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INTA acelera su ajuste, habilita retiros voluntarios

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El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) oficializó un régimen de retiro voluntario para su personal de planta permanente que estará vigente entre el 4 y el 31 de mayo, con posibilidad de extenderse por otros 15 días. La medida forma parte del proceso de reestructuración del Estado impulsado por el Gobierno nacional y apunta a reducir costos laborales en uno de los organismos técnicos más sensibles para las economías regionales. En Misiones, la decisión genera atención por su impacto potencial sobre la red de asistencia territorial vinculada a la yerba mate, forestación, tabaco, horticultura y agricultura familiar.

La resolución 144/2026 del Consejo Directivo del organismo establece una compensación económica extraordinaria para quienes adhieran al esquema, calculada sobre la base de la antigüedad en planta permanente y con topes según edad.

El dato político detrás de la norma es más profundo que el simple recorte administrativo: el INTA es uno de los pocos organismos nacionales con presencia técnica directa en zonas rurales alejadas de los grandes centros urbanos. En provincias periféricas como Misiones, donde el sistema productivo depende de pequeños y medianos productores, cualquier reducción de personal técnico tiene efectos económicos indirectos sobre competitividad, transferencia tecnológica y productividad.

El ajuste llega a un organismo clave para las economías regionales

El régimen está dirigido exclusivamente a trabajadores de planta permanente con al menos tres años de antigüedad. La gratificación prevista equivale a 1,5 salarios brutos por cada año trabajado, aunque con límites para quienes están próximos a jubilarse.

El esquema excluye a empleados con procesos judiciales, sumarios administrativos o trámites jubilatorios iniciados. También impide el reingreso al sector público nacional durante cinco años para quienes acepten el retiro.

La resolución aparece en un contexto de presión presupuestaria sobre los organismos descentralizados y luego de negociaciones internas entre el INTA, Hacienda y el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado. El propio organismo reconoció que necesitó gestionar una ampliación de partidas para afrontar el costo inicial del programa. El cálculo incorporó aumentos salariales acumulados del 10,3% entre enero y mayo de 2026.

Por qué el impacto en Misiones puede ser mayor que en otras provincias

En distritos metropolitanos, el INTA suele tener un rol más vinculado a investigación y articulación académica. En Misiones, en cambio, el organismo cumple una función territorial crítica.

La experimental Cerro Azul, las agencias de extensión rural y los equipos técnicos que trabajan con cooperativas yerbateras, forestales y tabacaleras son parte del entramado productivo cotidiano. La eventual salida de profesionales con experiencia puede afectar especialmente áreas donde el conocimiento técnico acumulado tarda años en reconstruirse.

La diferencia regional no es menor: La yerba mate depende de asistencia técnica para manejo de suelos, productividad y control sanitario. La forestoindustria utiliza programas del INTA para genética, manejo forestal y agregado de valor. El sector tabacalero trabaja históricamente con esquemas de transferencia tecnológica coordinados entre Nación, provincia y cooperativas. La agricultura familiar, especialmente en zonas de frontera, suele tener al INTA como único soporte técnico estable.

En provincias con fuerte dependencia de economías regionales, el retiro de cuadros técnicos puede generar una pérdida silenciosa de capacidad estatal. No se traduce inmediatamente en conflicto político, pero sí en menor acompañamiento productivo y menor velocidad de innovación.

La señal hacia los organismos descentralizados

La resolución también funciona como señal hacia otros organismos nacionales con fuerte estructura territorial. El Gobierno busca avanzar en una reducción gradual de plantas permanentes evitando despidos masivos y litigios laborales.

El mecanismo elegido apunta a trabajadores con trayectoria extensa y costos salariales altos. Desde la lógica fiscal, el objetivo es bajar gasto estructural de largo plazo. Desde la lógica productiva, el interrogante es cuánto conocimiento institucional puede perderse en el proceso.

En el caso del INTA, el problema no pasa únicamente por cantidad de empleados sino por perfiles técnicos especializados difíciles de reemplazar en el corto plazo. En economías regionales como la misionera, donde la competitividad ya está condicionada por logística cara, presión impositiva y asimetrías fronterizas con Brasil y Paraguay, la reducción de apoyo técnico estatal agrega una variable adicional de incertidumbre.

Lo que empieza a mirar el sector productivo

En cámaras empresariales y cooperativas del NEA la atención está puesta en tres factores: Cuántos técnicos efectivamente adherirán al retiro voluntario. Qué áreas territoriales quedarán más debilitadas. Y si habrá reposición parcial mediante contratos o reestructuración interna.

El punto crítico será la continuidad operativa de los programas de extensión rural y asistencia técnica en territorio. Allí es donde el impacto económico real puede sentirse más rápido.

A mediano plazo, el desafío para Misiones será sostener capacidades técnicas vinculadas a innovación agropecuaria en un contexto donde Nación reduce estructura y las provincias quedan obligadas a cubrir vacíos operativos con recursos propios. El sector privado seguirá de cerca si el ajuste termina siendo únicamente administrativo o si empieza a afectar la competitividad productiva de las economías regionales.

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Buscan conservar variedades criollas y nativas para preservar la diversidad genética

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En un mundo marcado por la homogeneización de los cultivos y la pérdida de variabilidad genética, el proyecto trinacional Raíces busca poner el foco en el rescate y fortalecimiento de semillas ancestrales como base de la soberanía alimentaria y la resiliencia productiva. Lanzado en noviembre y diciembre de 2025 en la Argentina, el proyecto es financiado por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) con aportes de la Unión Europea, ejecutado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y cuenta con liderazgo técnico trinacional de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa).

En la Argentina, el INTA coordina la implementación técnica en las provincias de Jujuy y Misiones, a través de su unidad de vinculación tecnológica y de la Fundación Argeninta, con el objetivo de alcanzar a 1.200 productores, priorizando la participación de mujeres, jóvenes y comunidades indígenas. “El corazón del proyecto es la recuperación y el fortalecimiento de semillas criollas y nativas que han sido seleccionadas y adaptadas durante generaciones a condiciones ambientales específicas”, destacó Luz Lardone, directora nacional de Transferencia y Extensión del INTA, y agregó: “Estas variedades no solo representan diversidad genética —clave frente a la variabilidad climática y nuevas presiones sanitarias—, sino también identidad cultural y conocimiento tradicional”.

Mediante el Mejoramiento Genético Participativo y el Fitomejoramiento Evolutivo, productores y técnicos trabajan en forma conjunta para seleccionar y multiplicar materiales adaptados a cada territorio. El enfoque descentralizado permite que la mejora ocurra en el propio campo, respetando las dinámicas locales y fortaleciendo la autonomía de los agricultores.

“El proyecto permite planificar y decidir junto a los agricultores qué es lo más adecuado para cada sistema productivo, buscando variedades resilientes y alimentos más saludables”, señaló Doina Popusoi, oficial técnica del FIDA para Raíces y GP-SAEP para América Latina.

En la etapa inicial, más de 150 productores participaron en Jujuy —el 95 % perteneciente o descendiente de pueblos indígenas, principalmente de la Gran Nación Colla— mientras que en Misiones se involucraron unas 125 familias, con una fuerte presencia de la comunidad Mbya Guaraní.

Además, se establecieron corredores de agrobiodiversidad para ampliar y conectar áreas de conservación y multiplicación de semillas, integrando cultivos como maíz, girasol, maní, poroto y arroz.

Casas de semillas y guardianes de agrobiodiversidad

En Misiones, una de las provincias con mayor riqueza en agrobiodiversidad del país, el proyecto fortalece las denominadas “casas de semillas”, espacios donde se resguardan, clasifican e intercambian variedades locales.

La provincia cuenta con una larga tradición de ferias y movimientos semilleros. Las semillas criollas —de maíz, poroto, batata, zapallo y sandía, entre otras— constituyen la base de sistemas productivos diversificados y de bajo uso de insumos externos.

Productoras como Beatriz Zemunich, guardiana de semillas del Movimiento Semillero de Misiones, destacó que cada variedad conservada es también un conocimiento transmitido. En estos sistemas, la diversidad genética no es un concepto abstracto, sino una estrategia concreta para sostener la producción y la alimentación familiar.

El proyecto también impulsa la elaboración de bioinsumos y prácticas de agricultura regenerativa, reforzando un circuito donde las propias comunidades conservan, producen y reproducen sus semillas.

Diversidad ambiental y rescate de variedades andinas

En Jujuy, el trabajo se despliega en territorios que abarcan desde la Puna hasta los valles templados. Allí, el rescate de papas andinas, maíces locales, quinua, habas y porotos forma parte de una estrategia que busca evitar el desplazamiento de variedades tradicionales por materiales comerciales uniformes.

La Estación Experimental INTA Abra Pampa coordina las acciones en una región que presenta una marcada diversidad ambiental. En localidades como Casti, el proyecto acompaña emprendimientos liderados por mujeres que procesan papas andinas, combinando conservación genética con agregado de valor.

La diversidad genética actúa como un seguro biológico frente a eventos climáticos extremos, plagas o enfermedades. Cuanto mayor es la variabilidad dentro de un cultivo, mayores son las probabilidades de adaptación y supervivencia.

En ese sentido, Raíces no solo promueve la conservación ex situ —en bancos o casas de semillas—, sino también la conservación en campo, donde las variedades continúan evolucionando y adaptándose.

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Misiones impulsa el café como alternativa productiva y activa ensayos técnicos con evaluación en 2026

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El Gobierno de Misiones, a través del Ministerio del Agro y la Producción, profundiza la evaluación del cultivo de café como alternativa productiva en la provincia y convocó a una jornada técnica el próximo 28 de abril en Eldorado. La iniciativa se apoya en ensayos experimentales ya implantados en tres localidades y apunta a determinar si el café puede integrarse a la matriz productiva local bajo condiciones específicas, con impacto potencial en la diversificación económica del sector agropecuario.

El inicio de “Producción de Café en Argentina: ¿una oportunidad para Misiones?” estará a cargo del ingeniero agrónomo Tomás Forte, de Patio Café (Salta), quien expondrá sobre el mercado del café en Argentina, las generalidades del cultivo, las variedades disponibles y las experiencias productivas y comerciales desarrolladas en el país y en la región. Luego, el ingeniero agrónomo Diego Chifarelli (INTA AER Eldorado – FCF) presentará una exposición sobre las enseñanzas del paisaje productivo cafetero en Colombia, aportando una mirada comparativa sobre modelos de producción y organización del cultivo.

Por su parte, el ingeniero agrónomo Guillermo Reutemann, del Ministerio del Agro y la Producción, detallará las acciones que la provincia viene llevando adelante para evaluar la factibilidad del cultivo de café en Misiones, incluyendo los avances técnicos y las experiencias a campo. La jornada se completará con la presentación de los ingenieros Hernán Sosa y Pedro Pietrukiewicz, docentes de la Facultad de Ciencias Forestales y la Escuela Agrotécnica Eldorado, quienes compartirán el ensayo de establecimiento de café en la zona Eldorado y los resultados preliminares del trabajo experimental.

Además de las exposiciones, se realizará una visita al lote experimental de café implantado en la Escuela Agrotécnica de Eldorado, donde el Ministerio del Agro y la Producción viene desarrollando ensayos para evaluar la adaptación del cultivo en condiciones locales.

Diversificación productiva: el café entra en agenda oficial

La estrategia se inscribe en una línea de política productiva orientada a reducir la dependencia de cultivos tradicionales y abrir nuevas cadenas de valor. El proceso comenzó a inicios de 2025 con la conformación de un esquema técnico interinstitucional que articula al Ministerio del Agro, Biofábrica Misiones, el Instituto Misionero del Suelo, el INTA y otras entidades.

Según lo informado, el objetivo central es generar “información técnica propia” que permita evaluar la factibilidad del cultivo en condiciones locales. El ministro del Agro, Facundo López Sartori, explicó que el enfoque busca “avanzar con una mirada estratégica sobre la diversificación productiva”, evitando decisiones prematuras sin respaldo agronómico.

En ese marco, la jornada “Producción de Café en Argentina: ¿una oportunidad para Misiones?” funcionará como instancia de validación técnica y debate sectorial. Participarán especialistas del sector privado, técnicos del INTA y académicos, con foco en experiencias nacionales e internacionales, incluyendo modelos productivos de países como Colombia.

Ensayos a campo: tres zonas, cuatro variedades y modelo agroforestal

El núcleo del programa se desarrolla en ensayos exploratorios implantados entre junio y diciembre de 2025 en tres puntos estratégicos: Escuela Agrotécnica de Eldorado; Centro Hortícola de San Vicente y Cooperativa Agropecuaria Yapeyú Limitada (Guaraní)

En estos sitios se evalúan cuatro variedades: Geisha, C3 (Catuaí 3), Arará (todas de Coffea arábica) y una genética local de Coffea robusta. El diseño agronómico incorpora sistemas agroforestales, integrando el café con especies nativas o forestales, con marcos de plantación de 2,5 x 1,5 metros.

El esquema busca medir variables clave: Adaptación al clima misionero. Resistencia sanitaria. Comportamiento nutricional. Y rendimiento y calidad del grano

Además, se testean distintos entornos productivos: desde parcelas con especies nativas (como cedro o guatambú) hasta sistemas bajo Pinus elliottii con riego. También se incorporan bioinsumos, como fertilizantes biológicos desarrollados por Biofábrica Misiones.

Un antecedente relevante es la experiencia en Campo Grande, donde el cultivo se discontinuó por problemas sanitarios y de competitividad. Ese historial forma parte del análisis actual para evitar replicar fallas estructurales.

Costos logísticos, agregado de valor y riesgo productivo

Desde una lectura económica, el avance del café como cultivo alternativo podría abrir una nueva cadena de valor en la provincia, con potencial impacto en: Diversificación de ingresos para pequeños y medianos productores. Generación de valor agregado en origen (industrialización del grano). Inserción en mercados de nicho, especialmente café de especialidad

Sin embargo, el proceso aún está en fase experimental. El propio esquema técnico reconoce que el café requiere condiciones específicas, como protección contra heladas y manejo intensivo, además de una etapa industrial clave para evaluar la calidad final del producto.

En términos de actores, el programa fortalece la articulación público-privada y el rol de organismos técnicos, mientras que mantiene en evaluación la incorporación futura del sector productivo a escala comercial.

Una alternativa en análisis para la chacra misionera

Aunque no hay definiciones productivas inmediatas, el enfoque tiene implicancias directas para la región NEA. Misiones busca posicionarse como laboratorio de nuevas alternativas agrícolas, en un contexto donde la rentabilidad de cultivos tradicionales enfrenta desafíos estructurales.

La posibilidad de incorporar café podría reconfigurar esquemas productivos en zonas específicas, aunque condicionado por variables climáticas, sanitarias y de mercado.

Evaluación clave en 2026

El proceso entrará en una etapa decisiva en la primavera de 2026, cuando se realice la evaluación integral de los ensayos. Allí se analizarán: Crecimiento vegetativo. Adaptación al entorno. Resultados productivos preliminares

Ese diagnóstico permitirá definir si el café avanza hacia una escala productiva o permanece como cultivo experimental.

Por ahora, la política oficial mantiene una postura prudente: acumular evidencia antes de promover inversiones masivas. La jornada técnica en Eldorado aparece como un paso intermedio en ese proceso de validación.

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Misiones impulsa el concurso “Mejor Blend Argentino”

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El Gobierno de Misiones, a través del Ministerio del Agro y la Producción y en articulación con la Asociación de Té Argentino, abrió la convocatoria a la segunda edición del concurso “Mejor Blend Argentino”, con inscripción abierta hasta el 27 de abril de 2026 y premiación prevista para el 23 de mayo en la 4ta Expo Té Argentina, en Posadas. La decisión no es solo sectorial: forma parte de una política más amplia para reposicionar al té como economía regional con mayor valor agregado. En un contexto de búsqueda de competitividad, la iniciativa plantea una tensión de fondo: ¿puede la innovación en origen transformar una cadena históricamente exportadora de commodities en una industria con mayor diferenciación?

El certamen apunta a productores, elaboradores y emprendedores que trabajen con té argentino como base —en sus variantes verde, negro, oolong, rojo o blanco— e incorporen al menos un componente adicional. Las muestras deberán presentarse antes del 27 de abril y serán evaluadas el 28 mediante una cata técnica bajo sistema codificado.

Institucionalidad productiva y construcción de mercado

La iniciativa se inscribe en una lógica de articulación público-privada. El jurado estará integrado por representantes de la Asociación de Té Argentino, la Cámara de Elaboradores de Té Argentino, el Ministerio del Agro y la Producción, el INTI y el INTA. Esa composición no es menor: busca validar el proceso con criterios técnicos y, al mismo tiempo, alinear a los principales actores de la cadena.

Desde el punto de vista institucional, el concurso funciona como una herramienta concreta para impulsar el agregado de valor. No se trata solo de premiar blends, sino de estimular una reconversión productiva que incorpore innovación, diferenciación y desarrollo de marca en origen. En términos prácticos, esto implica pasar de vender materia prima a construir productos con identidad y potencial de mercado.

La articulación con la 4ta Expo Té Argentina refuerza esa estrategia. El evento, que se realizará el 23 y 24 de mayo en el Parque del Conocimiento, opera como vidriera comercial, espacio de networking y plataforma de posicionamiento para la actividad tealera.

Un sector estratégico en disputa por su modelo de desarrollo

Misiones concentra el 95% del cultivo de té en Argentina, con cerca de 29.000 hectáreas implantadas. Ese dato define el peso estructural de la provincia en la cadena, pero también expone una dependencia histórica de mercados externos y de precios internacionales.

En ese contexto, la promoción de blends y té gourmet aparece como un intento de diversificación. La apuesta es clara: capturar mayor valor dentro de la provincia y ampliar la base de consumo, especialmente en el mercado interno. Sin embargo, ese movimiento también reconfigura la discusión sobre el modelo productivo. No todos los actores tienen la misma capacidad para reconvertirse hacia segmentos de mayor valor agregado.

La convocatoria, abierta a cualquier interesado, intenta ampliar la base de participación. Pero el verdadero impacto dependerá de cuántos de esos proyectos logren sostenerse más allá del concurso y convertirse en unidades productivas viables.

Entre la política sectorial y el desafío de escala

El lanzamiento del concurso envía una señal política: el Gobierno provincial busca intervenir en la cadena tealera no solo desde la producción primaria, sino también desde la construcción de mercados. Es una estrategia que combina promoción, capacitación y visibilidad.

Lo que queda por ver es si esta política logra escalar. La experiencia de otros sectores muestra que la innovación inicial necesita luego de financiamiento, logística y acceso a canales de comercialización para consolidarse.

En las próximas semanas, la cantidad y calidad de propuestas que se presenten dará una primera señal sobre la recepción del sector. Más adelante, el foco estará en la capacidad de transformar esa creatividad en volumen económico real.

El té misionero vuelve a escena con una apuesta distinta. El resultado, como suele ocurrir en la política productiva, no dependerá solo de la idea, sino de cómo se articule en el tiempo.

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De la genética al vivero: cómo el INTA impulsa pinos más productivos en Misiones

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El mejoramiento genético forestal que desarrolla el INTA en Misiones comienza en la investigación, pero su impacto se ve en el campo. A partir de este trabajo, se obtienen semillas mejoradas que llegan a viveros forestales, donde se transforman en plantines destinados a nuevas forestaciones en toda la región.

La calidad de una plantación se define desde el inicio: genética adecuada, plantines de calidad y buen manejo en campo. En este proceso, los viveros forestales cumplen un rol clave como puente entre la investigación y los productores.

Uno de estos casos es el vivero Arco Iris, en Puerto Esperanza, que desde hace décadas produce plantines forestales. “Nuestro vínculo con el INTA lleva más de 25 años. Los materiales mejorados tienen una ganancia interesante en producción”, explica Luis Kutz, propietario del vivero.

Actualmente, allí se producen principalmente plantines de Pinus taeda, que luego son implantados por productores forestales de Misiones y la región.

Este proceso se sustenta en décadas de mejoramiento genético de pinos desarrolladas en INTA Montecarlo. “El INTA viene trabajando desde hace más de 30 años en el mejoramiento genético de pinos en Misiones, con el objetivo de identificar y multiplicar árboles superiores que permitan mejorar la productividad y la calidad de las plantaciones”, explica el investigador Cristian Rotundo.

Los resultados muestran las siguientes ganancias en volumen:

🌱 Hasta 24% en Pinus taeda frente a otros materiales del mismo origen.

🌱 Hasta 25% en Pinus elliottii respecto a semillas de los primeros huertos.

🌱 Hasta 48% en Pino híbrido en comparación con materiales F2.

En forestación, elegir el material adecuado es una decisión estratégica. A diferencia de otros cultivos, los pinos tienen ciclos productivos de entre 15 y 25 años, por lo que arrancar con semillas de alta calidad genética es primordial para lograr mayores rendimientos, mejor calidad de madera y más rentabilidad en el futuro.

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