IVA

Herrera Ahuad propone reducir el IVA al agua potable por ley

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El diputado nacional de Encuentro Misionero, Oscar Herrera Ahuad, presentó un proyecto de ley que propone reducir del 21% al 10,5% el IVA aplicado sobre la provisión de agua potable. Pero detrás de la modificación tributaria nacional aparece una discusión política más profunda: el rol del Estado frente a los servicios esenciales y la presión fiscal que soportan los hogares argentinos.

La iniciativa plantea incorporar el servicio de agua potable dentro de las actividades alcanzadas por la alícuota reducida del IVA, argumentando que el esquema nacional actual resulta incompatible con la condición de derecho humano fundamental que posee el acceso al agua potable.

Sin embargo, el trasfondo político del proyecto va más allá del aspecto técnico tributario. En un escenario nacional atravesado por recortes, ajuste fiscal y debates sobre subsidios y tarifas, la propuesta de Herrera Ahuad se posiciona como un mensaje orientado a discutir cuáles deben ser los límites de la carga impositiva sobre bienes esenciales.

Un debate sobre impuestos y derechos básicos

El proyecto pone sobre la mesa una discusión que atraviesa a toda la Argentina: hasta qué punto el sistema tributario nacional puede tratar igual a consumos esenciales y a bienes prescindibles.

En los fundamentos, el exgobernador sostiene que el agua potable no puede continuar soportando una alícuota del 21%, equivalente a la tasa general del IVA, mientras otros bienes y servicios ya cuentan con tratamientos diferenciales por razones sociales o estratégicas.

La mirada política del proyecto se apoya en una lógica de protección del acceso básico a servicios esenciales, una postura que históricamente fue defendida desde distintos espacios provinciales y federales frente a políticas nacionales de ajuste o desregulación.

En ese sentido, la propuesta de Encuentro Misionero vuelve a colocar en agenda un enfoque que combina equilibrio fiscal con mecanismos de alivio social sobre consumos considerados imprescindibles.

El impacto social como eje político

Uno de los puntos centrales del proyecto es el reconocimiento del carácter regresivo del IVA. Herrera Ahuad plantea que el impuesto afecta proporcionalmente más a los sectores de menores ingresos, especialmente cuando recae sobre servicios que no pueden dejar de consumirse.

Desde esa perspectiva, la reducción del IVA sobre el agua aparece no sólo como una herramienta económica, sino también como una definición política vinculada al acceso igualitario a derechos básicos.

El texto destaca que el beneficio alcanzaría de manera directa a todos los usuarios residenciales del país, generando un alivio automático sobre las facturas sin necesidad de nuevos sistemas de subsidios o mecanismos burocráticos.

Señal política desde Misiones

La presentación del proyecto también tiene lectura política en clave federal. Desde hace años, distintos dirigentes misioneros vienen sosteniendo críticas hacia la estructura tributaria nacional y el esquema de distribución de recursos.

En ese contexto, la iniciativa de Herrera Ahuad busca posicionar a Misiones dentro del debate nacional sobre tarifas, presión impositiva y servicios públicos, impulsando una propuesta concreta vinculada a uno de los consumos más sensibles para la población.

Además, el proyecto aparece en un momento donde el Congreso comienza a reactivar discusiones vinculadas al costo de vida, ingresos y sostenimiento de servicios esenciales, temas que atraviesan de lleno la agenda social y política argentina.

La propuesta deberá ahora avanzar en el tratamiento parlamentario, donde podría convertirse en un nuevo foco de discusión sobre la estructura del IVA, la función social de los impuestos y el alcance de las políticas públicas en un contexto de fuerte tensión económica.

Otra iniciativa para bajar impuestos

El diputado nacional Herrera Ahuad presentó días pasados un proyecto de ley que busca establecer una alícuota reducida del Impuesto al Valor Agregado del 10,5% para la fécula de mandioca, producto actualmente gravado con la alícuota general del 21%. La propuesta incorpora a la fécula de mandioca, comprendida en la Partida 1108.14.00 de la Nomenclatura Común del Mercosur (NCM), al artículo 28 de la Ley de Impuesto al Valor Agregado, texto ordenado en 1997.

La iniciativa replica el tratamiento que recibió oportunamente la harina de trigo mediante la ley 26.151, que redujo su alícuota al 10,5%. En los fundamentos, Herrera Ahuad señala que la mandioca, junto con la yerba y el té, es uno de los cultivos más representativos de Misiones, y que existen alrededor de 10.000 productores distribuidos en la provincia, con el 75% de la producción destinada a consumo en fresco.

La dimensión industrial del sector tiene carácter exclusivo en el país. El 100% de las industrias que producen fécula se encuentran en la provincia de Misiones, con 11 industrias relevadas, de las cuales 4 son cooperativas y 7 empresas familiares. La cadena de valor involucra a productores, cooperativas, industrias de molienda y procesamiento, transportistas y empresas alimentarias.

La reducción fiscal tendría impacto en la competitividad del sector frente a mercados regionales como Brasil y Paraguay. Además, el proyecto destaca el uso de la fécula de mandioca en el desarrollo de alimentos innovadores para nichos de mercados específicos, como lo son los productos libres de gluten, con efectos en la sustitución de insumos importados y mayor disponibilidad de productos sin TACC.

El proyecto señala que la escala productiva del sector es relativamente acotada, con un volumen anual promedio cercano a las 18.000 toneladas, por lo que la adecuación de la alícuota no implicaría un impacto fiscal significativo a nivel nacional. En los fundamentos, el legislador remarcó que la medida constituye una herramienta estratégica para promover la inclusión alimentaria, el desarrollo regional y la competitividad del sector, al tiempo que corrige una inequidad tributaria histórica.

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Desde la provincia reclaman a Nación la eliminación del IVA sobre el agua potable

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Por primera vez en Argentina, un ente regulador provincial impulsa formalmente la reducción y/o eliminación del IVA sobre el agua potable, planteando que resulta incoherente sostener un discurso de baja de impuestos mientras millones de argentinos siguen pagando un 21% sobre un servicio esencial. Es que desde el Ente Provincial Regulador de Agua y Cloacas de Misiones (EPRAC), organismo encargado del control del agua en Misiones, iniciaron un proceso formal para solicitar la reducción de impuestos al estado Nacional.

“Por disposición de nuestro gobernador y con el apoyo de nuestros diputados nacionales, le solicitamos al gobierno nacional que revea el esquema de IVA aplicado a este servicio básico” instó la presidente del EPRAC, Soledad Balán, quien sostuvo que el agua “no puede ser tratada como un bien de lujo” y cuestionó que el Gobierno Nacional mantenga una de las cargas impositivas más altas sobre un recurso básico para la vida cotidiana.

En esa línea, explicó que no es disparatado el pedido ya que hay alimentos de la canasta básica que cuentan con este tipo de beneficios impositivos. “Si Nación realmente quiere sostener coherencia con su discurso liberal y de alivio fiscal, debería empezar por eliminar impuestos sobre servicios esenciales como el agua potable”, expresó la titular del organismo de control de los servicios de agua.

Desde el organismo remarcaron que una reducción del IVA tendría impacto directo sobre las facturas de millones de usuarios y representaría un alivio concreto para las familias en un contexto económico complejo. Además, señalaron que la iniciativa busca abrir una discusión nacional sobre la lógica de seguir cobrando impuestos elevados sobre consumos básicos mientras se habla de reducción de presión fiscal.

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El consumo volvió a caer y crece la presión sobre un modelo económico con precios altos y demanda débil

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La desaceleración de la inflación y la estabilidad cambiaria todavía no logran traducirse en una recuperación sostenida del consumo privado. Mientras el Gobierno sostiene el equilibrio fiscal y el orden macroeconómico como eje central de su estrategia, distintos indicadores empiezan a mostrar tensiones sobre la actividad cotidiana, especialmente en bienes masivos y sectores vinculados al mercado interno.

Según el Índice de Consumo Privado (ICP-UP), elaborado por la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo, el consumo privado cayó 0,6% interanual en abril y acumuló una baja de 1,5% durante el primer cuatrimestre de 2026.

La medición desestacionalizada mostró estabilidad respecto de marzo, lo que sugiere una desaceleración en el ritmo de caída. Aun así, el informe indicó que el índice “regresó a niveles de octubre de 2025” luego de las mermas registradas desde mediados del año pasado.

La desaceleración inflacionaria no alcanza para reactivar la demanda

Los datos reflejan una economía donde la estabilización macroeconómica todavía convive con debilidad en el consumo.

Uno de los indicadores que expone esa tensión es la recaudación del IVA en términos reales, que registró en abril su sexta caída consecutiva, con una baja interanual de 1,3%.

El informe también detectó una desaceleración en el uso de tarjetas de crédito. Aunque las compras financiadas crecieron 1,3% interanual, el avance quedó muy por debajo del 12% registrado en enero.

El comportamiento del consumo masivo muestra además señales de deterioro persistente. El consumo de carne vacuna acumuló nueve meses consecutivos de caída y registró una baja interanual de 7,6% en marzo.

El dato tiene relevancia política y económica porque el consumo alimenticio suele funcionar como termómetro directo del poder adquisitivo y de la capacidad de recuperación del ingreso real.

El mercado interno muestra comportamientos desiguales

El escenario no es homogéneo entre sectores.

Mientras algunos segmentos vinculados a bienes durables mostraron señales positivas —como el patentamiento de motos, que creció 52,1% interanual en abril— otros rubros continuaron en retroceso.

El patentamiento de autos cayó 14,6% durante el mismo período, mientras que el consumo en restaurantes tradicionales de la Ciudad de Buenos Aires registró su primera baja del año, con una retracción de 6% interanual en marzo.

En contraste, sectores semidurables como indumentaria y calzado en centros comerciales habían mostrado una mejora de 3% interanual en la última medición disponible de febrero.

La dinámica confirma un patrón de recuperación fragmentada, donde algunos nichos vinculados a financiamiento o consumo puntual logran sostener actividad, mientras amplias áreas del mercado interno continúan debilitadas.

La competitividad vuelve al centro del debate económico

El deterioro del consumo se combina con otro fenómeno que empieza a preocupar al sector privado: el encarecimiento relativo de la economía argentina.

Un informe de la Fundación Mediterránea elaborado por los economistas Marcelo Capello y Gaspar Reyna sostuvo que Argentina resulta más cara que otros mercados internacionales en el 81% de los bienes de consumo duradero analizados.

El estudio identificó especialmente a automóviles, electrodomésticos, indumentaria y calzado entre los rubros más afectados por pérdida de competitividad.

Según el reporte, un vestido de marca internacional vendido en Argentina aparece como el más caro del mundo dentro de la muestra relevada, mientras que las zapatillas deportivas ocupan el sexto lugar global en precios.

La investigación atribuye esa situación a una combinación de presión impositiva —IVA, Ingresos Brutos y tasas municipales— junto con medidas de protección comercial y el comportamiento del tipo de cambio.

Un peso fuerte ayuda a estabilizar, pero encarece la economía

El informe técnico analizó además el Tipo de Cambio Real Multilateral (TCRM), indicador que mide si un país está caro o barato en dólares frente a otras economías.

En abril de 2026, el índice se ubicó 28% por debajo de su promedio histórico.

La lectura no implica necesariamente una crisis cambiaria inmediata, pero sí expone uno de los dilemas centrales del actual esquema económico: el mismo proceso que ayudó a moderar inflación y estabilizar expectativas también elevó costos relativos en dólares para buena parte de la economía doméstica.

La Fundación Mediterránea planteó que parte de ese fenómeno podría sostenerse en el tiempo si crecen exportaciones de petróleo, gas y minería.

Sin embargo, mientras esos sectores ganan protagonismo, actividades más vinculadas al mercado interno enfrentan mayores dificultades para sostener competitividad.

Misiones y el NEA sienten el impacto en consumo y comercio

Para provincias como Misiones y otras economías del NEA, la combinación entre caída del consumo y pérdida de competitividad tiene efectos directos sobre comercio, actividad pyme y demanda interna.

Rubros como indumentaria, calzado, electrodomésticos y gastronomía dependen fuertemente del poder adquisitivo local y de la circulación comercial fronteriza.

La persistencia de precios altos en dólares también puede afectar el consumo regional en zonas con fuerte dinámica transfronteriza, donde las diferencias cambiarias suelen modificar hábitos de compra y competitividad comercial.

Al mismo tiempo, la caída prolongada en consumo de alimentos y servicios refleja un contexto donde la recuperación económica todavía no se distribuye de manera uniforme entre sectores y regiones.

El Gobierno estabilizó variables financieras, pero el mercado espera señales de reactivación

La administración nacional logró reducir tensiones cambiarias y contener parte de las expectativas inflacionarias. Sin embargo, los datos de consumo y competitividad empiezan a instalar otro interrogante: cuánto tiempo puede sostenerse una economía estabilizada financieramente pero con demanda interna debilitada.

La evolución del salario real, el crédito, la inflación y el nivel de actividad serán variables decisivas para determinar si el consumo logra salir de la fase de estancamiento o si la desaceleración termina consolidándose.

Por ahora, los indicadores muestran una economía que estabilizó parte de sus desequilibrios macroeconómicos, aunque todavía no consigue recuperar plenamente el movimiento del mercado interno.

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Asfixia fiscal y discrecionalidad: el impacto de la caída de transferencias en el esquema productivo

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Durante abril, las transferencias no automáticas a las provincias sufrieron un desplome real del 53,1% interanual, consolidando una contracción del 57,2% en el primer cuatrimestre. En Misiones, la percepción de $5.500 millones en Aportes del Tesoro Nacional (ATN) actúa como un paliativo de liquidez, pero no logra neutralizar la erosión sistemática de la coparticipación y la parálisis de los fondos de capital, factores que condicionan la inversión en infraestructura necesaria para la competitividad regional.

El Monitor Fiscal de la consultora Analytica revela una reconfiguración agresiva del federalismo fiscal bajo la premisa del equilibrio financiero nacional. La estrategia de restricción ha reducido las transferencias corrientes en un 58,0% real en lo que va del año, mientras que las partidas de capital —vitales para obras viales y energéticas— retrocedieron un 32,5%. Para una economía como la de Misiones, que gestiona asimetrías fronterizas estructurales, la falta de inversión nacional en infraestructura —donde el 86,8% de los escasos fondos de capital de abril se concentraron solo en Tucumán— encarece los costos operativos y logísticos de los sectores forestal y exportador.

Radiografía de las transferencias: entre el IVA y los ATN

La dinámica de los recursos muestra señales de alerta por la alta dependencia de tributos vinculados al consumo interno, hoy afectados por el ciclo económico:

Coparticipación en declive: Las transferencias automáticas cayeron un 3,4% real en abril. El IVA y Ganancias, que explican el 96,3% de esta masa, bajaron un 3,5% y 2,6% real respectivamente en términos interanuales.

Oxígeno discrecional: Misiones se posicionó como una de las jurisdicciones receptoras de ATN en abril, sumando un acumulado de $15.000 millones en el primer cuatrimestre. No obstante, a nivel nacional, el fondo de ATN retiene $220.273 millones sin distribuir, lo que otorga al Poder Ejecutivo nacional un margen de negociación política considerable.

Concentración de gasto corriente: El 32,2% de los fondos corrientes se destinó al programa de Relaciones con Provincias, mientras que “Alfabetización” y “Comedores Escolares” absorbieron el 24,0% y 23,5% del total, respectivamente.

Misiones frente al centralismo

A diferencia de CABA, donde la caída se explica por la anulación de transferencias por la medida cautelar 1864/2022, Misiones debe compensar su condición de periferia geográfica con recursos propios ante la retirada de la Nación de la obra pública. El Decreto 219/2026, que permite a la provincia y otras 11 jurisdicciones adelantar transferencias coparticipables por un total de $400.000 millones, es una herramienta de asistencia financiera inmediata que evidencia la urgencia de cubrir gastos operativos ante la licuación de ingresos tradicionales.

La caída real de la coparticipación limita el margen de maniobra de la administración provincial para sostener incentivos fiscales o programas de fomento al consumo. Con una recaudación de IVA que retrocede un 3,5% real interanual, queda expuesta la fragilidad del consumo minorista. En las ciudades fronterizas, esta debilidad relativa del peso y del poder de compra local cede terreno frente al dinamismo de Paraguay y Brasil, afectando la competitividad del comercio posadeño.

Escenario a mediano plazo

La clave para los próximos meses reside en los $220.273 millones acumulados en el fondo de ATN. El ritmo y criterio de su distribución definirá la capacidad de las provincias para reactivar programas de mantenimiento básico y sostener el equilibrio social. Asimismo, para el tomador de decisiones misionero, será vital monitorear la evolución del IVA y Ganancias; sin un rebote genuino en estos tributos, la presión sobre las cajas provinciales se agudizará, obligando a una reestructuración de la presión fiscal local o de los servicios públicos esenciales para la producción.

Monitor Fiscal Nación-Provincias Abril 2026 by CristianMilciades

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El consumo sigue sin reaccionar: el IVA confirma estancamiento y caída de la actividad

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La recaudación del IVA vinculada al mercado interno volvió a mostrar señales de debilidad en el inicio de 2026 y refuerza el diagnóstico de una economía que no logra recuperar el consumo. De acuerdo con un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), el componente impositivo del Impuesto al Valor Agregado registró una caída real del 2% en el primer cuatrimestre del año, mientras que el IVA aduanero se desplomó 23%, reflejando además la fuerte retracción de las importaciones.

El dato resulta especialmente relevante porque el IVA es uno de los principales termómetros del nivel de actividad y del consumo masivo. Según el análisis elaborado por el economista Nadín Argañaraz, el IVA Neto acumuló una baja real del 8,5% interanual respecto del mismo período de 2025, incluso contemplando una desaceleración inflacionaria durante abril.

La dinámica confirma que la recuperación económica continúa mostrando fuertes desequilibrios sectoriales. Mientras algunos rubros ligados al agro, la minería y la intermediación financiera exhiben mejoras, el comercio y la industria siguen sin encontrar piso. La caída de la recaudación asociada al consumo interno deja en evidencia que el deterioro del poder adquisitivo todavía impacta sobre las ventas y la actividad cotidiana.

El cuadro se completa con otros indicadores tributarios que también reflejan enfriamiento económico. El impuesto sobre Créditos y Débitos Bancarios -considerado un indicador casi instantáneo de la actividad- cayó 0,5% real en el primer cuatrimestre, marcando al menos un escenario de estancamiento.

A nivel general, el IARAF estimó que la recaudación tributaria nacional total retrocedió 6,7% real interanual entre enero y abril. Incluso excluyendo los tributos vinculados al comercio exterior, la caída fue de 5,3%, lo que evidencia que la debilidad económica trasciende el impacto de las importaciones.

Entre los tributos con peor desempeño aparecen los derechos de exportación (-37,5%), los impuestos internos coparticipados (-17,6%) y los derechos de importación (-16,1%). En contrapartida, el único impuesto con crecimiento real fue el de los combustibles, con una suba de 20,9%, impulsada por actualizaciones impositivas y aumentos de precios en surtidores.

El deterioro de la actividad también comienza a impactar sobre los recursos asociados al empleo formal. Los aportes y contribuciones a la seguridad social mostraron una baja real de 4,1% interanual, en línea con el enfriamiento del mercado laboral y la pérdida de poder salarial.

Los últimos indicadores privados y oficiales refuerzan ese escenario. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del INDEC registró una caída de 2,6% en febrero, mientras que el Centro de Estudios Orlando Ferreres calculó un retroceso de 2,9%, asociado principalmente a la debilidad industrial y comercial.

Aunque para marzo algunas consultoras proyectan un rebote moderado, los analistas coinciden en que todavía no alcanza para compensar las caídas acumuladas en los primeros meses del año. El resultado es una economía que exhibe estabilidad financiera y desaceleración inflacionaria, pero todavía sin una recuperación sólida del consumo y la actividad real.

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