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El aeropuerto de Foz do Iguaçu crece a contramano del sector aéreo y mantiene ritmo de expansión en 2026

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En un momento de desaceleración de la aviación comercial brasileña, el Aeropuerto Internacional de Foz do Iguaçu aparece como una excepción en el escenario nacional. Mientras abril registró el menor movimiento del año en los aeropuertos del país, con un crecimiento moderado del 1,8% respecto al mismo período de 2025 y una caída del 3,7% frente a marzo, la terminal iguaçuense avanzó un 36% en la comparación interanual y mantuvo estabilidad frente al mes anterior.

Los datos de la Agencia Nacional de Aviación Civil (Anac) muestran que el aeropuerto de Foz transportó 226,9 mil pasajeros en abril de este año, frente a los 167,1 mil del mismo mes de 2025. En marzo, el movimiento había sido de 227,9 mil pasajeros, demostrando mantenimiento del flujo incluso ante la reducción de vuelos en varias regiones del país.

En el acumulado del primer cuatrimestre de 2026, la terminal ya suma 922.343 pasajeros, un crecimiento del 23,6% en relación con el mismo período del año pasado, cuando se registraron 746.130 embarques y desembarques. La cifra acerca al aeropuerto a la meta de alcanzar 1 millón de pasajeros aún en el primer semestre.

El aeropuerto de Foz do Iguaçu bate récord histórico y se acerca a los 700 mil pasajeros en el primer trimestre

Según el gerente del aeropuerto, Vinicius Bueno, el desempeño está vinculado a la fortaleza del turismo local y a las recientes inversiones en la infraestructura aeroportuaria.

“En mayo, la ocupación de nuestros vuelos sigue por encima del 85%. Creemos que Foz do Iguaçu, gracias a la solidez de su turismo, las mejoras implementadas en el aeropuerto por Motiva y el trabajo constante del sector para atraer eventos, continuará en un ritmo positivo de crecimiento, incluso frente a los desafíos existentes”, afirmó.

Actualmente, el aeropuerto posee vuelos directos a Guarulhos, Congonhas, Campinas, Curitiba, Río de Janeiro, Brasilia, Fortaleza y Santiago de Chile. Diariamente, alrededor de 7.500 pasajeros embarcan o desembarcan en la terminal.

El turismo es señalado como uno de los principales motores del crecimiento. El Parque Nacional do Iguaçu, principal atractivo de la ciudad, fue el segundo parque nacional más visitado de Brasil en los primeros meses del año y batió récord histórico en el período, con más de 590 mil visitantes.

Otro factor considerado estratégico fue la ampliación de la pista del aeropuerto. Desde octubre de 2025, la terminal opera con la segunda pista más extensa de la región Sur de Brasil, con 2.705 metros de longitud. La obra recibió una inversión aproximada de 30 millones de reales por parte de Motiva y permitió ampliar la capacidad operativa para rutas de mayor alcance.

Tras la homologación de la nueva pista, Foz do Iguaçu pasó a contar con dos nuevas conexiones directas: Brasilia, operada diariamente por Latam, y Fortaleza, con operación semanal de Gol.

El Aeropuerto Internacional de Foz do Iguaçu atravesó un proceso de modernización en 2024, con una inversión total de 350 millones de reales. La terminal está bajo administración de Motiva desde marzo de 2022.

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Pagos digitales: la Generación Z lleva a empresas a adaptarse a una “economía del impulso”

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Según un estudio presentado en abril de 2026 por la empresa OKTO PAYMENTS, el 52,5% de estos usuarios espera que una transacción se complete en menos de 30 segundos, mientras que un 15,4% de la Generación Z exige tiempos de apenas cinco segundos. El dato no es técnico: expone una transformación en curso que puede redefinir la competitividad de plataformas, fintech y comercios. La pregunta que subyace es si el ecosistema financiero —incluido el regulador— podrá adaptarse a esta lógica de inmediatez o si quedará rezagado frente a nuevas demandas de consumo.

Una nueva arquitectura de consumo digital

La Generación Z y los Millennials están elevando los estándares de lo que se considera una experiencia aceptable de pagos digitales, y una nueva investigación de OKTO PAYMENTS muestra que el margen de error se está reduciendo rápidamente. El estudio reveló que el 52,5% de los consumidores de estas generaciones espera que los pagos se completen en menos de 30 segundos. En el caso específico de la Generación Z, un 15,4% considera aceptable un tiempo de espera de cinco segundos o menos, la proporción más alta entre todos los grupos etarios analizados.

Los datos evidencian un cambio claro en el comportamiento del consumidor digital, con implicancias directas para empresas que operan en sectores como el comercio electrónico, iGaming y trading. Está emergiendo un patrón definido por OKTO PAYMENTS como la “Economía del Impulso”: un modelo en el que la decisión, el pago y la experiencia ocurren casi de forma simultánea, impulsados por una cultura mobile-first y hábitos de consumo cada vez más espontáneos. En Argentina, por ejemplo, el 59% de los usuarios accede a internet exclusivamente a través de sus teléfonos móviles, además, en promedio, 8 de cada 10 personas utiliza su dispositivo móvil para realizar compras y transacciones, según el último estudio anual presentado por CertiSur.

Este cambio se ve acelerado por la adopción masiva de sistemas de pagos en tiempo real en la región, incluyendo Pix en Brasil, billeteras digitales en Argentina y Chile, SPEI en México y Yape en Perú, entre otros.

Impacto en el negocio y presión sobre el sistema

“Lo que estamos viendo es un cambio estructural en las expectativas”, señala Filippos Antonopoulos, fundador y CEO de OKTO PAYMENTS. “Estas generaciones han crecido con sistemas de pago instantáneos, autenticación en tiempo real y confirmaciones inmediatas. Para ellos, si un pago tarda demasiado, se percibe como fallido. Y cuando eso ocurre en un momento de impulso, la plataforma no solo pierde la venta, sino que muchas veces también pierde al cliente”, agrega.

Las cifras muestran un impacto directo en los ingresos de los negocios digitales por dos vías. Cerca del 30% de los usuarios abandona completamente una transacción tras un solo problema en el proceso de pago, mientras que otro 48% posterga la compra. Entre los consumidores de la Generación Z, un 47% afirma haber abandonado múltiples depósitos en el último año debido a procesos de pago lentos o excesivamente complejos, en comparación con un 34% entre consumidores de 46 años o más. Asimismo, el 43,6% de la Generación Z declara tener cada vez menos tolerancia a las demoras en los pagos, cifra que cae a solo un 4,1% entre los mayores de 56 años.

La demanda, además, se concentra en ventanas de tiempo muy acotadas. Más del 55% de los comercios reporta que un tercio de su volumen total de transacciones ocurre dentro de los primeros cinco minutos de un evento, como una oferta relámpago. En esos momentos de alta demanda, cerca del 40% de los consumidores afirma que su tolerancia a los tiempos de espera disminuye aún más.

El informe completo, “Playing Differently in LatAm: How a New Generation of Players is Redefining the Payment Experience”, se basa en 620 entrevistas a empresas y consumidores en Brasil, Argentina y Chile, realizadas durante el primer trimestre de 2026.

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Entre la crisis y la esperanza: seis de cada diez argentinos con problemas económicos, según Ipsos

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El 57% de los argentinos declara tener dificultades para llegar a fin de mes, una proporción muy superior al promedio regional del 43% y casi el doble que en países como México (33%). El dato surge del Ipsos Talk LATAM 2025, un estudio que analiza las tendencias que definirán el comportamiento del consumidor en América Latina durante 2026 y que expone con claridad las tensiones que atraviesan a la economía argentina: fragilidad en los ingresos, crisis de confianza y, al mismo tiempo, una expectativa persistente de mejora futura.

El relevamiento, presentado en Buenos Aires el 30 de diciembre de 2025, estuvo a cargo de María del Rosario Espinosa (Chief Client Officer – Ipsos Argentina), Marilina Socolovsky (Client Officer – Ipsos Argentina) y Martín Tanzariello (Marketing & Communications Manager – Ipsos Argentina). Desde múltiples investigaciones, el informe describe un escenario “complejo, lleno de tensiones y contrasentidos”, donde la restricción económica convive con un incipiente rebote del optimismo del consumidor.

Ingresos ajustados y una crisis que excede lo económico

El estudio de Ipsos confirma que el principal desafío del consumidor latinoamericano sigue siendo el factor económico. En Argentina, la dificultad para cubrir gastos mensuales se ubica 14 puntos por encima del promedio regional, lo que refleja un deterioro más profundo del poder adquisitivo y una mayor presión sobre los hogares.

Sin embargo, la crisis no se limita a lo financiero. El informe señala una crisis de confianza social: 6 de cada 10 latinoamericanos (60%) sienten que su sociedad “está rota”, mientras que la corrupción aparece como una de las principales preocupaciones, con especial intensidad en países como Perú y Brasil. Este clima de desconfianza institucional impacta de forma directa en las decisiones de consumo, ahorro y planificación a largo plazo.

El diagnóstico plantea un escenario regional desigual y fragmentado, donde amplios sectores de la población buscan referencias de estabilidad y previsibilidad en un contexto marcado por la incertidumbre.

Un consumidor dividido, exigente y en búsqueda de propósito

En medio de estas tensiones, el consumidor latinoamericano se percibe a sí mismo en un mundo que cambia demasiado rápido. 9 de cada 10 personas en la región (90%) consideran que la velocidad de los cambios es excesiva, una percepción que alimenta la nostalgia por el pasado y el deseo de mayor simplicidad.

Este estado de ánimo redefine también la relación con las empresas y las marcas. Según el informe, 8 de cada 10 consumidores latinoamericanos (82%) creen que una empresa puede ganar dinero y, al mismo tiempo, apoyar una buena causa, lo que eleva las expectativas sobre el rol social del sector privado. En este punto, el estudio identifica una demanda creciente de valor, coherencia y confianza, más allá del producto o el precio.

Para Ipsos, este comportamiento marca un quiebre: la decisión de compra deja de ser puramente racional o económica y se apoya cada vez más en valores, identificación y credibilidad.

Optimismo persistente y un rebote incipiente de la confianza en Argentina

A pesar del contexto adverso, el rasgo más distintivo del consumidor latinoamericano es el optimismo. El informe revela que 8 de cada 10 latinoamericanos (84%) creen que 2026 será un mejor año que 2025, una expectativa que actúa como motor de resiliencia en la región.

En el caso argentino, ese optimismo comenzó a reflejarse en los indicadores. El Índice Global de Confianza del Consumidor de Ipsos mostró en noviembre de 2025 un salto mensual de +6,5 puntos, llevando el índice a 46,9 puntos. Se trata del mayor aumento entre los 30 países medidos a nivel global, una señal relevante en un contexto de ajuste económico y caída del consumo.

No obstante, el nivel absoluto de confianza sigue siendo bajo. Con 46,9 puntos, Argentina se mantiene en el extremo inferior de América Latina, por debajo de Brasil (52,8), México (51,7) y Colombia (49,4). El país se ubica al mismo nivel que Perú (46,9) y solo supera a Chile (43,7), lo que muestra que el repunte aún no alcanza para consolidar un cambio estructural en el ánimo del consumidor.

Un cambio en marcha y un desafío para empresas y políticas públicas

El informe de Ipsos plantea que el aumento de la confianza en Argentina, aunque parcial, es una señal de cambio en la percepción social. En un país donde 6 de cada 10 personas no logran llegar cómodamente a fin de mes, el rebote del optimismo sugiere que las expectativas comienzan a despegarse del presente inmediato y a proyectarse hacia el futuro.

En este contexto, el desafío ya no pasa solo por diagnosticar al consumidor, sino por interpretar correctamente este cambio. Para las empresas, implica entender un mercado más selectivo, sensible al precio pero también al propósito. Para el sistema económico e institucional, supone enfrentar la paradoja central que describe Ipsos: una sociedad económicamente tensionada, pero psicológicamente dispuesta a creer en una mejora.

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Arrúa: “La ruta Lima–Iguazú genera una expectativa muy alta para el turismo de Misiones”

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Misiones refuerza su estrategia de conectividad internacional, altas expectativas por el primer vuelo Lima–Iguazú y nuevas rutas aéreas en análisis

El ministro de Turismo de Misiones, José María Arrúa, confirmó que el arribo del primer vuelo directo entre Lima y la provincia abre una etapa clave para el crecimiento del turismo internacional, con impacto directo en Puerto Iguazú y, por extensión, en toda la economía provincial. La conexión, trabajada durante más de un año, apunta a consolidar a Misiones como nodo aéreo regional en un contexto de creciente interés de operadores y aerolíneas por ampliar frecuencias y sumar destinos estratégicos.

Conectividad estratégica: el primer vuelo Lima–Misiones marca un punto de inflexión para Iguazú

El ministro Arrúa destacó que la llegada del primer vuelo desde Lima representa un avance largamente esperado:
Es un vuelo que veníamos esperando hace mucho tiempo; lo trabajamos hace un año y algo con el equipo para lograr que una empresa quiera hacerlo, que explore el mercado y que podamos trabajar en función de eso”.

El funcionario subrayó que la expectativa es “muy alta”, tanto por el movimiento que generará en el turismo internacional como por el efecto multiplicador que suele producir Iguazú:
Iguazú siempre genera y despierta mucho interés del turismo internacional”.

La reunión mantenida con operadores turísticos reforzó esa perspectiva. Según Arrúa, el sector plantea de manera recurrente la necesidad de: Ampliar oferta de vuelos y frecuencias. Desarrollar nuevos productos y experiencias. Fortalecer infraestructura para grandes eventos, como el centro de convenciones que recientemente albergó la convención de GEA, con más de 850 agentes de viaje.

Ese evento, señaló el ministro, “nos puso la vara muy alta”, consolidando a Misiones como sede atractiva para el turismo de reuniones.

Nuevas rutas aéreas: LATAM obtuvo autorización para operar Lima–Iguazú–Cusco

Arrúa también confirmó que la aerolínea LATAM recibió autorización para operar rutas que unan Lima, Iguazú y Cusco, además de otras ciudades argentinas como Rosario.

Es una muy buena noticia que ya se haya autorizado la ruta. Ahora hay que trabajar con la empresa para ver a partir de cuándo se pueda empezar a operar”, explicó.

El ministro aclaró que, aunque la ruta Lima–Iguazú ya está habilitada “hace casi dos años”, las operaciones dependen de: Decisión comercial de la aerolínea. Frecuencias posibles. Planificación logística. Tiempos de implementación.

Por ello, advirtió que la puesta en marcha aún no es inmediata: “Todavía está lejos de ser algo próximo a salir”.

Fin de semana largo: fuerte agenda de eventos y proyección de ocupación cercana al 80%

De cara al próximo fin de semana largo, el ministro anticipó un movimiento turístico de alto nivel. Entre las actividades destacadas mencionó: Fiesta del Litoral en Posadas. Posadas Mágica. Fiesta Nacional de la Navidad en Alem. Propuestas vinculadas al turismo de naturaleza y justicia en la zona norte, especialmente en Puerto Iguazú.

Arrúa sostuvo que Misiones trabaja con un nivel de reservas inicial del 65% al 70%, pero afirmó que la tendencia es ascendente:
Siempre a último momento terminan reservando. Seguramente la ocupación que hoy se prevé en 65-67% se elevará casi a un 80%”.

El monitoreo final se realizará el viernes, cuando el ministerio complete “los últimos llamados y consultas” para consolidar la proyección.

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Dominando el caos: ¿Es posible una gestión eficiente de datos en un mundo saturado de información?

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Por Soledad Alcaraz, Marketing Manager LATAM, SNP Group. Pensemos en una pila de libros que llega hasta la luna dos millones de veces. O una cancha de fútbol totalmente cubierta de DVDs, puestos unos encima de otros hasta 2.000 kilómetros de altura. O un archivo musical que, para escucharlo completo, harían falta 300.000 millones de años. Esas son las magnitudes equivalentes a los 181 zettabytes de datos que el portal especializado en información de mercado Statista estima que se generarán para el final de este año. 

Una dimensión inimaginable para el cerebro humano y un tsunami que no tiende a detenerse: IDC calcula que la cantidad de datos almacenada se duplicará cada cuatro años, impulsada por la expansión de dispositivos IoT, la adopción del edge computing y la proliferación de plataformas inteligentes. Está claro que estamos al mismo tiempo ante una oportunidad sin precedentes y ante un riesgo silencioso. ¿Es posible gestionar con inteligencia, seguridad y sentido del negocio semejante volumen?

El dilema no es nuevo: la mayoría de las organizaciones generan más información de la que pueden procesar o analizar con eficacia. En ese desborde, lo importante se diluye. Los datos valiosos pueden estar casi al alcance de la mano y aún así pasar desapercibidos: dispersos, fragmentados, duplicados o contenidos en entornos legados que no dialogan entre sí. ¿Cómo convertirlos en valor sin sacrificar velocidad, compliance ni estabilidad operativa?

Históricamente, las arquitecturas técnicas crecieron de forma orgánica pero desordenada. Sistemas críticos que no se comunican, plataformas rígidas que impiden escalar, y una creciente presión para integrar todo eso con ecosistemas modernos basados en la nube y la IA.

Por todo esto, una capitalización eficiente de datos exige más que sumar tecnologías. Implica redefinir la arquitectura de información, unificar fuentes críticas y diseñar una estrategia clara de migración y data government.

La hora de repensar las bases

Una migración inteligente no debería implicar una pausa en la operación ni un salto al vacío. Hoy existen formas de automatizar, visualizar y ejecutar transformaciones complejas (como un cambio de versión de ERP, una fusión o una separación de unidades de negocio) con control granular y trazabilidad absoluta. La clave está en contar con herramientas que habiliten este tipo de movimientos de forma ágil y segura, integrando lo viejo y lo nuevo con una mirada de negocio. Y, por supuesto, de disponer de un socio tecnológico estratégico que pueda comprender la lógica de la organización y, al mismo tiempo, disponga de un conocimiento profundo de la tecnología.

Uno de los ejes más relevantes es la posibilidad de que los datos fluyan entre entornos locales, nubes públicas y plataformas especializadas sin silos ni retrasos. Esto no solo mejora el acceso a información en tiempo real, sino que habilita los modelos de análisis predictivo, la automatización inteligente y la visualización estratégica.

Al mismo tiempo, una adecuada orquestación del ecosistema de datos es lo que nos ofrece claridad sobre cuáles son los procesos a ser optimizados y qué datos deben ser protegidos, transformados o eliminados.

La verdadera eficiencia en la era de la saturación informativa no radica en tener más datos, sino en controlarlos. Separar la paja del trigo para identificar lo que es verdaderamente relevante se vuelve cada vez más imprescindible. La gestión inteligente de datos significa entender que el futuro no se almacena, se orquesta.

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