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Espert confirmó que el periodista Luis Rosales será su candidato a vice

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El economista y candidato presidencial por el espacio Despertar confirmó que el periodista Luis Rosales será su compañero de fórmula. Ya había ocupado cargos públicos y fue candidato en 2011 y 2013 en un acuerdo entre el Partido Demócrata y el macrismo

Luis Rosales, exdiputado y actual columnista de Eduardo Feinmann en el canal A24, será el compañero de fórmula de José Luis Espert, según confirmó el mismo economista.

“Luis Rosales es mi compañero de fórmula, a Dios gracias. Es una excelente persona”, dijo el candidato presidencial del frente Despertar.

“Con él venimos trabajando hace bastante tiempo. Es una buena persona, eso es importante en nuestro equipo. Me he sentido muy cómodo con él”, dijo en declaraciones al canal de noticias donde se desempeña Rosales como columnista en temas de política internacional.

Por otro lado, Espert evitó confirmar quiénes serán otros candidatos de su espacio, como quién disputará la gobernación en la provincia de Buenos Aires. “Vamos a comunicar todo cuando lo tengamos”, dijo.

En tanto, también desmintió que desde la Casa Rosada se hayan comunicado con él para pedirle que desista de su candidatura. “Nadie se comunicó del Gobierno”, dijo.

Es que proliferaron las versiones sobre un temor del oficialismo de que Espert pueda absorber votos que de otra forma irían a Mauricio Macri.

Rosales y Francisco. El periodista escribió un libro sobre el Papa. Foto: Facebook/Luis Rosales

En este sentido, el economista dijo que “no buscamos restarle votos a nadie, somos gente que compite”. “Vamos a presentar una propuesta para ganar votos, no para restarle a otros”, añadió.

En cuanto a Rosales, había sido candidato a diputado nacional por Mendoza en 2013 una alianza entre el Partido Demócrata y el PRO. 2 años antes había sido candidato a gobernador por ese espacio.

Rosales ya había ocupado una banca representando a esa provincia. Fue electo en 1989. 2 años después fue designado Secretario de Turismo provincial cargo desde el que revolucionó la actividad que terminó proyectada como una de los principales fuentes de ingresos. En el año 2000 se desempeñó como Agregado Turístico argentino para USA y Canadá, con base en el Consulado Argentino en Nueva York.

Licenciado en Administración por la Universidad Nacional de Cuyo, Master en Relaciones Internacionales por la Universidad de Belgrano y Master of Arts por la Fletcher School of Law and Diplomacy de Boston, USA, fue Profesor de Comunicación Política de la Universidad del Salvador de Buenos Aires.

Es el socio latinoamericano del consultor Dick Morris, habiendo trabajado en conjunto en más de una docena de campañas presidenciales en la región. Con Morris escribió el libro “El Poder”.

Rosales fue también presidente de la Fundación Universitaria del Río de la Plata, una entidad con más de cuarenta años dedicada al intercambio de líderes argentinos con el resto del mundo y fue columnista de temas internacionales en C5N -de donde fue despedido por su postura sobre el chavismo- y en numerosos medios gráficos del país y del extranjero.

También co-escribió un libro sobre el papa Francisco.

Actualmente es columnista de “De 18 a 21”, el programa que conduce Eduardo Feinmann por A24.

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En ‘campaña’, Espert explica que “la opción Macri o Cristina es una falsa dicotomía”

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“Los dos nos llevan a lo mismo: inacción, default y ajuste”, dijo José Luis Espert. Bajo ese argumento, el economista, decidido a subirse a la pelea presidencial 2019, sostiene que “la opción Macri o Cristina es una falsa dicotomía”.
El economista dispuesto a subirse a la pelea presidencial de 2019, José Luis Espert, aspira a romper la polarización entre macrismo y kirchnerismo que anticipan las encuestas. Les pide a los votantes “decepcionados” de Cambiemos que usen el voto en las PASO y primera vuelta para “discutir un nuevo país” y “entierren el pasado en el ballottage”.
En una entrevista con el diario ‘El Cronista’, advierte también que “la economía le va a jugar al Gobierno una mala pasada” en el año electoral.
“Si la Argentina no cambia, no tiene ningún futuro. O tiene este futuro miserable que nos propone Cristina y nos propone Macri”, sostiene José Luis Espert.
Su intención es cumplir el sueño de llevar adelante una su erte de “revolución liberal” a la que él prefiere llamar, “las ideas del sentido común”, el economista y consultor cree que es posible articular una alternativa que rompa con la polarización entre el macrismo y el kirchnerismo en 2019. Y asegura sentirse con espaldas para liderarla.
“Macri ha sido una gran decepción. Es el arquetipo del empresario prebendario argentino como fue su padre”, dice. Con Ricardo López Murphy como “hombre de consulta” permanente, Espert negocia con varios partidos la conformación de un frente electoral que esté en condiciones de competir en octubre.
“Creo que es la primera vez en muchas décadas que hay tanta desconfianza, decepción, descontento, desencanto de la gente en la clase política en una etapa que es crítica, pero no de crisis como las que nos tiene acostumbrados la Argentina. Creo que una parte importante del electorado huyó de Cristina hacia Macri en 2015, y Macri ha sido una gran decepción. Está terminando su mandato con menor nivel de actividad, más inflación, y más pobreza que Cristina y con muchas medidas kirchneristas, como las retenciones, el impuestazo, Ahora 12, Precios Cuidados, los piqueteros subidos a la mesa del Gobierno… La gente que votó a Macri no esperaba esto”, dijo.
El economista afirma que su propuesta se sostiene sobre “tres columnas vertebrales”: “el libre comercio, en lugar de la sustitución de importaciones; un Estado de tamaño pagable y sin déficit, en reemplazo de este Estado que nos exprime con impuestos y, encima, por los déficits que tiene cada tanto, genera una crisis como fue este año la del dólar. Y en lugar de un sindicalismo articulado sobre las leyes laborales del fascismo italiano, un sindicalismo mucho más moderno”.
Afirma que “hay miedo a Cristina en el 2019 también, miedos que tienen muchos macristas, y yo les digo, si están desilusionados con M acri, pero al mismo tiempo no la quieren de nuevo a Cristina, para eso está la segunda vuelta”.

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Los impresentables de siempre

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A estas alturas, a dos meses de las elecciones presidenciales de abril en Paraguay, está más que claro, “cristalino” como dice Jack Nicholson en esa película donde hace de comandante de la base de los marines en Cuba, que el único ganador de las internas coloradas de diciembre pasado fue el presidente Horacio Cartes, cuyo proyecto de sucesión presidencial fue derrotado por la oposición partidaria.
Cartes consiguió lo que quería, encabeza la lista de candidaturas al Senado, y aunque su presidenciable Santiago Peña no pasó la prueba, enseguida se las arregló para recomponer el escenario, de tal forma que hoy aparece como el mentor del proyecto político que ofrece el Partido.
Con todo, su figura es la menos rechazada en una larga lista de nombres para el Senado, que no estarían ahí si no fuera porque el sistema electoral paraguayo solo permite el voto a lista completa. Vale decir que el desbloqueo de listas no es un tema que entusiasme, tampoco, a nadie entre la denominada clase política, ni siquiera al “progresismo”.
El caso más paradigmático es el del político luqueño, Oscar González Daher, quien fue expulsado del Senado el 23 de diciembre por tráfico de influencias en el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, órgano que designa a jueces y fiscales, en un escándalo de proporciones, y ahora figura otra vez entre los cinco primeros candidatos.
El Partido Colorado ya avisó que no bajará su candidatura. Pero, González Daher, no es el único impresentable de la lista.  Lo secundan nombres como Juan Carlos Galaverna, quien confesó haber sido el arquitecto del fraude electoral de 1992, que puso a Juan Carlos Wasmosy en el Palacio de los López, y solo recibió una suspensión de parte de sus colegas; Víctor Bogado, acusado por estafa y cobro de indebido de honorarios, en los sonados casos de la “niñera de oro” y el “mecánico de oro”, entre otras joyitas; Javier Zacarías Irún, cuestionado dirigente del Alto Paraná, y Juan Afara, actual Vicepresidente, empresario y hombre ligado al agronegocio, con todo lo que ello implica en un país con cientos de miles de familias campesinas sin tierra.
Contra todos ellos hay abundante prueba documental y física. Contra González Daher hay un arsenal de grabaciones, que no solo lo comprometen a él, sino que salpican a un número todavía indeterminado de actores, llegando incluso hasta Cartes. Víctor Bogado  espera un juicio oral, o mejor dicho todo el mundo espera que Bogado sea llevado a juicio oral. Galaverna confesó abiertamente el delito, relamiéndose de su impunidad, y salió finalmente impune. Afara usó de prestanombre a su hija, recién graduada en Agronomía, para hacerse de tierras públicas en Itapúa.
Con las pruebas contra Zacarías Irún se podría empapelar el Puente de la Amistad, y un poco más. Y con la que hay contra su mujer, Sandra MacLeod, intendenta de Ciudad del Este, se empapelaría fácilmente la supercarretera de Itaipú.
La lista sigue, nadie prácticamente se salva de ser tachado de algo, hasta vínculos con el narcotráfico y otras mafias. Nunca la oferta electoral colorada fue tan mala como en las últimas dos elecciones generales. Pero esta vez, es la suma de todo lo abominable; lo dicen en el mismo Partido Colorado, cuya “unidad granítica”, para usar un término de la jerga acuñada durante la dictadura, está lejos del granito de los viejos tiempos.
La chapa presidencial recayó en el senador Mario Abdo Benítez Jr., que con el seudónimo de “Marito” intenta disfrazar su pasado  ligado al stronismo con un ropaje de ternura, modernidad y gestión eficiente. Pero todo el mundo sabe que “Marito” es Mario Abdo,  el hijo preferido de papá, la mano derecha de Alfredo Stroessner, cuya fortuna malhabida heredó junto al siniestro apellido. Y la  devoción por el tirano, a quien suele reivindicar públicamente, y a quien despidió de estricto luto, cargando incluso el féretro en el cementerio municipal Campos da Esperança, de Brasilia. Por estos días, la foto del sepelio da la vuelta al ciberespacio.
El otro gran salvavidas de plomo de Junior, además de su papá, son los integrantes de la lista al Senado, los propios y los de Horacio Cartes, comenzando por el mismo Cartes, cuya impopularidad y desaprobación alcanza niveles épicos. Y cuyo gobierno  ha aumentado la pobreza, el desempleo, la precarización laboral, el hambre, la corrupción que se devora presupuestos, salarios  e impuestos, mientras la educación y la salud pública se derrumban.
Cartes ha ganado de tal forma la jugada, que aunque Junior pierda, como pronostican las encuestas, él conseguirá su banca de  senador, incluso contra la Constitución que prohíbe taxativamente la postulación a los presidentes, asignándoles una banca vitalicia  al dejar el cargo, con excepción de aquellos que fueran apartados de la Presidencia mediante juicio político, como el caso de Fernando Lugo, que hoy es Presidente del Congreso y va por el rekutú (reelección, en guaraní).
En la misma situación está Nicanor Duarte Frutos, que ya fue impedido de asumir la banca que ganó en las elecciones de 2008, donde Lugo derrotó a su candidata presidencial. Es probable que en esta ocasión, ni él, ni Cartes, puedan jurar como  senadores. Todo dependerá de la suerte electoral que corra su abominable lista en abril. Según los primeros sondeos, en el mejor de  los escenarios, el Partido Colorado obtendría 15 senadores, cinco bancas menos que las que ostenta actualmente, con gran  crecimiento de la izquierda y el progresismo. Así las cosas, es probable que después de todo no le alcance a Cartes para llegar, y que  en el colmo del surrealismo, el luqueño González Daher se convierta en el senador echado dos veces por la misma razón.

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La reelección provoca una tormenta política en Paraguay

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Por Marcelo Ameri, desde Asunción. Por alguna razón desconocida, Horacio Cartes, está convencido que volvería a ganar las Presidenciales del año que viene en Paraguay, cuando todos los pronósticos y encuestas indican lo contrario, ubicando al ex presidente y actual senador, Fernando Lugo, como favorito.

Pero, Cartes, que llegó al poder en 2013 y cuya imagen está por el piso, insiste en impulsar una enmienda constitucional que habilite la figura de la reelección, prohibida por la Carta Magna de 1992.

El tema, divide y polariza las opiniones desde hace varios meses, en una guerra mediática que parece no tener fin. La polarización alcanza al interior de las principales fuerzas políticas del país. Colorados y liberales se debaten en feroces internas, donde no faltan las amenazas de expulsión. También la izquierda, dividida desde 2013, en dos bloques que antagonizan ventilando sus trapos sucios, el Frente Guasú, y la concertación Avanza País.

Ambos bloques se acusan mutuamente de haber pactado con Cartes. Y de hecho, ambos lo hicieron. Avanza, empezó pactando la conformación de la Mesa Directiva del Congreso; después, negoció una banca en el Consejo de la Magistratura; después, pactó el rechazo al proyecto que gravaba las exportaciones de granos, el impuesto a la actividad tabacalera (Cartes es tabacalero), y la Contraloria General de la República, hace muy poco. Una sucesión de “pactos”, que empezó cuando Cartes todavía no había calentado el sillón de López, a muy poco de asumir el poder. Hay testimonios fotográficos “a bulto”, como se dice comúnmente en Paraguay cuando la oferta supera con creces la demanda.

¿Lugo pactó con Cartes? Sí, pactó acompañar el proyecto de enmienda constitucional ad referéndum. De hecho, sin el ex presidente ya habría sido archivado.

La enmienda constitucional tampoco es un tema nuevo. Ya en 2011, un sector de los que ahora se oponen intentó un plan similar para posibilitar la reelección de Lugo. Pero, éste, que hoy se muestra a favor, fue el que sepultó la idea. Después de 35 años de vivir bajo la dictadura de Alfredo Stroessner, en 1992, a los tres años de haber recuperado la democracia, los paraguayos establecieron en la Constitución que quien gobierne no podría hacerlo por más de un período. Lugo, destituido en 2012 por lo que sus partidarios consideran un “golpe legislativo”, un año antes había recolectado firmas para un proyecto que también fue rechazado.

Pudo haber tenido su rekutú (reelección en guaraní). Su gobierno había obtenido conquistas importantes en lo relacionado con la soberanía de los recursos energéticos que Paraguay comparte con los países vecinos. Y, al mismo tiempo, había desplegado una batería de políticas sociales que se hacían sentir hasta en las zonas más alejadas del país. No hubo atisbo de transformación estructural, como reclamaba la izquierda más radical. El tema de la propiedad de la tierra, concentrada como en ninguna otra parte del mundo, por ejemplo, no pasó nunca del plano discursivo, pero en un país donde buena parte de la población es pobre o muy pobre, la salud gratuita, las pensiones y los subsidios, son hechos difíciles de olvidar.

Contrariamente a lo que sucede con Horacio Cartes. A un año de concluir su mandato, su gobierno hace agua por toda la línea. La población pobre suma cerca de 2.000.000 de personas, el 25% del total; se han disparado el desempleo y sub-empleo, aumentó la inseguridad, la deuda pública ha alcanzado niveles históricos. El Presidente y parte de su gabinete enfrentan denuncias de corrupción, y de sostener vínculos con el narcotráfico y el lavado de dinero. La imagen de Cartes no deja de caer.

Sin embargo, es el principal impulsor de la enmienda por la reelección. Y ha conseguido, no solo sumar al ex obispo, sino domesticar lo suficiente a sus partidarios, y negociar alianzas con sectores del liberalismo disidente.

La discusión se centra en la forma más que en el fondo. Sucede que el tema fue rechazado en agosto pasado en el Congreso, y según la Constitución no puede volver a ser tratado por el término de un año. Quienes se oponen, tachan la iniciativa de inconstitucional. La paradoja es que el voto de Lugo en aquella sesión fue crucial para el rechazo del proyecto.

Lugo es así el blanco favorito de una guerra mediática que parece no tener fin. La posibilidad de que pueda volver a postularse, produce desesperación en filas de la izquierda nucleada en Avanza País, y el oficialismo liberal que promueve la candidatura de Efraín Alegre, que ven pulverizarse sus espacios políticos. La posibilidad de que pueda volver a repetir la hazaña del 20 de abril de 2008, inquieta a los grupos económicos, que temen un Lugo recargado, que recorte algunos de sus privilegios.

Hace un par de semanas, Humberto Rubín, propietario de Radio Ñanduti, se despachaba contra el ex obispo, no sin reconocer el “increíble” feed back que tiene con la población, especialmente en el interior del país. “Es un hijo de puta, pero la gente lo quiere”, comentaba Rubín, patriarca de una familia de empresarios mediáticos que se iniciaron con el padrinazgo de la dictadura stronista.

Hay quienes ven el tema como un “Pacto de Olivos” a la paraguaya. Pero, Cartes no es Menem, y a diferencia de Alfonsín, cuyo candidato era imposible que ganara, todos los sondeos dan a Lugo una intención de voto cercana al 47%.  A menos que sea verdad aquella desopilante versión que dice que Cartes compró todas las encuestas para que le den ganador a Lugo.

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