Luiz Inácio Lula da Silva

Lula se reúne con alcalde de Nueva York, Mamdani, antes de las elecciones

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El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se reunió este lunes en Nueva York con el alcalde de la ciudad, Zohran Mamdani, en un encuentro que tuvo como uno de sus principales ejes el aumento del costo de vida y las dificultades que enfrentan los hogares para sostener sus gastos cotidianos.

La reunión se realizó en la residencia de la representación brasileña ante las Naciones Unidas, en el Upper East Side, un día antes de la apertura de la 81ª Asamblea General de la ONU, donde Lula volverá a ocupar el tradicional primer turno entre los jefes de Estado.

Al finalizar el encuentro, el mandatario brasileño explicó brevemente ante la prensa que la conversación estuvo concentrada en problemas que atraviesan tanto Brasil como Estados Unidos, especialmente el encarecimiento de la vida.

Mamdani, por su parte, destacó la experiencia de las políticas sociales implementadas durante los gobiernos de Lula y señaló que buscará tomar elementos de ese recorrido para enfrentar uno de los principales problemas económicos de Nueva York: la presión que ejercen sobre los hogares el precio de los alimentos y, particularmente, de la vivienda.

La reunión también tuvo una fuerte dimensión política. Lula buscará en octubre un cuarto mandato no consecutivo como presidente de Brasil, mientras que Mamdani se convirtió en una figura relevante dentro del Partido Demócrata estadounidense en el año de las elecciones legislativas de medio término. Brasil celebrará la primera vuelta presidencial el próximo 4 de octubre y Estados Unidos tendrá sus comicios de mitad de mandato en noviembre.

El encuentro terminó con un gesto más distendido: ambos dirigentes intercambiaron camisetas de fútbol antes de despedirse.

Lula concentra su agenda política en Nueva York

El mandatario brasileño llegó el domingo a Estados Unidos para participar de la Asamblea General de Naciones Unidas y desplegó este lunes una intensa agenda de reuniones políticas.

Además del encuentro con Mamdani, Lula mantuvo conversaciones con el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, y tenía previsto reunirse con el senador estadounidense Bernie Sanders.

La estadía adquiere particular relevancia por la coincidencia en Nueva York con el presidente estadounidense, Donald Trump. Hasta el momento no fue anunciada una reunión bilateral formal entre ambos mandatarios.

Lula será este martes el primer jefe de Estado en hablar ante la Asamblea General, inmediatamente antes de Trump. La intervención del brasileño tendrá entre sus ejes la defensa del multilateralismo y de la soberanía nacional, dos asuntos que Brasil viene planteando de manera recurrente en los principales foros internacionales.

La cita en Naciones Unidas se produce, además, apenas dos semanas antes de las elecciones brasileñas, lo que incorpora inevitablemente la política doméstica a una agenda dominada por las relaciones internacionales.

Brasil llega a Nueva York impulsando también una iniciativa conjunta con la Unión Europea, Canadá y Kenia en defensa del multilateralismo, en momentos en que el sistema internacional atraviesa crecientes tensiones comerciales, diplomáticas y geopolíticas.

La reunión con Mamdani condensó buena parte de esa agenda en un tema mucho más cotidiano: cuánto cuesta vivir. Para Lula y el alcalde de Nueva York, la conversación pasó de los grandes debates globales a una preocupación que atraviesa fronteras: alimentos, vivienda e ingresos familiares.

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Crisis sin precedentes: Brasil retira a su embajador de la Argentina y rebaja al mínimo su relación diplomática

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La relación entre Argentina y Brasil atraviesa su momento de mayor tensión diplomática en décadas. El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva resolvió retirar de Buenos Aires a su embajador, Julio Bitelli, y reducir la representación diplomática brasileña al nivel de encargado de negocios, una decisión de fuerte impacto político que refleja el deterioro del vínculo bilateral.

Según confirmaron altas fuentes del Itamaraty a distintos medios brasileños y argentinos, la medida responde a las “reiteradas agresiones” del presidente Javier Milei contra Lula y otras instituciones brasileñas.

Mientras persista esa situación, Bitelli no regresará a la Argentina y la embajada permanecerá sin un embajador de carrera, una señal diplomática de máxima desaprobación sin llegar a la ruptura de relaciones.

Una crisis sin antecedentes recientes

La decisión constituye uno de los gestos diplomáticos más severos entre ambos países desde el restablecimiento de la democracia y representa un fuerte deterioro en la relación entre los dos principales socios del Mercosur.

En paralelo, el gobierno brasileño convocó al embajador argentino en Brasil, Daniel Raimondi, para transmitir formalmente su protesta.

El origen del conflicto

La escalada comenzó tras la participación de Milei en un acto político en Brasil, donde respaldó la candidatura presidencial de Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.

Durante esa visita, el mandatario argentino calificó a Lula de “ladrón”, “presidiario” y “basura socialista”. También cuestionó al juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes, a quien dirigió duras descalificaciones.

En Brasil, esas expresiones fueron interpretadas como una injerencia directa en asuntos internos, agravada por haber sido pronunciadas en territorio brasileño y dirigidas tanto contra el presidente como contra integrantes del Poder Judicial.

Lula respondió y endureció su postura

Días después, Lula respondió públicamente durante un acto político en Brasilia.

Sin mencionar directamente a Milei por su nombre, afirmó que no respondería en los mismos términos porque su relación “es de jefe de Estado a jefe de Estado” y remarcó que no permitirá interferencias externas en el proceso electoral brasileño.

Posteriormente, el canciller Mauro Vieira calificó el episodio como “una provocación sin precedentes” en más de dos siglos de relaciones bilaterales y sostuvo que las declaraciones del mandatario argentino constituyen una ofensa a las instituciones democráticas brasileñas.

Milei mantuvo sus críticas

Lejos de moderar el tono, Milei volvió a cuestionar a Lula en entrevistas posteriores, reiterando acusaciones vinculadas a las causas judiciales que enfrentó el presidente brasileño y defendiendo sus declaraciones bajo el argumento de que actúa “en defensa de las ideas de la libertad”.

Esas nuevas manifestaciones terminaron de precipitar la decisión del gobierno brasileño de retirar a su embajador y rebajar el nivel de la representación diplomática.

Un conflicto con impacto económico

La crisis trasciende el plano político. Brasil continúa siendo el principal socio comercial de Argentina y el mayor destino de numerosas exportaciones industriales, especialmente del sector automotor.

Aunque la reducción del rango diplomático no implica la interrupción del comercio ni de los acuerdos vigentes, sí dificulta el diálogo político de alto nivel y agrega incertidumbre en un momento de fuertes desafíos para la integración regional y el funcionamiento del Mercosur.

Por ahora, no existen señales de una pronta normalización. La continuidad de la representación brasileña mediante un encargado de negocios marca un enfriamiento inédito en la relación bilateral y deja abierto un escenario de creciente tensión entre los dos gobiernos.

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Brasil registró el menor número de deforestación de la selva atlántica en 40 años

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La selva atlántica de Brasil, uno de los ecosistemas más biodiversos y también más castigados de América Latina, muestra una paradoja cada vez más evidente: mientras la deforestación alcanzó en 2025 su nivel más bajo en cuatro décadas, la calidad ecológica del bosque sigue deteriorándose por la pérdida sostenida de las áreas más antiguas y biodiversas.

Durante los últimos 30 años, la llamada Mata Atlántica mantuvo una cobertura forestal relativamente estable, con entre 28 y 30 millones de hectáreas de bosque nativo entre 1989 y 2018. Sin embargo, esa aparente estabilidad oculta una transformación profunda: los bosques maduros, con mayor capacidad de captura de carbono y refugio de biodiversidad, fueron reemplazados progresivamente por vegetación joven, de menor complejidad ecológica.

Un estudio publicado en Science Advances reveló que entre 2000 y 2015 la pérdida anual de bosques antiguos osciló entre 220.000 y 80.000 hectáreas, con un mínimo de 76.200 hectáreas en 2015. Actualmente, cerca del 11% de la selva atlántica está compuesta por vegetación joven y un tercio tiene menos de diez años de antigüedad. El fenómeno refleja un “rejuvenecimiento forestal” que, aunque compensa superficie, no reemplaza la riqueza biológica ni los servicios ecosistémicos de los bosques maduros.

El avance de la agricultura intensiva y de las plantaciones comerciales aparece como el principal motor de esta transformación. La expansión de la soja, la caña de azúcar y el café desplazó millones de hectáreas de vegetación nativa. En los últimos 40 años, la Mata Atlántica perdió 2,4 millones de hectáreas, una reducción del 8,1% respecto de 1985. Hoy, apenas conserva el 31% de su vegetación original y cerca de la mitad de la deforestación reciente afecta áreas con más de 40 años de antigüedad, consideradas estratégicas para la biodiversidad y el almacenamiento de carbono.

Aun así, 2025 marcó un punto de inflexión. Según la organización SOS Mata Atlântica, la deforestación cayó a 8.658 hectáreas, el registro más bajo desde 1985 y la primera vez en cuatro décadas que la pérdida anual baja de las 10.000 hectáreas. La disminución fue del 40% respecto de 2024 y fue confirmada por dos sistemas independientes de monitoreo.

Este resultado fue celebrado por organizaciones ambientalistas, que consideran posible avanzar hacia la meta de “deforestación cero” si se sostienen las políticas de control, la presión social y la vigilancia territorial. Sin embargo, advierten que el escenario sigue siendo frágil.

Uno de los principales focos de preocupación es la aprobación del llamado “proyecto de ley de devastación”, una reforma que flexibiliza la legislación ambiental y elimina la necesidad de autorización federal previa para aprobar desmontes, transfiriendo esa competencia a autoridades locales. Aunque el presidente Luiz Inácio Lula da Silva intentó vetar parte de la norma, el Congreso anuló esos vetos y ahora la constitucionalidad de la ley quedó en manos del Supremo Tribunal Federal.

En paralelo, Brasil impulsa una estrategia ambiciosa de restauración ecológica a gran escala. Uno de los principales proyectos busca recuperar 15.000 hectáreas degradadas en el norte del estado de Río de Janeiro, con apoyo del Banco Nacional de Desenvolvimento Econômico e Social. La iniciativa forma parte de la Estrategia Forestal nacional y combina regeneración ambiental con desarrollo económico regional.

Entre 2023 y 2025, este programa movilizó alrededor de 1.400 millones de dólares, con potencial para plantar 280 millones de árboles, generar 70.000 empleos y capturar 54 millones de toneladas de carbono. Además, contempla más de 800 puestos de trabajo directos en viveros, recolección de semillas y mantenimiento forestal, consolidando una lógica donde conservación y economía dejan de presentarse como opuestos.

Como símbolo de esa recuperación, se registró recientemente la reproducción del guacamayo escarlata en la Mata Atlántica por primera vez en casi 200 años. Para las autoridades ambientales, el regreso de esta especie clave en la dispersión de semillas es una señal concreta de que la restauración puede revertir daños históricos.

Brasil logró frenar parte de la destrucción, pero el desafío ya no es solo conservar superficie, sino recuperar calidad ecológica. Porque en los bosques, como en la economía, no todo crecimiento significa desarrollo.

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Lula quiere a un ex gobernador de derecha como vice

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Cuando faltan 11 meses para las elecciones presidenciales brasileñas, el panorama aún no está definido, pero la posibilidad de que el exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva sea candidato parece cada vez más cercana.

El líder del Partido de los Trabajadores (PT) que el pasado 27 de octubre cumplió 76 años de edad viene manteniendo una intensa agenda de contactos en los últimos meses y en los últimos días cobró fuerza la idea de que su compañero de fórmula en una eventual candidatura sea Geraldo Alckmin, perteneciente al centro derechista Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), quien fue gobernador del estado de San Pablo entre 2011 y 2018.

Según informaron medios brasileños, en lo que va del año Lula -quien va primero en todas las encuestas de intención de voto- se reunió con Alckmin al menos en tres ocasiones intentando acercar posiciones para formar una candidatura común. En este sentido en los últimos días trascendió que Lula dijo que Alckmin le caía bien porque “es el único tucano al que le gustan los pobres”. “Tucano” es el término que se utiliza para designar a los integrantes del PSDB, porque el tucán es el símbolo de este sector político.

La alianza además tiene una marcada estrategia, porque el exmandatario y el PT en general no cuentan con un apoyo importante en San Pablo, el distrito electoral más poblado del país, que sí es un reducto en el que Alckmin tiene mucha fuerza.

Alckmin no descarta la posibilidad de concurrir a las elecciones del año que viene como candidato a vicepresidente en una fórmula encabezada por el exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva, lo que supondría algo inédito, ya que uniría a dos viejos rivales políticos.

En los últimos días crecieron los rumores sobre esa posible candidatura, y el 12 de noviembre, en un evento, Alckmin no lo descartó, diciendo que Lula es una opción porque tiene “aprecio por la democracia” y que la decisión no tiene que tomarse “ya”, según recoge el diario Folha de Sao Paulo.

Alckmin fue el principal candidato de la derecha en las elecciones de 2006, cuando Lula fue elegido para su segundo mandato.

Tras centrarse en el Gobierno de Sao Paulo, en 2018 volvió a concurrir como candidato presidencial del PSDB, pero el espacio de la derecha moderada fue superado por la extrema derecha del ahora mandatario Jair Bolsonaro.

Luego de su derrota electoral y el ascenso del actual gobernador de Sao Paulo, Joao Doria, Alckmin, más moderado, quedó arrinconado y ahora pretende dejar el partido, posiblemente afiliándose al Partido Socialista de Brasil (centro-izquierda) o al Partido Social Democrático (PSD), de centro.

La mayoría de analistas políticos ve la posible candidatura Lula-Alckmin como una buena estrategia del líder del Partido de los Trabajadores (PT) de presentarse como una opción moderada y de centro frente a Bolsonaro, para conquistar a los electores indecisos.

Además, un segundo efecto podría ser poner el Gobierno del estado de Sao Paulo en manos de la izquierda, lo que supondría un vuelco histórico.

De momento, Alckmin también suena como posible candidato a gobernador de Sao Paulo y aparece líder en las encuestas, pero si salta al plano nacional el principal beneficiado sería el segundo colocado, el exministro del PT Fernando Haddad.

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