Desde finales del año pasado que se viene repitiendo, casi como un mantra, que la dinámica cambiaria del 2019 dependerá de los vaivenes políticos. Luego de un marzo agitado, donde el tipo de cambio escaló más de 10% y rozó los 45 ARS/USD, el dólar se estabilizó a comienzos de abril, producto del buen comienzo de la liquidación de agrodólares y las subastas diarias de USD 60 millones del Tesoro Nacional autorizadas por el FMI. En el mismo sentido, la última semana el Banco Central congeló nominalmente la Zona de No Intervención (ZNI) en 39,8 ARS/USD y 51,5 ARS/USD hasta fin de año (eliminó el piso hasta fines de junio). Tras el anuncio del BCRA, la divisa y los mercados de futuro reforzaron la baja, reduciendo la inestabilidad observada en marzo.
Ante este contexto de relativa calma, cabe preguntarse si la estabilización será transitoria o permanente. Para responder a este interrogante nos remontamos a contextos similares recientes y los comparamos con el actual, en pos de dimensionar qué magnitud podría alcanzar la dolarización de carteras en la previa electoral.
En 2011, la fuga de capitales del sector privado superó USD 18.000 millones en los primeros nueve meses del año. En una dinámica típica de año electoral, el volumen fue in crescendo: USD 3.700 millones en el primer trimestre, USD 6.100 millones en el segundo y USD 8.500 millones en el tercero. Por su parte, en el acumulado enero-septiembre de 2017 la formación de activos externos totalizó USD 15.500 millones. Este número se compone de USD 4.800 millones en el primer trimestre, USD 2.900 millones en el segundo y USD 7.800 millones en el tercero.
La dolarización de carteras habría rondado los USD 4.500 millones en el primer trimestre de 2019 (todavía no hay números de marzo), montos similares a los registrados en los primeros tres meses de 2011 y de 2017.
Sin embargo, al comparar dichos montos en términos de activos en Pesos que están “haciendo tasa”, los valores de este primer trimestre representaron 12,5% del total de stock de Plazos Fijos del sector privado y de Letras en Pesos (alrededor de USD 28.000 y de USD 7.000 millones, respectivamente), porcentaje significativamente mayor al de comienzos de 2011 (8,8%) y los primeros tres meses de 2017 (6,5%), producto de la significativa depreciación del Peso.
Este análisis sería incompleto si no considerásemos el lado de la oferta. La misma se compondrá principalmente de liquidaciones de agrodólares y subastas diarias de USD 60 millones del Tesoro Nacional. Según nuestras estimaciones, las primeras totalizarían USD 6.500 millones en el segundo trimestre y USD 5.500 millones en el tercero. De este modo, la oferta de divisas por agrodólares y licitaciones del Tesoro rondaría USD 10.000 millones del segundo trimestre y USD 9.000 millones en el tercero. Además, si la divisa superara de manera permanente 51,5 ARS/USD, este número se elevaría a USD 18.000 millones, producto de las intervenciones diarias de USD 150 millones del Banco Central.
Siguiendo la dinámica de años anteriores, en el segundo trimestre no estimamos que se materialicen mayores presiones cambiarias. Sí es posible que existan fricciones puntuales que anticipen futuras tensiones –por caso el cierre de candidaturas el sábado 22 de junio-, pero las mismas no alcanzarían para llevar al tipo de cambio por encima del techo de la ZNI.
En contraposición, durante el tercer trimestre el panorama será más agitado. Las presiones cambiarias se incrementarían por una menor oferta y la dolarización trepará ante la inminencia de elecciones con resultado abierto. En este marco, descartamos que la demanda de divisas del sector privado sea menor a USD 1.200 millones mensuales lo que redundaría en un escenario calmo, con un tipo de cerca del piso de la ZNI.
Por el contrario, proyectamos que la dolarización de carteras podría rondar los USD 3.000 millones mensuales. En consecuencia, las luces de alerta serían “amarillas”, con un tipo de cambio que se posaría cerca del techo “congelado” de la ZNI. La divisa podría perforar el límite de 51,5 ARS/USD pero sólo transitoriamente.
Para que el tipo de cambio se ubique sistemáticamente por encima del techo de la ZNI, la fuga de capitales debería ser más intensa (USD 6.000 millones mensuales), lo que implica una fuga de más del 15% de los activos en pesos durante un mes. Siguiendo las experiencias anteriores, este desenlace luce poco probable. No obstante, considerando lo “novedoso” de estas elecciones (un resultado muy incierto y mucha divergencia en la orientación económica de los posibles candidatos), no es posible descartarlo.
En este sentido, al congelar el techo de la ZNI en 51,45 ARS/USD el Banco Central apunta a intervenir antes frente a las presiones alcistas –por caso, esperábamos un techo de 55 ARS/USD para las PASO -, de manera de contenerlas antes de que provoquen una mayor depreciación del peso y, consecuentemente, suba de precios.
A modo de conclusión, podemos afirmar que la calma cambiaria de los últimos días obedece en buena medida a factores estacionales, que se revertirán en la proximidad de los comicios. Esto explica porque, pese a que el dólar está calmo en los últimos días, el riesgo país adoptó un curso ascendente. Asimismo, congelar nominalmente las bandas cambiarias puede acotar la volatilidad y reducir la inflación, pero a costa de un mayor atraso cambiario.
Ustedes saben mis fieles seguidores que un Gobierno sin decisiones no gobierna. La indecisión es similar a la improvisación e implica -en definitiva- la carencia de políticas públicas. A su vez, la inercia o las medidas sin diagnóstico también son claras faltas de políticas públicas. De manera tal, ante la visualización masiva que somos inútiles, soberbios y nenes de papá; y presos del “ocio productivo” a favor de la industria financiera amiga, hemos decidido tomar una serie de medidas económicas, que desde ya aborrecemos y nos parecen que son un retroceso. Pero la realidad es que no nos queda otra, pues no se nos ocurre mucho. Nuestra imaginación tuvo su límite, lo comunicacional ya no conforma y el cambio fue ir para atrás, pero bien para atrás. Se dijo que era para mejorar, nobleza obliga mediante, les aseguro que no. Avizoro sí el fin de nuestro discurso, entiéndase exrelato. Es más, diría que avizoro el fin. Ya no podemos alegar que nos pusieron palos en las ruedas, porque el Congreso votó todo lo que planteamos. Acepto que fuimos un poco soberbios, pero un poco nomás… También es verdad que Marquiños y el resto que resta son un poco engreídos, arrogantes y altaneros, pero un poco nomás. Pasa que tienen que entender que somos en su mayoría porteños de bien ganada fama que la sabemos toda, menos que el país está en el curso del Titanic, rumbo a ese iceberg que no se ve. En esta coyuntura de incertidumbre y malestar social, nuestro líder del ocio -además presidente de la República- anticipó medidas en un “convincente” video ante una familia de actores. “Estoy convencido que esta batalla la vamos a ganar”, dijo un desorientado Mauricio con la misma convicción cuando aseguró que “derrotar la inflación es como sacarle un dulce a un nene y si no la controlás sos un inútil”. Pero atentas las miradas y firmes los oídos, porque nuestro “presi” siempre tuvo una conducta y un estilo bien definido. Desde la campaña que lo llevó a la presidencia ya venía diciendo que no se iba a devaluar, que el país crecería, que el empleo también y otros etcéteras. Bueno mi gente, por lo menos tenemos que reconocer que siguió una línea, o sea, le viene errando duro y parejo. Ahora, las medidas que antes no lo convencían porque eran de la nefasta era K, sí lo convencen. Lo más parecido a cagar en el monte y salir caminando para atrás. Pero para que ustedes no pierdan del todo las esperanzas, les cuento que conseguimos con 16 empresas líderes de alimentos, agregar una canasta básica de 60 productos prioritarios entre los que hay arroz, fideos, aceite, harina, de todo un poco. “Por seis meses no van a aumentar los precios”. Recordemos que esto antes era una payasada K. Bueno, ahora es una genialidad del mejor equipo económico de los últimos 50 años.
Otra medida de la que nos reíamos por retrograda, era el congelamiento de tarifas. Bueno, ahora también vamos a congelar las tarifas, impulsar un decreto para avanzar con la lealtad comercial, más defensa a la competencia, la protección del consumidor para ir contra todos los vivos que abusan, entre otros chamullos. Lo que no vamos a hacer -por ahora- es llamarlo a Moreno, porque confiamos en el revolucionario equipo de Marquitos. El tema es que si a usted hoy no le alcanza, tampoco le va a alcanzar aunque tomemos las medidas que ahora estamos convencidos y que antes no nos convencían. Vamos con una ayudita más para quien no comprenda, el Mauricio (ídolo amarillo) ahora tomó más deuda, pero esta vez sólo para gastar esos dólares, para que la moneda que rige nuestro destino no se vaya a las nubes. O sea, el plan económico es endeudarse para tener un dólar de mentira, para que a los pocos que le sobra pesos -por ejemplo los provenientes de la deuda emitida en pesos, también por Mauricio- puedan convertirlos a dólares baratos. Todo esto antes que se acabe la plata que nos prestaron para gastarla en mantener una fantasía. Lo más triste de esta entrampada historia, es que los amarillos creamos, sostuvimos, fogoneamos y ensalzamos el demonio K, y ahora corremos el serio riesgo -serio mismo- de cometer otro grave error, ni más ni menos, que sin que haga campaña la gente la vuelva a hacer presidente de todas, todos y todes. Les guste o no, es lo que hay… Mis amigos, como siempre, del otro lado de la reja está la realidad, de este también está la realidad, lo único irreal es la reja. La casa no está para nada en orden. FELICES PASCUAS!!!
Por Bernardo de Irigoyen, el extremo oriental del país, ingresa una flamante autopista digital mucho más potente que la que llega a Misiones desde Las Toninas, con capacidad para alimentar a 26 millones de personas, en todo el norte argentino, sur de Brasil, Paraguay y norte de Chile. La presentación de la bautizada Red Capricornio estuvo cargada de simbolismo político: son pocas las acciones que nacen y se concretan sin pasar por el puerto de Buenos Aires. Son pocas las inversiones que se desarrollan sin depender de un decreto presidencial y acá hay un paquete de cien millones de dólares, financiado por Misiones, Chaco, Formosa y el sector privado. Y los gobernadores protagonistas, Hugo Passalacqua, Domingo Peppo de El Chaco y Gildo Insfrán, lo hicieron notar. “Es un hecho político fundante de algo que está por venir”, destacó el gobernador misionero en la calurosa siesta de Bernardo de Irigoyen. El mandatario destacó la coincidencia con sus pares con quienes “en estos tres años y medio trabajamos codo a codo, custodiando nuestro federalismo”. “Estamos en un pantanal”, definió Passalacqua al contrastar la iniciativa de las provincias con la situación del país. No fue el único. Insfrán fue más duro inclusive y recordó que la autopista virtual comenzó a gestarse “cuando se pensaba en un gobierno para todos”, en alusión al mandato de Cristina Fernández. Passalacqua mostró sutileza al nombrar a sus colegas como “amigos”, cuando desde la Nación suele bajar un mensaje demonizador, especialmente con el formoseño, pero que se puede extender a cualquier “cacique del interior”, despreciado por la política centrista. Pocas horas después, el vicegobernador y candidato a gobernador, Oscar Herrera Ahuad ratificó que la salud y la educación seguirán al frente en la lista de prioridades, pero anunció que si es electo, fortalecerá los recursos destinados a la producción. “El agro no puede depender del Fondo Especial de Tabaco. Ahí vamos a hacer hincapié”, prometió. También adelantó que buscará potenciar la industria metalmecánico, que hoy de manera incipiente está exportando. “Los puertos de Posadas y Santa Ana marcará un antes y un después. También estamos trabajando con los bitrenes y hay que fortalecer la ganadería. Durante años financiamos con los peores resultados por falta de trazabilidad y hay que ser más riguroso”, remarcó. Y recordó: “Arrancamos la gestión (en 2003) con dos presupuestos abajo de deuda y no fue fácil”. Lo conseguido y la proyección de lo que se pretende conseguir, contrastan con la cadena de improvisaciones que reina en la economía nacional. La inflación domina la escena y ninguna de las recetas probadas es la acertada. La preocupación por la extensa crisis económica crece en la misma proporción que el desencanto con la promesa de “podemos vivir mejor”, sobre la que se sustentó la idea del cambio. El presidente Mauricio Macri, cada vez más abajo en las encuestas y lejos de la comodidad de un tiempo electoral apacible, dio otra muestra de un modo de comunicar inexplicable en momentos de crisis: en lugar de tomar las riendas de la situación y presentar él mismo los “paliativos”, eligió el estilo PRO para mostrarse con una vecina a la que ya había visitado en 2018. Con una cámara titubeante y una puesta en escena básica, Macri deslizó algunas medidas: “Necesitamos todos un alivio”, proyectó ante la mujer que no llega a fin de mes pero lo sigue apoyando. Después, fue a descansar a Córdoba durante el extenso feriado de Semana Santa. Fue quizás la peor pieza comunicacional que haya parido el gurú Durán Barba y no por la mala calidad de la imagen, sino por que trajo a la memoria de otras crisis no tan alejadas en el tiempo.
Las medidas anunciadas son también un desembozado plan para llegar a octubre. Ni más ni menos. Seis meses. Seis meses que apenas alcanzarán para aplacar (un poco) la inflación, pero que no cambiarán en nada la situación de los cientos de miles que ya no llegan a fin de mes agobiados por la pérdida de poder adquisitivo y la pérdida de puestos de trabajo. El plan kirchnerista se anunció de apuro, después de conocerse el dato de la inflación que sorprendió al más negativo: se esperaba 4 por ciento. Terminó siendo 4,7 por ciento, con los alimentos y los sectores controlados por el Estado como puntas de lanza de los aumentos. Fue la inflación interanual la más alta desde enero de 1992, con un acumulado de 55 por ciento, apenas superada por el 76% anual registrado en el comienzo de la Convertibilidad. Como medida central, el Gobierno decidió congelar los precios por seis meses de un puñado de productos seleccionados que previamente acumularon subas siderales: la canasta básica aumentó 62,3 por ciento en los últimos doce meses. Pero, como durante el Gobierno anterior, nadie cree que la herramienta funcione. Siquiera el presidente del Banco Central, Guido Sandleris, quien horas antes del anuncio formal, aseguraba que “el Gobierno no cree que congelar los precios por decreto o por ley lleve a resolver el problema de la inflación”. “Históricamente los congelamientos de precios han terminado mal”, reforzó. Finalmente, en el Informe de Política Monetaria, el presidente del Central celebraba que “se está avanzando en la reducción de la inflación sin recurrir a atajos como el atraso cambiario o tarifario”. El ministro de Economía, Nicolás Dujovne, encargado de anunciar el Plan Llegar a Octubre, tampoco tiene mucha fe en los precios congelados. “Creo que el acuerdo de precios es relato. Si va en serio, tipo cepo, no salimos más. Habrá brecha entre Higienol oficial y blue”, decía hace no mucho, en 2013. Ahora, en cambio, confía en que resultará porque “hay un pacto de caballeros” con el sector empresario. Como sea, los precios congelados representan poco en una canasta básica devaluada y se enfocan en los sectores de más bajos recursos y… del Área Metropolitana de Buenos Aires. Solo hay un puñado de supermercados que adhieren en las provincias -California es el único supermercado en Misiones, además de los hipermercados-. El asado, por ejemplo, prometido a 149 pesos, solo se conseguirá en el Mercado Central de Buenos Aires. Y, desmenuzando, los frigoríficos exportadores acordaron vender 120.000 kilos por semana de asado, vacío y matambre a 149 pesos el kilo (precio final), pero 120.000 kilos de asado por semana a un promedio de 3 kilos por familia son 40 mil familias, lo que equivale al 0.01 por ciento de la población. La matemática aporta otro dato: representa 700 kilos por día por provincia, lo que se reduce a 0,7 gramos por misionero. La carne, por cierto, aumentó 70 por ciento en el último año. Lo mismo sucede con las tarifas eléctricas, de gas o transporte. El compromiso de la Nación es únicamente con los servicios que maneja directamente… en el Gran Buenos Aires. Aclara Dujovne que si aparece algún aumento en las facturas, dependerá de las Provincias. Olvida, claro, que buena parte de la inflación acumulada obedece a la liberación del precio de los combustibles, a los tarifazos eléctricos -de los cuáles siguen firmes (para las provincias) dos más-. Dato: Misiones pagaba 15 millones por mes a la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico. En octubre del año pasado eran 100 millones. La última factura vino por 500 millones. Pero la culpa es de las provincias. En el paquete de “paliativos”, la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley incluyó nuevos créditos para beneficiarios de AUH y Anses, los más complicados en por la pérdida de poder adquisitivo. Pero no se propone mejorar sus ingresos, sino que se endeuden a tasas promedio del 40 por ciento, apenas un poco menos que las “usurarias” del mercado. Rara compensación. Si no para el consumo, hay elementos positivos para el sector empresario. Se acorta a 10 días el plazo en el que los comercios reciben el dinero de las ventas que hacen por tarjeta de crédito y los bancos deberán dejar de cobrar comisión (de entre 1% y 2%) a las pymes por recibirles el efectivo. También se eliminan retenciones a las empresas que exporten por encima de promedio 2018. La medida sólo es aplicable para exportadores de menos de 50 millones de dólares por año, por lo que buena parte de las pymes misioneras serán beneficiadas. No hay que entender el Plan Llegar a Octubre en código económico, sino en código político. El objetivo es mejorar la perfomance electoral del Gobierno, que hoy está más en duda que nunca. Hasta ahora Cambiemos acumula cinco derrotas al hilo y una sexta si se toma al candidato macrista en la interna pampeana. Y no son apenas derrotas: San Juan: segundos a 25 puntos Neuquén: terceros cómodos Chubut: terceros cómodos Río Negro: terceros cómodos (con apenas 5%) Entre Ríos: pasaron de ganar por 15 puntos hace dos años a perder el último domingo por 15 puntos, en una apuesta que involucró al propio Presidente. Misiones hace sus aprestos para el 2 junio. En horas se conocerán los candidatos a diputados y ya se oficializaron los aspirantes a intendentes y concejales de los 76 municipios. Curiosamente, Cambiemos (Juntos por el Cambio), había sido la alianza con mayor cantidad de sublemas inscriptos. Pero en pocos días se desinfló y logró anotar candidatos para solo para 231, un centenar menos que los iniciales. De todos modos, la expectativa está puesta en las listas de diputados. En el Frente Renovador desde hace tiempo que se sabe la fórmula entre Oscar Herrera Ahuad y Carlos Arce y que Passalacqua encabezará la lista y el presidente de la Legislatura, Carlos Rovira sería el tercero. El segundo lugar será para la abogada y presidente de la Comisión Provincial de Prevención de la Tortura en Misiones, Rita Núñez y el cuarto para la abogada feminista Anazul Centeno. El quinto puesto sería para el intendente de Garuhapé, Avelino González y el sexto para Soledad Balán, ex Techo y dirigente de Podemos. La seguirían el actual diputado nacional Jorge Franco y la actual diputada Silvia Rojas, que buscará su reelección. Por el sector productivo tabacalero aparecen Ramón Omar Olsson, presidente de la Asociación de Plantadores de Tabaco de Misiones -más atrás el yerbatero Julio Peterson-. En décimo lugar estaría Adriana Bezus -con larga militancia en el Frente para la Victoria-. En el puesto 12 estaría Laura Duarte y se menciona a Héctor Llera, Lucas Romero Spinelli y la joven Yamila Ruiz. El Superior Tribunal de Justicia finalmente dejó en manos de la alianza Cambiemos la definición de los candidatos del radicalismo en eterna interna, pero hasta anoche no había certezas sobre los nombres que ofrecería el partido intervenido a pedido de sus propias autoridades para no tener que validar su conducción. Para armar la lista descabezarán la delegación de Migraciones. Al frente irá el radical Jorge Lacour -Iguazú-, secundado por Roxana Velázquez -PRO, Posadas-. Tercero irá Jorge Ratier por su reelección y cuarta Gabriela Szyszko, actual secretaria del bloque PRO de la Legislatura. En quinto lugar irá Héctor Falsone y después Cintia Cardozo, ex concejal de Concepción de la Sierra. Los socios PRO reniegan de los radicales que no se bancan sostener en alto siquiera el nombre Cambiemos. Los candidatos radicales que se presentaron por Posadas lo hicieron apenas con sus nombres y los locales carecen de identificación que los vincule con la palabra Cambiemos. Problema a resolver puertas adentro, cuestionan los macristas más duros. En el Frente Popular, Agrario y Social, todavía no tienen la lista cerrada. Pero el sábado se oficializó a Héctor “Cacho” Bárbaro como compañero de fórmula de Isaac Lenguaza, cerrando cualquier especulación de una alianza con Unidad Ciudadana, al menos para junio. Pero, en definitiva, lo que se pone en juego en este mes y medio que queda de campaña, es cómo proteger a los misioneros de las consecuencias de la crisis. No está en debate el plan llegar a octubre ni los precios congelados. La discusión es sobre Misiones y su rumbo.
La inflación de marzo sorprendió a todos. El “pico” admitido unas horas antes por el presidente Mauricio Macri fue mucho más grave de lo esperado, tanto que horas después se presentó de apuro el plan Octubre, con medidas pensadas para frenar la escalada de precios por lo menos hasta las elecciones de octubre. El 4,7 por ciento desató todas las alarmas y el consenso entre los empresarios misioneros es que el paquete de medidas llegó tarde y no será eficaz para atenuar la crisis económica. “Es un placebo”, definió Adrián Luna, presidente de la Federación de Asociaciones Rurales. Sus colegas empresarios piensan lo mismo. Economis entrevistó a una decena de empresarios de distintos sectores para que brinden su mirada sobre el paquete de medidas lanzado por el Gobierno y el “pico” de inflación de marzo.
De todos modos, el presidente de la Confederación Económica de Misiones, Alejandro Haene, rescató que varias de las medidas anunciadas por el Gobierno vinculadas al sector empresario, son positivas y responden a demandas previas. “Apoyo a las medidas anunciadas que esperemos entren a regir a la mayor brevedad posible, sobremanera todo lo que tiene relación con la PYMES. Son muchas medidas que hay que analizarlas punto por punto pero lo mas importante es que ya están como lo veniamos solicitando desde la CEM. Ejemplo: los nuevos Planes de pago de AFIP”, indicó.
“La inflación es devastadora para los industriales. Si sigue este modelo económico, no habrá solución. Mientras no cambien su actitud en negar lo que están haciendo mal, la inflación seguirá en estos niveles”, sostuvo Román Queiroz, presidente de la Asociación de Madereros, Aserraderos y Afines del Alto Paraná.
El maderero insistió en que la inflación “impacta de manera negativa en la actividad porque no hay proyección de precios y nunca podemos acompañar la inflación con los precios de venta, por lo tanto cada vez perdemos más rentabilidad”.
“Hay dos teorías, la monetarista y la keinesiana provocada por el aumento de la demanda. Esto provoca el aumento de costos constituyéndose en un círculo que conforma un proceso estructural de complejas consecuencia y solución.En líneas generales afecta de manera más fuerte a los productores en razón a que esté deterioro en el valor adquisitivo produce inexorablemente un deterioro en la relación de los índices del intercambio habida cuenta que se necesitan mayores cantidades de producción primaria para satisfacer sus necesidades tanto de carácter económico como social. La solución hoy es compleja por la pérdida de confianza en un plan económico sustentable y el dinero pasa a ser una unidad de medida de rápido desprendimiento. El que lo tiene destina a mantener su valor protegiéndose en otras monedas que no es que suben, se desprecia la nuestra o bien se refugia asegurando la compra de bienes., como alimentos, provocando una mayor demanda. Y en economía en este estado de situación, lo que se cree que va a pasar, termina pasando. Si se presume que aumentarán los precios de los productos se adelantan compras que aceleran la demanda y suben los precios. Para encontrar la solución deben encararse medidas que apunten a soluciones estructurales, y esto significa un gran acuerdo con todos los sectores. Empresarios sindicatos, políticos y social. Sin esto la solución no sería posible”, argumentó Gerardo Vallejos, presidente de la cooperativa yerbatera Piporé.
El ejecutivo de otra firma yerbatera aseguró que “la inflación no se va a frenar solamente con emisión cero de la teoría monetarista pura”. “En realidad, es un punto controvertido porque en cierta forma las Leliqs lo son a futuro y en algún momento se cobrarán en pesos o por lo menos genera alta expectativa hacia arriba”, agregó. “La famosa meta lograda por el Gobierno de reducir el déficit fiscal se logró no con reducción del gasto nominal en 2018, sino por efectos de la inflación. Inflación de 48%, mientras que los ingresos públicos subieron 32% y los gastos del Estado subieron más o menos 23%”, detalló. “Aún cuando se logre emisión cero real, hay un rezago entre la anterior emisión y la inflación que no se puede medir pero podría arrastrarse más de dos años. Como la medición de la inflación se hace en base a precios absolutos y estos no van a bajar tenemos el riesgo y está ocurriendo, que las variaciones en los precios relativos aumentan en algún momento los precios absolutos, o sea el nivel de precios”, completó.
Guillermo Fachinello, también maderero, pero de la Asociación de Productores, Industriales y Comerciantes Forestales de Misiones y Norte de Corrientes, consideró insuficientes los anuncios vinculados a la actividad empresaria. “¿Qué se puede pensar? El impuesto inflacionario es el peor porque castiga a todos, pero más a los de menores ingresos. La solución va a estar dada en la medida que este paquete tenga respaldo de los formadores de precios, pero le está faltando la pata financiera. Para los únicos que hay algo es para el sector pasivo. ¿Y las empresas? ¿Como vamos a vender a plazos si la tasa de interés para descuento de cheques es impagable”, cuestionó. “La inflación le hace muy mal a la actividad, como a todos porque se hace muy difícil fijar costos y precios”, concluyó. El empresario tealero Renzo Klimiuk, indicó que “optimismo sobra, pero la realidad nos pasa por encima”. “Lamentablemente no le encuentran la vuelta a la inflación, estas medidas son secuela del pasado y no hubo resultado. La actividad se complica por altas tasas.Es imposible llevar adelante una actividad de economía regional e impacta en toda la cadena productiva”; explicó. “Los más castigados por la inflación y las tasas son los empleados y productores”, cuestionó. Uno de los principales empresarios de la construcción apuntó que la inflación “distorsiona la realidad de producir en el mercado, y atenta contra la economía de una familia, empresa y de un país”. “La solución pasa por reformas estructurales y consenso político, social y empresario, para generar confianza, porque la inflación impacta directamente en nuestra actividad, donde reina una fuerte incertidumbre”, analizó. María Bower, ex presidenta de la Càmara de Mujeres empresarias de Misiones y de la Cámara Inmobiliaria alertó sobre “datos claros de que se no está pudiendo controlar la inflación”. “El Estado no puede ni debe aumentar la presión impositiva como propone el FMI. No se puede corregir nada con más presión sobre el ciudadano que intenta permanecer, que es el gran generador de empleo genuino. Ya se ven negocios cerrados, empresas en quiebra y también un crecimiento del trabajo en la informalidad. El Estado nacional con las medidas de control de precios o productos regulados, no ataca el verdadero problema y causará que estos productos regulados desaparezcan de los supermercados. Necesitamos una moneda estable y allí es el Estado el principal responsable”, enumeró. “¿Cómo me afecta? Paseen por la calles, vean la gran cantidad de locales vacíos, la gran oferta de inmuebles y la falta de demanda. Existe una falta de credibilidad en lo que diga el Estado porque siempre termina en otro resultado o situación”, apuntó. En la misma línea, Daniela Cortés, de inmobiliaria Solari, aseguró que “la inflación de marzo superó todos los pronósticos y se sabe que el aumento generalizado y sostenido de los precios de la economía es un flagelo que afecta a todos”. “Por supuesto que creo que hay una solución, siempre las hay. Espero llegue pronto. En mi actividad impacta como en todas, con miedos con incertidumbre y frenando un poco las cosas porque no sabes dónde estás parado”. La CEO de otra firma de construcción opinó que “por la inflación, los precios de las obras quedan desfasados a los pocos meses, por lo que el dinero que ingresa es menor a los costos operativos”. “Es una gran agonía para las empresas constructoras, debemos hacer malabares para no estrellarnos contra la pared. No ayuda el Estado y tampoco ayudan nuestros proveedores que a su vez también dependen del Estado porque los pagos que ellos nos reclaman están hechos con dinero del Estado. Los proveedores deberían ser nuestros aliados, ofrecer plazos más largos de pago, pero es todo lo contrario nos tapan de intereses y plazos cortos. Se quieren salvar a toda costa, después cuando dejas de comprarles por estafadores, te llaman pidiendo por favor que vuelvas a ser su cliente. Estamos en el medio donde sólo el orden y la disciplina administrativa dentro de la empresa nos ayudan”, apuntó. “¿Habrá solución? Seguro que sí, pero necesitamos mejorar la gestión. Hay cuestiones de fondo que todavía están mal. Aumenta el dólar y aumenta el precio del limón que tengo en el patio, inentendible”, ironizó. El productor yerbateroCristian Klingbeil reclamó “trabajar de manera urgente en bajar impuestos”. “El sector político debe bajar sueldos y gastos, para dar un gesto de tranquilidad y que se está haciendo algo en serio, desde los concejales al Presidente. Hay que bajar impuestos para que el costo no se traslade al consumidor”, sentenció. “En nuestro caso, impacta en la materia prima. Los impuestos se trasladan a la góndola y producen inflación. La reducción de impuestos debe ser inmediata, las tarifas deben ser controladas, porque eso impide sostener los puestos de trabajo. Trasladás los costos y es más caro y si no te compran, te fundís.Nunca fueron para atrás con los impuestos, sino que fueron subiendo. Menem dijo que iba a subir el IVA a 21 por ciento de modo temporal y quedó. Lo mismo el impuesto al Cheque y las retenciones. Ese tipo de cosas se debe cambiar de manera urgente”, insistió.
Adrián Luna, presidente de la Federación de Asociaciones Ganaderas, consideró que la inflación es “uncáncer que nos está matando a todos los argentinos”. “Teníamos la esperanza de que este Gobierno la solucione, según dijo el Presidente iba a ser muy fácil. Pero gran parte del sector se siente desilusionado”, advirtió. “Esperanzas obviamente que tenemos, pero las soluciones no pasan por el plan que presentaron, que tiene un carácter evidentemente electoralista. Debería haber un plan económico integral, que nunca existió en este gobierno”, cuestionó.
“En la producción la inflación impacta de manera muy grave, porque los costos de producción aumentan en función de las tarifas, especialmente energía, pero no los precios, por la recesión. Ahora puede haber un placebo momentáneo, pero alguien lo tendrá que pagar. Hasta que no haya un plan creíble, integral, la inflación no va a ceder”, apuntó.Finalmente, considero que el problema de la inflación no lo va a solucionar exclusivamente un Gobierno.
“Toda la conducción política nacional se debe poner los pantalones largos para solucionar este y otros problemas, como el aumento de la pobreza, que es vergonzoso. Si no hay un acuerdo, juntarse y ceder a los orgullos y egoísmos particulares, no habrá solución”.
Luego del horrible e inesperado dato de inflación del 4,7% en marzo, sucedieron algunos movimientos interesantes en el mundo financiero. La suba de los precios en el primer trimestre se esperaba que fuera alta, pero el 11,8 por ciento acumulado superó todas las expectativas y llevó a muchos agentes del mercado a tomar decisiones drásticas. La primera movida fue del Banco Central de la República Argentina, que hace unas semanas viene negociando con el Fondo Monetario Internacional, que es imposible que en Argentina el dólar flote libremente, (algo de eso se acordó apenas empezaba el programa, con las bandas que tenían un ajuste diario al alza donde el Banco Central podría intervenir comprando dólares si perforaba el piso o vendiendo si el precio superaba el techo). En el comienzo del nuevo plan había tanta volatilidad que lo que menos imaginábamos era que el tipo de cambio tocaría la banda inferior antes que la superior y por esa razón el BCRA salió a comprar en total unos 1000 millones de dólares en subastas diarias, emitiendo pesos y ampliando la base monetaria, decisión que terminó siendo un balazo en el pie. Luego del mal dato de inflación de enero la situación cambió, las expectativas del mercado también y el dólar comenzó a recalentarse inesperadamente contra un BCRA atado de pies y manos para poder actuar, aún con esos 1000 millones comprados, hasta que el tipo de cambio llegara a la zona superior de la banda. Como en Argentina tenemos un nivel de pass trough (traslado a precios de la devaluación) que es altísimo, luego del salto de la cotización del dólar en marzo, la inflación vino muy mala y llegaron las medidas de fuerza. El FMI entendió que flotar libremente el dólar en Argentina no sirve porque nunca va a encontrar un precio de equilibrio ya que, al recalentarse la inflación, el tipo de cambio real (comparando precios contra países vecinos) vuelve a estar atrasado rápidamente requiriendo una nueva devaluación. Por ende, es importantísimo actuar también sobre expectativas y no dejar solo la escasa oferta de pesos como única herramienta. Si bien se detuvo totalmente el excedente de pesos a costa de tasas altas que prometen emisión futura, hay una gran falta de confianza que no logra hacer reaccionar al mercado a que demande pesos y así poder estabilizar tanta volatilidad. Dicho esto, el BCRA fijó las bandas para lo que queda del año, poniéndole un techo de $51,45 como zona de no intervención. O sea, mucho poder de fuego para sostener el tipo de cambio en caso de que llegara a esa zona teniendo en cuenta los USD 150 millones que puede usar el BCRA más los USD 60 mm que tiene q vender el Tesoro todos los días. Eso hace un total de USD 210 mm en un mercado donde se opera en promedio unos USD 600 mm por día. ¿Le cree el mercado a la futura estabilidad? Bueno, ahí está la cuestión. Lo primero que tiendo a mirar es el dólar futuro de diciembre, que antes de la medida cotizaba a $59.50 y el miércoles luego de mucha volatilidad terminó en $58.50 ayudado también por la baja en el tipo de cambio. Pero lo más interesante se empieza a ver en las tasas implícitas de esos contratos, recordemos que cada futuro de dólar cotiza aproximadamente al valor del tipo de cambio más la tasa anual de referencia, es decir, si el dólar valiera $10 y las tasas fueran del 12% anual, el contrato de futuro debería valer 10 centavos más caro por mes y así cotizar $11.20 a un año. Por ende, si el mercado le cree al techo de 51,75 y el precio del contrato a futuro se acerca a ese precio, las tasas implícitas bajarían mucho, empujando al resto de las tasas, todo esto en el escenario más optimista. Lo positivo del miércoles es que no solo los precios de los futuros bajaron sino también lo hicieron las tasas implícitas dando una mini señal de que el Mercado podría empezar a convalidar dichas tasas menores que tanto esperamos todos. Pero la mala noticia la siguió dando el riesgo país, volviendo a golpear máximos deprimiendo los precios de los bonos en dólares a largo plazo, arrastrando también a nuestros bonos en pesos de mediano y largo plazo a rendimientos muy altos: por ejemplo, el TJ20 que vence en junio del año que viene, tiene una tasa interna de retorno de un 70% anual aproximado, dando una clara señal contraria a la anterior de los futuros de dólar. (Recordemos que dichas tasas están disponibles para todo tipo de inversores, chicos o grandes, a través de una sociedad de bolsa). Eso nos alerta que a los inversores de más largo plazo no les gustaron en absoluto las medidas tomadas por el Gobierno de volver a intentar controlar precios, como ya lo hiciéramos tantas veces en nuestra historia, poniendo en juego el equilibrio fiscal que tanto necesitamos para poder tener estabilidad en el largo plazo, a costas de traer algo de alivio momentáneo teniendo en cuenta las elecciones de octubre. Será muy importante seguir al mercado la semana que viene, a medida que vayan transcurriendo los días, para saber si se convalida la baja del tipo de cambio y eso trae tranquilidad a las tasas y por ende impacta al riesgo país o la situación es al revés, el riesgo país siga creciendo y se termine llevando puesto al tipo de cambio para una nueva etapa de mucha volatilidad. Dicho sencillamente, las opciones de inversión más agresivas estarán para los plazos más largos y aquellos más conservadores deberán situarse en renovaciones muy cortas a la expectativa de lo que suceda en el mundo político.