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Lula fustiga al FMI por “asfixiar” a la economía de la Argentina

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El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, fustigó hoy al Fondo Monetario Internacional por “asfixiar” a la economía de Argentina a raíz de la exigencias requeridas para cumplir con las obligaciones de la deuda externa, durante un discurso en el Nuevo Banco de Desarrollo, el banco de fomento de los Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).

“No se puede estar asfixiando a los países como está haciendo ahora a la Argentina con el FMI y como hacían con Brasil y otros países”, aseguró Lula al celebrar la asunción de la expresidenta Dilma Rousseff al frente del NDB.

Lula defendió el comercio y la financiación en monedas locales sin el uso del dólar y reivindicó al NDB como forma de independendizarse de las “amarras” de los organismos de financiamiento tradicionales, en referencia al FMI y el Banco Mundial.

“Ningún gobernante puede gobernar con un cuchillo en la garganta por el hecho de que el país sea un deudor. Los bancos multilaterales deberían poner tolerancia en cada renovación de acuerdos. El sueño de crear los Brics era crear un instrumendo de desarrollo”, aseguró Lula en la sede del banco de fomento del sur del global, ubicado en Shangai. en el primer día de su gira por China.

Además, criticó la forma en la cual los países se endeudaron apenas para cubrir la cuenta financiera y no destinar préstamos del FMI o de bancos privados para motorizar el desarrollo o la infraestructura.

“Todos los países pueden endeudarse, claro. Pero para hacer obras, activos que antes no había, para tener más capacidad de producción. Ese mundo queremos ver a partir de ahora, no el mundo de quienes piensan que los genios que opinan de economía y después quieren que el Estado salve a la quiebra de los bancos”, aseguró.

Lula citó el caso de la quiebra de Lehman Brothers en 2008 en Estados Unidos y la reciente crisis del banco suizo Credit Suisse. “Daban lecciones de sabiduría y Suiza tuvo que colocar el 8% de su PBI para salvar a los bancos privados”, fustigó el exlíder metalúrgico.

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Lula anuncia cumbre del grupo BIC con Indonesia y Congo sobre selvas tropicales

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El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, anunció la realización de la primera cumbre de presidentes del grupo BIC (Brasil, Indonesia y República Democrática del Congo) para conformar un pacto entre los países con las mayores reservas tropicales del planeta, en el marco de las políticas del sur global contra el cambio climático.

“Ahora, con el tema climático, el potencial de negociación de Brasil ha aumentado mucho. Todos quieren hablar con Brasil de clima”, aseguró el líder del Partido de los Trabajadores anoche, en el programa Voz do Brasil, del sistema de medios públicos, y reveló que en junio se realizará la primera cumbre de presidentes de la nueva alianza ambiental en la ciudad Kinshasa, la capital de República Democrática del Congo.

Lula aclaró que pretende invitar a los países sudamericanos que comparten la selva amazónica a la cumbre en la República Democrática del Congo.

“La Amazonia no es solo nuestra, es de los otros países sudamericanos también, y tiene un potencial extraordinario”, aseguró Lula, cuyo país posee el 60% de la selva sudamericana.

El mandatario defendió que la región debe generar recursos sostenibles para el bienestar de su población y que no debe ser tratada como un “santuario”, tras fustigar la política del gobierno de su antecesor Jair Bolsonaro, durante cuyo mandato se registraron los mayores avances del agronegocio y de la minería ilegal sobre las tierras indígenas.

“En junio tengo un compromiso con el Congo, que está invitando a Brasil y a Indonesia a realizar un gran encuentro entre los tres países que tienen las selvas tropicales más grandes”, dijo.

El presidente aseguró que Brasil está abierto a la investigación científica mundial en la Amazonia para generar industrias innovadoras que generen riqueza a las más de 25 millones de personas que viven en las ciudades comprendidas en la región.

La creación de la alianza había sido anunciada durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP27), celebrada en Egipto el año pasado, y a la que asistió Lula, entonces presidente electo.

Durante la campaña electoral en 2022, la actual ministra de Medio Ambiente y Clima, Marina Silva, había anunciado la conformación del grupo BIC para que las naciones del sur tengan capacidad de negociación de compensaciones climáticas con los países desarrollados en los foros internacionales.

El objetivo de la coalición, según el gobierno brasileño, es valorizar la biodiversidad de los países y promover una remuneración justa por los servicios proporcionados por las tres naciones, especialmente a través de créditos de carbono de los bosques nativos.

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¿Será Lula el salvador medioambiental de Brasil?

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Escribe Meghie Rodrigues , Diálogo Chino. Cuando el 30 de octubre de 2022 se confirmó la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, científicos y ecologistas respiraron aliviados tras los cuatro destructivos años de gobierno de Jair Bolsonaro. Quince días después, y meses antes incluso de jurar el cargo, Lula ya estaba de camino a la cumbre del clima COP27 en Egipto para anunciar que “Brasil ha vuelto” a la escena medioambiental mundial.

Lula, que fue presidente de Brasil entre 2003 y 2010, había prometido en repetidas ocasiones durante la campaña que retomaría el diálogo con países de todo el mundo, además de liderar la lucha contra la deforestación y renovar la inversión en políticas medioambientales. Estos esfuerzos son urgentemente necesarios tras la presidencia de Jair Bolsonaro, dijo Suely Araújo, especialista en políticas públicas del Observatorio del Clima (Observatório do Clima), una red climática brasileña sin ánimo de lucro.

“La situación que deja el gobierno de Bolsonaro, especialmente en la Amazonía, es de caos y ausencia del Estado”, dijo Araújo a Diálogo Chino. “Los organismos ambientales han sido deslegitimados y desmovilizados. Se han paralizado varias políticas públicas. Se necesita una reconstrucción completa”.

Vista aérea de la extracción de oro en la carretera Transgarimpeira, estado de Pará, en agosto de 2022. Los incendios arrasan la selva para dejar paso al avance de actividades económicas (Imagen: Flávia Milhorance / Diálogo Chino)

En sus dos primeros meses de mandato, Lula ha reanudado los proyectos y la financiación destinados a impulsar el desarrollo sostenible, y ha elegido para altos cargos ministeriales a dirigentes reconocidos por su trayectoria medioambiental. Se destacan los nombramientos de Marina Silva al frente del Ministerio de Medioambiente —cargo que ocupó de 2003 a 2008 durante el anterior gobierno de Lula— y el de Sonia Guajajara como la primera Ministra de Pueblos Indígenas del país.

Sin embargo, el gobierno de Lula también ha hecho anuncios que han puesto en alerta a los ecologistas, remontándose a las estrategias de crecimiento en las que se basó en sus anteriores mandatos, como las controvertidas inversiones en energía e infraestructuras. Entonces, ¿hasta qué punto son realistas los planes y promesas medioambientales del nuevo gobierno de Lula?

Lula anuncia grandes medidas en materia de ambiente

En su inicio, el gobierno de Lula tendrá que revisar o revocar varias leyes y decretos promulgados durante la era Bolsonaro que han debilitado la gobernanza ambiental de Brasil, explicó Suely Araújo. Un informe del Instituto Talanoa, una organización brasileña de política climática, destacó 401 leyes promulgadas por la administración anterior en varios sectores —incluyendo energía, biodiversidad y agronegocios— que sugirió deberían ser revisadas por el gobierno federal.

La toma de posesión de Lula como presidente de Brasil, en Brasilia, el 1 de enero de 2023 (Imagen: Ana Pessoa / Mídia Ninja / CC BY-NC)

El 1 de enero, el mismo día de su toma de posesión, Lula firmó un paquete de medidas para hacer frente a algunos de estos actos. El presidente revocó un decreto de 2022 que fomentaba la minería a pequeña escala en la Amazonía, lo que se consideraba que había favorecido la minería ilegal. También se relanzó el Plan de Acción para la Prevención y el Control de la Deforestación en la Amazonía Legal (PPCDAm). Creado en 2004, durante la primera etapa de Marina Silva como ministra de Medioambiente, el PPCDam ayudó a reducir la deforestación en la selva amazónica en un 83% entre 2004 y 2012.

Tras su suspensión durante el gobierno de Bolsonaro, Lula también impulsó la reactivación del Fondo Amazonía, un mecanismo de apoyo a acciones de prevención, monitoreo y combate a la deforestación en la selva, financiado por países desarrollados como Noruega y Alemania. En febrero, Estados Unidos, Francia, España y la Unión Europea expresaron su interés en contribuir al fondo.

Además, el gobierno de Lula declaró el estado de emergencia para el pueblo Yanomami, un grupo indígena amazónico que se enfrenta a una crisis humanitaria provocada por la invasión de miles de mineros ilegales en su territorio. El 20 de febrero, un grupo de trabajo ya había prestado más de 5.000 servicios médicos al grupo.

El 27 de febrero, las autoridades visitaron el valle del Javari, también en la Amazonía, donde el año pasado fueron asesinados el activista indígena Bruno Pereira y el periodista británico Dom Phillips. Aunque la investigación del crimen está casi concluida, los líderes indígenas piden una mayor intervención del Estado en la región para combatir las amenazas a las que se enfrentan, y para contrarrestar las actividades ilegales que las dos víctimas habían intentado denunciar y prevenir. “No tenemos seguridad en nuestra propia tierra”, afirmó Paulo Marubo, coordinador de la asociación indígena Univaja, en una reciente conferencia de prensa.

Durante la visita, la ministra de Pueblos Indígenas, Sonia Guajajara, anunció la creación de un comité permanente para la protección de la región del Valle del Javari, que reunirá a organismos y ministerios gubernamentales, fuerzas policiales y Univaja. “Tenemos que poner fin a este ciclo de violencia en todos los territorios indígenas”, afirmó.

Señales verdes prometedoras, pero con algunas polémicas

A pesar de los primeros indicios alentadores, algunas propuestas de la nueva administración aún pueden ser motivo de preocupación para ecologistas y activistas sociales. El gobierno de Lula tiene previsto realizar inversiones por el valor de 1.700 millones de reales (325 millones de dólares) en obras viales y ferroviarias en todo el país en el primer semestre de 2023. Entre ellas se encuentra el polémico Ferrogrão, una línea ferroviaria que transportará la producción de soja desde el centro de la Amazonía hasta la costa, y desde allí a mercados internacionales como China.

Una de las medidas que más polémica ha generado en las primeras semanas del nuevo gobierno ha sido la potencial financiación de un tramo de un gasoducto en el centro de Argentina, destinado a transportar gas de esquisto (o gas shale) desde la reserva de Vaca Muerta en el sur del país, que podría permitir la exportación de gas a Brasil. Durante una visita a Buenos Aires en enero, su primer viaje al extranjero desde que asumió el cargo, Lula señaló que “creará las condiciones” para que el banco estatal de desarrollo brasileño BNDES apoye el proyecto, cuya financiación se estima en 690 millones de dólares.

La extracción de gas en Vaca Muerta se lleva a cabo mediante fracturación hidráulica, o frackinguna técnica muy criticada por los ecologistas y prohibida en Francia, Alemania y el Reino Unido, entre otros países. El método “fractura” el esquisto arcilloso con una mezcla de agua, arena, disolventes y otros productos químicos, bombeados al subsuelo mediante chorros de alta presión. Estos chorros desprenden el gas de la roca y permiten extraerlo. Pero la mezcla contiene sustancias muy tóxicas, incluso cancerígenas, que pueden contaminar las aguas subterráneas. Dado su impacto geológico, el método de extracción también puede provocar terremotos.

El pueblo indígena mapuche de la provincia argentina de Neuquén, donde se encuentra Vaca Muerta, ha experimentado estos problemas de primera mano. Al menos 14 pozos de exploración han sido excavados en sus tierras, y han protestado contra la contaminación de sus aguas. Más allá de los impactos socioambientales en la región, y de las dudas que pueda arrojar sobre las credenciales ecológicas de Lula, la explotación de Vaca Muerta pone en entredicho los propios compromisos climáticos de Argentina.

Tras las reacciones al anuncio, el ministro de Hacienda de Brasil, Fernando Haddad, declaró posteriormente que el gasoducto de Vaca Muerta no requeriría recursos del BNDES. Una declaración del banco dada a Diálogo Chino dijo que, hasta el momento, “no hay demanda ni previsión, por parte del BNDES, de financiar proyectos de servicios de infraestructura en el exterior”.

¿Una nueva era de desarrollo?

Los grandes proyectos energéticos y de infraestructuras estaban en el ADN del primer gobierno Lula. Entre 2003 y 2010, la capacidad de generación de energía del país creció un 25%, terminando la década con 27.900 megavatios más de energía, en comparación con 2002. Durante este período, los programas de obras públicas construyeron o iniciaron la construcción de algunas de las mayores centrales hidroeléctricas del mundo, más de 20.000 km de líneas de transmisión, más de 6.000 km de carreteras y 909 km de ferrocarriles.

La inversión pública en infraestructura fue uno de los pilares del modelo de desarrollo durante las últimas dos décadas, impregnando no sólo la primera era Lula, sino también el mandato de su sucesora Dilma Rousseff (2011-2016) y otros gobiernos latinoamericanos de la llamada “marea rosa“. Hoy, muchos de estos proyectos, como la central hidroeléctrica de Belo Monte, en el estado de Pará, se consideran obsoletos, con impactos socioambientales y costos financieros que eclipsan las obras.

Otro pilar del modelo fue la financiación subvencionada por los bancos públicos para estimular al sector privado. Hubo incentivos directos, con programas de apoyo financiero a la agroindustria y la minería, e indirectos, mediante proyectos de construcción estatales, o privados con préstamos estatales, que facilitaron el flujo de productos básicos como la soja y la carne vacuna.

Aunque Lula haya “incorporado la sostenibilidad” a sus discursos, no debe renunciar a la estrategia que marcó sus dos primeros mandatos, opina Daniel Neri, profesor del Instituto Federal de Educación, Ciencia y Tecnología de Minas Gerais.

Neri investiga los conflictos socioambientales del Cuadrilátero de Hierro, región del estado de Minas Gerais donde se extraen muchos de los minerales del país, como oro, diamantes y mineral de hierro. Le preocupa el nombramiento de Alexandre Silveira, cuya carrera política ha sido financiada por empresas mineras, para dirigir el Ministerio de Minas y Energía. Según el profesor, Silveira “no parece dispuesto en modo alguno” a imponer controles a la exploración minera para proteger el medioambiente.

También es probable que Lula se encuentre con una política interna más hostil que en sus primeros mandatos, afirmó Jamile Coleti, profesora de desarrollo económico de la Universidad Estatal de Minas Gerais. El abismo que se ha profundizado entre progresistas y conservadores, ilustrado por los ataques a edificios gubernamentales en Brasilia en enero, podría reducir la capacidad del gobierno de Lula para hacer avanzar las políticas medioambientales.

“La mayor dificultad del presidente Lula será construir alianzas políticas”, dijo Coleti, añadiendo que será un gran desafío pasar directamente de “un gobierno de extrema derecha” a una administración de izquierda.

Lula ha declarado en varias ocasiones que su misión es unir a un país dividido. Marina Silva, por su parte, se ha empeñado en promover la posibilidad de conciliar el desarrollo con la conservación. En el Foro Económico Mundial celebrado en Suiza el pasado mes de enero, la Ministra de Medioambiente subrayó que la agenda medioambiental del Gobierno será “transversal” y estará presente en sus políticas de energía, transporte, industria y agroindustria. “Podemos triplicar la producción agrícola de Brasil sin tener que talar un solo árbol”, afirmó Silva en el evento en Davos.

La ministra de Medioambiente de Brasil, Marina Silva, en el Foro Económico Mundial en enero de 2023 (Imagen: Sandra Blaser / Foro Económico Mundial / CC BY-NC-SA)


Acercamiento a China

La elección de Silva para volver a dirigir el ministerio fue bien recibida por China, afirmó Leila Ferreira, profesora e investigadora del Centro de Estudios e Investigaciones Ambientales de la Universidad Estatal de Campinas (Unicamp). Desde hace más de una década, China sigue siendo el principal socio comercial y el mayor mercado de exportación de Brasil, y la expectativa es que ambos estrechen sus relaciones bilaterales.

“Ahora, con el gobierno de Lula dando prioridad a las cuestiones medioambientales, estoy absolutamente segura de que la conversación entre ambos países será beneficiosa”, afirmó Ferreira, especialista en políticas y relaciones medioambientales entre China y Brasil. China, dijo, “está mucho más interesada en asociarse con Brasil en el liderazgo medioambiental que con Estados Unidos”, dadas las tensiones geopolíticas entre las dos mayores economías.

La visita de Lula a Beijing, prevista para finales de marzo, en la que se reunirá con su homólogo chino, Xi Jinping, dará más pistas sobre el rumbo de la relación chino-brasileña. Es probable que el comercio y las infraestructuras ocupen un lugar destacado en la agenda, y el vicepresidente de Lula, Geraldo Alckmin, destacó recientemente el potencial de las inversiones chinas en energías renovables e hidrógeno verde, entre otros sectores. Al parecer, la diplomacia brasileña también se centrará en intentar reforzar el papel de los BRICS, el grupo que también incluye a Rusia, India, China y Sudáfrica.

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La relación comercial de Argentina con Brasil: ¿un amor no correspondido?

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Desde los albores del Tratado de Asunción a inicios de la última década del siglo XX, hecho que tiempo después diera a luz al Mercado Común del Sur (MERCOSUR), las relaciones comerciales[1] entre Argentina y Brasil han transitado un largo recorrido de profundización y, con sus luces y sombras, de integración comercial. Dicho impulso generó que el intercambio comercial (medido en moneda constante) pegara un salto entre 1993 y 1997 (previo al contagio de la crisis asiática en Brasil en 1998-99 y la crisis argentina de inicios de los 2000), acumulando un crecimiento del 75%. 

Desde un punto de vista local, la relevancia de Brasil es incuestionable. Es nuestro principal socio comercial y primer destino de nuestras exportaciones desde hace no menos de veinte años. Además, es al país al que mayor colocación de Manufacturas de Origen Industrial (MOI) logramos realizar, concentrando en promedio cerca del 40% del total exportado por este rubro durante la última década. 

No obstante, como veremos más adelante, la profundización de las relaciones comerciales ha instaurado una dinámica deficitaria para la balanza comercial argentina: desde inicios del presente siglo, en sólo seis años hemos logrado un superávit comercial con el Gigante Sudamericano. 

Esta realidad “perversa” (déficit comercial crónico con el principal destino de nuestras exportaciones y mayor socio comercial) tiene lugar actualmente en un escenario signado por la escasez de reservas, con un año que involucrará pagos netos al FMI y una aguda merma del ingreso de divisas comerciales producto de la sequía. En este marco, el Gobierno -al calor de la afinidad con la nueva gestión de Lula- y la opinión pública desempolvaron en los últimos meses el antiguo proyecto de una moneda común entre ambos países, a lo que se sumaron entendimientos entre los países asociados a la posibilidad de un swap, la provisión de energía eléctrica y medidas para utilizar las monedas locales en el intercambio comercial bilateral, entre otros, buscando obtener aire en el frente de las divisas y financiamiento para el segundo tramo del Gasoducto NK.  

En este marco, cabe realizarse las siguientes preguntas: ¿qué explica el déficit comercial crónico de Argentina con Brasil? ¿cuáles son los incentivos de Brasil de compartir instrumentos que beneficien a Argentina? ¿qué impacto esperamos para 2023? 

Sobre incentivos y dinámicas de intercambio: el punto de vista de Brasil 

El sector externo brasileño ha sido uno de los más dinámicos de la región. En promedio, durante el período 2010-2021, las exportaciones del país vecino crecieron al ritmo del 6,5% promedio anual, ubicándose por encima del crecimiento mundial (5,5%) y del flojo desempeño de la economía nacional (4,1%).  

Sin embargo, este buen desempeño no tuvo como aliado a la Argentina, que fue el país que mayor participación perdió entre los años 2010 y 2022. Al observar el flujo comercial (importaciones + exportaciones) brasileño, la abrupta caída del peso de la economía nacional se encuentra explicada por la irrupción de China y su profundización como principal socio comercial. Como resultado, mientras perdimos 4 p.p. – la mayor caída entre los más de 200 países – la ganancia del gigante asiático fue de 10 p.p., siendo así la de mayor crecimiento. Resultado similar ocurre si se observa la participación nacional en las exportaciones brasileras, que durante el mismo período se redujeron 4,6 p.p., pasando de 9,2% a 4,6%. 

De hecho, luego del mencionado impulso de las relaciones en la década de los 90´, se registran dos etapas posteriores bien diferenciadas en el vínculo. Durante el período 2003-11 se verificó una notable expansión, con un crecimiento promedio anual del 17%, para luego registrar un quiebre y caer durante la etapa 2012-21 a un ritmo anual promedio del 5%. De todas maneras, la alicaída relación entre ambos aún no es suficiente para sacarnos de la terna de los principales aliados comerciales, ubicándonos en el tercer lugar detrás de China y Estados Unidos, denotando la relevancia que aún prevalece en el vínculo. 

Asimismo, un factor a señalar es la matriz en la que se desenvuelven dichas relaciones. Tomando como referencia el año 2022, mientras las colocaciones brasileñas hacia Argentina fueron en más de un 80% explicadas por las MOI, la proporción de MOI exportadas por Brasil al resto del mundo (excluyendo Arg.) fue de menos del 25%. Todo esto en un escenario de pérdida de dinamismo de la actividad industrial brasilera (-0,7% en 2022), registrando un descenso del 16% desde el último pico en 2013, sin lograr aún retornar a los niveles de actividad de la prepandemia (-1,3% vs 2019). Como correlato, la participación de las MOI en las exportaciones del país durante 2022 (27%) se encontró en los niveles más bajos desde 2009 (38%).  

Por otra parte, la balanza comercial superavitaria de Brasil con Argentina se explica por las exportaciones de MOI. Los resultados comerciales por grandes rubros (exportaciones – importaciones) en 2022 arrojaron que Productos Primarios, Combustibles y MOA implicaron un déficit comercial para Brasil de cerca de USD 3.400 MPor su parte,el superávit de las MOI contribuyó a un ingreso de aproximadamente USD 5.000 M y, muy por detrás, minerales aportó USD 725 M netos.

En concreto, el intercambio comercial con Argentina es motivado por las MOI y la relación con el resto del mundo es explicada por las materias primas. De este modo, durante 2022 Argentina se ubicó en el segundo lugar de destino de las MOI, quedando detrás de Estados Unidos, destino que nos desplazó del primer lugar desde 2014.  

La Industria Automotriz es el factor principal a la hora de explicar la composición de las MOI. Como es de esperarse, los primeros cuatro productos brasileños exportados hacia Argentina durante el 2022 estuvieron relacionados a dicha industria[2], en la cual se registra una complementariedad productiva e integración vertical, con un Brasil más especializado en las fases iniciales de la producción -las autopartes explicaron el 57% de esta industria en las exportaciones hacia nuestro mercado durante 2022- y Argentina en las etapas finales de la misma, lo que explica el déficit comercial crónico de la Argentina. A pesar de ello, el sector no ha estado exento de las transformaciones del comercio regional derivados del emergente chino. En particular, las exportaciones nacionales de autopartes se han visto postergadas: durante los últimos doce años, las ventas nacionales de las mismas hacia Brasil representaron un 17% del total de la industria, mientras que en la primera década del presente siglo rozaron el 34%, alcanzando picos de más de la mitad durante el 2004.  

No obstante, debe destacarse la trascendencia de los insumos intermedios que Brasil exporta hacia Argentina, fruto a su vez del segmento automotriz, los cuales involucran sectores de la industria relacionados a la metalmecánica (productos laminados de hierro) y productos químicos, caucho y plástico (derivados del caucho como neumáticos, polímeros de etileno, entre otros) y bienes de capital asociados al sector agropecuario (tractores, principalmente).

Como corolario, el mercado nacional es el destino de una industria brasileña con problemas de competitividad para exportar hacia el resto del mundo. Durante 2022, mientras son 18 los principales productos MOI de exportación hacia Argentina que concentran el 50% del total, señalando la heterogeneidad de estas, tan sólo 8 productos explican más del 50% de las MOI colocadas a Estados Unidos, y la mitad de dicho 50% se explica en productos minerales con reducido valor agregado (productos intermedios de hierro o acero sin alear y fundición en bruto en lingotes).   

Concretamente, los incentivos de Brasil para cooperar se anclan en la predominancia de los bienes manufacturados en el intercambio bilateral. Los intereses del país vecino se fueron gestando a lo largo del tiempo,con un estrechamiento en las relaciones que ha derivado en una vinculación económica con diferentes grados de integración vertical y complementariedad que excedieron la reconocida industria automotriz, alcanzando a segmentos como los productos químicos, caucho, plástico y metalmecánica.  

¿Qué esperamos hacia adelante? 

En un año de escasez de oferta de divisas comerciales, los acuerdos buscarán evitar un freno en las importaciones desde Brasil y el daño que eso podría causarle a la actividad. Por caso,dentro de las medidas en danza, la ampliación de entidades financieras que ofrezcan herramientas de prefinanciamiento para las importaciones y exportaciones y la ampliación de los plazos resulta ser la más factible de entrar en funcionamiento en el corto plazo. Este esfuerzo de cooperación y coordinación entre el Banco Nación y el Banco do Brasil permitiría a los importadores locales extender el plazo de pago a 366 días y representaría un alivio para las menguadas arcas del BCRA. De realizarse, podría ser un vehículo que permita sostener los niveles de importaciones en uno de los frentes que tendremos a lo largo de 2023.  

Otro de los aspectos a destacar se concentra en el sector energético. En concreto, el Memorando firmado durante noviembre de 2022 entre ambos países habilitó que la compra-venta de energía eléctrica se realice a través de monedas locales. A su vez, existen negociaciones para que Brasil reduzca la importación de gas boliviano, lo que abriría las puertas para que Argentina inicie negociaciones para su compra previo a la temporada invernal. Por último, seguimos en la búsqueda para obtener financiamiento por parte del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) para el segundo tramo del Gasoducto NK (con efectos hacia 2024), el cual permitiría exportar gas de Vaca Muerta hacia Brasil. El mismo sería para financiar caños y materiales necesarios para la construcción, lo que trae a escena la relevancia del sector manufacturero brasilero para el mercado local.   

Con todo, existen incentivos para la instrumentación de herramientas de cooperación por el lado de Brasil. Como vimosa lo largo de este informe, somos el tercer socio comercial en orden de importancia, 2° destino de las colocaciones de MOI y compartimos una interdependencia industrial en una variedad de sectores. Dicho esto, no esperamos grandes cambios en el intercambio bilateral en el corto plazo, donde la efectividad de dichas medidas determinará si se pueden contener los niveles de intercambio y aislarlos de los coletazos de la economía nacional.  

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Rousseff, el PT y economistas se suman a la batalla de Lula por el Banco Central

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El Partido de los Trabajadores, la expresidenta Dilma Rousseff, economistas desarrollistas y los sindicatos de Brasil se sumaron hoy a la campaña para remover del Banco Central al bolsonarista Roberto Campos Neto, cuyo mandato vence en 2024 y está siendo acusado de elevar la tasa de interés para enfriar la economía.

A esa estrategia de suba de tasas se le atribuye el hecho de que este lunes el mercado financiero redujera a 0,76 la previsión del crecimiento del PBI para 2023, el primer año del mandato de cuatro de Luiz Inácio Lula da Silva.

Las condiciones que el Banco Central de Brasil, cuya independencia rige desde 2021, quiere imponer a la política monetaria están chocando contra la expansión que busca Lula para incentivar el crecimiento, reducir impuestos a las ganancias a los trabajadores más pobres y elevar el salario mínimo.

Esta disputa ocurre a raíz de que es la primera vez que un gobierno asume sin tener poder de decisión sobre la gestión del Banco Central, conducido actualmente por un ortodoxo que fue puesto en el cargo por Bolsonaro y que fue a votar en las elecciones que ganó Lula el año pasado con la camiseta de la selección brasileña, como el expresidente.

El Partido de los Trabajadores, la agrupación de Lula, a través del jefe de bloque en Diputados, Zeca Dirceu, convocó a manifestaciones con el lema “Fuera Campos Neto” organizadas para mañana por el Sindicato de Bancarios en apoyo a Lula.

Lula se quejó la semana pasada por la decisión del Banco Central de haber mantenido en 13,75% la tasa de interés básica de la economía, llamada Selic, y de los argumentos para ello de la autoridad monetaria, alertando sobre presiones inflacionarias futuras.

Dijo que la decisión era una “vergüenza” porque la inflación no es de demanda, debido a que existe un freno al consumo y a la producción.

“Bancarios de Brasil pedirán la baja de la tasa de interés con el lema Fuera Campos Neto”, anunció el diputado Dirceu. La protesta ocurrirá en Brasilia frente al monumental edificio de concreto donde está ubicado el Banco Central.

En la misma línea, la expresidenta Rousseff (2011-2016), también del PT, se sumó a la batalla política para retirar al bolsonarismo del Banco Central, alertando que con esta política de elevación de la tasa se generará una “depresión” económica durante la gestión de Lula.

Este lunes, el Banco Central divulgó el boletín semanal Focus, en el cual los agentes del mercado financiero consideraron que el crecimiento de 2023 ya no será de 0,79% sino de 0,76%.

En un discurso el domingo por la noche como parte los festejos de los 43 años del PT, Rousseff defendió las acciones de Lula para que el Banco Central reduzca la tasa de interés de la economía.

“Cuando Lula presiona por la tasa de interés está defendiendo el futuro de su gobierno. Con esta tasa el gobierno está siendo condenado a una depresión, a pérdida de renta, empleo e inversión”, aseguró Rousseff durante un discurso.

La exmandataria ha sido designada como la próxima presidenta del Banco de Desarrollo del BRICS.

Campos Neto participa por ejemplo de grupos de Whatsapp de “Exministros de Jair Bolsonaro”, administrado por el senador Ciro Nogueira, exjefe de Gabinete del anterior gobierno, terminado el 31 de diciembre.

Campos Neto tiene un mandato de cuatro años como presidente del Banco Central que vence en 2024, producto de una ley que le otorgó a la entidad independencia del poder Ejecutivo.

“El gobierno de Lula no tendrá herramientas para cumplir el mandato”, aseguró Rousseff sobre la independencia del Banco Central.

La tasa de interés del 13,75% anual fijada por el Banco Central al semana pasada provocó la reacción de Lula, que acusó a Campos Neto de buscar enfriar la economía para cumplir su meta de inflación del 3,25%.

Esta semana el ministro de Economía, Fernando Haddad, deberá convocar a Campos Neto para discutir la suba a 4,5% anual (con tolerancia hasta 6%) la meta de inflación, con lo cual deberían reducirse los intereses.

“No hay motivo para esta tasa”, dijo Haddad hoy en reunión con la cúpula del PT, en un evento cerrado a la prensa, informó la agencia de noticias privada Agencia Estado.

Campos Neto incumplió durante el bolsonarismo la meta de inflación durante dos años, razón por la cual puede ser convocado para salir del cargo, en una decisión que está siendo resistida por losprincipales diarios como O Globo, Folha de Sao Paulo y O Estado de Sao Paulo.

La defensa de la posición de Lula fue expresada en el programa Canal Livre del canal Bandeirantes por el economista ortodoxo André Lara Resende, uno de los padres del Plan Real y exfuncionario del presidente Fernando Henrique Cardoso.

La independencia del Banco Central del Poder Ejecutivo fue aprobada en 2021 durante el gobierno de Bolsonaro, en el marco de la agenda de apertura económica alineada con el mercado financiero.

Con este criterio, Lula podría sugerir ante el Congreso al sucesor del bolsonarista Campos Neto apenas en 2024, en la mitad de su gobierno.

La postura de Lula fue avalada también por un manifiesto que está circulando impulsado por los economístas desarrolllistas más reconocidos del país, entre ellos Luiz Carlos Bresser Pereira, Luiz Gonzaga Belluzzo y Monica De Bolle, entre otros.

En el Palacio del Planalto, Lula recibió hoy en un acto con fuerte simbolismo de prioridades a las cooperativas de cartoneros y de reciclado, para quienes firmó dos decretos que crean programas para generar una economía del reciclado en las grandes ciudades, que habían sido suspendidos por el expresidente Bolsonaro.

Lula dijo a los recicladores: “Es importante que ustedes puedan entrar al Palacio del Planalto, no sabemos si otros presidentes querrán hacerlo. Pero así como logramos firmar estos decretos para mejorar la actividad, les pido que se quejen, que reclamen, que reivindiquen sus necesidades”.

Lula prometió pasar las fiestas de Navidad en los cartoneros y recicladores de San Pablo, como viene realizando desde 2006. El presidente agradeció al movimiento de los recicladores por haber participado de la vigilia de apoyo cuando estaba preso en Curitiba, estado de Paraná, por parte de la Operación Lava Jato.

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