inflación

Mañana se conoce el IPC de abril que podría superar el 2%

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Mañana a las 16 el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) difundirá el dato de la inflación de abril.

Esta mañana, se difundió el llamado IPC Congreso que marcó 2,1% en abril pasado y acumula 8,3% en el primer cuatrimestre del año. Según informaron los bloques legislativos de la oposición, el mismo índice en términos interanuales alcanzó 27,3%.

Distintas estimaciones privadas realizadas por consultoras sitúan a la medición en torno al 2%, algunas por encima de ese guarismo. En marzo la inflación del Indec fue de 2,4%.

La inflación que mide el Indec en abril seguirá siendo la relevada en Ciudad de Buenos Aires y Gran Buenos Aires. Recién en julio se preve la vuelta del índice nacional, en el cual participará el IPEC de Misiones.

Será el regreso del dato oficial de la inflación para la provincia, una medición que se circunscribe a la ciudad capital.

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Según Ecolatina, la suba de precios orilló el 8,5% en los primeros cuatro meses del año

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El gobierno arrancó el año con el pie izquierdo en materia inflacionaria: el IPC GBA Ecolatina arrojó en abril una variación en torno de 2%, de forma tal que en el primer cuatrimestre los precios acumularon un alza que orilló 8,5%, la mitad de la suba máxima prevista por el BCRA para 2017 (12-17%).   

  • El promedio mensual de inflación alcanzó 2,1% en el primer cuatrimestre del año (vs. +1,8% de los últimos cuatro meses del año pasado).
  • La aceleración inflacionaria de 2017 obedeció fundamentalmente a la renovada ola de subas en las tarifas de servicios públicos (caso de la electricidad y el gas) así como en otros bienes y servicios cuyos aumentos son autorizados por el gobierno (prepagas, cigarrillos, combustibles, telefonía, educación, etc.).
  •  En el Gran Buenos Aires los precios regulados traccionaron la inflación en lo que va del año: según nuestros relevamientos, los mismos crecieron 15% en el primer cuatrimestre de 2017, casi el doble que el Nivel General.
  • Buena parte de los aumentos significativos de precios fueron impulsados por el Ejecutivo para atender otro de los frentes preocupantes dentro de la economía, el fiscal. El elevado déficit del sector público y la reformulación de las metas, obliga al gobierno a no desviarse de los objetivos planteados para no jaquear la credibilidad del “gradualismo” fiscal.
  • Dado que el Ejecutivo decidió no ajustar el gasto social ni la obra pública en un año electoral, los subsidios fueron la variable de ajuste. Esto explica la fuerte suba de las tarifas energéticas.
  • En marzo y abril el IPC Core volvió a rozar el 2% mensual, luego de cinco meses consecutivos en que había logrado ubicarse por debajo de ese valor. Así, en el primer cuatrimestre del año la inflación núcleo acumuló un aumento de 7%, equivalente a 1,7% promedio por mes.
  • Si los regulados trepan 30% en 2017, en los ocho meses restantes del año el IPC resto y los regulados deberían crecer a una tasa inferior al 1% mensual para que la inflación no supere el 17%.
  • Además del desafío que implica perforar una inflación mensual del 1%, más difícil es pensar que, tras los valores registrados en el primer cuatrimestre del año, dichos guarismos se alcancen de manera inmediata. Por el contario, en un contexto de elevada inercia parece más lógico pensar que la desinflación sea progresiva
  • Con la inflación acumulada a abril y la trayectoria futura esperada, queda muy poco margen para cumplir con la meta oficial. Lejos de reformular la pauta, el BCRA endureció la política monetaria para alcanzar dicho guarismo, asumiendo costos sobre la actividad.
  • Estimamos que dicha política no tendrá un impacto significativo en la suba de precios ya que presupone que la inflación actual proviene de una elevada demanda. La suba de tasas sí podría moderar los precios si profundiza el atraso cambiario, pero el presidente del BCRA ha declarado que desea acumular reservas (comprar divisas), lo que le puso un piso al dólar.
  • Pese a que el alza de tasas no afectará en demasía a la dinámica de precios, profundiza el déficit cuasi-fiscal del BCRA y podría perjudicar a la actividad en un contexto de lenta recuperación de la producción y la demanda interna. Por suerte, a diferencia de la mayoría de las economías, el canal crediticio es pequeño por lo que el impacto sería acotado.
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El Banco Central, raro jefe de campaña del oficialismo

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Para quien analizaba la economía con las anteojeras de los últimos doce años, resultaba inexplicable que el gobierno en el arranque del año insistiera con una pauta salarial del 18 % para 2017. Esa propuesta tenía una lógica, en las antípodas de la visión oficial vigente entre 2003 y 2015, que ya fue analizada en este espacio. Aun con estas señales, muchos analistas seguían pensando que el gobierno habría de sacrificar sus metas de inflación en aras de un mayor crecimiento, por tratarse de un año electoral. Sin embargo, las últimas dos semanas han aportado suficientes pruebas respecto del valor que le asigna el oficialismo a la desinflación de la economía: primero el Banco Central subió las tasas de interés y después ratificó el techo de 17 % para la meta del año. Esto pese a que el aumento del costo del dinero tiene impacto negativo sobre la trayectoria del nivel de actividad, aunque sería transitorio si la inflación comienza a bajar en forma rápida en mayo, después de un abril en torno a 2 %. Así, el Banco Central parece adquirir el atípico rol de jefe de campaña del oficialismo para las cruciales legislativas de octubre.

El endurecimiento de la política monetaria arrancó en la segunda semana de marzo y, desde entonces, el Banco Central ha retirado de circulación nada menos que 162 mil millones de pesos, haciendo que ahora la base monetaria pase a expandirse a un ritmo de sólo 22,5 % interanual, congruente con el objetivo de inflación del año. A propósito, en conferencia de prensa, el presidente del Banco Central subrayó que para poner en caja la suba de precios del total de la canasta, que incluye tarifas, se necesita que la “inflación núcleo” no supere el 14,4 % interanual en diciembre. Esta medida de inflación, que excluye precios de servicios públicos y de productos estacionales, acumula un estimado de 6,6 % entre enero y abril, por lo que debería promediar 0,9 % mensual entre mayo y diciembre. Lo ambicioso del objetivo explica el escepticismo reinante, aunque lo más relevante para medir el éxito o el fracaso de esta política será la cercanía o no de la inflación al andarivel del 1 % mensual a lo largo del segundo semestre, más allá del número que acumule en todo el año.

En principio, la inflación podría bajar un escalón en abril, para un guarismo más cercano al 2 % (versus el 2,4 % de marzo, medición INDEC) y hacerlo otro tanto, para algo en torno a 1,5 %, en mayo. Es por eso que puede esperarse que el Banco Central comience en 45 días a bajar las tasas de interés. Pero el ritmo al que esto suceda depende de la evolución de los índices de junio en adelante.

Respecto del tipo de cambio, y visto desde el lado de las empresas exportadoras, se entiende la preocupación por la competitividad, ya que el precio del dólar de estos días es prácticamente igual al de un año atrás, mientras los costos internos pueden haber subido entre el 28 y el 30 %, si es que lo hicieron en línea con la inflación minorista.

Considerando la relación del peso no sólo contra el dólar sino contra la canasta de monedas, se tiene que el tipo de cambio real multilateral hoy es apenas 14 % más competitivo que el de noviembre de 2015 (antes de la salida del cepo).

Justificado en el objetivo de llevar las reservas de los actuales 50 mil millones de dólares a una cifra del orden de 75 mil millones, el Banco Central dió un giro en su política cambiaria, anticipando que habrá de intervenir más frecuentemente en el mercado local, comprando divisas. Así, estaría buscando fijar un piso para la apreciación del peso, aunque con un poder de fuego limitado: cada vez que adquiera dólares deberá emitir Lebacs para absorber pesos, y la deuda del Central ya supera los 800 mil millones de pesos, pagando intereses de 24 % anual promedio. El “déficit cuasi-fiscal” complica el uso de este instrumento.

De allí que, junto con estos anuncios, se necesita acelerar y profundizar la búsqueda de competitividad sistémica, caso de la estructura tributaria y la logística.

Como se ve hasta aquí, la agenda económica luce demasiado singular para un año electoral. Más si se tiene en cuenta que, aunque el PIB esté creciendo 0,7 % contra el cuarto trimestre, todavía estaría cayendo 1,4 % contra enero-marzo de 2016. ¿Está el oficialismo cavando su propia fosa?. Hay que ver otros indicadores, para que el cuadro sea completo:

‐ Si bien este ciclo de salida de la recesión es el más lento contando desde 1985, es uno de los más dinámicos en creación de empleo privado (a partir del piso de mediados de 2016). Es posible que esto ocurra por la expectativa empresarial de una recuperación que esta vez no habrá de abortar a fin de año, como sí pasó en 2011; 2013 y 2015.

‐ Pese a la estadística de ventas de Supermercados (caída de 5,6 % interanual en marzo), indicadores que toman todos los canales habrían pasado a terreno positivo en marzo y continuado en abril, reflejando el avance de los comercios mayoristas y los de proximidad, que a su vez se explica por la búsqueda de precio por parte de las familias. Esa renovada demanda se sustenta en el comportamiento del empleo, el impacto de planes sociales y jubilaciones, y también en la mejora en el margen de los salarios reales.

Los datos apuntados no permiten todavía dimensionar cuanto habrá de aportar de positivo la economía a la campaña del oficialismo. Pero tampoco le estará restando, como podría inferirse de una lectura sesgada por la experiencia de los doce años anteriores.

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El índice de confianza del consumidor aumenta 12,8% en abril

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El Centro de Investigación en Finanzas de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella presenta los resultados del Índice de Confianza del Consumidor en base a encuestas realizadas entre el 3 y el 11 de abril. En el mes de abril, el ICC aumenta 12,8% con respecto a marzo. En términos interanuales, el indicador muestra una suba de 7% respecto a abril de 2016.

Juan José Cruces, Director del Centro de Investigación en Finanzas de la UTDT, detalló que “en la comparación interanual, el índice muestra una suba de 7% respecto a abril de 2016.”

Además Cruces  señaló que “entre los componentes del ICC, el subíndice de Situación Personal aumenta 7,4%, el de Situación Macroeconómica 14,5% y el de Bienes Durables e Inmuebles 19,5%, siempre respecto al mes anterior.”

En la distribución territorial, la confianza del consumidor aumenta 14,7% en la Capital Federal, 16% en el Gran Buenos Aires y 7,3% en el Interior del país, siempre respecto al mes anterior.”

Cruces señaló también que “en la distribución por nivel de ingresos, la confianza del consumidor aumenta 18,3% para el sector de los encuestados con menores ingresos y 8% para los encuestados con mayores ingresos, siempre respecto al mes anterior.”

Metodología del ICC

El índice se obtiene de los resultados de la siguiente encuesta mensual, realizada por Poliarquía para el Centro de Investigación en Finanzas, sobre la situación económica personal y de la economía en general:

1) ¿Cómo es su situación económica personal con relación a un año atrás: diría que mejoró, se mantiene igual o empeoró?

2) ¿Qué cree que ocurrirá con su situación económica personal dentro de un año: cree que mejorará, se mantendrá igual o empeorará?

3) ¿Cómo cree que será la situación económica del país dentro de un año: mejor, igual o peor que la actual?

4) ¿Cómo cree que será la situación económica del país dentro de tres años: mejor, igual o peor que la actual?

5) ¿Cree que éste es un buen momento para realizar compras como por ejemplo electrodomésticos?, Opciones: Si, No, Ns/Nc.

6) ¿Cree que es un buen momento para realizar compras más importantes como autos, o para cambiar de casa?, Opciones: Si, No, Ns/Nc.

El índice (parcial) relacionado a cada pregunta se calcula entonces como

Índice ParcialCIF = 50 * {p – n + 1}

p= proporción de respuestas positivas sobre total de encuestados

n= proporción de respuestas negativas sobre total de encuestados.
Subíndices

Situación Económica Personal: preguntas 1 y 2

Situación Macroeconómica: preguntas 3 y 4

Compras de bienes durables: preguntas 5 y 6

 

ICC
Una vez calculado el Índice ParcialCIF, se obtienen los subíndices promediando los dos índices de cada grupo (situación personal, macroeconómica y compra de durables e inmuebles), para luego promediar los últimos y hallar el ICCCIF del mes presente.

Otra alternativa para agrupar los índices parciales es en función de si éstos involucran expectativas (preguntas 2, 3 y 4) o condiciones presente (preguntas 1, 5 y 6) del encuestado. El método para calcular estos subíndices es similar al comentado anteriormente.

 

Índice Nacional

El procedimiento antes mencionado se realiza en forma independiente para la muestra de capital, interior y Gran Buenos Aires. Una vez obtenidos estos tres índices se realiza un promedio ponderado de los mismos para obtener el índice a nivel nacional. Las ponderaciones utilizadas reflejan el peso de la región de la que se trate, sobre el total de la población. El índice nacional se calcula entonces de la siguiente forma:

ICCNacional = ICCCapital * 0.15931 + ICCInterior * 0.30689 + ICCGBA * 0.53379

(Ponderadores actualizados con la información del Censo Nacional 2001)

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