LA CACHUERA

Yerba: La Cachuera sigue líder, pero Kabour dominó agosto y acelera la pelea por las exportaciones

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Las exportaciones argentinas de yerba mate cerraron los primeros ocho meses de 2026 con 38.751 toneladas despachadas al exterior por US$69,43 millones, en un mercado cada vez más concentrado en cuatro grandes jugadores y con Siria consolidada como el destino determinante para el negocio.

La comparación entre los informes acumulados a julio y agosto muestra, sin embargo, un movimiento relevante dentro del ranking: La Cachuera continúa siendo la principal exportadora del año, tanto por volumen como por facturación, pero Grupo Kabour fue la empresa que más exportó durante agosto, recortando con fuerza la distancia respecto de la líder.

Entre enero y julio Argentina había exportado 32.113,06 toneladas por US$58,45 millones, a un valor promedio de US$1.820 por tonelada. Con la incorporación de agosto, el volumen acumulado trepó a 38.751,38 toneladas y la facturación a US$69,43 millones, aunque el precio promedio descendió a US$1.791,56 por tonelada.

Esto implica que solamente durante agosto se exportaron 6.638,32 toneladas por US$10,98 millones, a un valor promedio aproximado de US$1.654 por tonelada, sensiblemente inferior al promedio acumulado hasta julio.

La Cachuera mantiene la corona

En cantidades, La Cachuera continúa al frente del ranking nacional, con 12.518,61 toneladas exportadas entre enero y agosto, equivalentes al 32,3% de todo el volumen argentino, por un valor FOB de US$20,67 millones. En julio acumulaba 10.906,73 toneladas y US$18,13 millones.

La empresa sumó, por lo tanto, alrededor de 1.612 toneladas y US$2,54 millones durante agosto.

Pero el movimiento más fuerte vino inmediatamente detrás.

Grupo Kabour pasó de 6.694 toneladas y US$10,50 millones acumulados a julio a 9.707,95 toneladas y US$14,93 millones a agosto. Eso significa que en un solo mes colocó unas 3.014 toneladas por US$4,43 millones, convirtiéndose en el mayor exportador argentino de yerba mate durante agosto, tanto en cantidades como en divisas.

El salto elevó la participación de Kabour desde 20,85% hasta 25,05% del volumen exportado nacional, mientras La Cachuera retrocedió en participación relativa desde 33,96% hasta 32,30%.

La distancia entre las dos primeras, que al finalizar julio era superior a 4.200 toneladas, se redujo así a alrededor de 2.811 toneladas.

El ranking también presenta una particularidad según se mida el negocio por toneladas o por facturación.

Por volumen, Establecimiento Las Marías ocupa el tercer puesto, con 5.432,79 toneladas, seguido por Productores de Yerba Mate de Santo Pipó, con 5.216,71 toneladas.

Pero el orden se invierte al mirar los dólares generados: Santo Pipó facturó US$10,12 millones, mientras Las Marías alcanzó US$9,80 millones. La diferencia se explica por un mayor valor unitario promedio: US$1.939 por tonelada para Santo Pipó frente a US$1.804 para Las Marías.

De esta manera, el podio por cantidades queda conformado por La Cachuera, Grupo Kabour y Las Marías, mientras que por facturación el tercer lugar corresponde a Productores de Yerba Mate de Santo Pipó.

Los cuatro grandes concentran casi 85% de las exportaciones

Otro dato que surge de la comparación es una mayor concentración.

La Cachuera, Grupo Kabour, Las Marías y Santo Pipó reúnen conjuntamente alrededor del 84,8% de las toneladas exportadas durante los primeros ocho meses del año. 

En dólares la concentración también es elevada: esas cuatro compañías generan prácticamente 80% de toda la facturación exportadora.

Detrás aparece un segundo pelotón mucho más atomizado. La Cooperativa Agrícola de la Colonia Liebig alcanzó 660,12 toneladas y subió del sexto al quinto puesto, desplazando a Cordeiro y Cía., que con 657,78 toneladas pasó del quinto al sexto lugar.

Luego aparecen Establecimiento Santa Ana, con 611,02 toneladas; Hreñuk, con 586,60; Grupo Kassab, con 475,50; Calo, con 369,60; y la Cooperativa Agrícola Mixta de Monte Carlo, con 349,58 toneladas.

Uno de los ascensos más significativos fuera de los primeros puestos corresponde a Martin Bauer, que pasó de 80,73 toneladas y el puesto 21 en julio a 235,43 toneladas y el puesto 12 en agosto.

Siria absorbe siete de cada diez toneladas

La geografía exportadora confirma una dependencia extraordinariamente elevada del mercado sirio.

Entre enero y agosto, Siria compró 27.337,62 toneladas de yerba mate argentina, equivalentes al 70,55% de todo el volumen exportado, por US$44,35 millones, el 63,88% de la facturación total.

Y la concentración aumentó durante agosto. A julio, Siria representaba el 68,90% de las toneladas y US$36,37 millones. Un mes después pasó a 70,55% y US$44,35 millones.

Es decir que solo durante agosto Siria absorbió aproximadamente 5.213 toneladas adicionales por casi US$7,98 millones. Cerca de ocho de cada diez dólares adicionales generados por las exportaciones de yerba mate durante el mes provinieron de ese mercado.

También allí se produjo una modificación interesante: hasta julio, La Cachuera era el principal proveedor de Siria, con 8.140 toneladas, frente a 6.694 de Kabour. Con agosto incorporado, Kabour pasó al frente en cantidades destinadas al mercado sirio, con 9.707,95 toneladas contra 9.350 de La Cachuera.

En dólares, sin embargo, La Cachuera conserva una mínima ventaja dentro de Siria: US$15,03 millones contra US$14,93 millones de Kabour.

Muy lejos de Siria aparece Chile, segundo mercado para la yerba argentina, con 3.619,56 toneladas y US$6,96 millones. Representa 9,34% de las cantidades y 10,02% de las divisas.

El tercer lugar corresponde a Brasil, con 2.540,72 toneladas y US$3,66 millones; seguido por España, con 1.277,75 toneladas y US$3,37 millones, y Estados Unidos, con 733,77 toneladas y US$2,32 millones.

Alemania protagonizó otro movimiento destacado. Pasó de 349,95 toneladas y US$946 mil hasta julio a 572,84 toneladas y US$1,48 millones hasta agosto, consolidándose como sexto mercado.

Después aparecen Líbano, con 337,51 toneladas; China, con 318,98; República Checa, con 312,95; México, con 200,23; Países Bajos, con 175,78; Emiratos Árabes Unidos, con 173,55; y Canadá, con 169,54 toneladas.

La composición de las ventas permite observar estrategias comerciales diferentes.

El 100% de las 9.707,95 toneladas exportadas por Grupo Kabour tuvo como destino Siria. La Cachuera también tiene allí su mercado principal -9.350 toneladas, 74,69% de sus ventas-, pero presenta una cartera considerablemente más diversificada.

La empresa despachó además 2.295 toneladas a Brasil, 590 toneladas a España, casi 140 a Chile y cantidades menores hacia República Checa, Alemania, Ecuador, Estados Unidos, Polonia, Nueva Zelanda, China, Perú y Japón.

Las Marías también presenta una canasta diversificada: además de Siria, exporta a Chile, China, España, Estados Unidos, Francia, Alemania, Paraguay, Suecia, República Checa, México, Canadá, Japón, Países Bajos, Australia, Brasil, Italia, Israel y otros mercados.

Santo Pipó concentra 77,16% de sus toneladas en Siria, aunque mantiene presencia en Chile, Emiratos Árabes Unidos, Canadá, Alemania, Países Bajos, Líbano, México, Estados Unidos, Australia, Malasia, Turquía, Bulgaria, Rusia y República Checa.

El desempeño de agosto muestra finalmente una señal que merece atención. El mes fue fuerte en cantidades -6.638 toneladas- y aportó casi US$11 millones adicionales, pero ese crecimiento llegó acompañado por un menor valor unitario.

El promedio acumulado de exportación pasó de US$1.820,04 por tonelada a julio a US$1.791,56 a agosto, mientras que los embarques realizados específicamente durante agosto promediaron aproximadamente US$1.654 por tonelada.

La composición explica buena parte del fenómeno: durante agosto creció con enorme fuerza el mercado sirio, donde predominan operaciones de gran volumen y valores unitarios inferiores a los obtenidos en destinos de menor escala y mayor valor agregado.

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La Cachuera conserva el liderazgo, pero Kabour sacudió el mercado exportador de yerba mate

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El negocio exportador de la yerba mate argentina cerró los primeros siete meses de 2026 con dos movimientos simultáneos. Por un lado, La Cachuera consolidó su posición como principal exportadora, con una participación cercana al 34% del volumen total. Por otro, Grupo Kabour protagonizó un salto de escala que alteró el orden del lote perseguidor y convirtió la disputa por el segundo puesto en uno de los principales datos del período.

Entre enero y julio se exportaron 32.113,06 toneladas -32,11 millones de kilos-, por un valor FOB de US$58,45 millones. El precio promedio de la canasta exportadora se ubicó en US$1.820,04 por tonelada.

La fotografía acumulada muestra un mercado en expansión, pero también altamente concentrado, dependiente de Siria y atravesado por diferencias importantes en los valores unitarios obtenidos por cada empresa.

La Cachuera, líder en kilos y en dólares

La Cachuera encabeza el ranking con 10.906,73 toneladas, equivalentes a casi 10,91 millones de kilos. La empresa representó el 33,96% del volumen exportado y facturó US$18,13 millones, el 31,02% de las divisas generadas por el sector.

Su precio promedio fue de US$1.662,05 por tonelada, por debajo de la media general del mercado.

La compañía también lideró las operaciones de julio, con 1.858,91 toneladas y una facturación cercana a US$2,95 millones. Sin embargo, el dato más significativo del mes estuvo inmediatamente detrás.

Grupo Kabour exportó 2.260,25 toneladas solamente en julio, por US$3,52 millones. Fue el mayor volumen mensual entre todas las compañías relevadas, incluso por encima de La Cachuera.

Con ese movimiento, alcanzó un acumulado de 6.694,05 toneladas, equivalentes a 6,69 millones de kilos, y una facturación de US$10,50 millones. Su participación trepó al 20,85% del mercado, lo que le permitió pasar del cuarto lugar observado en la visual del primer semestre al segundo puesto del ranking enero-julio.

Kabour superó así tanto a Establecimiento Las Marías como a Productores de Yerba Mate de Santo Pipó -Piporé-, aunque el movimiento no debe sorprender ya que el grupo sirio terminó el año pasado como líder del mercado externo. 

Lógicamente, es el dominador de la demanda de ese país: la totalidad de las exportaciones de Kabour tuvo como destino Siria. La compañía colocó allí las 6.694 toneladas registradas, a un precio promedio de US$1.568,51 por tonelada, uno de los más bajos entre los grandes exportadores.

El crecimiento fue impulsado, por lo tanto, por volumen y concentración comercial, no por una mejora del precio unitario.

Establecimiento Las Marías quedó en el tercer puesto por volumen, con 4.808,04 toneladas, el 14,97% del total, y ventas por US$8,80 millones.

Piporé descendió al cuarto lugar con 4.520,81 toneladas, equivalentes al 14,08% del mercado. Sin embargo, obtuvo una facturación de US$8,85 millones, ligeramente superior a la de Las Marías pese a haber exportado 287 toneladas menos.

La explicación está en el precio. Piporé consiguió un promedio de US$1.957,81 por tonelada, frente a los US$1.829,55 de Las Marías. Es decir, Las Marías exportó más kilos, pero Piporé obtuvo más dólares gracias a una mejor valorización promedio de sus operaciones.

La diferencia también expone dos perfiles comerciales distintos. Las Marías aparece como uno de los jugadores con mayor diversificación geográfica: además de Siria, llegó a Chile, China, Estados Unidos, España, Francia, Alemania, Canadá, Japón, Australia y otros mercados.

Piporé concentró el 76,3% de su volumen en Siria, aunque complementó sus operaciones con Chile, Emiratos Árabes Unidos, Canadá, Alemania, Países Bajos, Líbano, México y Estados Unidos.

Cuatro empresas controlan casi el 84% de las exportaciones

La concentración constituye uno de los rasgos estructurales del negocio. La Cachuera, Kabour, Las Marías y Piporé reunieron en conjunto 26.929,63 toneladas, el 83,86% de toda la yerba mate exportada por la Argentina durante los primeros siete meses.

Si se amplía la medición a los diez principales operadores, la participación llega al 93,5% del volumen.

Detrás de los cuatro líderes aparece una brecha considerable. El quinto exportador, Cordeiro y Compañía, registró 615,61 toneladas y apenas el 1,92% del mercado.

La Cooperativa Agrícola de Colonia Liebig quedó sexta con 582,98 toneladas; Establecimiento Santa Ana, séptima con 544,97; Hreñuk, octava con 510,90; Grupo Kassab, novena con 467,69; y Calo completó el grupo con 369,60 toneladas.

Hreñuk fue otro de los actores que ganó posiciones. Durante julio exportó 104,89 toneladas, por casi US$299.000, y desplazó a Grupo Kassab del octavo lugar.

El precio separa al negocio masivo de los mercados de nicho

La lectura por volumen no coincide necesariamente con el ranking de precios.

La Cooperativa Agrícola de Colonia Liebig recibió un promedio de US$3.415,21 por tonelada, casi el doble del valor obtenido por La Cachuera y más del doble del precio de Kabour. Con 582,98 toneladas, generó casi US$2 millones.

Hreñuk alcanzó US$2.762,80 por tonelada y Establecimiento Santa Ana, US$2.575,96. Cordeiro promedió US$2.032,64.

En el extremo opuesto, Grupo Kassab registró apenas US$917,50 por tonelada. Su bajo valor unitario explica que, pese a haber exportado 467,69 toneladas, solamente haya generado US$429.099.

Estos contrastes responden a diferencias de producto, presentación, nivel de elaboración, destino, escala de los contratos y composición arancelaria. Por eso, el volumen por sí solo no alcanza para medir la calidad económica de cada cartera exportadora.

Julio perdió fuerza frente a junio

Durante julio se exportaron 5.448,25 toneladas, por US$9,17 millones. Fue el tercer mes de mayor volumen del año, después de junio, con 6.639,08 toneladas, y marzo, con 5.295,95.

Frente a junio, los despachos de julio se redujeron 17,9%, mientras que el valor FOB mensual cayó alrededor de 21%.

El precio promedio de julio fue de aproximadamente US$1.683 por tonelada, por debajo de los US$1.749 de junio y también inferior al promedio acumulado de US$1.820. La caída más pronunciada de la facturación respecto del volumen revela que durante julio ganó peso la yerba negociada en los segmentos de menor precio.

Ese movimiento está directamente relacionado con el salto de Kabour, cuyas ventas a Siria se realizaron a un promedio cercano a US$1.557 por tonelada durante el mes.

La estructura exportadora argentina mantiene una dependencia extraordinaria del mercado sirio. Entre enero y julio, Siria compró 22.124,72 toneladas, el 68,90% del volumen total.

Esas operaciones generaron US$36,37 millones, el 62,23% de las divisas. El precio promedio fue de US$1.643,89 por tonelada, por debajo del valor general de la canasta exportadora.

Chile ocupó el segundo lugar con 3.237,25 toneladas y US$6,25 millones. Brasil quedó tercero con 2.225,30 toneladas y US$3,22 millones.

Más atrás se ubicaron España, con 1.122,31 toneladas; Estados Unidos, con 697,36; Alemania, con 349,95; y China, con 316,10.

La diferencia entre participación física y participación en dólares vuelve a mostrar el problema del valor. Siria absorbió casi el 69% de los kilos, pero generó el 62,2% de los ingresos. Estados Unidos, en cambio, representó apenas el 2,17% del volumen y aportó el 3,77% de la facturación, con un precio promedio de US$3.156,62 por tonelada.

El balance de los primeros siete meses deja a La Cachuera como líder indiscutida tanto en volumen como en facturación. Su ventaja continúa siendo amplia: supera a Kabour por 4,21 millones de kilos y por US$7,63 millones.

Pero el tablero dejó de ser estático. Kabour convirtió a julio en un mes de inflexión, se adueñó del segundo puesto y elevó la concentración de los cuatro mayores exportadores.

El mercado combina así tres realidades: un liderazgo consolidado, una competencia creciente entre los grandes operadores y una fuerte dependencia de Siria. La expansión de los kilos exportados sostiene el ingreso de divisas, aunque la baja del precio promedio y la concentración de destinos muestran que el desafío no pasa solamente por vender más yerba, sino por colocarla en más mercados y con mayor valor agregado, lo que puede ser una palanca para las marcas más pequeñas.

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Misiones arrasa en la exportación de yerba: concentra al menos 72,6% y La Cachuera lidera el negocio

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La exportación argentina de yerba mate cerró el primer semestre de 2026 con un marcado liderazgo de Misiones, una fuerte concentración entre cuatro grandes operadores y una dependencia todavía extraordinaria del mercado sirio.

Entre enero y junio se exportaron 26.044,78 toneladas, por un valor FOB total de US$ 48.259.728. El precio promedio de las operaciones fue de US$ 1.852,95 por tonelada, de acuerdo con el relevamiento aduanero que comprende yerba simplemente canchada, yerba mate y preparaciones o extractos incluidos en las posiciones arancelarias analizadas.

La comparación interanual debe realizarse con cautela porque el registro aduanero y las declaraciones de salida de molino del Instituto Nacional de la Yerba Mate no tienen necesariamente la misma cobertura. Como referencia, el INYM había informado exportaciones por 24.495 toneladas en el primer semestre de 2025. Contra ese registro, el volumen aduanero de 2026 representa una expansión aproximada del 6,3%.

La Cachuera se quedó con más de un tercio del mercado

La gran ganadora del semestre fue La Cachuera, elaboradora de Amanda, que exportó 9.030,54 toneladas, equivalentes al 34,67% de todo el volumen nacional.

Sus ventas generaron US$ 15,13 millones, el 31,35% del valor total exportado, con un promedio de US$ 1.675,13 por tonelada. La empresa, con producción y trayectoria industrial en Misiones, exportó principalmente hacia Siria, Brasil y España.

El segundo puesto correspondió a Productores de Yerba Mate de Santo Pipó, propietaria de Piporé, con 4.398,72 toneladas, el 16,89% del total, y ventas por US$ 8,57 millones.

La cooperativa logró un precio promedio de US$ 1.947,89 por tonelada, 16,3% superior al obtenido por La Cachuera. Su principal destino también fue Siria, aunque presentó una cartera más diversificada, con embarques hacia Chile, Emiratos Árabes Unidos, Canadá, Alemania, Países Bajos, Líbano y Estados Unidos. La cooperativa tiene su casa central y su planta en Santo Pipó, Misiones.

El tercer lugar fue para la correntina Las Marías, con 4.101,14 toneladas, el 15,75% del volumen, y una facturación de US$ 7,60 millones. El precio promedio fue de US$ 1.853,31 por tonelada, prácticamente en línea con el promedio nacional.

Las Marías mostró una estructura comercial más diversificada: aunque Siria concentró 67,3% de sus embarques, también exportó cantidades importantes a Chile y China, además de Estados Unidos, España, Francia, Paraguay, Alemania, Canadá, Australia y otros mercados. Su establecimiento productivo está ubicado en Gobernador Virasoro, Corrientes.

El cuarto gran jugador fue Grupo Kabour, con 3.870,90 toneladas, el 14,86% del mercado, y exportaciones por US$ 6,10 millones. Toda su producción tuvo como destino Siria, con un valor promedio de US$ 1.576,23 por tonelada.

Cuatro compañías controlan 82% de las exportaciones

La concentración es uno de los datos centrales del semestre.

La Cachuera, Piporé, Las Marías y Grupo Kabour exportaron en conjunto 21.401,30 toneladas, equivalentes al 82,17% del volumen nacional.

La concentración aumenta al ampliar el cálculo:

  • La primera empresa controla 34,7%.
  • Las dos primeras, 51,6%.
  • Las tres primeras, 67,3%.
  • Las cuatro primeras, 82,2%.
  • Las diez primeras, 93,1%.
  • Las doce primeras, 94,5%.

Las otras 44 firmas que aparecen en el registro se repartieron apenas 5,5% de las toneladas exportadas.

El negocio exportador tiene una estructura dual: cuatro grandes compañías dominan las exportaciones masivas, mientras que un conjunto numeroso de operadores participa con embarques pequeños, generalmente dirigidos a mercados de mayor valor unitario.

Las empresas misioneras sumaron 18.899,95 toneladas, equivalentes al 72,57% de todas las exportaciones argentinas.

La fortaleza misionera está sustentada principalmente por La Cachuera, Piporé y Grupo Kabour. Solamente esas tres compañías colocaron 17.300,16 toneladas, equivalentes al 66,4% de toda la yerba exportada por la Argentina.

Las dos grandes compañías correntinas -Las Marías y la Cooperativa Agrícola de Colonia Liebig, dos y uno del mercado doméstico- exportaron juntas 4.619,86 toneladas, equivalentes al 17,74% del total nacional.

Corrientes participó con 17,7% de las cantidades, pero capturó alrededor de 19,4% del valor FOB, debido fundamentalmente al desempeño de la Cooperativa Liebig.

La elaboradora de Playadito alcanzó un valor promedio de US$ 3.428,29 por tonelada, 85% por encima de la media nacional. Sus principales destinos fueron España, Chile, Estados Unidos, Alemania, República Checa, Portugal, Australia, China y Reino Unido. La cooperativa está radicada en Colonia Liebig, Corrientes.

La conclusión territorial es contundente: por cada tonelada exportada por compañías correntinas, las empresas misioneras despacharon aproximadamente 4,1 toneladas.

La dependencia del mercado sirio continúa siendo la principal característica -y también una de las principales vulnerabilidades- del comercio exterior yerbatero.

Siria recibió 17.493,57 toneladas, equivalentes al 67,17% del volumen total, y generó US$ 29,02 millones, el 60,13% de las divisas. El precio promedio fue de US$ 1.658,88 por tonelada, por debajo de la media general.

Cuatro compañías concentraron 97,2% de las ventas a ese país: La Cachuera, con 6.930 toneladas, Kabour con 3.870, Piporé con 3.450 y Las Marías, con 2.758 toneladas. 

Buena parte de la yerba enviada a Siria se exporta molida en bolsas de aproximadamente 50 kilos y posteriormente se fracciona en destino.

Chile fue el segundo destino, con 3.058,73 toneladas, el 11,74% del total, por US$ 5,92 millones. El precio promedio fue de US$ 1.936,68.

Brasil quedó tercero con 1.618,82 toneladas, 6,22% del volumen, mientras que España recibió 942,07 toneladas, 3,62%. Estados Unidos completó los cinco primeros lugares con 583,55 toneladas.

La concentración geográfica es casi tan elevada como la empresarial. Siria, Chile y Brasil explicaron por sí solos 85,1% del volumen exportado.

Junio fue el mejor mes por volumen y facturación: las cantidades crecieron 34,1% frente a mayo y más que duplicaron las registradas en febrero. Sin embargo, el precio promedio bajó a US$ 1.760 por tonelada, 6,3% menos que en mayo.

La expansión de junio estuvo impulsada principalmente por Grupo Kabour, Piporé, La Cachuera y Las Marías. Kabour exportó 1.667,2 toneladas durante el mes; La Cachuera, 1.470,13 toneladas; Piporé, 1.377,45; y Las Marías, 892,46 toneladas.

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Victoria Szychowski, la mujer que heredó un siglo de yerba, familia y frontera

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La historia de Victoria Szychowski no empieza en un despacho ni en una sala de directorio. Empieza mucho antes, en 1900, cuando sus bisabuelos llegaron a Apóstoles desde aquella Europa partida por imperios, pasaportes cruzados y hambre de futuro. Misiones todavía no era provincia. Era territorio nacional, frontera viva, tierra por poblar y por defender. Allí, sobre el arroyo Chimiray, la familia eligió una chacra de 25 hectáreas con una intuición que hoy parece extraordinaria: algún día, para crecer, haría falta energía.

De esa mirada nació La Cachuera. Primero fue un molino. Después, arroz y maíz. Más tarde, en 1917, llegaron las primeras plantaciones de yerba mate. Y con ellas comenzó una historia que atraviesa más de un siglo y que hoy tiene a Amanda como una de las marcas más vendidas del país y a La Cachuera como la principal exportadora argentina de yerba mate.

Victoria habla de esa historia sin grandilocuencia. Como quien sabe que administra algo más delicado que una empresa: una herencia. Pero no una herencia quieta, de museo y bronce, sino una tradición que debe probar todos los días que todavía está viva.

¿Cómo se conduce una compañía familiar centenaria sin quedar prisionera del apellido? ¿Cómo se honra a los pioneros sin repetirlos? ¿Cómo se sostiene una marca histórica en un mercado donde cada generación exige otro lenguaje?

La respuesta de Victoria tiene más gestión que nostalgia. La tercera generación, dice, tiene un desafío enorme: profesionalizar. Abrir la mesa. Incorporar miradas externas. Escuchar al consumidor. Entender que la marca no puede vivir eternamente de la frase “la yerba que tomaba mi abuela”. Amanda debe seguir siendo memoria, sí, pero también presente.

Ese equilibrio parece ordenar toda su conducción.

La empresa que hoy exporta al mundo estuvo, alguna vez, al borde de desaparecer. En 1966, La Cachuera estaba fundida. Fue entonces cuando su padre, Juan Alfredo “Pancho” Szychowski, volvió para hacerse cargo. Preguntó cuánto se debía, midió el tamaño del problema y reconstruyó la compañía desde adentro. Una tía vendió su casa en Quilmes para aportar capital y se mudó al campo. La familia entera entendió que salvar la empresa no era solamente salvar un negocio: era salvar una forma de vida.

Pancho fue el gran refundador. Un hombre duro, trabajador, visionario. Victoria lo recuerda como alguien exigente, pero justo: nunca pedía más de lo que él mismo estaba dispuesto a dar. También fue quien vio antes que muchos que la yerba mate podía cruzar fronteras. Mientras el producto seguía atado al consumo argentino, él miró hacia Medio Oriente. Viajó, recorrió mercados, convenció clientes y abrió una ruta comercial que todavía hoy sostiene buena parte del liderazgo exportador de La Cachuera.

Siria y el Líbano no aparecen en esta historia como simples destinos comerciales. Aparecen como capítulos de una trama cultural inesperada: inmigrantes árabes que habían vivido en la Argentina, que volvieron a sus países con el hábito del mate y que convirtieron a la yerba en una costumbre propia. Allí, Amanda encontró un mercado. Y también una prueba de que lo profundamente local puede volverse universal.

Victoria llegó a la empresa en 1990. No empezó arriba. Pasó por tareas administrativas, acompañó reuniones, tomó notas, escuchó. Fue secretaria del directorio y, sin proponérselo, absorbió la empresa como una esponja. Producción, secaderos, ventas, finanzas, proveedores, familia, conflictos, decisiones. Todo pasaba por esa mesa.

Cuando asumió la presidencia en 2016, no fue en un momento luminoso. El día de la asamblea murió su madre. Poco después falleció el presidente de la compañía. En medio del duelo, Victoria tuvo que tomar el mando. Reconoce que hubo meses nublados, casi sin memoria. La sostuvieron su familia, su esposo y el equipo de trabajo.

“Hay noches en las que no dormís”, admite en diálogo con La Fábrica del Podcast. No lo dice como queja, sino como parte del oficio. Dirigir una empresa de este tamaño no es administrar una marca desde lejos. Es cargar con empleados, productores, proveedores, mercados externos, consumidores y una comunidad entera que mira a La Cachuera como parte de su propia identidad.

Por eso, cuando habla de liderazgo, Victoria no habla de autoridad sino de escucha. Un buen líder, dice, debe aceptar que no sabe todo. Debe rodearse bien. Debe tener sentido común. Debe poder decir: me equivoqué. En una empresa familiar, esa condición es todavía más importante, porque las rencillas domésticas pueden entrar al negocio si no existen reglas, profesionalismo y distancia.

Amanda compite hoy en un mercado mucho más complejo que el de sus abuelos. Hay nuevas marcas, blends, influencers, venta digital, discursos sobre lo orgánico y consumidores cada vez más atentos. Victoria mira ese fenómeno con una mezcla de curiosidad y advertencia. No todo lo que se vende como natural u orgánico lo es. La certificación importa. La trazabilidad importa. La confianza importa.

Allí ubica uno de los diferenciales de Amanda: controlar el proceso. La empresa posee secaderos propios, trabaja con proveedores históricos auditados y busca garantizar que el paquete que llega a la góndola tenga la misma identidad que el consumidor espera. No es sencillo. La yerba mate es un producto vegetal, sensible al clima, al secado, al estacionamiento y al blend. Cada paquete debe parecerse al anterior, aunque la naturaleza nunca produzca dos cosechas iguales.

Esa tensión entre industria y naturaleza está en el centro del negocio yerbatero. También explica la crisis reciente del sector. Victoria evita las explicaciones fáciles. Sostiene que la caída de precios no puede atribuirse únicamente a la desregulación impulsada por Javier Milei. Hubo, dice, una combinación de factores: tres años de sequía, faltante de materia prima, precios altos, expansión de plantaciones, recuperación de los yerbales con las lluvias y luego una oferta abundante frente a una demanda que no creció al mismo ritmo. La consecuencia fue conocida: márgenes mínimos en toda la cadena.

¿Dónde queda una empresa líder en ese escenario? En el lugar más incómodo: debe defender calidad, sostener mercados, cuidar costos y, al mismo tiempo, pensar en el largo plazo.

Quizás por eso Victoria vuelve tanto al museo familiar. Allí está el viejo molino. Las máquinas adaptadas. Las herramientas construidas por prueba y error. La evidencia material de que todo comenzó con muy poco y con una voluntad enorme.

Cuando camina por ese lugar, no encuentra sólo recuerdos. Encuentra una pregunta: si ellos pudieron, ¿cómo no vamos a poder nosotros?

Esa parece ser la clave de su presidencia. No administrar la nostalgia, sino convertirla en método. No repetir a los fundadores, sino estar a la altura de su audacia.

En el fondo, Victoria Szychowski conduce una empresa que se parece mucho a Misiones: hija de inmigrantes, de frontera, de monte, de trabajo familiar, de industria nacida lejos de los grandes centros de poder. Amanda es una marca nacional, pero su raíz sigue clavada en Apóstoles, donde un arroyo, una represa y una familia decidieron que la yerba mate podía ser mucho más que una hoja.

Al final, cuando habla de su padre, Victoria resume el legado con una frase sencilla: poder caminar por la calle con la frente alta. No hay balance más exigente que ese.

La principal exportadora de yerba mate argentina no se explica sólo por toneladas, mercados o facturación. Se explica también por esa ética antigua, casi austera, que todavía ordena la vida de muchas empresas familiares del interior: trabajar mucho, deber poco, honrar la palabra y dejar algo mejor de lo que se recibió.

Victoria Szychowski parece haber entendido que su tarea no es cuidar una marca congelada en el tiempo, sino lograr que Amanda siga siendo Amanda, incluso cuando el mundo cambia.

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Misiones sostiene el liderazgo exportador de yerba y La Cachuera concentra casi cuatro de cada diez kilos vendidos al exterior

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La yerba mate argentina mantiene su perfil fuertemente exportador y con una marcada concentración geográfica y empresarial. Durante los primeros cinco meses de 2026, las exportaciones alcanzaron las 20.025,72 toneladas por un valor FOB de USD 37,66 millones, con un precio promedio de USD 1.880 por tonelada.

Detrás de esos números aparece una realidad conocida para el sector: Misiones sigue siendo el corazón absoluto del negocio exportador argentino. Las principales empresas exportadoras tienen base en la provincia y explican la mayor parte de las ventas externas.

El liderazgo quedó en manos de La Cachuera (Amanda), que exportó 7.560 toneladas y concentró el 37,75% del volumen total vendido al exterior. La firma facturó USD 12,7 millones y prácticamente cuadruplicó a varios de sus competidores.

Según los datos del Instituto Nacional de la Yerba Mate, en segundo lugar se ubicó Establecimiento Las Marías, con 3.208 toneladas (16,02% del total), mientras que Productores de Yerba Mate de Santo Pipó (Piporé) alcanzó 3.021 toneladas y el 15,09% de participación. Entre las tres empresas explicaron casi el 69% de todas las exportaciones argentinas de yerba mate entre enero y mayo.

El cuarto lugar fue para Grupo Kabour, con 2.203 toneladas, mientras que más atrás aparecieron Cordeiro y Cía, Grupo Kassab, la Cooperativa Agrícola de Colonia Liebig, Santa Ana, Hreñuk y la Cooperativa Agrícola Limitada de Oberá.

Yerba mate | Enero-mayo 2026

Los números clave de la exportación

20.025,72
toneladas exportadas
USD 37,66 M
facturación FOB
USD 1.880
precio promedio por tonelada
37,75%
La Cachuera, principal exportador
64,26%
Siria, principal destino
68,86%
La Cachuera, Las Marías y Piporé
Fuente: análisis de exportaciones argentinas de yerba mate. Período enero-mayo 2026.

Siria sigue siendo el gran motor de la exportación

El mercado sirio continúa sosteniendo buena parte de la demanda internacional de yerba mate argentina. Entre enero y mayo absorbió 12.868 toneladas, equivalentes al 64,26% de todo el volumen exportado. Sin embargo, en términos de valor representó el 57% de la facturación, reflejando precios promedio inferiores a los obtenidos en otros mercados.

Las exportaciones hacia Siria generaron USD 21,47 millones y tuvieron un precio promedio de USD 1.668 por tonelada.

La dependencia del mercado sirio sigue siendo una característica estructural del negocio yerbatero argentino. De hecho, las cuatro principales empresas exportadoras destinan buena parte de sus embarques a ese país:

  • La Cachuera envió 5.720 toneladas.
  • Piporé exportó 2.300 toneladas.
  • Grupo Kabour colocó la totalidad de sus ventas (2.203 toneladas).
  • Las Marías exportó 2.160 toneladas.

Después de Siria, el segundo mercado más importante fue Chile, que recibió 2.465 toneladas, equivalentes al 12,31% del total exportado. El país trasandino generó compras por USD 4,84 millones.

El tercer lugar correspondió a Brasil, con 1.460 toneladas y USD 2,16 millones. Aunque representa apenas el 7,29% del volumen exportado, mantiene una relevancia estratégica por su cercanía geográfica y potencial de crecimiento.

Más atrás aparecen España, Estados Unidos y China, mercados donde la yerba mate avanza asociada a tendencias vinculadas al consumo saludable, bebidas funcionales y productos energizantes naturales.

Estados Unidos y Europa pagan más por la yerba argentina

Si Siria domina por volumen, los mercados desarrollados muestran mejores precios.

Estados Unidos pagó un promedio de USD 3.264 por tonelada, casi el doble del valor obtenido en Siria. China alcanzó USD 3.584 por tonelada y Alemania rozó los USD 2.979.

Algunas empresas lograron posicionarse en segmentos premium. La Cooperativa de Colonia Liebig obtuvo un valor promedio superior a USD 3.427 por tonelada, mientras que Guayakí superó los USD 4.900 por tonelada gracias a su especialización en mercados de alto valor agregado.

Estos datos muestran una tendencia creciente: mientras los mercados tradicionales de Medio Oriente siguen sosteniendo el volumen, el crecimiento futuro parece estar asociado a nichos de consumo en Norteamérica, Europa y Asia, donde la yerba mate comienza a competir como bebida funcional y saludable.

El mapa exportador confirma el peso de Misiones

La composición del ranking deja otra conclusión relevante: la exportación argentina de yerba mate continúa siendo, esencialmente, una exportación misionera.

La Cachuera, Piporé, Santa Ana, Andresito, Kraus, Cordeiro, Bonafé, Dos de Mayo, Yerbatera Misiones y otras firmas provinciales aparecen entre los principales jugadores del mercado internacional. Incluso las cooperativas misioneras ganan espacio en destinos de alto valor agregado como Alemania, España, Estados Unidos, Canadá y China.

En un contexto de crisis de precios para el productor, sobreoferta de materia prima y fuerte debate por la desregulación del mercado yerbatero, las exportaciones continúan siendo uno de los pocos indicadores que mantienen una dinámica positiva y permiten sostener parte del ingreso de divisas para la cadena.

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