El presidente Donald Trump advirtió este sábado que Irán “no puede chantajear” a Estados Unidos con el cierre del Estrecho de Ormuz luego de que Teherán informe la reanudación de las restricciones en el paso marítimo.
Trump manifestó que “Estamos hablando con ellos. Querían cerrar el estrecho otra vez, ya saben, como lo han venido haciendo por años”, al tiempo que consignó: “No pueden chantajearnos”.
El mandatario respondió preguntas de la prensa en la Casa Blanca, donde señaló que Washington está “adoptando una postura firme” en el marco de las conversaciones con la República Islámica y agregó que podría haber ”alguna información” durante la tarde de este sábado.
Irán reabrió parcialmente su espacio aéreo y algunos aeropuertos hoy sábado, informó la Autoridad de Aviación Civil iraní, a la vez que anunció el cierre del Estrecho de Ormuz.
Según el Mando Militar iraní, no se permitirá el libre tránsito mientras Washington persista en sus esfuerzos por asfixiar el comercio marítimo del país.
El presidente estadounidense Donald Trump declaró el martes que las conversaciones con Irán podrían reanudarse en Pakistán en los próximos dos días, según informes de prensa.
El presidente Trump dijo a un reportero del New York Post: “Algo podría suceder en los próximos dos días, y estamos más inclinados a ir allí (a Pakistán)”.
Al referirse al general Asim Munir, jefe del Estado Mayor del Ejército de Pakistán, afirmó: “Es más probable, ¿saben por qué? Porque el mariscal de campo está haciendo un gran trabajo”, y el general participó en las conversaciones previas entre negociadores estadounidenses e iraníes el sábado.
Según un informe del New York Times, Washington propuso una suspensión de 20 años de las actividades nucleares de Irán; en respuesta, Irán ofreció suspender su programa nuclear por hasta cinco años durante las estancadas conversaciones en Pakistán el sábado, según se informó Xinhua.
Fuentes cercanas a las negociaciones citadas por el periódico dijeron que Washington no busca una prohibición permanente del enriquecimiento de uranio iraní —un compromiso que permitiría a Teherán argumentar que no ha renunciado permanentemente a su derecho, en virtud del Tratado de No Proliferación Nuclear, a producir combustible nuclear.
Otros puntos que complican las negociaciones son el restablecimiento del libre paso por el estrecho de Ormuz y el cese del apoyo de Irán a grupos afines como Hamás y Hezbolá, según el informe.
El lunes por la mañana, Trump declaró que su administración recibió una llamada de Irán en la que ese país afirmó que “desea fervientemente llegar a un acuerdo”, y subrayó el interés de Washington en alcanzar un arreglo para poner fin al conflicto. Destacó que el punto más conflictivo en las conversaciones era el tema nuclear y que una prioridad para Estados Unidos es recuperar el uranio enriquecido iraní.
El barril de petróleo opera a US$102 por unidad horas antes de que comience el bloque de los Estados Unidos al Estrecho de Ormuz.
Pese a la creciente tensión, en las últimas horas la cotización recortó su valor dese los US$105 que alcanzó al promediar esta madrugada.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció el bloqueo dese paso fluvial clave tras el fracaso de las negociaciones que se dieron el fin de semana en Pakistán.
No obstante, pese a la escalada en el conflicto el precio del Brent no alcanzó el máximo de US$114 que tocó a mediados de marzo.
Irán denuncia restricciones “ilegales y piratería”
El Ejército de Irán afirmó este lunes que las restricciones de Estados Unidos a los buques en aguas internacionales son “ilegales y constituyen piratería”.
“Las restricciones impuestas por un Estados Unidos criminal a la navegación y al tránsito marítimo en aguas internacionales son ilegales y constituyen piratería”, dice un comunicado emitido por el Cuartel General Central Jatam al Anbiya, el mando unificado de las fuerzas armadas iraníes.
Irán aplicará de manera decisiva un mecanismo permanente para controlar el estrecho de Ormuz tras las amenazas de Estados Unidos, añadió el comunicado.
Ningún puerto en el golfo Pérsico ni en el golfo de Omán estará seguro si los puertos iraníes son amenazados, agregó.
Habló el ministro de Relaciones Exteriores de Irán
El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Seyed Abbas Araghchi, atribuyó a las demandas maximalistas de Estados Unidos y las amenazas de bloqueo naval el fracaso de ambos países para alcanzar un acuerdo en sus recientes conversaciones de paz en Pakistán.
Araghchi formuló estas afirmaciones a través en una publicación en la red social X a primera hora de este lunes, subrayando que Teherán y Washington estaban muy cerca de lograr un acuerdo en sus negociaciones celebradas el sábado en Islamabad, la capital paquistaní, para aliviar las tensiones en el Medio Oriente.
“En conversaciones intensivas al más alto nivel en 47 años, Irán se comprometió con Estados Unidos de buena fe para poner fin a la guerra. Pero cuando estábamos muy cerca de conseguir el ‘Memorando de Entendimiento de Islamabad’, nos encontramos con maximalismo, cambios en las reglas del juego y bloqueo”, afirmó Araghchi.
El ministro apuntó enseguida: “Cero lecciones aprendidas. La buena voluntad engendra buena voluntad. La enemistad engendra enemistad”.
Reacción de Trump
En reacción con el fracaso de las conversaciones, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció en una publicación en Truth Social el domingo que la Marina estadounidense comenzó a bloquear los barcos que intentaban entrar o salir del estrecho de Ormuz.
El comandante de la Marina iraní, Shahram Irani, calificó la amenaza de Trump de imponer un bloqueo naval en el estrecho de Ormuz como “muy ridícula y risible”, informó la agencia de noticias semioficial Tasnim.
Añadió que las fuerzas navales iraníes están monitoreando todos los movimientos del ejército estadounidense en la región, todo según cables de Xinhua.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán afirmó en un comunicado que cualquier buque militar que intente aproximarse al estrecho de Ormuz bajo cualquier título o pretexto será considerado una violación del alto el fuego y será tratado con severidad.
La tensión en Medio Oriente ingresó en una fase crítica tras la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de ordenar un bloqueo naval sobre el estrecho de Ormuz, uno de los puntos estratégicos más sensibles del comercio energético global. La medida llega luego del colapso de las negociaciones nucleares con Irán en Islamabad y abre un escenario de alto riesgo para la economía internacional.
Según anunció el propio mandatario, la Marina estadounidense comenzará a interceptar embarcaciones en la zona e incluso destruirá minas que, según Washington, fueron colocadas por Irán. La orden incluye revisar cualquier buque que haya abonado peajes al régimen iraní, en una señal de endurecimiento sin precedentes en el conflicto.
El trasfondo es claro: las negociaciones fracasaron en el punto central, el programa nuclear iraní. “Irán no está dispuesto a abandonar sus ambiciones nucleares”, afirmó Trump, tras casi 20 horas de conversaciones que no lograron acercar posiciones.
La respuesta de Teherán no tardó en llegar. Los Guardianes de la Revolución advirtieron que mantienen el “control total” del estrecho y amenazaron con consecuencias severas ante cualquier intento de intervención. “El enemigo quedará atrapado en un vórtice mortal”, señalaron en un mensaje que eleva aún más la tensión militar en la región.
Un cuello de botella clave global
El estrecho de Ormuz es uno de los puntos neurálgicos del comercio internacional: por allí transitaba aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial antes de la escalada del conflicto. Su eventual cierre o militarización impacta directamente en los precios del crudo, las cadenas logísticas y la estabilidad financiera global.
La decisión de Washington no solo apunta a presionar a Irán, sino también a garantizar el flujo energético. Sin embargo, el riesgo es evidente: cualquier incidente en la zona puede derivar en un conflicto abierto de mayor escala.
Las conversaciones en Islamabad, mediadas por Pakistán, habían generado expectativas de distensión. Estados Unidos presentó lo que definió como su “oferta final”, pero Irán se mantuvo firme en su postura respecto al desarrollo nuclear.
El fracaso de ese canal diplomático dejó el camino abierto a la confrontación directa. De hecho, el conflicto actual tiene su origen en los ataques lanzados a fines de febrero por Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes, que desencadenaron una respuesta de Teherán y una escalada progresiva.
Para los mercados, la señal es clara: el riesgo geopolítico vuelve a dominar la agenda. El estrecho de Ormuz no es solo un punto estratégico militar, sino un factor determinante para el precio del petróleo.
Una interrupción sostenida en esa vía puede disparar los valores internacionales del crudo, con efectos inmediatos sobre la inflación global, los costos logísticos y las economías emergentes. En países como Argentina, altamente sensibles a los precios energéticos, el impacto puede trasladarse rápidamente a combustibles y tarifas.
La decisión de Trump marca un punto de inflexión. El bloqueo naval no es solo una respuesta táctica, sino una señal política de endurecimiento frente a Irán y de reposicionamiento de Estados Unidos en el escenario global.
Con Irán reafirmando su control sobre el estrecho y Estados Unidos desplegando poder naval en la zona, el mundo observa con preocupación una escalada que puede tener consecuencias económicas y geopolíticas de gran alcance.
El gobierno de Estados Unidos y representantes de Irán desarrollan este fin de semana en Islamabad, Pakistán, la tercera ronda de բանակցaciones técnicas orientadas a consolidar un marco de estabilidad tras el actual alto el fuego. En paralelo, el presidente Donald Trump marcó una postura política clara: aseguró que no le preocupa el resultado del diálogo y afirmó que su país ya “ganó” el conflicto, introduciendo una tensión explícita sobre el sentido y alcance de las negociaciones.
Según lo informado, las delegaciones intercambian borradores legales con el objetivo de avanzar hacia un esquema normativo que supere la tregua vigente. El proceso cuenta con la mediación de Pakistán, que actúa como articulador en un escenario de alta complejidad geopolítica.
Negociación técnica en marcha, con presión militar en paralelo
Mientras el canal diplomático sigue activo, el contexto operativo muestra señales contradictorias. Estados Unidos confirmó el despliegue de dos portaaviones en la región, al tiempo que fuerzas norteamericanas avanzan en tareas de desminado en el Estrecho de Ormuz, un corredor estratégico para el comercio global de hidrocarburos.
Desde Irán, en tanto, se emitieron advertencias sobre posibles respuestas “severas” frente al tránsito de buques militares extranjeros en la zona. La Guardia Revolucionaria afirmó su intención de supervisar el tráfico marítimo, lo que eleva la incertidumbre sobre la seguridad del flujo energético internacional.
En paralelo, Qatar dispuso la reactivación de la actividad marítima bajo condiciones de seguridad específicas, lo que sugiere una tentativa de normalización logística en medio de un escenario todavía inestable.
La señal política de Trump redefine el tablero
La postura del presidente estadounidense introduce un elemento clave en la lectura de poder. Al afirmar que el resultado de las բանակցaciones es secundario porque Estados Unidos ya se considera vencedor, la Casa Blanca parece correr el eje desde la diplomacia hacia la consolidación de una posición estratégica.
“Si llegamos a un acuerdo o no, me da igual. La razón es que hemos ganado”, sostuvo Trump. La definición no sólo marca un tono interno, sino que también condiciona el margen de negociación del equipo técnico en Islamabad.
Israel endurece condiciones y eleva la presión regional
En este contexto, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, planteó nuevas condiciones para avanzar en un acuerdo con Líbano: el desarme del grupo Hezbollah y la garantía de una paz duradera. Además, aseguró que la ofensiva sobre Irán debilitó su estructura militar, aunque remarcó que la campaña “no ha terminado”.
Esta posición refuerza el alineamiento estratégico con Estados Unidos y agrega presión sobre el proceso diplomático en curso, en especial en lo vinculado al programa nuclear iraní y los mecanismos de control internacional.
Impacto económico: energía bajo vigilancia
La combinación de բանակցación abierta y tensión militar latente coloca al Estrecho de Ormuz en el centro de la escena global. Se trata de un punto clave para el transporte de petróleo, por lo que cualquier alteración en su funcionamiento tiene efectos directos sobre los precios internacionales de la energía.
La advertencia iraní y el despliegue militar estadounidense introducen volatilidad en un mercado ya condicionado por la incertidumbre geopolítica.
Impacto indirecto vía precios y comercio
Aunque el conflicto se desarrolla a miles de kilómetros, su impacto puede trasladarse a economías regionales como Misiones a través de variables indirectas. Un eventual aumento en los precios internacionales del petróleo podría incidir en costos logísticos, transporte y producción, con efectos en cadenas productivas del NEA.
En ausencia de datos directos, el impacto aparece condicionado a la evolución del mercado energético global.
Escenario abierto: negociación en curso y señales cruzadas
El resultado de la tercera ronda de բանակցaciones en Islamabad sigue abierto. La combinación de diálogo técnico, presión militar y definiciones políticas deja un escenario incierto.
Entre las variables a observar se encuentran el avance concreto en los borradores legales, la reacción iraní ante las operaciones en Ormuz y el grado de alineamiento entre Estados Unidos e Israel.
El desenlace no depende solo de lo que se negocie en la mesa, sino también de lo que ocurra fuera de ella.