Kristalina Georgieva

El FMI considera necesario un “alivio sustancial” de la deuda para hacerla sostenible

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La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, aseguró que “será necesario un alivio sustancial de los acreedores privados”.

Declaración de la Directora Gerente del FMI, Kristalina Georgieva, sobre Argentina

A pedido de las autoridades argentinas, y en estrecha colaboración, el personal del Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó hoy una nota técnica sobre la sostenibilidad de la deuda pública de Argentina. Dicha nota presenta la visión de nuestro personal técnico sobre un marco macroeconómico factible y sobre la capacidad de sostener deuda de Argentina a mediano y largo plazo. Ambos elementos permiten, conjuntamente, cuantificar el alivio de deuda que se requiere, según la visión del equipo técnico, para restaurar la sostenibilidad con alta probabilidad de la deuda.

La Sra. Kristalina Georgieva, Directora Gerente del FMI, emitió la siguiente declaración con motivo de la publicación de la nota:

“Cuidar a las personas más vulnerables en Argentina y abordar la difícil situación económica del país han estado entre las prioridades más altas del presidente Alberto Fernández desde que asumió su cargo. Atender estos problemas se ha vuelto aún más apremiante a la luz de la pandemia del coronavirus y dado su importante impacto económico y sobre la salud pública. La nota técnica, que presenta nuestra visión sobre la capacidad de sostener deuda del país en el mediano y largo plazo, está destinada a servir de guía a las partes involucradas en la compleja situación de la deuda argentina.

En particular, el análisis del equipo técnico muestra que, teniendo en cuenta la capacidad de servir deuda y el peso actual de la deuda del país, será necesario un alivio substancial de los acreedores privados para restablecer la sostenibilidad con alta probabilidad de la deuda. Alentamos a un proceso de negociación colaborativo entre Argentina y sus acreedores privados con el objetivo de alcanzar un acuerdo que conlleve una alta participación.

Paralelamente, nuestro personal técnico seguirá cooperando estrechamente con las autoridades argentinas, y en particular con el Ministro Martín Guzmán y su equipo, durante estos momentos difíciles. Las autoridades han estado tomando importantes medidas para contener la propagación del coronavirus y proteger a la población de sus efectos perjudiciales.

A medida que continuamos avanzando en nuestro compromiso y trabajo, es importante enfatizar que nuestra prioridad es, y seguirá siendo, la de apoyar a la recuperación de Argentina y a la protección de los grupos más vulnerables. En última instancia, nuestro objetivo es ayudar a sentar las bases para una economía estable y próspera que pueda crear empleos y elevar el nivel de vida en beneficio de todos los argentinos.”

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Cómo hilar los logros: El empoderamiento de la mujer en América Latina y el mundo entero

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Palabras de apertura del Foro internacional “Acelerando el empoderamiento económico de las mujeres para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible” – Bogotá, Colombia

¡Buenos días! Muchísimas gracias, señor Presidente y señora Vicepresidenta.

Mi intención era acompañarlos hoy. Pero quiero asegurarles que visitaré Colombia pronto.

Creo que al comienzo de este encuentro se formuló una pregunta muy importante. Una pregunta que también es la adecuada en vísperas del Día Internacional de la Mujer: ¿Por qué es el empoderamiento económico de las mujeres crucial para el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)?

Puedo dar respuesta a esa pregunta: Porque las mujeres son la base del crecimiento económico, tanto en América Latina como en el resto del mundo.

Desde las fábricas hasta las aulas y hasta las salas de los directorios, el empoderamiento de la mujer es el factor que determina si un país tendrá un futuro brillante o sombrío.

Para muchos de ustedes, esa reflexión no es ninguna novedad. Colombia ha estado a la vanguardia de la igualdad de género en la región. Este país tiene una rica tradición de mujeres pioneras. Quizá la más famosa sea Policarpa Salavarrieta, conocida también como “La Pola”.

La Pola tenía apenas 14 años cuando colaboró con el movimiento independentista de comienzos del siglo XIX. Modista de día y luchadora por la libertad de noche, encarnó el espíritu de esta nación. Y, por supuesto, fue la primera mujer en agraciar una moneda colombiana. Es por eso que me pareció apropiado hacerme eco de la vida de La Pola y usar la idea de un hilado para ver cómo podemos ofrecer más oportunidades a las mujeres en el mundo entero y aquí en América Latina.

1. El empoderamiento de la mujer a nivel mundial

Primero, la situación mundial. La triste realidad es que demasiadas mujeres y niñas en el mundo entero se enfrentan a diario a la discriminación, la injusticia y la falta de oportunidades. Pensemos en lo que eso significa desde el punto de vista del empleo y de la prosperidad.

Casi 90 países tienen alguna restricción jurídica a la participación de la mujer en la economía [1]. En algunas partes de América Latina y en muchos países de otras regiones, el derecho de la mujer a ser propietaria, divorciarse o tener una cuenta bancaria puede estar limitado de varias maneras.

Aun si se eliminan los obstáculos jurídicos, conocemos las barreras invisibles con las que se topa la mujer: trabajo no remunerado, políticas deficientes de licencia familiar para nuevos padres, discriminación salarial, falta de opciones adecuadas en cuanto a guarderías. Estas son las cadenas ocultas que atan a la mujer.

Todo esto restringe el potencial económico de un país. Los estudios de nuestro personal técnico muestran que, en los países de bajo ingreso, al reducir la desigualdad de género en 10 puntos porcentuales se podría incrementar el crecimiento en 2 puntos porcentuales en el lapso de cinco años [2].

Y, a pesar de lo que uno podría pensar, nada de esto ocurre a expensas del hombre.

Sabemos que los hombres y las mujeres aportan al lugar de trabajo diferentes aptitudes y diferentes ideas. Los estudios del personal técnico del FMI muestran que en los mercados laborales ineficientes, ampliar la participación femenina puede estimular la productividad global, lo cual a su vez hace subir los sueldos reales tanto del hombre como de la mujer [3].

Pensemos en un hilado. Solo, cada hilo puede cortarse con facilidad, pero como parte de una trama, es más duradero y resistente. Eso es lo que el empoderamiento puede hacer por la mujer.

Es por eso que suelo decir que, en términos económicos, el empoderamiento de la mujer es algo que «se cae de maduro». Así lo demuestran Colombia y América Latina.

2. Colombia y América Latina

Este país ha estado a la vanguardia en la región.

Tomemos el ejemplo de la educación. Hoy, más mujeres que hombres están matriculados en establecimientos primarios, secundarios y terciarios.

En el mercado laboral, la mujer ha incrementado su participación en la economía de 45% en 2000 a 59% en 2019 [4]. Y aunque aún hay disparidades, son inferiores al promedio de la OCDE y de la región.

Esto es algo alentador, pero claramente queda más por hacer en varios ámbitos, desde la ampliación del acceso de la mujer a los servicios de salud hasta la mejora de su inclusión en las zonas rurales.

Lo que la gente ve, importa. En Colombia, ven que más de la mitad del gabinete, la alcaldesa de esta ciudad y la Vicepresidenta son todas mujeres. Es la primera vez que esto ocurre en la historia del país.

¿Y qué han hecho estas mujeres con ese poder? Lo emplearon para ayudar a más mujeres.

La semana pasada, sin ir más lejos, su Vicepresidenta envió una misiva a 3.000 empresas solicitándoles que incluyeran a más mujeres en los directorios. Qué decisión tan sabia.

Quizás había leído el trabajo de nuestro personal técnico que mostraba que un mayor número de mujeres en el sistema financiero está asociado a una mayor estabilidad financiera. ¿Se trata de una gran sorpresa para alguien?

En otro estudio, analizamos 2 millones de empresas europeas y demostramos que la diversidad de género en los directorios se traduce en una mayor rentabilidad. Aun así, a nivel mundial, apenas 18% de las empresas tienen una mujer al timón.

Así que tenemos tendidos delante los hilos del éxito económico. Lo único que tenemos que hacer es tomarlos y utilizarlos.

Colombia nos ha mostrado cómo hacerlo. Pensemos en el acuerdo de paz. Las mujeres desempeñaron un papel crítico en las negociaciones. El acuerdo final contenía casi 130 medidas concebidas para promover la igualdad de género y garantizar la participación de la mujer en la economía.

Y en este mismo momento la sociedad colombiana está ayudando a miles de hombres y mujeres emigrantes que se exponen a grandes riesgos al huir de Venezuela.

Otros países de la región también han hecho lo suyo en pos del empoderamiento económico de la mujer.

En Chile, los programas de guarderías infantiles aumentaron la participación de las mujeres en la fuerza laboral y ayudaron a la economía. Eso demuestra, de paso, que el empoderamiento de la mujer produce una transformación económica.

En Perú, los cambios en la legislación durante las dos últimas décadas estimularon la participación femenina en la fuerza laboral casi 15% [5].

Entonces, ¿cómo podemos avanzar más a nivel mundial? Permítanme hacer hincapié en dos ámbitos en los cuales podemos aprender de América Latina: la política fiscal y la tecnología financiera (o tecnofinanzas).

3. Dos hilos que conducen al éxito: La política fiscal y las tecnofinanzas

El primer paso consiste en invertir más en salud, educación e infraestructura. No me cabe duda de que hablaremos más al respecto durante nuestras charlas. La política fiscal es una herramienta fundamental para empoderar a la mujer y alcanzar los ODS. Estas metas pueden y deben servir de base la una a la otra, poniendo en marcha un círculo virtuoso.

De hecho, un nuevo estudio del personal técnico del FMI pone de relieve el papel que desempeña la política fiscal a la hora de atraer a la mujer a la fuerza laboral[6]

Muestra de qué manera en países como Colombia la reducción de las disparidades educativas entre el hombre y la mujer y la ampliación del acceso a las escuelas y los hospitales benefician desproporcionadamente a la mujer.

En el ámbito fiscal hay un dicho. “Muéstreme su presupuesto y le mostraré qué valora”. Cuando los países priorizan el empoderamiento de la mujer en sus presupuestos, dan clara muestra de sus valores. Por eso me causa tanta satisfacción comprobar que por primera vez el plan nacional de desarrollo de Colombia incluye un capítulo sobre el empoderamiento femenino.

Pero los gobiernos no pueden actuar solos. Es necesario que participe también el sector privado. Eso me lleva al segundo hilo: las tecnofinanzas.

En el mundo entero, las mujeres enfrentan una serie de obstáculos en términos de inclusión financiera, desde bajas tasas de alfabetización hasta una falta de documentación adecuada y normas sociales en torno a las cuentas bancarias.

Las tecnofinanzas pueden ayudar a desenredar algunos de estos nudos. Un nuevo estudio del personal técnico del FMI que se publicará en breve se centra concretamente en este tema y analiza las maneras exactas en que las tecnofinanzas pueden eliminar las divisiones financieras. ¿Por qué nos concentramos en este ámbito?

Porque nuestro propio análisis muestra una fuerte asociación entre la ampliación del acceso a cuentas bancarias y la reducción de la desigualdad del ingreso. Los datos también muestran que si bien tanto el hombre como la mujer se benefician de la inclusión, la desigualdad del ingreso disminuye más cuando la mujer goza de mayor acceso a la actividad financiera [7].

En los países en desarrollo, la disparidad financiera en contra de la mujer ronda 9% y ha permanecido sin grandes cambios desde 2011.

Este es otro tema en el cual observamos la relación entre los ODS y el empoderamiento de la mujer.

No existe una solución mágica, pero sabemos que las tecnofinanzas pueden actuar de catalizador.

En Camboya, por ejemplo, las sólidas asociaciones público-privadas que respaldaron las finanzas móviles han permitido triplicar el número de instituciones de microfinanciamiento desde 2011. Estas instituciones han otorgado préstamos a más de 2 millones de prestatarios nuevos, que representan aproximadamente 20 de la población adulta. Muchos de estos ciudadanos jamás habían tenido una cuenta bancaria. Ahora pueden ahorrar para el futuro y quizás hasta abrir un negocio propio.

Esto es algo que Colombia tiene bien en claro. Según el BID, Colombia está a la cabeza de la región en términos de la creación de un entorno adecuado para la inclusión financiera. Colombia está reformando un sistema para recompensar la creatividad y, como usted lo ha dicho en repetidas ocasiones, Sr. Presidente, dar rienda suelta al emprendimiento. A su vez, muchos de los beneficios los recogerá la mujer.

Su apremio debería servir de inspiración a otros. Y el ejemplo de sus políticas muestra el camino a seguir, tanto para la región como para el mundo.

Conclusión

Como lo señalé hace unos momentos, no hay una sola respuesta; hay muchas. No hay un solo hilo; hay una multitud. Habrá que hilar un entramado para crear una red social más fuerte. Desde la licencia por paternidad hasta las guarderías infantiles, la eliminación de barreras jurídicas y las políticas tributarias.

Tenemos que hacerlo todo y, a fin de alcanzar los ODS y construir un futuro mejor para nuestras hijas y nuestros hijos, tenemos que actuar ya.

Permítanme concluir citando palabras de su compatriota, la escritora Ángela Becerra.

Para luchar por algo, primero tienes que creer en ese algo con mucha fuerza” [8].

Creemos con mucha fuerza en este esfuerzo, porque sabemos que empoderar a la mujer puede cambiar verdaderamente el mundo.

El FMI los acompañará en esta importante tarea a lo largo de los próximos días.

Gracias.


[1] OECD SIGI 2019 Global Report

[2] Kolovich, Lisa, 2018, “Fiscal Policies and Gender Equality”, Fondo Monetario Internacional, Washington, DC.

[3] Un imperativo mundial”, Finanzas y Desarrollo, vol. 56, No. 1, Fondo Monetario Internacional.

[4] Informe del Banco Mundial 2018.

[5] Gonzales et. al, 2015, “Fair Play: More Equal Laws Boost Female Labor Force Participation”, Documento de análisis del personal técnico del FMI, SDN/15/02.

[6] Documento de análisis del personal técnico del FMI: “ Women in the Labor Force: The Role of Fiscal Policies”

[7] Ratna Sahay, Martin Čihák y otros miembros del personal técnico del FMI, 2018, “Women in Finance: A Case for Closing Gaps”, Documento de análisis del personal técnico del FMI, SDN/18/05.

[8] Ángela Becerra “El penúltimo sueño”.

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El mensaje de Francisco

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Apoyar a Misiones a redoblar tantos años de cuidado del  medioambiente y de nuestra biodiversidad, reserva única de un valor incalculable para la Argentina toda” fue el mensaje del Papa a los misioneros. Terminaba la reunión de casi 45 minutos con el gobernador Oscar Herrera Ahuad en el hogar de residencia de Francisco y la cumbre resultó ser muy enriquecedora. La gira del Gobernador misionero cerró en el Vaticano pero antes mantuvo varios encuentros de primer nivel en los que el cuidado de los recursos naturales y la lucha contra el hambre estuvieron en primer plano. Se acuñó el concepto de “diplomacia ambiental misionera”, definieron en la comitiva.

“Solicité ayuda para seguir el camino del cuidado y protección del medioambiente. Seguimos con el compromiso inalterable de defender nuestra naturaleza y nuestra Biodiversidad”, explicó el mandatario misionero.

El Papa recibió regalos realizados por la comunidad mbya guaraní a través de la fundación Artesanías Misioneras y preguntó por la protección de la selva y el desarrollo de la agricultura familiar, además de dialogar sobre Scholas Ocurrentes, la red de escuelas patrocinada por la Iglesia Católica que podría tener un encuentro en Misiones. 

El encuentro con el Papa fue además un espaldarazo a las políticas públicas llevadas adelante en Misiones, con la inclusión y el cuidado del medioambiente como banderas principales. Pero para sostener esas políticas hacen falta recursos y es ahí donde la vidriera del encuentro con Francisco puede ser fundamental. Misiones necesita ser reconocida en Argentina y el plano internacional, por la protección de sus bosques, que tiene legislación específica y numerosos actores privados que también aportan su esfuerzo. Que el Gobernador haya estado en momentos en que la mirada global haya estado puesta en el Vaticano, hace la cumbre más oportuna.

Fue la coronación de una gira que incluyó reuniones en la embajada argentina en Italia, un encuentro con la ministra de Turismo de la zona de Lazio (encantada con las Cataratas del Iguazú y fascinada con la idea de usar la selva como locación para el cine italiano) y con ejecutivos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, con los que se trabaron acuerdos para fortalecer la lucha contra el hambre a través de la agricultura familiar, en el marco de la emergencia alimentaria. Seguramente habrá novedades en esa línea de la agenda.

Además del Papa, la reunión con Canciller Marcelo Sánchez Sorondo, marca la relevancia que adquirió la visita de Herrera Ahuad al Vaticano. El obispo nacido en Buenos Aires apartó varias reuniones de su agenda para almorzar con el mandatario misionero en la Pontificia Academia Scientiarum, donde había varias figuras de renombre mundial que coincidian en Roma convocados para el seminario “Nuevas Formas de Solidaridad“, diseñado por Francisco para dar al mundo un mensaje de mayor compromiso. El economista estadounidense Jeffrey Sachs destacado por su trabajo en el campo del desarrollo sostenible, la macroeconomía global y la lucha contra la pobreza, almorzaba en la mesa de al lado. 

En el mismo lugar, horas antes disertó el ministro de Economía, Martín Guzmán, en un discurso que fue leído en todo el mundo como un mensaje dirigido a los acreedores de la Argentina.  

Guzmán alertó sobre “situaciones en las que la carga de la deuda se vuelve insostenible” y advirtió que las normas de la economía global tienen que reescribirse para enfrentar “los desequilibrios de poder y el uso poco saludable del poder”. 

El discípulo de Joseph Stiglitz se concentró en la “ineficiencia” de la “arquitectura financiera internacional para la resolución de crisis de deuda soberana”. Se quejó de que no hay un marco legal, una normativa internacional para resolver estas situaciones de forma ordenada y “lo que vemos es un profundo sufrimiento”, que el mismo Papa Francisco definió como la “angustia de la deuda”. 

“Hay sufrimiento, las sociedades sufren. Les lleva demasiado tiempo a los países en situaciones de crisis de deuda para siquiera comenzar a tratar los problemas y, una vez que comenzaron a abordarlos, la mayoría de las veces reciben alivio insuficiente para reestablecer las condiciones para volver al crecimiento económico y devolver las oportunidades a la sociedad. En este contexto se da el aumento del desempleo, el aumento de la pobreza, el aumento de las desigualdades”, enumeró el joven ministro. 

La palabra clave es “insostenible” y esa es la línea que seguirá Argentina para encarar la negociación con los acreedores. Es un concepto avalado por el propio Papa Francisco, que en el mismo seminario sostuvo que “es ciertamente justo que las deudas se paguen, pero no es lícito exigir o pretender su pago cuando éste vendría a imponer, de hecho, opciones políticas tales que llevaran al hambre y la desesperación a poblaciones enteras”. Francisco también usó la palabra “sostenibilidad” de la deuda a largo plazo “mediante el financiamiento, el alivio de la deuda o la reestructuración, según corresponda”.

A pocos metros escuchaba Kristalina Georgieva, que esta vez sí parece ser “distinta”, aunque qué me van a hablar de amor después de la generosa Christine Lagarde. 

De todos modos, la nueva jefa del FMI parece estar mucho más alineada con Francisco que con Wall Street. 

Necesitamos empujar al mundo para que sea más inclusivo, más integrado y ciertamente operar con un mayor sentido de responsabilidad para el futuro de nuestro planeta. Somos de mente fuerte, pero de corazón blando. Este ya no es el FMI de nuestras abuelas”, describió con crudeza.

“La pregunta que hay que plantearse es la siguiente: ¿Cuáles son las nuevas prioridades para la economía mundial? Permítanme responder brevemente. En palabras del Papa Francisco, «la primera tarea es poner la economía al servicio de los pueblos», se definió, antes de trazar tres ámbitos de acción: 

i) crecimiento inclusivo: ayudar a los países a promover una cultura de solidaridad; 

ii) integración: fomentar una globalización de esperanza; y 

iii) acción por el clima: cuidar de nuestra casa común.

Georgieva parece ser la interlocutora ideal para la Argentina del momento. “Somos conscientes de la difícil situación socioeconómica que enfrenta la Argentina y su población y compartimos plenamente el objetivo del presidente Alberto Fernández de estabilizar la economía, proteger a los más vulnerables de la sociedad y garantizar un crecimiento más sostenible e inclusivo. En este sentido, las medidas adoptadas hasta el momento van en la dirección de restaurar la estabilidad macroeconómica y proteger a los pobres”, señaló después de un encuentro a solas con Guzmán.

La renegociación de la deuda que propone el Gobierno con el FMI es postergar al menos por cuatro años los vencimientos de la deuda contraída por Mauricio Macri y conseguir una quita moderada con otros acreedores a cambio de una postergación de los pagos. El Fondo, que también se juega su prestigio como prestamista, parece estar de acuerdo. Cerrado ese acuerdo, dicen en el oficialismo, sería el minuto cero de la administración de Fernández, que pasó los dos primeros meses de gestión en un lento acomodamiento y que dedicó los últimos días a conseguir respaldos de los principales jefes de Estado de Europa, con Ángela Merkel a la cabeza.

Pero en tierra propia, la lentitud de la gestión exaspera más a los de la propia tropa más que a la sociedad que no logra salir de la crisis. Es llamativo que las internas sean más marcadas que el día a día de la gestión. La discusión última es por si hay o no en la Argentina presos políticos. El propio Presidente definió que no, que en última instancia, se trata de detenciones arbitrarias. 

Pero la polémica se reavivó con el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, a quien salieron a contradecirlo varios funcionarios de primera línea y hasta Julio De Vido, preso domiciliario con tobillera electrónica. La discusión no es apenas de semántica, sino que plantea un debate de fondo: si son presos políticos, debiera haber un indulto. Pero de cara a la sociedad, un indulto no implica presunción de inocencia. Sería además, pasar por encima de las decisiones de otro poder -por funestas que sean éstas- y someterlo como se despreciaba hasta hace dos meses. 

Las disputas palaciegas alimentan las especulaciones de una prensa que estaba desacostumbrada a contarlas y el regodeo de los dirigentes de Cambiemos que, en el llano, relatan la realidad como si no fuesen responsables del desastre económico y social. 

El internismo contrasta con la idea que intenta cimentar el Presidente. Ocurre en varios ámbitos pero las disputas que salpican a Misiones son llamativas. 

Los aliados del Frente de Todos exigen cargos con celeridad y claman revancha aún con los trabajadores estatales que cometieron el pecado de seguir trabajando con Cambiemos. 

La denuncia realizada por una administrativa de Radio Cataratas contra Mariquita Torres pinta el estado alterado de un sector dirigencial que todavía no encuentra espacio en el Gobierno. “Todos me van a pagar cuando vuelva, volvimos!, volvimos!”, gritó la ex directora de la Radio a los azorados empleados, según consta en la denuncia policial. 

Sin llegar a esos extremos, el nerviosismo alcanza a otros dirigentes, que ven pasar el tiempo sin un sillón oficial y se disputan cargos altos, como la dirección ejecutiva de la Entidad Binacional Yacyretá. 

En Misiones también llama la atención la actitud del secretario de Energía, el misionero Sergio Lanziani. Hasta ahora no tuvo ningún gesto para con la Provincia y hasta desestimó la sugerencia de una tarifa diferencial, a cambio de la promesa de una tarifa “social” para la región, lo que en la práctica, no corregirá ninguna de las asimetrías. 

En las últimas horas trascendió una versión, no desmentida, de que iniciará un reclamo de millonarias deudas misioneras con la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico. De ser cierta, la demanda contrasta con la posición que sostenía Lanziani hace apenas unos meses, cuando como ministro de Energía de Misiones, consideraba que la Nación no cumplía con el acuerdo de regalías que permitiría compensar el atraso. Pero ahora está del otro lado del mostrador

Alejado de las internas y urgido por la gestión, Herrera Ahuad se reunió con Guillermo Nielsen, el CEO de YPF, a quien le planteó la demanda misionera  -a la que se sumaron provincias vecinas- de unificar el precio del combustible a valores de Capital Federal para terminar con la asimetría eterna que condena los bolsillos de millones de argentinos alejados de la General Paz. También le reclamó que si el gas de Vaca Muerta viaja a Brasil, el gasoducto debe pasar por la tierra colorada y no por Paso de los Libres, como se analizó en la secretaría de Energía. 

El precio unificado de los combustibles es una demanda que hizo fuerte Herrera Ahuad y a la que adhieren gobernadores y empresarios de todo el NEA. La diferencia de precios se lleva millones de esta zona hacia el centro del país. 

A su regreso a la provincia el Gobernador deberá seguir de cerca las negociaciones por el nuevo precio de la yerba mate. Un grupo de productores comenzó a presionar por una suba récord, de casi cien por ciento para la hoja verde. 

Piden fijar en 29,15 pesos el kilo de hoja verde para el período abril-septiembre 2020.

Se trata de un incremento de casi 100%, respecto al valor oficial actual de 15,25. Una apuesta fuerte de los productores que buscan de esta forma acariciar el viejo anhelo de poner un valor de referencia cercano a los 50 centavos de dólar (a la cotización de hoy, serían $31,50). La reunión, en 25 de Mayo, fue liderada por el diputado provincial Julio Peterson y participaron Juan José Sychowski -quien suena como candidato a presidir el Instituto Nacional de la Yerba Mate-, Martín Dellien, Cristian Klingbeil, Antonio Franca, entre otros.

Los productores le entregaron una copia del acta a Fabián Pawluk, director por la Producción en el organismo yerbatero, como para dejar sentado cuál es el valor que pretenden que sus representantes en el directorio defiendan en las discusiones que comenzarán en unos días más.

Sin embargo, la discusión está lejos de estar zanjada. Otros sectores de la producción advierten que un precio tan alto afectará la economía yerbatera que hoy goza uno de los mejores precios en términos reales en los últimos 20 años.

La sugerencia del grupo reunido en 25 de Mayo equivale a un incremento del 91 por ciento en el precio de la hoja verde, un valor que no coincide con los cálculos que surgen de la grilla de costos de la propia producción, que arrojan un precio de 17,29 pesos, 13 por ciento superior al valor vigente.

En el sector industrial coinciden en que una escalada tan brusca de precio de la hoja verde atentará contra la sustentabilidad de la cadena. «Hay que sostener la actividad hoy, no pretender ganar más en un contexto todavía restrictivo y en el que el Gobierno nacional intenta aplacar la inflación», señaló una fuente industrial. 

Como ejemplo, explicó, si la hoja verde cotizara cerca de 30 pesos, el kilo de yerba en góndola estaría en 400 pesos, prácticamente cien por ciento por encima de los precios actuales en los supermercados.

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FMI advierte los males: “Concentración de mercado, mala bancarización y corrupción”

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Kristalina Georgieva, directora-grente del FMI, expuso el enfoque del organismo multilateral durante el ‘Taller sobre Nuevas formas de solidaridad’ realizado en Ciudad del Vaticano el 05/02. Muy interesante un fragmento dedicado en forma específica a Latinoamérica, estando presente el ministro argentino Martín Guzmán: “(…) redoblar las medidas de reforma económica es fundamental para la inclusión y el crecimiento. Para muchos países latinoamericanos, esto significa abordar la concentración de mercado que limita la creación de empleos y perjudica a los pobres con precios más altos. Significa reducir las discriminaciones en el mercado laboral para empoderar a las mujeres. Y significa ampliar el acceso financiero a los hogares de bajos ingresos y a la pequeña empresa, entre otras cosas med iante un sector de tecnología financiera bien gestionado. Por encima de todo, existe margen para reforzar la lucha contra el mal de la corrupción. Sabemos que la corrupción obstaculiza el crecimiento y mina los fundamentos económicos y sociales; alimenta un descontento creciente, sobre todo entre los jóvenes. (…)”. La falta de competencia en una economía subdesarrollada resulta una situación grave, consecuencia de decisiones que tomó ese país ignorando las leyes antimonopolio, probablemente, por corrupción si no fuese por conveniencia política.

Aquí el texto completo:

“Santo Padre, Ministros, distinguidos invitados, es un verdadero honor para mí estar hoy aquí con ustedes.

Quisiera agradecer a la Pontificia Academia de Ciencias Sociales por haberme invitado a este importante taller. En los debates que hemos mantenido hasta el momento, hemos profundizado en algunos de los temas más urgentes de nuestro tiempo; ahora estamos pasando del análisis a la reflexión sobre el camino a seguir.

Así pues, la pregunta que hay que plantearse es la siguiente: ¿Cuáles son las nuevas prioridades para la economía mundial? Permítanme responder brevemente. En palabras del Papa Francisco, «la primera tarea es poner la economía al servicio de los pueblos».

Se trata de una hermosa descripción del mundo que queremos. Y es el mundo que necesitamos para hacer frente a los desafíos del siglo XXI.

También habla del objetivo fundamental del liderazgo en los sectores público y privado. En el mundo que necesitamos, todos estamos llamados a ser «ministros» en el sentido original de la palabra; servir, no a nosotros mismos, sino a los demás con una mentalidad abierta y un buen corazón.

Lo bueno es que podemos partir de los avances realizados. La integración y la cooperación mundial, los increíbles avances tecnológicos y –desde luego– las muchas políticas económicas adecuadas han transformado nuestro mundo. En las últimas tres décadas, la mortalidad infantil se ha reducido a la mitad y más de mil millones de personas han logrado abandonar la situación de pobreza extrema [i].

Estos logros son extraordinarios, sin precedentes en todo el período de la historia de la humanidad. Esta economía –la economía que ahora tenemos– puede ser una importante fuente de esperanza, un rayo de luz.

Y, sin embargo, esta misma economía ha proyectado sombras oscuras. Pensemos en la excesiva desigualdad: desde 1980, el 1% más rico de la población a escala mundial ha capturado el doble de beneficios del crecimiento que el 50% inferior.

Pensemos en que muchas economías en desarrollo ya no están reduciendo la distancia con los países de alto ingreso: en lugar de cerrar la brecha de los niveles de vida, se están quedando ahora atrás. Y, por encima de todo, pensemos en cómo la estructura económica actual daña nuestro medio ambiente.

No resultan sorprendentes, por tanto, los resultados de una reciente encuesta global, en la que más de la mitad de los participantes afirman que el capitalismo causa más perjuicios que beneficios [ii]. Las implicaciones son alarmantes: desde la disminución de la confianza en las instituciones tradicionales hasta el aumento de la polarización política y las tensiones sociales.

Así pues, ¿cómo podemos despejar estas sombras oscuras y aportar más luz? ¿Cómo podemos contribuir a crear una economía que esté al servicio de los pueblos?

Me gustaría destacar tres ámbitos de acción:

i) crecimiento inclusivo: ayudar a los países a promover una cultura de solidaridad;

ii) integración: fomentar una globalización de esperanza; y

iii) acción por el clima: cuidar de nuestra casa común.

1. Una cultura de solidaridad

Permítanme comenzar por el crecimiento inclusivo. En este tema me gustaría centrarme en América Latina, que es el hogar de muchos de ustedes presentes en esta sala.

Esta región ha logrado avances significativos en la reducción de la desigualdad excesiva. Y, aun así, el reciente aumento del malestar social en algunos países nos recuerda que todos los países pueden hacer más.

No es coincidencia que el descontento haya surgido en lugares en los que la brecha entre ricos y pobres es demasiado amplia, y donde el crecimiento es demasiado bajo como para proporcionar mejores oportunidades a quienes más lo necesitan. De hecho, muchos de los que se consideran «clase media» viven con el creciente temor de que los beneficios podrían revertirse, de que podrían volver a caer en la pobreza.

Para hacer frente a estos desafíos, los países latinoamericanos tendrán que promover una cultura de solidaridad más fuerte, una cultura que reconstruya la confianza y reconozca la dignidad que acompaña al empleo de calidad, los servicios públicos fiables y redes de protección más sólidas.

La mejor manera de fomentar la solidaridad es reducir la desigualdad de oportunidades. Esto significa invertir en las personas; no solo dedicar más recursos a las escuelas y a la capacitación, sino también mejorar la calidad de la educación y el acceso a la educación a lo largo de toda la vida y a la adquisición de nuevas capacidades. No solo ampliar los programas sociales, sino asignar el gasto de manera más eficaz para llegar a los más vulnerables.

Estas políticas ayudan a reducir la desigualdad de oportunidades, lo que a su vez es esencial para reducir la desigualdad de ingresos. Las investigaciones del FMI han demostrado que una menor desigualdad de ingresos se asocia con un crecimiento más fuerte y sostenible.

Pero ¿ cómo pueden los países latinoamericanos aumentar su gasto social y las inversiones en infraestructuras vitales cuando la mayoría de ellos cuentan con un limitado margen en sus presupuestos?

Para empezar, existe margen para impulsar la eficiencia del gasto, y existe margen para generar mayores ingresos públicos a mediano plazo. El FMI participa activamente en este tema mediante las actividades de fortalecimiento de las capacidades, y apoya a sus miembros para que «recauden más y gasten mejor».

El objetivo es garantizar que las políticas sean fructíferas para la gente. Y esta es la razón por la que el FMI ha puesto más énfasis en los temas de gasto social, y estamos haciendo más hincapié en ayudar a los grupos vulnerables en el marco de los programas de reformas respaldados por el FMI.

Por supuesto, redoblar las medidas de reforma económica es fundamental para la inclusión y el crecimiento. Para muchos países latinoamericanos, esto significa abordar la concentración de mercado que limita la creación de empleos y perjudica a los pobres con precios más altos.

Significa reducir las discriminaciones en el mercado laboral para empoderar a las mujeres. Y significa ampliar el acceso financiero a los hogares de bajos ingresos y a la pequeña empresa, entre otras cosas mediante un sector de tecnología financiera bien gestionado [iii].

Por encima de todo, existe margen para reforzar la lucha contra el mal de la corrupción. Sabemos que la corrupción obstaculiza el crecimiento y mina los fundamentos económicos y sociales; alimenta un descontento creciente, sobre todo entre los jóvenes.

Un problema relacionado es el masivo alcance de la elusión fiscal y la evasión fiscal. A escala mundial, se estima que la riqueza mantenida en centros financieros «offshore» es de USD 7 billones; es decir, 8% del PIB mundial: una proporción importante de esta riqueza probablemente proviene de actividades ilícitas [iv].

Estos problemas no están presentes solo en América Latina: nos afectan a todos. Por esta razón, el FMI brinda asistencia a sus miembros en la lucha contra el lavado de dinero. Y trabajamos con nuestros socios para cerrar los vacíos en la tributación internacional.

Nuestros análisis muestran que los países no miembros de la OCDE perdieron aproximadamente USD 200.000 millones anuales debido a que las empresas pueden trasladar sus beneficios a lugares de baja tributación [v].

Estos ingresos perdidos hacen que sea incluso más difícil que las economías frágiles y los países de bajo ingreso aumenten el crecimiento y el empleo, y que cumplan los Objetivos de Desarrollo Sostenible para mejorar el bienestar de los ciudadanos de estos países.

Obviamente, aunque los esfuerzos por impulsar el crecimiento inclusivo deben comenzar en casa, no pueden terminar ahí. Necesitamos también una cultura mundial de solidaridad.

2. Una globalización de esperanza

Esto me lleva al segundo ámbito prioritario: fomentar una globalización de esperanza. ¿Qué quiero decir con esto?

Recordemos que la desigualdad de ingresos entre países ha disminuido drásticamente, gracias al auge de los mercados emergentes, como China e India [vi]. Al mismo tiempo, la desigualdad de ingresos dentro de los países ha aumentado en general, lo que ha dado lugar en algunos casos a lo que llamaría “la atonía posterior a la globalización”.

Esta “atonía” se ha visto intensificada por las preocupantes implicaciones de las tensiones comerciales. Y ahora estamos preocupados por el impacto de la infección por coronavirus; el brote no solo ha provocado la trágica pérdida de vidas, sino que también ha acentuado la fragilidad de la integración mundial.

Naturalmente, estamos pendientes de los últimos acontecimientos, pero también tenemos la sensación de que se han puesto en marcha cambios más profundos.

En lo que respecta al comercio, observamos los albores de una nueva era. Un mundo en el que el flujo de datos es más importante que el comercio físico y en el que los servicios son el principal factor impulsor del comercio mundial. ¿Quién se beneficiaría de ello?

Sin duda las economías avanzadas, porque son competitivas a escala mundial en muchos sectores de servicios, en especial el financiero, el jurídico y el de consultoría. Pero también economías en desarrollo como Colombia, Ghana y Filipinas, porque están fomentando el crecimiento de industrias como las comunicaciones y los servicios a empresas.

Estas transiciones podrían reimpulsar el comercio mundial. Podrían contribuir a que el comercio desempeñe una función esencial en el fomento de la productividad y el empleo, la propagación de nuevas tecnologías y la disminución de los precios, sobre todo para los consumidores más pobres.

Pero una cosa está clara: para que el comercio sea mejor, debe ser más inclusivo. ¿Cómo? Todos los países deben redoblar los esfuerzos por ayudar a las comunidades perjudicadas por los trastornos relacionados con la tecnología y el comercio.

Debemos aumentar la inversión en formación y redes de protección social, de forma que los trabajadores puedan actualizar sus cualificaciones, acceder a empleos de mayor calidad y aumentar sus ingresos.

También debemos fortalecer la cooperación internacional para garantizar que la gente obtenga beneficios en la nueva era del comercio. La reciente «fase uno» del acuerdo comercial entre Estados Unidos y China es un paso importante para reducir las tensiones, aunque solo es un paso. Si queremos desbloquear todo el potencial de los servicios y el comercio electrónico, debemos trabajar juntos para crear un sistema de comercio más moderno.

También es necesario este espíritu de cooperación para garantizar que la integración financiera brinde buenos resultados a la gente. El hecho es que, en las últimas cuatro décadas, los flujos de capitales mundiales han aumentado 13 veces, en comparación con una expansión de 11 veces del comercio mundial [vii].

Esta abundancia de capital ha sustentado las muy necesarias inversiones, sobre todo en economías emergentes y en desarrollo. Pero también ha abierto la puerta a episodios de alta volatilidad de flujos de capital, lo que puede perjudicar la estabilidad financiera y las perspectivas de empresas y hogares.

¿Existe alguna forma óptima de gestionar la volatilidad de flujos de capital? Para muchas economías emergentes, la tarea es desalentadora, ya que existe poco consenso sobre la combinación y el calendario adecuados de las medidas de política.

Consideremos el episodio que se produjo en 2018 de salidas de capitales de los mercados emergentes: Brasil y Malasia emplearon cantidades significativas de reservas de moneda extranjera para sostener sus monedas. Colombia y Sudáfrica apenas intervinieron. Algunos elevaron las tasas de interés, mientras que otros no lo hicieron. En muchos casos, una fuerte intervención mitigó la depreciación, pero no en todos. Todo esto plantea preguntas, también para el FMI.

Nos encontramos ahora en el proceso de revaluar nuestro asesoramiento. Estamos aprendiendo de las distintas experiencias, mejorando nuestro conjunto de instrumentos de política, para poder así ofrecer un asesoramiento más adaptado a nuestros 189 miembros.

La clave es que debemos trabajar mancomunadamente. Nuestra responsabilidad conjunta es contribuir a que el comercio sea más inclusivo y los flujos de capital más seguros. Esta es la manera en que podemos promover una globalización de esperanza, una cultura de solidaridad que va mucho más allá de la economía.

3. Cuidar de nuestra casa común

Esto me lleva al tercer ámbito prioritario: cuidar de nuestra casa común mediante la lucha contra el cambio climático.

Ninguno de los retos económicos a los que nos enfrentamos serán relevantes dentro de 20 años si no abordamos ahora el cambio climático.

Los costos humanos de los desastres vinculados al cambio climático son inconmensurables. Los costos económicos, sin embargo, sí pueden medirse. Solo un ejemplo: los daños del huracán María ascendieron a más del 200% del PIB de Dominica y más del 60% del PIB de Puerto Rico.

Y suelen ser los pobres los más vulnerables a los shocks climáticos. El Banco Mundial estima que, a menos que alteremos la trayectoria climática actual, 100 millones de personas adicionales podrían vivir en extrema pobreza en 2030 [viii].

Así pues, ¿cómo podemos despejar la sombra climática que pesa sobre la humanidad?

Reconozcamos que tenemos que adaptarnos a las nuevas realidades. Para muchos países, esto significa invertir en ámbitos como la protección de las zonas costeras y en una agricultura e infraestructuras más resilientes.

Estos tipos de inversiones pueden rendir un «triple dividendo»: evitar pérdidas futuras, producir beneficios en materia de innovación y generar beneficios sociales. Y los estudios de la Comisión Global para la Adaptación indican que los beneficios de estas inversiones podrían superar con creces sus costos.

Pero la adaptación solo nos llevará hasta cierto punto. Necesitamos también unos esfuerzos mucho mayores para reducir las emisiones de carbono y compensar las que no puedan reducirse. La realidad es que nuestra especie solo puede prosperar si nuestras actividades están en equilibrio con nuestro medio ambiente.

La mejor forma de avanzar es poner un precio al carbono. Países como Chile, Colombia y Sudáfrica han aplicado recientemente impuestos sobre el carbono; y China está a punto de iniciar un régimen de comercio de derechos de emisión. Estas iniciativas animarán a los hogares y las empresas a utilizar menos energía y a optar por combustibles más limpios. Y necesitamos más iniciativas de este tipo.

Estimamos que el precio mundial del carbono deberá aumentar desde USD 2 por tonelada hasta USD 75 por tonelada si queremos mantener el calentamiento global por debajo de 2ºC. Esta transición debe ser justa y favorecer el crecimiento. Por ejemplo, los ingresos procedentes del impuesto sobre el carbono pueden utilizarse para proporcionar asistencia por adelantado a los hogares más pobres, reducir los impuestos onerosos y respaldar inversiones en salud, educación e infraestructura.

Desde luego, la gestión de la transición hacia un mundo sin emisiones de carbono no será fácil. Pensemos en los «activos abandonados», como las reservas de petróleo, carbón y gas, que podrían quedar inutilizadas. Algunas estimaciones sugieren que los costos potenciales de devaluar estos activos se sitúan entre USD 4 billones y USD 20 billones [ix].

El sector financiero deberá tener en cuenta los riesgos de transición, para lo que tendrá que adoptar un enfoque más sostenible, un enfoque que se fundamente en una mejor gestión de riesgos y una visión de más largo plazo.

Normas de divulgación más sólidas pueden ayudar a que los prestamistas y los inversionistas tengan una visión completa. Si aumenta el precio de un préstamo para un proyecto en situación de riesgo, las empresas pueden simplemente decidir que sería mejor dedicar el dinero de ese proyecto a otra cosa.

Lograr finanzas más sostenibles también significa aprovechar nuevas oportunidades: el FMI estima que la transición hacia una economía con bajas emisiones de carbono requerirá inversiones de USD 2,3 billones anuales en el sector energético durante una década [x].

La buena noticia es que los bonos verdes tienen un impacto en la inversión, y muchas otras formas de finanzas sostenibles están creciendo con rapidez. Aunque esto no es suficiente. El sector privado puede hacer más, y estoy convencida de que lo hará en un futuro próximo. ¿Por qué? Porque el precio de la inacción es demasiado alto.

¿Cómo puede contribuir el FMI? Intensificando nuestras actividades en materia de cambio climático, centrando la atención en el impacto macroeconómico. Estamos profundamente comprometidos con el apoyo a los esfuerzos de adaptación y mitigación, a través del asesoramiento de política económica, el apoyo financiero y el fortalecimiento de las capacidades.

Incluiremos pruebas de tensión frente al riesgo climático en los Programas de Evaluación del Sector Financiero (PESF). Instaremos a los países a considerar en mayor medida los factores climáticos a la hora de preparar las estadísticas nacionales. Y trabajaremos con nuestros socios para elaborar normas comunes de divulgación ambiental.

Mediante el aprendizaje mutuo y la aplicación de políticas adecuadas, podemos contribuir a financiar la transición hacia la nueva economía del clima. Nuestros hijos y nietos cuentan con nosotros.

Conclusión

Así pues, ¿cómo son las nuevas prioridades para la economía? Sabemos cuáles son: crecimiento inclusivo, integración mundial justa, acción por el clima. Ahora debemos actuar.

Permítanme concluir con una cita de Leon Tolstoy, quien dijo: «Toda la diversidad, todo el encanto, toda la belleza de la vida está hecha de luces y sombras».

El Papa Francisco nos ha reunido, y espero desde luego con interés nuestros debates sobre cómo podemos despejar las sombras y aportar más luz.

Muchas gracias.”


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[i] Carolina Sánchez, “From local to global: China’s role in global poverty reduction and the future of development”, Banco Mundial, 7 de diciembre de 2017.

[ii] The 2020 Edelman Trust Barometer .

[iii] Véase Lael Brainard, “ FinTech and the Search for Full Stack Financial Inclusion”, Junta de Gobernadores del Sistema de la Reserva Federal, 17 de octubre de 2018.

[iv] Finanzas & Desarrollo , septiembre de 2019, “Sacar a la luz”.

[v] Documento de trabajo del FMI: “ Base Erosion, Profit Shifting and Developing Countries.”

[vi] Ana Revenga y Meagan Dooley, “Is Inequality really on the rise?”, The Brookings Institution, 28 de mayo de 2019.

[vii] Análisis del personal técnico del FMI.

[viii] Jean-Pierre Robin, “Kristalina Georgieva: Global warming can add 100 million poor people by 2030”, Banco Mundial, 14 de septiembre 2017.

[ix] Sarah Breeden, “Avoiding the storm: Climate change and the financial system”, Banco de Inglaterra, 15 de abril de 2019.

[x] Publicación del FMI: Informe Monitor Fiscal de octubre de 2019. La estimación de USD 2,3 billones incluye la inversión actual de USD 1,8 billones más necesidades adicionales de inversión equivalentes a USD 0,5 billón.

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Guzmán ya habló con la titular del FMI y aseguró que hay “entendimiento mutuo”

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Finalmente se concretó el encuentro entre el nuevo Gobierno de Argentina y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Fue en Italia, en donde se reunieron Martín Guzmán y la titular del Fondo, Kristalina Georgieva. El ministro al salir del encuentro no dio muchos detalles, pero adelantó que la reunión fue “constructiva” y que hay un “entendimiento mutuo” entre la organización y las necesidades del país.

Total hermetismo sobre lo que conversaron y negociaron el ministro de Economía, Martín Guzmán, y la titular del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva. Encuentro que se realizó en Italia y a su salida, el ministro albertista dijo que todo fue “muy constructivo”.

Guzmán sostuvo: “Mantuvimos un encuentro muy constructivo con la directora Gerente del FMI, Kristalina Georgieva. Continuamos con las conversaciones ya iniciadas con el organismo, en un marco de creciente entendimiento mutuo. Intercambiamos opiniones sobre el programa económico en marcha, distinguiendo entre medidas para lidiar con la situación actual de emergencia económica y aquellas para solucionar problemas estructurales de la economía. También discutimos las políticas en curso para resolver la crisis de deuda soberana de forma sostenible”.

Asimismo, el ministro de Economía señaló que “durante la charla con Georgieva compartimos el diagnóstico sobre la apremiante situación socioeconómica que enfrenta nuestro país y coincidimos en que las medidas adoptadas por nuestro gobierno deben continuar persiguiendo los objetivos de tranquilizar la economía y proteger a quienes se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad como punto de partida para un sendero de desarrollo sostenible”.

“Asimismo, acordamos seguir profundizando el diálogo la semana próxima, cuando la misión del equipo técnico del FMI visite Argentina”.

Por razones de agenda el encuentro entre Guzmán y Georgieva, que se extendió por más de dos horas y media, se realizó esta noche en la Embajada de la República Argentina en Italia, en la ciudad de Roma.

Del encuentro también participaron el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz, el representante del Cono Sur ante el board del FMI, Sergio Chodos y el jefe de Gabinete de la señora Georgieva, Alfred Kammer.

La situación de la Argentina con el Fondo (FMI) es complicada, ya que deben negociar y encontrar una salida al pago de la deuda que contrajo el gobierno de Mauricio Macri, ya que gran parte de esa deuda la otorgó dicho organismo. 

Desde el Gobierno de Alberto Fernández han mostrado sus intenciones en pagar la deuda, pero admitiendo que buscarán en la medida de lo posible, no profundizar la ya severa crisis económica del país, que cerró con una inflación mayor al 53%. 

En tanto, la titular del Fondo, Kristalina Georgieva, dijo estar “consciente de la difícil situación socioeconómica que enfrenta la Argentina”.

Además, la mujer publicó un video en su cuenta de Twitter, donde se la ve saludando al ministro Guzmán, y al mismo tiempo escribió: “Nuestro objetivo común es ver que Argentina se recupere, y que el crecimiento y el empleo regresen en beneficio de todos los argentinos. Mi personal y yo esperamos nuestro compromiso continuo”. 

Por su parte, Guzmán señaló que llevaron a cabo un intercambio de opiniones “sobre el programa económico en marcha, distinguiendo entre medidas para lidiar con la situación actual de emergencia económica y aquellas para solucionar problemas estructurales de la economía”.

El ministro Guzmán también hizo uso de sus redes sociales para informar sobre la reunión, y en ese sentido publicó: “Tuvimos una nueva reunión con la Directora Gerenta del FMI @KGeorgieva, que marcó un creciente entendimiento mutuo sobre el plan económico que estamos implementando para tranquilizar la economía argentina y establecer un sendero de desarrollo sustentable”. 

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