La gastronomía misionera se convirtió en una plaza codiciada para las grandes marcas internacionales. En ese escenario, la multinacional Lamb Weston, una de las mayores productoras de papa prefrita congelada del mundo, decidió profundizar su desembarco en Posadas con una apuesta clara: transformar a Misiones en uno de sus mercados estratégicos dentro del NEA.
La presentación formal se realizó en Noziglia Equipamientos, junto a Qué Frío, firma local que representa a la marca en la provincia y que organizó una degustación técnica destinada a clientes gastronómicos de toda Misiones. La propuesta no fue solamente comercial: se trató de mostrar cómo un producto aparentemente simple, como la papa frita, puede convertirse en una de las unidades de mayor rentabilidad dentro de cualquier cocina profesional.
“Nosotros somos representantes de Lamb Weston Argentina en Misiones. Es una marca de capitales estadounidenses que cotiza en bolsa y que llegó al país hace aproximadamente tres años. Hizo la planta más grande de Latinoamérica en Mar del Plata y hoy abastece al mercado junto a las otras marcas líderes”, explicó Marcelo Stanganelli, referente de Qué Frío, durante el evento.
Stanganelli destacó que Misiones aparece como una plaza especialmente atractiva para la compañía por su perfil turístico, su dinamismo gastronómico y su ubicación fronteriza. “Misiones es una plaza de buen consumo, de buen turismo, muy bien vista por empresas de afuera por su potencial, por Iguazú, por Posadas, por la asimetría con los países limítrofes y por todo el movimiento que genera”, señaló.
La estrategia de Lamb Weston no llega sola. Se apoya en un distribuidor que en apenas tres años logró consolidarse como un actor relevante en el abastecimiento gastronómico provincial. Qué Frío comenzó como distribuidora de hielo -con una producción diaria de 4.500 kilos- y hoy opera como proveedor integral de alimentos congelados, carnes, frutas, verduras, rebozados, achuras y productos regionales como mandioca y maracuyá.
“Somos un aliado estratégico de nuestros clientes. Trabajamos con productores de Misiones, con mandioca de Aristóbulo del Valle, con maracuyá local y abastecemos desde Posadas hasta Puerto Iguazú. Hoy más que nunca, en este momento económico delicado, la clave está en dar buen servicio y buen producto”, sostuvo Stanganelli.
Desde la visión corporativa, Mariano Torres, gerente comercial de Lamb Weston, explicó que la compañía inauguró la nueva planta en Mar del Plata y aceleró la expansión.
“Somos la segunda mayor productora de papa prefrita congelada del mundo y líderes en Estados Unidos. Hoy estamos abasteciendo desde Mar del Plata a toda Latinoamérica. La planta es modelo, con la tecnología más avanzada de la industria”, explicó.
La elección de Mar del Plata no fue casual. Según Torres, la cercanía con Balcarce -una de las principales zonas paperas del país-, la conexión logística con Córdoba y la salida portuaria fueron claves para instalar allí la inversión.
Pero el diferencial no está solamente en la escala industrial, sino en la propuesta comercial. Lamb Weston busca posicionar la papa prefrita congelada no como un simple acompañamiento, sino como un producto estratégico dentro de la estructura financiera de bares, restaurantes y hoteles.
“La papa frita es hoy el producto más rentable dentro de cualquier portafolio gastronómico. Es un commodity que va con todo. Viene del freezer a la freidora en tres minutos y tenés un producto terminado. Eso genera una rentabilidad enorme”, afirmó Torres.
Ahí aparece Misiones como una oportunidad de alto potencial. “Dentro del NEA, Misiones es el jugador más fuerte. Puerto Iguazú tiene una oferta gastronómica muy desarrollada y Posadas tiene una enorme ventaja por su frontera con Paraguay y con Brasil, que es líder regional en consumo de papa prefrita congelada. Hay muchísimo margen para crecer”, analizó Torres.
“Hoy nuestra prioridad es Misiones. Hay muchísimo para crecer todavía acá. Defender el mercado, acompañar al cliente y ser más eficientes es la clave”, resumió Stanganelli.
En tiempos donde el consumo obliga a afinar cada costo, la batalla comercial también se juega en los detalles del menú. Y allí, una simple porción de papas fritas puede transformarse en uno de los negocios más rentables de toda la gastronomía.
El desplome del riesgo país hacia los 528 puntos básicos y la mejora de la nota soberana a “B-” por parte de Fitch Ratings configuran un nuevo umbral de costos para el sector privado. Para Misiones, la clave reside en el abaratamiento del crédito corporativo y la reducción de las tasas de descuento para proyectos de inversión de largo plazo.
La deuda argentina inició un proceso de revalorización tras la decisión de Fitch de elevar la calificación desde “CCC+”, fundamentada en la resiliencia del ancla fiscal y la acumulación de reservas. Este movimiento, potenciado por factores exógenos como la distensión geopolítica entre EE. UU. e Irán, provocó alzas de hasta el 1,4% en bonos soberanos y una contracción del riesgo país del 5%. Para el tomador de decisiones en el NEA, este “veranito” financiero no es solo una métrica macroeconómica; es el precursor de una ventana de liquidez que podría reabrir el mercado voluntario de crédito.
S&P Merval y ADRs
El selectivo local acompaña la tendencia alcista y avanza 1,3% hasta los 2.794.884,170 puntos básicos. Entre las acciones líderes que más avanzan se destacan: Banco de Valores (+4,5%), Grupo Supervielle (+3,3%), y Banco Macro (+2,9%). Entre los ADRs los que más suben son: Banco Macro (+5,7%), Grupo Supervielle (+5,7%), y BBVA (+5,6%).
Perspectivas del mercado especializado
El mayor optimismo que invadió los mercados globales este miércoles ante la expectativa de un posible acuerdo entre Estados Unidos e Irán para ponerle fin a la guerra en Medio Oriente. En ese marco, los bonos soberanos en dólares rebotan con fuerza en Wall Street, impulsados, además, por la mejora en la calificación anunciada por Fitch.
Los bonos Globales (emitidos bajo legislación neoyorquina) avanzan en la plaza extranjera hasta 2%, encabezados por el GD35. Los demás títulos de ese segmento cotizan con incrementos de entre el 0,7% y el 1,9%. A nivel local, los que más suben son: el Bonar 2035 (+1,4%), el Global 2038 (+1,3%), y el Global 2035 (+1,2%).
En esta jornada también se produce una fuerte baja del riesgo país, que cae 5% y opera en 528 puntos básicos. Lo que impulsa con fuerza a la renta fija local es la mejora en la calificación de la deuda argentina anunciada por Fitch, desde el “CCC+” a “B-“.
Expertos como Juan Manuel Franco (Grupo SBS) y Eric Ritondale (Puente) coinciden en que la categoría “B-“ es un catalizador para inversores institucionales que tienen vedada la exposición a activos en rango “CCC”. Este ingreso de flujos incrementa la profundidad del mercado y estabiliza la paridad de los bonos.
“Pasar a la categoría B implica una reducción en el peligro de un default o reestructuración forzosa en el corto plazo. Los compromisos financieros ahora son más sostenibles”, destaca el informe técnico.
Impacto en la economía real y el bolsillo
La transmisión de esta mejora financiera a la economía doméstica se proyecta en tres ejes: Acceso al crédito: La compresión de spreads de los bonos públicos suele anteceder a una baja en las tasas de interés de créditos prendarios e industriales. Costo de oportunidad: Empresas locales que postergaron ampliaciones de planta encuentran hoy un escenario de viabilidad técnica superior al de hace 90 días. E inflación y Dólar: La mayor demanda de activos argentinos fortalece la posición del BCRA, reduciendo la volatilidad cambiaria que suele trasladarse de forma inmediata a los precios de insumos importados en la provincia.
La sostenibilidad de este rebote depende de que el resto de las calificadoras (Moody’s y S&P) validen el movimiento de Fitch. Para el empresario misionero, el dato crítico será la capacidad del Gobierno Nacional de concretar el regreso al mercado voluntario de deuda en 2025, lo que terminaría de consolidar un piso de estabilidad para los flujos de inversión en economías regionales.
“Entramos en un proceso virtuoso en el cual los próximos 18 meses van a ser los mejores que Argentina haya visto en las últimas décadas”, aseguró hace poco más de diez días el ministro de Economía, Luis Caputo. El Instituto Nacional de Estadística y Censos, aún con una evidente intervención oficial, no comparte los mismos datos: el estimador mensual de la actividad económica echó un balde de agua fría sobre el optimismo del ministro reincidente. Una caída de 2,1 por ciento interanual y de 2,6 por ciento en comparación con enero, que había marcado una efímera ilusión de reactivación.
La industria manufacturera se desplomó 8,7% y el comercio mayorista, minorista y reparaciones cayó 7,0%. Entre ambos sectores, que son los que más empleo contienen -y drenan- restaron 2,2 puntos porcentuales a la variación interanual del EMAE, más de lo que aportaron los pocos sectores en expansión.
La industria pasó de crecer 5,1% interanual en febrero de 2025 a caer 8,7% un año después. El comercio recorrió un sendero similar: de una suba de 6,3% en febrero de 2025 a una baja de 7,0% en febrero de 2026. Ese cambio de signo no es menor. Habla de una economía que perdió tracción en sus actividades más ligadas al ingreso disponible, al crédito comercial y al consumo.El argumento de Caputo para la enésima explicación del fallido de sus pronósticos, fue que “en 2026, febrero contó con dos días hábiles menos que en 2025, además de haberse registrado un paro general”. Escasa solidez argumentativa para alguien a quien Marcos Peña definió alguna vez como el “Messi” de las finanzas.
Lo cierto es que la economía no da señales homogéneas de reactivación y, por el contrario, la inflación sigue siendo un problema crónico, lejos de los pronósticos de desaparición mágica. La de marzo fue de 3,4 por ciento, lo que aleja la promesa de inflación cero en agosto, septiembre u octubre, aunque el Gobierno se aferra a la fe de que ahora sí, bajará cuando pase el efecto alcista de la carne, de la guerra y de los útiles escolares.
La inflación convive con una caída constante del consumo incluso entre segundas marcas, con menores precios. En Misiones las ventas en supermercados cayeron 13,9% en comparación con febrero de 2025, lo que marcó la décima baja consecutiva y el descenso más profundo desde diciembre de 2024. El acumulado del primer bimestre cerró para Misiones con ventas por $ 48.729 millones con una merma del 10,7% respecto a igual período de 2025, además de quedar por debajo también de los primeros bimestres del 2024 (-10,7%) y 2023 (-35,9%).
Ese deterioro constante se hace sentir también en los recursos provinciales. La coparticipación no deja de caer y los recursos propios atraviesan un declive idéntico al de otras provincias.
No es casual que el foco del tiempo político inaugurado con la presentación en sociedad de Encuentro Misionero esté puesto en la economía y la necesidad que tiene la provincia de ser considerada de forma distinta por la Nación. Es el único espacio político que está pensando en “soluciones a la misionera”, mientras que la Libertad Avanza es apenas un apéndice de Buenos Aires -como los viejos partidos tradicionales- y el PJ y la UCR se desangran en sus internas cada vez menos convocantes.
Por eso la presentación en sociedad de Encuentro Misionero puso sobre la mesa el viejo anhelo de una zona libre de impuestos para Misiones, en medio de la negociación que se abrirá para aprobar la reforma fiscal que quiere el Gobierno nacional.
Misiones vuelve a blandir un reclamo histórico: condiciones fiscales diferenciadas para poder competir en igualdad con Paraguay y Brasil. La iniciativa busca instalar en la agenda nacional un régimen especial de exenciones impositivas y beneficios aduaneros que permita corregir las distorsiones estructurales que enfrenta la provincia por su condición de frontera.
El planteo no es nuevo, pero sí el contexto. La discusión se reabre ahora en el marco de la reforma fiscal que impulsa el Gobierno de Javier Milei, donde la provincia intenta colar un esquema propio que combine alivio tributario, incentivos a la inversión y reducción de costos logísticos. En esencia, es retomar el espíritu de la Zona Aduanera Especial aprobada por el Congreso, pero vetada por el anodino Alberto Fernández.
La diferencia es que ahora el planteo no se limita a una herramienta aduanera puntual, sino que propone un régimen integral, con impacto directo sobre consumo, producción, inversión y sistema financiero y que va de la mano de una de las promesas de campaña del Gobierno nacional: bajar impuestos. El régimen propuesto busca corregir la asimetría histórica donde Misiones aporta el 31% de la recaudación del NEA pero recibe solo el 21% por coparticipación. La “Amortización Acelerada” permitirá a las industrias locales modernizar su capital físico en la mitad del tiempo contable habitual, fomentando la industrialización de la ruralidad y la tecnología.
El eje del proyecto pasa por el Impuesto al Valor Agregado, el tributo con mayor incidencia directa en la formación de precios.
La propuesta es clara: las ventas desde el resto del país hacia Misiones serían consideradas una “exportación suspensiva”. En la práctica, esto implica que un proveedor de Buenos Aires vendería a Misiones sin IVA. Los análisis técnicos del equipo de Encuentro Misionero detallan que como Misiones representa el 2,07% del PBI nacional, la retención de impuestos nacionales en el territorio provincial inyectaría liquidez masiva al mercado local. Una eliminación o reducción del IVA implicaría que aproximadamente $890.000 millones anuales dejarían de salir de la provincia para quedarse en manos de consumidores y comercios locales.
En tanto, una reducción de la tasa del Impuesto a las Ganancias, del 35% al 15% liberaría cerca de $530.000 millones para reinversión productiva y creación de empleo. También se pretende la eliminación del Impuesto al Cheque (1,2%), lo que permitiría recuperar hasta un 10% del margen neto en sectores estratégicos como el yerbatero, tealero y maderero.
La crisis de las economías regionales es evidente, incluso para aquellos que eligieron la opción libertaria en 2023. La pérdida de rentabilidad atraviesa a las principales actividades misioneras, como la madera, el té o la yerba, afectados por el aumento de los costos de producción, principalmente empujados por las tarifas eléctricas y el combustible.
Esa situación fue uno de los ejes de la cumbre yerbatera convocada por el Gobierno para analizar la situación de la cadena. La producción es la más dañada, pero la industria pudo exponer su situación que no escapa de la palabra crisis, aún en aquellas protagonistas del boom exportador.
El cuadro de la cadena yerbatera muestra un descalce extremo entre costos y precios que explica el deterioro del sector productivo. Con un costo estimado por el INYM de $423,99 por kilo y un precio teórico con margen del 30% de $551,19, el productor terminó recibiendo en promedio apenas $240 por kilo, lo que implica una pérdida directa de $311,19 por kilo. Proyectado sobre una producción de 889.253.082 kilos de hoja verde en 2025, el resultado es una transferencia negativa de ingresos de $276.726 millones, equivalentes a unos USD 200 millones.
A marzo de 2026, el deterioro de la ecuación económica se profundiza sin freno. El costo de producción, ajustado por una inflación acumulada del 16,8% entre octubre y marzo, pasa de $423,99 a $495,22 por kilo, lo que eleva el precio teórico con margen al $643,79. Sin embargo, el precio efectivamente pagado al productor se mantiene en torno a los $240, lo que eleva la pérdida a $403,79 por kilo.
Proyectado sobre el mismo volumen de producción de 2025 (889 millones de kilos), la transferencia negativa de ingresos asciende a $359.071 millones, equivalentes a unos USD 260 millones. Es decir, lejos de corregirse, el descalce entre costos y precios se agrava, consolidando un esquema en el que el productor absorbe cada vez una mayor porción de la crisis de la cadena.
En paralelo, los datos del sector industrial refuerzan el cuadro de fragilidad. Entre 2023 y 2025, las ventas en el mercado interno pasaron de 285,3 millones de kilos a 266,8 millones, lo que representa una caída acumulada del 7,1%.
Sin embargo, en ese mismo período, la deuda bancaria de los principales molinos saltó de $100.170 millones a $153.580 millones, con un incremento del 53,5%. La combinación de caída de ventas y fuerte aumento del endeudamiento contrasta con los autoelogios del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, quien suele usar a la yerba para celebrar los efectos de la desregulación.
Por eso fue un dato político la participación activa de la industria en la Mesa Yerbatera convocada por el Gobierno. Lejos de un acuerdo -los intereses y las realidades son contrapuestas-, fue un avance haber logrado que se escuchen en un marco de respeto, que incluso dejó fuera de la discusión a los más exaltados libertoyerbateros, que azuzaron con cortes de ruta sin consenso. El Gobierno provincial busca mediar entre las partes, acercar posiciones ante la inactividad del Instituto Nacional de la Yerba Mate.
En esa lógica se inscribe el reclamo a Nación. En buscar soluciones locales a la retirada del Gobierno federal. El plan impositivo pretende reducir el costo de reposición para comerciantes y empresas. Por el otro, trasladar ese alivio a precios finales más bajos en góndola, mejorando la competitividad frente a las ciudades fronterizas.
El capítulo aduanero retoma directamente la lógica de la Zona Aduanera Especial, pero con mayor nivel de detalle operativo.
Entre las medidas más relevantes se destacan la importación sin aranceles de bienes de capital e insumos destinados a la producción en Misiones, facilidades para reexportación, permitiendo importar componentes, ensamblarlos localmente y exportarlos pagando tributos sólo sobre el valor agregado y eliminación de retencionespara productos misioneros, como yerba mate, té y madera.
El paquete se completa con medidas sobre otros tributos clave, como la eliminación del ITC en combustibles, buscando equiparar o incluso abaratar el precio de la nafta respecto a Paraguay. Implicaría un ahorro directo para el consumidor, con una rebaja de más de 15 mil pesos por tanque a valores actuales. Asimismo, se plantea la exención de Bienes Personales para activos radicados en la provincia, con el objetivo de retener ahorro local y la reducción de impuestos internos, especialmente en sectores con fuerte impacto en costos logísticos, además de un punto especialmente sensible para la provincia: alícuota cero o exención para servicios básicos como energía eléctrica, conectividad e internet, en un territorio que no cuenta con gas natural y donde la logística encarece fuertemente los costos operativos.
En conjunto, el esquema apunta a atacar uno de los principales problemas estructurales de Misiones: el costo de operar en una economía periférica, sin gas natural, con alta dependencia del transporte y en competencia directa con países con menor carga tributaria.
El trasfondo del debate es más profundo que una serie de exenciones. Lo que está en juego es el modelo de desarrollo para una provincia de frontera.
Misiones compite todos los días con Paraguay y Brasil, donde los precios son más bajos no solo por tipo de cambio, sino por estructuras impositivas mucho más laxas, en el caso guaraní o agresivas, del lado portugués. Esa asimetría se traduce en fuga de consumo, presión sobre el comercio local y menor capacidad de inversión.
El reclamo a la Nación se combina con un “mini Rigi”, que comenzará a ser discutido en la Legislatura una vez que comiencen las sesiones ordinarias, tras el discurso del gobernador Hugo Passalacqua el próximo viernes. Se trata de incentivos fiscales para la inversión. Cinco años de exención total de Ingresos Brutos, más cinco años adicionales con una bonificación del 50%, condicionados al aporte real del proyecto en términos de empleo, proveedores locales y valor agregado en origen. A esto se suman criterios explícitos de evaluación -innovación, sostenibilidad, biodiversidad y transparencia- que refuerzan la idea de un régimen con control efectivo. El plan fija pisos mínimos de inversión diferenciados por sector, lo que permite segmentar el tipo de proyectos a captar: desde USD 200.000 para economía del conocimiento, pasando por USD 600.000 en industrialización y manufactura avanzada, hasta USD 1,5 millones en turismo estratégico y conectividad y USD 2 millones en energías renovables. Esta escala confirma que la provincia no apunta exclusivamente a grandes capitales, sino que busca abrir la puerta a inversiones medianas con capacidad de generar impacto directo en el entramado productivo local.
Passalacqua también hará hincapié en la necesidad de recuperar una visión “federal” del reparto de recursos y la economía. Aunque parezca una discusión de otros tiempos, el debate sigue siendo federales o unitarios, algo que los sucesivos inquilinos de la Casa Rosada no han sabido corregir.
El Gobernador misionero hará un repaso, casi en modo historiador, de esa tensión y marcará que, pese a la contracción económica, Misiones no deja de hacer. Con recursos propios, con ingeniería financiera. La línea de 132 que unirá Posadas, Alem y Oberá, la ruta en El Soberbio, con nueve mil millones de inversión, son algunas de las acciones de los últimos meses.
Passalacqua también hará frente a un debate que pretende instalar la Libertad Avanza: el costo fiscal misionero. El Gobernador sostiene que es un mito que se debe combatir: según sus datos, Misiones no es, por lejos, la provincia con mayor presión tributaria.