Luis Caputo

Economía aprobó el plan de AySA con superávit operativo y financiamiento estatal por $141.000 millones

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El Ministerio de Economía oficializó la aprobación del Plan de Acción y Presupuesto 2025 de Agua y Saneamientos Argentinos (AySA S.A.), empresa estatal que provee agua potable y saneamiento a más de 14 millones de personas en el Área Metropolitana de Buenos Aires. El esquema financiero contempla ingresos por $1,32 billones, gastos operativos por $992.564 millones y un superávit financiero de $7.720 millones, según la Resolución 1423/2025 publicada en el Boletín Oficial.

Un presupuesto con superávit operativo y apoyo estatal

El plan aprobado prevé: Ingresos de operación: $1.322.028.071.367. Gastos de operación: $992.564.402.903. Ganancia operativa: $329.463.668.464. Resultado económico (ahorro): $176.812.274.503. Resultado financiero (superávit): $7.720.290.143

Los documentos oficiales detallan que el superávit operativo será destinado a obras de mantenimiento y mejora, mientras que los gastos de capital alcanzarán los $357.201 millones. Para financiar parte de las obras estratégicas —entre ellas la finalización del Sistema Riachuelo (Planta Dock Sud), el Río Subterráneo Sur y el Colector Catonas— el Estado Nacional girará transferencias de capital por $141.437 millones, de acuerdo con lo previsto en la Ley 27.701 de Presupuesto General.

Inversiones, endeudamiento y producción

El presupuesto también habilita a la empresa a avanzar con un programa global de fideicomiso financiero por hasta $100.000 millones, con desembolsos estimados en $70.000 millones durante 2025.

En materia productiva, AySA estima para 2025: Producción de agua librada a red: 6.125 miles de m³ por día. Bombeo y tratamiento cloacal: 1.559 millones de m³ anuales. Pretratamiento cloacal: 746 millones de m³ anuales.

El gasto operativo incorpora un 27% de inflación anual proyectada y un tipo de cambio estimado en $1.287 por dólar a diciembre de 2025. Además, la masa salarial ascenderá a $289.322 millones, con una dotación de 6.092 empleados permanentes hacia fin de año.

Impacto económico e institucional

El plan de acción ratifica el rol estratégico de AySA como la principal empresa de servicios públicos del país. Su presupuesto no solo apunta a garantizar la sostenibilidad financiera y la continuidad de las obras estructurales, sino también a sostener un esquema de Tarifa Social para los sectores más vulnerables, administrado por el Ente Regulador de Agua y Saneamiento (ERAS).

En términos políticos, la decisión de Luis Caputo, ministro de Economía, envía una señal de estabilidad en la gestión de las empresas estatales en un año electoral, al mostrar que AySA puede proyectar superávit financiero pese al fuerte nivel de inversión requerido.

La ejecución de este presupuesto será clave para destrabar proyectos de gran impacto ambiental y urbano, como el Sistema Riachuelo, que busca reducir la contaminación del río homónimo y mejorar el saneamiento en la región sur del conurbano. Además, la combinación de financiamiento estatal y emisión de deuda marcará la pauta de sostenibilidad de AySA en los próximos ejercicios.

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El dólar superó los $1.520, pese a que el BCRA vendió u$s678 millones en un día

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En una semana de máxima presión sobre el mercado, el BCRA liquidó más de u$s1.100 millones para sostener el techo de la banda cambiaria. Caputo defendió la estrategia y negó cambios en la política monetaria, pero crece la preocupación por el nivel de reservas.

Escalada cambiaria y ventas récord del BCRA

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) enfrentó esta semana una de las mayores presiones cambiarias desde la implementación del esquema de flotación administrada. En apenas tres jornadas, la autoridad monetaria vendió u$s1.110 millones, con un pico de u$s678 millones el viernes, cifra que se ubica entre las más altas de los últimos 20 años.

El dólar mayorista cerró la rueda en $1.475, cincuenta centavos por encima del día anterior, mientras que el volumen operado en el segmento de contado alcanzó los u$s842.676 millones, el tercero más elevado del año. Operadores del mercado señalaron que la fuerte demanda provino principalmente de entidades financieras que acudieron al BCRA.

En lo que va de la semana, el tipo de cambio mayorista acumuló un alza de $22, que se suma al salto de $98 de la semana previa. La dinámica encendió alertas en la City porteña, donde ya se especula con un eventual cambio en el esquema si la presión sobre las reservas se profundiza.

En medio de la tensión, el ministro de Economía, Luis Caputo, defendió el programa cambiario y buscó llevar calma al mercado: “Vamos a vender hasta el último dólar en el techo de la banda, hay suficientes dólares para todos y no va a haber cambios en la política monetaria porque el programa es sólido”, afirmó el jueves por la noche.

El mensaje, sin embargo, no disipó la incertidumbre. Economistas y operadores se preguntan hasta qué punto el BCRA puede sostener esta política sin comprometer las reservas líquidas. Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, advirtió: “La incógnita pasa por cuántas reservas líquidas se emplearán para defender el techo de la banda”.

Cotizaciones: oficial, paralelos y financieros

El dólar minorista oficial cerró el viernes en $1.523,75, según el relevamiento del Banco Central, con una suba semanal del 4,6% y un incremento acumulado del 11,9% en septiembre.

En los segmentos alternativos también hubo movimientos significativos:

  • Dólar blue: $1.520 en la City porteña, con un ajuste semanal del 6,7%.
  • Contado con Liquidación (CCL): $1.567,06, un aumento semanal del 5,8% y una brecha de 6,2%, la más alta desde abril.
  • Dólar MEP: $1.551,03, con un avance semanal del 5,6% y una brecha de 5,2%.
  • Dólar cripto: $1.573,36, según Coinmonitor.

La escalada de los paralelos y financieros refleja la creciente búsqueda de cobertura en divisas frente al riesgo de un cambio en el esquema cambiario.

Restricciones adicionales y control regulatorio

En paralelo a las ventas récord, el BCRA implementó nuevas restricciones cambiarias orientadas a frenar operaciones especulativas conocidas como “rulo”. La medida, publicada el jueves, afecta a directores, gerentes, grandes accionistas y familiares directos de bancos y entidades financieras autorizadas a operar en el mercado oficial de cambios.

El objetivo es impedir que altos ejecutivos adquieran divisas como personas físicas para luego utilizarlas en operaciones corporativas al tipo de cambio financiero. Esta disposición busca cerrar una vía de arbitraje que generaba presión sobre el Contado con Liquidación.

La dinámica de esta semana revela un escenario complejo: por un lado, el Gobierno busca transmitir certidumbre respecto a la solidez del programa; por otro, las cifras de ventas de reservas y la escalada del dólar en todas sus versiones marcan un frente de vulnerabilidad.

Si la demanda de divisas se mantiene en estos niveles, el BCRA deberá definir si continúa drenando reservas o ajusta su política cambiaria. La brecha creciente y las expectativas del mercado financiero anticipan que la presión no cederá en el corto plazo.

En ese contexto, el desenlace dependerá de la capacidad oficial para administrar simultáneamente los compromisos externos, el control cambiario y la confianza de los inversores. La sostenibilidad del esquema se convirtió, así, en la principal incógnita de la agenda económica inmediata.

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Mercados en alerta: bonos argentinos se hunden hasta 15% y el riesgo país supera los 1.450 puntos

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Los activos financieros argentinos atravesaron una semana de extrema volatilidad, con caídas de hasta el 15% en bonos soberanos y retrocesos generalizados en ADRs, que impulsaron al riesgo país por encima de los 1.450 puntos básicos, su nivel más alto en un año. La incertidumbre sobre la capacidad de pago de la deuda, sumada a la intervención del Banco Central con ventas de reservas, encendió las alarmas entre los inversores locales e internacionales.

El golpe a los bonos y la reacción del mercado

El derrumbe se concentró en los títulos en dólares: el Global 2030 perdió 3,2% en la última rueda de la semana, seguido por el Global 2029 (-2,3%) y el Bonar 2030 (-1,8%). En contraste, los bonos más largos, como el Global 2046 (+2,2%) y el Global 2041 (+1,3%), lograron revertir parte de las pérdidas.

En el balance semanal, el golpe fue mucho más fuerte: el Bonar 2030 cayó 14,6%, el Global 2035 retrocedió 12,9% y el Global 2038 perdió 11,8%. Solo el Bonar 2035 consiguió salvar la semana con una tenue ganancia del 0,2%.

La tensión se desató el jueves, cuando los bonos se hundieron hasta 13,4% en una sola jornada, disparando el riesgo país por encima de los 1.400 puntos y marcando un máximo en doce meses. El salto acumulado del índice supera ya el 60% desde la derrota electoral de La Libertad Avanza en las legislativas bonaerenses, un factor que aceleró el “panic selling” en la plaza financiera.

Señales oficiales y dudas de los inversores

El ministro de Economía, Luis Caputo, buscó enviar una señal de calma en medio de la tormenta. En una entrevista en streaming, ratificó que el Gobierno sostendrá la estrategia cambiaria acordada con el Fondo Monetario Internacional (FMI), garantizó que el BCRA intervendrá en el techo de la banda cambiaria y aseguró que se cumplirán los vencimientos de deuda de enero. Sin embargo, evitó precisar con qué fuentes de financiamiento se afrontarán esos compromisos.

Los analistas, no obstante, advierten que el mercado ya descuenta escenarios más complejos. Para Mauro Fiorenzano, de ConoSur Investments, “sorprenden las caídas de todos los activos argentinos, cuesta entender qué está priceando el mercado”. Según explicó, la magnitud de las bajas en la curva de pesos da la sensación de que los operadores descuentan una eventual reestructuración.

En la misma línea, Rafael Di Giorno, de Proficio Investment, atribuyó el desplome al efecto combinado de ventas por pánico y la creciente incertidumbre política: “Si bien se descontaba que Diputados rechazara los vetos sobre financiamiento universitario y emergencia pediátrica, el número de votos en contra del Gobierno fue mayor al previsto”. La confirmación de que el BCRA vendió dólares en el techo de la banda alimentó la percepción de fragilidad.

ADRs, Merval y el impacto político

La corrección también golpeó a las acciones argentinas en Wall Street: el Grupo Financiero Galicia cayó 3%, seguido por Banco Macro (-2,9%) y Supervielle (-2,5%). En sentido contrario, Telecom Argentina (+3,4%) e IRSA (+3,2%) lograron subas gracias a anuncios corporativos que entusiasmaron a los inversores.

En la plaza local, el S&P Merval retrocedió 0,7% hasta los 1.683.959 puntos, con fuertes bajas en Transener (-5,2%), Transportadora de Gas del Sur (-4,8%) y BBVA (-4,7%). Medido en dólares, el índice también perdió 0,9%, a 1.074 puntos.

El economista Gustavo Ber advirtió que los ADRs bancarios “se mantienen en el centro de la volatilidad, con reacciones efímeras que rápidamente dan paso a nuevas liquidaciones”, mientras que los papeles locales permanecen “desconectados del mundo” debido a la incertidumbre política interna.

Incertidumbre hacia fin de año

La combinación de factores políticos, fiscales y cambiarios configura un cuadro de alta vulnerabilidad. La falta de acumulación de reservas en el BCRA, el calendario de vencimientos de deuda en dólares y el ruido legislativo tras los reveses de La Libertad Avanza constituyen un cóctel explosivo para el corto plazo.

En este contexto, la capacidad del Gobierno para enviar señales creíbles de disciplina fiscal y financiera será clave para evitar que la desconfianza se convierta en una profecía autocumplida de crisis de deuda. El mercado ya dio su veredicto: hasta que no haya definiciones concretas, la presión sobre bonos, acciones y tipo de cambio seguirá marcando la agenda.

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Reservas del BCRA, se perdieron más de u$s1.000 millones por ventas récord y deuda

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La fuerte intervención en el mercado cambiario y los compromisos externos golpearon el nivel de reservas. El viernes el Banco Central vendió u$s678 millones, una de las cifras más altas desde 2003. La presión sobre el dólar y la política oficial de “vender hasta el último billete” encienden señales de alerta en el frente financiero.

Las reservas internacionales del Banco Central de la República Argentina (BCRA) se hundieron u$s1.050 millones en la última semana, un retroceso explicado principalmente por el pago de compromisos de deuda, pero también por la fuerte intervención oficial en el mercado de cambios.

Solo en la jornada del viernes, la autoridad monetaria debió desprenderse de u$s678 millones, la décima venta diaria más alta desde 2003. El impacto de esa operación se reflejará con mayor crudeza en el próximo informe de reservas brutas.

El propio ministro de Economía, Luis Caputo, había anticipado la estrategia oficial: “Vamos a vender hasta el último dólar en el techo de la banda, hay suficientes dólares para todos”, dijo en la víspera de la jornada de mayores tensiones.

En este marco, las reservas brutas cerraron el viernes con una baja de u$s148 millones, acumulando la pérdida de más de mil millones en solo cinco días hábiles.

Cotizaciones del dólar: oficial, paralelo y financieros

En medio de la intervención oficial, el dólar mayorista se ubicó en $1.475, el techo de la banda fijada por el BCRA.

  • Dólar oficial minorista: $1.465,77 para la compra y $1.523,75 para la venta en el promedio de entidades financieras. En el Banco Nación, $1.465 y $1.515 respectivamente.
  • Dólar blue: $1.520 para la venta, con una brecha de 3,1% respecto al mayorista.
  • Dólar MEP: $1.551,03, con una brecha de 5,2%.
  • Contado con Liquidación (CCL): $1.567,06, con una diferencia de 6,2% frente al mayorista.
  • Dólar tarjeta: $1.969,50, que surge del oficial minorista más el 30% de recargo a cuenta de Ganancias.
  • Dólar cripto (Bitcoin): $1.550,01 según Bitso.

Por su parte, el Bitcoin cotiza en torno a los u$s115.657 en Binance, consolidándose como alternativa dolarizadora en un mercado cada vez más volátil.

Suba de tasas y control cambiario

La intervención cambiaria coincidió con un ajuste en la política de tasas. La Tasa de Plazos Fijos Mayoristas (TAMAR) subió por segunda jornada consecutiva, del 45,13% al 46,38% nominal anual, lo que representa una tasa efectiva entre 55,67% y 57,55%.

El objetivo de esta medida es reforzar el atractivo de las colocaciones en pesos para contener la presión sobre el dólar financiero. Sin embargo, la magnitud de las ventas del BCRA para sostener el mayorista refleja la fragilidad de la estrategia.

La pérdida de reservas en esta magnitud plantea desafíos inmediatos para la sostenibilidad del esquema cambiario. El compromiso oficial de defender el techo de la banda exige un uso intensivo de divisas, mientras que los pagos de deuda agregan presión sobre un stock limitado.

Si bien Caputo sostuvo que “hay dólares suficientes”, los analistas advierten que el margen de maniobra se acorta y que la persistencia de ventas en volúmenes récord podría forzar a la autoridad monetaria a revisar su estrategia.

Las próximas semanas estarán marcadas por la capacidad del BCRA de mantener el equilibrio entre la estabilidad cambiaria y la preservación de reservas. El mercado, mientras tanto, reacciona con mayor dolarización de carteras y atención al frente político y financiero.

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Economía destina $26.500 millones a devoluciones de IVA para energía y transporte

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El Ministerio de Economía estableció un límite máximo anual de $26.500 millones para la devolución de créditos fiscales de IVA a empresas de servicios públicos cuyas tarifas estén reducidas por subsidios estatales. La medida, publicada en el Boletín Oficial, asigna $24.500 millones al sector energético, $1.800 millones al transporte y $200 millones al resto de las actividades alcanzadas.

La Resolución 1353/2025, firmada por el ministro de Economía, Luis Caputo, reglamenta el mecanismo previsto en el artículo 24 de la Ley de IVA (t.o. 1997 y sus modificaciones), que permite a prestadores de servicios públicos recuperar saldos a favor generados por créditos fiscales cuando sus ingresos se ven reducidos por la aplicación de subsidios, compensaciones tarifarias o asistencia económica del Estado Nacional.

Este régimen, vigente desde 2019 con actualizaciones anuales, busca equilibrar el impacto que tienen los subsidios en la estructura tributaria de las empresas, al permitirles recuperar parte del crédito fiscal acumulado por la compra de bienes y servicios vinculados a su actividad.

En resoluciones anteriores (2019, 2020, 2021, 2022, 2023 y febrero de 2025), el Ministerio de Economía ya había fijado límites para los períodos comprendidos entre 2018 y 2023. Con la nueva disposición, se incorporan los créditos generados durante 2024, así como los saldos de años anteriores que no fueron cubiertos por los topes vigentes en cada ejercicio.

Distribución sectorial de los fondos

La resolución publicada el 15 de septiembre de 2025 en el Boletín Oficial fija un límite máximo de $26.500 millones para afrontar las solicitudes de devolución en 2025. El monto se distribuirá de la siguiente manera:

  • Sector energía: $24.500 millones.
  • Sector transporte: $1.800 millones.
  • Otros sectores: $200 millones.

El texto oficial aclara que el recupero de IVA solo será procedente respecto de créditos fiscales originados en bienes (excepto automóviles), locaciones de obras y servicios efectivamente destinados a la actividad alcanzada. Además, el monto a devolver se calculará descontando el saldo que se hubiera generado si los subsidios hubieran estado gravados con la alícuota correspondiente.

El mecanismo operará con un límite máximo anual que dependerá de las condiciones fiscales y presupuestarias, y su asignación será reglamentada por la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP).

El Ministerio de Economía fundamentó la medida en “las condiciones generales imperantes en materia de ingresos presupuestarios” y recordó que, según el artículo 63 del Decreto 692/1998, es facultad de la cartera fijar y asignar los topes anuales por sector o rama de actividad.

En este esquema participan también otros ministerios, que deberán aportar información sobre los sectores bajo su jurisdicción, y la AFIP, encargada de implementar el procedimiento de devolución.

El beneficio está orientado principalmente a empresas energéticas y de transporte, que concentran la mayor parte de los subsidios económicos que otorga el Estado.

El nuevo límite anual tiene un impacto directo sobre las finanzas de empresas de energía eléctrica, gas y transporte público, al facilitarles liquidez y compensar en parte los efectos de las tarifas subsidiadas.

Desde el punto de vista fiscal, la medida supone un costo de $26.500 millones para el Tesoro, que deberá compatibilizarse con el plan de equilibrio de las cuentas públicas.

Políticamente, la decisión se inscribe en el debate sobre la sostenibilidad de los subsidios económicos, que en los últimos años representaron uno de los principales componentes del gasto público. El régimen de devolución de IVA aparece como una herramienta intermedia: mantiene el esquema de asistencia a usuarios a través de tarifas subsidiadas, pero compensa a las empresas prestadoras por la vía impositiva.

De cara a 2026, el Gobierno deberá definir si mantiene este mecanismo con un tope similar o si ajusta los montos en función de la evolución del déficit fiscal y la política de subsidios energéticos y de transporte.

En un contexto de discusión sobre la reducción gradual de subsidios y el traspaso de mayores costos a los usuarios, el régimen podría perder relevancia en la medida en que las tarifas reflejen de manera más directa el costo real de los servicios.

Por el contrario, si persiste el esquema de subsidios masivos, la continuidad y actualización del beneficio será clave para sostener la solvencia financiera de las empresas prestatarias.

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