LAVAGNA

Lavagna consideró que para salir de la crisis “hace falta empujar hacia arriba el consumo”

Compartí esta noticia !

Lavagna, su compañero de fórmula, Juan Manuel Urubey, y el candidato a gobernador bonaerense, Eduardo “Bali” Bucca, mantuvieron una reunión en el Arzobispado platense junto a monseñor Victor Fernández.

El candidato presidencial de Consenso Federal, Roberto Lavagna, afirmó hoy que para salir de la crisis económica hace falta “empujar hacia arriba el consumo y ayudar a las pymes a que vuelvan a producir y a generar empleo”.

Lavagna, su compañero de fórmula, Juan Manuel Urubey, y el candidato a gobernador bonaerense, Eduardo “Bali” Bucca, mantuvieron una reunión en el Arzobispado platense junto a monseñor Victor Fernández.

Tras el encuentro, el ex ministro de Economía precisó que con el arzobispo se habló de la situación social de la Argentina, recordó que la Ley de Emergencia Alimentaria fue una propuesta de su partido y le pidió al Gobierno “que cumpla” con esa norma.

Lavagna expuso que “en su momento salimos entre todos, no hay magia ni una persona que arregla individualmente las cosas; hay que convocar a toda la sociedad, generar un diálogo”.

Destacó también el “importante rol de la Iglesia durante 2002 con el Diálogo Argentino, en cabeza del entonces cardenal Jorge Bergoglio” y pidió “reconstruir una situación de ese tipo”.

“Hay una tercera vía, que es la de Consenso Federal: en lo político con la idea de juntar voluntades y no encerrarse; y con una visión distinta en la economía”, describió.

Recordó que en el coloquio de IDEA “algunos empresarios plantearon la idea conservadora de que primero se estabiliza (la economía) y luego se crece, pero no es así: primero se pone en marcha la economía y después se produce la estabilización”.

Luego rechazó formar parte de un eventual gobierno de Alberto Fernández en caso de no ganar las elecciones, pero reconoció estar “abierto al diálogo”, y apuntó que “como espacio político vamos a dialogar si hay invitación”.

Además, Lavagna dijo que “en un país que no crece, nadie se salva y hoy vemos la ‘teoría de la frazada corta’ en la que cada uno tira de una punta cuando lo que hay que hacer es agrandar la producción y generar empleo”.

Urtubey expresó que el cierre de la campaña se llevará a cabo en la provincia que gobierna, Salta, con el objetivo de “plantear la visibiliad de otra Argentina diferente a la que se vive en la ciudad de Buenos Aires, porque el país es más grande que esa ciudad aunque las políticas públicas no lo determinen así” y añadió que “queremos mostrarle a la Argentina que queremos una real integración”.

Opinó que la grieta no se pudo cerrar “porque la atracción de los dos polos sigue siendo fuerte, hay una tácita sociedad entre el macrismo y el kirchnerismo, ambos se necesitan y se retroalimentan”.


Compartí esta noticia !

Un NO debate presidencial

Compartí esta noticia !

¿Qué dice la teoría de los debates? Que legitiman el sistema democrático, fijan agenda sobre los grandes temas, persuaden al electorado, dotan de información y aportan a la calidad institucional. Sin embargo, ¿qué discutimos en Argentina tras el primer debate? Un dedo levantado, un minuto de silencio, tiempos incumplidos para un candidato y otras cuestiones de forma y actitud. Percibimos alto contenido ideológico, monólogos y posturas moralistas conocidas como “espiritualización de los asuntos materiales” que suelen producir verdaderas discusiones culturales, religiosas o sociales que sí generan discusión a posteriori. ¿Qué efecto se pudo ver en los diferentes sondeos que se publicaron? Que terminó afirmando las tendencias que se sostenían de manera previa, es decir, reforzando las preferencias. ¿Se percibieron corrimientos electorales en los sondeos? No. Así pasamos al segundo debate presidencial. Arrancó con una breve y prometedora presentación inicial. Para Macri hay bases construidas. Para el resto de los oponentes la situación es mala y hay que discutir la crisis. Hay que discutir proclamaron. Ahí la jugada fue de uno contra cinco. 

Pero luego el debate cambió. Nuevamente la ideología fue central y el escenario fue tres a tres. En la seguridad fue explícita esa diferencia. Tres actores desde el progresismo destacando la desigualdad y tres actores desde un conservadurismo envalentonado muy -pero muy corrido- hacia la mano dura. La puja, la gran puja del debate se corrió hacia la derecha. La superposición de propuestas, valores y énfasis de Macri, Espert y Gómez Centurión fue notable y ahí se juega mucho en votos, especialmente para el futuro. El debate sobre economía fue la nada misma. Lejos, el bloque más abstracto, menos concreto. Lugares comunes, pocas políticas y las chicanas más duras. Muchas y cruzadas. Sorprendió Macri: su bloque más sólido -actitudinalmente- pero justo en su política más floja. La corrupción fue su eje: “se robaron la plata de las obras” le espetó al candidato del Frente de Todos. Pero la respuesta más incisiva de Fernández fue exactamente ahí, asociando al apellido Macri con la corrupción del estado: “Clan Macri” le respondió, recordando a la vieja idea de la “patria contratista”. 

La calidad institucional fue el bloque de la hipocresía. Desde eliminar la coparticipación hasta las críticas furibundas entre quienes son y fueron oficialistas. Y ni hablar del bloque de desarrollo social cuando el intercambio se dio en el eje pobreza. Poco consistente para decir de eso… Uno a uno variaron algo en una semana. Sorprendió Macri con el uso del pronombre “ellos” aludiendo implícitamente al kirchnerismo. Fue muchísimo más negativo y adversarial que en el primer debate y en término de solidez y actitud mejoró mucho, especialmente en su manejo no verbal. Muy enfático y con autocrítica cero, sobraron las picardías discursivas que no le suman -con tanta negatividad de su imagen- y cerró con su fallido cambio cultural, quizás animado por su marcha electoral #SiSePuede. 

Espert intentó diferenciarse -más que Macri- de Fernández tratando de interlocutar de modo directo y tuvo un buen manejo escénico y discursivo, sin nada que perder y con la displicencia de quién no será gobierno. Bajísimo en intensidad Lavagna. Sin fuerza ni convicción y volviendo algo más a la comodidad del centro. Quizás sí eso posibilite un movimiento mínimo de votos en el centro. Gómez Centurión sin la defensa de las dos vidas es otro candidato, más racional pero menos potente. Del Caño en un registro afuera del diálogo y con un intento de incorporar latiguillos discursivos o populares. Y un Fernández que no brilló y estuvo mucho más tiempo a la defensiva y hasta apesadumbrado en su rostro, salvo en el cierre donde estuvo en su performance más cuidada y editada. A su favor, quizás jugando a la dinámica del boxeo sabiendo que, ante el empate, la corona queda para el campeón. El tema es que no ganó todavía…  Así pasaron los dos debates. Oportunidades para defender la postura propia y rebatir la postura del oponente donde el debate es una lucha de pura campaña negativa, en particular, de “comparación explícita”. Este segundo, en particular, fue incluso más de ataque directo que de comparación, y con cruces personales más ofensivos. Incluso hubo registros de tensión entre los dos principales candidatos fuera de cámara y sin saludarse. Fue un acto carente de políticas concretas como propuestas y carente de muchas verdades también. Por suerte, dejó transpirar sin filtros las ideologías de cada uno, que en definitiva es el mejor modo de juzgar a los candidatos porque es su sistema de creencias desde el cual actúan y deciden.

Pasó un modelo de debate que cumple con la exigencia democrática e institucional pero no con el intercambio. La exigencia cívica de ver a los candidatos sin edición, se vio, no es tan real. La función ritual fue cumplida, y según la evidencia comparada, sus efectos sobre el sistema político seguramente serán discretos. Tras dos debates sigue una duda que persistirá más firme que nunca: ¿es quien mejor debate, necesariamente un mejor líder? No. Macri estuvo bien, pero para la mayoría de los argentinos y argentinas, su gobierno no. Así es que son los desempeños de los gobiernos los que responden a ese dilema. El 27 tendremos la respuesta. 

Compartí esta noticia !

Argentina, un mito babilónico 4.0

Compartí esta noticia !

En el principio de los tiempos, la idea de poder estaba fuertemente asociada a la divinidad de los reyes emanada de un Dios. En uno de los numerosos relatos bíblicos de la tradición judío-cristiana se encuentra el  de la torre. Este escrito describe la soberbia de un pueblo que a espaldas de su Dios y en su naturaleza humana busca la exaltación de lo bueno, lo perfecto a través de la construcción de una obra de magnitudes épicas, la Torre de Babel. Cuenta la historia que los habitantes de la Antigua Babilonia hablaban un mismo idioma y una sola lengua. Cuando la ciudad comenzó a prosperar, idearon una construcción que llegara  hasta el cielo, desafiando los poderes terrenales que les habían sido conferidos. Al ver su Dios semejante acto de fastuosidad y arrogancia, decide desatar una gran ira sobre ellos provocando un castigo eterno: el desentendimiento, la confusión y el  alboroto. 

Caso contrario, lo ocurrido en Pentecostés, fiesta donde se evoca el advenimiento del Espíritu Santo sobre los doce apóstoles, que  infundidos en la gracia divina hablan el mismo lenguaje y en una sola fe”, visualizando de esta manera la restauración de la “unidad” perdida en la torre de babel.

La historia transcurre, y la metáfora es perfecta para describir  el núcleo candente del eterno dilema argentino; la comunicación. Esa incómoda contradicción que representa la irreprimible necesidad de expresión del individuo y la incapacidad de escucha, que conforme se incorporan nuevos elementos al intercambio del mensaje se complejiza a niveles indescifrables

La “génesis” de la república argentina estuvo caracterizada por un flujo inmigratorio de  doble vara, por un lado, una inmigración legalmente amparada por el poder político de la época, que buscó crear una nación “modelo”, basada sobre parámetros europeizantes y de la que se enorgullece.

Por otro y de la cual  reniega, la segunda etapa, marcada por la afluencia desde países latinoamericanos (Paraguay, Uruguay, Bolivia, Perú) y en condiciones desventajosas (ilegalidad) que no se aproximaron ni remotamente a las aspiraciones de Sarmiento o Alberdi.

El espíritu civilizador que se escondía tras la llegada  de los inmigrantes se ve truncado cuando la realidad indicó que poblar el suelo argentino con  la “mejor porción” de Europa, sólo fue una utopía. 

La transculturación como la llaman, lejos de concretarse, se había convertido en una desordenada realidad ciudadana que derogó rápidamente el proyecto nacional que la coyuntura ponderaba.

 La estructura social se conforma entonces enclave con el primer ingrediente definitorio que persiste y evoluciona a través del tiempo; el conflicto de intereses.

  En la antesala de la grieta, Argentina enfrenta  el primer reto: la configuración de un estado cuyo objeto fuera la paulatina inclusión y una movilidad social.

   El mito babilónico parece recobrar vida en cada crisis, en cada quiebre    institucional, donde la ciudadanía parece abandonar la “torre” (idea de republica) huyendo hacia todas las direcciones posibles.

El retorno de la democracia en el 83 significó para la sociedad,  la gesta de los cimientos para la re-construcción de la república,  que en vistas de abandonar un pasado tormentoso, marcado por la rivalidad, apostaba a la idea de unidad, consenso, y el respeto, como pilares fundamentales de una nación. La unión y el esfuerzo colectivo habían dado sus frutos, en medio del caos y la discordancia social, un nuevo Pentecostés se asomaba para converger y formar una sola figura; la defensa irrestricta por  la libertad.

 Aun así, la falta de cohesión social que emerge en cada periodo histórico es materia pendiente,  y en la actualidad ha sufrido una suerte de “remake”, con nuevos ingredientes, que fogoneados por el ritmo vertiginoso de los cambios socio-culturales, no solo socava el orden sistémico, sino que acelera la apertura hacia las puertas de un nuevo “babel”.

La evolución de las estructuras sociales más básicas evidencia desde su genealogía fundacional, la incapacidad de lograr una integración. Pero, lo llamativo es que, en medio de semejantes mutaciones sociales de la época, se vislumbran ciertas singularidades de carácter contradictorio y a su vez coincidentes; la valoración del régimen democrático, la percepción sobre la justicia, la participación social, la confianza en las instituciones, el rechazo a los partidos políticos y la apatía generalizada

  Esta necesidad de búsqueda de un punto social en común es guiada por el instinto mismo de humanidad que todo  hombre posee: sin bien común no hay supervivencia de la especie.  

La tecnologización sólo potencia la diversificación de ideas, el choque cultural se vuelve desafiante y la influencia digital exige  el planteamiento de un nuevo humanismo integrador y abarcativo.

 El escenario digital parece ser es el territorio válido y socialmente legitimado donde se dirimen la mayoría de los intereses grupales. La estrategia de promoción del odio, la intolerancia y el antagonismo de intereses parece ser el motor que propulsa el desorden social. 

Así, este gigante caótico se vuelve una herramienta distanciadora,  que alienta la ruptura comunicacional y minimiza las cercanías. La accesibilidad que brindan las redes  sociales, la propagación masiva de mensajes, la instantaneidad con la que viaja una noticia se convierte así en un talón de Aquiles para el orden democrático actual.

La veracidad de la información como una de las vértices del proceso comunicacional también es puesta en jaque con la incorporación de nuevos soldados de batalla: los bots, trolls, haters, las fake,  que actúan como agentes del caos en un entorno que hiperestimula al internauta y lo empuja a alinearse dentro de una burbuja que oscila de un macro a un microclima. 

Este fenómeno que implica una deformación de la realidad va cosechando a su camino la construcción de nuevas identidades .La autorreferencia de las masas incrementa el nivel de participación y exposición de la totalidad de los actores del campo social. 

En aquel entonces, el mito de la torre desafió el poder de un Dios celoso e iracundo. Hoy, la apuesta arroja un doble resultado; por un lado la clase dirigente que sigue sosteniendo el control de la información y consigue manipular la opinión pública a través de diversos mecanismos de fortalecimiento o debilitamiento; y por otro, el surgimiento de nuevos liderazgos, que comandan e influencian comunidades virtuales, estableciendo nuevos códigos y valores como sistema de intercambio social.

Aún así, el poder político fue y sigue siendo el mayor responsable de permanecer en una visión más allá de lo cotidiano y lo necesariamente inmediato. Como máximo exponente y defensor por esencia del orden social, el Estado es quien debe buscar el consenso para minimizar las diferencias casi irreconciliables presentes en la nueva ágora (Redes).

A su vez, el surgimiento de nuevos procesos identitarios sociales  que pretenden sentar las bases para nuevas demandas, presionan a la clase política a replantear las prioridades y   tomar consciencia de que el ejercicio del poder es detentado de formas también horizontales.

El sujeto se torna co-propietario de la información y la palabra adquiere un nuevo valor, pero la atención sigue siendo hegemónica de un grupo selecto. Esa hegemonía articula los movimientos de una mano invisible que no hace sino ejecutar los mecanismos de control mediante dos vías efectivas: la incentivación al odio y el miedo como método desestabilizante.

      La psicología estructuralista define al odio como un mecanismo de defensa impuesto contra personas u organizaciones que amenacen y pongan en riesgo la estructura vigente. Este sentimiento tan visceral, pone de manifiesto la naturaleza competitiva e ingrata del ser humano y la primera consecuencia es la aversión o rechazo hacia el pensamiento que difiere del propio, la intolerancia, y el intento de homogeneizar los deseos e intereses. 

En las comunidades más primitivas el accionar guiado por el simple impulso fue reemplazado por ciertas reglas y normas sociales que buscaban asegurar el orden. En la actualidad, una sociedad  democrática que se precie como tal entiende que la discrepancia de pensamientos y el respeto sobre ello, forma parte del carácter evolutivo de la historia.

El enfrentamiento y la lucha de clases encontró en el ciberespacio el lugar ideal para la disputa actual que fortalece el muro divisorio entre un “nosotros” y un “ellos”, donde cada bando se desempeña como un jurado colectivo cuya mirada expectante va en busca  de la desacreditación y demonizacion de las diferencias, llevándolas hacia una especie de linchamiento digital.

 El alboroto que produce el entrecruce de voces como en la citada “Babel”, hace imposible proyectar una voluntad mínima que abogue por el establecimiento de un bien común social.

El miedo, una emoción presente desde los orígenes, que reproduce y se apropia de voluntades individuales, es el más efectivo de los métodos de control social; facilita el sometimiento y alinea rápidamente a los individuos que en busca de “protección  y seguridad“son incentivados a eliminar lo que consideran peligroso.

El espejismo generado por la interacción virtual entre la masa de “opinandos”, que liberan incluso desde el anonimato sus intereses, caen como una suerte de marionetas que juegan a opinar sin saber que no son escuchados.

Nuevamente, la realidad  invita a buscar una propuesta superadora que siente las bases para un nuevo contrato social, capaz de abandonar el conflicto y el desentendimiento. Resulta imperioso eliminar las barreras que separan a los argentinos hace décadas y caminar hacia un nuevo “Pentecostés”.  En ese transitar, la construcción de una nueva hermandad, donde la unidad, el respeto y la libertad sean los ejes de un nuevo orden, la comunicación es el pilar que debe replantearse a la hora de articular este proyecto.

Tal vez , el primer paso para aplicar la fórmula sea apelando a la vieja pero sabia frase “si quieres que te entiendan..Escucha”.

Compartí esta noticia !

Lavagna dijo que va a ganar “la excepcionalidad positiva”

Compartí esta noticia !

El candidato a la presidencia por Consenso Federal participó de un encuentro en la Universidad Nacional de Mar del Plata y aseguró que “la responsabilidad de sacar esto adelante va a nacer de los más jóvenes”.

El candidato a la presidencia por Consenso Federal, Roberto Lavagna, afirmó que la Argentina tiene “dos excepcionalidades: una positiva, que son los recursos y una negativa, que es el resultado de conductas fallidas no asumidas. Creo que va a ganar la positiva” dijo y agregó que “va a nacer de los más jóvenes”, al hablar en la Universidad Nacional de Mar del Plata.

Al explicar el concepto de excepcionalidad positiva dijo que es “la dotación de recursos, la disponibilidad de recursos que el país tiene: recursos humanos, naturales y de capital. Hay pocos países en el mundo con la dotación de recursos de la magnitud que tiene Argentina. Los tres factores de la producción están a disponibilidad del país”, aseguró.

“Creo que va a ganar la excepcionalidad positiva. Los recursos están ahí. Las excepcionalidad negativa es el resultado de conductas fallidas que no son asumidas. La responsabilidad de sacar esto adelante va a nacer de los más jóvenes”, dijo.

Lavagna fue el primer candidato presidencial en visitar las instalaciones de la Universidad Nacional de Mar del Plata durante la campaña electoral.

Al respecto, manifestó: “Es una gran alegría para mí estar en la universidad pública. Nunca le digo que no cuando hay invitaciones. Para mí la educación pública tiene prioridad absoluta”.


Compartí esta noticia !

Lavagna visita Corrientes y Chaco, y mañana expone en el coloquio de IDEA en Mar del Plata

Compartí esta noticia !

A 11 días de las elecciones presidenciales, el candidato presidencial de Consenso Federal, Roberto Lavagna, visitará hoy las provincias de Corrientes y Chaco, junto a su compañero de fórmula, Juan Manuel Urtubey.

Al mediodía, Lavagna dará una conferencia de prensa en un hotel céntrico de la capital correntina junto a candidatos locales, en tanto que -por la tarde- estará en Resistencia, para tomar contacto con comerciantes y vecinos.

Ayer, el binomio de Consenso Federal estuvo en Jujuy, donde Urtubey dijo -en una rueda de prensa- que la fórmula que integra con el ex ministro de Economía “ofrece una alternativa superadora” frente a “la atracción de los polos de poder”.

Más temprano, en declaraciones a dos radios, Lavagna había dicho que va a ser “presidente o nada”, aunque señaló que su espacio político está dispuesto a “sentarse en una mesa de diálogo” con el gobierno que resulte electo el 27 de octubre próximo.

La campaña de Consenso Federal continuará mañana en Mar del Plata, donde Lavagna expondrá al mediodía en el 55° Coloquio de IDEA, encuentro que reunirá en la ciudad balnearia a los principales empresarios del país, y al que no asistía desde 2005, cuando era ministro de Economía del presidente Néstor Kirchner.



Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin