Lula Da Silva

La herencia de Bolsonaro condicionará la gestión de Lula da Silva

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Lula da Silva ha subestimado la herencia recibida, afirmó el ex ministro Mailson da Nóbrega, y esto lo ha llevado a cometer un gran error inicial.

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT) frustró las expectativas de los economistas y del mercado financiero acerca de la evolución de Brasil. Ellos esperaban que el nuevo mandato fuera una repetición del primero. “A partir de las declaraciones más recientes, incluida la parte económica del discurso de toma de posesión, Lula se acerca al período de Dilma (Rousseff)”, lamentó el economista, exministro de Hacienda y socio fundador de Tendências Consultoria, Mailson da Nóbrega.

El desequilibrio fiscal heredado, no cuantificado ni denunciado, aparece en el centro de la escena, y la necesidad de no hacer concesiones innecesarias. En su 1er. mandato presidencial, Lula da Silva sí contempló algunas cuestiones ortodoxas de la economía que, en aquella oportunidad incluyeron la negativa a ‘defaultear’ su deuda pública. Y así ­ logró un reconocimiento duradero, más allá de otros errores.

Es cierto que Maílson Ferreira da Nóbrega fue un fracaso como ministro de Economía de José Sarney (aquellos días en que Juan Sourrouille fracasaba junto a Raúl Alfonsín). Él siempre dijo que el motivo resultó que no pudo lograr que el Congreso le aprobara algunos proyectos de ley. Pero incumplió casi todas sus promesas y la Presidencia Sarney no fue de las más destacadas en Brasil. Sin embargo, como economista él ha logrado reciclarse, su consultora tiene clientes, y el diario Correio Braziliense decidió consultarlo acerca del inicio de la Administración Lula da Silva.

Según da Nóbrega, Lula aún no se da cuenta del desafío que tiene por delante, y que no heredó un país organizado, como el que sí le dejó Fernando Henrique Cardoso (PSDB), en 2003, y no entendió que ahora se enfrenta a un verdadero legado maldito:

Lula recibe un país, como sabemos, con una situación fiscal muy delicada y un crecimiento mediocre. Y su discurso parece señalar que basta haber llegado al gobierno para superar tal transformación y que llega la felicidad.

Al evaluar el paquete de medidas fiscales de R$ 242.700 millones anunciado por el ministro de Hacienda, Fernando Haddad, Mailson destaca que el plan tiene el mérito de intentar reducir la brecha presupuestaria de R$ 231.600 millones prevista para 2023. Sin embargo, por el momento, no había demanda para ello.

La gran expectativa hoy del mercado es el nuevo marco fiscal. Entonces, parece que el anuncio se hizo para dar la impresión de que la agenda económica no se vería perjudicada por los hechos del 8 de enero.

Así él se refirió a los eventos difíciles del intento de golpe de Estado de algunos bolsonaristas.

Pero desconocer la situación fiscal del país y la restricción presupuestaria y no preocuparse por una revisión del gasto obligatorio puede hundir las expectativas sobre Lula da Silva.

Aquí un fragmento de la entrevista de Rosana Hessel a Da Nóbrega:

-Después de dos semanas, ¿cuál es su evaluación de los primeros discursos del presidente Lula y de los ministros?

-Diría que Lula frustró las expectativas de los economistas y del mercado financiero, que esperaban que el nuevo mandato fuera una repetición del primero. En otras palabras, que Lula 3 sería una reproducción de Lula 1. Según las declaraciones más recientes, Lula se acerca al período de Dilma, con visiones intervencionistas muy fuertes y con una percepción equivocada del papel de las empresas estatales en la economía brasileña, tal como si Brasil volviera a las décadas de 1970, 1980, o incluso al período de la era del dinero saliendo de la Tesorería del BNDES (Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social) en el gobierno de Dilma. Aquel fue el período de la nueva matriz económica, el pedaleo, la expansión fiscal y el retorno a visiones proteccionistas en la economía. Lula dijo en su discurso de toma de posesión que no es aceptable importar plataformas petroleras, aviones, microprocesadores. La plataforma petrolera fue una acción desastrosa y fuente de gran corrupción. Insistir en los microprocesadores es el regreso de la política informática del gobierno militar, que fue un fracaso. Y pensar que Brasil es competitivo en la exportación de aviones, eso sólo es cierto si se habla de Embraer.

-Que es una empresa privatizada…

-Embraer es competitiva en aviones ejecutivos y de pasajeros con hasta 150 asientos. Pero aún no ha llegado al punto en que pueda competir con los gr andes aviones de Boeing y Airbus. Lula incluso insinuó la idea de reindustrialización y la mencionó en su discurso, con apoyo del BNDES a costos adecuados. En otras palabras, es el regreso de los subsidios financieros que no toman en cuenta una realidad posterior al primer mandato de Lula: el surgimiento del mercado de capitales como fuente de crédito a largo plazo. BNDES, en ese campo, pierde relevancia, porque el sector privado dialoga mejor con el sector privado a través del mercado de capitales. El BNDES es, por naturaleza, un órgano burocrático.

-En el nuevo formato del equipo económico, volvió el Ministerio de Planificación, separando la planificación de la gestión. ¿No será complicado?

Es una exageración. A menos que el objetivo sea generar más cargos ministeriales, no creo que tenga sentido. El Ministerio de Planificación manejó los últimos 40, 50 años sin ningún problema. Lo correcto fue la vuelta de los Ministerios de Planificación y el Mdic (Ministerio de Fomento, Industria, Comercio y Servicios). Pero esa idea de un Ministerio de Economía paquidérmico, poderoso, no había funcionado bien en el gobierno de Fernando Collor, con la exministra Zélia Cardoso. (Paulo) Guedes tuvo la idea de convertirse en un ministro poderoso, confundió cantidad con calidad y fusionó 5 ministerios en 1. El ministro más poderoso de Brasil fue Delfim Netto, y solo tenía el Ministerio de Hacienda. No puede haber ilusión de que no habrá conflicto entre estas dos carteras. El potencial de conflicto entre Planificación y Finanzas siempre ha existido.

-Pero en el discurso de toma de posesión del Ministro de Planificación, la ministra Simone Tebet señaló que Lula quería opiniones divergentes en el equipo…

-Es interesante cómo se compró esta idea que es bueno tener opiniones divergentes. Esta es una visión completamente errónea, en mi opinión. Las opiniones divergentes importan en el debate público y en el seminario académico. En el gobierno lo que debe prevalecer es la unidad. Entonces, si ya era difícil cuando no había divergencia, la coexistencia de los dos ministerios, imagínense cuando hay divergencia. Su discurso fue correcto. Harán todo lo posible por trabajar juntos para que no haya conflicto, pero es muy difícil que no lo haya.

-¿Le resultará muy difícil a Lula gobernar con una economía que no crece y con un equipo que no está cohesionado?

-Lula parece no haberse dado cuenta del desafío que tiene por delante. Lo recibe un país, como sabemos, con una situación fiscal muy delicada y un crecimiento mediocre. Su discurso (de Lula) parece señalar que basta haber llegado al gobierno para superar tal transformación que llegue la felicidad, habrá dinero para todos, para reequipar a las Fuerzas Armadas, habrá picanha para los pobres. Este discurso un tanto jactancioso del Presidente influyó en el discurso de los ministros que asumieron. Si miramos los discursos, casi todos incluyen recomposición presupuestaria, quejas por el menor Presupuesto. Parece que la gente no se ha dado cuenta de que esa es la pura realidad de Brasil.

Si tienes un tope de gastos y los gastos obligatorios crecen vegetativamente, los gastos discrecionales empiezan a menguar y te empiezas a quedar sin dinero para la ciencia y la tecnología, para la cultura, para las inversiones… Pero los discursos son como si se tratara de una derogación total de se restablecen el límite de gastos y todos los gastos anteriores. Y, en este caso, el país entrará en una trayectoria de deuda pública muy explosiva.

-¿Cuál es el pecado original de Lula en la salida de este gobierno en el área económica?

-Ignorar la situación fiscal del país y la restricción presupuestaria. El discurso de Lula parece sugerir que el Presupuesto es elástico. Que puedes hacer cualquier cosa y no pasará nada. El propio Ministro de la Casa Civil (Rui Costa) dijo que es más importante gastar eficientemente, gastar bien, que obedecer el techo de gasto. ¿Cuál es el mensaje? Si el gasto está bien hecho, puedes hacerlo a tu antojo, sin límite.

-Y no se puede seguir emitiendo títulos de deuda y, al mismo tiempo, criticar al mercado “nervioso”, que financia la deuda pública…

-Este es un error que siempre comete Lula. Él piensa que el Tesoro Nacional le debe a los bancos. No. El Tesoro le debe a aquellas personas que ponen su dinero directamente en fondos de inversión y de pensiones privados, que son los que más bonos del gobierno compran. Si Lula tiene una dimensión adecuada de la grave situación fiscal de Brasil, verá que, de no resol verse, condenará al país a la mediocridad económica, la inflación y las altas tasas de interés y, por lo tanto, perjudicará básicamente a los más pobres. De haber tenido la estatura, habría dado otro discurso inaugural, similar al de Winston Churchill, quien, cuando asumió como primer ministro británico, prometió solo sangre, sudor y lágrimas.

Lula debió advertir a la sociedad que vamos a necesitar medidas duras para recuperar la función del presupuesto público y restaurar la capacidad de inversión del Estado. Un país no puede tener éxito si el gobierno central solo tiene del 5% al 7% del Presupuesto para implementar políticas públicas. Por eso falta dinero para todo. Y si el nuevo gobierno quiere restaurar los niveles de gasto anteriores, la deuda seguirá una trayectoria explosiva.

Yo diría que si el gobierno no obtiene medidas o formulaciones que generen un ejercicio fiscal creíble, estaremos en una situación complicada . Porque esto generará una caída de la confianza, lo que significa una depreciación del tipo de cambio y un aumento de las tasas de interés futuras. Significa menos crecimiento y más inflación. Todo esto afectará más intensamente a las poblaciones más pobres. Y, además, Lula se enfrenta a una situación opuesta a la que describió en 2003.

-¿Y cuál es la salida?

-Las políticas industriales modernas están orientadas a fomentar la innovación. El mercado privado hace el resto. Es necesario hacer reformas profundas, que no se darán en un solo mandato. Es poco probable que el gobierno de Lula revierta significativamente el proceso de desindustrialización. Lo que sí puede hacer es tomar medidas que permitan, a la larga, que la industria sea más competitiva. Afortunadamente hay un proyecto para eso, que son las propuestas de reforma tributaria del Congreso, la PEC 45 (de la Cámara) y la PEC 110 (del Senado), que van en esa dirección. Pero el BNDES no puede volver al papel que jugó en el pasado. No tienes dinero para eso.

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Lula denunció connivencia de la seguridad del palacio presidencial con los manifestantes

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El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, sugirió hoy que hubo connivencia del personal de seguridad del palacio presidencial de Planalto para con los manifestantes que ingresaron allí el domingo, por lo que prometió una “revisión” en el área, mientras las investigaciones por los ataques buscaban avanzar hacia el bloqueo de fondos a financistas del movimiento y sobre la conducta de tres diputados.

La ofensiva de la jornada se desplegó en tres instancias: por un lado, la Abogacía General de la Unión (AGU) pidió congelar bienes de 52 personas físicas y siete personas jurídicas responsables de alquilar colectivos para llevar a los manifestantes; por el otro, la Fiscalía solicitó al Supremo Tribunal Federal (STF, corte suprema) investigar a tres legisladores bolsonaristas, y Lula anunció una “revisión” del personal del Palacio del Planalto tras especular con la “ayuda interna” de parte de militares y policías.

En un desayuno con periodistas, Lula expresó su convicción de que los militantes bolsonaristas tuvieron el domingo “ayuda interna” gracias a la “connivencia” de “muchos” policías y militares que trabajan en edificios públicos, por lo que adelantó una “revisión profunda” de la seguridad de algunas áreas.

“Estoy convencido de que la puerta del Palacio de Planalto fue abierta para que las personas entraran, porque no hay puertas rotas”, dijo el mandatario. “Significa que alguien les facilitó la entrada aquí”, agregó.

Casi 2.000 personas fueron detenidas después de las manifestaciones, y 1.159 permanecían recluidas hoy tras ser interrogadas, de acuerdo con el último parte oficial.

Durante la violenta movilización los manifestantes saquearon oficinas y destruyeron invaluables obras de arte en su arremetida contra los edificios que albergan la Presidencia, el Congreso y la corte suprema, en reclamo de un golpe de estado contra el gobierno de Lula, con apenas una semana de gestión.

“Vamos a investigar con calma para ver qué ocurrió de verdad”, insistió el presidente, y ratificó que su administración buscará “corregir (la situación), para colocar (en los edificios públicos) funcionarios de carrera, de preferencia civiles, o que estaban antes aquí o que fueron suspendidos, para que esto se transforme en un gabinete civil”.

Lula también aprovechó la presencia de la prensa para respaldar al ministro de Defensa, Jose Múcio, tras las críticas de sectores del Partido de los Trabajadores (PT) gobernante y otros afines al Gobierno por supuestamente infravalorar las protestas.

“Él va a continuar siendo mi ministro porque confío en él”, declaró Lula, que advirtió: “Si tuviera que cambiar ministros cada vez que cometen un error sería la mayor rotación de mano de obra de la historia de Brasil”.

Según la prensa brasileña, Lula ya le hizo saber estos días al ministro de Defensa su malestar por la supuesta displicencia que habría mostrado con las protestas que derivaron en el asalto a las sedes de los tres poderes.

El ministro de Justicia, Flavio Dino, manifestó públicamente que confía en que desde Defensa se analice por qué el Gabinete de Seguridad Institucional no actuó como correspondía. “Quiero creer que esa investigación ocurrirá”, manifestó.

En tanto, la AGU pidió congelar bienes por 6.539.100 reales (algo más de 1,2 millones de dólares) de quienes pagaron el alquiler de los transportes y ahora deben “responder por los vandalismos junto con quienes cometieron los hechos violentos”, explicó el Procurador General, Jorge Messias.

La cifra es apenas un valor inicial, en base a las estimaciones de gastos por daños del Senado y de Diputados, y sin contabilizar todavía lo del palacio del Planalto y el Supremo Tribunal Federal.

La lista de eventuales afectados por el bloqueo fue elaborada con el apoyo de la Agencia Nacional de Transporte Terrestre (ANTT).

“La aglomeración de personas con fines no pacíficos solo fue posible gracias a la financiación y las acciones de las personas enumeradas, y cabe señalar que tales personas tenían plena conciencia de que el movimiento podía provocar el hecho como hemos visto, por lo que la responsabilidad civil es una medida que se impone en solidaridad con quienes más daño causaron”, explicó la AGU, según la estatal agencia Brasil.

Por otro lado, la Fiscalía puso el ojo sobre tres legisladores bolsonaristas por “incitar a actos antidemocráticos”, a partir de un pedido en ese sentido de las bancadas parlamentarias de los partidos de los Trabajadores (PT) y Socialismo y Libertad (PSOL).

En un comunicado, el Ministerio Público pidió al STF que investigue a los parlamentarios André Fernandes, Silvia Waiapi, los dos del Partido Liberal (PL) -la formación del expresidente Jair Bolsonaro- y a Clarissa Tércio, del conservador Partido Progresista, informó el portal brasileño de noticias Metropole.

Los tres son sospechosos de “incitar actos de violencia y vandalismo” a través de “publicaciones en redes sociales”.

Dos días antes del ataque del domingo, Fernandes publicó un video en Twitter anunciando el “primer acto contra el gobierno de Lula”, que ocurriría durante el fin de semana, además de una foto de la puerta destrozada de la oficina del juez Alexandre de Moraes.

Tércio, el día del asalto, difundió un video en Instagram en el que azuzaba a los bolsonaristas. “Acabamos de tomar el poder, estamos dentro del Congreso, toda la gente está aquí arriba, esto pasará a la historia, la historia de mis nietos, mis bisnietos”, afirmó en esa red social.

Y Waiapi, una legisladora muy cercana a Bolsonaro, promovió los actos a través de publicaciones en Instagram también el día de la intentona golpista.

“¡La gente toma la Explanada de los Ministerios este domingo! Toma del poder por el pueblo brasileño descontento con el gobierno rojo”.

Aunque algunas publicaciones de ese tenor se repitieron en la semana, esta vez anónimos, la convocatoria para ayer a nuevas manifestaciones fracasó y fueron casi nulas, más allá del enorme refuerzo de la seguridad que dispuso el Gobierno.

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Lula: “Cualquier gesto que vaya en contra de la democracia brasileña será castigado”

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Lula también hizo referencia al expresidente Jair Bolsonaro, a quien criticó por no haber reconocido su derrota en las elecciones de octubre de 2022

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, agradeció este miércoles al Congreso por la aprobación del decreto que permitió la intervención federal de las fuerzas de seguridad en Brasilia y consideró que el ataque que se registró el domingo en las sedes de los tres poderes del Estado fue protagonizado por “un grupo de locos que todavía no entendieron que las elecciones de 2022 terminaron”. 

“Lo que pasó aquí (en Brasilia) ni siquiera me gustaría pensar en un golpe, me gustaría pensar en algo menor, tal vez un grupo de locos que todavía no entendieron que la elección terminó, que todavía no quieren aceptar que la urna electrónica es posiblemente el modelo electoral más perfecto que tenemos en todos los países del mundo”, dijo Lula, citado por la cadena O Globo, al recibir en el Palacio del Planalto al presidente de la Cámara de los Diputados, Arthur Lira, y al vicepresidente del Senado, Veneziano Vital do Rêgo entre otros legisladores. 

Al agradecer a los congresistas la aprobación del decreto de intervención en la seguridad del Distrito Federal (DF), el líder del partido de los Trabajadores (PT) subrayó que la medida demuestra que las personas que no quieran respetar las leyes y la Constitución serán sancionadas. 

“Cualquier gesto que vaya en contra de la democracia brasileña será castigado dentro de lo que la ley permite que sea castigado. Todos, todos tendrán derecho a defenderse, todos tendrán derecho a probar su inocencia, pero todos serán castigados”, expresó.

En la reunión, Lula también hizo referencia al expresidente Jair Bolsonaro, a quien criticó por no haber reconocido su derrota en las elecciones de octubre de 2022.

“Lamentablemente el presidente que dejó el poder no quiere admitir la derrota. Aún hoy vi declaraciones de él no reconociendo la derrota. Solo puedo considerar que son un grupo de locos, gente con poco sentido del ridículo”, afirmó. 

Asimismo, recordó que el Partido Liberal (PL) de Bolsonaro presentó una denuncia en la Justicia por las supuestas fallas de seguridad de las urnas, pero sola en la segunda vuelta, lo que le valió una multa por actuación irregular. 

“Ya fueron a la justicia y la corte dijo cuál fue el resultado electoral y ya desestimó su proceso e incluso condenó al partido que presentó la pregunta a pagar una multa enorme del fondo del partido”, agregó Lula durante la reunión. 

La reunión tuvo lugar un día después de que el Senado aprobara la intervención de las fuerzas federales en Brasilia, según el decreto firmado previamente por Lula, que necesitaba el visto bueno de diputados y senadores. 

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Lula recibió a Alberto Fernández y propusieron “institucionalizar” el vínculo comercial entre los países

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El presidente Alberto Fernández abogó hoy por “institucionalizar” el vínculo entre Argentina y Brasil, después de reunirse en Brasilia con el flamante mandatario de ese país, Luiz Inácio Lula Da Silva; apostó por relanzar la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y confirmó que recibirá a su par brasileño el 23 de enero en Buenos Aires para avanzar en “acciones concretas”.

“Hemos decidido volver a poner en marcha el vínculo entre Argentina y Brasil con toda la fuerza que ese vínculo debe tener. Los dos estamos de acuerdo en institucionalizar ese vínculo del mejor modo”, dijo Fernández, al terminar la reunión, en conferencia de prensa en Brasilia.

El mandatario calificó el encuentro de “extraordinario” y expresó que “Brasil y Argentina son países indisolublemente unidos y ningún momento político puede perturbarlo”.

El mandatario se refirió tanto al regreso de Lula como presidente de Brasil, así como a la relación entre los dos países y su rol en la integración regional.

“En lo personal, es una enorme alegría, creo que el pueblo de Brasil le ha dado a Lula la reivindicación que merecía y estoy feliz de estar acá presente y poder vivirlo”, evocó.

Fernández recordó que “en los últimos cuatro años se hizo más difícil” la relación, sin nombrar al expresidente Jair Bolsonaro, pero destacó que, ahora, ambos mandatarios coincidieron en “la necesidad de darle a ese vínculo la trascendencia que tiene”.

El encuentro inició minutos después de las 12 en el palacio de Itamaraty, sede de la cancillería brasileña, en Brasilia.

El mandatario argentino confirmó que recibirá a su par brasileño en Buenos Aires el 23, y un día después ambos participarán de la Celac, de la cual Fernández ejerce la presidencia pro témpore.

“Allí lo recibiré ya como presidente y esperamos poder avanzar en todo lo que hemos conversado hoy, ya tomando decisiones y acciones concretas”, expresó.

“Hablamos también de la región, los dos estamos convencidos de que el mundo ha cambiado, que las regiones tienen un nuevo rol para cumplir dentro de la globalización”, aseveró.

Fernández le comentó a Lula que ayer escuchó con atención su primer discurso como presidente, al que calificó de “realista”.

“Comparto el deseo de volver unir a América Latina en un espacio común. Los dos advertimos que la Celac ha venido a suplir eso, pero que no ha logrado la institucionalidad que merece”, insistió.

Sobre el rol que ocupará el presidente brasileño para la región, Fernández consideró que Lula “es un líder regional y que le va a dar un impulso a América Latina en el mundo”.

“La ausencia de Brasil en los foros internacionales fue muy evidente y es algo que no nos podemos permitir porque es un país demasiado importante en la región como para estar ausente”, dijo y aseguró quem con el nuevo presidente, el país sudamericano simboliza su regreso al tablero global.

Fernández ingresó a la reunión con Lula luego de que el mandatario brasileño se reuniera con el rey de España, Felipe VI, y el presidente de Bolivia, Luis Arce; y a su salida, fue el turno del jefe del Ejecutivo de chileno, Gabriel Boric.

En total fueron 16 reuniones con representantes de delegaciones extranjeras.

Si bien estaba previsto que las reuniones fueran de media hora, el Presidente argentino ingresó a las 12 y salió cerca de las 12.45.

En tanto, Da Silva publicó una foto en sus redes social junto a su par argentino y expresó: “Recibí a mi amigo Alberto Fernández, que me felicitó por la asunción y yo pude felicitarlo por la victoria de Argentina en la Copa del Mundo. Retomamos el diálogo y la amistad con nuestro mayor vecino, uno de los principales socios de Brasil en mundo”.

Fernández había llegado ayer a Brasilia para participar de la toma de posesión de mando de su par brasileño; primero estuvo en el Congreso, donde Lula firmó el libro de actas como presidente, y luego participó de un coctel para las delegaciones extranjeras en Itamaraty.

Tras la jura del gabinete de Lula, el ministro de Economía, Fernándo Haddad, había anticipado a Télam que el país va a “retomar la integración con Argentina, la integración fue interrumpida”.

Y agregó: “Lula tiene una obsesión con este tema del Mercosur, es un alivio para la región que vamos a estar unidos”.

En el mismo sentido se había expresado el Canciller braisleño, Mauro Viera, en declaraciones a la prensa difundidas ayer.

“Separados, perdemos fuerza, perdemos impulso. Juntos, sobre todo las dos grandes economías, Brasil y Argentina, juntas con Uruguay, Paraguay y en breve, Bolivia, tiene más peso, más volumen para negociar con otros países. El Mercosur evidentemente será una pieza central de nuestra política regional”, dijo el ministro de Relaciones Exteriores de Lula.

La llegada por tercera vez del exlíder sindical al Planalto fue uno de los platos fuertes de la agenda internacional 2023 de Fernández, y que continuará con la cumbre de la Celac el 24 de enero en Buenos Aires.

La mayor expectativa sobre el encuentro en la capital argentina está puesta en el regreso de Brasil a ese bloque, del que había sido excluido por decisión de Bolsonaro, y que contará con la presencia de Lula en lo que será su primer viaje al exterior.

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En qué contexto asumió Lula da Silva su nueva presidencia en Brasil

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Marcelo Bermolén, especialista en acceso a la información pública y transparencia electora, profesor de la Escuela de Gobierno y director del Observatorio de Calidad Institucional de la Universidad Austral, analiza el contexto en el que Luiz Inácio Lula da Silva asume la presidencia de Brasil este próximo domingo 1 de enero.

El viejo adagio de “año nuevo, vida nueva” se aplica como nunca antes para el gigante de Sudamérica. ¿Habrá una nueva vida para Brasil con Lula?

Compartimos una serie de consideraciones de Marcelo Bermolén.

Lula asume en un contexto convulsionado, con detenciones por acciones terroristas, manifestaciones de preocupación por posibles atentados a la vida de ambos presidentes (el saliente y el entrante), la prohibición temporal -ordenada por el Tribunal Supremo Federal- de usar armas en el distrito federal (sede de la ceremonia), una sociedad radicalizada y la posibilidad de decretar como una de las primeras medidas de gobierno el “estado de defensa” para garantizar la paz social, medida que la constitución brasileña avala en circunstancias especiales y por el plazo limitado de 30 días (prorrogable por única vez).
Será una asunción más, como sucedió en Argentina en 2015, en la que el presidente saliente no le transmite los atributos del poder al entrante. Bolsonaro no estará en el traspaso de mando y eso deber ser leído como un símbolo de la confrontación y la polarización con la que inicia su gobierno Ignacio Lula da Silva.

Lula asume uno de los retos más difíciles de su vida política y la presidencia más compleja por delante en términos de gobernabilidad. Un mandato que empieza con cierta debilidad, aunque él intente dar muestras de fortaleza.

La verdadera pregunta es ¿podrá Lula solo? Con casi medio electorado en contra, cuestionamientos al resultado electoral y un Brasil empobrecido, la respuesta es que no. Lula ha tomado en cuenta esto y al anunciar su nuevo gabinete ha forzado la incorporación de personalidades de diferentes extractos ideológicos, tanto de derecha y de izquierda, como de centro.

Esa estrategia tiene como eje la idea de Lula de ampliar su base dentro del Congreso. Un Congreso que le es adverso, en el que no tiene mayorías ni en el Senado ni en la Cámara de Diputados. Intenta, de este modo, sumar aliados en el Poder Ejecutivo que le permiten añadir y tejer alianzas en el Legislativo.

Un gabinete que tiene algunos hitos, en el sentido de que reúne 11 mujeres ministras, entre las que se destacan: Marina Silva (ex candidata presidencial) a cargo del Ministerio de Medio Ambiente, Simone Tebet (tercera en la reciente elección y referente del MDB) incorporada al Ministerio de Planificación, y Sonia Guajajara en el nuevo “Ministerio de Pueblos Indígenas”.

Lo cierto es que, Lula diseñó un gabinete con 37 ministerios, lo que significa una superestructura, y un reparto de espacios de poder a la alianza electoral que lo llevó a este nuevo mandato. Esa conformación es -por sí misma- todo un desafío porque, probablemente, esos entornos de poder se convierten en cajas que serán manejadas por personas muy disímiles y que podrían no responderle al presidente con verticalidad. Será un gabinete muy heterogéneo y esta creación y expansión de ministerios -y de burocracia-, podría ser un talón de Aquiles para Lula.

Será todo una prueba para Lula tener que resistir, nada más y nada menos, que a la figura de Jair Bolsonaro, quien obtuvo 58 millones de votos del pueblo brasileño. La gran pregunta es: ¿será el líder de la oposición? ¿Le responderán las fuerzas de derecha reconociéndolo como su líder? ¿O terminarán negociando con Lula que es el actor y el factor de poder?

Bolsonaro dejará Brasil, al menos por tres meses en una suerte de “exilio”. Una posibilidad es que apueste a que el romance de Lula con la sociedad brasileña (o medio romance teniendo en cuenta los resultados) se termine en esos primeros 100 días de gobierno y que la “luna de miel” por su tercera presidencia se diluya. Reapareciendo como el único y verdadero oponente. Otra, es que Bolsonaro deja el país por temor a una persecución judicial y una posible detención.

El verdadero desafío para Lula es tener que lidiar con demasiados frentes abiertos. Sea para lograr acuerdos dentro de su alianza, obtener concesiones opositoras para evitar confrontaciones, construir acuerdos dentro del Congreso y con los gobernadores, requerirá de fondos y presupuestos en un Brasil empobrecido y tensionado. En ese contexto deberá hacer frente a los mayores retos sociales y políticos.

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