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Tras un debate con escándalo, Cambiemos avanzó con la reforma previsional en Diputados

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Por Carolina Ramos, Parlamentario.com. Hubo gritos. Hubo insultos. Hubo pancartas y hasta brotes de violencia. Nada impidió que Cambiemos cumpliera con el objetivo que fue a buscar este martes al plenario de comisiones: alzarse con el dictamen de la reforma previsional para votarlo la semana próxima en el recinto. El oficialismo se valió de sus propios legisladores y un puñado de aliados para avanzar con el proyecto y crece la tensión por las dudas del bloque Justicialista, que resolvió no pronunciarse.

Sobre 80 integrantes de las comisiones de Presupuesto y de Previsión Social, Cambiemos consiguió 39 firmas, gracias al apoyo de la santiagueña Norma Abdala de Matarazzo (Frente Cívico) y cuatro miembros del interbloque Argentina Federal: el tucumano José “Mellizo” Orellana, el misionero Jorge Franco, el cordobés Paulo Cassinerio y el chaqueño Juan Mosqueda, único presente del BJ.

La reunión se desbordó por la presencia de jubilados y dirigentes sindicales que coparon la sala del segundo piso del Anexo C para intentar frenar la iniciativa. En las calles, las voces en contra se multiplicaron en una manifestación con corte de uno de los carriles de la calle Rivadavia. Pero al cabo de casi ocho horas de un debate bajo tensión extrema, Cambiemos ya hacía números pensando en el recinto.

Los ministros de Hacienda, Nicolás Dujovne, y de Trabajo, Jorge Triaca, esbozaron una defensa de la reforma jubilatoria con gráficos que quedaron en un segundo plano. El flamante presidente de la Comisión de Previsión, Eduardo Amadeo (Pro) se esforzó por contener la furia, pero fue el blanco más recurrente de las críticas. “¡No tenés cara!”, le reprochaban una y otra vez los jubilados presentes.

“¡Esto no es el palco de Plaza de Mayo, es el Congreso de la Nación!”, se defendió el macrista. Minutos después, el jefe del bloque, Nicolás Massot estallaba en ira contra el kirchnerismo. “¡Ustedes prendieron fuego la casa y hoy se quejan del olor a humo! ¡Las jubilaciones se han pagado con una máquina de hacer billetes o con la toma de deuda permanente”, exclamó el diputado, y remató: “¡Vamos juntos a Ezeiza y a Marcos Paz y pidamos por la guita!”.

Al inicio del encuentro, Triaca marcó la necesidad de “fundamentar la propuesta hablando de la sustentabilidad del sistema previsional, no sólo mirando esta generación sino las generaciones futuras”. A su vez, destacó las “enormes conquistas de los últimos meses a partir del diálogo” y señaló que “para discutir se requiere madurez”.

Por su parte, Dujovne dijo estar “protegiendo” a los jubilados con la nueva fórmula y cargó contra la gestión anterior por “la mentira que llevaron adelante con los índices”, que dificultaba el cálculo del haber. Emilio Basavilbaso, ubicado a pocos asientos a su izquierda, casi no intervino en el debate.

Desde el Frente para la Victoria-PJ, Agustín Rossi y Cristina Álvarez Rodríguez intentaron apaciguar el enojo de los jubilados presentes. Mientras tanto, se sucedían discursos de dirigentes en contra de la reforma, entre ellos Sergio Palazzo, secretario general de la Asociación Bancaria; Sonia Alesso, de CTERA; y Leonardo Fabre, de APOPS.

“No usen de excusa las economías provinciales. Los diputados no representan a los gobernadores; representan al pueblo que los votó”, advirtió Alesso, de las más aplaudidas. También pasó por el plenario el líder de SUTEBA, Roberto Baradel.

La vocera del Frente Renovador en temas previsionales, Mirta Tundis, explicó que “si la reforma se aprueba, los jubilados recibirán casi 700 pesos menos de aumento”. “El Gobierno dice que va a haber otros aumentos, sí, pero serán sobre una suba devaluada. No habrá relación entre los incrementos jubilatorios y el resto de los servicios”, lamentó.

A su vez, dio un mensaje a sus pares de la oposición: “Una cosa es no acompañar, votar en contra y decir que no, y otra cosa, es hacer grandes discursos en contra y luego abstenerse. Es darle un guiño al Gobierno y un sí a la reforma”.

La reforma previsional obtuvo media sanción en el Senado el pasado 29 de noviembre, con 43 votos afirmativos, 23 negativos y tres abstenciones. De acuerdo a las modificaciones incorporadas, la fórmula para la actualización de los haberes jubilatorios y beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH) se calculará en un 70% en base al índice inflacionario y un 30% según el nivel de variación salarial.

 

El proyecto establece un Nuevo Índice de Movilidad Jubilatoria que se establece de la siguiente forma:

• 70%: basado en las variaciones del Nivel General del Índice de Precios al Consumidor Nacional elaborado por el INDEC.

• 30%: considerando las Variaciones de la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE).

• Se aplica trimestralmente, a partir de marzo de 2018, mejorando el esquema actual que solo prevé dos ajustes anuales.

Según los cálculos oficiales, se estima un crecimiento del poder adquisitivo de los haberes de aproximadamente 5% en el transcurso de 2018 (comparación diciembre 2018 vs diciembre 2017) y aproximadamente 2% adicional en 2019.

Además sostiene que la mejora en la capacidad de compra que proyecta el nuevo Índice de Movilidad para los años 2018 y 2019, se aplicará sobre una base de haberes que acumularán una recuperación real del 2,9% en el 2017.

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La Fundación Mediterránea dio su diagnóstico de la economía de Macri: optimismo con varios peros

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La delegación NEA de la Fundación Mediterránea cerró el año con un balance de la realidad económica matizado con un cocktail con empresarios de toda la región. El presidente del Instituto de Estudios Económicos sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana, Marcelo Capello rompió el hielo con una mirada sobre las últimas reformas del Gobierno nacional y su impacto en la economía. “Hay optimismo, pero con muchos peros”, deslizó sobre las medidas de Mauricio Macri, sobre quien advirtió, camina haciendo equilibrio “en una delgada línea roja”.

Capello mostró que los indicadores económicos revirtieron la caída de 2016, pero todavía los brotes verdes no llegaron al consumo masivo, que se refleja en las ventas de supermercados, ni a los autos nacionales, ya que la suba en las ventas se explica casi con exclusividad por las marcas importadas.

El especialista reconoció que la mejoría no llegó a la “masa”, ya que el salario real creció apenas por encima de la inflación y el consumo se mantiene en los mismos niveles del año pasado y podría estancarse también en 2018.

Sin embargo, sostuvo que la economía de Misiones creció 1,8 por ciento en el segundo trimestre de este año. “Con la economía Macri, le fue mejor a la Pampa Húmeda”, comparó.

Después, pasó a enumerar algunos puntos flacos que deberían ser señales amarillas. “El déficit financiero es de 6.8 por ciento del PBI, lo mismo que en 2016, mientras que en 2015 era de 5 puntos”, graficó.

“Es más del doble del déficit de los 90 y se financia con deuda, lo que plancha el tipo de cambio”, explicó.

Capello reveló que no hay un ajuste de fondo en las cuentas públicas, que apenas bajó 0,4 por ciento del PBI en dos años, aunque el gasto en subsidios se redujo uno por ciento. Lo que aumentó fue el pago de los intereses de la deuda y los fondos previsionales, que ahora se pretenden achicar con la reforma que tiene media sanción del Senado.

El déficit se explica también por una menor recaudación a raíz de la baja de retenciones a la soja y algunos otros impuestos que han bajado.

El otro punto sobre el que alertó el economista fue el déficit comercial, que es igual al de 1997. “Es un problema por el tipo de cambio apreciado y los altos costos laborales en dólares”.

Capello coincidió con la mirada de los empresarios misioneros que advierten que la reforma impositiva debe contemplar la situación de economías de frontera afectadas por las asimetrías. “Es negativo que se elimine las compensaciones por zonas alejadas de la Capital”, sostuvo. Por caso, si se sostiene la exención de aportes patronales hasta 12 mil pesos, en realidad, los empresarios misioneros terminarán pagando más, ya que actualmente hay una reducción de aportes que llega al 9.7 en Posadas y 10.5 en el interior. Con la reforma impositiva, habrá que pagar 17 por ciento de aportes patronales. Capello reveló que le planteó este problema a los funcionarios de Hacienda, pero la respuesta fue que “no es bueno discriminar por regiones”, misma respuesta que recibieron autoridades de la Confederación Económica de Misiones cuando hicieron el mismo reclamo.

Otra crítica que hizo Capello es al ajuste sobre los jubilados. Indicó que con el sistema actual, de actualización por inflación, los jubilados deberían cobrar el año que viene cerca de 25 por ciento más. Ahora se reducirá a 20 o 21 por ciento, lo que supone un ahorro del 0,3 por ciento del PBI, en un monto equivalente a los 40 mil millones de pesos. Pero, advirtió, con la reforma, que se aplicará desde marzo, los jubilados perderán tres meses de cálculo de inflación.

Después, Gustavo Reyes, mostró algunas señales de optimismo. Indicó que mejoró la confianza del consumidor, pese a que el consumo “no explota”.

Para el economista mendocino, Argentina tiene acceso al financiamiento externo por un bajo riesgo país, por debajo del seis por ciento. Sin embargo, el déficit de cuenta corriente es el doble de los países emergentes, lo que revela un nivel de gastos por encima de los ingresos, con déficits gemelos que se financian en el 80 por ciento por toma de deuda externa.

“La inflación está bajando, pero menos de lo que proyectaba el Banco Central”, aseguró. Reyes advirtió que “hay un éxito relativo del Central” en sus políticas antiinflacionarias, ya que las tasas altas atraen el ingreso de dólares y eso plancha el tipo de cambio, lo que a su vez, esconde una tasa de inflación mucho más elevada. “Las puertas abiertas a la entrada de dólares generan un Deja Vu de la historia argentina, que todos sabemos cómo termina”, dramatizó.  

El economista advirtió que hay riesgos de corto plazo en el financiamiento del gasto vía endeudamiento, ya que el país queda expuesto a una eventual suba de las tasas de interés de los mercados financieros o un shock como el Tequila en los 90.

También puso el alerta en el riesgo de que exploten los pasivos del Banco Central, ya que la deuda en Lebacs, puede superar a las reservas de la entidad.

A mediano plazo, alertó sobre el déficit fiscal, cuya reducción “gradual” expone al país a una elevada deuda, cuyo grifo puede cerrarse en cualquier momento. “Si se financiara en pesos, necesitaríamos una emisión que equivaldría a un 70 por ciento de inflación”, advirtió.

Reyes explicó que el gasto solo bajó en subsidios, pero el gasto financiero aumentó 28 por ciento, lo que revela un “cero ajuste” real. “Las reformas impositivas no parecen muy ambiciosas, ya que tendrán impacto recién en cinco años”, argumentó.

“Hay cero plan de Argentina. No hemos visto planes”, de reformas estructurales, cuestionó. Ante una consulta de Economis, Reyes sostuvo que los riesgos de mediano plazo no están demasiado lejos en el horizonte. “Si no hay cambios profundos en 2018, 2019 puede ser un año complicado”, pronosticó.  

Antes de los brindis, el economista misionero Gerardo Alonso Schwarz dio un panorama sobre la región. Contó algunas flaquezas de la economía regional, como los salarios bajos y la pérdida de empleo en los últimos dos años, que se recuperó levemente en los últimos meses. Sin embargo, la construcción, el sector más afectado, todavía está cuatro mil puestos debajo del pico de los quince mil obreros en blanco de agosto de 2015.

 

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El Congreso ante las reformas del Ejecutivo

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La reforma laboral fue congelada en el Senado por decisión de los legisladores peronistas y los líderes sindicales. El bloque liderado por Miguel Ángel Pichetto decidió poner la pelota en la cancha gremial, suspendiendo su tratamiento “hasta que los dirigentes gremiales se pongan de acuerdo en la materia”. Esto equivale a poner un tiempo indefinido al tratamiento del proyecto, ya que los líderes sindicales no están de acuerdo y es difícil que eso vaya a cambiar.

En cambio, el pasado jueves 30 de noviembre dio media sanción al proyecto de movilidad jubilatoria. En esta ocasión, el bloque FPV-PJ no apoyó en forma unificada la iniciativa del Ejecutivo, pero aportó nada menos que 20 votos afirmativos. Ahora pasará a Diputados, donde hay incertidumbre. Monzó va a esperar a que asuman los nuevos diputados el 10 de diciembre para llevar el proyecto al recinto: a partir de esa fecha, Cambiemos contará con 108 bancas propias. Necesita 22 votos. Todo indica que será un a votación ajustada, pero Monzó dice que los números le dan. Es un tema de alta sensibilidad y se oponen tanto el bloque del Frente para la Victoria como el Frente Renovador (que queda menguado pero tiene entre sus referentes a Mirta Tundis, una defensora de los jubilados), el Movimiento Evita, los puntanos que responden a Rodríguez Saá; están en duda los neuquinos.

¿De dónde saldrán los 22? El gobierno tiene para pescar entre los justicialistas antikirchneristas del bloque que lidera Diego Bossio. Perro en este caso tiene una restricción: Bossio, ex director de la ANSES, es el autor de la ley que se quiere modificar, y se opone. No puede hacer otra cosa. Pero hay otros diputados, alineados con los gobernadores de Salta, Entre Ríos, San Juan y Tucumán, que pueden ser los aliados de Cambiemos en esta. Lo mismo aplica a los diputados que responden a los gobernadores de Misiones y Santiago del Estero. Con esta aritmética, el oficialismo descuenta que antes de fin de año estará vigente el nuevo marco previsional.

Ambos casos dicen bastante acerca del Congreso que se viene en 2018. Finalizando el 2017, una de las características extrañas de la política argentina es que aún no estamos en condiciones de proyectar, con suficiente precisión, cómo será el Congreso por venir. Sabemos algunas cosas básicas, como que Cambiemos incrementará sus dos bancadas -sin llegar a la mayoría en Diputados, y alcanzando finalmente el tercio en Senadores- y que el peronismo menguado tenderá a la división. Pero aún no se han resuelto algunos detalles.

En Diputados, Cambiemos hoy tiene una situación cómoda. Tal como mencionamos, tras haber superado el 40% en las últimas elecciones nacionales, tendrá 108 bancas a partir del 10 de diciembre. A pocas de alcanzar el quórum. Esta comodidad, y el hecho de que tiene bastante de donde pescar -el archipiélago de los peronismos y los partidos de distrito- lo liberan de acuerdos más permanentes, como el que mantuvo con el Frente Renovador en 2016. El partido de Massa, quien se despide del Congreso el 10 de diciembre, no tiene senadores. Vuelve al llano, y se transforma en una isla más del archipiélago. Ahora, Monzó necesita una veintena de diputados para arrancar las sesiones y los puede obtener de varios lugares. Lo probable, como consecuencia de esto, es que Cambiemos termine manejando la mayoría de las comisiones: no necesita hacer favores.

En el Senado, en cambio, ni Cambiemos ni el bloque peronista tendrán el control. Cambiemos, por obvias razones aritméticas. Algunos ya tienen fantasías sobre el crecimiento del bloque en 2019. Mientras tanto, hay dos años por delante de una situación ambigua.

Pero Pichetto tampoco será el jefe indiscutido de ese grupo numeroso de senadores afiliados al PJ. Su rol será el de un coordinador parcial. Hay cuatro perfiles de senador peronista. El primero es el de los senadores alineados con sus gobernadores; en este se cuentan muchos de los que formarán parte del “bloque de Pichetto”. El segundo es el de los “sin tierra”, que provienen de provincias no gobernadas por el peronismo; allí también se cuentan algunos que tienen pretensiones gobernatoriales, como Omar Perotti en Santa Fe, que no son kirchneristas pero tampoco acompañaron la reforma previsional. ¿Para qué pagar costos políticos antes sus electorados? El tercero es el de los senadores que no se deben a sus gobernadores, aun cuando vienen de provincias con mandatario peronista; este perfil está subestimado por el análisis político, que tiende a ver al Senado como un ejército de levantamanos sin bucear en las complejidades de la política provincial. Y hay un cuarto subgrupo, que es el de los cristinistas. En este último sector está, en principio, la propia Cristina. No sabemos aún cuántos más la seguirán, pero la votación del 30 de noviembre permite suponer que unos 9 o 10 senadores podrían alinearse con la ex presidenta.

Esta fragmentación del Senado peronista expresa, en buena medida, la ausencia de un liderazgo general del peronismo. Algo que solo se resuelve, en la Argentina, desde el ejercicio del Poder Ejecutivo por parte del peronismo. Por varias razones, que suelen confluir en dos: plata y votos. Plata para gobernar -llevarse bien con la Casa Rosada suele ser una precondición para poder gobernar una provincia- y una lista nacional potente que arrastre votos en las elecciones locales. Dado que estar en la oposición no brinda esas cosas, el archipiélago peronista es lógico y esperable. El sistema funciona así.

Tal vez, Pichetto logre mantener adentro a una mayoría de senadores peronistas. Para eso, necesitará mantenerlos contentos, ya que de lo contrario se verán tentados a formar monobloques. Y ahí, el archipiélago estratégico antes descrito se volverá visible y formal. Un bloque partido en varios pedazos, imagen de época.

Pero más allá de la forma más o menos fragmentaria que adquiera este Senado peronista, lo cierto es que habrá mucha negociación. El pacto fiscal abrió un paraguas de gobernabilidad entre la Casa Rosada y los gobernadores, que tendrá un segundo capítulo en la reforma tributaria. Pero los gobernadores también tienen su agenda. El cogobierno no es automático, ni hegemónico. En cualquier momento, si una de las partes se considera poco satisfecha puede volver a discutir. Algo parecido viene ocurriendo con el campo: el gobierno le dio mucho a este sector, pero su agenda de pedidos no se acaba. Lo vemos, ahora, con el caso del impuesto inmobiliario. Un tema menor, comparado con las retenciones. Los lobbies no cesan.

Es esperable, también, que un gobierno que se siente todopoderoso trate de imponerse sobre el archipiélago peronista. Algo de eso está ocurriendo con la Procuración vacante. Semanas atrás, todo indicaba que ese lugar podía ir para el Senado peronista, con la precandidatura de Rodolfo Urtubey. Pero recientemente la cosa cambió hacia un perfil más judicial. Sabemos que Macri es ahora el centro del sistema, y que los gobernadores van a orbitar a su alrededor. Pero para orbitar, la ecuación tiene que cerrar a cada vuelta de rosca.

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Federalismo a la porteña

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El reformismo permanente tiene entre sus principales víctimas a las tan mencionadas en campaña de 2015 economías regionales, no solo no se solucionó el problema de ninguna economía regional sino que se agudizaron, a excepción que el equipo de hacienda y el flamante ministro de oligarquía entienda por economía regional a la pampa húmeda productora de oleaginosas, pero la geografía económica argentina no lo estima así y como para muestra hace falta un botón veamos una actividad que para la provincia de misiones es determinante, el tabaco.

Algunos números de la actualidad de la actividad, la actividad pasa de los peores momentos de los últimos 25 años, la campaña anterior el área sembrada se redujo en un 20% y una baja en un 14% de la producción, el desplome se debe básicamente a que la mayoría de la producción se vuelca a abastecer el mercado interno, pero como durante el 2016 se produjo un aumento en los impuestos internos que lo llevo de 60% al 75% y que este año de aprobarse la reforma tributaria los llevara aún más alto aun, situando a la argentina como el país con mayor carga tributaria de américa latina, superando el 80% y llegando al 90% con la reforma tributaria, que como agravante el impuestazo afecta con mayor potencia a la producción de los cigarrillos de menor valor y desgravando a aquellos de segmentos Premium, una clásica de cambiemos, pero esto agrega la complejidad de incentivar la competencia con los cigarrillos ilícitos.

En el ranking mundial la Argentina es el 7mo. País productor de tabaco, por lo que las alarmas se encienden por toda la industria, según la consultora economía y regiones las más afectadas por la caída de la producción fueron chaco (-32,2%) y Misiones (-28.3%), en tanto que las hermanas mayores que concentran el 70% de la producción, Jujuy cayó un 15% y Salta apenas  subió un 0.2%. es de esperar que con mayor peso sobre los impuestos internos el consumo caiga y la actividad sufre más caídas, los cultivos de renta en la provincia de misiones y del todo el NEA y el NOA están en crisis en base a la caída de la demanda interna y un dólar atrasado que imposibilita también las exportaciones, que sería una salida pero los des manejos son tales que ninguna de las clásicas actividades misioneras (yerba, te, tabaco, madera)atraviesa un buen momento las economías regionales te las debo, acá no hay rebaja de impuestos, ni regímenes promocionales, ni quita de ganancias, solo sacrificio y el lema vacío de vamos juntos, yo me pregunto ¿hacia dónde vamos juntos? Vamos la provincias siempre olvidadas y desatendidas juntas a mantener por siempre a la mágica de ciudad de Buenos Aires, porque en un país federal en los papeles pero profundamente unitario y más aún cuando se elige a un presidente y casi todo su equipo de gobierno de un origen porteño esto no auguran demasiado conocimiento ni preocupación por los provincianos. Quizás porque no hemos aprendido nada de nuestra historia y es la causa de nuestras continuas y recurrentes recaídas en viejos errores es que se me viene a la mente una frase del ultimo caudillo del interior Felipe Varela que decía allá por 1866 en una proclama de dirigida Bartolomé Mitre hombre que unifico el país a sangre y fuego que decía “Ser porteño es ser ciudadano exclusivista, y ser provinciano es ser mendigo sin patria, sin libertad, sin derechos.”

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¿Qué hacemos con los jubilados?

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Escriben Guillermo Knass y Martín Leiva Varela, ECONEA, para Economis. Argentina está pasando por un momento único e irrepetible en la historia, esta transitando su bono demográfico, esto significa que hay mas gente en la Población Económicamente Activa o en edad de trabajar que en la Inactiva. Este bono se considera cuando hay mayor cantidad de personas entre 15 y 59 años en un país, que es donde es menor el costo por trabajador activo de sostener a los infantes y a la clase pasiva. Esto potencialmente es una oportunidad histórica para generar ahorro y volcarlo al crecimiento de la economía. En Europa por el contrario  tienen el problema de la población envejecida por la baja natalidad de las últimas décadas y el alargamiento de la esperanza de vida por los avances médicos y los cuidados de la población adulta.

Por el contrario, África en general tiene una alta proporción de población por debajo de los quince años por sus incipientes avances en salir de la pobreza, lo que disminuye la mortalidad infantil, con lo que para entrar en el bono demográfico le falta un tiempo.

En el gráfico siguiente podemos visualizar la duración de nuestro bono demográfico y del resto de los países de Latinoamérica.

Pero el tema en cuestión no es el bono demográfico en si, sino decir “tenemos problemas con nuestro sistema previsional estando en el bono demográfico, ¿entonces que pasará en el 2030 cuando salgamos de él?”.

Dentro del paquete de reformas que se esta negociando en estos días entre Nación y Provincias se encuentra la discusión de poder encontrarle solución a un esquema de jubilaciones y pensiones que, mediante el “bono demográfico” es profundamente deficitario.

 

 

Los números:

La Argentina volvió al sistema de reparto en el 2008, esto significa que en principio las jubilaciones se pagan con lo que se recauda de los trabajadores activos. El sistema instaurado en los 90 (de capitalización y ahorro consistía en que cada trabajador tenia una cuenta donde depositaba su aporte mensual, el que era administrado por una AFJP para hacerlo crecer y retribuírselo al momento de jubilarse).

Existen aproximadamente 8,2 millones de jubilaciones y pensiones.

Estas sumaran $1.210.813 millones de pesos en el 2018, aproximadamente un 9 % del PBI.

Solo un 30 % de estas se financian con aportes y contribuciones, o sea un 3 % del PBI.

El déficit previsional equivale a 6% del PBI, esto es la diferencia entre lo que recauda y lo que paga.

La relación de trabajadores y jubilados en la Argentina es de 1,3 o sea que bajo el sistema de reparto un trabajador debería debería trabajar lo suficiente para su consumo y ahorro personal y casi para pagar una jubilación.

De los datos mencionados arriba podemos extraer las siguientes conclusiones:

  • Para que el sistema de reparto sea genuino partiendo de que hoy el monto y la cantidad de jubilaciones y pensiones es la correcta necesitaríamos dos trabajadores en blanco más por cada jubilado y pensionado existente.
  • Se estima que existe un 34 % de trabajadores informales con lo cual ingresándolos al mercado formal y realizando los aportes seria una gran ayuda al sistema.
  • La recomendación es que existan 3 trabajadores por jubilado para que el sistema funcione, no nos olvidemos que nos encontramos en el bono demográfico en estos años, quiere decir que potencialmente existe el máximo de trabajadores combinado con el mínimo de jubilados que puede dar la estructura demográfica de nuestro país.
  • Una vez que dejemos de transitar el bono demográfico el problema se agravará más, dado que habrá menos trabajadores por jubilado y a esto debemos sumarle que la esperanza de vida se extiende aún más.

Ver gráfico siguiente:

Separando la paja del trigo:

 

El problema no es solamente argentino, el mundo es así principalmente por los avances en medicina y la planificación familiar.

También el trabajo basado en el esfuerzo físico va disminuyendo, con lo cual irá corriendo la edad jubilatoria acorde a la capacidad no es descabellado.

Por otro lado, afirmar que el sistema de jubilaciones se tiene que financiar estrictamente con aportes de tres trabajadores es algo muy rígido, así que no esta mal que se financie con parte de los impuestos.

La particularidad de nuestro país es que está atravesando el bono demográfico, pero también está atravesando la emergencia previsional.

Si no logramos crecimiento que aporte ingresos mas altos y mayor formalidad en el empleo tenemos un problema grave a enfrentar en quince años y la verdad esperamos no morirnos antes.

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