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Herrera Ahuad rechazó el proyecto de Ley de Tierras: “No podemos hipotecar el futuro de Misiones”

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El diputado nacional por Misiones Oscar Herrera Ahuad, integrante del bloque Innovación Federal, fijó una posición contraria al proyecto de “Inviolabilidad de la Propiedad Privada” promovido por el Gobierno nacional y convirtió el debate sobre las tierras en una cuestión social, productiva, ambiental y de soberanía para Misiones.

Herrera Ahuad respaldó la posición asumida por el gobernador Hugo Passalacqua y recogió como propios los argumentos centrales que durante las últimas semanas fueron expresando diferentes sectores de la sociedad misionera.

Desde la Iglesia hasta los intendentes, pasando por organizaciones sociales y referentes ambientales, el diputado consideró que existe una preocupación que atraviesa diferentes espacios y que el Congreso no debería ignorar.

Para Herrera Ahuad, discutir una flexibilización de las restricciones sobre la adquisición de tierras sin contemplar las características particulares de Misiones significa desconocer una realidad completamente diferente a la de otras regiones del país.

Respaldo a Passalacqua: “Hoy hay un gobernador que cuida a la producción”

El diputado destacó especialmente la posición adoptada por Hugo Passalacqua frente al proyecto y sostuvo que defender la tierra implica continuar una política provincial vinculada con el arraigo, la producción y la protección ambiental.

“Votar esta ley sería ir en contra de las economías regionales y de la política del Gobierno provincial de cuidado del ambiente y del sistema productivo”, afirmó.

Herrera Ahuad advirtió además que una protección de semejante importancia no puede quedar condicionada exclusivamente por la voluntad del gobernador de turno.

“Hoy hay un gobernador que cuida a la producción. Después no sabemos quién vendrá y de qué será capaz”, señaló.

Su planteo apunta a una discusión que trasciende la coyuntura: si se eliminan herramientas legales de protección, una futura administración provincial podría asumir una política diferente y habilitar procesos de venta de tierras que posteriormente resulten difíciles de revertir.

Por eso, Herrera Ahuad considera que preservar el territorio requiere reglas capaces de sobrevivir a los cambios de gobierno.

El componente social ocupa un lugar central en la posición del exgobernador. “Somos la provincia con mayor ruralidad de la Argentina. No tenemos la misma realidad que Buenos Aires, Córdoba o Santa Fe”, sostuvo.

Herrera Ahuad recordó que alrededor del 30% de los habitantes de Misiones vive en chacras y colonias, lo que representa aproximadamente 500 mil personas directamente relacionadas con la ruralidad.

No se trata solamente de propietarios. Detrás de cada chacra existen familias, trabajadores, pequeños productores, comunidades y economías locales enteras.

El diputado puso particularmente la mirada sobre los cerca de 15 mil productores yerbateros que atraviesan una profunda crisis.

Muchos, señaló, están haciendo esfuerzos para subsistir y conservar sus propiedades aun cuando existen productores que ni siquiera pueden levantar su yerba.

En ese contexto, advirtió que una crisis prolongada puede terminar transformándose en un proceso de desprendimiento de tierras.

Y cuando una familia vende definitivamente su chacra, la consecuencia no termina en una operación inmobiliaria: puede comenzar un proceso de desarraigo que termine trasladando población rural hacia pueblos y ciudades.

“Entregar títulos fue una de las mayores alegrías que tuve como gobernador”

Herrera Ahuad vinculó su rechazo con una experiencia que marcó su gestión al frente del Ejecutivo provincial: la entrega de títulos de propiedad a familias misioneras.

“Cuando fui gobernador, de las cosas que más felicidad me dieron fue entregar títulos de propiedad para su chacra”, recordó.

El exmandatario contrapuso aquella política con la posibilidad de avanzar hacia un escenario donde las dificultades económicas terminen favoreciendo que familias rurales deban desprenderse de las mismas tierras que durante décadas buscaron regularizar.

Para Herrera Ahuad, la política pública debe trabajar para que el productor permanezca en su chacra y pueda vivir de ella, no para facilitar condiciones que aceleren su salida.

Herrera recogió la advertencia de la Iglesia: “La tierra no es una mercancía”

En su posicionamiento, Herrera Ahuad también reivindicó la preocupación expresada por la Iglesia argentina.

El diputado recordó el documento de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, la Pastoral Aborigen y Cáritas, que pidió a los legisladores nacionales orientar sus decisiones por “el bien común y el futuro de las generaciones venideras, más que por intereses particulares”.

Herrera Ahuad consideró especialmente pertinente para Misiones la definición expresada en esa carta: “La tierra no es una mercancía, ni un simple recurso económico”.

El documento eclesial advirtió que la iniciativa podría afectar “la soberanía de nuestra tierra, de nuestros alimentos, de nuestros bienes comunes y el derecho de los pueblos de autodeterminarse”.

Para el diputado misionero, esa preocupación adquiere todavía mayor dimensión en una provincia donde territorio, agua, biodiversidad, producción y frontera forman parte de una misma discusión.

También rescató otro concepto de la Iglesia: para las comunidades rurales, campesinas e indígenas, la tierra representa “identidad, cultura, memoria y futuro”.

Esa definición, entiende Herrera Ahuad, describe buena parte de la estructura social de Misiones.

El respaldo al reclamo de los intendentes: “La tierra misionera se decide en Misiones”

Herrera Ahuad también acompañó el planteo realizado por intendentes nucleados en la Asociación de Intendentes del Norte de Misiones (ADINM) y la Comisión de Desarrollo Estratégico Integral de Municipios (CODEIM).

Los jefes comunales reclamaron el rechazo del proyecto y plantearon una definición que Herrera Ahuad consideró central: “La administración de la tierra misionera se decide en Misiones y es indelegable”.

El legislador recordó que los intendentes son quienes conocen de primera mano qué sucede cuando una familia rural abandona su chacra, cuando una explotación deja de producir o cuando la crisis de una economía regional termina trasladándose hacia los centros urbanos.

También respaldó la preocupación de los municipios respecto de las particularidades estratégicas de Misiones.

La provincia tiene alrededor del 90% de sus límites sobre fronteras internacionales, está asentada sobre el sistema del Acuífero Guaraní y conserva una porción fundamental de la Selva Paranaense.

Para Herrera Ahuad, esas características obligan a observar cualquier modificación del régimen de tierras desde una perspectiva federal y no exclusivamente económica.

El diputado nacional también recogió el pronunciamiento realizado por la Red de Mujeres vinculada al Movimiento Por lo que Viene, que advirtió sobre las consecuencias territoriales que podría generar la iniciativa.

Herrera Ahuad coincidió especialmente con una de las definiciones del documento: en Misiones, la discusión sobre las tierras “no es una abstracción económica, es una amenaza territorial concreta”.

La Red puso sobre la mesa tres elementos que el diputado considera fundamentales para comprender la singularidad provincial: frontera, agua y biodiversidad.

“Misiones tiene el 90% de sus límites sobre frontera internacional. Debajo de nuestro suelo corre el Acuífero Guaraní. Sobre nuestro suelo resiste la mayor reserva de selva del país”, recordó la organización.

Herrera Ahuad respaldó además el argumento federal expresado por el espacio, basado en el artículo 124 de la Constitución Nacional, que reconoce el dominio originario de las provincias sobre sus recursos naturales.

Desde esa mirada, sostuvo que ninguna discusión sobre la tierra misionera puede prescindir de la voluntad, los intereses y las necesidades de los propios misioneros.

El planteo de Rulo Bregagnolo: ambiente también significa soberanía

Herrera Ahuad sumó a sus argumentos las advertencias realizadas por el referente ambientalista de Aristóbulo del Valle Rulo Bregagnolo.

El diputado reivindicó particularmente una definición del militante por los ríos libres: “Cuidar la naturaleza no es un eslogan, es una cuestión de soberanía”. Para Herrera Ahuad, ese concepto sintetiza otra dimensión del debate.

La protección ambiental de Misiones no puede separarse de la discusión sobre quién controla el territorio, qué modelo productivo se desarrolla sobre él y qué capacidad conserva el Estado provincial para definir su futuro.

También recogió el reclamo de Bregagnolo para que las organizaciones ambientales, las comunidades y los sectores técnicos sean escuchados antes de adoptar decisiones estructurales.

El ambientalista había cuestionado que los representantes parlamentarios puedan actuar alejados de la voluntad territorial: “Me parece desfachatado que estén esperando una orden desde arriba cuando hay todo un pueblo manifestándose en contra”.

Herrera Ahuad consideró que el Congreso debe escuchar esas voces antes de modificar un esquema legal que puede producir consecuencias permanentes sobre las provincias.

Una defensa que une producción, ambiente y soberanía

La postura de Herrera Ahuad busca colocar la discusión más allá de una confrontación ideológica sobre propiedad privada.

El diputado sostiene que en Misiones el problema tiene características propias: 500 mil personas viviendo en chacras y colonias, unos 15 mil productores yerbateros atravesando una crisis, una estructura productiva basada en economías regionales, una enorme frontera internacional y recursos ambientales estratégicos.

Por eso respaldó el pronunciamiento de Passalacqua y recogió las advertencias de la Iglesia, los intendentes, la Red de Mujeres y referentes ambientales como Bregagnolo.

Son sectores diferentes, con historias y pertenencias distintas, pero que confluyen en una preocupación común: evitar que una modificación legislativa nacional pueda comprometer el control futuro del territorio provincial.

Para Herrera Ahuad, defender la tierra no significa discutir solamente quién puede comprarla, sino decidir qué Misiones se quiere construir para las próximas décadas.

Una provincia donde las familias rurales puedan permanecer en sus chacras, donde los pequeños productores tengan condiciones para seguir produciendo, donde los recursos naturales permanezcan protegidos y donde las decisiones estratégicas sobre el territorio continúen respondiendo a los intereses de los misioneros.

“Misiones tiene una realidad propia. Nuestra tierra significa producción, familia, ambiente, arraigo y soberanía. Y eso es lo que tenemos que defender”, sintetizó Herrera Ahuad.

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La extranjerización de tierras no es una cuestión abstracta: es planificada

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Gracias a la gestión del expresidente de la Cámara de Representantes, Dr. Oscar Herrera Ahuad, tuve en 2024 la oportunidad de integrar la comitiva que recibió, en la Cámara de Representantes de Misiones, a un embajador de una de las principales potencias mundiales de la actualidad: una nación de territorio limitado, pero con influencia geopolítica y económica de primer orden global.

Durante ese encuentro expuse, ante el dignatario y los legisladores presentes, un análisis histórico sobre la conformación territorial de Misiones. Entre otros datos, reseñé cómo, en tiempos en que nuestra provincia era todavía parte del mapa en disputa -y a punto de convertirse en Territorio Nacional-, se consumó la entrega de vastas extensiones de nuestro suelo. Bajo la presidencia de Julio Argentino Roca, y pocos días antes de que la Ley 1149 de diciembre de 1881 federalizara Misiones, el gobierno de Corrientes vendió a precio irrisorio alrededor de dos millones de hectáreas a un puñado de compradores particulares. Así nacieron los grandes latifundios misioneros, particularmente sobre la costa del río Uruguay, concentrados en pocas familias y sociedades que jamás habían pisado esta tierra.

Ese mecanismo no fue un hecho aislado: respondía a la misma lógica de la época. La llamada Conquista del Desierto (1878–1885), encabezada por Roca, se financió mediante la Ley 947 de 1878, un empréstito por suscripción pública cuyos títulos eran canjeables por las tierras conquistadas. Es decir: los territorios arrebatados se usaron literalmente como moneda de pago para quienes financiaron la campaña militar, consolidando latifundios en manos de familias que se autodenominaban patricias.

(Y no quiero dejar pasar algo que muchos no reflexionan: esa “Conquista del Desierto” fue, en esencia -y así la califican hoy numerosos historiadores y organismos de derechos humanos-, uno de los primeros genocidios perpetrados en la República Argentina: el sometimiento y la eliminación sistemática de nuestros pueblos originarios, de sus culturas y de sus derechos ancestrales sobre estas tierras.)

Lo que ocurrió luego

Cuando presenté este análisis histórico sobre cómo nuestro territorio fue “pagado” y malvendido a través de latifundios entregados a familias y empresas, ocurrió algo que no pasó desapercibido: el embajador ordenó expresamente a su secretaria que tomara nota detallada de la temática. No fue un comentario de cortesía. No fue un gesto superficial. Fue una instrucción directa de documentar nuestra historia territorial.

Posteriormente, esa secretaria me formuló preguntas profundas sobre el tema. Eso me permitió comprender que el análisis histórico de cómo se distribuyeron nuestras tierras les interesa enormemente. Porque el pasado es prólogo.

El patrón que se repite en la actualidad

Hoy, cuando el Senado de la Nación debate el proyecto denominado de “Inviolabilidad de la Propiedad Privada” —que modifica de hecho la Ley 26.737 de Tierras Rurales, sancionada en 2011, eliminando el tope del 15 % de titularidad extranjera y debilitando las salvaguardas sobre zonas de frontera y cuerpos de agua—, observo con preocupación cómo el mismo ciclo histórico está por reiterarse. No debe olvidarse, además, que Misiones figura entre las provincias con mayor proporción de tierras ya en manos extranjeras del país.

Las potencias mundiales no vienen a Misiones por nuestro folclore, por nuestras tradiciones ni para admirar nuestra cultura guaraní.

Vienen por nuestras tierras y por nuestro oro líquido: el agua, con el Acuífero Guaraní bajo nuestros pies. Vienen por nuestra biodiversidad. Vienen por la selva paranaense. Vienen por los recursos naturales que sustentarán sus economías en las próximas décadas. Vienen por nuestra tierra colorada.

Así como en el siglo XIX se “pagaron” campañas y favores repartiendo nuestros territorios, hoy se negocia —en espacios que desconocemos, con términos que no dominamos— la apertura irrestricta de nuestras tierras a través de leyes que legalizan y profundizan esta extranjerización.

Un llamado urgente a la unidad

Por eso, desde mi responsabilidad como legislador con mandato cumplido, debo advertir: no podemos ser ingenuos y permitir que el territorio misionero vuelva a ser “pagado” o “negociado” como si fuera una mercancía o el saldo de una deuda. Misiones debe oponerse —de manera unida, firme e inflexible— a la extranjerización de sus tierras.

La protección de nuestro territorio es absoluta. No es negociable. Es un compromiso con las generaciones futuras.

Quienes descreen de esta advertencia deben saberlo: yo he visto personalmente cómo las potencias mundiales documentan y estudian nuestra historia territorial. He sido testigo de cómo un embajador de una de las principales potencias globales ordenó tomar nota de cómo nuestras tierras fueron distribuidas históricamente. Eso no es coincidencia, y mucho menos casualidad.

Conclusión

Esta es una realidad vivida. No es especulación ni ideología. Es un relato fundamentado en un encuentro donde quedó explícito el interés concreto de potencias mundiales en comprender -y, eventualmente, acceder a- nuestro territorio provincial.

Tenemos que detener esta ley. Juntos. Sin dudas. Sin vacilaciones.

Porque si no protegemos hoy nuestra tierra, nuestra agua y nuestra biodiversidad misionera, comprometemos el futuro de Misiones.

Este relato vivido no pretende, de manera alguna, menoscabar la labor del embajador; todo lo contrario: él representa, con eficacia, los intereses de su nación. De la misma manera, nuestros senadores nacionales deben hacer lo propio, pues en nuestro sistema bicameral son ellos quienes representan a las provincias y encarnan el federalismo.

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El jefe de Guardaparques de Misiones rechazó la reforma de la ley de Tierras por “amenazar la soberanía”

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En medio del creciente debate por la reforma de la Ley de Tierras Rurales y los cambios propuestos en la Ley de Manejo del Fuego, el jefe del Cuerpo de Guardaparques de la Provincia de Misiones, Jorge Javier Bondar, hizo pública una carta abierta en la que manifiesta su rechazo a ambas iniciativas por considerar que representan un riesgo para la protección del patrimonio natural, la soberanía territorial y el futuro ambiental del país.

En el documento, Bondar sostiene que la discusión excede el plano jurídico y económico para involucrar conceptos vinculados a la soberanía nacional. En ese sentido, afirma que el control efectivo del territorio y de los recursos naturales constituye uno de los pilares de esa soberanía y advierte que las reformas podrían debilitar esa capacidad del Estado.

El guardaparque recuerda que Misiones ocupa una posición geográfica particularmente sensible por compartir cerca del 90% de sus límites con Brasil y Paraguay. Según plantea, esa condición fronteriza exige una protección especial sobre el territorio, especialmente considerando que la provincia concentra más de la mitad de la biodiversidad argentina y alberga uno de los principales remanentes de Selva Paranaense del continente.

Respecto de la reforma a la Ley de Tierras, Bondar advierte que la flexibilización de las restricciones vigentes podría generar un debilitamiento del control estatal en zonas de frontera y sobre recursos estratégicos, como las reservas de agua dulce y los bosques nativos. Además, sostiene que podría favorecer conflictos sociales derivados del desplazamiento de comunidades locales y pueblos originarios.

En relación con la Ley de Manejo del Fuego, el jefe del Cuerpo de Guardaparques cuestiona la posibilidad de flexibilizar las limitaciones actuales sobre el uso de los terrenos afectados por incendios. A su entender, ello abriría la puerta a cambios de uso del suelo que podrían derivar en monocultivos a gran escala o desarrollos inmobiliarios, incluso con capitales extranjeros, alterando el equilibrio ambiental y territorial.

Bondar también enfatiza que, si bien la Constitución Nacional reconoce el dominio originario de los recursos naturales a las provincias, ello implica una responsabilidad de preservarlos para las generaciones futuras. En ese marco, se pregunta qué ocurrirá con aquellas jurisdicciones que no prioricen políticas ambientales y destaca que Misiones ha construido durante décadas un perfil distintivo basado en la conservación de sus ecosistemas.

En el tramo final de la carta, el funcionario fija formalmente su posición institucional como jefe del Cuerpo de Guardaparques de Misiones. Allí expresa su rechazo a las modificaciones de ambas leyes por entender que “atentarán contra los recursos naturales, la soberanía territorial, los pueblos originarios y, sobre todo, las generaciones venideras”.

La postura de Bondar se suma a una serie de pronunciamientos surgidos en Misiones durante las últimas semanas. El Gobierno provincial, intendentes, organizaciones ambientales, entidades industriales y distintos sectores políticos ya habían manifestado reparos frente a la reforma de la Ley de Tierras, argumentando que una provincia de fuerte condición fronteriza requiere resguardar especialmente el control sobre su territorio y sus recursos estratégicos.

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