Luis Caputo

La UIA presentó a Caputo un plan para reactivar la economía y aliviar la presión fiscal

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La Unión Industrial Argentina (UIA) se reunió este viernes con el ministro de Economía, Luis Caputo, para acercarle un conjunto de propuestas orientadas a reactivar la actividad, aliviar los costos productivos y fortalecer la competitividad de la industria nacional en un contexto de estancamiento y creciente presión importadora.

El encuentro se produjo en medio de señales de preocupación dentro del empresariado. “Si no se reactiva el consumo, si no hay crecimiento, el programa económico no aguanta y esto termina mal”, deslizó uno de los principales hombres de negocios del país, reflejando un malestar que, aunque en voz baja, se repite en distintos sectores.

Tras la reunión, Caputo destacó el diálogo con el titular de la UIA, Martín Rappallini, junto a Rodrigo Pérez Graziano y Eduardo Nougués. Señaló que conversaron sobre la reforma laboral -en particular el Fondo de Asistencia Laboral (FAL)-, la reducción de los costos vinculados a la litigiosidad laboral, el régimen de nuevo empleo que baja los aportes patronales al 2% durante cuatro años y el RIMI para PyMES.

El ministro consideró que estos cambios, sumados a la ley de Inocencia Fiscal, serán “fundamentales para navegar de la mejor manera posible la transición hacia este nuevo modelo de país”, con foco en creación de empleo, mejora salarial y mayor apertura comercial. También subrayó la necesidad de reducir la carga impositiva “principalmente en provincias y municipios” para mejorar la competitividad industrial.

Un escenario de estancamiento

La reunión se dio en un contexto complejo para la actividad. Según Eco Go, la economía se estancó en 2025: los niveles de noviembre se ubicaron en línea con los de un año atrás y diciembre habría vuelto a caer. Si bien el promedio anual mostró un crecimiento de 4,1%, ese resultado respondió en gran parte al arrastre estadístico de 2024.

En la industria, la utilización de la capacidad instalada fue del 53,8% en diciembre, por debajo del 56,7% registrado doce meses antes, un nivel ya considerado bajo por el sector.

Las propuestas de la UIA

La central fabril trabaja en un proyecto de ley orientado a reducir la presión tributaria y mejorar la competitividad. Entre las principales iniciativas presentadas al ministro se destacan:

  • Rebaja de costos laborales no salariales, incluyendo la posibilidad de computar aportes patronales a cuenta del IVA, complementando el incentivo del 4% previsto en la nueva legislación laboral para nuevos empleos.
  • Sistema de financiamiento en cuotas para estimular el consumo, similar al Ahora 12 pero sin subsidio estatal.
  • Medidas para fomentar exportaciones, como la eliminación de derechos de exportación pendientes y el aumento de reintegros, especialmente para manufacturas de origen industrial y alimentos.
  • Incentivos para la construcción, mediante devolución del IVA en compras de insumos realizadas con tarjeta de crédito y débito.
  • Alivio financiero para PyMES, incluyendo el uso de fondos del FAL y esquemas de crédito para capital de trabajo y consumo con garantía del hogar.
  • Refuerzo de controles ante subfacturación de importaciones, en un contexto de sobrecapacidad global y desvíos de comercio.
  • Agilización en la devolución de saldos acumulados y suspensión de embargos para PyMES, como herramientas de alivio fiscal.

Uno de los ejes centrales es la reducción integral de la carga tributaria, tanto a nivel nacional como provincial. Los industriales sostienen que, sin una baja coordinada de impuestos, la apertura económica podría acelerar la pérdida de competitividad y fomentar la relocalización de empresas en países con menor presión fiscal. Como ejemplo, mencionan la dificultad para desarrollar un polo audiovisual local frente a incentivos más atractivos en Uruguay o Colombia.

Desde Economía se comprometieron a analizar las propuestas y continuar el diálogo técnico.

Sectores en tensión

La preocupación empresarial responde a una realidad concreta en varias ramas industriales.

El sector textil es uno de los más golpeados por la apertura importadora y la caída del consumo. Desde la actividad sostienen que la elevada presión impositiva, en una cadena de valor extensa, distorsiona precios y resta competitividad frente a productos extranjeros o a circuitos informales.

En la siderurgia, fuentes sectoriales reportan caídas de hasta 50% en ventas, producto de la combinación entre apertura y retracción de la demanda interna. En neumáticos, estimaciones privadas indican que las importaciones ya representarían cerca del 85% del mercado.

El consumo masivo tampoco escapa a esta dinámica, con una competencia importada que comienza a desplazar producción nacional en distintos rubros.

En este contexto, la UIA busca instalar una agenda de reformas que combine reducción de costos, alivio impositivo y estímulos al consumo y la exportación, con el objetivo de evitar que el estancamiento derive en una crisis más profunda del entramado productivo.

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La industria textil responde a Caputo: “El problema no es la competitividad, sino la competencia fraudulenta”

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La Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) salió al cruce de las declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien afirmó públicamente que no compra ropa en la Argentina porque “es un robo”. Desde la entidad que nuclea a la cadena textil nacional advirtieron que ese tipo de afirmaciones simplifican un problema complejo y pueden derivar en diagnósticos incompletos que profundicen los desequilibrios del sector.

FITA sostuvo que el precio de la indumentaria no surge del costo industrial textil tomado de manera aislada, sino de la interacción de múltiples eslabones de una cadena productiva extensa, cada uno con estructuras de costos propias, condicionadas por un contexto macroeconómico que impacta sobre toda la economía. Reducir la discusión a una comparación directa de precios finales, remarcaron, invisibiliza factores clave como impuestos, logística, financiamiento y regulaciones.

En ese marco, la entidad señaló que las rebajas impositivas y los procesos de desburocratización implementados en los últimos años beneficiaron principalmente a las importaciones, mientras que la producción nacional continúa enfrentando una elevada carga tributaria, altos costos operativos, deficiencias logísticas y serias limitaciones de acceso al financiamiento para sostener la inversión y el empleo.

A esta situación se suma, según FITA, el crecimiento exponencial de plataformas internacionales como Shein y Temu, que comercializan productos en el mercado local sin pagar aranceles ni cumplir con las mismas obligaciones que la industria argentina. Esta asimetría competitiva, advirtieron, profundiza las distorsiones del mercado y debilita a toda la cadena productiva local.

Desde la federación remarcaron que la industria textil argentina “siempre compitió” y que el sector no se opone a la apertura comercial. De hecho, FITA acaba de suscribir una declaración conjunta con sus pares del Mercosur y de Europa para trabajar en la implementación del acuerdo birregional y promueve una negociación sectorial para avanzar en una mayor apertura comercial con Estados Unidos. El problema, subrayaron, no es la apertura en sí, sino el ingreso de productos subfacturados que impiden una competencia leal.

Según datos del sector, más del 70% de las importaciones textiles ingresan al país a valores significativamente inferiores a los antecedentes históricos, en muchos casos sin cubrir siquiera el costo de la principal materia prima. La ausencia de valores de referencia facilita prácticas de subfacturación que distorsionan los precios, perjudican a quienes compiten desde la formalidad y erosionan la producción nacional.

FITA alertó que estas prácticas se reflejan en una caída de la actividad cercana al 37% y en niveles de utilización de la capacidad instalada inferiores al 30% en el sector textil. “El problema actual no es la falta de competitividad, es la competencia fraudulenta”, afirmaron desde la entidad, que reclamó el cumplimiento de las normas vigentes de comercio exterior y el restablecimiento de condiciones de competencia justa como paso indispensable para recuperar producción, empleo y desarrollo industrial en la Argentina.

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Caputo aseguró que Milei no compartía la fórmula de inflación de Lavagna y no descartó nuevo índice

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El ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó que la salida de Marco Lavagna del INDEC se dio “de manera amigable” y respondió a diferencias técnicas en torno a la metodología de medición del índice de inflación. En ese marco, reconoció que el presidente Javier Milei no estaba de acuerdo con la fórmula impulsada por el ahora ex titular del organismo estadístico. Adelantó que puede haber una nueva Encuesta Permanente de Hogares (EPH) que refleje “los consumos actuales”, ya que la base en disputa, está basada por indicadores pre pandemia.

En declaraciones al canal La Nación+, Caputo aseguró que “no hay nada que ocultar” detrás de la renuncia y descartó de plano cualquier tipo de presión del FMI para modificar la medición de la inflación.

“Había una idea de aplicar el método de Marco cuando llegara la etapa de desinflación. Él había anunciado una fecha específica, pero el proceso se retrasó”, explicó el ministro. En ese sentido, sostuvo que la polémica generada en torno al tema incluyó “un ataque político” de sectores que, según dijo, “quieren que al país le vaya mal”.

Caputo también relativizó el impacto institucional de la salida de Lavagna y afirmó que “lo del INDEC no tuvo impacto” en la gestión del Gobierno. Al mismo tiempo, admitió que tanto él como el Presidente no estaban “de acuerdo técnicamente con cambiar el índice” en el momento planteado, y detalló que las diferencias se centraban en criterios metodológicos.

Según relató, Lavagna se comunicó con él tras su salida para expresar que “lamentaba la ola de versiones” que circularon públicamente e incluso se ofreció a realizar “alguna declaración pública” para aclarar la situación.

En el plano económico, el ministro proyectó un escenario de recuperación para este año. “La economía va a crecer cerca de un 4 por ciento, los salarios van a crecer, y la inflación y la pobreza van a seguir bajando”, afirmó. En ese contexto, sostuvo que “se recuperó la esperanza” y aseguró que “este gobierno sacó de la pobreza a 23 millones de argentinos”.

“Hay inversión, los chicos que se iban hoy vuelven. Es un cambio profundo. Este gobierno vino a bajar impuestos y también a atraer inversiones”, remarcó Caputo, aunque aclaró que la gestión debe mantener “empatía con los 47 millones de argentinos”.

El ministro también se refirió a la controversia por el precio de la ropa, luego de haber declarado que adquiría indumentaria en el exterior. “Fui sincero, quizás a algunos no les guste”, señaló, y sostuvo que con la apertura económica el sector textil “ahora puede competir”, pese a la brecha de precios entre productos nacionales e importados. “Con una economía cerrada, como sucedía antes, esto no pasaba porque no había crecimiento”, añadió.

Por último, Caputo respondió a los cuestionamientos del empresario Paolo Rocca, quien manifestó su decepción tras la pérdida de una licitación vinculada a la provisión de caños para Vaca Muerta. “No hubo competencia desleal. Techint es una empresa con una espalda enorme y puede volver a competir tranquilamente en próximas licitaciones”, concluyó.

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Caputo reconoce tasas elevadas y apuesta a la baja de la inflación y al ingreso de dólares

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El ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció públicamente que las tasas de interés reales en pesos se mantienen en niveles elevados, una situación que —según admitió— genera tensiones sobre la actividad económica y complica el objetivo oficial de reactivación. El funcionario atribuyó este fenómeno a la volatilidad preelectoral y a un contexto de “ataque político” al oficialismo, y proyectó que los rendimientos comenzarán a descender a medida que la inflación consolide su tendencia a la baja. El reconocimiento se produjo en un momento particularmente sensible para la política económica: el Tesoro enfrenta vencimientos de deuda en pesos por casi $10 billones en los próximos días y acaba de convalidar tasas cercanas al 3% efectivo mensual en letras de corto plazo.

Tasas altas, volatilidad y equilibrio macroeconómico

Están altas, obviamente”, respondió Caputo al ser consultado sobre la evolución de las tasas de interés. No obstante, explicó que el nivel actual de rendimientos es consecuencia directa de la incertidumbre preelectoral, que impacta sobre las expectativas financieras y encarece el costo del dinero en pesos. En ese marco, sostuvo que la volatilidad tuvo efectos transversales: “Tuvo sus consecuencias fuertes, en todo: en el nivel de crecimiento que tuvo el país, en el nivel de inflación y en el nivel de riesgo país”.

El ministro señaló que el descenso de las tasas será un proceso de convergencia natural, en la medida en que la inflación continúe desacelerándose. En el corto plazo, sin embargo, los rendimientos elevados cumplen una doble función: sostienen el carry trade y apuntalan la estabilidad cambiaria observada en las últimas semanas, a costa de restringir el crédito y elevar el costo financiero para familias y empresas.

Desde una perspectiva de política económica, la baja de tasas aparece como un objetivo estratégico del Gobierno para el mediano plazo, ya que permitiría reducir el costo del financiamiento, mejorar el acceso al crédito y potenciar la recuperación de la actividad.

Licitaciones, rollover y tasas convalidadas por el Tesoro

El debate sobre el nivel de las tasas se da en paralelo a un calendario exigente de financiamiento en pesos. En la última licitación, con apenas $2,3 billones depositados en el Banco Central de la República Argentina (BCRA), el Tesoro adjudicó $10,34 billones, tras recibir ofertas por $11,17 billones. El resultado fue un rollover del 124,20% respecto de los vencimientos del día, lo que implicó una absorción neta de liquidez del mercado.

El dato central estuvo en las tasas de las letras más cortas. En particular, las LECAPs con vencimiento el 16 de marzo convalidaron rendimientos de hasta 2,99% efectivo mensual, un nivel elevado si se tiene en cuenta que para marzo se espera una inflación por debajo del 3%.

Las lecturas del mercado fueron dispares. Para Lucio Garay Méndez, economista de Eco Go, el rendimiento es “mucho”, aunque consistente con licitaciones previas: “Ya en la licitación pasada habían dado un buen premio, similar a este en la LECAP más corta”. En cambio, Nicolás Cappella, de Invertir en Bolsa (IEB), relativizó el impacto y sostuvo que la Secretaría de Finanzas otorgó “un poco de premio en la parte corta”, pero dentro de una licitación “normal” y favorable para el Gobierno.

Desde GMA Capital, destacaron que la operación funcionó como un mecanismo de absorción monetaria, retirando del mercado alrededor de $2 billones y endureciendo levemente las condiciones de liquidez, en un contexto en el que la tasa de caución rondaba el 20% anual y el dólar mostraba subas moderadas.

La atención ahora está puesta en la próxima licitación, prevista para la semana entrante, cuando vencen $10 billones, de los cuales $9 billones corresponden a acreedores privados. El resultado será clave para evaluar la sostenibilidad de la estrategia financiera en un escenario de tasas elevadas.

Dólares, Ley de Inocencia Fiscal y expectativas de baja de tasas

En paralelo, Caputo vinculó el problema de las tasas altas con la escasez de ahorro en el sistema financiero y volvió a poner el foco en los dólares fuera del circuito formal. En el marco de la reglamentación de la Ley de Inocencia Fiscal, que se publicaría en los próximos días, aseguró que el ingreso de esos fondos podría aliviar significativamente las tensiones financieras.

Los datos del BCRA dicen que hay USD 170.000 millones debajo de los colchones de los argentinos”, afirmó. En comparación, señaló que los depósitos privados en dólares rondan los USD 77.000 millones, lo que implica que existe casi tres veces ese monto fuera del sistema. “Imaginate si eso fuera en los próximos meses al sistema financiero; con la mitad de eso, la gran mayoría de los problemas de la Argentina se solucionarían”, sostuvo en declaraciones radiales.

En ese sentido, el ministro definió a la Ley de Inocencia Fiscal como “un atajo enorme para que la recuperación sea mucho más rápida”, al facilitar el blanqueo y la canalización de ahorros hacia el sistema financiero formal. De concretarse, el ingreso de divisas podría mejorar la liquidez, reducir el costo del dinero y acelerar el proceso de baja de tasas que el Gobierno considera indispensable para consolidar la recuperación económica.

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Martes negro para los activos argentinos, riesgo país arriba de 500 y fuerte caída de acciones

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La euforia financiera que había convertido a la Argentina en uno de los mercados preferidos de los inversores internacionales se frenó de manera abrupta. Una combinación de señales políticas, definiciones económicas inesperadas y factores propios del mercado global derivó en una fuerte corrección de los activos argentinos: los bonos soberanos retrocedieron, el riesgo país volvió a superar los 500 puntos básicos y varias acciones locales sufrieron desplomes significativos en Wall Street, con el caso extremo de Bioceres Crop, que se hundió casi 33% en el Nasdaq.

Señales políticas y financieras que revirtieron el humor del mercado

El giro en el clima financiero se produjo tras una serie de anuncios del presidente Javier Milei y del ministro de Economía, Luis Caputo, que el mercado interpretó en forma negativa. En particular, generó ruido la confirmación oficial de que el Gobierno no tiene previsto salir al mercado internacional de deuda en el corto plazo.

“Nosotros no vamos a salir al mercado internacional, no hay ninguna intención”, afirmó Caputo, una definición que contrastó con las expectativas de los inversores, que aguardaban una estrategia más activa de financiamiento externo. A esto se sumaron las declaraciones de Milei, quien sostuvo que la estrategia oficial frente a los abultados vencimientos de deuda previstos para 2026 será mantener una “escasez de bonos soberanos” y afrontar compromisos con organismos multilaterales mediante la venta de activos del Estado.

En paralelo, algunos analistas incorporaron al análisis la renuncia de Marco Lavagna al frente del INDEC, tras la decisión del Ministerio de Economía de postergar la actualización de la metodología del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Si bien el equipo económico le restó relevancia al episodio, el cambio reforzó la percepción de incertidumbre institucional en un momento sensible para las expectativas inflacionarias.

El contexto externo tampoco ayudó: los principales índices de Wall Street operaron en terreno negativo, lo que amplificó el impacto sobre los activos de mercados emergentes y, en particular, sobre los papeles argentinos.

Acciones argentinas bajo presión en Wall Street

Las caídas fueron generalizadas entre los ADRs argentinos que cotizan en Nueva York, aunque algunos casos se destacaron por su magnitud. Bioceres Crop protagonizó el peor desempeño de la jornada, con un derrumbe del 32,9%, que llevó a la acción a un mínimo histórico de u$s0,58 en el Nasdaq.

El desplome respondió a los problemas financieros y societarios que atraviesa la compañía, luego de que un grupo de acreedores avanzara con la ejecución judicial de subsidiarias vinculadas a ProFarm Group en Estados Unidos. La situación se agravó tras un fallo adverso de la Corte de Nueva York —aunque apelado— que habilitó restricciones sobre activos dados en garantía y elevó la incertidumbre sobre el control de la empresa.

Globant también sufrió una fuerte corrección, con una baja del 11,7% en la jornada, acumulando un retroceso cercano al 73% en el último año calendario, desde los u$s211,85 hasta menos de u$s58. Según fuentes de mercado, la caída estuvo vinculada a temores de que nuevas herramientas de automatización basadas en inteligencia artificial, como las desarrolladas por Anthropic, impacten de lleno en el negocio central de las compañías de servicios de datos e información.

En tanto, Vista Energy cayó alrededor de 7%, afectada por la noticia de la eventual salida de Abu Dhabi Investment Council, uno de sus principales accionistas. El fondo, que ingresó en 2019 con una inversión de u$s55 millones para controlar el 16,47% del capital social, vendería a través de Goldman Sachs un bloque de más de 10 millones de acciones, con un valor estimado de u$s625 millones y un descuento de hasta 6,5%, según Bloomberg.

Bonos, riesgo país y caída del Merval

El impacto también se sintió en el mercado de deuda. Los bonos soberanos en dólares, tanto Bonares como Globales, registraron bajas generalizadas. Entre las más relevantes se destacaron las del AL29 (-1,1%), AL30 (-0,9%) y AL35 (-0,9%). Como consecuencia, el riesgo país avanzó ocho unidades y cerró en 503 puntos básicos, volviendo a ubicarse por encima del umbral de los 500 puntos.

En la plaza local, el S&P Merval revirtió una apertura positiva y terminó la jornada en rojo, con una caída del 2,2% en pesos hasta los 3.038.541 puntos. Medido en dólares, el índice cedió 2,1% y cerró en torno a los 2.035 puntos. Las bajas más pronunciadas correspondieron a Edenor (-5,2%) y Sociedad Comercial del Plata (-5%).

El economista Gustavo Ber interpretó el movimiento como un “descanso” de los activos argentinos, luego de la fuerte escalada previa, en línea con la toma de ganancias y el contexto más adverso de los mercados internacionales.

Lectura del mercado y escenarios abiertos

Más allá del impacto puntual de factores empresariales —como los casos de Bioceres, Globant y Vista—, el denominador común de la jornada fue la reacción negativa del mercado ante las definiciones oficiales sobre financiamiento y deuda. La confirmación de que el Gobierno no emitirá bonos en el exterior en el corto plazo reconfiguró expectativas y dejó al descubierto la sensibilidad de los inversores frente a cualquier señal que altere el esquema financiero previsto.

En ese contexto, se especula con que el Tesoro podría optar por emisiones bajo ley local, como ocurrió con el Bonar 2029N (AN29), mientras que la estrategia de mantener “escasez de bonos” y vender activos estatales para cancelar compromisos externos seguirá siendo monitoreada de cerca por el mercado.

El episodio dejó una señal clara: tras meses de fuerte optimismo, los activos argentinos entraron en una fase de mayor volatilidad, donde cada definición política y económica vuelve a tener un impacto inmediato sobre precios, riesgo país y expectativas financieras.

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