IVA

La recaudación crece 26,2% pero pierde contra la inflación y acumula ocho meses de caída real

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La recaudación tributaria de marzo volvió a encender una señal de alerta en el frente fiscal: aunque alcanzó los $16.071.028 millones y mostró un crecimiento interanual del 26,2%, el dato quedó por debajo de la inflación estimada en torno al 33% en los últimos doce meses. El resultado no sólo implica una nueva caída en términos reales, sino que extiende a ocho meses consecutivos la contracción del ingreso tributario ajustado por precios, en un contexto donde el Gobierno sostiene su estrategia de alivio impositivo y enfrenta tensiones crecientes en la relación con las provincias.

El dato, informado el 1 de abril de 2026 por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), confirma una moderación en el ritmo de expansión de los recursos fiscales y abre un interrogante central: ¿hasta qué punto la baja de impuestos y la desaceleración de la actividad condicionan la capacidad de financiamiento del Estado?

Menos ingresos reales y señales de enfriamiento fiscal

El número de marzo no sólo quedó por debajo de la inflación interanual, sino también del registro de febrero, cuando la recaudación había alcanzado $16,2 billones. En términos acumulados, el primer trimestre cerró con ingresos por $50.640.483 millones, con una suba del 22,7% interanual, consolidando una dinámica de crecimiento nominal pero con pérdida de poder real.

Desde el organismo recaudador explicaron que el resultado estuvo afectado por la ausencia de ingresos clave: “no hubo ingresos de anticipos de Ganancias de sociedades con cierre de ejercicio de diciembre (el más importante del año) ni anticipo de Ganancias de personas humanas”. Este factor puntual amplificó una tendencia más estructural: la desaceleración de la recaudación en términos reales.

En paralelo, el efecto de la baja de impuestos y retenciones también incidió en el resultado final, reduciendo el flujo de recursos disponibles. Este punto introduce un componente político relevante, ya que la política tributaria no sólo impacta en la macroeconomía, sino también en la distribución de recursos entre Nación y provincias.

IVA y Seguridad Social sostienen, Ganancias se rezaga

El desempeño de los principales tributos mostró un comportamiento heterogéneo. El IVA neto se consolidó como el principal sostén de la recaudación, con ingresos por $5.619.607 millones y un crecimiento interanual del 28,7%. Dentro de este tributo, el componente impositivo avanzó 32,5%, mientras que el IVA aduanero creció 19,1%, evidenciando una brecha entre el mercado interno y el comercio exterior.

Por su parte, el Impuesto a las Ganancias recaudó $2.609.519 millones, con una suba del 17,1%, claramente por debajo del promedio general. La dinámica del tributo refleja tanto la ausencia de anticipos como una menor tracción relativa frente a otros ingresos.

El impuesto a los Débitos y Créditos mostró uno de los mayores incrementos, con $1.304.386 millones y una suba del 38,4%, mientras que los recursos de la Seguridad Social alcanzaron $4.451.245 millones, con un crecimiento del 28,5%, en línea con la evolución de los salarios formales.

A nivel agregado, el subtotal de impuestos avanzó 31,8%, mientras que los recursos aduaneros crecieron apenas 9,5%, confirmando el menor dinamismo del sector externo frente a la actividad interna.

Tensión fiscal y reparto de recursos

La caída real de la recaudación introduce una variable clave en la dinámica política: el margen fiscal del Gobierno se vuelve más estrecho justo cuando necesita sostener equilibrio en las cuentas públicas y, al mismo tiempo, administrar demandas territoriales.

En este escenario, la menor recaudación impacta directamente en la masa coparticipable, lo que tiende a tensar la relación con las provincias. La combinación de baja de impuestos, menor ingreso real y desaceleración económica configura un triángulo complejo para la gobernabilidad fiscal.

Al mismo tiempo, el comportamiento dispar de los tributos refuerza una lectura estructural: el consumo interno —reflejado en el IVA— sigue siendo el principal sostén, mientras que el comercio exterior y los impuestos más vinculados a resultados empresariales muestran menor dinamismo.

RECAUDACIÓN MARZO by CristianMilciades

Un equilibrio en construcción

La dinámica de marzo no redefine por sí sola el rumbo fiscal, pero sí marca un punto de atención. La continuidad de caídas reales en la recaudación obliga a observar de cerca dos variables: la evolución de la inflación y el impacto efectivo de la política tributaria sobre la actividad.

En las próximas semanas, el foco estará puesto en si esta tendencia se consolida o si aparecen factores estacionales o económicos que permitan revertirla. En un escenario donde cada punto de recaudación cuenta, la tensión entre alivio impositivo y sostenibilidad fiscal seguirá en el centro del tablero.

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Misiones Productiva: “La estabilidad llegó, pero el consumo no”, afirma Alfredo Gruber

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En un contexto de actividad económica contenida y expectativas en revisión, el empresario Alfredo Gruber hablo con Economis y puso en palabras una tensión creciente en el sector productivo de Misiones: reconoció que la estabilidad macroeconómica es un dato positivo, pero advirtió que “está todo frenado” en términos de consumo y actividad. El planteo, realizado tras una jornada sectorial en Posadas, introduce una pregunta incómoda para el Gobierno nacional: ¿alcanza la estabilización para sostener el entramado productivo o se abre una nueva fase de presión por reformas más profundas?

El diagnóstico combina dos planos que hoy conviven en la economía real. Por un lado, la baja de la volatilidad y cierta previsibilidad. Por otro, una caída en la demanda que impacta tanto en el mercado interno como en el externo, con empresas que enfrentan menor volumen de ventas y mayores costos.

Impuestos, logística y regulaciones: el núcleo del reclamo

El eje más consistente del planteo empresario pasa por la estructura impositiva. Gruber insistió en que la presión fiscal sigue siendo elevada en los tres niveles del Estado —nacional, provincial y municipal— y que a dos años del gobierno “más reformista” como se autodenomina la gestión de La Libertad Avanza los avances en reducción de cargas aún son “muy pocos”.

En ese marco, apuntó a nivel provincial contra el impuesto a los ingresos brutos, al que definió como distorsivo por su efecto acumulativo a lo largo de la cadena productiva. También planteó la necesidad de una reducción del IVA del 21% al 10%, aunque reconoció que esa medida enfrenta límites estructurales vinculados a la informalidad y al peso del gasto público.

El análisis se completa con otro factor estructural: el costo logístico. Desde Misiones, la salida de producción hacia los puertos de Buenos Aires o Uruguay encarece la competitividad. En ese punto, el empresario vinculó la discusión con obras de infraestructura como la posibilidad de mejorar la navegabilidad mediante sistemas asociados a represas, lo que permitiría reducir costos de transporte. “Hay que pensar en aprovechar el río como dijo Scherer dándole navegabilidad con la construcción de Corpus, que además de energía nos permitiría usar puertos aguas arriba y enviar las cargas por el río”, describió el empresario

Actividad frenada y señales contradictorias del contexto global

El diagnóstico empresarial no se limita al plano local. Gruber advirtió que la falta de dinamismo atraviesa tanto el mercado interno como el externo. “La gente no compra” sintetiza una percepción que se repite en distintos sectores.

A esa situación se suma un escenario internacional inestable. Cambios en aranceles, tensiones comerciales y la incertidumbre global complican la planificación exportadora. En paralelo, la suba proyectada de los combustibles —asociada según Gruber solo al contexto internacional, no a la suba de impuestos nacionales— aparece como un nuevo factor de presión sobre costos y precios, con impacto directo en la inflación.

La ausencia de obra pública también aparece como un elemento que retrae la demanda, especialmente en sectores vinculados a la construcción y la industria.

Reformas en debate y falta de impacto concreto

En términos de política económica, el empresario marcó una distancia entre las reformas anunciadas y su impacto efectivo. Señaló que la reforma laboral aún no está reglamentada y que, por lo tanto, no genera cambios concretos en la operatoria diaria de las empresas.

Esa percepción refuerza la idea de una transición en curso, donde las medidas estructurales todavía no se traducen en mejoras palpables para el sector productivo. En ese contexto, la expectativa se mantiene, pero convive con incertidumbre.

A nivel provincial, también aparece en agenda la posible reforma de normativas nacionales y provinciales vinculadas al uso del suelo y la producción, con debates en ámbitos institucionales sobre cambios regulatorios que podrían ampliar la capacidad productiva. Allí, el planteo empresario apunta a flexibilizar restricciones que hoy limitan el desarrollo de actividades agrícolas y ganaderas.

Entre la espera y la presión por definiciones

El mensaje final combina cautela y presión. “La esperanza es lo último que se pierde”, planteó Gruber, aunque advirtió que sería “una lástima” que el esfuerzo de los últimos años no se traduzca en resultados concretos.

La economía, en esa mirada, aparece como “una moneda en el aire”, donde las decisiones de inversión se postergan hasta tener mayor claridad sobre el rumbo político y económico. Es un dato relevante: sin previsibilidad consolidada, el sector productivo tiende a esperar antes que arriesgar.

En las próximas semanas, el foco estará puesto en dos variables clave: si la estabilidad logra traducirse en reactivación del consumo y si las reformas —fiscales, laborales o regulatorias— avanzan con impacto real. Entre tanto, el reclamo empresario empieza a ordenarse en una agenda concreta que combina baja de impuestos, mejora logística y simplificación normativa.

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La recaudación fiscal de febrero cayó 9% real y sufrió su séptima baja consecutiva

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La recaudación de impuestos volvió a caer en febrero y totalizó $16,2 billones, según informó la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). Eso implica que los ingresos del fisco crecieron de manera nominal un 20%, pero en términos reales, descontado el efecto de la inflación, la baja fue del orden del 9%.

La recaudación tributaria de febrero alcanzó los $16.231.830 millones y marcó una suba interanual nominal del 20,1%. El dato confirma una recuperación nominal de los ingresos, pero deja al descubierto una tensión estructural: el impacto negativo de la reducción de alícuotas en Derechos de Exportación y la desaceleración de importaciones condicionan la caja en un momento en que el Gobierno necesita sostener recursos sin resignar señales al sector productivo.

El número, informado en el reporte mensual, también refleja un fenómeno menos visible pero relevante en términos fiscales: el fuerte incremento del acogimiento de deuda corriente a planes de pago, especialmente en IVA y Seguridad Social, que moderó el crecimiento efectivo de la recaudación.

La pregunta de fondo no es cuánto crece la recaudación, sino cuánto margen real conserva el Ejecutivo para administrar ingresos en un esquema de alivio tributario parcial y menor dinamismo del comercio exterior.

IVA y Ganancias sostienen el resultado

El Impuesto al Valor Agregado Neto recaudó $5.405.501 millones, con una variación interanual de 13,7%. Sin embargo, el comportamiento interno fue dispar.

El IVA Impositivo creció 28,4%, impulsado por menores devoluciones respecto del año pasado, aunque el aumento de planes de pago atenuó el resultado. En cambio, el IVA Aduanero cayó 16,1%, afectado por la desaceleración de importaciones, dos días hábiles menos y el cambio en el régimen de certificados de exclusión que había elevado la base comparativa en febrero de 2025.

El Impuesto a las Ganancias mostró una expansión interanual de 31,2%, con ingresos por $3.432.249 millones. Incidieron mayores anticipos de sociedades tras la modificación del régimen implementada por la RG 5.685/2025 —que elevó la alícuota de cálculo de 8,33% a 11,11% para determinados anticipos— y mayores retenciones.

No obstante, la actualización de parámetros del impuesto en función del IPC del período julio-diciembre 2025 impactó negativamente en la comparación.

En paralelo, el Impuesto sobre los Créditos y Débitos sumó $1.221.839 millones, con una suba de 22,7%, aunque tres días hábiles menos limitaron el crecimiento potencial.

Retenciones en baja y comercio exterior en retroceso

El punto más sensible del informe aparece en Derechos de Exportación. En febrero ingresaron $434.294 millones, con una caída interanual de 19,7%. La reducción de alícuotas explica el núcleo del retroceso.

Las tasas para porotos de soja pasaron de 33%/26% en febrero de 2025 a 24% en febrero de 2026. Aceite y pellets de soja bajaron de 31%/24,5% a 22,5%. Trigo y cebada descendieron de 12%/9,5% a 7,5%. Maíz y sorgo de 12%/9,5% a 8,5%. Girasol de 5,5% a 4,5%.

La decisión implica un alivio directo al complejo exportador, pero reduce ingresos fiscales en el corto plazo. El tipo de cambio aportó un efecto compensatorio, aunque insuficiente para revertir la caída.

En Derechos de Importación y otros tributos vinculados al comercio exterior se recaudaron $444.088 millones, con una baja interanual de 2,5%. También incidió la menor dinámica importadora y la aplicación de alícuota 0% para teléfonos inteligentes y celulares portátiles, que en febrero de 2025 tributaban 16%.

El frente externo, entonces, dejó de ser un sostén robusto para la caja.

Seguridad Social y combustibles amortiguan el impacto

Los ingresos por Seguridad Social alcanzaron $4.284.520 millones y crecieron 26,2%, impulsados por el aumento de la remuneración bruta promedio. El mayor acogimiento a planes de pago moderó la expansión.

El Impuesto a los Combustibles mostró el salto más pronunciado: $535.964 millones, con una variación interanual de 58%. La actualización del tributo explicó el incremento.

En términos agregados, la recaudación del primer bimestre sumó $34.569.455 millones, con un crecimiento interanual de 21,1%.

Gobernabilidad fiscal en equilibrio inestable

El esquema exhibe un equilibrio delicado. Por un lado, el Gobierno avanza con reducciones de alícuotas en exportaciones y alivios selectivos, enviando señales a sectores productivos estratégicos. Por otro, la menor recaudación asociada al comercio exterior obliga a sostener el resultado fiscal con impuestos internos, anticipos empresariales y actualizaciones tributarias.

La dinámica de planes de pago también merece atención. Si bien mejora la regularización de deuda, difiere ingresos efectivos y puede trasladar presión a los próximos meses.

En marzo impactará la recaudación que no ingresó en febrero por cuestiones operativas en el cobro de cuotas de planes de facilidades. Ese arrastre puede alterar la foto del próximo informe.

Lo que viene

La evolución de las importaciones, el ritmo de liquidación de exportaciones y el comportamiento del tipo de cambio serán variables decisivas en las próximas semanas. También lo será la consistencia entre política tributaria y necesidad de financiamiento del Estado.

Febrero deja una señal ambivalente: crecimiento nominal robusto, pero con fisuras en los componentes ligados al comercio exterior. Si el Gobierno profundiza el esquema de alivio sectorial, deberá compensar con mayor dinamismo económico o ajustes en otras partidas.

La caja resiste. La discusión es cuánto margen conserva para absorber nuevas decisiones tributarias sin reabrir tensiones fiscales.

INFORME RECAUDACIÓN FEBRERO by CristianMilciades

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IVA en baja, coparticipación en retroceso: el círculo que asfixia a las provincias

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La economía no levanta y las cuentas provinciales lo sufren. En los últimos meses, Misiones viene enfrentando un deterioro sostenido de sus recursos por coparticipación federal que ya no puede explicarse como un simple vaivén coyuntural. Los datos son contundentes: en febrero de 2026 la provincia recibió por envíos automáticos 172.603 millones de pesos, cifra que implicó una caída real interanual del 7,9% y del 9,7% respecto a enero

En términos concretos, esta baja interanual se traduce en una pérdida de 14.816 millones de pesos frente al mismo mes del año anterior. Enero ya había mostrado un comportamiento similar, con una merma interanual del 7,0% y casi 14.400 millones de pesos menos en términos reales. 

En apenas dos meses, la provincia resignó alrededor de 29 mil millones de pesos por la caída de la recaudación nacional.

¿Qué se esconde detrás de esto? El factor central es la contracción en la recaudación del IVA, uno de los principales componentes de la masa coparticipable. Cuando el IVA cae en términos reales, las provincias lo sienten de manera inmediata en sus transferencias automáticas. Y el IVA cae porque el consumo se enfría. Allí está el núcleo del problema. 

Más allá de que el INDEC muestre una economía con crecimiento estadístico en determinados indicadores, la economía real, la que mueve el comercio, la industria y los servicios, sigue mostrando signos de estancamiento en amplios sectores.

Esta semana conocimos los datos del Estimador Mensual de Actividad Económica, que presentó un resultado positivo tanto en diciembre como para el acumulado del 2025, pero dicho resultado tiene una fuerte incidencia de sectores puntuales que no son los que generan más empleo ni los que movilizan el consumo masivo; es decir, el crecimiento económico medido por el EMAE no se traduce en una expansión homogénea hacia todos los sectores. Los rubros que más inciden en la recaudación del IVA siguen operando con demanda contenida, márgenes ajustados y baja capacidad de recuperación. 

En ese marco, el programa económico nacional termina impactando sobre la dinámica comercial y, por lo tanto, sobre la recaudación. 

De hecho, también se conocieron esta semana los datos de ventas en supermercados y autoservicios mayoristas y las ventas de combustible al público. En todos los casos el escenario es parecido: puede observarse, en el nivel general nacional, cierto repunte pero que está apoyado en pisos históricos. Es decir, la baja base de comparación sigue vigente, porque si miramos un poco más atrás en la comparación temporal, absolutamente todos los indicadores de consumo están por debajo de 2021, 2022 y 2023.

Misiones no es ajena a este esquema. Si bien es la provincia con mayor autonomía fiscal del NEA, continúa siendo fuertemente dependiente de los envíos nacionales. Cada punto de caída real en la coparticipación repercute directamente sobre la posibilidad de llevar adelante un presupuesto orientado al desarrollo. La pérdida acumulada en los primeros meses de 2026 no es menor: son miles de millones de pesos que dejan de ingresar en un contexto que ya presentaba restricciones.

El presente es complejo y el horizonte inmediato no resulta alentador. Dada la tendencia de la recaudación nacional y la falta de señales claras de recuperación sostenida del consumo, el primer semestre se perfila como muy exigente para las arcas provinciales. 

Esto obliga a reorganizar prioridades. Misiones cuenta con ventajas comparativas construidas a lo largo de los años, como un esquema fiscal ordenado y bajo nivel de endeudamiento. El contraste con Chaco, dentro de la región, es marcado en términos de déficit y carga de deuda. Sin embargo, una mejor posición relativa no elimina el problema central: cómo sostener servicios, inversión y políticas públicas con ingresos que, en términos reales, se reducen de manera sistemática.

A este cuadro se suma una limitación estructural. Las provincias no tienen herramientas para ir contra el ciclo económico general. No definen la política monetaria, no fijan el tipo de cambio, no determinan el esquema de retenciones ni la estructura de los principales impuestos que componen la masa coparticipable. Administran lo que reciben y optimizan sus propios tributos, pero no pueden revertir por sí solas una contracción del consumo a nivel nacional. Cuando la macro se enfría, las provincias pueden intentar paliar ese efecto, pero no poseen la solución de fondo.

Tampoco existe hoy un esquema de asistencia financiera nacional que amortigüe el impacto. Con una estrategia fiscal centrada en la reducción del gasto y la obsesión del superávit por el superávit mismo, no hay fondos compensatorios ni programas extraordinarios que permitan suavizar las pérdidas. En ese contexto, cada jurisdicción debe absorber el shock con recursos propios, lo que profundiza tensiones presupuestarias y obliga a postergar iniciativas.

El sector privado, por su parte, atraviesa un momento de extrema cautela. Con consumo débil, crédito limitado y costos financieros elevados, las empresas difícilmente puedan convertirse en el motor que reactive de manera contundente la economía. Sin inversión sostenida ni expansión del mercado interno, la recaudación tributaria seguirá condicionada. Pretender que el crecimiento surja espontáneamente en un escenario contractivo resulta más una expresión de deseo que una proyección fundada.

Por eso, la discusión de fondo es política y económica al mismo tiempo. La Nación debe asumir que el equilibrio macroeconómico es una condición necesaria, pero no suficiente. Sin dinamismo en la economía real, sin recuperación efectiva del poder de compra y sin expansión del consumo, la recaudación no se fortalecerá y las provincias continuarán bajo presión. El bienestar no se construye únicamente con indicadores agregados en verde, sino con actividad concreta en comercios, industrias y servicios. Si la estrategia nacional no logra traducir estabilidad en crecimiento tangible, las provincias seguirán reflejando, mes a mes, las consecuencias de una economía que todavía no despega.

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Enero cerró con ingresos fiscales por $18,3 billones, cayó un 7,6% real

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La recaudación de recursos tributarios alcanzó en enero de 2026 un total de $18.337.625 millones, lo que representó un incremento interanual del 22,0%. El desempeño estuvo impulsado principalmente por el Impuesto a las Ganancias, el IVA y los ingresos vinculados a la Seguridad Social, en un contexto de normalización macroeconómica y recomposición de la base imponible. Los datos confirman una mejora nominal de los ingresos fiscales al inicio del año, con implicancias directas sobre el equilibrio de las cuentas públicas y la capacidad financiera del Estado.

La recaudación tributaria de enero registró una caída del orden del 7,6% real anual, al totalizar los $18,33 billones. El resultado, reportado por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), se explica por una fuerte baja de los ingresos del IVA en un contexto de menor actividad.

De esta forma, la pérdida de recursos impactó en una retracción de los envíos de coparticipación de impuestos a las provincias del orden del 8%, lo cual complica las negociaciones con los gobernadores de las provincias por la reforma laboral que contiene una rebaja del Impuesto a las Ganancias de las empresas.

El aporte de los principales impuestos

De acuerdo con el informe oficial correspondiente a enero de 2026, el Impuesto al Valor Agregado (IVA) neto recaudó $6.213.245 millones, con una variación interanual del 16,4%. Dentro de este tributo, el IVA Impositivo mostró un crecimiento más marcado, con una suba del 28,0% respecto del mismo mes del año anterior, lo que refleja una mayor dinámica de la recaudación asociada a las transacciones gravadas.

Por su parte, el Impuesto a las Ganancias registró uno de los incrementos más relevantes del mes. La recaudación ascendió a $3.403.975 millones, con una variación interanual del 32,4%. Este comportamiento posicionó a Ganancias como uno de los principales motores del crecimiento de los recursos tributarios, en línea con la evolución de los ingresos alcanzados por el tributo y su peso dentro de la estructura fiscal.

Seguridad Social y estructura de ingresos

Los recursos vinculados a la Seguridad Social también exhibieron un desempeño positivo. En enero, los ingresos por este concepto alcanzaron los $5.499.301 millones, lo que implicó una suba interanual del 27,3%. Este rubro constituye un componente clave de la recaudación total y resulta central para el financiamiento del sistema previsional y de las prestaciones sociales.

Por impuestos a los Combustibles ingresaron $ 334.594 millones de Pesos, lo que significa un incremento del 27,3% interanual. El incremento se explica por el aumento del impuesto.

En conjunto, los datos de enero muestran una estructura de ingresos donde los principales impuestos y contribuciones registraron incrementos nominales significativos, consolidando un arranque de año con mayor recaudación en términos interanuales. El crecimiento del 22,0% en los recursos tributarios totales refleja la evolución de los impuestos más sensibles a la actividad económica y al nivel de ingresos, así como el peso creciente de los aportes y contribuciones sociales.

Implicancias fiscales

El desempeño de la recaudación en enero resulta relevante para la planificación fiscal del año. La mejora interanual de los ingresos tributarios fortalece el margen financiero del Estado y se convierte en una variable clave para sostener el equilibrio de las cuentas públicas. Al mismo tiempo, la evolución de impuestos como IVA y Ganancias será determinante para evaluar la consistencia de este crecimiento en los próximos meses.

Con un inicio de 2026 marcado por una recaudación superior a los $18,3 billones, el seguimiento de la dinámica tributaria permitirá anticipar el impacto sobre el resultado fiscal y sobre las decisiones de política económica a lo largo del año.

Informe Recaudación Tributaria de Enero 2026 by CristianMilciades

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