Cerca de la medianoche del domingo llegaron a Posadas decenas de camionetas y varios camiones con productores yerbateros que se suman a la protesta frente al Instituto Nacional de la Yerba Mate. Vinieron con mercadería para sostener el acampe y ya se suman unas 500 personas al reclamo.
Hay expectativas por una nueva reunión que se producirá esta mañana, posiblemente en la sede del Instituto de Fomento Agro Industrial, para lograr que los directores del INYM participen, ya que se niegan a recibir a los productores si se mantiene la toma.
La foto que ilustra esta nota es simbólica. Es el choque de realidades. La chacra y sus penas. La custodia, abrumadora, en el edificio que debería ser la casa de los yerbateros. De puertas abiertas. Sin trabas, burocracias ni dilaciones. La foto representa el fracaso del organismo regulador para proteger a los sectores más vulnerables de la cadena productiva. No los cuida. Les pone una barrera policial.
El reclamo de un precio justo para la yerba mate no es nuevo. Misiones ya mucha historia sobre las luchas agrarias que se cobraron vidas o cambiaron el escenario político del momento. Los productores saben del ninguneo y la invisibilidad. Pero como nunca, ahora son despreciados en su propia casa. La que fue creada para darle soluciones.
Donde sus directivos se refugian en una desgastante burocracia y piden garantías de “seguridad”. El yerbatero pasó a ser un otro. Del que hay que protegerse. El director del INYM, el radical Alberto Ré pidió primero custodia policial y después, al juez Ricardo Skanata, que ordenara desalojar el edificio rodeado por productores.
Con buen tino, el Gobierno provincial puso paños fríos a una situación que estaba en ebullición.
Pero el directorio del INYM se niega a recibir a los productores si sigue la toma. Básicamente, no tiene nada nuevo para ofrecer. El salvavidas prometido por la Nación de un fondo de 1.500 millones para financiar la cosecha, se fue como el humo del mate. El Momo Venegas, amigo personal del embajador yerbatero Ramón Puerta, y el radical Ricardo Negri les habían dicho que el propio Mauricio Macri decidió poner esos recursos. Una semana después, la mentira quedó al descubierto.
Y el INYM se quedó sin respuestas para salir del paso. Las medidas de fondo, que no se tomaron antes, si se tomaran, demorarían un tiempo en ser efectivas. El juego de la dilación es adecuado para el momento, a la espera de una solución que llegue del Gobierno nacional o, en última instancia, un esfuerzo extra del Gobierno provincial, que siempre sale al cruce para contener la problemática social, pero no tiene el poder suficiente para aplicar los cambios que considera pertinentes.
El INYM es un organismo nacional porque también alcanza a Corrientes, donde la realidad es distinta. En Corrientes la yerba está en pocas manos con grandes plantaciones y los tareferos son un puñado irrelevante en el tejido social. Las crisis sociales se padecen únicamente en Misiones, donde la producción es minifundista, y los costos son asumidos por el Gobierno provincial.
El problema, ya dicho, no es solo de precios, sino de desequilibrios y falta de controles con los que se benefician algunos de los grandes operadores del mercado –y generan una competencia desleal con quienes pagan el precio acordado-. El INYM tiene las herramientas institucionales para corregir esos márgenes, pero la lentitud inclina la balanza para el lado de los más poderosos. Los problemas se hacen más visibles en épocas de sobreoferta o crisis económica, dos circunstancias que se conjugan en el momento del país, tomador de mate por excelencia, pero donde, por la inflación y pérdida de empleo, se registró una caída del consumo de casi cinco por ciento durante el año pasado.
Desde hace tiempo los productores vienen alertando de estos desequilibrios. Pero cuando los precios alcanzan para llenar la olla, las voces se silencian.
En paralelo, el Gobierno provincial también viene trabajando en diferentes variantes que lleven transparencia y control desde el Estado para garantizar que el precio oficial llegue a manos de los yerbateros. Pero siempre aparecen trabas, desde el mismo organismo que ahora está tomado por los productores.
La hoja verde se paga menos y con cheques hasta a 300 días, en condiciones que ninguna empresa seria aceptaría para sus propios pagos. En la ley del mercado, el más fuerte siempre gana. Y cada uno elige de qué lado estar.
El Gobierno nacional no parece tener dimensión del problema ni de la premura necesaria.La oferta de recursos para financiar la cosecha beneficia con dinero en mano a los productores, pero no soluciona el problema de fondo que es el incumplimiento de precios. En última instancia, cubrirá las espaldas de los que incumplen con la ley. El radicalismo, socio menor de la alianza gobernante, que como oposición en Misiones fogonea cualquier conflicto, ahora defiende con uñas y dientes a la administración de Macri y exculpa a los sectores industriales de la crisis. ¿Llamativo? No. El radicalismo misionero siempre estuvo en sintonía con el pensamiento de don Adolfo Navajas Artaza, el patriarca de Las Marías, que también asesora al gobierno de Macri a través de la fundación Pensar.
Sí resulta sorprendente que en medio de la efervescencia de los productores que reclaman la cabeza del INYM, los diputados radicales decidan pararse en la vereda opuesta. A pocos días de que un laudo defina el precio de la hoja verde, apostaron a tirarlo para abajo. “Es ilusorio” pensar en elevar el precio de la yerba a 50 centavos de dólar, expresaron en un documento oficial, desdeñando las esperanzas de los productores, pero también una postura pública del Gobierno provincial, que debería ser asumida como propia, en defensa de los intereses misioneros y ya no de un partido. Si la materia prima valiera 50 centavos de dólar, la economía provincial, a través de los productores, recibiría una inyección de dos mil millones de pesos.
Pero los radicales prefieren defender sus cotos. “Como en todas las producciones agropecuarias, los grandes ganadores son los intermediarios y comercializadores, que adoptan políticas que empujan a la cadena productiva a no obtener la justa retribución por su aporte en la elaboración del producto”, acusan. Ni una sola mención a los industriales, a quienes defienden porque no tienen, desde el INYM un valor de referencia a salida de molino, que permitiría “cumplir con el precio de los demás eslabones de la cadena de la yerba, dándole a cada sector una justa retribución, dado que sin su intervención, no existiría el producto”. Es decir, se puede perdonar que algunos incumplan con los precios, ya que sin ellos, “no existiría el producto”. Dos liberados de culpa. El sector industrial y el Estado nacional. Ni el PRO se anima a tanto.
Es esquizofrénico el desprecio del radicalismo a la intervención del Estado la regulación del mercado yerbatero. La última vez que fue Gobierno, en 1986, Ricardo Barrios Arrechea impulsó la estatización de toda la cadena para promover un mayor consumo y acudir en socorro de pequeños molineros que no podían competir en el mercado por falta de capacidad empresaria y financiación. Con la Ñande Yerba el Estado se había convertido en comprador, contratista, adjudicador, publicitario y vendedor de yerba mate.
Por entonces, los molineros denunciaban que con dinero del Estado, se generaba una competencia desleal. Después, la desregulación total impulsada por Ramón Puerta embanderado con el neoliberalismo de Carlos Menem y Domingo Cavallo, volvió a dejar en bancarrota a los productores y produjo una enorme concentración de la producción y también de la tierra. Los dos extremos son malos. A fines de 2000, cuando el primer tractorazo comenzaba a germinar, la crisis era inmensa. Ya entonces se pensaba en poner cupos a la producción para bajar la oferta de materia prima y mejorar los precios. Coincidían molineros, yerbateros, Gobierno y oposición. Productores y molineros reclamaban una intervención urgente del Estado.
El Gobierno misionero actual prefiere hablar de mercado con regulaciones. Regular para beneficiar a los eslabones más débiles, sin dejar de atender las necesidades de las cadenas intermedias. Fijar el precio en 50 centavos de dólar –un valor que ya rigió hace unos pocos años, aunque con una cotización más barata- beneficiaría a la producción primaria pero también mejoraría la renta de la industria con precios más elevados en góndola.
No es casual que los productores acepten como interlocutor al ministro del Agro, José Luis Garay. Es el Gobierno provincial el que está haciendo los mayores esfuerzos por salir de la crisis coyuntural ante las evidentes dilaciones del INYM. El viernes Garay convocó a una reunión en la AFIP con productores y la Dirección General de Rentas para coordinar mejores y más controles. El organismo yerbatero estuvo ausente y es el que está demorando una herramienta clave: el registro de productores. La directora regional de Afip, María Alejandra Dahlgren Santalucia, el subdirector de Fiscalizaciones, Rogelio Canteros y el de Jurídica y Técnica, Luciano Vernetti, coincidieron en que sin eso, poco se puede hacer. El INYM quiere seis meses más para terminarlo.
El Gobierno provincial confía en que si el INYM asume el compromiso de fortalecer los controles, la protesta se levantaría en las próximas horas. Sin embargo, dudan sobre el juego de desgaste que puede estar haciendo la conducción del organismo, el mismo al que apela la Nación ante cada conflicto, como el de los docentes o los reclamos sindicales.
“Acá no hay dudas de que Rosamonte, La Cachuera y las principales cooperativas misioneras, cumplen con los precios, aunque pueden variar en la forma de pago. Y están comprometidos con la producción misionera. Pero ellos mismos están sometidos a una competencia desleal desde Corrientes y Molinos, que manejan buena parte del mercado”, señalaron voceros oficiales.
Mientras el Gobierno se esfuerza por descomprimir el conflicto yerbatero, atiende otros frentes. Misiones es una de las pocas provincias que tiene las aulas abiertas, con acuerdos salariales cerrados, lo mismo que con los sindicatos que contienen a otros empleados del Estado. En momentos de crisis, como la que padece hoy el país, el Estado misionero asume un rol central para mitigar los daños. A contramano del Gobierno nacional que provocó una brutal caída del consumo con tarifazos, salarios a la baja y “sinceramiento de precios” financiados, en Misiones el Gobierno volvió a acordar con bancos y comercios la extensión por seis meses del Ahora Misiones, para poder comprar con tarjetas de crédito en cuotas y con descuentos.
El tarifazo eléctrico nacional no podrá ser eludido en Misiones. En las próximas horas se conocerán los detalles de los aumentos, pero no serán menores al 50 por ciento para los usuarios residenciales. El Gobernador decidió que los sectores industriales y que tengan incidencia directa en el empleo, tendrán algunas rebajas a través de subsidios. “Pero más no se puede. Las tarifas que debe pagar la Provincia aumentan cien por ciento”, indicó un ministro encargado de mitigar el impacto. “El mandato de Passalacqua es proteger el empleo, lo mismo que cuidar a los productores y tareferos”, definió.
Del otro lado, la oposición comienza a calentar motores para las elecciones. Sabe que una derrota en las legislativas dañaría sensiblemente sus posibilidades de retener el poder nacional. Cambiemos asume que está en zona de riesgo y se victimiza. Pone a Cristina Fernández como la ideóloga de cuanta movilización hay en el país y agita fantasmas de desestabilización. Es permanente la apelación a la “gobernabilidad” en riesgo, cuando en la práctica, los partidos enrolados en la oposición, hasta ahora han cumplido hasta en exceso votando cada una de las leyes pedidas por el Ejecutivo, incluso aquellas que consideran nocivas para el país, como el pago a los Fondos Buitre. La vicepresidenta, Gabriela Michetti, llegó a sugerir que “lo más efectivo sería evitar las elecciones de medio término”.
Los problemas de gobernabilidad, entonces, no surgen de la oposición, sino de las propias acciones emanadas del Gobierno. Cada decisión tomada terminó perjudicando el poder adquisitivo o generó pérdida de empleo, mientras que en paralelo se produjo una enorme transferencia de recursos a los sectores más concentrados.
No está claro cómo llegará la alianza gobernante a las elecciones. Macri pidió que haya consenso en las provincias para ir con lista única. Pero en Misiones, ya comienzan a verse las primeras diferencias. Ayer el PRO arengó a su tropa con un acto encabezado por Humberto Schiavoni –presidente del partido- en el que se pidió a los dirigentes poner el máximo empeño en lograr un buen resultado en las legislativas. Los ejes comunicacionales son “cercanía, positivismo y futuro”.
Aunque no fue formalizado, ya ven al director de Yacyretá como candidato a senador. Otros dicen que su hermano Alfredo encabezará la lista. Pero de ellos dos no sale. A la hora de los discursos, Alfredo dejó una frase llamativa: “El cambio, el verdadero cambio, llega en 2019”, disparó.
Que Schiavoni –cualquiera de los dos- encabece la lista, marca a las claras que el PRO prefiere en sus nóminas a nombres propios. Pero sus socios no piensan ceder los pocos espacios que quedan. El diputado nacional Luis Pastori ya se autopostuló para continuar en el Congreso, como diputado o quizás como senador. Gustavo González ambiciona dar el salto a la Nación y amenaza con ir a las Primarias, lo mismo que Alex Ziegler, quien incluso piensa en forzar las negociaciones. “Si no nos dan espacios, iremos por afuera”, advirtió el joven Facundo Sartori, una de las caras visibles del partido del “Colorado”.
En el PRO no creen que la sangre llegue al río. Confían en que las amenazas del radicalismo y de Ziegler sean apenas para negociar mejor algún otro cargo. El problema es que si hay derrota, habrá poco para repartir.
Lo cierto es que hoy hay malestar con el Gobierno nacional y el bolsillo planta interrogantes hasta en los más convencidos.
El presidente del banco Macro, Jorge Brito, a quien no se puede acusar de kirchnerista ni siquiera de opositor, advierte que no hay país en el mundo “que pueda crecer si no es en base a un gran mercado interno”.
El banquero advierte que el problema central es el déficit fiscal que no se ha corregido y que sólo se atenuó por efecto del blanqueo. También mostró preocupación por el endeudamiento de la Argentina que “en algún momento” volverá a ser un problema.
Ajeno a los avatares electorales, Brito sugirió un gran pacto nacional en el que “todos los dirigentes políticos que tengan relevancia para que este país tenga cuatro, o cinco, o seis, no sé, puntos que no estén en discusión”. “Tenemos que sacar de agenda algunos puntos de discusión. Y no estoy hablando de un Gobierno de coalición, estoy hablando de cuatro o cinco, puntos problemáticos centrales”. Sería todo un logro.
Por Cristian Milciades. La historia del Instituto Nacional de la Yerba Mate mucho tiene que ver con la imagen de este joven desgarbado, antes con aires de revolucionario, ahora mucho más estilizado. El vínculo empezó allá por el 2001 y 2002, cuando la crisis emergente del neoliberalismo había sumido en la pobreza a la producción y a miles de misioneros. Con apenas 17 años, Julio Peterson, fue uno de los rostros de la protesta masiva, conocida como el Tractorazo. Quince años después, mucho más moderado, vuelve a liderar una nueva manifestación yerbatera.
Sentado en una ronda bajo una carpa atada entre los camiones el joven atiende una llamada de una radio misionera para explicar las razones de la toma del INYM el pasado miércoles. A su lado familias enteras comparten un reviro y piensan que hacer para el almuerzo. Mientras espera que le den aire, saluda al cronista de Economis con un afectuoso “que hacés gurí”, y pide que lo espere para charlar.
Los productores y tareferos pasan a su lado, lo escuchan hablar y lo palmean felicitándole por lo que dice y a la par le susurran lo que escuchan por otros medios, sobre la protesta. Un transeúnte para y lo felicita por “los hue… que tenés para encabezar esta movilización”. Luego de un apretón de manos, sigue su camino.
“Luchamos para dejar un mejor futuro a nuestros hijos y para todos los misioneros” dice Peterson, al comenzar la entrevista con Economis. Él aún es joven, apenas un treintañero, pero los años de lucha le dan una perspectiva a largo plazo.
Recordó que el Tractorazo del 2001 generó como respuesta la creación del INYM, que ellos veían como la solución a la opresión de los grandes industriales. Sin embargo, actualmente lamentó que las expectativas que tenían en el Instituto no se hayan cumplido.
Foto de Ramón González.
Una nueva protesta, viejos reclamos
Peterson es uno de los referentes del acampe frente al INYM, donde los productores yerbateros y los tareferos esperan soluciones. Hace un año, cuando comenzaron a caer los precios de la producción empezó a reclamar desde su cargo como presidente de la Asociación Civil de Productores Yerbateros del Norte (ACPYN).
Ahora unas 330 personas acampan frente al Instituto Nacional de la Yerba Mate en Posadas. Con toldos, recordando los viejos campamentos de los yerbales. Práctica que por suerte, Peterson afirma que ha quedado en el pasado ya que “al menos en nuestra zona se solucionó y se arman los campamentos con las comodidades necesarias para los tareferos”.
Sostuvo que “a raíz de los incumplimientos del precio se han generado muchos problemas”. Por eso han vuelto a la calle a protestar por precios justos y que se cumplan las normas vigentes.
“Estamos acá peleando, no vamos a bajar los brazos, lo último que podemos hacer es bajar los brazos y arrodillarnos para los grandes. Si hay que morir, hay que morir parados y luchando por lo nuestro”, dramatiza.
Luego de tractorazo del 2001 el INYM fue creado para regular la oferta y la demanda. Según Peterson para lograr eso “es necesaria la cupificación y la limitación de la plantación. Porque ¿quién planta? Las grandes industrias plantaron miles de hectáreas. Tenemos una industria que tiene 10 mil hectáreas y otra que tiene 9600 hectáreas y después tenemos los productores clase media que tienen entre 30 y 80 hectáreas y el 63 por ciento de los productores que tienen menos de 30 hectáreas”.
Afirma que los “pequeños productores no pudieron plantan nuevos yerbales, sino apenas arreglar los que tenían y lo mismo los clase media”. Mientras que “las grandes industrias siempre cuidaron sus yerbales y cuando tenían buenos precios plantaron nuevos”.
“Además los yerbales nuevos son sin mano de obra porque tienen cosecha mecanizada”, lamenta.
El productor denunció que “en Corrientes cosechan con máquinas y le ponen todo el palerio y después a nosotros nos exigen en Misiones solo hoja para poder equilibrar el porcentaje de palo”. Aseguró que el palo debería ser un desecho de la yerba, pero los grandes molinos lo usan para hacer polvo e incorporar a la yerba.
Detalló que “compran tres kilos de hoja verde a 3 pesos el kilo y le agregan un kilo de palo a 2,50 pesos y con eso están haciendo 1,5 kilos de yerba en paquete, a un costo de 11,50 pesos”. Para él ahí está la distorsión que termina afectando a los pequeños productores y la sobreoferta de yerba.
Quien es Peterson
Julio Peterson es el orgulloso hijo de productores yerbateros de Andresito, que mientras estudiaba en la Escuela de la Familia Agrícola (EFA) de su pueblo, decidió subirse a uno de los tractores y llegar primero a Oberá y luego a Posadas en 2001. Pese a su juventud aquel año fue el referente y la voz cantante de los productores.
Con solo 17 años logró lo impensado, sacudir el status quo de la capital misionera y de todo el ámbito político. Al ser una voz nueva, su figura se posicionó rápidamente en la escena mediática y los políticos no supieron cómo tratarlo.
Luego, al levantarse la protesta, que duró casi 20 días en la plaza central de Posadas el joven volvió a la chacra de sus padres y terminó sus estudios secundarios.
Pero al cumplir los 18 años debió fugarse del país, porque la fama obtenida en el tractorazo, le valió 74 causas penales.
Estuvo dos años viviendo en Brasil, tuvo que enajenar todas las propiedades que tenía a su nombre y tuvo que pagar fortunas en abogados para poder volver a su tierra.
“Esto nunca lo conté, pero tampoco nunca me lo preguntaron”, dijo sobre los años luego del tractorazo. “Hoy, por hoy tengo la conciencia tranquila” dijo el joven dirigente, recordando esos años.
Con apenas la secundaria terminada, sin posibilidad de seguir estudios universitarios, este joven dirigente terminó aprendiendo en la escuela de la calle. “La calle te enseña muchas cosas, pero tenés que cuidarte que sea la buena calle, porque hay cosas muy malas”, dijo.
Ahora 16 años después del tractorazo, recordó que “soñaba con haber conseguido un Instituto Nacional de la Yerba Mate grande, fuerte, organizado, ordenado y principalmente que trabaje a pleno por los productores, para los trabajadores y hoy no nos encontramos con eso y por ello volvimos a marchar”.
Consideró que hubo buenos años para el sector, donde había una gran demanda de yerba desde el extranjero, poca oferta y eso generó muy buenos precios para todo el sector. “El INYM se durmió cuando anduvo la yerba, no siguieron estudiando cómo hacer para cuando caiga la demanda y si subía la oferta. Ese fue el momento en que el INYM se durmió, o se calló como se dice”.
“Hoy tenemos que estar más fuertes que nunca, tenemos mucha experiencia y hace un año que venimos peleando con esto”, dijo seguro. Indicó que el sector productivo debe luchar por sus derechos y valoró que muchos productores que, si bien no pudieron llegar a Posadas, acompañan no cosechando.
Al ser consultado, como se ve ahora en relación a la primera gran marcha que participó, recordó que en el 2001 aún vivía con sus padres. Ahora tiene un diálogo muy fluido con los productores, tareferos, cuadrilleros y secaderos de la zona de Andresito.
“Si no estamos unidos todos, vamos mal”, remarcó el dirigente, resaltando el apoyo que tiene de los diferentes sectores que trabajan en la parte productiva.
La familia el gran sostén de Peterson
Si bien durante el tractorazo del 2001 era un joven, ahora Peterson ya es un hombre de familia. En su chacra de 30 hectáreas y en su ferretería el productor debe buscar sustento para los suyos. No deja de agradecer a sus padres, su esposa y sus suegros.
El joven se tomó el tiempo de agradecer el acompañamiento de su familia, en especial de su esposa. En estos días que él encabeza la marcha, ella toma la posta en la chacra y en la ferretería que montaron hace poco tiempo con el apoyo de su padre y su suegro.
Para Peterson hablar de su familia es tocarle el lado emotivo, muy sensible aún porque la llegada de su primer hijo hace dos años y cuatro meses lo cambio todo en su vida. Junto a su esposa debieron hacer casi cinco años de tratamiento para lograr tener un hijo. Pero ahora se lo ve feliz.
“Fueron muchos años de búsqueda y tratamiento para tener esta bendición que es un hijo”, dice, remarcando que le cambió mucho la llegada de su nene.
Al ser consultado sobre los dichos periodísticos de que “fue comprado”, Peterson responde “que lo prueben, hoy estoy limpio para sentarme con cualquiera para pelear frente a frente. Y les puedo probar que lo que hice lo logré con el apoyo de mi padre y de mi suegro para poder formar la pequeña ferretería que ahora está cuidando mi señora”.
Reconoció que su emprendimiento tiene una deuda con el Banco, pero explicó “en estos años desde la ACPYN fuimos sacando cosas a través de la ferretería para poder ayudarlos a todos los productores, compramos cemento, alambre, herramientas y muchas cosas, todo a través de un acuerdo. Yo compraba y ellos después me iban pagando”.
Sobre la deuda dijo que “compramos mucho, en cantidad para llegar a todos, pero cuando cayeron los precios el año pasado comenzaron las dificultades. Llegamos a deber 3 millones de pesos, pero no importa, vamos a seguir trabajando y vamos a salir de esta, como salimos de muchas otras cosas”.
“Los que me critican que vine acá para negociar mi deuda, sepan que vinimos a pelear por el pago justo a todos los productores”, dijo. “Yo vivo en un galpón, no en una mansión como muchos de los que me critican, todos pueden ir a ver dónde vivo”, afirmó desafiante.
Destacó que, como él, los demás productores han dejado a parte de su familia al cuidado de sus chacras, mientras ellos llevan adelante esta lucha política en pro de sus derechos. “No podemos dejar todo tirado y venir acá pensando que mañana vamos y seguimos con la chacra como si nada, hoy más que nunca los productores deben cuidar su yerbal para que cuando logremos un precio justo ellos puedan vender bien su producción y no solo los grandes se enriquezcan”.
Al rememorar los años que vivió como prófugo en el vecino país se emocionó y remarcó que “gracias a Dios seguimos adelante. Volví a mi tierra donde nací y hoy estos decidido a seguir luchando por los derechos de todos”.
Este Gobierno nacional no ha hecho mucho por las economías regionales
El reclamo de los productores está focalizado en el INYM, instituto al cual acusan de no cumplir con las funciones que le fueron establecidas por el Estatuto y las normas fundacionales.
Para Peterson “no es culpa de este gobierno ni del anterior lo que está sucediendo. Viene de añares llegando a la monopolización, llevando a que dependamos de dos o tres. Este Gobierno nacional no ha hecho mucho para cambiar esto. Hoy las economías regionales están mal”.
Lamentó que hoy en día “los productores y los trabajadores tienen que pedir comida, eso es imposible en un país tan rico como el nuestro. No puede ser que la riqueza sea para unos pocos como nos está pasando en el sistema yerbatero”.
Planteó que el Gobierno nacional no está planteando políticas que luchen contra esta concentración de la riqueza. “En un país tan rico como la Argentina acá lo que debería estar sobrando es riqueza, pero para todos, no solo para dos o tres” remarcó convencido.
Consideró que el sector político debe ponerse a trabajar para fomentar las economías regionales. “Hoy más que nunca se dieron cuenta que las economías regionales son las que generan riqueza, las que generan mano de obra y son las únicas que derraman la riqueza en el país”.
Graficó que “cuando el productor y el secadero gana bien derrama riqueza, si el trabajador gana bien en quince días o una semana esa plata es invertida y el rico se dedica a guardar la plata o compra grandes extensiones de tierra”.
No a las drogas a los hijos de los tareferos
Peterson se muestra preocupado por el impacto nocivo que tiene la droga en la zona rural. Explicó que desde la ACPYN organizan charlas en Andresito todos los sábados con los jóvenes para alejarlos del flagelo de las drogas.
“Creo que es bueno este trabajo denominado No a las drogas a los hijos de los tareferos. Porque la verdad me da dolor ver a los gurises con 12 o 13 años drogándose”, dice Peterson. Explica que el mayor flagelo es el Paco.
Comentó que la droga es un gran problema para los jóvenes en la zona de Andresito. Se forman barritas y allí caen en el consumo de sustancias ilegales. “Porque a los gurises les genera expectativa lo prohibido”, cuenta explicando que para él las drogas deben ser legalizadas, y a la par se debe concientizar a los chicos en el daño que produce su consumo.
Explicó que el alcohol se consume en eventos y legalmente, pero que los jóvenes se ven cautivados por las drogas ilegales y eso los impulsa a evadirse de los padres y caer en el consumo.
“Cada sábado organizamos charlas en Andresito, con los gurises de 5 años hasta 16 años, tratamos de concientizarlos en que hagan sus vidas y no se dejen manejar por el consumo de las drogas”, dijo el joven.
Las charlas las encabezan los productores, tareferos y cuadrilleros, que con el apoyo de comerciantes y profesores de la zona organizan las actividades. Llevan especialistas de Salud Pública y referentes en la lucha contra las adicciones para poder concientizar a los chicos.
“Antes, cuando éramos chicos íbamos de campamento, jugábamos a la bolita, a la mancha escondida, íbamos a pescar, pero ahora no se ve eso en los chicos. Están todo el día con el teléfono, y el teléfono es el que le lleva a las cosas prohibidas”, describe Peterson.
Por Julieta Martinez.El olor a leña quemada utilizada para resguardarse de estos días de bajas temperaturas y para cocinar durante el día y la noche o preparar un mate compartido en ronda, se siente a varias cuadras. Los productores yerbateros afianzan su protesta en Posadas y reciben la solidaridad de los vecinos que les acercan mercaderías, colchones y frazadas. Su estadía se prolonga porque la respuesta que esperan desde el Instituto Nacional de la Yerba Mate, aquel que fuera creado para resguardarlos por ley, no llega. Por momentos, hasta pareciera que los ningunea.
Mientras tanto, sobre el asfalto, en el rostro de la chacra misionera sobresale el de la mujer. Esa mujer que mientras presta atención a las discusiones, no pierde de vista a sus retoños, o aquella que se animó a dejar a sus hijos a resguardo de algún familiar, el mayor de los hermanos para acompañar la lucha por su tierra, su producto, aquello que trabajó durante años, sola, junto a su esposo, o a sus hijos.
Uno de esos rostros es el de Catalina Almirón, productora de San Pedro. De mirada fuerte, la sonrisa justa para demostrar amabilidad y las manos gastadas por la tarefa. Hizo varios kilómetros convencida de la lucha por precios justos para una vida digna. Catalina habló de su causa, y de la de muchas otras mujeres que trabajan la tierra y que pocas veces pueden hacer escuchar su voz.
“Yo soy productora, tengo 60 años y me ocupo de mi chacra, yo la dirijo. En este caso no acompaño a ningún hombre, la chacra es mía, pongo el hombro en todo, desde agarrar un animal hasta tareferar la yerba, siempre fui así”, cuenta en una entrevista a Economis.
¿Cómo es compartir el tiempo entre el trabajo en la chacra y cuidar y criar a los hijos?
Es un trabajo fuerte el de la chacra pero también es fuerte criar a los hijos, realmente ahora esto nos preocupa porque la situación está difícil, los chicos no pueden ir a la escuela, los padres no tienen trabajo. Nosotros somos productores, pero hay una cadena que yo defiendo y entiendo porque sin ellos no hacemos nada, que son los tareferos. Familias humildes que están en los pueblos que no tienen un pedacito de tierra para plantar una mandioca. Nosotros tenemos tierra para trabajar. Yo tengo tres hijos, pero hay familias que tienen ocho, nueve chiquitos muy chiquitos, que quieren leche, que necesitan pañales, alimentos para crecer. Esa familia de tareferos es la que está sufriendo, a mí lo que más me duele no somos nosotros, como productores, sino que alguien nos ayude para que podamos ayudar a la familia de tareferos a que no pasen hambre. Ellos están pasando muy mal.
¿En la chacra se valora el lugar que ocupa la mujer?
Nunca se valoró a la mujer. En mi caso, tengo 60 años, problemas de columna, y hoy por hoy ya debería estar recibiendo una pensión, pero nadie valora a la mujer que está para todo, desde que se levanta atendiendo a los chicos, a la gallina, el chanchito, ordeñando la vaca, terminás en el rozado, viniendo al mediodía a cocinar, descansar media hora sin bañarse, comer algo, muy poco para volver de nuevo a la chacra, así es la vida de la mujer.
Catalina tenía programada una operación de vesícula en Oberá para sacarse unas piedritas.
Llamó a cancelar el turno, porque “no pienso moverme de acá”
Catalina considera válido que las mujeres acompañen a sus maridos, a su familia. “Yo no tengo marido pero vengo por mí y por mis hijos, somos una cadena, somos la base de cada pueblo. Sin nosotros, el pueblo no crece, sin nosotros las familias tareferas no comen, lo que hacemos va a parar a los comercios”.
¿Cree que algún día tendrá solución el problema de los yerbateros?
Confío en Dios. Esta difícil, pero estamos decididos a quedarnos y vamos a ir a buscar los tractores y cada vez vamos a ser más.
“Estoy muy agradecida con Posadas y pido que Dios multiplique lo que la gente nos da todos los días acá en la ciudad, recibimos leche, mercadería, colchones, frazadas, porque estamos durmiendo en la calle”
Los productores yerbateros se sintieron defraudados por la fallida reunión de este viernes. El directorio del INYM desconoció, a través de un comunicado de prensa, la reunión pactada por el presidente del Instituto Alberto Re el pasado miércoles con los productores. Ahora esperan que el lunes se pueda concretar la misma y así obtener respuestas.
Al caerse la reunión prevista para esta mañana, el Ministro del Agro de Misiones, José Luis Garay convocó a los referentes de los productores a una reunión en la AFIP, con los encargados de los entes de control fiscal tanto nacionales como provinciales. Allí los productores y tareferos plantearon sus quejas sobre la falta de controles en la cadena de producción y los funcionarios fiscales explicaron las posibles herramientas a implementar para mejorar el control.
Sin embargo, para poder aplicar estos controles las entidades fiscalizadoras deben contar con los registros y las autorizaciones del Instituto Nacional de la Yerba Mate, que es la autoridad máxima del sector.
Luego de la reunión el ministro del Agro y la Producción, José Luis Garay y el representante del Estado misionero en el INYM, Ricardo Maciel se acercaron a la calle Rivadavia para dialogar con los productores yerbateros, y transmitieron a los presentes que están trabajando en la búsqueda de una solución para el sector.
Explicaron cómo fue la reunión entre los representantes de los productores yerbateros y los funcionarios de DGR y AFIP a los efectos de profundizar mecanismos que agilicen los controles y se respete el precio acordado oficialmente. Entre los avances acordados se estableció eliminar la figura del acopiador y los contratos maquila.
“Realmente fue una muy buena reunión con los responsables de la AFIP y Rentas de la provincia y un fuerte compromiso de estos organismos de control para ayudar en transparentar sobre todas las cosas la cadena yerbatera. Y a la vez que se cumpla, el precio acordado” expresó el ministro del Agro.
Y agregó Garay que “los dos organismos de control van a enviar notas al INYM para eliminar la figura del acopiador; una figura que es muy cuestionada y que venimos con muchos inconvenientes. Y otro cuestionamiento es que desaparezcan los contratos Maquila de las negociaciones entre el productor y los secaderos”.
Además, confirmó que se dejó expresado el compromiso al pedido del financiamiento de la interzafra donde tanto la Provincia como la Nación aportan fondos para los pequeños secaderos y productores.
Por su parte Julio Peterson, productor yerbatero y líder del reclamo al salir de la reunión dijo que no hubo mayores avances y que se vuelven a plantear lo mismo. “Nos preguntan quienes somos los productores, cuántos somos, el compromiso de eliminar al acopiador, el contrato maquila, que es algo que tranquiliza a las grandes industrias y perjudica al productor que lo firma. En materia impositiva les pedimos que las inspecciones sean en el hormiguero y no en las hormigas. Vamos a seguir la protesta y vamos a estar ahí, hasta tanto el INYM nos reciba. Estos directores no nos representan y dejan mucho que desear en su accionar. Le vamos a pedir la renuncia a las dos personas que nos representan o a todo el directorio completo”.
Además, planteó que “vamos a continuar aquí afuera del INYM; que permanecerá con las puertas cerradas hasta tanto logre que todo el directorio trabaje para y con nosotros”. El lunes se espera poder llegar a una reunión con el directorio del INYM
Finalmente le agradeció a Garay y Maciel por asistir a la reunión, como a Sandro Sosa (Director por los Tareferos) y jeronimo Lagier (Director por la Producción), quienes fueron los únicos directivos del INYM que se presentaron hoy. “Si el INYM no se pone a trabajar no vamos a solucionar nada”, remarcó.
Tercera jornada de una protesta que parece no tener fin
La mañana del viernes comenzó con altas expectativas para los productores y tareferos que acampan por calle Rivadavia. Al amanecer comenzaron a armarse los tizones donde preparaban el reviro y la chocolatada para el desayuno. Un antropólogo se haría una fiesta en la protesta, porque vería como “los patrones” trabajan a la par de los tareferos para armar el desayuno.
Aquí no hay grandes jefazos. Como en los yerbales todos colaboran con algo, arrimando la leña, amañándose con el reviro o haciendo circular los platos con el reviro. Se respiraba un ambiente de expectativas, estaba prevista una reunión con los directores del INYM para las 10 de la mañana.
Con el correr de la mañana comenzaron los problemas, llegaron rumores de un desalojo violento pedido por el INYM, rumores de que la reunión caería y eso enardeció los ánimos. Que fueron aplacados por los referentes, que en un constante dialogo con los representantes del Estado Misionero (que solo tiene un representante en un directorio de 12), lograron consensuar al menos una reunión con referentes de la AFIP y DGR.
La llegada de un grupo de productores de la zona centro renovó los aires en el campamento. Además, se produce continuamente una rotación de los productores de la zona norte, porque pocos pueden estar mucho tiempo fuera de sus chacras. Hay que cuidar la producción y los animales, que son un sustento imposible de descuidar para ellos.
Las horas pasan y la expectativa por la reunión a la que fueron los referentes crece. Todos arman rondas y charlan sobre lo que escuchan en los medios y ven en los grupos de Whatsapp o en las páginas de Facebook. El mate circula en grandes rondas.
Para aplacar la expectativa se arman rondas pequeñas donde los hombres juegan a las cartas para matar el tiempo, las mujeres aprovechan para hablar entre ellas. Momentos de ocio que cuando están en la chacra solo se ven a la hora del mediodía o al atardecer.
Al acercarse el mediodía, la tensión crece. Algunos se alejan de centro del campamento e intentan llamar a sus delegados para ver de que sirvió la reunión. Otros más prácticos se ponen a cocinar.
La cocina es digan de verse. Como en los campamentos durante la zafra, aquí la cocina es cosa de hombres. En ella todos los varones colabora, solo puede verse a una que otra mujer participando de este ritual, donde se re-descubre la cercanía que une a los pequeños productores con los tareferos. Relación muy alejada de la que tienen los grandes industriales con sus empleados.
La llegada de los referentes con el Ministro del Agro y el Presidente del IFAI generó un revuelo. En una gran ronda frente a la puerta del INYM todos esperan conocer los resultados de la reunión.
El tronco de un árbol, que alguna vez dio sombra frente al INYM sirve de palco, el primero en subirse es Julio Peterson, que primero agradece a las autoridades provinciales por acompañarlos en todo este tiempo de lucha. Luego confirma el faltazo a la reunión del presidente del INYM, que sigue en Buenos Aires, así como de la mayoría de los Directores del Instituto.
Explicó los avances que se lograron con las autoridades de fiscalización y ratificó la continuidad de la medida de fuerza. Que seguirá en modalidad de acampe frente al INYM, que permanecerá vacío, pero con la imposibilidad del ingreso a los empleados del Instituto hasta que la comisión directiva se reúna con ellos.
Peterson cedió su lugar al Ministro del Agro, que fue recibido con aplausos por los productores, que lo ven como un par y como uno de los pocos que “siempre dio la cara” ante ellos. Lo escuchan atentamente y le bombardean con preguntas sobre cómo avanzar en la fiscalización sin el aval del INYM, Garay responde que el Instituto debe hacer cumplir lo que establece la ley de su creación y su estatuto. Pero aclaró que el Estado provincial poco puede hacer para obligarlos a actuar.
Luego habló el productor Jorge Butiuk, quien ayer fue parte de la delegación que se presentó en la Comisión de Economías Regionales del Congreso. Explicó cómo fue la reunión y lo que pudieron expresar ante los legisladores nacionales. Quienes tienen la potestad de modificar la Ley del INYM.
A su término el representante del Estado misionero en el INYM, Ricardo Maciel subió al tocón para hablar y comentar que puede hacer como director del Instituto. Explicó que es solo uno de 12 directores y que él no puede convocar a una reunión de Directorio, solamente “invité a todos los Directores y al Presidente a participar de una reunión el próximo lunes a las 10 de la mañana aquí con ustedes” dijo.
Aunque disconformes con la información recibida por los referentes y funcionarios los productores y tareferos aplaudieron y agradecieron a viva voz al ministro Garay y al director Maciel por “ser los únicos que nos representan y siempre están con nosotros”.
Ahora solo queda seguir viendo como este campamento se mantiene durante el fin de semana sobre la calle Rivadavia, los productores advirtieron que seguirán llegando más grupos de toda la provincia, porque están dispuestos a seguir el tiempo necesario.
Se muestran confiados en que los industriales y molineros deberán ceder y escuchar sus demandas, porque además de esta protesta en Posadas, hay otra silenciosa a lo largo de la provincia. Los productores han decidido no comenzar la cosecha y la zafra lleva demorada ya una quincena, esto les permite protestar sin tener que salir a la ruta y afectar a los demás misioneros.