La medida fue publicada este lunes en el Boletín Oficial por el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, en el marco de la Ley 24.080, que regula la difusión de tratados internacionales. El acuerdo entró en vigor para la Argentina el 28 de enero de 2026, tras la firma de los organismos competentes de ambos países.
Más que un trámite diplomático, la implementación del acuerdo tiene efectos prácticos para cientos de trabajadores, profesionales y empresas que desarrollan actividades entre Argentina y Corea del Sur. El objetivo es evitar que una persona deba realizar aportes previsionales simultáneamente en ambos sistemas cuando es trasladada temporalmente por su empleador o desarrolla tareas comprendidas por el convenio.
En términos concretos, el mecanismo permite coordinar la aplicación de las normas previsionales de ambos países, facilitando la certificación de la legislación aplicable, el intercambio de información entre organismos y la gestión de beneficios jubilatorios cuando una persona acumuló años de aportes en las dos jurisdicciones.
Para los trabajadores argentinos que son enviados a Corea del Sur, o para los ciudadanos coreanos que cumplen funciones en Argentina, el acuerdo brinda mayor previsibilidad jurídica y reduce costos administrativos. También representa una herramienta para proteger derechos previsionales en un contexto donde la movilidad laboral internacional crece impulsada por inversiones, tecnología, industria automotriz, energía, comercio y economía del conocimiento.
El impacto también alcanza a las empresas con operaciones binacionales. La existencia de reglas claras sobre qué sistema previsional corresponde aplicar disminuye conflictos administrativos, evita la doble imposición de contribuciones y simplifica la gestión de recursos humanos en proyectos internacionales.
La publicación oficial confirma que el acuerdo fue suscripto entre el Ministerio de Capital Humano de la República Argentina y el Ministerio de Salud y Bienestar de la República de Corea, organismos responsables de coordinar su implementación administrativa. Asimismo, establece que los textos en español, coreano e inglés poseen igual validez, aunque en caso de divergencias interpretativas prevalecerá la versión en inglés.
La entrada en vigencia de este instrumento consolida la cooperación bilateral en materia de Seguridad Social y se suma al conjunto de acuerdos internacionales que buscan garantizar la continuidad de los derechos previsionales de los trabajadores, independientemente del país donde desarrollen parte de su carrera laboral. En un escenario de creciente internacionalización del empleo y de las inversiones, este tipo de mecanismos ofrece mayor seguridad jurídica tanto para las personas como para las empresas que operan entre ambos mercados.
La Jefatura de Gabinete aprobó una nueva modificación del Presupuesto 2026 que combina tres señales de fuerte impacto político y económico: más recursos para cancelar deudas previsionales, un refuerzo multimillonario para el Poder Judicial y nuevas compensaciones internas de cargos en áreas sensibles del Estado. La medida quedó oficializada mediante la Decisión Administrativa 20/2026 y eleva en $500.000 millones el límite para afrontar sentencias y acuerdos previsionales de la ANSES, llevando el total autorizado a $712.288 millones.
La decisión llega en un momento donde el Gobierno nacional intenta sostener el equilibrio fiscal mientras enfrenta presión judicial creciente por haberes jubilatorios y acelera procesos de reorganización administrativa. Para provincias periféricas como Misiones, el movimiento tiene efectos indirectos pero relevantes: impacta sobre el flujo de consumo interno, la dinámica comercial y la circulación de recursos federales en economías regionales altamente dependientes del mercado doméstico.
El dato político central es que el ajuste fiscal no se detiene, pero el Ejecutivo empieza a abrir excepciones quirúrgicas en áreas donde el costo institucional de no pagar sería mayor.
ANSES y juicios previsionales
La ampliación presupuestaria apunta específicamente al pago de: Sentencias previsionales ya reconocidas; Retroactivos derivados de reajustes jubilatorios; Acuerdos transaccionales bajo la Ley 27.260 y Obligaciones judiciales del SIPA
El incremento autorizado es de $500 mil millones adicionales, una cifra que representa uno de los mayores refuerzos extrapresupuestarios del año.
Para Misiones, el impacto no es menor. A diferencia de Buenos Aires, donde buena parte de los ingresos previsionales se canaliza hacia servicios financieros o ahorro dolarizado, en provincias del NEA el ingreso jubilatorio tiene un efecto más inmediato sobre el consumo real.
En ciudades fronterizas como Posadas, Eldorado o Puerto Iguazú, el haber jubilatorio funciona como un estabilizador de demanda para: Comercios minoristas; Farmacias; Servicios de salud; Alimentos; Transporte urbano y pequeñas economías familiares
En términos económicos, el refuerzo previsional actúa como una inyección de liquidez en territorios donde el sector privado todavía muestra recuperación débil.
Consumo interno versus asimetrías fronterizas
El problema estructural de Misiones sigue siendo el mismo: gran parte del dinero que ingresa al circuito comercial termina fugándose hacia Paraguay o Brasil cuando existen diferencias cambiarias o tributarias.
Las llamadas asimetrías fronterizas —diferencias de precios, impuestos y tipo de cambio entre países vecinos— condicionan cualquier política de recuperación del consumo local.
Por eso, aunque mayores pagos jubilatorios puedan dinamizar ventas, el efecto neto dependerá de tres variables: Evolución del tipo de cambio real; Diferencia de precios con Encarnación y Foz do Iguaçu y nivel de actividad comercial local
Si la brecha vuelve a ampliarse, parte de esos recursos podrían terminar financiando consumo fuera de Argentina.
Reacomodamiento del Estado: menos expansión, más reasignación
La Decisión Administrativa también confirma la lógica administrativa del Gobierno nacional: no hay expansión estructural del empleo público, sino reasignaciones internas.
La norma oficializa transferencias de agentes entre: Jefatura de Gabinete y el Ministerio de Desregulación; Defensa y organismos previsionales militares; Capital Humano y Economía y Secretaría de Minería y SEGEMAR
La señal política es consistente con el esquema libertario: reducción de estructuras, centralización operativa y reasignación de recursos humanos estratégicos.
No obstante, el caso ANSES marca una excepción importante. El Gobierno reforzó créditos para afrontar el Plan de Retiros de Voluntad Recíproca, lo que revela que la reducción del tamaño estatal todavía tiene costos fiscales de corto plazo.
Poder Judicial: fuerte refuerzo presupuestario y ajuste interno
Uno de los movimientos más relevantes de la modificación presupuestaria aparece en el Poder Judicial.
La administración nacional otorgó: $118.500 millones para gastos en personal del programa de Actividades Centrales y $22.000 millones para equipamiento informático de la Corte Suprema
Pero simultáneamente aplicó fuertes recortes compensatorios en distintas áreas judiciales federales y nacionales.
Entre ellos aparece el área de Cámara Federal de Posadas, que registra una reducción superior a $1.050 millones en partidas de personal.
También hubo recortes en: Cámara Federal de Corrientes; Rosario; Mendoza; Córdoba; San Martín; Fuero Electoral y Seguridad Social
El mensaje político es doble: El Ejecutivo evita un conflicto institucional mayor con el Poder Judicial. Pero exige reordenamiento interno y utilización de recursos propios.
¿Qué puede mirar el sector productivo misionero?
Para empresarios yerbateros, forestales, turísticos y comerciales, la medida tiene implicancias indirectas más importantes que el texto administrativo en sí.
Los puntos clave: Más pagos previsionales implican potencial recuperación del consumo en ciudades medianas y pequeñas. El comercio local podría recibir un alivio temporal si no se profundizan las diferencias con Paraguay y Brasil. La continuidad del ajuste nacional limita nuevas obras o programas de expansión productiva. El foco oficial sigue puesto en estabilización macro y reducción del gasto estructural. Las provincias seguirán dependiendo de recursos propios ante una Nación cada vez más selectiva en las transferencias.
La variable que preocupa a las provincias
El trasfondo de estas decisiones es fiscal. Aunque la medida no modifica directamente la coparticipación, sí muestra cómo la Casa Rosada prioriza obligaciones judiciales y previsionales por encima de transferencias expansivas o programas federales.
Para gobernadores del NEA, incluido Misiones, eso implica un escenario donde: habrá menos margen para asistencia extraordinaria, continuará la presión sobre cuentas provinciales, y crecerá la necesidad de sostener recaudación propia.
La discusión ya no pasa sólo por cuánto gasta Nación, sino por qué áreas decide proteger en un contexto de ajuste prolongado.
Lo que hay que seguir de cerca
La ampliación de fondos para ANSES puede convertirse en un amortiguador parcial del consumo interno durante el segundo semestre. Pero el verdadero termómetro para Misiones seguirá siendo otro: la capacidad de sostener competitividad frente a las economías vecinas.
Si el Gobierno logra estabilizar inflación y tipo de cambio sin profundizar las asimetrías fronterizas, parte de estos recursos podrían traducirse en mayor actividad comercial real. Si ocurre lo contrario, el refuerzo previsional podría diluirse rápidamente fuera del circuito económico provincial.
El ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció que el Gobierno esperaba el dato de inflación de 2,9% registrado en febrero, una cifra que interrumpió parcialmente la dinámica descendente que venía mostrando el índice de precios. El funcionario sostuvo que el aumento respondió principalmente a la suba de la carne y los ajustes tarifarios, y buscó transmitir que la estrategia económica oficial no se altera pese al rebote.
“Nos preocupa pero sobre todo nos ocupa”, afirmó Caputo en declaraciones televisivas, al remarcar que la política monetaria del Banco Central continuará orientada a sostener la desinflación. El dato llega en un momento políticamente sensible: el Gobierno intenta consolidar la narrativa de estabilización macroeconómica que respalda su programa económico, mientras enfrenta señales de tensión social vinculadas al poder adquisitivo y al acceso al crédito.
El reconocimiento de que el número era esperado funciona también como un intento de anticipar el impacto político del dato y evitar que el rebote inflacionario sea leído como un cambio de tendencia en la estrategia oficial.
Inflación, política monetaria y el argumento del equilibrio fiscal
Caputo explicó que el Gobierno atribuye el repunte del índice principalmente a factores puntuales de precios relativos, en especial alimentos y tarifas. Según el ministro, esos movimientos no alteran el objetivo central del programa económico: mantener la inflación en descenso a partir del equilibrio fiscal y una política monetaria restrictiva.
En esa línea, insistió en uno de los pilares discursivos de la administración nacional: la eliminación del déficit.
“No hay déficit fiscal y la inflación más tarde o temprano llegará a niveles internacionales”, sostuvo.
El ministro evitó fijar un plazo exacto, aunque señaló que la inflación podría acercarse a niveles cercanos a cero entre agosto y octubre, una proyección que el Gobierno viene utilizando como referencia para medir el éxito del plan de estabilización.
Al mismo tiempo, reconoció que predecir el comportamiento mensual del índice sigue siendo complejo, una admisión que revela la volatilidad que todavía atraviesa la economía argentina.
El factor político en la dinámica inflacionaria
Caputo también introdujo un elemento político en su explicación del proceso inflacionario reciente. Según su interpretación, el proceso de desinflación se desaceleró luego de un período de volatilidad financiera previo a las elecciones legislativas del año pasado, cuando se generó una fuerte dolarización de portafolios.
Esa dinámica impactó —según el ministro— en tres variables clave: riesgo país, nivel de crecimiento e inflación, lo que provocó un retroceso en el proceso de desaceleración de precios.
Desde la óptica del Gobierno, la estabilidad política posterior a las elecciones permitió retomar el sendero de normalización macroeconómica. En ese marco, Caputo destacó que el Banco Central mantiene una política monetaria “apretada” y continúa comprando dólares, lo que considera una señal de consistencia del programa económico.
El ministro de Economía, @LuisCaputoAR, en el programa “Hablemos de Esto” de @todonoticias, se refirió al éxito del Argentina Week: “El clima de inversión que vimos esta semana en la Argentina fue fenomenal. Argentina tiene todo para ser un país potencia”. pic.twitter.com/DHbXWjXIKY
— Ministerio de Economía (@MinEconomia_Ar) March 13, 2026
Economía real: reconocimiento de tensiones sociales
Más allá del discurso de estabilización macroeconómica, el ministro admitió que la recuperación no se percibe de manera homogénea en la sociedad.
“La situación está mejor, pero no quiere decir que hay gente que la esté pasando bien”, afirmó.
La frase introduce una dimensión política clave: el Gobierno intenta sostener la narrativa de mejora macroeconómica sin negar las dificultades que atraviesan amplios sectores de la población, especialmente frente a el aumento de la morosidad en tarjetas de crédito y billeteras virtuales.
Ante ese escenario, Caputo planteó que la salida pasa por profundizar la caída de la inflación, reducir las tasas de interés y extender plazos de financiamiento para facilitar la adaptación de los hogares.
La apuesta por las inversiones tras la “Argentina Week”
El ministro habló después de la denominada “Argentina Week”, una serie de presentaciones ante inversores internacionales realizada en Nueva York. Según el balance oficial, la semana dejó anuncios de inversiones por 16.150 millones de dólares.
Entre los proyectos destacados se encuentran:
Mercado Libre, con 3.400 millones de dólares para expandir su operación logística y crear 1.900 empleos directos.
Transportadora de Gas del Sur, con 3.000 millones de dólares destinados a la industrialización de líquidos de gas natural en Vaca Muerta, proyecto que prevé 4.000 empleos directos y 15.000 indirectos, además de exportaciones por 1.200 millones de dólares anuales.
Pampa Energía, que solicitó adherirse al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) con un desembolso superior a 4.500 millones de dólares para la exploración y producción de petróleo no convencional.
First Quantum Minerals, con 5.250 millones de dólares para el proyecto de cobre Taca Taca en Salta, que proyecta 4.000 empleos durante la construcción y 2.000 en la etapa operativa.
El Gobierno vincula estos anuncios con la ampliación del RIGI mediante el Decreto 168/2026, que incorporó actividades de exploración y producción de hidrocarburos al régimen.
Para la administración nacional, este esquema busca convertir la estabilidad macroeconómica en un ancla de inversiones de largo plazo, particularmente en sectores energéticos y mineros.
Jubilaciones, reforma impositiva y límites fiscales
Caputo también descartó la posibilidad de otorgar aumentos adicionales a las jubilaciones en el corto plazo. Argumentó que el margen fiscal es limitado y que cualquier mejora adicional debería financiarse con mayor crecimiento económico.
“No podemos darnos el lujo de hacer cosas que nos encantaría hacer, como subir jubilaciones o bajar más impuestos, porque de algún lado tiene que entrar esa plata”, explicó.
La misma lógica se aplica a los cambios tributarios que el Gobierno analiza: las eventuales reducciones impositivas o la baja de retenciones dependerán del sostenimiento del superávit fiscal.
Otro eje central del discurso del ministro fue la necesidad de movilizar el ahorro privado fuera del sistema financiero. Caputo afirmó que los argentinos tienen 170.000 millones de dólares fuera del circuito bancario, una cifra que triplicaría los depósitos en pesos.
Para el Gobierno, recuperar la confianza suficiente para que esos recursos ingresen al sistema permitiría expandir el crédito y financiar inversión productiva, dos factores que considera clave para sostener el crecimiento.
Un equilibrio político todavía en construcción
El Gobierno busca sostener una narrativa clara: inflación en descenso, equilibrio fiscal y apertura a inversiones internacionales. Sin embargo, el dato de inflación de febrero recuerda que la estabilización económica sigue siendo un proceso frágil, expuesto a factores políticos, movimientos de precios relativos y tensiones sociales.
En ese contexto, el desafío oficial será demostrar en los próximos meses que el rebote inflacionario fue efectivamente transitorio. La evolución del índice de precios, la reacción del consumo y la llegada efectiva de inversiones serán variables centrales para medir si el programa económico logra consolidar el escenario que el Gobierno proyecta.
Por ahora, el mensaje de Caputo busca sostener la confianza. Pero la política económica argentina suele medirse menos por las promesas que por la persistencia de los resultados.
El gasto público primario devengado del Gobierno nacional volvió a mostrar una contracción significativa en enero de 2026 y alcanzó uno de los niveles más bajos de las últimas décadas en términos reales. De acuerdo con el Monitor de Gasto Primario Mensual elaborado por Analytica, el gasto cayó 4,2% interanual en valores constantes, profundizando la estrategia de ajuste fiscal del Ejecutivo.
El informe, con información disponible al 3 de febrero de 2026, detalla que el gasto devengado —que refleja la obligación de pago del Estado— se ubicó en niveles históricamente bajos, incluso por debajo de los registros observados en años de fuerte restricción presupuestaria Monitor de gasto enero 2026.
Obra pública y transferencias, los recortes más profundos
El mayor ajuste se concentró en la obra pública, que se desplomó un 97,1% interanual en términos reales. Dentro de ese rubro, las construcciones cayeron 95,8% y las transferencias de capital fueron prácticamente nulas, marcando un virtual congelamiento de la inversión estatal en infraestructura Monitor de gasto enero 2026.
También se registraron fuertes reducciones en las transferencias a provincias, que retrocedieron 64,5% real interanual, profundizando las tensiones fiscales entre la Nación y los gobiernos subnacionales. En paralelo, los programas sociales exhibieron una caída del 35,7%, con recortes significativos en Potenciar Trabajo (-25,6%), políticas alimentarias (-24,9%) y otros programas (-59,6%) Monitor de gasto enero 2026.
Jubilaciones, asignaciones y subsidios: comportamientos dispares
En contraste con el ajuste general, algunas partidas mostraron incrementos reales. Los subsidios económicos crecieron 139,2% interanual, explicados en gran medida por una baja base de comparación. Las asignaciones familiares aumentaron 1,1%, impulsadas por la suba de la Asignación Universal por Hijo (AUH), que avanzó 5,4%, aunque las asignaciones familiares tradicionales cayeron 6,1%. Por su parte, las jubilaciones y pensiones registraron una suba real moderada del 0,8% Monitor de gasto enero 2026.
Asistencia excepcional a provincias
El informe también señala que, durante enero, solo dos provincias recibieron Aportes del Tesoro Nacional (ATN). Chubut percibió 4.000 millones de pesos como asistencia financiera ante los incendios, mientras que Corrientes recibió 3.000 millones de pesos para atender las inundaciones en los municipios de San Luis del Palmar, San Roque y Santa Lucía Monitor de gasto enero 2026.
Un ajuste que redefine el rol del Estado
La dinámica del gasto primario confirma que el ajuste fiscal se apoya principalmente en la licuación de la inversión pública, la reducción de transferencias a provincias y el recorte de programas sociales, mientras se preservan —aunque con incrementos acotados— las prestaciones previsionales y algunas transferencias directas a los hogares.
El Monitor de Analytica advierte que el nivel de gasto observado en enero de 2026 se encuentra entre los más bajos de la serie histórica, consolidando un cambio estructural en el tamaño y la composición del gasto público nacional.
El Poder Ejecutivo Nacional dispuso el otorgamiento de un Bono Extraordinario Previsional de hasta $70.000, que será abonado en febrero de 2026 a jubilados y pensionados que perciben haberes bajos, mediante el Decreto 65/2026, publicado el 29 de enero de 2026. La medida apunta a compensar los efectos adversos que dejó la anterior fórmula de movilidad jubilatoria y a sostener el poder adquisitivo de las prestaciones, en el marco del esquema de actualización mensual por inflación vigente desde julio de 2024.
El marco normativo y los fundamentos económicos de la medida
El decreto se apoya en un extenso entramado normativo del sistema previsional argentino. Recuerda que el Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones (SIJP) fue instituido por la Ley N° 24.241 y luego unificado en un régimen público de reparto mediante la Ley N° 26.425, que dio origen al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). También incorpora a la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), creada por la Ley N° 27.260, y a las pensiones no contributivas y graciables a cargo de la ANSES.
En los considerandos, el Ejecutivo realiza una evaluación crítica de la Ley N° 27.609, que estableció la fórmula de movilidad jubilatoria vigente desde marzo de 2021. Según el decreto, esa fórmula presentó “graves y serios inconvenientes” al no contemplar adecuadamente la inflación, generando un desfasaje entre la evolución de los precios y el traslado a los haberes. Ese esquema, señala el texto, tuvo “efectos perjudiciales para todos los jubilados y pensionados”, pero impactó con mayor intensidad en los sectores de menores ingresos.
Como respuesta a esa situación, el Gobierno recuerda que desde enero de 2024 hasta enero de 2026 se otorgaron ayudas económicas y bonos previsionales mensuales, y que mediante el Decreto N° 274/24 se modificó la movilidad jubilatoria, estableciendo la actualización mensual de los haberes según el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del INDEC, a partir de julio de 2024. El bono de febrero de 2026 se presenta así como una compensación puntual por los efectos acumulados del régimen anterior.
A quiénes alcanza el bono y cómo se determina el monto
El Bono Extraordinario Previsional será liquidado por titular y alcanzará a un universo amplio de beneficiarios del sistema de seguridad social administrado por la ANSES. Incluye a:
Titulares de prestaciones contributivas previsionales otorgadas bajo la Ley N° 24.241, regímenes nacionales generales anteriores y sus modificatorias, regímenes especiales derogados y ex cajas provinciales o municipales transferidas a la Nación, cuya movilidad se rija por el artículo 32 de la Ley N° 24.241, así como las prestaciones del régimen del Decreto N° 160/05.
Beneficiarios de la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM).
Beneficiarios de pensiones no contributivas por vejez, invalidez, madres de siete hijos o más, y demás pensiones no contributivas y graciables cuyo pago esté a cargo de la ANSES.
El decreto fija dos criterios centrales para el cálculo del monto. Para quienes perciban, por la suma de todas sus prestaciones vigentes, un ingreso menor o igual al haber mínimo previsional garantizado —establecido en el artículo 125 de la Ley N° 24.241—, el bono será pagado en su totalidad, hasta el tope máximo de $70.000. En cambio, para quienes superen el haber mínimo, el bono será variable y se ajustará al monto necesario para alcanzar el tope que resulte de la suma del haber mínimo más el bono máximo previsto.
La norma aclara que los beneficios deben encontrarse vigentes en el mes de la liquidación, que en el caso de pensiones con copartícipes se considerará un único titular, y que el bono tendrá carácter no remunerativo, no será susceptible de descuentos ni computable para ningún otro concepto.
Impacto fiscal, rol de ANSES
Desde el punto de vista institucional, el decreto faculta a la ANSES a dictar las normas aclaratorias y complementarias necesarias para la implementación, control y eventual recupero de percepciones indebidas. A su vez, la Jefatura de Gabinete de Ministros deberá realizar las adecuaciones presupuestarias correspondientes para garantizar el financiamiento del bono.
En términos económicos y sociales, la medida refuerza la estrategia de sostener ingresos reales de los jubilados de menores recursos, en un contexto en el que la movilidad atada al IPC busca evitar nuevas pérdidas frente a la inflación. Los principales sectores alcanzados son los jubilados y pensionados que perciben el haber mínimo y las prestaciones no contributivas, históricamente más expuestos a la erosión inflacionaria.
El bono de febrero de 2026 aparece así como una señal de cierre de ciclo respecto del esquema de compensaciones transitorias iniciado en 2024, mientras el Gobierno sostiene que la actualización mensual por inflación constituye el nuevo ancla para la previsibilidad del sistema previsional.