Luis Caputo

Comenzaron las obras del Duty Free de Posadas

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Las máquinas ya están en movimiento. Después de meses de especulaciones y fotografías que comenzaron a circular en redes sociales mostrando trabajos de suelo en un predio cercano al área fronteriza, finalmente llegó la confirmación: las obras del futuro Duty Free de Posadas están en marcha.

La información fue ratificada a Economis por voceros del grupo empresario, quienes confirmaron que “las obras se encuentran en ejecución conforme a todos los permisos, autorizaciones y procedimientos previstos”. Sin embargo, evitaron brindar detalles sobre plazos de finalización, dimensiones de la inversión o características específicas del emprendimiento.

La confirmación despeja las dudas que existían desde que comenzaron a observarse movimientos en el terreno. Hasta ahora, ninguna de las empresas involucradas había realizado anuncios públicos sobre el inicio efectivo de la construcción.

“El proyecto avanza de acuerdo a lo previsto”, señalaron desde la compañía, aunque aclararon que por el momento no existe información oficial adicional para comunicar.

El Duty Free de Posadas forma parte de la expansión de la Zona Franca de Misiones autorizada por el Ministerio de Economía de la Nación mediante la Resolución 1449/2025.

La medida permitió extender el régimen que ya funciona en Puerto Iguazú hacia dos nuevos puntos estratégicos de frontera: Posadas, sobre el río Paraná frente a Encarnación, y Bernardo de Irigoyen, lindante con las ciudades brasileñas de Dionísio Cerqueira y Barracão.

La autorización fue interpretada como una respuesta parcial a las históricas demandas de Misiones por un régimen diferencial que compense las asimetrías económicas con Paraguay y Brasil.

A diferencia de la Zona Aduanera Especial que la provincia reclamó durante años, el esquema aprobado se basa en la expansión de la Zona Franca existente y mantiene la figura de un concesionario único, bajo un modelo similar al que opera desde hace más de dos décadas en Puerto Iguazú.

Qué se podrá hacer dentro del Duty Free

El régimen habilita actividades comerciales, de servicios, almacenaje e industriales orientadas a la exportación.

En el caso de las tiendas libres de impuestos, el funcionamiento será similar al del Duty Free Shop de Iguazú: los turistas podrán adquirir productos importados exentos de determinados tributos, respetando los límites aduaneros vigentes para equipaje y compras personales.

Entre los principales beneficios se encuentran la posibilidad de comercializar mercaderías con menores cargas tributarias y ofrecer marcas internacionales que habitualmente tienen precios más elevados en el mercado argentino.

La expectativa oficial es que el nuevo polo comercial contribuya a retener consumo que actualmente cruza el puente internacional San Roque González de Santa Cruz hacia Encarnación, donde la presión fiscal es considerablemente menor.

La experiencia de Iguazú es observada como referencia. Allí el Duty Free llegó a generar cerca de mil puestos de trabajo en sus mejores momentos y actualmente mantiene alrededor de 600 empleos directos.

Por eso, tanto el Gobierno provincial como sectores vinculados al turismo consideran que la apertura del establecimiento en Posadas podría convertirse en un nuevo atractivo para visitantes argentinos, paraguayos y brasileños.

Sin embargo, la iniciativa también genera inquietud entre algunos comerciantes locales, que advierten que se incorporará un nuevo competidor con ventajas fiscales en un contexto ya atravesado por las asimetrías fronterizas, el comercio electrónico internacional y la presión de los precios de Paraguay.

Sin definiciones sobre nuevas aperturas

Consultada sobre la posibilidad de participar en futuras licitaciones o proyectos derivados del reciente decreto nacional que habilita nuevas tiendas libres de impuestos en zonas de frontera terrestre, la empresa evitó realizar comentarios.

Por el momento, toda la atención está puesta en Posadas. Las obras ya comenzaron y, aunque el cronograma permanece bajo reserva, el proyecto más importante de comercio libre de impuestos de la capital misionera dejó de ser una promesa para transformarse en una realidad en construcción. Con la expansión de la Zona Franca, Misiones busca sumar una herramienta más para competir con los beneficios fiscales que ofrecen Encarnación y las lojas francas brasileñas.

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Milei recibió a las autoridades del Banco Mundial tras la aprobación de una garantía por US$ 2.000 millones

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El presidente Javier Milei recibió este miércoles en la Quinta de Olivos a una delegación de alto nivel del Banco Mundial, en un encuentro que tuvo como eje el reciente paquete de garantías por US$ 2.000 millones aprobado por el organismo para respaldar el acceso de la Argentina a financiamiento internacional en mejores condiciones. La reunión se produjo apenas horas después de que el Banco Mundial oficializara la operación, considerada un paso estratégico para reducir el costo del endeudamiento y fortalecer el programa financiero del Gobierno.

Del encuentro participaron la vicepresidenta para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, Susana Cordeiro Guerra; el director para Argentina, Paraguay y Uruguay, Peter Siegenthaler; el director ejecutivo alterno, Daniel Pierini; y la gerente de Operaciones para Argentina, Paraguay y Uruguay, Cristina Panasco Santos. Acompañaron al mandatario el ministro de Economía, Luis Caputo, y el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Pablo Quirno.

La reunión se desarrolló luego de una jornada de trabajo en el Palacio de Hacienda, donde las autoridades del organismo mantuvieron conversaciones con Caputo, el viceministro de Economía, José Luis Daza, y el secretario de Finanzas, Federico Furiase, para avanzar en los detalles del esquema de asistencia financiera.

Un respaldo para refinanciar deuda en mejores condiciones

El paquete aprobado por el Banco Mundial contempla garantías destinadas a facilitar la obtención de un préstamo comercial por hasta US$ 2.000 millones. La estructura permitirá cubrir el 95% del servicio de esa deuda, reduciendo significativamente el riesgo para los acreedores y, en consecuencia, el costo financiero que enfrentará la Argentina.

El objetivo oficial es utilizar este instrumento para refinanciar vencimientos en moneda extranjera y consolidar la estrategia de acceso gradual a los mercados internacionales de crédito, uno de los principales desafíos del programa económico impulsado por el Gobierno.

Tras la reunión, Caputo destacó el alcance del acuerdo a través de sus redes sociales y afirmó que la garantía permitirá acceder a financiamiento “a una tasa de interés sustancialmente más baja que la vigente en el mercado”, lo que, según sostuvo, implicará “un ahorro muy significativo para todos los argentinos”.

El ministro también agradeció el respaldo institucional del presidente del Banco Mundial, Ajay Banga; de la vicepresidenta regional Susana Cordeiro Guerra; y del director gerente de MIGA, Tsutomu Yamamoto, organismo que participa junto al Banco Mundial en la operación.

Señal de respaldo al programa económico

La visita de las autoridades del Banco Mundial se interpreta como una nueva señal de apoyo de los organismos multilaterales al programa de estabilización económica de la administración de Javier Milei.

La garantía aprobada forma parte de una estrategia más amplia para mejorar el perfil financiero del país, reducir el costo del endeudamiento y generar condiciones que faciliten el regreso de la Argentina a los mercados internacionales de capitales.

En paralelo, el Gobierno continúa negociando nuevas líneas de financiamiento con otros organismos multilaterales, entre ellos el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, con el objetivo de reforzar el programa financiero previsto para los próximos años y consolidar la acumulación de reservas internacionales.

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El Banco Central moderó las compras de divisas mientras el dólar oficial volvió a subir

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El Banco Central (BCRA) mantuvo este miércoles su posición compradora en el mercado de cambios, aunque con una intensidad menor a la observada en los últimos meses. La autoridad monetaria adquirió US$ 34 millones en el mercado oficial, el menor monto desde comienzos de abril, en una jornada en la que el dólar mayorista volvió a registrar una suba y las reservas internacionales retrocedieron por efecto de la valuación de los activos.

Con este resultado, el BCRA acumula compras por US$ 986 millones durante junio y un saldo neto positivo de US$ 10.655 millones en lo que va de 2026, consolidando una estrategia orientada a fortalecer las reservas internacionales de cara a los próximos vencimientos de deuda y sostener la estabilidad del mercado cambiario.

La intervención oficial representó apenas el 6% del volumen operado en el Mercado Libre de Cambios (MLC), donde se negociaron US$ 607 millones. El dato refleja un menor nivel de participación del organismo, en línea con la estrategia oficial de otorgar mayor protagonismo a la oferta y demanda privada dentro del esquema de bandas cambiarias.

Las reservas bajaron pese a las compras oficiales

A pesar del saldo comprador, las reservas brutas internacionales descendieron en US$ 147 millones y finalizaron la jornada en US$ 47.508 millones.

La caída respondió principalmente al efecto contable generado por la baja del precio internacional del oro, que retrocedió 2,3% durante la rueda y habría reducido en alrededor de US$ 200 millones el valor de los activos que integran las reservas del Banco Central.

También incidieron las variaciones de las monedas que integran la canasta de Derechos Especiales de Giro (DEG). El euro perdió 1,02% frente al dólar y la libra esterlina cayó 1,14%, mientras que el yuan avanzó apenas 0,03% y el yen registró una suba de 0,19%.

El comportamiento vuelve a poner de manifiesto que la evolución diaria de las reservas internacionales no depende exclusivamente de las compras o ventas de divisas realizadas por la autoridad monetaria, sino también de las fluctuaciones de los activos financieros que integran su cartera.

El dólar oficial extendió la recuperación

En paralelo, el mercado cambiario mostró una nueva suba del tipo de cambio oficial. El dólar mayorista avanzó $5 y cerró en $1.441,50 para la venta, consolidando la recuperación iniciada tras el feriado y manteniéndose todavía lejos del techo de la banda cambiaria, ubicado en $1.786,94.

La brecha con el dólar contado con liquidación (CCL) se redujo a aproximadamente 4,1%, uno de los niveles más bajos desde marzo, reflejando una mayor convergencia entre las distintas cotizaciones.

El volumen negociado alcanzó los US$ 606,5 millones, mientras que en el mercado de futuros predominó una tendencia alcista, con incrementos de hasta 0,4% en los contratos correspondientes a 2026.

Las expectativas del mercado continúan mostrando un sendero de depreciación moderada. Los contratos proyectan un dólar mayorista en torno a los $1.449,50 para el cierre de junio y cercano a los $1.617 hacia fines de 2026.

Los dólares financieros mantuvieron una brecha acotada

En el segmento minorista, el dólar cerró en $1.460 para la venta en el Banco Nación, llevando la cotización del dólar tarjeta a $1.898. De acuerdo con el promedio relevado por el Banco Central entre las entidades financieras, el tipo de cambio minorista se ubicó en $1.461,27.

Entre las cotizaciones financieras, el contado con liquidación finalizó en $1.499,68 y el dólar MEP en $1.455,80, mientras que el dólar blue avanzó $5 hasta los $1.475.

Los analistas atribuyen la estabilidad relativa del mercado a una combinación de factores: una mayor oferta de divisas proveniente de las exportaciones, el ingreso de dólares del sector energético y minero y una menor demanda del sector privado, en un contexto donde el Banco Central continúa acumulando reservas, aunque con intervenciones más moderadas que las registradas durante abril y mayo.

La evolución de la liquidación del complejo agroexportador, el comportamiento de la demanda privada de divisas y el ritmo de acumulación de reservas seguirán siendo las principales variables bajo seguimiento del mercado durante las próximas semanas.

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El Gobierno volvió a cerrar mayo con superávit financiero y acumula saldo positivo equivalente al 0,2% del PBI

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El Sector Público Nacional registró en mayo un superávit financiero de $478.613 millones y un resultado primario positivo de $1,92 billones. En los primeros cinco meses de 2026, el Gobierno acumuló un superávit financiero del 0,2% del PBI y reafirmó el equilibrio fiscal como principal ancla del programa económico.

El Gobierno nacional volvió a exhibir un resultado positivo en las cuentas públicas durante mayo y consolidó el superávit fiscal como uno de los pilares de su estrategia macroeconómica. De acuerdo con los datos difundidos por el Ministerio de Economía, el Sector Público Nacional (SPN) registró un superávit primario de $1.924.367 millones y un superávit financiero de $478.613 millones, incluso después de afrontar pagos de intereses de deuda por $1.445.754 millones, netos de las tenencias intra sector público.

Con este desempeño, el resultado acumulado de los primeros cinco meses de 2026 alcanza un superávit primario equivalente al 0,7% del Producto Bruto Interno (PBI) y un superávit financiero cercano al 0,2% del PBI, un dato que el Ejecutivo presenta como una ratificación de la política de equilibrio fiscal implementada desde el inicio de la gestión.

Los ingresos totales del Sector Público Nacional ascendieron durante mayo a $14,53 billones, con un incremento interanual nominal del 27,8%. Dentro de ese desempeño, los recursos tributarios crecieron un 30% respecto del mismo mes del año anterior.

El principal impulso provino del Impuesto a las Ganancias, cuya recaudación aumentó un 72,5% interanual, compensando parcialmente la caída observada en los Derechos de Exportación, que retrocedieron 17,4% como consecuencia de una menor recaudación por retenciones.

Desde el Palacio de Hacienda destacan que la evolución de los ingresos continúa respaldando el objetivo de sostener el equilibrio fiscal sin recurrir al financiamiento monetario del déficit.

El gasto primario cayó en términos reales, aunque crecieron las prestaciones sociales

Durante mayo, el gasto primario alcanzó los $12,61 billones, con un incremento nominal del 30,3% interanual. No obstante, descontando la inflación, el Gobierno sostiene que el gasto primario registró una reducción real del 2,2%.

Dentro de la estructura del gasto sobresale el comportamiento de las prestaciones sociales, que totalizaron $8,38 billones y crecieron 33,2% en términos nominales.

El informe oficial remarca que algunas partidas continuaron expandiéndose en términos reales. La Asignación Universal por Hijo (AUH) mostró un crecimiento real del 8,6%, mientras que las jubilaciones y pensiones contributivas registraron una mejora del 1,2%.

Las remuneraciones del sector público, por su parte, ascendieron a $1,62 billones, con una variación nominal del 26,9%.

Universidades, energía y transporte explicaron buena parte de las transferencias

Las transferencias corrientes totalizaron $4,49 billones durante mayo.

Dentro de ese universo, las destinadas al sector público crecieron 47,4% interanual, impulsadas principalmente por un incremento del 89,1% en las partidas asignadas a las universidades nacionales.

En materia de subsidios económicos, el Estado destinó $784.178 millones, con un aumento del 6,8% respecto del mismo período del año anterior.

La mayor parte de esos recursos correspondió al sector energético, que recibió $523.417 millones, mientras que el transporte absorbió otros $258.687 millones.

En paralelo, el gasto de capital se ubicó en $183.519 millones, manteniéndose prácticamente estable respecto del mes previo y reflejando la continuidad del criterio de fuerte contención de la inversión pública.

Transferencia extraordinaria del Banco Central para reducir deuda del Tesoro

Uno de los datos relevantes del informe fiscal fue la transferencia de utilidades realizada por el Banco Central correspondiente a los resultados del ejercicio 2025.

El monto alcanzó los $24,4 billones y, según precisó el Ministerio de Economía, esos recursos fueron destinados principalmente a cancelar deuda que el Tesoro mantenía con la autoridad monetaria, una estrategia orientada a mejorar la composición del balance del sector público sin incrementar el gasto corriente.

Desde el Ministerio de Economía sostienen que el resultado de mayo vuelve a confirmar la vigencia del denominado “ancla fiscal”, considerada por el Gobierno como la principal herramienta para sostener la desaceleración de la inflación y fortalecer la estabilidad macroeconómica.

La administración de Javier Milei argumenta que el mantenimiento del superávit permite avanzar gradualmente en la reducción de la presión tributaria y devolver recursos al sector privado, en línea con la estrategia oficial de consolidación fiscal y menor intervención del Estado en la economía.

Con cinco meses consecutivos de resultados acumulados positivos, el Gobierno busca consolidar una señal de disciplina fiscal en un contexto donde la evolución de la actividad económica, la recaudación y el financiamiento seguirán siendo variables determinantes para sostener el equilibrio de las cuentas públicas durante el resto del año.

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Cavallo reclamó un rumbo económico más claro, cuestionó los beneficios del RIGI y pidió eliminar impuestos distorsivos

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El exministro de Economía Domingo Cavallo volvió a fijar posición sobre el rumbo económico del Gobierno de Javier Milei con una serie de definiciones que combinan respaldo a los objetivos macroeconómicos con fuertes cuestionamientos a la estrategia política y tributaria de la administración nacional. Durante una entrevista en el programa de streaming Economía de Quincho, el exfuncionario sostuvo que el programa económico necesita ser “más entendible” para generar previsibilidad, criticó los beneficios diferenciales que contempla el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y propuso avanzar en una reforma impositiva que elimine gravámenes considerados distorsivos.

Cavallo planteó que uno de los principales desafíos del Gobierno no pasa únicamente por la consistencia técnica del programa económico, sino también por la forma en que comunica sus objetivos y construye confianza entre los agentes económicos. Según explicó, la actual conducción genera incertidumbre porque resulta difícil comprender la lógica de algunas decisiones de corto plazo, situación que, a su juicio, debilita la previsibilidad necesaria para consolidar inversiones.

El exministro recordó además sus diferencias con el presidente Javier Milei durante 2024, cuando advirtió sobre los riesgos de sostener un tipo de cambio apreciado sin una adecuada acumulación de reservas internacionales. Según relató, aquellas observaciones provocaron un distanciamiento con el mandatario. No obstante, insistió en que el programa económico debería complementarse con una conducción política “más defendible” y comprensible para reducir los niveles de incertidumbre.

Uno de los ejes centrales de sus críticas estuvo dirigido al RIGI, el esquema diseñado para atraer grandes inversiones mediante beneficios fiscales, cambiarios y regulatorios. Para Cavallo, el régimen introduce privilegios sectoriales que contradicen el principio de igualdad de condiciones para toda la economía.

En ese sentido, sostuvo que los incentivos extraordinarios otorgados a grandes proyectos deberían extenderse progresivamente al conjunto del aparato productivo. Reveló incluso que trasladó esa inquietud al ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, quien —según su relato— le respondió que el propio Milei considera que esos beneficios deberían generalizarse en el plazo de dos años.

Desde su perspectiva, la competitividad no debe construirse mediante regímenes especiales sino a través de reglas permanentes y homogéneas que permitan invertir bajo las mismas condiciones, independientemente del tamaño de cada empresa o del sector al que pertenezca.

En materia fiscal, Cavallo sostuvo que el principal objetivo del Gobierno debería ser eliminar gradualmente los impuestos que encarecen la producción y reducen la competitividad de las exportaciones. Afirmó que, mientras se mantenga el control sobre el gasto público, una eventual reducción transitoria de la recaudación no pondría en riesgo el equilibrio fiscal.

Entre las reformas prioritarias ubicó la eliminación progresiva de las retenciones agropecuarias, a las que calificó como una “aberración”, y propuso reemplazar gravámenes distorsivos por tributos más neutrales como el IVA, el Impuesto a las Ganancias y los impuestos inmobiliarios.

También cuestionó la carga tributaria que soporta la producción industrial a través de impuestos acumulativos como Ingresos Brutos y reclamó un esquema más amplio de reintegros para los exportadores. Respecto del impuesto al cheque, propuso transformarlo íntegramente en un pago a cuenta del IVA para reducir su impacto sobre los costos de las empresas formalizadas.

Otro de los puntos sobre los que hizo foco fue la fuerte reducción de la inversión pública en infraestructura. Cavallo consideró que la paralización de obras estratégicas representa un factor que deteriora la competitividad del país al incrementar los costos logísticos y de transporte.

En ese contexto defendió un esquema mixto de financiamiento basado en concesiones privadas, iniciativas público-privadas y el apoyo de organismos multilaterales como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). A su entender, abandonar la inversión en infraestructura termina afectando directamente la productividad del sistema económico.

Durante la entrevista también analizó el escenario político y advirtió sobre la fragilidad institucional de las reformas económicas cuando dependen exclusivamente del resultado electoral. Señaló que un eventual cambio de signo político podría modificar nuevamente las reglas de juego, generando incertidumbre para inversores locales y extranjeros.

Por ello propuso construir acuerdos de largo plazo con gobernadores y distintos sectores políticos para consolidar reformas tributarias, laborales y regulatorias que trasciendan a una administración específica y otorguen mayor estabilidad al marco económico argentino.

Finalmente, Cavallo ratificó uno de los principios que ha sostenido desde la década de 1990: rechazó la utilización de devaluaciones como herramienta para mejorar la competitividad. Argumentó que la depreciación del tipo de cambio termina trasladándose rápidamente a los precios internos, anulando cualquier ventaja exportadora y deteriorando el poder adquisitivo de la población.

En su visión, la verdadera competitividad debe construirse mediante una combinación de menor presión tributaria, reducción del riesgo país, reglas estables para la inversión y una infraestructura eficiente que reduzca los costos logísticos. Bajo esa lógica, insistió en que la consolidación del programa económico dependerá tanto de su consistencia técnica como de la capacidad política para generar confianza y previsibilidad en el largo plazo.

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