En una entrevista en Economis, Matías Vilchez, intendente de San Javier “la dulce”, se refirió a la finalización de su primera gestión en la intendencia y a su reelección, además habló de lo que se juega en las elecciones nacionales del próximo mes de octubre.
Explicó que la primera gestión es una primera experiencia que a pesar de las adversidades pudo trabajar con su equipo proponiendo cosas diferentes a las que se venían haciendo con la intención de “más contacto genuino con la población” y dando herramientas para saber si ese es el camino correcto a seguir.
Al ser electo nuevamente aseguró que el respaldo afianza al equipo político para seguir trabajando por la ciudad.
Destacó la importancia de la inserción del joven en el crecimiento de la economía y la política de una región, de ocupar las herramientas del Estado y aplicarlas como corresponde.
“Seguimos trabajando con los jóvenes fuertemente, hoy tenemos la enorme fortuna de ser uno de los ocho municipios que cuenta con el programa UNICEF, también aplicando ciudadanía joven que es otro programa de iniciativa juvenil, ocupando las oficinas de empleo y demás que son todos programas nacionales. El objetivo es tratar de guiar, en base a la experiencia para que se cumplan los objetivos y eso en cuestiones de juventud tiene un gran valor, sin buscar imponer algo”.
En cuanto al avance del puente San Javier-Porto Xavier, el alcalde aseguró que las obras están garantizadas y el inconveniente que hubo con la empresa constructora fue solo un tema administrativo y fue solucionado.
Vílchez señaló que el impulso de la obra por parte de Brasil “nos obligó a tomar decisiones un poquito más rápidas pero también vimos las limitaciones de esta competencia con Brasil en cuestiones económicas. Los dos podemos ser muy beneficiados, tanto Brasil como Argentina. Pero tenemos que entender que el crecimiento tiene que ser regional”.
Vilchez explicó que “San Javier no va a tener posibilidad de abastecer necesidades y las condiciones que se generen con la realización del puente internacional, tiene que ser un trabajo regional que realmente pueda generar un polo productivo económico“.
En cuanto a las elecciones de octubre para la elección presidencial, Vilchez sostuvo que en su visión “hay dos modelos fuertemente en competencia, que están generando propuestas y que la democracia no es casualidad“.
Al ser consultado sobre el candidato más votado en las PASO de agosto pasado, Javier Milei, el intendente de San Javier reconoció que “hay propuestas de Javier Milei que son reales y que necesitan ser trabajadas obviamente pero esto no quiere decir terminar con todo”, dijo.
Para el intendente que hay muchas cosas que cambiar pero que no se puede ser tan poco empático con las personas que necesitan del servicio publico del Estado. “Que a vos no te sirva la bicicleta no quiere decir que a otro no le falte”.
Vílchez planteo que “necesito que me expliquen qué va a hacer una maestra cuando tenga un alumno desnutrido en la escuela por no tener la posibilidad de brindarle un plato de comida”.
Para el se trata de dos formas politicas de ver a la sociedad, un modelo que reconoce las diferencias y busca dar “oportunidades a todos” y un modelo que solo pone el foco en la “productividad” sin importar las diferencias de los sectores más vulnerables.
Por Oliver Stuenkel en Americas Quarterly – La transformación de los BRICS en una alianza liderada por Beijing plantea un desafío para Brasil y Argentina.
Con motivo de la 15ª Cumbre de Líderes BRICS en Johannesburgo esta semana, los miembros actuales -Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica- invitaron a Argentina, Egipto, Etiopía, Irán, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos a unirse al bloque a principios del próximo año. La expansión, la primera desde 2010, transformará el grupo BRICS y representa una victoria geopolítica para Beijing.
Durante años, China había tratado de agregar nuevos miembros, mientras que países como Brasil e India se mostraron escépticos de la medida, cautelosos de que diluiría su influencia y transformaría a los BRICS en una alianza liderada por China. Dado el papel dominante de Beijing en la agrupación -su economía es más grande que la de todos los demás miembros actuales combinados- es natural que el presidente chino, Xi Jinping, prevea que los BRICS formarán parte de un mayor número de iniciativas lideradas por Beijing, que están destinadas a construir un orden global cada vez más centrado en China. Agregar Irán, Egipto, Etiopía, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos es una clara muestra de la ambición de China de desafiar la influencia de Estados Unidos en el Medio Oriente, una región que Beijing considera cada vez más vital.
La medida también tiene implicaciones geopolíticas potencialmente significativas para América del Sur. Argentina, la segunda economía más grande del continente, se unirá a Brasil como miembro del BRICS. Tanto Javier Milei como Patricia Bullrich, los primeros y segundos clasificados en las recientes primarias nacionales, han señalado escepticismo sobre China, y Bullrich incluso anunció su oposición a la posible adhesión de Argentina a los BRICS. Sin embargo, tales declaraciones deben tomarse con un grano de sal. Sin embargo, mientras Bullrich o Milei, si salen victoriosos, podrían rechazar la invitación, es probable que las élites empresariales argentinas, deseosas de preservar los lazos amistosos con Beijing, los presionen para evitar antagonizar al gobierno chino en un momento en que la economía argentina es extremadamente vulnerable.
Si bien invitar a un país como Indonesia, que solicitó no ser incluido en el último minuto por razones que no están del todo claras, no habría alterado significativamente el papel geopolítico general de los BRICS, invitar a Irán en particular es probable que cambie la forma en que los gobiernos, especialmente en Occidente, perciben al bloque. Los medios occidentales se refieren principalmente a los BRICS como un bloque de potencias emergentes. Ahora, la inclusión de Teherán, un régimen que suministra drones a Rusia para su invasión de Ucrania y que está sujeto a amplias sanciones económicas, corre el riesgo de consolidar la percepción de que el bloque BRICS es, de hecho, una alianza antioccidental liderada por Beijing y Moscú. Esto puede quedar particularmente claro en 2024, cuando Vladimir Putin planea organizar la 16ª Cumbre de Líderes BRICS con gran fanfarria en la ciudad de Kazán, con la esperanza de demostrar que los planes occidentales para aislarlo han fracasado.
Esto seguramente tendrá implicaciones significativas para Brasil y Argentina (así como para India y Sudáfrica), ya que intentan posicionarse como actores neutrales o “no alineados” a medida que crecen las tensiones entre Occidente por un lado y el bloque chino-ruso por el otro. Si bien India tiene la ventaja de ser vista como uno de los aliados clave de Occidente en Asia, y actualmente fomenta mayores lazos militares tanto con Europa como con Estados Unidos a través de la compra de armas y su membresía en el Quad, Brasil y Argentina también deben adaptarse a un nuevo contexto geopolítico. Este nuevo contexto hace que sea cada vez más difícil articular una posición que, en términos generales, es equidistante de las dos superpotencias. Tal recalibración puede implicar, por ejemplo, unirse a la OCDE para compensar la inclinación cada vez más antioccidental de los BRICS.
Es probable que numerosos analistas en Occidente descarten la expansión de los BRICS como irrelevante, pasando por alto que la membresía implica hasta cien reuniones intra-BRICS anuales no solo de presidentes, sino de numerosos ministros, burocracias gubernamentales, agencias reguladoras, grupos de expertos y organizaciones de la sociedad civil. El impacto inmediato de tales encuentros puede no ser fácil de cuantificar, pero no es coincidencia que ningún líder de los BRICS se haya perdido una cumbre. (Este año, Putin asistió virtualmente después de que Sudáfrica le pidiera que no viniera en persona; el país trató de evitar tener que elegir si actuar sobre una orden de arresto de la Corte Penal Internacional). La membresía de BRICS ha sido durante mucho tiempo un elemento clave de la identidad de política exterior de Brasil, y hay pocas dudas de que la adhesión de Argentina a los BRICS alteraría las realidades geopolíticas en América del Sur.
La inclusión de Argentina en el bloque BRICS también podría fomentar una actitud diferente tanto de Estados Unidos como de la Unión Europea hacia América Latina. Su inercia frente a su influencia decreciente en la región se simboliza mejor por las tímidas contribuciones de los Estados Unidos para combatir la deforestación en la Amazonía y la estrategia de negociación vacilante de la UE en el contexto del acuerdo comercial UE-Mercosur, que está causando un creciente desconcierto en Brasilia y Buenos Aires. Una agrupación BRICS que incluya a Argentina podría despertar a Occidente de su aparente pasividad.
*Stuenkel es columnista colaborador de Americas Quarterly y enseña Relaciones Internacionales en la Fundación Getulio Vargas en São Paulo. Es autor de The BRICS and the Future of Global Order and Post-Western World: How Emerging Powers Are Remaking Global Order.
El equipo de Chequeado, analizó las afirmaciones de Javier Milei sobre el “El Conicet que tiene 35 mil personas mientras la La NASA, 17 mil y produce más”.
Según el ranking SCImago 2023, que evalúa entre otras cosas la productividad científica dentro de la categoría de organismos gubernamentales, el Conicet aparece en el puesto 22 y la NASA en el 28, entre más de 1.700 instituciones del mundo evaluadas.
Esto es así a pesar de que en la Argentina el Conicet tiene un presupuesto en dólares 72 veces menor al de la NASA, y que el Estado nacional destina menos recursos sobre el PBI que el Gobierno de los Estados Unidos.
Además, no es correcto comparar en términos de cantidad de personal al Conicet con la NASA, ya que ambos organismos no tienen las mismas finalidades y funciones. El equivalente argentino de la NASA es la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), que está conformada por 288 personas.
El miércoles pasado, en el programa “A Dos Voces” del canal Todo Noticias (TN), el candidato presidencial Javier Milei (La Libertad Avanza) cuestionó la productividad del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), aseguró que “como existe hoy hay que cerrarlo” y dijo: “El Conicet hoy tiene 35 mil personas. La NASA tiene 17 mil. Me parece que el Conicet no produce en línea con lo que produce la NASA. O sea, la productividad del Conicet es bastante cuestionable. La NASA, digamos, me parece que produce un poquito más”.
Sin embargo, esto es falso. En el SCImago Institutions Ranking 2023 (SIR, por sus siglas en inglés) -uno de los más prestigiosos rankings del mundo centrados específicamente en la evaluación de la productividad científica de las instituciones-, dentro de la categoría de organismos gubernamentales, el Conicet aparece en el puesto 22 y la NASA en el 28, entre más de 1.700 instituciones.
Esto es así a pesar de que en la Argentina el Conicet tiene un presupuesto en dólares 72 veces menor al de la NASA, y que el Estado nacional destina menos recursos sobre el PBI que el Gobierno de los Estados Unidos.
Además, no es correcto comparar en términos de cantidad de personal al Conicet con la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA por sus siglas en inglés), ya que ambos organismos no tienen las mismas finalidades y funciones. El equivalente argentino de la NASA es la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), que está conformada por 288 personas.
Qué dicen los datos respecto a la inversión en investigación y desarrollo y a la productividad de los científicos
Los números están lejos de sostener el argumento de Milei sobre la productividad del sector científico. En primer lugar, la NASA tiene un presupuesto anual de US$ 23.200 millones (2021). En cambio, el presupuesto 2023 del Conicet asciende a $ 111.707 millones (US$ 319 millones al dólar oficial y US$ 169,88 millones al dólar MEP).
Además, de acuerdo con un análisis del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación en base a datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y de la Red Iberoamericana de Indicadores de Ciencia y Tecnología (2020), la Argentina (0,31%) tiene una menor participación porcentual de la inversión en investigación y desarrollo financiada por el sector público respecto del Producto Bruto Interno (PBI) que los Estados Unidos (0,68%).
Si se analiza la inversión total en investigación y desarrollo respecto del PBI, en la Argentina representa el 0,52% y en los Estados Unidos 3,45%. Israel encabeza el ranking con una inversión del 5,44% de su PBI, seguido por Corea (4,81%).
Por otro lado, en el SIR, dentro de la categoría de organismos gubernamentales, el Conicet aparece en el puesto 22 entre más de 1.700 instituciones rankeadas. En ese mismo ranking, la NASA, el organismo citado por Milei, aparece en el puesto 28.
Encabeza el ranking la Academia China de las Ciencias, el Ministerio de Educación de la República Popular China, el Centro Nacional de Investigación Científica de Francia y la Academia de Ciencias de Rusia. También en el ranking aparecen antes del Conicet, 2 instituciones de los Estados Unidos: el Centro Nacional para la Información Biotecnológica y el Joint BioEnergy Institute, que depende del Departamento de Energía.
Vale aclarar que el SIR es un ranking de instituciones de educación superior y centros de investigación que se realiza desde 2009 utilizando como fuente la base de datos científica Scopus. El proceso de medición se realiza a partir de 17 indicadores que miden el total de publicaciones científicas, el factor de impacto, el liderazgo científico adquirido a nivel institucional y la colaboración internacional, entre otras variables.
En cuanto a las patentes -otro indicador cuantitativo utilizado habitualmente para medir la productividad científica de una institución-, actualmente el Conicet tiene 985 patentes activas y hay 55 empresas de base tecnológica que fueron creadas por investigadores del organismo y que crecieron por la inyección de capital privado, según datos del área de vinculación tecnológica del Conicet.
En tanto, la cartera de patentes de la NASA, administrada por el Programa de Transferencia de Tecnología de la agencia, incluye más de mil tecnologías en categorías como fabricación, óptica y sensores, y está disponible para uso industrial a través de acuerdos de licencia, según su sitio web.
La NASA no equivale al Conicet, sino a la CONAE
El candidato a presidente por La Libertad Avanza comparó al Conicet con la NASA de los Estados Unidos.
Sin embargo, esta comparación en cuanto a cantidad de personal es incorrecta, según los especialistas consultados por Chequeado: Roberto Salvarezza, ex ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación durante los 2 primeros años del gobierno de Alberto Fernandez (Frente de Todos) y actual presidente del directorio de la empresa Y-TEC, y Agustín Campero, ex secretario de Articulación Científico Tecnológica del ministerio durante el gobierno de Mauricio Macri (Cambiemos) y actual presidente de la Fundación Alem.
En primer lugar, la NASA de los Estados Unidos y el Conicet de la Argentina no tienen las mismas finalidades y funciones. La NASA “ayuda a entender y proteger el planeta, y explorar el universo”; esto es, se dedica a una temática específica: la aeronáutica y el espacio. De esta forma, la NASA equivale, en la Argentina, a la CONAE.
Este organismo fue el encargado de desarrollar, entre otras, las misiones satelitales Saocom de Observación de la Tierra con el lanzamiento de los satélites Saocom 1A, el 7 de octubre de 2018, y el Saocom 1B, el 30 de agosto de 2020. De hecho, la NASA y la CONAE firmaron recientemente un convenio de cooperación espacial internacional dentro del Programa Artemisa cuyo objetivo es llevar la próxima misión tripulada a la Luna y la primera a Marte.
En cambio, el Conicet “es el principal organismo dedicado a fomentar y financiar la investigación científica y tecnológica en la Argentina”, y fue creado por Decreto Ley N° 1291 el 5 de febrero de 1958. Su actividad se desarrolla en 4 grandes áreas del conocimiento: ciencias biológicas y de la salud, ciencias exactas y naturales, ciencias sociales y humanidades y ciencias agrarias, de ingeniería y de materiales.
Chequeado consultó al equipo de Prensa del candidato de La Libertad Avanza para saber qué dato había utilizado como fuente, pero al momento de la publicación de esta nota no había obtenido respuesta.
Qué cantidad de personal tiene cada organismo
Por otro lado, algunas de las cifras citadas por Milei también son incorrectas. Según el informe “Dotación de personal de la administración pública nacional, empresas y sociedades” del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) a junio de 2023 (últimos disponibles), el Conicet está conformado por 28.359 personas, no 35 mil como dijo el candidato.
En su web, se puede leer que, “actualmente, se desempeñan en el organismo más de 11.800 investigadores e investigadoras, más de 11.800 becarios y becarias de doctorado y postdoctorado, más de 2.900 técnicos, técnicas y profesionales de apoyo a la investigación y aproximadamente 1.500 administrativos y administrativas distribuidos a lo largo del país”.
Por su parte, la CONAE que, al igual que el Conicet, está bajo la órbita del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, está conformada por 288 personas, mientras que en su equivalente en los Estados Unidos, la NASA, trabajan cerca de 18 mil personas, de acuerdo con la propia página web de la Administración.
Allí también se detalla que la NASA “trabaja con más contratistas estadounidenses, académicos y socios comerciales e internacionales para explorar, descubrir y expandir el conocimiento en beneficio de la humanidad”. De hecho, desde el anuncio en 2004 del retiro de la flota de transbordadores espaciales, la NASA subcontrata diferentes empresas como SpaceX para, por ejemplo, llevar astronautas a la Estación Espacial Internacional.
Además, los especialistas concuerdan que, para comparar los recursos humanos dedicados a investigación y desarrollo entre países, lo adecuado es utilizar el indicador “investigadores por cada mil integrantes de la población económicamente activa” (PEA); es decir, personas que trabajan o buscan empleo activamente.
Así, la Argentina tiene 3,01 investigadores/as en jornada completa cada mil integrantes de la PEA, mientras que los Estados Unidos tiene 9,62, según los últimos datos disponibles (2021) de la OCDE y RICYT.
Por lo tanto, lo que dijo Milei es falso. Según el ranking SCImago, que evalúa la productividad científica dentro la categoría de organismos gubernamentales, el Conicet aparece en el puesto 22 y la NASA en el 28, entre más de 1.700 instituciones del mundo evaluadas.
Esto es así a pesar de que en la Argentina el Conicet tiene un presupuesto en dólares 72 veces menor al de la NASA, y que el Estado nacional destina menos recursos sobre el PBI que el Gobierno de los Estados Unidos. Además, no es correcto comparar en términos de cantidad de personal al Conicet con la NASA, ya que ambos organismos no tienen las mismas finalidades y funciones.
La posibilidad de que Argentina se una a la lista de naciones sin un banco central ha cobrado fuerza tras la victoria en las elecciones primarias del candidato de La Libertad Avanza, Javier Milei. Con un resonante 30% de los votos, Milei se posiciona como un fuerte contendiente en las próximas elecciones presidenciales en octubre.
Aunque la eliminación de un banco central no es sin precedentes, con 10 países actualmente sin esta institución, los expertos advierten que tal acción podría representar un retroceso para Argentina, en contraste con las economías desarrolladas que confían en la supervisión centralizada de tasas de interés y control de la inflación.
Milei, con formación en economía, ha sostenido que el Banco Central es uno de los grandes problemas del país, que actualmente tiene una inflación de tres dígitos que afecta el poder adquisitivo de sus habitantes.
¿Cuáles son los países sin banco central?
La propuesta de Milei dejaría a Argentina sin la entidad encargada de controlar el alza de precios al consumidor y los niveles de tasas de interés, pero no es un hecho sin precedentes.
Actualmente hay 10 países que no cuentan con un banco central. Estos países son: Andorra, los Estados Federados de Micronesia, Islas Marshall, Islas de Man, Kiribati, Mónaco, Nauru, Tuvalu, Palaos y Panamá.
Los expertos han advertido que la medida de Milei significaría un retroceso para Argentina, pues todas las economías que se consideran desarrolladas tienen un banco central.
¿Cuáles son las funciones de un banco central?
Mediante el manejo de la política monetaria, los bancos centrales buscan establecer objetivos como garantizar la estabilidad de la inflación e impulsar el crecimiento económico.
También se encargan de la emisión de monedas y billetes, así como de la regulación de la cantidad de dinero que circula en un país.
Los bancos supervisan las operaciones con divisas para lograr la estabilidad del tipo de cambio y vigilan el correcto funcionamiento de los sistemas de pago nacionales.
Aquellos países que no cuentan con un banco central adoptan la moneda de otro país, por ejemplo, en Panamá el dólar estadounidense es la moneda de curso legal.
Para el economista Jonathan Hilton Stahl evidentemente, una gran parte del problema ha sido generado por los dirigentes que han gastado y se endeudado mucho más de lo medianamente prudente. Pero ahora, el amplio ganador de las elecciones primarias, Javier Mieli, candidato de ultraderecha, tiene propuestas interesantes, entre ellas, dolarizar la economía y terminar con el Banco Central.
Un Banco Central mal manejado puede llevar a un país a la quiebra, no obstante, prescindir de él y dolarizar la economía también puede generar inmensos retos. Sin un BC, entonces, no hay acreedor de última instancia, es decir, cuando los bancos quiebran, no existe forma de rescatarlos. Algunos apoyarán esta decisión. Tampoco puede impulsarse la economía ya que no existe el mecanismo de ajustes a tasa de interés. Asimismo, no existe la posibilidad de imprimir dinero como drunk sailor. Todo parece ser positivo.
No obstante, cuando un BC es bien manejado y, sobre todo, genera confianza interna y externa, entonces, sus políticas son efectivas en encaminar la economía, no destruye el poder adquisitivo de la moneda y ayuda a que la economía crezca.
Pero Mieli también quiere dolarizar la economía. Recordemos que Argentina previo a 2001 tenía paridad peso argentino con dólar, sin embargo, la crisis devaluó completamente el peso. La idea parece tener sentido después de estos 20 años, pero ¿qué implica dolarizar tu economía? 1) Exponerte a la fluctuación de una moneda que no puedes controlar, 2) Pérdida de señoreaje, 3) Pérdida de autonomía monetaria y 4) Complicado revertir la decisión una vez implementada.
En tales condiciones, no asombra la decisión de los argentinos en buscar alternativas que resuelvan la terrible situación económica, pero no podemos estar seguros de que las políticas de este personaje sea la solución a los problemas que enfrentan.
Los resultados de la elección primaria del pasado domingo 13 de agosto consagraron al candidato de La Libertad Avanza (LLA), Javier Milei, como el ganador de los comicios.
Los codirectores de Betta Lab Antonio Milanese y Juan Ignacio Belbis, quien además es profesor de la Maestría en Comunicación Política de la Universidad Austral, analizaron los números del escrutinio provisorio del municipio de La Matanza publicado por la Dirección Nacional Electoral con el objetivo de desmitificar ciertos mitos sobre el perfil del votante de Milei.
Para ello, evaluaron los resultados por mesa de votación y examinaron los promedios agregados de los datos de los votantes en función de sus propios modelos predictivos.
Los codirectores de Betta Lab Antonio Milanese y Juan Ignacio Belbis, quien además es profesor de la Diplomatura en Comunicación Política de la Universidad Austral, analizaron los números del escrutinio provisorio del municipio de La Matanza publicado por la Dirección Nacional Electoral con el objetivo de desmitificar ciertos mitos sobre el perfil del votante de Milei.
Datos sobre los resultados generales y de La Matanza
Javier Milei obtuvo 7.116.352 votos, lo que representa un 30.04% del total de votos válidos. Esto rompe con la lógica que primaba desde las elecciones de 2015, en las cuáles la polarización se venía dando entre el eje Cambiemos/Juntos por el Cambio (JXC) y el Frente de Todos/Unión por la Patria (UXP). En las elecciones presidenciales de 2015 y 2019 estos frentes combinados capturaron una gran mayoría de los votos emitidos. En las elecciones del domingo pasado la suma de ambos espacios superó por poco el 55,5%, mostrando que casi la mitad del electorado que se expresó eligió otras opciones, incluyendo el voto en blanco.
En la opinión pública y en la interpretación de los resultados de la elección, hoy existe un conjunto de mitos que resulta importante poner en debate desde un análisis minucioso de los datos. Nos vamos a centrar en un distrito puntual de relevancia mayúscula para la política nacional: el municipio de La Matanza.
En La Matanza hay 1.137.163 electores habilitados para votar, de los cuáles participó de la elección un 63.75%, emitiendo un total de 716.485 votos válidos (un 10% de ellos en blanco). Allí Javier Milei obtuvo 161.020 votos, un 23,32% del total de los votos válidos.
Acorde a lo que analizamos, el fenómeno Milei demuestra -a diferencia de los espacios tradicionales que muestran tendencias claras con respecto a las grandes dimensiones de análisis (sociodemográficas, socioeconómicas y de comportamiento electoral previo)- que sus votantes aparecen como transversales. Rompen con la lógica etaria, de voto anterior y económica. Están en todos los segmentos. Los votantes de Milei leen Página 12 y La Nación, juegan jueguitos y al fútbol.
Mito 1: El votante de Milei es cheto
Existe una afirmación muy establecida de que el votante de Milei es conservador y liberal en lo económico. Desde los datos esto no es tan simple de demostrar linealmente, pero utilizamos algunos indicadores para tratar de acercarnos a una interpretación de los datos en función de los resultados por mesa. Para ello, utilizamos el precio promedio de las propiedades tomando como referencia los datos publicados por Properati.
Los datos nos muestran una correlación que también hemos podido observar en otros distritos donde los votos de JxC crecen junto con el valor de la propiedad. De la misma forma vemos la relación exactamente inversa con los votantes de UxP.
En el caso de los votantes de Milei, surge por primera vez una transversalidad. Sin importar el precio de la vivienda. Los votos de Milei se sostienen de forma transversal. Sin pretender spoilear el resto del texto, vamos a encontrar que este fenómeno se sostiene más allá de la variable que midamos.
Mito 2: El votante de Milei es joven
Otra de las explicaciones que se escucha en los análisis es que los votantes de Milei representan un corte generacional del electorado: los jóvenes. Pero cuando vemos los promedios de edad de los votantes, encontramos de nuevo correlaciones muy claras en las edades de los votantes respecto de los resultados obtenidos tanto por JxC como en UxP.
Esto se condice con datos de otros distritos, donde en general los votantes de JxC en promedio son de mayor edad que los de UxP. En el caso de Javier Milei, sus resultados son transversales. No importa el promedio de edad de los votantes de la mesa, el resultado fue similar sin mostrar pendientes destacables a diferencia de los otros espacios.
Mito 3: El votante de Milei antes era de Juntos por el Cambio
Por último, y relacionado seguramente con el mito 1, existe la percepción de que Milei sólo le roba votantes a JxC. Para esto cruzamos los resultados por mesa con los resultados de la elección anterior de JxC en el distrito. Nuevamente existen correlaciones muy claras entre los votos que sacaron en ambas elecciones de los espacios polarizados.
Y como ya veníamos suponiendo, nuevamente encontramos una transversalidad en los votantes de Milei. No importa el resultado de JxC en la elección anterior, los votos son similares en todas las mesas.