juan rubén martínez

«El día de la Madre»

Compartí esta noticia !

En este domingo estamos celebrando un día especialmente querido por nuestro pueblo que es el día de  la madre. Queremos tener presente a las madres en su día y unirnos en la oración a los tantísimos gestos  que formarán parte de esta celebración. De alguna manera estamos celebrando también el valor de la  familia, la cual no es posible sin el don de la maternidad, de los hijos y de la esperanza.  

El Papa Francisco en la exhortación Amoris Laetitia nos dice que «la madre acompaña a Dios para que  se produzca el milagro de una nueva vida. La maternidad surge de una particular potencialidad del  organismo femenino, que con peculiaridad creadora sirve a la concepción y a la generación del ser  humano. Cada mujer participa del misterio de la creación, que se renueva en la generación humana. […] Las madres son el antídoto más fuerte ante la difusión del individualismo egoísta. Son ellas quienes  testimonian la belleza de la vida. Sin duda, una sociedad sin madres sería una sociedad inhumana,  porque las madres saben testimoniar siempre, incluso en los peores momentos, la ternura, la entrega,  la fuerza moral. Las madres transmiten a menudo también el sentido más profundo de la práctica  religiosa […] Sin las madres, no sólo no habría nuevos fieles, sino que la fe perdería buena parte de su  calor sencillo y profundo». (cf. Amoris Laetitia, 168.174) 

Pero, a la vez, asistimos lamentablemente, a una profunda contradicción en nuestra cultura actual. Por  un lado, la gente, en general, pero sobre todo nuestro pueblo sencillo, tiene una especial devoción a las  madres, y considera a los hijos como un don de Dios. Esto se expresa en los bellísimos sentimientos  manifestados siempre, pero especialmente en este día. Y, por otro lado, vemos cierta desvalorización  de la maternidad reflejada en una especie de antinatalismo promovido por grupos reducidos y  poderosos, que proponen la anticoncepción para solucionar, sobre todo, el problema de la pobreza, sin  recurrir a aquello que es clave para corregir este flagelo: una mayor y justa distribución de la riqueza,  y el ejercicio de una solidaridad más globalizada. Estos sectores poderosos y organismos  internacionales muchas veces responden a una especie de capitalismo egoísta y salvaje. Manejan  grandes medios y agreden a las familias constituidas, como es natural, por madres, padres e hijos,  tachándolas de tradicionales y conservadoras.  

Pero a pesar de tantas propuestas violentas e individualistas «percibimos que la familia continúa siendo  un valor apreciado por nuestro pueblo. El hogar es un lugar de encuentro de personas y en las pruebas  cotidianas se recrea el sentido de pertenencia. Gracias a los afectos auténticos de paternidad, de filiación  y fraternidad, aprendemos a sostenernos mutuamente en las dificultades, a comprendernos y  perdonarnos, a corregir a los niños y a los jóvenes; a tener en cuenta, valorar y querer a los abuelos y a las personas con capacidades diferentes. Cuando hay familia, se expresan verdaderamente el amor y la  ternura, se comparten las alegrías haciendo fiesta y sus miembros se solidarizan ante la angustia del  desempleo y ante el dolor que provoca la enfermedad y la muerte». (NMA 43)  

Este domingo leemos en el Evangelio (Mc 10,35-45) que ni Juan, ni Santiago, pero tampoco los otros  apóstoles, entendían suficientemente el anuncio del Reino que el Señor realizaba. Ellos peleaban por  tener los mejores lugares sin comprender que este Reino implica servir teniendo en cuenta a los otros  como sujetos y no como objetos de sus ambiciones. «El que quiera ser el primero, que se haga servidor  de todos».  

Desde ya que el acompañar a las familias, en sus gozos y sufrimientos será una de las mejores  expresiones de este servicio por el Reino. Por eso, queremos saludar a nuestras madres, y rezar por la  maternidad, con la certeza de que es un don maravilloso de Dios, y por el valor de la familia.  Encomendamos a los papás y mamás, para que puedan asumir su rol, y a los hijos, que son un signo  de esperanza.  

Les envío un saludo cercano y ¡hasta el próximo domingo! 

Compartí esta noticia !

Martínez ordenó una profunda reestructuración en el Obispado de Posadas

Compartí esta noticia !

El Obispo Juan Rubén Martínez realizó varios nombramientos en la Diócesis de Posadas. El nuevo Vicario General será el presbítero Sebastián Gastón Escalante, mientras que el canciller será Jorge Luis Benchaski. El nuevo moderador de la Curia será el presbítero José Luis Fernández, al mismo tiempo que asumirán como Vicario Episcopal para los ministerios y el diaconado permanente Carlos Guillermo Viera y como director diocesano de Catequesis y Pastoral Bíblica, el presbítero Javier Alexander Krawczuk. 

El nuevo delegado episcopal para los jóvenes será el presbítero Víctor Abelardo Benítez y el delegado episcopal para las comunicaciones y director de la Radio  «Tupambaé», Leandro Germán Kuchak. 

Además nombró párroco de la Parroquia «San Pedro y San Pablo» de Apóstoles a Alejandro Javier Cañete, quien asumirá el domingo 28 de agosto en la  Misa de las 20 en la sede parroquial y como vicario de la Parroquia «Inmaculada Concepción» de Posadas a José Luis Fernández a partir del 27 de agosto. El administrador interino de la Parroquia «Santa Catalina» de Posadas será Leandro Germán Kuchak a partir del 28 de agosto y el prefecto del Seminario Diocesano «Santo Cura de Ars», Alexander Krawczuk.  

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin