acumular distorsiones”. Para agosto, septiembre u octubre, insistió, la inflación será cero. 

El impacto de los precios se visualiza en la caída del consumo.En febrero, según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, las ventas pymes cayeron 5,6% interanual, con un acumulado del 5,2% en lo que va del año.
El informe de la Came es contundente: “El consumo se concentró en bienes de subsistencia y artículos escolares por la reasignación del gasto de los hogares. La demanda operó con selectividad, priorizando ofertas y financiamiento para sostener las operaciones”.

El relato se agranda en la voz del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, quien rechazó que el modelo destruya empleo y, por el contrario, aseguró que en dos años se crearon 400 mil empleos. Los propios números oficiales lo desmienten, pero para el siempre presente funcionario, el dato no mata relato. Sin embargo, hay 200.941 empleos registrados menos desde que asumió Javier Milei. En paralelo, hay un fuerte incremento de la informalidad y el empleo asalariado representa apenas el 71,9 por ciento de los ocupados totales, cuando hace un año eran de 74,8%. El boom del Delivery o chofer de App. Los únicos sectores que están generando empleo son los vinculados a Vaca Muerta y las finanzas. 

Sturzenegger tiene a la yerba como un fetiche. En Argentina Week aseguró que la eliminación de la autoridad regulatoria del sector y de su capacidad para fijar precios redujo a la mitad el valor del producto para el consumidor -en realidad, aumentó por debajo de la inflación-, al tiempo que impulsó un aumento del 29% en la producción durante 2024 y llevó a casi 58 millones de kilos las exportaciones en 2025, un récord histórico.

En esa mezcolanza, Sturzenegger omite que la producción está hundida en la miseria y que la propia industria atraviesa momentos delicados.

El semáforo de Coninagro revela un mapa muy distinto a lo que exhibe Sturzenegger. Son ocho las economías que están en rojo, dos más que el mes pasado y apenas cuatro en verde y siete en amarillo. La yerba mate está en rojo desde la desregulación del mercado en diciembre de 2023. Se desplomaron los precios de la materia prima y, aunque la industria recuperó presencia en el mercado interno y bate récord de exportaciones, también atraviesa una crisis por encarecimiento de costos operativos, como energía y combustible y una menor rentabilidad. El argumento tiene números concretos: en conjunto, las principales industrias yerbateras deben a los bancos 230 mil millones de pesos, el equivalente al 83 por ciento de la canchada en stock.

Las consecuencias del “éxito” de Sturzenegger se sienten en la provincia. No sólo en la yerba mate, sino en el té y el sector forestal, con caída de exportaciones y rentabilidad por el suelo. La Provincia intenta contener a los distintos sectores con las pocas herramientas que tiene. La yerba es la mayor preocupación por el volumen de productores afectados, aunque son pocas las alternativas para mejorar su situación. El precio de referencia, que sugirió Misiones al Instituto Nacional de la Yerba Mate, tuvo una recepción negativa en la industria. El principal argumento fue que se trata de un mercado privado en el que cada empresa tiene estructuras de costos diferentes, por lo que consideran difícil establecer un valor único.

En la reunión con la industria que se hizo esta semana, el Gobierno insistió en que contar con un valor orientativo podría ayudar a ordenar el mercado y a sostener el sistema productivo frente a las distorsiones actuales.

Además, los funcionarios señalaron que un precio de referencia permitiría mejorar las condiciones de financiamiento del sector, ya que hoy las empresas enfrentan dificultades para obtener crédito mediante warrants debido a la ausencia de valores de mercado claros para la yerba mate.

En ese marco también se mencionó la implementación de herramientas de monitoreo y trazabilidad como el CeTYM, impulsado tras la desregulación del sector, con el objetivo de seguir la evolución de la cadena yerbatera.

La Provincia sabe que las herramientas con las que cuenta son pocas. Pero el gobernador Hugo Passalacqua se muestra decidido a utilizarlas a fondo para sostener el equilibrio interno. Promoción para el turismo en Perú, obras públicas en la medida que se pueda y austeridad al máximo, como la prohibición de compras de nuevos vehículos para el Estado, forman parte de la misma preocupación: sostener el empleo.

La realidad, esa que en Buenos Aires se esmeran en combatir, marca que Misiones registró en diciembre de 2025 unos 98.721 trabajadores en el sector privado formal, con un descenso del 0,4% contra el mes anterior, lo que equivale a la pérdida de unos 403 empleos.

De este modo, se observa una profundización en el deterioro del mercado de trabajo misionero en este segmento, ya que de los doce meses del año solo creció en tres (enero con +0,2%, abril con +0,5% y mayo con +0,2%), en tanto que cayó en los otros nueve meses, con descensos consecutivos entre junio y  diciembre. El saldo del año en Misiones fue negativo en 4.675 empleos.

Desde que asumió Milei, en tanto, la caída es de 10.152 empleos (-9,3% vs. noviembre de 2023). En este caso, la provincia  presenta la sexta caída más fuerte del país. A la par, otro agravante de suma a la situación: el volumen actual de empleo es el más bajo desde enero de 2021, momento donde el trabajo estaba transitando una recuperación  luego de los impactos de la pandemia. 

Empleo privado registrado en el NEA – Diciembre

Provincia 2024 2025 Variación
Misiones 99,6 95 -4,7%
Corrientes 80,1 78,1 -4,3%
Chaco 73,7 70,5 -4,3%
Formosa 22,5 22,1 -1,8%

Misiones: el empleo privado registrado cerró diciembre con 95 mil puestos, lo que implica una caída de 4,7% interanual. El nivel representa 10.152 empleos menos (-9,3%) respecto de noviembre de 2023.

En el ámbito nacional el empleo privado formal cayó 0,2% mensual  en diciembre, perdiendo 12.399 asalariados privados en todo el país respecto al mes  anterior. Este descenso se explica principalmente por las caídas en sectores como la Minería (-1,0%), Hoteles y Restaurantes (-0,6%) e Industria Manufacturera (-0,5%), entre otros. 

A nivel acumulado de la era Milei (diciembre 2025 vs. noviembre de 2023,  desestacionalizado) son 200.941 los empleos perdidos en el sector privado formal (-3,2%).

Raro el contraste. Sturzenegger jura que se crearon 200 mil empleos por año desde que llegó Milei. La realidad, esa que se empecina en decir otra cosa, marca que son pocos los sectores con saldo positivo. La industria manufacturera argentina comenzó el año con una señal clara de enfriamiento. Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la utilización de la capacidad instalada se ubicó en enero en apenas 53,6%, un nivel inferior al registrado en el mismo mes de 2025, cuando había alcanzado el 55%. El dato no solo confirma una caída interanual, sino que además representa el peor inicio de año para la actividad industrial desde la crisis económica de 2002.

El indicador mide qué proporción de la capacidad productiva instalada en las fábricas está efectivamente en uso. Cuando ese porcentaje desciende, significa que las plantas industriales trabajan por debajo de su potencial, ya sea por caída de la demanda, aumento de importaciones o dificultades macroeconómicas que afectan la producción.

Los sectores más golpeados por la caída de la demanda y el cambio en el escenario comercial son la industria automotriz, que operó en enero con apenas el 24% de su capacidad instalada, mientras que los productos textiles utilizaron solo el 23,7%. La metalmecánica -excluyendo automotores- registró un nivel del 31,4%, el sector de caucho y plástico 36,1% y los productos minerales no metálicos 45,5%.

La caída más marcada se observa en la metalmecánica, donde el uso de capacidad instalada descendió desde el 38,1% de enero de 2025 hasta el 31,4% en el inicio de 2026. El informe vincula este retroceso principalmente con la fuerte reducción en la fabricación de maquinaria agrícola y de electrodomésticos, dos segmentos que experimentaron una contracción significativa de la producción.

La industria automotriz también refleja un deterioro considerable. Con apenas el 24% de su capacidad en uso, el sector registra una caída significativa frente al 34,8% del mismo mes del año pasado. La producción de vehículos retrocedió más de 30% interanual, lo que explica buena parte del menor dinamismo industrial.

Algo similar ocurre con el sector textil, que en enero utilizó apenas el 23,7% de su capacidad instalada. La caída responde principalmente a la disminución en la producción de tejidos y de hilados de algodón, que registraron retrocesos superiores al 30% interanual.

El 53,6% de utilización de capacidad instalada registrado en enero refleja que casi la mitad de la capacidad productiva del sector industrial permanece ociosa. Para encontrar un inicio de año con un nivel inferior hay que remontarse a enero de 2002, en pleno colapso económico de la Argentina, cuando la industria utilizaba apenas el 48,2% de su capacidad productiva.

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El INDEC informó que una familia tipo necesitó $1.397.671,83 en febrero para no ser pobre

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El costo de vida volvió a marcar un límite político concreto para la economía argentina. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que una familia tipo necesitó $1.397.671,83 en febrero de 2026 para superar el umbral de pobreza en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

El dato implica un aumento de 2,7% respecto de enero y un incremento interanual de 32,1%, en línea con la evolución de los precios. En el mismo informe, el organismo confirmó que la inflación de febrero fue 2,9%, lo que llevó el acumulado del primer bimestre a 5,9%.

La cifra vuelve a colocar el debate sobre ingresos y costo de vida en el centro de la agenda económica. No se trata solo de un indicador estadístico: el valor de la canasta básica funciona como referencia para salarios, programas sociales y negociaciones paritarias. Cada actualización redefine, en términos concretos, cuántos ingresos necesita un hogar para no quedar debajo de la línea de pobreza.

Cómo se compone la canasta que define la línea de pobreza

El cálculo se construye a partir de dos indicadores clave que elabora el INDEC: la canasta básica alimentaria (CBA) y la canasta básica total (CBT).

En febrero, la canasta básica alimentaria —que mide el costo mínimo de los alimentos necesarios para cubrir requerimientos nutricionales— se ubicó en $644.088 para una familia tipo. Ese valor establece la línea de indigencia.

A ese monto se agregan los bienes y servicios no alimentarios que forman parte de la canasta básica total, que incluye gastos como transporte, vestimenta y otros consumos esenciales. Para febrero, ese componente sumó $753.583,83, lo que llevó el total a $1.397.671,83.

El organismo estadístico define la familia tipo como un hogar compuesto por cuatro integrantes: un varón de 35 años, una mujer de 31 años, un hijo de 6 años y una hija de 8 años.

La combinación de estos parámetros permite construir el indicador que utiliza el sistema estadístico argentino para medir pobreza e indigencia.

Un indicador que incide en la política económica

El valor de la canasta básica no solo describe la evolución del costo de vida. También funciona como referencia institucional para múltiples decisiones dentro del sistema económico.

Las negociaciones salariales suelen utilizar estos datos como parámetro para discutir recomposiciones de ingresos. Lo mismo ocurre con algunos programas de asistencia social, que toman la línea de pobreza como punto de referencia para evaluar cobertura y montos.

Por eso, cada actualización del indicador impacta en la discusión pública sobre salarios, inflación y capacidad de consumo.

En febrero, el dato vuelve a mostrar que el costo mínimo de vida en el AMBA se mantiene por encima del millón de pesos mensuales para un hogar de cuatro integrantes, una cifra que refleja la dinámica inflacionaria acumulada.

Inflación moderada, costo de vida en ascenso

El informe del INDEC mostró que la inflación mensual fue 2,9% en febrero, con un 5,9% acumulado en el primer bimestre del año.

Aunque el ritmo de aumento de precios aparece más moderado que en otros momentos recientes de la economía argentina, el impacto sobre la canasta básica sigue siendo relevante. La actualización mensual del indicador refleja cómo las variaciones de precios se trasladan al costo mínimo necesario para sostener un hogar.

El aumento de 2,7% mensual en la canasta básica total marca esa dinámica: incluso con variaciones moderadas en el índice general de precios, el umbral de pobreza continúa ajustándose.

Un dato estadístico que sigue tensionando la agenda económica

El número difundido por el INDEC vuelve a instalar una pregunta central en la política económica: cómo evolucionarán los ingresos en relación con el costo de vida.

En un contexto en el que la inflación mensual se mantiene por debajo de los niveles más críticos de años recientes, la evolución de la canasta básica sigue siendo un indicador sensible para medir el poder adquisitivo real.

Las próximas mediciones mostrarán si la distancia entre salarios y costo de vida logra estabilizarse o si la actualización mensual de la canasta continúa desplazando hacia arriba el umbral de pobreza.

Por ahora, el dato de febrero fija un nuevo piso: $1.397.671,83 para que una familia tipo del AMBA no sea considerada pobre. Lo que ocurra con los ingresos en los próximos meses definirá si ese umbral se convierte en una referencia alcanzable o en una nueva zona de tensión social.

Canasta 03 26 INDEC by CristianMilciades

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