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Misiones activa recomposición salarial escalonada hasta septiembre y prioriza a docentes, policías y jubilados

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En un escenario económico marcado por la desaceleración de la inflación, pero con fuertes restricciones fiscales a nivel nacional, el Gobierno de Misiones puso en marcha un cronograma escalonado de actualización salarial que se extenderá entre julio y septiembre y alcanzará a toda la administración pública provincial.

La decisión, dispuesta por el gobernador Hugo Passalacqua, contempla incrementos para docentes, fuerzas de seguridad, jubilados y pensionados durante julio, una actualización para el personal retirado en agosto y una segunda etapa de recomposición para docentes y policías en septiembre. Paralelamente, ese mismo mes se retomarán las negociaciones salariales con los trabajadores de Salud y de la Administración Central.

El Ejecutivo provincial sostuvo que la planificación financiera y la disponibilidad de recursos permiten avanzar con una política de recomposición progresiva de los salarios, pese al complejo contexto macroeconómico.

Uno de los sectores donde el impacto será más significativo es el docente, especialmente entre quienes tienen menor antigüedad y perciben los salarios más bajos.

Según el Gobierno provincial, al comparar los haberes de julio de 2026 con los de diciembre de 2025 -y los previstos para septiembre con esa misma base-, la mejora acumulada supera la inflación nacional registrada en ese período, generando una recuperación del poder adquisitivo para los maestros que inician su carrera.

Desde julio, un maestro de grado sin antigüedad percibirá $801.000, mientras que en septiembre ese salario ascenderá a $820.000. En el caso de quienes además cobran el programa Hora Más, el ingreso llegará a $1.101.000 en julio y a $1.120.000 en septiembre.

Para los docentes con mayor trayectoria, el incremento será de $36.191 por cargo de nivel primario en julio, alcanzando una mejora acumulada de $72.656 por cargo en septiembre.

La Provincia también ratificó la continuidad del Fondo Provincial de Incentivo Docente (Fopid), creado tras la eliminación del Fondo Nacional de Incentivo Docente (Fonid) por parte del Gobierno nacional desde diciembre de 2023, con el objetivo de sostener ese complemento salarial para el sector.

Policía: actualización diferenciada según la zona

Las fuerzas de seguridad también tendrán dos etapas de recomposición.

Un agente destinado en la zona capital cobrará $1.116.251 en julio y alcanzará $1.155.006,26 en septiembre.

En tanto, para el personal que presta servicios en la zona norte de la provincia, donde existen adicionales específicos por destino, el salario será de $1.326.576 este mes y llegará a $1.373.429,69 en septiembre.

Jubilados, retirados y nuevas negociaciones

El esquema también contempla una actualización para jubilados y pensionados en julio, mientras que el personal retirado percibirá su recomposición durante agosto.

Ese mismo mes el Gobierno volverá a convocar a las mesas salariales de Salud y Administración Central, donde se discutirán las nuevas mejoras para esos sectores.

Cronograma de actualización salarial

Julio

  • Docentes.
  • Fuerzas de Seguridad.
  • Jubilados y pensionados.

Agosto

  • Personal retirado.
  • Reapertura de las mesas salariales de Salud y Administración Central.

Septiembre

  • Segunda etapa de actualización para docentes.
  • Segunda etapa de actualización para las fuerzas de seguridad.

Con este esquema, el Gobierno provincial busca distribuir las recomposiciones a lo largo del tercer trimestre, priorizando los sectores con mayor impacto presupuestario y sosteniendo una política salarial diferenciada frente al escenario económico nacional.

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Más jubilados pierden poder adquisitivo y ajustan su economía mensual

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Durante años, la jubilación fue concebida como una etapa en la que los ingresos previsionales permitían cubrir las necesidades básicas luego de una vida de trabajo. Sin embargo, para una porción creciente de los adultos mayores en Argentina, esa ecuación se ha vuelto cada vez más difícil de sostener. El aumento del costo de vida, la presión de los gastos de salud y la pérdida de poder adquisitivo de los haberes están modificando la economía cotidiana de millones de jubilados, que buscan distintas estrategias para compensar el deterioro de sus ingresos.

En ese contexto, el acceso al crédito comienza a ocupar un lugar cada vez más relevante. Aunque los préstamos personales para jubilados existen desde hace años, el fenómeno adquiere una nueva dimensión en un escenario donde los gastos esenciales absorben una proporción creciente de los ingresos. Al mismo tiempo, diversos estudios muestran que cada vez más personas mayores continúan trabajando después de la edad jubilatoria para complementar sus recursos y otras recurren a financiamiento para afrontar consumos que antes podían cubrir con sus haberes mensuales.

La situación refleja una realidad compleja que atraviesa a buena parte del sistema previsional argentino. Según un informe elaborado por el economista Nadin Argañaraz, en base a daros del Anses y el Indec, la evolución reciente de las jubilaciones muestra resultados muy diferentes dependiendo el nivel de ingresos de cada beneficiario. Mientras los jubilados que perciben el equivalente a tres haberes mínimos registraron una mejora real del 7,8% entre noviembre de 2023 y abril de 2026, quienes cobran la jubilación mínima más bono sufrieron una caída real del 10,3% durante el mismo período.

La diferencia se vuelve aún más evidente cuando se observan las pérdidas acumuladas. De acuerdo con el análisis, un jubilado que percibe tres haberes mínimos acumuló una ganancia equivalente a 1,1 ingresos mensuales en los últimos 29 meses. En cambio, quienes cobran la mínima más bono perdieron el equivalente a 1,8 haberes completos durante el mismo lapso.

La perspectiva de largo plazo resulta todavía más desafiante. Si la comparación se amplía al período comprendido entre 2017 y 2026, los jubilados que perciben tres haberes mínimos acumulan una pérdida equivalente a 26,1 ingresos mensuales promedio de 2017. Traducido a valores actuales, esa diferencia supera los $51,6 millones. En el caso de quienes cobran la mínima más bono, la pérdida acumulada alcanza los 17,3 haberes y equivale a más de $11,4 millones.

Más allá de los ingresos nominales, uno de los indicadores que mejor refleja las dificultades que enfrentan los jubilados es el comportamiento de los gastos esenciales. Entre ellos, los medicamentos ocupan un lugar central debido a que representan un consumo difícil de postergar o reemplazar.

Un relevamiento del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) sobre medicamentos de uso frecuente entre adultos mayores indica que los incrementos registrados desde septiembre de 2023 hasta marzo de 2026 fueron persistentes y muy superiores a la evolución de los haberes previsionales. El caso de Losacor ilustra la magnitud del fenómeno: el medicamento pasó de costar poco más de $6.400 a superar los $28.000 en apenas dos años y medio.

La situación se repite en otros tratamientos de uso habitual. Aspirina Prevent pasó de aproximadamente $1.700 a cerca de $9.000 durante el mismo período, mientras que productos como Lotrial y T4 registraron aumentos similares. Entre los medicamentos que más se encarecieron aparecen Daflon 500, con una suba acumulada del 523%; Lasix, con 482%; Micardis, con 472%; Trapax, con 463%; y Aldactone A, con 460%.

Como consecuencia de esta dinámica, el poder de compra de los jubilados en medicamentos sufrió un fuerte deterioro. De hecho, entre 2023 y 2026 un jubilado que percibe la mínima con bono perdió un 17,2% de capacidad de compra específicamente en este rubro.

La caída resulta aún más visible cuando se analiza cuántas unidades pueden adquirirse con un haber mensual. En septiembre de 2023, un jubilado podía comprar aproximadamente 18 cajas de Daflon 500; en marzo de 2026 apenas podía acceder a ocho. Lasix pasó de 25 a 11 unidades; Micardis de 22 a 10; y Trapax de 20 a nueve. Incluso medicamentos más económicos muestran una tendencia similar: la cantidad de cajas de Aspirina Prevent que puede adquirir un jubilado cayó de 60 a 30, mientras que en el caso de Ibupirac 600 descendió de 35 a 17.

La importancia de este fenómeno radica en que los remedios representan un gasto difícilmente sustituible. A diferencia de otros consumos que pueden postergarse o reducirse, los tratamientos vinculados a enfermedades cardiovasculares, hipertensión, patologías tiroideas o problemas crónicos suelen ser indispensables para preservar la salud.

Al mismo tiempo, el incremento de otros gastos esenciales continúa presionando sobre los presupuestos familiares. Un ejemplo surge de las investigaciones realizadas por la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, que permiten dimensionar cuánto dinero necesita actualmente una persona mayor para mantener condiciones de vida consideradas adecuadas.

El reporte correspondiente a abril de 2026 afirma que una pareja de jubilados propietaria de su vivienda necesitó $1.577.435 para cubrir su canasta básica de consumo. El monto registró una suba del 1% respecto de marzo y acumuló un incremento del 7,5% durante los primeros cuatro meses del año. 

Por su parte, la alimentación representó el componente más importante del gasto mensual, con $591.351. Dentro de ese rubro, las carnes concentraron más de $249.000 mensuales, seguidas por frutas y verduras, con $118.382, y productos lácteos, con $96.223. Por detrás aparecieron los gastos vinculados al funcionamiento del hogar. Los bienes y servicios básicos alcanzaron los $529.110 mensuales, incluyendo expensas, servicios públicos, transporte y comunicaciones. Solo el transporte representó más de $191.000 por mes.

La situación se vuelve más exigente para quienes alquilan o deben afrontar gastos elevados en salud. Una pareja jubilada inquilina necesitó en abril $2.335.211 mensuales para sostener el mismo nivel de consumo. En tanto, una pareja con vivienda propia pero con cobertura prepaga requirió $2.749.141, impulsada principalmente por un gasto sanitario que superó los $1,34 millones mensuales.

Cuando el crédito aparece como alternativa

En este escenario de mayores gastos y restricciones presupuestarias, el financiamiento comenzó a ganar protagonismo. Y es que la expansión de préstamos personales destinados a jubilados se volvió una demanda creciente que permite afrontar gastos médicos, refacciones del hogar, cancelación de deudas previas o consumos extraordinarios.

Actualmente, entidades como Banco Nación, Banco Provincia y BBVA, así como mutuales o cooperativas, ofrecen líneas específicas para jubilados y pensionados. Los montos disponibles pueden alcanzar hasta $50 millones, mientras que los plazos de devolución llegan en algunos casos a 72 meses.

Banco Nación, por ejemplo, mantiene líneas de libre destino para beneficiarios que cobran sus haberes en la entidad. Los préstamos permiten financiar montos de hasta $50 millones con cuotas que no superen el 35% de los ingresos mensuales. Además, parte de estas operaciones se canalizan mediante sistemas de descuento automático vinculados a Anses, lo que facilita el acceso para los beneficiarios.

La creciente utilización de estos instrumentos financieros coincide con otra tendencia que atraviesa al segmento de adultos mayores: el aumento de la participación laboral después de la edad jubilatoria. En concreto, datos elaborados por la consulta Politikon Chaco sobre la base de la Encuesta Permanente de Hogares muestran que los trabajadores de 65 años o más representaron el 5,1% del total de ocupados en los principales aglomerados urbanos durante el cuarto trimestre de 2025, el segundo valor más elevado de la última década.

El crecimiento resulta significativo si se observa la evolución histórica. En 2016 había aproximadamente 517.000 trabajadores dentro de ese rango etario. Para 2025, la cifra ascendió a más de 686.000 personas, lo que representa un incremento del 32,6%.

Cabe señalar que la mayor participación laboral no necesariamente responde a una decisión voluntaria, ya que casi la mitad de los ocupados mayores de 65 años se desempeña como trabajador independiente o cuentapropista. Esta modalidad concentró el 48,1% del empleo del segmento y alcanzó su nivel más alto desde 2016. 

El fenómeno aparece acompañado por una creciente informalidad. Mientras en 2016 el empleo formal representaba el 53% de la ocupación entre adultos mayores, en 2025 la situación se invirtió y el trabajo informal alcanzó el 55,7% del total.

La evolución de estos indicadores indican que el desafío ya no se limita únicamente al monto de las jubilaciones. La combinación de mayores gastos en salud, aumentos sostenidos en bienes esenciales y cambios en las condiciones económicas está modificando la forma en que millones de personas mayores administran sus recursos.

Por ahora, los datos reflejan una realidad atravesada por múltiples estrategias de adaptación. Algunos jubilados prolongan su participación en el mercado laboral, otros reducen consumos y una parte creciente recurre a herramientas de financiamiento para equilibrar sus cuentas. En todos los casos, el denominador común es la necesidad de encontrar nuevas formas de sostener el nivel de vida frente a un contexto económico cada vez más exigente.

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El boom del cuentapropismo: ¿Quiénes son y qué hacen los misioneros?

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La semana pasada analizamos cómo fue cambiando el mapa laboral en los últimos años, tanto a nivel país como en Posadas, a partir de lo que permite observar el INDEC mediante la Encuesta Permanente de Hogares. A modo de recordatorio, se destacaba un importante avance de las modalidades de autoempleo en detrimento del trabajo asalariado, situación explicada por un doble factor: por un lado, la evolución de servicios cada vez más demandados por la sociedad, que en muchos casos se canalizan inicialmente a través del cuentapropismo; pero, por otro lado, la pérdida de empleo asalariado empuja a miles de personas a buscar refugio en el autoempleo como mecanismo de subsistencia. Este último factor es, claramente, el predominante en los últimos años en el país.

Si nos detenemos en este fenómeno, resulta necesario preguntarnos entonces quiénes son y a qué se dedican los cuentapropistas de Posadas, con el objetivo de comprender en mayor profundidad los impactos de políticas económicas que empujan a miles de argentinos hacia formas de trabajo más precarias.

Los datos muestran que el crecimiento del cuentapropismo en Posadas no puede ni debe analizarse únicamente en clave laboral. Detrás de esos números hay una señal social mucho más profunda: la necesidad de salir a buscar nuevos ingresos, ya sea porque los que existían desaparecieron o porque directamente dejaron de alcanzar. Y no se trata solo de ingresos laborales: también aparece con fuerza un fenómeno que afecta a las personas de mayor edad, que, en un contexto de bajas jubilaciones, necesitan generar recursos adicionales para sostener sus hogares.

Para entender mejor esta dinámica, conviene observar cómo se configura la estructura etaria del cuentapropismo posadeño. En 2025, apenas el 2,5% de los cuentapropistas tenía entre 18 y 24 años; el 20,7% correspondía al grupo de 25 a 34 años; el 19,6% al de 35 a 44; el 27,1% al de 45 a 54; el 16,8% al de 55 a 64; y el 13,3% a personas mayores de 65 años. Sin embargo, estos datos muestran cambios significativos respecto a 2024. Los más jóvenes perdieron 7,5 puntos porcentuales de participación (pasaron del 10% en 2024 al 2,5% en 2025), posiblemente por una mejor inserción en otras modalidades laborales (como el empleo asalariado), mientras que también se observa una leve caída en los grupos de 25 a 34 años (-1,8 p.p.) y de 35 a 44 (-3,2 p.p.).

En contraste, los grupos de mayor edad son los que ganaron protagonismo: las personas de 45 a 54 años incrementaron su participación en 2,3 puntos; las de 55 a 64 lo hicieron en 5,5 puntos porcentuales (la mayor expansión, pasando del 11,3% al 16,8%); y los mayores de 65 años aumentaron 4,7 puntos (del 8,6% al 13,3%).

Si llevamos este fenómeno a números absolutos, la magnitud resulta aún más clara. En 2024 había 5.212 personas de entre 55 y 64 años que eran cuentapropistas, cifra que ascendió a 7.970 en 2025, lo que implica un incremento del 52,9%. En el caso de los mayores de 65 años, se pasó de 3.970 personas en 2024 a 6.303 en 2025, con una expansión del 58,8%. En términos simples, en apenas un año se sumaron 5.091 nuevos cuentapropistas en Posadas mayores de 55 años.

Esto deja en evidencia que no estamos hablando solamente de jóvenes emprendedores, de personas que buscan independencia o de quienes eligen “ser su propio jefe”. Estamos hablando también de personas en etapas avanzadas de la vida laboral que no encuentran contención en el mercado de trabajo o que necesitan generar ingresos adicionales para subsistir. Más aún: dentro de este segmento, hay 2.333 nuevos cuentapropistas mayores de 65 años, lo que sugiere que muchos jubilados debieron volver al mercado laboral empujados por la necesidad.

Cuentapropismo en Posadas: los datos clave

Evolución del autoempleo, composición etaria y principales actividades

Indicador Dato destacado
Cuentapropistas de 55 a 64 años 7.970 en 2025
Crecimiento del grupo de 55 a 64 años +52,9%
Cuentapropistas mayores de 65 años 6.303 en 2025
Crecimiento de mayores de 65 años +58,8%
Nuevos cuentapropistas mayores de 55 años +5.091
Mujeres mayores de 65 años cuentapropistas 2.773 en 2025
Crecimiento de mujeres mayores de 65 años +75,6%
Principal actividad del autoempleo Construcción: 12%
Rubro con mayor expansión relativa Comercio no especializado: +317,9%
Servicios personales n.c.p. +155,7%
Fuente: elaboración en base a datos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC.

Si se analiza la variable de género, también aparecen matices relevantes. En 2024, los varones explicaban el 66% del cuentapropismo, participación que se redujo al 62% en 2025; en cambio, las mujeres pasaron del 34% al 38%. Este cambio es consistente con las mayores dificultades que enfrenta el empleo femenino en el mercado laboral. Dentro de este contexto, se destaca que entre los mayores de 65 años, las mujeres pasaron de representar el 40% en 2024 al 44% en 2025, probablemente como resultado de la necesidad de aportar ingresos al hogar.

En términos absolutos, el fenómeno es aún más contundente: las mujeres mayores de 65 años que se desempeñan como cuentapropistas pasaron de 1.579 en 2024 a 2.773 en 2025, lo que representa un incremento del 75,6%, el mayor crecimiento relativo entre todos los grupos etarios femeninos. En el caso de los varones de ese mismo rango etario, el aumento fue del 47,6%, siendo la segunda suba más alta dentro de ese grupo, solo por debajo de los varones de entre 55 y 64 años (que crecieron un 77,9%).

En los últimos tiempos, se ha puesto el foco en el crecimiento del cuentapropismo destacando algunas de sus virtudes (que algunas son reales, pero son las menores), pero muchas veces sin analizar su composición. Esto puede llevar a interpretaciones equivocadas. No todo crecimiento del trabajo independiente implica emprendimiento, innovación o dinamismo económico. En muchos casos, lo que refleja es subsistencia: una respuesta obligada ante la falta de empleo formal o frente a ingresos (como las jubilaciones) que no alcanzan para cubrir los gastos básicos.

Dejemos de lado la cuestión etaria y de género y veamos a qué se dedican los cuentapropistas de Posadas y cómo varió en el último tiempo esa composición. No existe una actividad con alta concentración, sino más bien un amplio abanico de servicios; en ese marco, la actividad más presente es la construcción, que concentra el 12% del total de trabajadores con autoempleo del aglomerado misionero y creció 9,9% en el último año.

Luego le siguen los trabajadores comerciantes de alimentos, bebidas y tabaco (carnicero, verdulero, panadero, venta directa al público), que concentran el 7,4% del total pero cayeron un 48,2% en el último año; esta baja está asociada con la fuerte alza de la tercera categoría en orden de participación: comercio no especializado, con predominancia de alimentos y bebidas, que concentra el 7,2% y vivió una expansión del 317,9% en 2025.

¿Por qué están vinculados? Porque se trata de dos formas distintas de clasificar una misma lógica de actividad comercial, pero con distinto nivel de especificidad. Por un lado, el “comercio de alimentos, bebidas y tabaco”, como se dijo, refiere a actividades más definidas: un carnicero, una verdulería, alguien que vende un tipo concreto de producto. Por el otro, el “comercio no especializado” agrupa a quienes también venden bienes (muchas veces los mismos alimentos o bebidas), pero agregando una oferta mucho más variada.

El carnicero siguió vendiendo carne, pero de repente anexó artículos de bazar, incluso diarios y revistas, o inclusive golosinas, por ejemplo.

En ese marco, el movimiento que sugieren los datos es bastante claro: parte de los cuentapropistas que antes estaban identificados en rubros específicos pasan a aparecer en categorías más generales. No necesariamente porque cambien completamente de actividad, sino porque su forma de trabajo se vuelve más heterogénea.

¿A qué se debe esa ampliación? Principalmente, a la necesidad de ofrecer más bienes para tener un mayor flujo de ventas, en un contexto donde solo vender carne, por ejemplo, no alcanza porque la demanda se vuelve más fragmentada, los niveles de consumo son más inestables y el ticket promedio tiende a ser más bajo.

Es decir, muchos cuentapropistas amplían su oferta incorporando otros bienes de alta rotación (bebidas, productos de almacén, artículos básicos), buscando captar distintas necesidades de consumo en un mismo punto de venta.

Ese fue el “top tres” de actividades con más cuentapropistas; pero en ese marco, ¿cuáles fueron los que más crecieron en términos relativos? El líder de crecimiento es el que ya dijimos: comercio no especializado con predominancia de alimentos y bebidas, con +317,9%, pero no fue el único.

Comercio de textiles y mercería incrementó en 158,9% (aquí puede verse el fenómeno de la persona que vende por su cuenta vía redes sociales, por ejemplo); actividades para la práctica deportiva lo hicieron en +124,5%; elaboración de alimentos en +76,5%; servicios de expendio de comidas y bebidas en +72,7%; y servicios de peluquería y tratamientos de belleza en +52,8%, entre otros.

Pero hay otra categoría que también creció mucho: los servicios personales n.c.p. (no comprendidos previamente), que se expandieron un 155,7%, convirtiéndose en la actividad con la tercera mayor expansión dentro del autoempleo local. Se trata, sin embargo, de una categoría particularmente amplia y heterogénea, que agrupa actividades muy diversas y que, justamente por su carácter residual, suele captar ocupaciones que no logran encuadrarse con claridad en otros rubros más específicos.

Pero en ese marco, y a la luz de las transformaciones recientes del mercado de trabajo, hay indicios claros de que una parte relevante de este crecimiento podría estar asociada a trabajos vinculados a plataformas digitales, como repartidores (delivery) o choferes de aplicaciones. Estas ocupaciones, cada vez más extendidas en contextos de caída o insuficiencia del empleo formal, presentan una particularidad: no siempre son registradas de manera homogénea en las encuestas, lo que impacta directamente en su clasificación estadística.

La categorización del trabajo de una persona depende, casi en su totalidad, de cómo el encuestado describe su actividad. Un repartidor puede ser clasificado dentro de transporte o mensajería si declara explícitamente que realiza entregas, pero también puede terminar en “servicios personales n.c.p.” si la respuesta es más general (por ejemplo, “trabajo con una app” o “hago repartos”).

Lo mismo ocurre con los choferes de aplicaciones: conceptualmente pertenecen al transporte de pasajeros, pero pueden ser absorbidos por categorías más amplias si no se especifica con precisión la tarea. Por ello, parte del fuerte crecimiento de esa actividad general probablemente esté reflejando la expansión de este tipo de trabajos flexibles y de difícil encuadre dentro de las clasificaciones tradicionales.

En definitiva, cuando se observa en conjunto la evolución del cuentapropismo en Posadas, lo que aparece no es solo un cambio en la cantidad de trabajadores independientes, sino también en la forma en que se insertan y sostienen sus actividades. En ese sentido, el cuentapropismo deja de ser únicamente una categoría laboral para convertirse en un reflejo más amplio de las condiciones económicas y sociales.

Detrás de cada rubro que crece, de cada cambio en la composición, hay estrategias concretas de supervivencia, adaptación y búsqueda de ingresos en un escenario donde el empleo asalariado pierde capacidad de absorción. Entender esa composición, más que el número en sí mismo, es clave para interpretar qué está pasando realmente en el mercado de trabajo local.

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El PAyS propone un alivio fiscal directo para pequeños contribuyentes y jubilados

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El bloque del Partido Agrario y Social presentó un proyecto de ley que reduce de forma concreta la carga tributaria sobre monotributistas y sectores vulnerables en la provincia. La iniciativa fue impulsada por los diputados Castro, Bárbaro y Goring.

El eje es claro. Menos impuestos y más liquidez en el bolsillo de quienes sostienen la economía diaria.

El proyecto establece la exención total del Impuesto sobre los Ingresos Brutos para monotributistas de las categorías A, B y C. También elimina las retenciones y percepciones sobre acreditaciones bancarias y billeteras virtuales. En la práctica, esto significa que el dinero deja de quedar retenido y pasa a estar disponible para trabajar, comprar insumos y sostener la actividad.

Un ejemplo concreto. Un pequeño comerciante que hoy sufre descuentos automáticos en su cuenta bancaria podrá disponer de ese capital en el momento. Mejora su capacidad de reposición y reduce su necesidad de financiamiento.

La propuesta incluye a jubilados y pensionados. Se elimina la retención sobre cuentas donde perciben haberes. Se protege un ingreso que tiene carácter alimentario y que hoy pierde valor frente a la inflación.

El acceso será simple. Un sistema digital con validación automática evitará trámites y demoras. Menos burocracia. Respuesta inmediata.

El proyecto también fija un plazo claro. El alivio fiscal tendrá una duración de dos años. Este punto introduce previsibilidad y permite medir resultados reales en la economía local.

Datos que explican la medida:

  • Alta proporción de trabajadores independientes en Misiones
  • Caída del poder adquisitivo en los últimos años
  • Retenciones que generan saldos a favor y frenan la actividad
  • Impacto directo en consumo y empleo local

Desde el bloque señalan que el objetivo es sostener la actividad económica y evitar el cierre de pequeños emprendimientos. También apuntan a fortalecer la formalidad y dinamizar el mercado interno.

El proyecto abre una discusión concreta. Cómo aliviar la carga fiscal sin frenar la recaudación en el mediano plazo. La apuesta es que más actividad genere más movimiento económico y compense la baja inicial de ingresos tributarios.

La iniciativa ya genera interés en distintos sectores. Comerciantes, profesionales independientes y jubilados aparecen como los principales beneficiados.

El debate queda abierto. Qué modelo fiscal necesita hoy Misiones para sostener su economía real.

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Misiones lanza línea de alivio financiero para estatales y jubilados con alta carga de deuda

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El Gobierno de Misiones, en articulación con el Banco Macro, puso en marcha una nueva operatoria destinada a trabajadores públicos provinciales y municipales, así como a jubilados, pensionados y retirados, que presenten un alto nivel de endeudamiento en relación a sus ingresos.

La medida está dirigida específicamente a aquellos casos en los que las cuotas de créditos vigentes alcanzan hasta el 50% del sueldo neto, un umbral que refleja el creciente peso de las obligaciones financieras sobre la economía familiar en el actual contexto macroeconómico.

“En el actual contexto económico por todos conocido, donde el crédito se ha encarecido y las obligaciones financieras pesan cada vez más en la economía familiar, esta medida busca ofrecer una herramienta concreta para que cada beneficiario pueda, si desea usarla, reorganizar sus compromisos, cancelando saldos de préstamos y tarjetas de crédito mediante una financiación con tasa bonificada y plazos acordes a su situación”, detalló el gobernador Hugo Passalacqua.

“De esta manera, seguimos acompañando a las familias misioneras con herramientas reales, pensadas para cuidar su economía y brindar alivio dentro de las posibilidades de la Provincia”, señaló el gobernador.

Según se informó, la operatoria permitirá a los beneficiarios reorganizar sus compromisos mediante la cancelación de saldos de préstamos personales y tarjetas de crédito, accediendo a una nueva financiación con tasa bonificada y plazos adaptados a su capacidad de pago.

La iniciativa surge en un escenario donde el crédito se ha encarecido de manera significativa, lo que ha derivado en un deterioro de la relación entre ingresos y deuda, especialmente en sectores con ingresos fijos como el empleo público y el sistema previsional.

Desde el Ejecutivo provincial señalaron que el objetivo es ofrecer una herramienta concreta que permita aliviar la carga financiera de los hogares misioneros, brindando previsibilidad y evitando situaciones de sobreendeudamiento más severas.

La operatoria ya se encuentra vigente y estará disponible hasta el 23 de abril de 2026, en lo que se configura como una ventana acotada para acceder a este esquema de refinanciación con condiciones preferenciales.

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