LAGARDE

Un año en el Fondo ¿qué cambió en la economía de Argentina?

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A un año del acuerdo con el FMI, la economía argentina se encuentra sumergida en una profunda depreflación (elevada inflación con depresión de la actividad productiva). La tasa de incremento de los precios supera el 57% anual, mientras que el derrumbe del producto llegó al 5,8% en el primer trimestre de 2019 respecto al mismo período del año pasado. Las tensiones cambiarias no menguaron, registrándose en mayo uno de los valores máximos de fuga de capitales: USD2.568 M. Hacia adelante, señala un estudio del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz, el perfil del endeudamiento se muestra insustentable, dejando a la próxima administración la pesada herencia de USD143.570 M de compromisos de capital e intereses en divisas a pagar hasta 2023. La desastrosa trayectoria de la economía argentina en el marco del acuerdo con el FMI, tiene como una de sus explicaciones, los desatinos en el manejo de la política cambiaria. En un año, el fondo pasó de sostener desestabilzadoras políticas de libre flotación con su elevado costo de devaluación e inflación, a permitir el uso de sus fondos para financiar la fuga de capitales en el marco del año electoral (una política reñida con su propia carta constitutiva). Mientras tanto, los resultados del acuerdo fueron violando gran parte de las metas prefijadas, dando lugar a sucesivos waivers que las fueron flexibilizando. Aún así, el organismo amplió los fondos otorgados a la actual administración, comprometiendo más del 61% de su cartera de crédito tradicional en Argentina (cerca del 40% cuando se incluyen otras líneas no convencionales). 

La corrida cambiaria que desembocó en el acuerdo con el FMI se inicia el 25-4-18, cuando inversores no residentes entre los que se encontraba en banco JP Morgan y el Banco Merril Lynch, venden posiciones de LEBAC y se retiran del mercado argentino. Ese día el BCRA vende USD1.430 M de sus reservas. Al difundirse la noticia, la salida de divisas se acelera, en una semana el BCRA pierde USD5.600 M de las reservas y se incrementan los esfuerzos por contener el dólar con una fuerte suba de tasas de interés de 1300 pb. 

 

El 8-5-18 Macri anuncia el inicio de conversaciones con el FMI. El gobierno se asusta porque el anuncio no tiene el efecto esperado. Comienza una política titubeante y el BCRA continúa sacrificando reservas para contener el valor del dólar, vendiendo más de USD4.200 M en menos de 3 días. Una calma transitoria llega cuando el 15-5-18 Sturzenegger coloca una oferta vendedora de USD 5.000 M a $ 25 para contener las expectativas, mientras el ministro Caputo logra colocar BOTES a tasa fija del 20% en pesos por USD 3.000 M, en el marco de un acuerdo con los fondos financieros “amigos”. Si bien la salida de reservas continúa, su ritmo disminuye y la situación parece dar un respiro. El 7-6-18 se conocen los detalles del acuerdo con el FMI. El crédito será en un formato del tipo stan-dy por USD 50.000 M. Un monto muy superior y de línea tradicional no precautoria. Como condición para su aprobación, el FMI solicita la no intervención en el tipo de cambio, forzando la eliminación de la barrera de USD5000 M. El gobierno obedece, la demanda no merma y aparece un segundo rebrote de la corrida, contagiando a los inversionistas locales de LEBAC. El 14-6-18 renuncia Strussenegger y asume Caputto como titular del BCRA, lo acompaña como vice Cañonero, vinculado a los fondos Templeton y BlackRock que habían adquirido los BOTES. El 20-6-18 el FMI aprueba el acuerdo y el 22-6-18 ingresa el primer desembolso por USD 14.900 M. En cuanto a la política cambiaria, no permite la intervención directa sino mediante subastas del tesoro diarias de USD100 M. El 2-7-18 se anuncia el matcheo de los vencimientos de LEBAC por LETES en dólares con el objetivo de mermar la demanda minorista de billetes. Durante la vigencia del sistema de subastas el tipo de cambio se mantuvo en torno a los $ 27 y se perdieron USD 5600 M de reservas. El 9-8-18 se desata la crisis en Turquía, lo que complica el panorama internacional, encontrando a la Argentina en una posición de debilidad. La pérdida de reservas se acelera y surge el tercer rebrote de corrida cambiaria. El 13-8-19 el gobierno anuncia el fin de las LEBAC para privados y bancos. En el caso de bancos, se sustituirá la ventanilla de pases y las LEBAC por LELIQ. La pérdida de reservas continua y el gobierno incumple el objetivo de acumulación de piso de reservas. El 29-8-19 Macri anuncia que se solicitará un waiver y el adelantamiento de los fondos, reformulando el acuerdo incial. El 30-8-19 el dólar registra la peor devaluación de toda la corrida: en un día el tipo de cambio se devalúa un 24% y la tasa sube en 1500 pb a 60%. 

 

El 5-9-18 se registra otro cambio de la política de intervención cambiaria. En el contexto del waiver con el FMI, se suspenden las subastas y se interviene directamente en el MAE para contener la cotización del dólar. La intervención en el mercado de cambios es visto como una desobediencia por el FMI que exige la cabeza del titular del central. El 25-9-18 renuncia Caputto y asume Sandleris. El 27- 9-18 se vuelve a cambiar la política de intervención cambiaria y se anuncian las bandas móviles de flotación. La demanda de dólares se contendrá mediante tasa de interés y cuando se supere el límite, con breves intervenciones por encima o debajo de la zona de no intervención. El 28-9-19 la tasa de LELIQ sube 500 pb y supera el 70% anual. El 26-10-18 el FMI aprueba el segundo acuerdo con un adelantamiento de fondos. El 30-10-18 ingresan USD 6.170 M como segundo desembolso. La demanda de dólares se tranquiliza y se inician un breve veranito cambiario. El 6-12- 18 la tasa de política monetaria baja al 60%. El 17-12-18 el FMI ingresa USD 8.700 M del tercer desembolso. El 1-1-19 se achican las bandas de flotación y comienza una paulatina disminución de la tasa de interés. El 8-3-19 la presión cambiaria vuelve y se inicia un cuarto rebrote en la cotización del dólar. Las tasas de interés revierten la baja y vuelven aumentar. Hay una persistente salida de dólares. La tasa de interés sube hasta el 68%. El 9-4-19 ingresan USD10.800 M de dólares del cuarto desembolso del fondo. El 16- 4-19 la política de intervención cambiaria sufre un nuevo cambio, se abandonan las bandas de flotación y se habilita al BCRA a la intervención directa en el mercado cambiario. Y si bien nunca se testeo el techo de la banda cambiaria porque era demasiado elevada, la política de tasas continúa su tendencia alcista. El 25-4-19 la tasa de política monetaria sube 250 pb y se ubica nuevamente por encima del 70%. El tipo de cambio toca los $ 43. El 8-5-19 el dólar cotiza a su record de $ 45 y la tasa de política monetaria es de 74%.

Un FMI muy flexible con el gobierno de Macri 

El directorio del FMI aprobó el acuerdo de stand-by el 20 de junio. El monto total del acuerdo fue de USD50.000 M. Paradojas de la historia: el acuerdo se firmó el día de la bandera. El 22 de junio de 2018 ingresó al BCRA el primer desembolso del acuerdo por USD14.916 M. El el programa original, ingresarían USD2.700 M de manera constante y en todos los trimestres hasta junio de 2021. El acuerdo inicial era muy distinto al que hoy se encuentra vigente. Esto se ve en las prioridades del acuerdo, el esquema de desembolsos y las metas de monitoreo cuantitativo. Inicialmente, el principal objetivo del acuerdo era usar el financiamiento como puente de liquidez que permitiera volver rápidamente a colocar deuda externa mientras se gestionaba el ajuste fiscal. Junto con ello, se incluían objetivos sobre el control de la inflación, la acumulación de reservas, cortar el financiamiento del BCRA al tesoro, desarmar LEBAC y reducir el déficit primario. Menos los objetivos fiscales, el resto de objetivos de monitoreo cuantitativo no se cumplieron. Entre ellos se destaca la renuncia a las bandas de inflación y el hecho de poder intervenir libremente en el mercado cambiario. Pese a los incumplimientos, el FMI decidió ampliar el monto del crédito en cerca de USD6.000 M y adelantar el plazo de entrega, concentrando el 90% de los desembolsos en la gestión Macri. 

La pesada herencia del endeudamiento 

El próximo gobierno tendrá una situación complicada en términos de necesidad de divisas. Considerando la información oficial sobre vencimientos de deuda en dólares, el próximo gobierno deberá enfrentar necesidades financieras por USD 33.419 millones en su primer año de gestión. Estas corresponden a USD 8.720 M de intereses por bonos, créditos de organismos internacionales y LETES. Además de ello, deberá enfrentar vencimientos de capital por USD 24.700 M, correspondiente a LETES por USD 11.000 M y Bonos, Organismos internacionales y REPO por USD 13.700 M. 

 

Sumado a ello, la economía real también será demandante de divisas. En este caso, el balance comercial y de servicios podría aportar USD 1000 M de superávit. Sin embargo, deberá hacerse frente a demandas de remisión de utilidades por USD 800 M, FAE (conservadora) por USD 8000 M y salida de portafolio por USD 600 M. 

 

En total, la demanda bruta de divisas de deuda y de la economía real sería de casi USD42.000 M en 2020. Por el otro lado, la oferta de divisas aportará financiamiento, aunque será muy menor ya que la mayor parte de los fondos del FMI serán entregados a la actual gestión, dejando a su sucesor, además, con los mercados de crédito voluntario cerrados. 

 

En el caso del FMI se registrarán ingresos por USD 4.900 M (contando el último desembolso de diciembre-19). La refinanciación de LETES podría alcanzar los USD 9.900 M, que sumado a vencimientos intra-estado y refinanciación de organismos internacionales se estima en USD7.800 M. La oferta bruta de dólares de la economía argentina será por tanto de USD22.600 M. En este escenario conservador, el saldo de dólares para financiar será deficitario por USD19.220 M, que deberán ser cubiertos con reservas, si no se encuentran fuentes alternativas de divisas o se incumplen vencimientos. El panorama para los años siguiente es aún menos alentador. Entre los principales vencimientos, a partir de 2021 se revierte el ingreso de fondos del FMI y debe comenzar el repago de capital. En 2021 deben devolverse USD 3680 M, en 2022 USD 14.016 M y en 2023 USD 10.336. 

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La foto Macri-Lagarde y un balance a la “renegociación” que pide toda la oposición

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La foto que obtuvo ayer Mauricio Macri con la propia Christine Lagarde, titular del FMI, buscó contrarrestar las reuniones que los funcionarios del organismo internacional mantuvieron con los candidatos de la oposición, todos ellos con la propuesta de una renegociación, que despierta tantas dudas como los deseos de continuidad de la actual administración.

El diario ‘La Nación’ fue quizás uno de los más elocuentes al dedicar su foto central al encuentro de Mauricio Macri con Christine Lagarde, titular del FMI. El matutino da cuenta que el mandatario argentino “se llevó otro fuerte gesto de respaldo” y asegura que el Mercosur y la Unión Europea “podrían cerrar hoy un histórico acuerdo de libre comercio”.

En el otro extremo, el diario ‘Página/12’ se refirió a “Otra prueba de amor entre Macri y Lagarde”, y dice que sus destinos parecen cada vez más unidos”: “Si Macri no reelige, Lagarde se enfrentará con una tormenta”.

“Celoso por la posible repercusión mediática de las reuniones que el enviado del Fondo Monetario Internacional a Buenos Aires, Alejandro Werner, mantuvo con Alberto Fernández, del Frente de Todos, y Roberto Lavagna, de Consenso 2019, consiguió que su primera actividad oficial en Osaka, Japón, donde se reúne la cumbre del G-20, sea un encuentro con la mismísima directora general de ese organismo, la francesa Christine Lagarde”.

Así explica el matutino la foto que intentó balancear las reuniones del director del Hemisferio Occidental, Alejandro Werner, con los candidatos de la oposición: Alberto Fernández, y Roberto Lavagna, para analizar las perspectivas económicas tras las elecciones de octubre.

“Aunque el Fondo pone todas sus fichas a la continuidad del oficialismo -tanto que, bajo la presión de la Administración Trump, aceptó autorizar la continuidad de la fuga de divisas con los dólares que le provee al gobierno de Macri-, seguramente no le vendrá del todo mal tener algún tipo de acercamiento con la Argentina que posiblemente asome después del 10 de diciembre. Después de todo, cualquiera sea entonces el inquilino de la Casa Rosada, le deberá decenas de miles de millones de dólares”, remarca el diario.

Y agrega: “La Argentina y FMI tienen firmado un acuerdo stand by por el cual, el organismo garantizó asistencia financiera al país por 57.300 millones de dólares, a 3 años, para que pueda equilibrar sus cuentas externas y fiscales. De ese total, el FMI ya desembolsó 39.000 millones de dólares y antes de las elecciones debe girar otros 5400 millones. Una vez efectivizado ese monto, se habrá girado el 78 por ciento del monto comprometido. A quien gane las elecciones presidenciales de octubre le tocará el turno de devolver lo gastado por Macri en este último año”.

El diario ‘BAE’, por su parte, remarca que el FMI rechazó una posible renegociación del acuerdo que reclama la oposición. En efecto, “renegociación” fue el término que dominó ambas reuniones, y que el diario considera necesario.

Lo avala sosteniendo que es inviable la continuidad sostenida de los ajustes fiscal y monetario, y citando al economista jefe de Ecolatina, Matías Rajnerman, el más duro a la hora de explicar qué ocurrirá con la economía si no hay renegociación: “Las políticas del Fondo sirven sólo para ordenar las cuentas públicas. Subsumen la performance de la economía entera, el crecimiento, la inversión, todo lo referido a la economía real, al desempeño de una sola variable, que es el déficit fiscal, porque la tasa hoy es para contener al dólar. Más que sentar las bases de un crecimiento sostenido, hoy la política fiscal sienta las bases de la recesión. Si hay rebote será estadístico y caída en el PBI per cápita”.

También da voz al director de Epyca, Martín Kalos, quien sostuvo que “hoy el FMI afirmó que al plan económico hay que mantenerlo. Eso te pone un claro corset en tu capacidad soberana de definir políticas económicas. Ambas metas son para estabilizar y la verdad es que es difícil estabilizar así, sin horizonte productivo. Cualquier Gobierno va a tener desequilibrios recurrentes con este contexto en el que esas dos son las únicas premisas. Es una trampa y resulta insostenible, con esta inflación, mantener la emisión 0%”.

‘El Cronista’, por otra parte, que prioriza que Macri iniciará hoy su participación en la Cumbre del G-20 y consigna que “tendrá su atención puesta en Bruselas, donde el canciller Faurie espera arribar a un acuerdo político entre la Unión Europea y el Mercosur”, destacó que Lagarde ratificó su apoyo a las políticas del Gobierno, pero también Hernán de Goñi expuso lo que le quedó claro al FMI:

“Werner quería escuchar de primera mano el diagnóstico de los dos referentes sobre lo que está haciendo Mauricio Macri y evaluarla potencial continuidad del actual esquema monetario y scal. El eco que encontró sobre esas chances fue poco. De hecho, son unos cuantos los economistas que aseguran que de cara al 2020 la Argentina tiene que tener un plan de estabilidad que ante todo, permita detenerla inflación, bajarlas tasas de interés y favorecer un mayor crecimiento de la economía.

Lo que le quedó claro a Werner es que eso se hará con el FMI, y no sin él. Carlos Melconian lo dijo con claridad en un foro: “los primeros dos años Macri hizo un uso abusivo del endeudamiento, el 2018 y el 2019 los cerró el FMI y lo que queda ver es quién va a cerrar 2020 y 2021″.”

‘Ámbito Financiero’, que también se muestra ansioso por el “acuerdo demorado hace 20 años” y considera que es “la última chance” para Macri de cerrar un acuerdo que “sea el sello de su política internacional en los cuatro años de su gestión iniciada en 2015”, destaca de la reunión de Alberto Fernández la “renegociación” propuesta:

“Nosotros negociamos muy duro con Horst Köhler en septiembre de 2003. Finalmente llegamos a un acuerdo y lo cumplimos. Y en diciembre de 2005 ya no le debíamos nada al FMI. Lo que hicimos es poner en marcha el aparato productivo del país. Ahora proponemos lo mismo”. Alberto Fernández fue cordial, directo y duro con la delegación de altísimo nivel que el Fondo Monetario Internacional envió ayer a Buenos Aires para hablar con la oposición, y conocer de manera directa sus verdaderas intenciones ante el organismo en el caso de que venzan a Mauricio Macri en las próximas elecciones. Enfrente se encontraron a un ex jefe de Gabinete crítico en un capítulo central: la habilitación para que se puedan utilizar los dólares del stand by para contener reservas. Fernández dejó en claro que, en un eventual gobierno de su frente, “deberá aplicarse una política de crecimiento que le permita al país generar los dólares para pagar la deuda. Todo lo contrario del acuerd o actual”.

En cuanto a la foto de Macri con Lagarde, destacó las palabras de esta última, quien destacó que “los esfuerzos están comenzando a dar resultados y deberían sentar las bases para el retorno de la confianza y el crecimiento”.

Por último, el diario ‘Clarín’, remarca lo que dijo “Alberto Fernández por el temor del FMI a Cristina Kirchner”. Lo hizo Marcelo Bonelli en un análisis que afirma que el “candidato a Presidente fue duro en su léxico, pero dejó en claro que no iría a un default, en caso de ganar”.

“Así le habló, ayer, al enviado del Fondo Monetario, Alejandro Werner. Pero sus palabras tenían una audiencia mayor: los mercados internacionales, que descreen de Cristina, La Cámpora y los “gurkas” del kirchnerismo. Ocurrió en las oficinas de Fernández. Estaba con Matías Kulfas, Cecilia Todesca y Santiago Cafiero. Guillermo Nielsen está en misión en Europa.

Fue cuando el director del Hemisferio Occidental del FMI, puso el dedo en la llaga: Werner hizo una directa alusión al pánico que genera en los mercados una eventual vuelta de la ex presidenta. (…)”

De modo similar, a como lo hizo Ámbito, mencionó que Alberto intentó ser convincente: “Nosotros siempre cumplimos. Pero por este camino que eligió Macri y avaló el Fondo no se generan los dólares para pagar”. (…) planteó la posibilidad de una reprogramación del acuerdo con el FMI. Así lo dijo: “La última vez que hablé con el Fondo, fue con Kohler. Hicimos un acuerdo a tres años para poder pagar”. Y remató: “Cumplimos y cancelamos la deuda con el FMI”.”

Bonelli contó que Werner habló poco, y que se “molestó porque le echaron en cara, el evidente apoyo político de Christine Lagarde a favor de la reelección de Mauricio Macri”.

En su artículo, insiste en que la “reprogramación del acuerdo con el FMI, lo plantean todas las fuerzas políticas” y remarca que “los hombres de negocios internacionales –y los locales– viven con cierto dramatismo el proceso electoral. Todos sostienen que la actual inestable “pax cambiaria” depende del resultado electoral en las primarias. Afirman que un triunfo amplio de la formula Fernández-Kirchner puede reavivar la corrida del dólar.

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El déficit de cuenta corriente rondaría USD 10.000 millones en 2019 por la recesión y el menor poder adquisitivo en dólares

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El déficit de cuenta corriente alcanzó USD 3.850 millones en el primer trimestre de 2019 y acumula casi USD 22.000 millones en los últimos doce meses (-4,9% del PBI). Con estos números, el saldo negativo del trimestre se redujo a la mitad en comparación al registrado en igual período de 2018 previo a la crisis cambiaria. Al igual que en las anteriores publicaciones, la dinámica de ajuste obedeció a la recesión que atraviesa la economía argentina y al desplome del poder adquisitivo medido en moneda extranjera. En este sentido, la reversión del saldo de bienes se explica por la disminución de las importaciones (-28% i.a.) ya que las exportaciones también se contrajeron en la comparación interanual (-2% i.a.). Respecto de la balanza de servicios, los resultados también fueron auspiciosos producto del deterioro de la actividad: el rojo acumuló USD 1.700 millones en el primer trimestre de 2019, reduciéndose a la mitad respecto del alcanzado entre enero y marzo de 2018 (USD -3.400 millones). Una vez más, la evolución respondió a la retracción de las compras externas (-27% i.a.) ya que las ventas también se achicaron, pese a la mayor competitividad cambiaria (-9% i.a.)

Por su parte, el rojo de rentas creció poco más de 10% i.a., al pasar de USD 4.500 millones en el primer trimestre de 2018 a USD 5.000 millones en 2019. Esta evolución refleja el mayor pago de intereses a no residentes en moneda dura (+30% i.a.), y va por carriles distintos al curso de la economía. En consecuencia, su dinámica no mejoraría en los próximos meses, más allá de qué pase con el nivel de actividad.

Por otro lado, la cuenta capital y financiera mostró un superávit de menos de USD 5.000 millones, lo que implica un ajuste cercano a  USD 11.000 millones frente al primer trimestre de 2018. En este sentido, la inversión productiva se vio reducida en 6% i.a. (retroceso de las ganancias medidas en moneda extranjera), mientras que la inversión financiera prácticamente “se retiró” de la economía argentina (-98% i.a.) en un contexto de elevada inflación, inestabilidad cambiaria, volatilidad de tasas e incertidumbre político-electoral.

Como resultado de esta dinámica, las Reservas Internacionales se mantuvieron prácticamente inalteradas (mostraron una caída de solo USD 45 millones) en el período, cerrando el trimestre en USD 66.805 millones.

Para 2019 la dinámica de ajuste de la economía argentina se hará sentir “positivamente” en las cuentas externas. En este sentido, la cuenta corriente irá recortando su déficit gracias a un fuerte retroceso de las importaciones y, luego de un magro primer trimestre, un avance exportador (entre enero y marzo, la mejora en cantidades se vio contrarrestada por el retroceso de los precios, cosa que no se repetiría en lo que resta del año donde además entraría a jugar la sequía de 2018). Más allá de estas mejoras, el pago de utilidades y dividendos y principalmente el de intereses impedirían que la cuenta corriente pasara a terreno positivo. En consecuencia, la misma seguiría en rojo y acumularía un déficit cercano a USD 10.000 millones este año (poco más de 2% del PBI). Por su parte, la cuenta capital y financiera mostrará también un ajuste significativo aunque, no obstante, el superávit sería más que suficiente para cubrir el rojo de cuenta corriente, siempre que se destraben los desembolsos del FMI (lo que, efectivamente, descontamos que pasará). Como resultado, las Reservas internacionales brutas volverían a crecer este año. 

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El desempleo volvió a los dos dígitos en la Argentina y en Misiones subió a 4,9 por ciento

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El desempleo en la Argentina subió un dramático escalón para volver a ubicarse en los dos dígitos después de más trece años: según el Instituto Nacional de Estadística y Censos, el 10,1 por ciento de la población está desocupada, lo que equivale a dos millones de personas.

Además, la subocupación demandante ascendió a 8,4% contra 6,8% de enero-marzo del año pasado, mientras que la sub ocupación no demandante alcanzó a 3,4% contra el 3% del período anterior.
 

La falta de empleo es consecuencia de la extensa recesión que sufre la Argentina con una profunda caída de la actividad y un crecimiento de la pobreza. El primer año de mandato de Mauricio Macri había terminado con una tasa de 7,6 por ciento, 2,5 puntos porcentuales más baja que en la actualidad. Ahora, desde el último trimestre de 2018, se destruyeron casi 200 mil empleos. 

Según los datos oficiales, las mujeres son las que más sufren el parate económico, con una tasa de desempleo del 11,2 por ciento, mientras que los varones desocupados son el 9,2. El grupo poblacional más afectado por la falta de trabajo son las jóvenes menores a 29 años. En ellas el desempleo es del 23,1%. Pero la mitad de los desocupados de la Argentina, son jóvenes de menos de 30 años. 

En Posadas el desempleo subió casi dos puntos porcentuales, a 4,9 por ciento, mientras que hace un año se ubicaba en 2,8 por ciento, fundamentalmente por la parálisis de la construcción y la agonía del sector comercial. De todos modos, la capital misionera sigue entre las ciudades con menor tasa de desempleo. Con ocho mil desempleados, ocupa el séptimo puesto entre las ciudades con menor desocupación. Sin embargo, símbolo de la pérdida de poder adquisitivo de los salarios en la carrera perdida contra la inflación, de los 154 mil ocupados, 25 mil demandan otro empleo y hay 20 mil subocupados.

En el país el índice de los que tienen trabajo pero buscan otro empleo aumentó al 17,5% al término del primer trimestre de este año, contra el 15,3% que tenían en igual mes del año pasado.

Es que para marzo de este año, el índice de Salarios había acumulado un incremento del 37,2%, pero la inflación en esos doce meses había sido del 55%.  Esto demuestra que continúa vigente el efecto “trabajador adicional”: como consecuencia de la caída del poder adquisitivo de los hogares, hay más miembros buscando empleo para poder mantener el mismo ingreso real que antes. En este sentido, sobresale que las personas ocupadas (o subocupadas) que activamente están procurando un empleo creció casi 20% i.a. 

Para el Indec, con 28,2 millones de habitantes en los 31 aglomerados urbanos relevados, 1.338.000 son desocupados.

El aglomerado con mayor desempleo es Ushuaia-Río Grande, con 13 por ciento y una suba de 6,5 puntos respecto al promedio 2016-18. Ahí acaba de perder la gobernadora Rosana Bertone, dicen, por una postura muy laxa ante las políticas de ajuste de la Nación. 

Los mayores niveles de desocupación se anotaron en Ushuaia 13%; los partidos del Gran Buenos Aires, y Rawson, ambos con el 12,3%, después, con el 11,7% Rosario; 11,4 % Jujuy, y 11,3% Córdoba, seguidos por La Plata con el 10,8%; Río Gallegos y San Nicolás, ambos con el 10,7%, Tucumán 10,6%,y Concordia 10,5%, entre otros.

Las ciudades con menor nivel de desocupación resultaron Resistencia con el 1,2%; San Luis, y Comodoro Rivadavia, ambas con el 2%; y Neuquén 3,5%, entre otras.

 
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Es todo una cuestión de confianza

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Vamos a imaginarnos una pequeña historia: tengo un programa de radio en una ciudad donde me escucha mucha gente y en plena transmisión comienzo a decir que me llegó el dato de que el fin de semana no va a haber nafta por alguna razón que no viene al caso. Se empieza a correr el rumor más y más, la gente empieza a creerlo y se dirige al surtidor a llenar el tanque.

A las horas, la cola de la estación de servicio es de media cuadra, los que pasan se asombran y preguntan qué pasa. -Parece que el fin de semana que viene no habrá nafta-, responden en la fila. Todos en la ciudad recurren a llenar el tanque y horas más tarde ¿qué sucede? Adivinaste, las estaciones de servicio se quedaron sin nafta y tuve razón.

¿Cuál fue el problema? No era la escasez de combustible, porque había suficiente para abastecer la demanda habitual, sino que la demanda se multiplicó por un rumor que se difundió de manera contundente, la gente lo creyó y terminó sucediendo.

Sé que el ejemplo es bastante tonto y poco probable que suceda, pero muchas veces los mercados funcionan igual. Yo no creo en esa teoría que dice que los mercados son siempre eficientes, porque no tengo dudas de que tanto el pánico como la euforia son un factor muy importante en los precios.

A fines de abril Argentina parecía que explotaba por los aires. Recuerdo ese último viernes mirando la cotización del dólar, eran las 14, faltaba una hora para que cierre la semana y mi expresión fue: “Una hora, parece una eternidad”. En esa hora podría haber pasado cualquier cosa: nadie vendía, compradores asustados pagaban muy caro, el tipo de cambio volaba y hablaban del dólar hasta en los programas de cocina.

¿Qué pasó durante el fin de semana? Se convenció al FMI de poder intervenir en el mercado cambiario, algo totalmente contrario a las reglas de los préstamos que otorga dicha entidad. Sin embargo al darse cuenta de que somos un país algo especial, con una mentalidad totalmente bimonetaria, cedieron.  

Podemos Intervenir: dos palabritas mágicas que cambiaron todo el humor del mercado y produjeron un efecto “plancha” en el tipo de cambio, lo que a su vez acomodó todas las otras variables.

Bueno ¿Entonces ya está? ¿Todo solucionado? Vamos por el mundo generando expectativas y listo. No, no amigues, esto no es así: las expectativas se generan con orden, paciencia, responsabilidad y sobre todo mucho tiempo. Aquello sirvió para frenar un desmadre, pero ahora hay que seguir trabajando.

Esta semana se conoció la formula “Macrichetto” y a los mercados al parecer les encantó. Pasamos de la depresión a la normalización ¿y ahora? ¿Euforia total por una fórmula que ni se sabe si va a ganar? Mejor analicemos un poco.

 

Luego de que se calmara un poco el dólar, Cristina anunció su fórmula con Alberto Fernández. Primera medida que al mercado le cayó bien: una CFK más moderada, buscando alianzas más hacia el centro (cada uno podrá creerle o no, es una cuestión personal). Luego, pasaron las semanas y todas las listas se fueron definiendo. El mercado termina volando con la apertura de Cambiemos a Pichetto. Entonces sí, el dólar bajó fuerte esta semana, ocasionando que también bajen las tasas de interés y el riesgo país.

¿Pasó algo diferente en la economía real como para justificar semejantes movimientos? No mucho. La confirmación de un leve descenso de la inflación, una leve recuperación en algunos sectores, pero no mucho más. Se trató simplemente de una cuestión de confianza. Lógicamente, con un dólar calmo y tasas a la baja, la reactivación puede ir mejorando. Pero tampoco nos pasemos de eufóricos; esto recién empieza. Hasta octubre falta muchísimo, pero es muy importante controlar las emociones extremas.

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