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Hidrovía: el Gobierno apura la licitación y ata el futuro del río a una disputa política de largo plazo

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La licitación de la Hidrovía entró en una fase decisiva y el Gobierno busca cerrar uno de los contratos más sensibles de la economía exportadora antes de que el calendario político vuelva a alterar el tablero. Con evaluación en curso de los sobres técnicos y la expectativa de definir al nuevo operador entre fines de mayo y junio, el director ejecutivo de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación, Iñaki Arreseygor, defendió el proceso, rechazó las acusaciones de direccionamiento y dejó una frase que expone la dimensión política de la compulsa: “Hay que licitar la Hidrovía; si llegara el peronismo nuevamente, sería difícil que vuelva al sector privado”.

La definición excede una discusión administrativa. La vía navegable por la que circulan en promedio 4500 buques al año determina buena parte de los costos logísticos de la Argentina exportadora, y su concesión aparece hoy en la intersección entre infraestructura, comercio exterior y correlación de fuerzas. El oficialismo no solo intenta adjudicar un negocio millonario; también busca blindar un esquema de gestión antes de que cambie la relación política de poder.

Un contrato que define tarifas, inversión y control sobre una infraestructura crítica

El pliego prevé que el futuro concesionario absorba una deuda de US$80 millones generada tras la reestatización bajo el gobierno de Alberto Fernández, de la cual todavía restan US$35 millones por pagar. Ese pasivo será tomado por quien gane una licitación que obliga, además, a invertir US$425 millones en los primeros seis años de la concesión.

La magnitud del contrato explica la tensión. Según la proyección oficial, en los 25 años de concesión, con posibilidad de extenderla por cinco más, la inversión total rondará los US$10.000 millones entre bienes de capital y gastos operativos. A cambio, el operador recuperará su apuesta a través del peaje, dentro de un esquema de bandas tarifarias que, según el Gobierno, permitiría un retorno del 12% para la tarifa máxima y del 6% para la mínima.

No se trata solo de mantener el canal. El punto estratégico está en la profundización y el ensanche para que los barcos salgan con más carga. Arreseygor fue directo: hoy los buques están saliendo con alrededor del 70% de la carga, y el objetivo es que al menos los Panamax puedan operar completos. En términos económicos, esa diferencia impacta de lleno sobre la competitividad exportadora.

La pelea real está en el sobre técnico, no en la retórica

El funcionario negó que el pliego haya sido diseñado para favorecer a una empresa en particular. Admitió que existen cuestionamientos, algunos “racionales” y otros “incomprobables”, pero insistió en que la decisión no se definirá por antecedentes formales sino por el plan de trabajo, que explicó como el núcleo del sobre dos y al que atribuyó entre el 80% y el 90% del peso de la evaluación.

Esa precisión no es menor. El Gobierno intenta mostrar que la discusión no se resolverá por historia empresaria, sino por capacidad operativa concreta: dónde se descargará el sedimento, qué maquinaria se utilizará, cómo se responderá ante una bajante extraordinaria y qué cronograma de obras puede garantizarse. Es, en el fondo, una manera de correrse de la sospecha de favoritismo y llevar la disputa al terreno técnico, aunque la política siga empujando desde abajo.

De los tres oferentes iniciales, según el texto base, quedarían dos en carrera: Jan De Nul y DEME, ambas compañías belgas. La competencia, sin embargo, no es solo comercial. La Hidrovía concentra una puja global por una infraestructura crítica donde confluyen intereses privados, trazado logístico y capacidad estatal de control.

Iñaki Arreseygor, director ejecutivo de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación

El Estado quiere concesionar, pero sin perder la botonera

Arreseygor defendió una condición central del pliego: que los equipos sean propios y no alquilados. El argumento es político además de operativo. Si el privado falla, el Estado debe intervenir sobre una infraestructura que no puede detenerse. “Al río hay que dragarlo todos los días o no salen los barcos”, resumió.

Ahí aparece una tensión clásica del modelo libertario: el Gobierno quiere un concesionario fuerte, pero no uno que condicione al Estado por falta de alternativas. Por eso también justificó la exclusión de la empresa china de dragado, una de las más importantes del mundo, con una razón geopolítica explícita: evitar que un Estado soberano controle un recurso estratégico. La decisión no cuestiona capacidad técnica, sino que busca preservar margen de maniobra nacional en un escenario internacional que el propio funcionario describió como complejo.

La misma lógica explica la negativa a dividir la operación en tres tramos. Según Arreseygor, hacerlo podía facilitar una cartelización y garantizarle a cada actor una zona de negocio. En vez de fragmentar, el Gobierno eligió concentrar la concesión y elevar las exigencias de entrada.

Naciones Unidas, tarifas y el intento de darle blindaje externo al proceso

Otro de los puntos que el funcionario puso sobre la mesa fue el rol de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad). Frente a la desconfianza que suele rodear los grandes contratos públicos en la Argentina, el Gobierno intenta mostrar que el pliego no quedó solo bajo diseño doméstico. Según explicó, la elección de ese organismo respondió a que su foco estuvo en defensa de la competencia y costos comparados, y no en la lógica de un acreedor que audita para justificar financiamiento.

También por recomendación de Naciones Unidas, el pliego incluyó una tarifa mínima de peaje. La preocupación era evitar una oferta temeraria que, por debajo de costos, terminara haciendo caer el contrato. Es una cláusula que habla menos de precios que de sustentabilidad política y financiera: el oficialismo no quiere repetir una experiencia que derive en conflicto, incumplimiento o judicialización temprana.

A eso se suma una revisión de tarifas cada cinco años. Si el tráfico sube, el peaje debería bajar. Si ocurre una variación abrupta en sentido contrario, podría aumentar. El supuesto oficial, de todos modos, es que el tránsito crecerá.

La herencia, la deuda y el mensaje contra una eventual reversión

El centro político de la entrevista estuvo en la comparación entre la privatización de 1995, la reestatización bajo Alberto Fernández y el nuevo intento de concesión. Arreseygor sostuvo que durante la revisión de números no detectaron irregularidades denunciables, aunque sí “negligencia” por no trasladar a tarifa costos extraordinarios generados por situaciones climáticas, lo que habría contribuido a la deuda actual.

La lectura de poder que propone el funcionario es nítida: la licitación no solo busca mejorar el funcionamiento del sistema, sino evitar una nueva reversión estatal. Cuando afirma que un eventual regreso del peronismo dificultaría que la Hidrovía siga en manos privadas, lo que hace es convertir un expediente técnico en una pieza de estrategia institucional. El Gobierno necesita adjudicar rápido para consolidar un hecho consumado.

Ese mensaje también dialoga con los exportadores, con los potenciales concesionarios y con los actores del sistema político. Les dice que la administración actual está dispuesta a cerrar el contrato, aun en un clima de sospecha, porque considera que dejarlo abierto sería exponerlo a una futura reconfiguración del modelo.

Una licitación bajo auditoría pública y privada

La Hidrovía arrastra, además, el peso de la desconfianza estructural argentina frente a los contratos públicos de gran escala. Arreseygor no la esquivó. Dijo que entiende esas dudas y que quiere ser auditado. Esa necesidad de exhibir controles funciona como reconocimiento implícito del problema: en negocios de esta magnitud, la legitimidad del proceso vale casi tanto como la adjudicación misma.

En paralelo, el funcionario dejó otra señal de realismo. Admitió que le hubiera gustado una mayor participación, en especial de empresas holandesas, pero señaló que decidieron no desinvertir en otros mercados para competir. Es decir, el universo de jugadores sigue siendo acotado y eso condiciona cualquier diseño licitatorio.

El río entra en tiempo político

La definición del nuevo operador debería llegar entre mayo y junio, pero lo que está en juego no termina ahí. En las próximas semanas habrá que mirar cuántos competidores superan la evaluación técnica, cómo se resuelven las objeciones al pliego y hasta dónde el Gobierno logra sostener la idea de una licitación competitiva en un negocio dominado por pocos actores globales.

También quedará por ver si el oficialismo consigue instalar que esta concesión es un paso de modernización logística o si la discusión deriva otra vez en una pelea sobre control estatal, tarifas y soberanía sobre una vía estratégica. La Hidrovía, al final, no es solo un canal por donde salen barcos. Es una caja de resonancia del modelo económico que cada gobierno quiere dejar atado antes de que cambie el viento político.

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Licitación de la Hidrovía: informe de la ONU garantiza competencia internacional y estándares globales

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UNCTAD respalda la licitación de la Vía Navegable Troncal de la hidrovía y avala la competencia internacional en dragado

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) avaló los nuevos pliegos elaborados por la Agencia Nacional Portuaria y de Navegación (ANPyN) para la licitación internacional de la Vía Navegable Troncal. El informe técnico, de más de cien páginas, concluye que la estructura propuesta “satisface mayoritariamente” las recomendaciones del organismo y garantiza condiciones efectivas de competencia global, un punto central para el Gobierno del presidente Javier Milei en un proceso considerado estratégico para el comercio exterior argentino.

Un aval técnico clave para un proceso estratégico

El documento remitido esta semana por UNCTAD se elaboró en el marco del Memorándum de Entendimiento firmado con la ANPyN, y analiza requisitos técnicos, modelo económico y estándares de seguridad, además de la capacidad real del mercado internacional para cubrir las demandas del contrato.

El organismo destaca que los pliegos “satisfacen mayoritariamente” las buenas prácticas recomendadas y resultan adecuados para un proceso competitivo. La evaluación adquiere relevancia institucional en un contexto donde la Vía Navegable Troncal —más conocida como Hidrovía Paraná–Paraguay— canaliza más del 80% del comercio exterior argentino y constituye un corredor esencial para Paraguay, Bolivia, Uruguay y el sur de Brasil.

El respaldo internacional se inscribe además en un escenario político donde la administración Milei busca dar señales de previsibilidad ante actores exportadores, empresas de dragado, países usuarios y organismos multilaterales.

Competencia internacional garantizada: ocho empresas en condiciones de intervenir

UNCTAD dedicó un capítulo específico a evaluar la disponibilidad de flota capaz de cumplir el dragado, el componente central del contrato. Allí identifica a cuatro empresas líderes mundiales —Jan de Nul, DEME, Boskalis y Van Oord— como firmas que cuentan con flota suficiente para responder a los requerimientos técnicos de los nuevos pliegos.

Además, señala que otras compañías —Inai Kiara, Rhode Nielsen, Great Lakes and Dock Co. y Weeks Marine— podrían presentarse “conjuntamente con otras” para alcanzar el tamaño de flota exigido.

En su conclusión, el organismo afirma: “La realidad del sector permite asegurar que no solo no existe una restricción a la competencia en el marco del concurso, sino que sería posible completar las ofertas con aspectos que mejorarían las garantías de servicio del nuevo concesionario”.

Recomendaciones técnicas y ajustes sugeridos por Naciones Unidas

Aunque el balance general es favorable, UNCTAD recomienda introducir ajustes puntuales. Formalizar un procedimiento de modificación contractual ante “actuaciones de interés público no previstas”. Fortalecer los requisitos profesionales del representante técnico de cada oferente. Ordenar artículos vinculados a la evaluación económica. Asegurar que la adjudicación recaiga en el oferente “que obtenga la mayor puntuación” combinando calidad técnica y oferta económica. Aclarar que el fideicomiso del Anexo 10 debe finalizar una vez agotados los remanentes, independientemente del plazo concesional.

En materia de gobernanza, el organismo propone crear una Sociedad de Propósito Específico (SPE) para aislar activos, mejorar la transparencia y facilitar el control estatal a cargo de la ANPyN. También destaca la necesidad de un sistema robusto de supervisión por parte del Estado, dado que el modelo se estructurará “a riesgo empresario y sin aval del Estado”.

Inversiones iniciales y sostenibilidad del proyecto

El informe respalda el modelo económico del contrato, aunque sugiere revisar cada diez años las hipótesis de ingresos, inversiones y tarifas para asegurar la sostenibilidad.

La UNCTAD subraya que las primeras etapas de la concesión requerirán una fuerte inyección de capital, estimada en “más de 420 millones de dólares entre aportes y financiamiento”, destinada a dragado, señalización y modernización tecnológica.

El organismo también recomienda: Incorporar un esquema de ciberseguridad diseñado desde el inicio. Implementar inversiones escalonadas en infraestructura. Crear comisiones técnicas permanentes para monitorear dragado, balizamiento, salvamento, tecnología y contabilidad.

Un mensaje político en un debate sensible

El respaldo técnico de UNCTAD impacta directamente en un proceso que históricamente generó tensiones entre provincias, sectores exportadores, armadores regionales, sindicatos y empresas internacionales.

Aunque aún restan ajustes, el visto bueno del organismo introduce un elemento de legitimidad internacional que fortalece la estrategia del Gobierno frente al llamado licitatorio.

El informe reafirma: “Los pliegos satisfacen mayoritariamente las recomendaciones y mejores prácticas de este organismo”.

Para la administración nacional, el aval representa un activo estratégico en una de las licitaciones más relevantes de los últimos años, tanto por su impacto económico como por su peso político en la agenda federal del transporte y la logística.

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Logística: en Paraguay plantean una licitación conjunta de tres tramos de la hidrovía Paraná-Paraguay

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Logística: en Paraguay plantean una licitación conjunta de los tres tramos de la hidrovía Paraná-Paraguay

La principal salida al mar y al comercio exterior que usan Argentina, Paraguay, Bolivia y Parte de Brasil es la hidrovía Paraná Paraguay. Dividida en varios tramos para su conseción y mantenimiento, desde Paraguay plantean como solución integral licitar tres de los tramos de forma unificada para mejorar la operatividad.

Actualmente está en proceso licitatorio el tramo Argentino, que va desde Confluencia hasta la salida al mar argentino; además en Paraguay acaban de licitar de forma provisorio el dragado y mantenimiento de los tramos compartidos con Argentina que están bajo su jurisdicción, uno que ve de Confluencia hasta Asunción y el otro de Confluencia hasta la zona del alto Paraná.

El Director de Proyectos Estratégicos del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) del Paraguay, Jorge Vergara, señaló que la solución definitiva al mantenimiento de los ríos son las alianzas público-privada. Al respecto, anunció que, para abril o mayo de este año, la empresa Jan de Nul podría estar presentando los estudios de factibilidad de este proyecto y que la intención es concesionar el río por 30 años.

Respecto a los tramos compartidos bajo orbita paraguaya el funcionario explicó que el día lunes (21/02), el MOPC y las empresas adjudicadas para el desarrollo de las obras de dragado en el río Paraná, tramo compartido, T&C y TOSA, firmaron el contrato tras la concesión que se realizo el pasado 26 de enero del corriente año.

Vergara, dijo en comunicación con Paraguay Fluvial que tras la firma del contrato se realizara el pago del anticipo para permitir el inicio de los trabajos, sin embargo, una de las empresas dragadoras se encuentra realizando tareas de dragado en zona de la confluencia de los ríos Paraguay y Paraná a pedido de la Comisión Mixta del Río Paraná COMIP.

”La semana pasada se realizó una reunión en la ciudad de Encarnación con la COMIP, ANNP, MOPC y las empresas dragadoras TOSA y T&C con el fin de coordinar las tareas de dragado que iniciaran en las próximas semanas” Afirmó.

Vergara agregó que estos trabajos permitiría nuevamente la navegación en el tramo del rio Paraná para la salida de la exportación de cereales, indicando que ya se contaran con trabajos permanentes una vez que inicien las obras oficialmente.

Se trata del Llamado MOPC N°48/2021 “Contratación por vía de la excepción para el dragado de mantenimiento de emergencia del río Paraná, en el tramo Yacyretá hasta confluencia con el rio Paraguay – Ad Referéndum al PGN 2022. Segunda convocatoria con ID 400.451″, adjudicado a las empresas Ingeniería y Topografía de Caminos S.A. (T& C S.A.) y Terminal Occidental S.A.

La firma T&C se encargará del Lote 1 que va desde Paso Loro Cuarto km 1.458 hasta el Paso San Pablo km 1.401, con un monto mínimo de 9.960.000.000 de guaraníes y un máximo 14.940.000.000 de guaraníes.

Por su parte, Terminal Occidental S.A. (TOSA), será responsable del Lote 2 desde el Paso Carpinchuelo km 1.385 hasta Paso de Patria, por un monto mínimo de 9.583.000.000 de guaraníes y 14.374.500.000 de guaraníes como cotización máxima.

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Hidrovía: impugnaciones y sospechas entre los contrincantes en la licitación para dragar el Paraná

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Al menos dos consorcios que quedaron afuera porque no les aprobaron la propuesta técnica buscan anular el proceso; como una sola fue calificada, no habrá competencia por precios.

Había cuatro propuestas para ganar el atractivo contrato para dragar el Paraná presentado por las principales operadoras del planeta. Pero sucedió algo que levantó sospechas entre los contrincantes: tres fueron descalificadas por no cumplir con los requisitos técnicos. La consecuencia de esta decisión, que dejó una sola en carrera, es concreta: si no se pasa el sobre técnico, pues no se abre el sobre económico. Dicho de otra manera, no habrá competencia por precio.

La adjudicación por parte de la Administración General de Puertos (AGP) de este contrato corto parece un hecho. Sin embargo, hoy vence el plazo para hacer las impugnaciones administrativas y al menos dos empresas, una ya lo hizo, están decididas a presentar su oposición al proceso. El punto es simple: se trata de las cinco principales operadoras del mundo consolidadas en cuatro consorcios. Todas tienen experiencia, capacidad y conocimiento específico del dragado. Están dispuestas a ganar o perder por precio, pero no les resulta claro cómo es que no calificaron en la propuesta técnica. Las sospechas de favoritismo se propagaron rápido.

De acuerdo a lo que se ha decidido hasta ahora, el balizamiento del río lo va a realizar un consorcio liderado por la empresa argentina Emepa y el dragado por Jan de Nul, una compañía belga. El punto es que ahora irán separadas -dicen que por estar peleadas- y que hasta el momento en que se terminó la concesión y regresó a manos del Estado eran las socias de Hidrovía Sociedad Anónima, la firma que explotó el negocio durante 26 años.

En la licitación participan las cinco empresas más importantes del mundo en el sector a través de diferentes consorcios. Todas ellas tienen en varios países proyectos de gestión y administración de redes navegables mucho más grandes que lo que se licita en la Argentina. Jan de Nul se presentó a través de la Compañía Sudamericana de Dragado, el operador actual; la segunda propuesta está conformada por una Unión Transitoria de Empresas (UTE), con la belga Dredging International, la compañía china CCCC Shanghai Dredging y la argentina Servimagnus; la tercera es la holandesa Boskalis; y, por último, la unión entre la dinamarquesa Rhode Nielsen y Emepa, una firma relacionada con la Causa de los Cuadernos.

Hace una semana se conoció que cuatro de las cinco empresas -o tres de las cuatro propuestas- fueron descalificadas y, de esta manera, no se abrirá nunca el sobre con las propuestas económicas de cada uno. La decisión de la AGP, hay que reconocerlo, no entregó argumentos ni precisiones sobre la que se apoya la decisión.

Sin las otras en la competencia, Compañía Sudamericana de Dragados, filial de Jan de Nul, es la única que participará en la parte económica. Pero claro, sin despejar esas duda de los precios que ofrecen, se instalaron las sospechas. En varios de los consorcios dicen que sus precios están por debajo. Uno de ellos, se arriesga a decir que 40%. Dicen que Compañía Sudamérica incluyó en la propuesta técnica algunos valores de inversión y costos similares a los actuales. “Como ejemplo se puede decir que la última renovación fue por US$76 millones por un contrato de meses, mientras que otro de los consorcios ofreció el mismo servicio de manera pública [en ese momento no había licitación] por US$108 millones por un año”, explican.

Esta licitación es una suerte de ensayo para afilar las propuestas para la licitación larga, ya que hay un fuerte interés de todas la compañías por el trabajo de dragado de la Hidrovía. Tienen alrededor de un año para recalcular los detalles de sus presentaciones y evitar la barrera técnica para llegar a la definición por precio. El Paraná es la vía por la que sale cerca del 80% de las exportaciones agrícolas del país, proveedor mundial clave de alimentos, desde el cordón agroportuario de Rosario y sus alrededores.

Pero ese es uno de los temas que llaman la atención de la licitación. Como se dijo y se repitió, ambas eran socias de Hidrovía, una firma conducida por el empresario Gabriel Romero, dueño también de la concesionaria de trenes Ferrovías.

El consorcio integrado por la belga Dredging International, la compañía china CCCC Shanghai Dredging y la argentina Servimagnus ya impugnaron el proceso.

Fuente La Nación

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