Lava Jato

Tiempo de ajuste

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El debate por las tarifas en el Senado fue el telón de fondo de una disputa que comienza a delinear el escenario para 2019. No estaba en juego el valor de la electricidad ni el gas, sino un primer tanteo entre oficialismo y oposición en el que el usuario y las provincias tenían poco y nada que ver. Un juego del gato y el ratón entre Cambiemos y el peronismo, en todas sus variantes, en el que ninguno perdió del todo.
Las encuestas revelan que el presidente Mauricio Macri salió mejor parado de la contienda, porque más allá del descontento por las tarifas, la sociedad cree que la oposición “no le está dando gobernabilidad”. No es poco, en momentos en que la imagen del Presidente está en sus peores niveles y los modelos “espejo” hacen agua.
En Brasil, Michel Temer pasa su peor momento con políticas de ajuste similares a las aplicadas en la Argentina, que desataron la furia de los camioneros que paralizaron el país. Su socio político, Eduardo Cunha, ex presidente de la Cámara de Diputados e impulsor del impeachment a Dilma Rousseff fue condenado a 24 años y diez meses de prisión por corrupción, lavado de dinero y violación de secreto funcional en la megacausa LavaJato, que tiene salpicaduras con varias empresas constructoras en la Argentina.
Del otro lado del océano, la caída de Mariano Rajoy en medio de un escándalo por corrupción en España significó un duro golpe para Macri, que hace poco tiempo lo puso como “ejemplo” a seguir. La justicia española estableció en una sentencia la semana pasada que en el Partido Popular de Rajoy funcionó durante años una contabilidad paralela en dinero negro procedente de donaciones de empresarios, y condenó a varios de los antiguos responsables de la formación política. Se trataba de una red de empresas que conseguían contratos de todo tipo de administraciones gobernadas por el PP en diversas partes de España. Lo lograban a cambio de sobornos a los cargos públicos responsables de decidir sobre esos contratos e incluso servían para financiar actos de campaña y otras gestiones del propio PP, según la Justicia española. Un LavaJato a la europea.
En la pulseada por las tarifas, el panperonismo logró demostrar que la unidad no es tan descabellada si el objetivo es recuperar poder -o porciones-.
Nunca estuvo en disputa frenar el aumento de tarifas, ya que se sabía de antemano que el Presidente iba a vetar cualquier iniciativa en ese sentido y el proyecto opositor tenía fallas insalvables, como la falta de propuesta de financiamiento y la conculcación de derechos adquiridos por parte de las distribuidoras eléctricas.
Por eso, buena parte de los gobernadores decidió correrse de la puja. No es que, como pretendió Macri, estuvieran de acuerdo con el nivel de los aumentos, sino que, en el marco de la “gobernabilidad”, advertían que no es el Congreso el que debe fijar el valor de las tarifas, facultad del Ejecutivo. Tampoco aceptaban la propuesta “alternativa” que hizo Macri a las apuradas de reducir el IVA a las tarifas. La generosidad era con billetera ajena y redundaría en una mayor desfinanciación de las arcas provinciales, ya que se trata de un impuesto coparticipable.
¿Conclusión? Las tarifas siguen estando por las nubes, los usuarios seguirán pagando caro y el Gobierno mantiene firme su política económica. “Los argentinos no quieren volver hacia atrás”, esgrime el Presidente, con la grieta como arma. La figura de Cristina es una herramienta de contraste, pero cada día con menos efectividad.
 “Aplicar la ley significaría suspender la Asignación Universal por Hijo por el resto del año”, argumentó Macri, ofreciendo una única falsa opción.
Hay otros muchos lugares donde el Estado puede echar mano para cubrir el déficit que no sea el mínimo ingreso de chicos y adolescentes o por lo menos para recuperar ingresos que achiquen el rojo financiero.
En cualquier caso, ofrecer esa única alternativa a menoscabar la rentabilidad de las empresas eléctricas, revela qué es lo que privilegia el Gobierno.  Las tarifas eléctricas aumentaron exponencialmente desde 2015, muy por encima de los índices salariales y de la inflación. La asignación universal se licúa por la suba de precios y la devaluación.
La pérdida de poder adquisitivo va de la mano de una enorme transferencia de recursos desde los sectores bajos y medios hacia las grandes empresas eléctricas con una mejora sustancial en su rentabilidad.
Es en los resultados económicos donde más se concentra la desilusión de la sociedad. Un estudio de la consultora Gustavo Córdoba & Asociados revela que la inflación es la principal preocupación de los argentinos, con un crecimiento de seis puntos porcentuales respecto a mayo y que el 45,3 por ciento advierte que la situación económica estará peor dentro de un año.
El impacto de las políticas económicas se siente más, paradójicamente, en el sector medio, base electoral de Cambiemos. a diferencia de la clase baja, que todavía mantiene programas sociales y un bajo nivel de consumo, son familias que perdieron subsidios -servicios, transporte, combustible- y deben pagar mucho más para sostener un nivel de vida cada más caro producto de la inflación que no detiene su marcha y que volverá a tomar envión después de la última corrida contra el peso. La pérdida de poder adquisitivo, vía devaluación, llega al 56 por ciento en los últimos doce meses.  
El bolsillo y la heladera no suelen mentir. Son más sinceros que las convicciones políticas.
No existe una solución alternativa a que cada uno pague la energía que consume”, defendió el Presidente, planteando nuevamente una falsa dicotomía.
No se pone en dudas que hay que pagar lo que se consume. Lo que se pone en cuestionamiento es el elevado valor que hoy tiene lo que se consume –y que seguirá en aumento-.
Es una forma elocuente de tomar partido. Es ideológico, un modo de pensar que excede al Presidente. “¿Es de equidad que durante años hayamos poblado la provincia de Buenos Aires de universidades públicas cuando todos los que estamos acá sabemos que nadie que nace en la pobreza en la Argentina hoy llega a la universidad?”, se preguntó, lacónica, María Eugenia Vidal. “Todos los que estamos acá”, hace a un sentido de pertenencia: jóvenes del Rotary reunidos en el hotel Sheraton de Buenos Aires, donde pocos entran.
Una mirada de clase en la que los derechos son innecesarios si son de los otros. Una mirada de clase que encuentra muchos adeptos, especialmente entre aquellos que nunca necesitaron de una mano. Algo así como: “El pobre es pobre y nunca saldrá de esa condición”. O, ¿para qué tantas universidades si no se garantiza calidad? Van algunas respuestas. Quizás nunca llegaron porque nunca tuvieron acceso. ¿Cómo medir calidad en universidades con un par de años de funcionamiento? Los datos oficiales contradicen a Vidal, entre 2008 y 2015 la matrícula en universidades nacionales en el quintil más pobre del Conurbano bonaerense creció 47 por ciento, y el quintil siguiente, creció un 95 por ciento. El quintil de más altos ingresos creció 21%, y el que le sigue en ingresos, creció un 28 por ciento. Buenos Aires tiene 22 universidades nacionales públicas. De ese total, diez fueron creadas en los últimos 15 años durante las presidencias de Néstor y Cristina Kirchner.
En tiempos de ajuste, cualquier “gasto” de “los otros” es innecesario. La necesidad de mostrar señales se hace urgente en medio de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional. Las tarifas son parte de esa señal de “fortaleza” que va dirigida a los mercados. El recorte de “gasto” público es otra premisa pedida por el Fondo.
El superministro Nicolás Dujovne anunció un paquete de ajuste enfocado sobre los “privilegios” de los empleados públicos. “A todos nos va a doler un poco”, dijo, compungido. No serán todos. 
Se recortarán viáticos, horas extra y premios de los empleados públicos. Se prohibirán los choferes 24 horas y los vuelos en clase ejecutiva para los que no tengan rango de ministro y se realizarán ajustes de “funcionamiento” para ahorrar entre el 15 y 30 por ciento en todos los ministerios. Por ahora nada cercano al recordado 13 por ciento, pero con la misma finalidad. Con esto, se pretende ahorrar unos 20 mil millones de pesos. Suena a mucho. No lo es tanto. Es apenas el tres por ciento del déficit fiscal y uno por ciento del gasto total. A ese ritmo, el déficit seguirá siendo eterno.
Se apunta a cumplir con una de las demandas del FMI: congelar ingresos al Estado durante 24 meses y más despidos en empresas públicas, pese a que el empleo público es hoy más elevado que en 2015.
El decálogo anunciado por Dujovne -imitado por Federico Sturzenegger en el Banco Central, que reducirá el sueldo de los 20 choferes que trabajan para la entidad monetaria-, tiene como paradoja revelar que “el cambio” nunca pasó por recortar el gasto. “Los privilegios del sector público se tienen que terminar”, dice, ahora, al mismo tiempo que revela que pasaron más de dos años sin tocar ningún “privilegio”.
Las “medidas” de apuro contrastan con las decisiones tomadas en Misiones como modelo de gestión. La Provincia está entre las cinco con menor cantidad de empleo público por cada mil habitantes y en 2016 el gobernador Hugo Passalacqua firmó el decreto para congelar el ingreso a la planta del Estado, salvo en las áreas esenciales, como Educación, Salud y Seguridad.
El contraste se extiende si se amplía la mirada al estado de las cuentas públicas. A diferencia de la Nación que aumenta su déficit por exceso de gastos y endeudamiento, Misiones dejó de endeudarse desde 2003 y en 2017 recuperó un superávit operativo superior a los 2.500 millones de pesos. Son pocas las provincias que pueden exhibir esos resultados.
La diferencia de modelos es evidente. Lejos de la deuda y la especulación, Misiones mantiene una obsesión por generar empleo y potenciar la economía local. Ese modelo, incipiente, bautizado misionerismo, tiene la ratificación en las urnas cada vez que es momento de elegir. El viernes hubo una elección de las ligas menores, pero que fortalece una forma de ver la política: los candidatos renovadores se impusieron en las elecciones de consejeros de la Rama Pasiva del Instituto de Previsión Social por el doble de votos de la lista apadrinada por el puertismo y Cambiemos.
Passalacqua eligió una frase que distingue a la tierra colorada del mapa nacional: “Misiones, chiquita, marginal, es la única provincia que logra traer una inversión genuina, cuando la timba financiera está en la tapa de todos los diarios”, dijo el jueves al presentar el plan de luminarias Leds que se pondrá en marcha con la fábrica polaca Lug, que comenzará a producir en un mes en el Parque Industrial de Posadas.
“Lug es una firma polaca que no fue a otro lugar del país, vino acá, porque ellos observaron que el misionero tiene una estirpe especial en sus ganas de trabajar y progresar”, señaló Passalacqua.
“Esto es producto de que nuestra provincia tiene una característica especial. Siempre pensamos desde la Renovación que el Estado provincial tiene que estar presente”, dijo Passalacqua, al tiempo que pidió valorar que esto se da en días de mucha dificultad, cuando el país está en una situación complicada y por supuesto, la provincia también”.
Misiones no va a parar de crecer por más crisis que haya, no va a parar…y eso es mérito de la gente, mérito de una conducción política, mérito de nuestras ideas, de nuestras convicciones de que hay que estar cerca de la gente y trabajando a destajo, fuera de hora, 24 sobre 24…esa es nuestra actitud. Cuesta mucho juntar la plata, le cuesta al municipio y a la Provincia también le cuesta mucho; y sin embargo lo hacemos, porque la actitud es ir hacia adelante, a veces con pasos largos, a veces con pasos cortos; pero la dirección que tiene el misionero y este modestísimo espacio político es ir siempre hacia adelante; no importa el largo del paso, lo que importa es la dirección del paso. En este marco de dificultades donde algunos discuten el pasado, nosotros tratamos a veces con éxito, a veces no, tener siempre políticas proactivas, políticas públicas hacia adelante”, manifestó.
 

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Lava Jato: citan a Arribas por su denuncia contra el “arrepentido”

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El juez Bonadio espera que el jefe de la AFI amplíe su acusación sobre Leonardo Meirelles, quien lo denunció por el presunto cobro de coimas.
El juez federal Claudio Bonadio citó al titular de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI), Gustavo Arribas, para que se presente en los Tribunales de Comodoro Py en un lapso no mayor a las 72 horas a fin de ampliar su acusación sobre Leonardo Meirelles, el arrepentido del Lava Jato que acusó al funcionario de haberle pagado coimas.
Fuentes judiciales informaron a NA que a pedido del fiscal federal Jorge Di Lello, el juez citó a Arribas a ampliar sus dichos sobre Meirelles, respecto a quien ya dispuso la captura nacional e internacional.
El titular de la AFI había acusado que Meirelles “no pudo per se haber mentido como lo hizo” y refirió a “instigadores para que el nombrado haya declarado del modo en que lo hizo” en su contra respecto a la actividad de la empresa brasilera Odebrecht en el país.
Fuente NA

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Joaquim Barbosa, conserje, magistrado… ¿presidente de Brasil?

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SÃO PAULO, New York Times. Este mes, justo cuando el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, el favorito para ganar las elecciones presidenciales en Brasil, se entregó a la justicia para comenzar a cumplir una sentencia de doce años por corrupción, un ministro en retiro del Supremo Tribunal Federal debutó con sigilo en el escenario político, y tiene bastantes posibilidades de llevarse la victoria.

El 6 de abril, Joaquim Barbosa —quien hizo historia en 2003 al convertirse en el primer ministro de raza negra del Supremo Tribunal Federal de Brasil— se registró con el Partido Socialista Brasileño, de centroizquierda, un día antes de la fecha límite para que los candidatos presidenciales se unieran a un partido.

Aunque todavía le falta comenzar una campaña de manera formal, los líderes del partido han pasado las últimas semanas construyendo una estrategia que se inspira en la extraordinaria biografía de Barbosa: después de superar la pobreza y la discriminación para alcanzar el pináculo de la profesión legal, Barbosa se convirtió en un cruzado de la lucha anticorrupción, la principal preocupación de los votantes brasileños.

 

 

“Su campaña no se basará en la polarización”, afirmó en una entrevista Carlos Siqueira, el presidente del partido. “Se hará con base en su rectitud y honestidad y en el hecho de que es un hombre negro de orígenes humildes que llegó al Supremo Tribunal Federal y ahora podría ser presidente”.

En la primera encuesta que llevó a cabo Datafolha, la cual se publicó el 15 de abril, Barbosa quedó ubicado en la tercera posición con un nivel de apoyo del 10 por ciento, en una competencia que excluye al expresidente. El sondeo tuvo un margen de error de muestreo del dos por ciento e incluyó más de 4100 entrevistas.

El lugar que ocupó Barbosa en la encuesta es extraordinario si consideramos que se ha mantenido lejos de la atención pública y que en realidad aún no ha confirmado que se postulará.

“Para alguien que no frecuenta espacios públicos, no da entrevistas y lleva una vida tranquila, es una cifra bastante buena”, comentó Barbosa a los reporteros cuando le preguntaron la semana pasada acerca de los resultados de la encuesta mientras se dirigía a una reunión con los líderes del partido en Brasilia.

Sin embargo, Barbosa advirtió que su candidatura no era un hecho y citó “dificultades personales” no específicas.

Hace poco tiempo, Eurasia, una consultora que sigue de cerca la política brasileña, llamó a Barbosa “el verdadero comodín de esta elección”.

A solo seis meses de que los brasileños emitan sus votos en las elecciones presidenciales más controvertidas que se hayan dado desde mediados de la década de los ochenta, cuando el país regresó a la democracia, el otrora líder de la contienda, Da Silva, está tras las rejas y su base izquierdista no tiene un sucesor al cual brindar su apoyo.

El actual presidente, Michel Temer, es uno de los líderes de la vieja guardia que han recibido el desprecio generalizado del electorado debido a la gran cantidad de reportajes sobre la corrupción sistemática que los caciques políticos que han dirigido Brasilia han ejercido durante décadas.

Esto podría montar el escenario para un enfrentamiento sorprendente.

Sin contar a Da Silva, el líder en las encuestas es Jair Bolsonaro, un congresista y capitán retirado del Ejército con tendencias ultraconservadoras que hace poco fue acusado de instigar el racismo y la discriminación en contra de los negros.

Después de Bolsonaro se ubican Marina Silva, una exministra del Medioambiente, y Barbosa, quienes son de las pocas personas negras que han logrado entrar con fuerza al más alto escalafón del poder en Brasil; en ese país,  poco más de la mitad de los habitantes se describe como negra o mestiza.

Mientras que Silva compitió en las dos elecciones presidenciales pasadas, Barbosa es un rostro fresco dentro de la escena política, lo cual podría ser una ventaja en un momento en que los votantes están exigiendo que haya una ruptura con el pasado.

Barbosa es el mayor de ocho hijos y fue criado en Paracatu, una ciudad pobre del estado de Minas Gerais, donde su padre trabajaba de albañil. De adolescente, fue conserje en un juzgado de Brasilia. En sus días de estudiante en la Facultad de Derecho de la Universidad de Brasilia, era el único estudiante negro.

Barbosa, de 63 años, comenzó su carrera en el gobierno con un cargo diplomático de corta duración, pero dejó el servicio exterior después de llegar a la conclusión de que no iba a avanzar mucho en una burocracia que percibía hostil hacia los negros. Estudió en el extranjero, aprendió inglés, francés y alemán, y trabajó como procurador federal antes de ser juez.

En 2003, Da Silva nombró a Barbosa para el Supremo Tribunal Federal, quien encabezó la cruzada en contra de los políticos involucrados en un escándalo de sobornos conocido como mensalão, una referencia a los pagos que recibían cada mes los legisladores a cambio de votos. La investigación llevó al encarcelamiento de varios miembros incondicionales del Partido de los Trabajadores de Da Silva.

 

Las elecciones de este año, a celebrarse en octubre, serán las primeras que se llevarán a cabo después de una investigación de corrupción conocida como Lava Jato, la cual tocó a una buena parte de la élite política.

Tan solo a mediados de abril, Aécio Neves, el candidato presidencial que perdió por un margen reducido en 2014, recibió la orden de someterse a juicio ante el Supremo Tribunal Federal después de que se le acusó de haber aceptado un soborno y haber obstruido la justicia. Temer está acusado en dos casos de corrupción, pero no se ha entablado ningún juicio.

Mientras estuvo en funciones en el Supremo Tribunal Federal —del cual se retiró en 2014—, Barbosa se volvió famoso por su estilo directo y las críticas que emitía desde su cargo como ministro.

Sin embargo, sigue siendo un misterio cómo actuaría en campaña. Tampoco está claro cómo reaccionarían ante Barbosa muchos de los simpatizantes tradicionales de Da Silva, quien se espera que designe a un heredero en los próximos meses.

Mauro Paulino, el director de la firma encuestadora Datafolha, dijo que esta era la contienda más fracturada de la que se haya tenido memoria en  los años recientes.

El enojo hacia el sistema político tradicional ha funcionado a favor de los que se presentan como gente ajena a este. Bolsonaro, quien se percibía como un legislador periférico que tendía a hacer comentarios escandalosos, ha creado un grupo significativo de seguidores con la promesa de extirpar la corrupción y detener la violencia dando mayor libertad a los cuerpos policiacos para que ejerzan la ley según su consideración.

“Estas elecciones giran alrededor del miedo”, comentó Paulino. “Los votantes nunca habían tenido tanto miedo. Temen al crimen, por eso recibe apoyo Bolsonaro”.

Ninguno de los principales candidatos tiene el respaldo de un partido político con una fuerte presencia a nivel nacional. Ana Lúcia, una especialista en relaciones públicas de Río de Janeiro, señaló que ese podría ser el talón de Aquiles de Barbosa.

“Es una persona con integridad que combate la corrupción”, explicó. “Pero, por otro lado, es nuevo en la política, no tiene conexiones con los partidos y por eso no podría realizar los cambios necesarios”.

Barbosa podría estar en una posición firme para atraer a los votantes que apoyaban a Da Silva.

Miguel Oliveira, un conserje de edificio de 47 años cuya familia es del empobrecido noreste de Brasil, dijo que siempre había votado por Lula.

“Pero en definitiva tendría en cuenta a Joaquim Barbosa”, añadió Oliveira. “Al menos sabe qué significa ser pobre en un país donde los políticos se roban todo el dinero”.

 
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Brasil: el PT reafirma la candidatura de Lula y la Corte limitó el poder del juez Moro

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La conducción del Partido de los Trabajadores ratificó la postulación de Lula y anunció la convocatoria a actos masivos por su libertad. Mientras tanto, la Corte limitó el poder del juez Moro que lo condenó a 12 años de prisión.
Desde prisión, el favorito en las encuestas pidió a los suyos que decidan “totalmente libres”, para que bajen su candidatura.
Luiz Inácio Lula da Silva, encarcelado por corrupción desde el 7 de abril, dio luz verde al Partido de los Trabajadores (PT) para que revalúe si mantiene su candidatura a las elecciones presidenciales de octubre en Brasil, aunque la formación cierra filas en torno a él.
“Quería que ustedes se sientan totalmente libres para tomar cualquier decisión porque 2018 es muy importante para el PT, para la izquierda, para la democracia. Y para mí, quiero mi libertad”, escribió el exmandatario en una carta que la presidenta del partido, Gleisi Hoffmann, leyó la noche del lunes en una reunión del directorio nacional de la organización política.
El encuentro se hizo a puerta cerrada, pero el dirigente del partido Alexandre Padilha colgó un video en Facebook donde se escucha a Hoffmann leer parte de la misiva.
“Hay insinuaciones de que si no fuera candidato, si los focos no estuvieran sobre mí, si yo no hablo contra la condena, será más fácil la votación a mi favor. Querida Gleisi, la Corte Suprema no tiene que absolverme porque soy candidato, porque me voy a portar bien. Tiene que votar porque soy inocente y también para recuperar su papel constitucional”, leyó a sus correligionarios la presidenta del PT.
Lula, de 72 años, también dijo estar “feliz” con los resultados de la última encuesta Datafolha, que lo siguen colocando a la cabeza de la carrera presidencial, aun estando encarcelado.
El sondeo otorga al expresidente (2003-2010) una intención de voto de 31%, seguido por el diputado de ultraderecha Jair Bolsonaro con 15%. De todas formas, el favorito registró una preferencia en el electorado ligeramente por debajo de la encuesta anterior, cuando atraía al 37% de las adhesiones.
El directorio nacional del PT de Brasil ratificó la candidatura presidencial de Lula y anunció que el próximo 28 de julio se lanzará oficialmente su postulación. “No se podrá hacer justicia en Brasil en tanto el proceso de Lula no sea revisado y anulado por las ilegalidades, arbitrariedades, manipulaciones y cercenamiento de la defensa de las que ha sido víctima en primera y segunda instancia”, explicó el PT y convocó a dos actos masivos en mayo, uno en el Nordeste y otro en San Pablo, por la libertad de Lula, al tiempo que decidió fortalecer las vigilias frente a la prisión de Curitiba, donde está preso el ex presidente desde el 7 de abril pasado, condenado a 12 años de prisión y un mes por corrupción pasiva y lavado de dinero en el marco de la causa Lava Jato.
En forma paralela, la Corte Suprema de Brasil acotó ayer el poder del juez Sergio Moro al quitarle las causas derivadas de la delación de los ejecutivos de Odebrecht contra el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
La sala segunda del Supremo Tribunal Federal (STF) decidió por 3 votos contra 2 enviar a la justicia ordinaria de San Pablo dos causas: la delación de Odebrecht sobre reformas en el Instituto Lula y en una quinta en la localidad de Atibaia. “El caso no tiene relación con Petrobras”, esgrimió el juez supremo José Días Toffoli, quien dio el voto que por primera vez en cuatro años le disputa el poder a Moro por el control de las delaciones de Odebrecht.
Moro estaba autorizado por la cámara de Porto Alegre –la misma que confirmó la condena a Lula– a centralizar el Petrolao y la delación de Odebrecht. Gracias a esa autorización, tenía poderes extraordinarios de jurisdicción. Pero la Corte adhirió de esta manera a una línea que las defensas esgrimían: que la fiscalía de Curitiba, corazón de la Operación Lava Jato, vinculaba todas las causas a desvíos en Petrobras para poder mantener el control de los expedientes.
Otra pieza clave en el gran péndulo institucional brasileño llegó a manos de nada menos que la presidenta de la Corte, Carmen Lúcia Antunes, quien tiene en sus manos el futuro de Lula. Antunes recibió del juez supremo Marco Aurelio Mello un pedido para declarar inconstitucional la jurisprudencia de 2016 que permite a los tribunales detener a condenados con fallos de segunda instancia, como es el caso de Lula. “Ella decidirá el mejor momento para tratar el tema. La pelota está del campo de ella”, dijo el ministro Mello. El magistrado es defensor de eliminar la jurisprudencia elaborada por la Operación Lava Jato y retornar a la Constitución, que indica que nadie puede estar preso sin agotar las instancias procesales.
Antunes ha reiterado que no tiene intenciones de agendar una votación sobre el asunto, que podría tener un resultado de 6 a 5 para eliminar la jurisprudencia, según Mello. El ministro ya anticipó que no llevará a la mesa del Supremo Tribunal la cuestión para evitar entrar en conflicto con Antunes, cuyo voto a inicios de abril permitió el rechazo de un hábeas corpus de Lula y la ejecución de la condena a 12 años y un mes de prisión del ex mandatario. Sin embargo, si la presidenta del STF insiste en no tratar el tema, Mello puede recurrir a la llamada cuestión de orden, que se utiliza cuando un ministro pretende que el plenario analice un tema. Aunque no es común el que un ministro desafíe la voluntad del presidente del STF sobre los temas que deben ser tratados, varias cuestiones de orden ya han sido suscitadas en la historia de la Corte, informó el medio brasileño Carta Capital.
La misma sala segunda que le sacó el caso Odebrecht a Moro deberá, a su vez, tratar a partir de la semana que viene un reclamo para anular la prisión del ex mandatario. El pedido sostiene que el juez Moro ejecutó la orden de detención de Lula antes de que se cumplieran los ritos procesales en la cámara de apelaciones de Porto Alegre, el tribunal que confirmó la sentencia y amplió los años de pena. Eso comenzará a tratarse a partir del 3 de mayo y podrá significar la liberación de Lula, aunque no hay plazos de vencimiento.

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Tensión en Brasil: el juez Moro ordenó la detención del expresidente Lula

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El juez federal Sergio Moro determinó hoy que el expresidente Luiz Inacio Lula da Silva tiene tiempo hasta mañana a las 17 (hora local) para entregarse a la Policía Federal para iniciar la ejecución de la pena de 12 años y un mes de prisión en el caso del tríplex de Guarujá.

“En relación a Lula, le concedo, en atención a la dignidad del cargo que ocupó, la oportunidad de presentarse voluntariamente a la Policía Federal en Curitiba hasta las 17 horas del día 6 de abril, cuando deberá cumplirse el mandamiento de prisión”.
El máximo tribunal de Brasil rechazó este jueves por la madrugada dar curso al pedido de habeas corpus presentado por la defensa del exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva para no ingresar a la cárcel mientras apela una sentencia de 12 años por corrupción, un fallo que podría afectar la estabilidad del país antes de las elecciones de octubre. Ahora, el juez Sergio Moro pidió su arresto.  Lula encabeza las encuestas electorales a pesar de su condena. 

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