Lula

Bolsonaro volvió a ganar en las fronteras con Misiones, pero se quedó sin Río Grande do Sul

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Como en la primera vuelta, Jair Bolsonaro arrasó en los tres estados fronterizos con Misiones. En el estado de Paraná, Jair Bolsonaro obtuvo 4.159.266 votos, contra 2.506.464 de Lula. En este estado ya había sido reelecto Carlos Massa Ratinho Junior, del partido Social Democrático, pero aliado de Bolsonaro. 

 

En Santa Catarina, Bolsonaro repitió los resultados de la primera vuelta y ganó cómodo con casi el 70 por ciento de los votos -3.046.082-, contra 1.351.572 de Lula, que alcanzó el 30 por ciento. 

Bolsonaro arrastró el voto a favor del abogado Jorginho Mello (PL), de 66 anos, quien fue electo gobernador de Santa Catarina con el 70,83% de los votos. El candidato Décio Lima (PT), se quedaba con 29,21%.

La disputa de Jorginho e Décio repitió la polarización en Santa Catarina impulsada por Lula y Bolsonaro en la disputa nacional. El ahora gobernador hizo campaña desde el minuto cero aprovechando la cercanía con Bolsonaro.

Como senador, Jorginho fue vice líder del Congreso y parte de la tropa de choque de Bolsonaro en la defensa de la gestión durante la pandemia. 

En Río Grande do Sul, al este de Misiones, Bolsonaro obtuvo 3.733.185 votos y llegó al 56,35%, mientras que Lula se quedó con 2.891.851 y 43,65%. Sin embargo, el delfín de Bolsonaro no pudo quedarse con la Gobernación y por primera vez desde la recuperación democrática hubo un gobernador reelecto: Eduardo Leite. 

En la primera vuelta, el candidato del PSDB había quedado segundo, detrás del bolsonarista Onyx Lorenzoni (PL) y casi empatado con el tercer lugar, ocupado por Edegar Pretto, del PT de Lula.

Ahora Leite recibió 3.331.586 votos, lo que representa 57,1% del total. El aliado de Bolsonaro, Lorenzoni recibió 2.502.953 votos.

Con 37 años, Leite es el primer gobernador en ser reelecto en Río Grande do Sul. Es también el primer candidato en reconocer su homosexualidad y aún así reelecto. 

Como vice de Leite asumirá Gabriel Souza, del MDB, de 38 años. Actualmente, es diputado estadual y ex-presidente de la Asamblea Legislativa. 

En Paraná, Bolsonaro también sacó amplia ventaja sobre Lula, con 55,3 por ciento, contra el 36 del líder del PT. En este estado fue reelecto Carlos Massa Ratinho Junior, del partido Social Democrático, pero aliado de Bolsonaro.

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El bolsonarismo se queda con San Pablo, estado más fuerte de Brasil

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El bolsonarismo gobernará por primera vez San Pablo, el estado más desarrollado y poblado del país, tras la elección en balotaje del exministro Tarcisio de Freitas, del Partido Republicanos, que derrotó a Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores (PT), por 55,3% a 44,7%, según datos oficiales

Freitas, un militar que fue jefe de ingeniería del Ejército en la misión de la ONU en Haití en la primera presidencia de Luiz Inácio Lula da Silva, es el gran triunfador de la mano política del mandatario Jair Bolsonaro, que lo envió como candidato del oficialismo pese a haber nacido y vivido en Río de Janeiro la mayor parte de su vida.

San Pablo ratificó su vocación conservadora pese a que Luiz Inácio Lula da Silva apostó en dar batalla en el principal distrito electoral del país, venciendo en la ciudad capital y en la región metropolitana.

Republicanos, el partido de Freitas, está vinculado a la evangélica Iglesia Universal y logró así, después de haber gobernado la intendencia de Río de Janeiro, el gran premio consuelo para el bolsonarismo.

Freitas fue acusado de forjar un atentado para victimizarse y prometió retirar las cámaras de seguridad de los uniformes de los policías, algo que había reducido la letalidad y el gatillo fácil: estas banderas fueron tan importantes como el sentimiento contra el PT y Haddad.

La victoria de Freitas tuvo un envión inesperado, como el apoyo incondicional del gobernador Rodrigo García, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), la fuerza de Fernando Henrique Cardoso que estaba dividida entre apoyar a Lula o Bolsonaro.

San Pablo, que tiene un tercio del PBI del país y 33 millones de habitantes, es el principal polo industrial y financiero de Brasil, y administra dos de las mejores universidades de América Latina, la Universidad de Sao Paulo USP y Unicamp, en Campinas.

Haber vencido en San Pablo le otorga al bolsonarismo un refugio de poder inédito, con nombres como Gilberto Kassab, presidente del Partido Social Demócrata, y el pastor Marcos Pereira, titular de Republicanos.

Pero también tendrá un pie o más que eso el ultraderechista diputado paulista Eduardo Bolsonaro, hijo del presidente y aliado de Steve Bannon, el exasesor del expresidente estadounidense Donald Trump, que es el ideólogo de la nueva extrema derecha mundial.

Desde 1996 será la primera vez que a San Pablo no la gobierna el PSDB. El cuatro veces exgobernador Geraldo Alckmin, vicepresidente de Lula, no logró imponer su figura en el interior paulista, que sacó la ventaja crucial para el bolsonarismo.

Un asesor del gobernador electo dijo a Télam que uno de los secretos de la elección fue alentar el miedo al PT en el interior paulista, en localidades como Sao Jose do Rio Preto, Campinas y Ribeirao Preto, ciudades agrícolas de la caña de azúcar y el etanol.

“Ha penetrado mucho el discurso sobre el baño unisex”, dijo en relación a la “fake news” lanzada por Bolsonaro de que Lula iba a imponer, con Haddad en San Pablo, baños en las escuelas mezclando a niñas de primer grado con adolescentes de la secundaria.

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Ganó Lula y será nuevamente presidente de Brasil

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Luiz Inácio Lula da Silva será el nuevo presidente de Brasil, después de ganarle hoy al mandatario Jair Bolsonaro en un histórico balotaje que permitirá que el líder de izquierda llegue al poder por tercera vez en la mayor economía de Latinoamérica y principal socio comercial de Argentina.

Lula se impuso por 50,83% al 49,17% al mandatario de ultraderecha en estos comicios, que coronan una de las campañas más violentas en Brasil desde el retorno a la democracia, según datos del tribunal electoral, con el 98,81 por ciento del escrutinio.

Unos minutos antes de que se conociera oficialmente su victoria, Lula, de 77 años, publicó en Twitter una imagen de su manos sobre la bandera brasileña y la palabra “democracia”.

El líder del Partido de los Trabajadores (PT) salió en la noche de hoy de su casa en la zona oeste de Sao Paulo para hacer un pronunciamiento.

Vestido con camisa azul de jean, Lula viajaba en un automóvil blindado hacia hotel Intercontinental, donde está montado su bunker para luego festejar en la Avenida Paulista.

“Esta elección no define solo un modelo de país, sino que define un modelo de vida para los brasileños”, sostuvo hoy después de votar cerca de San Pablo, en la misma escuela donde se votó a sí mismo por primera vez para presidente en 1989.

“Por eso, es la elección más importante de mi vida, por un proyecto para que la democracia sea vencedora”, agregó.

El veterano líder de izquierda abogó por relanzar el proceso de integración sudamericana y latinoamericana, reforzando el Mercosur y recomponiendo a la Unasur para poder negociar con las grandes potencias en pie de mayor igualdad.

“Yo podría estar disfrutando de mi tercer matrimonio, pero acepté ser el candidato para reconstruir el país”, dijo Lula cuando se lanzó como postulante luego de casarse en marzo con Rosángela Silva, una socióloga militante del PT con quien comenzó un noviazgo cuando ella lo visitaba en su celda en la ciudad de Curitiba, en el estado Paraná, en 2018.

El “renacido” Lula se presenta luego de haber sido condenado a nueve años de prisión por corrupción en la operación Lava Jato por una denuncia del fiscal Deltan Dallagnol acogida y aceptada por el exjuez Sérgio Moro.

Esa condena lo dejó fuera de las elecciones de 2018, en las que venció Bolsonaro, en el peor momento del PT y con una ola antisistema que arrastró a todos los partidos políticos.

Unos 150 millones de brasileños estaban habilitados para votar hoy. Más del 20% del electorado se abstuvo de hacerlo en la primera vuelta y gran parte del esfuerzo final de ambos candidatos estuvo destinado a potenciar la concurrencia a las urnas.

Bolsonaro, de 67 años y en el poder desde 2019, se presentó como el paladín de los valores familiares tradicionales, opuesto al aborto, al matrimonio igualitario y a la educación sexual integral.

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Agustín Rossi: “Es un error político suspender las primarias”

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Agustín Rossi no duda en la respuesta: “Sería un error suspender las primarias”. “El más perjudicado sería el Frente de Todos, que tiene que expandirse, no cerrarse”, asegura, como primera reacción a una propuesta de un sector del oficialismo que quiere eliminar las elecciones primarias. Sin embargo, elude una respuesta contundente al hablar de las candidaturas en 2023. No descarta a nadie y advierte que Cristina “tiene derecho” a elegir dónde ubicarse. 

El titular de la Agencia Federal de Inteligencia estuvo por unas horas en Posadas en una charla motivacional con la militancia del peronismo y admite que además de los rivales en la oposición, el otro enemigo a vencer es la desazón, producto de una crisis de bolsillo que contradice los indicadores positivos que exhibe la economía argentina. 

“Nos ha tocado una época muy difícil para gobernar. Asumimos en 2019 con toda la expectativa, con todas las esperanzas de poder darles a los argentinos cuatro años de buena vida, o de mejor vida que en los cuatro años anteriores del gobierno de Mauricio Macri. Nos agarró primero la pandemia y cuando empezamos a salir de la pandemia, nos agarró la guerra. Tuvimos y recibimos un país hiper endeudado que hubo que hacerse cargo, eso obviamente nos hizo postergar los objetivos que creíamos inmediatos. El grado de recesión económica de 2020, producto de la pandemia, de casi todo el año de encierro, de resentimiento de todo lo que significaba la actividad productiva, empezamos a mejorarlo en 2021 y 2022. Este año nos agarró la guerra, nos subió todos los precios de los commodities, nos generó una inercia inflacionaria que tiene este país, una inflación importada, que complicó muchísimo las cosas. Y ahora estamos tratando claramente de salir adelante con unas medidas que estamos tomando, tratando de ser objetivos, teniendo en cuenta todo esto que decimos del vaso medio lleno y el vaso medio vacío.  Argentina crece económicamente, la desocupación baja en todo el país, tenemos una desocupación del 6% en todo el país. En mi ciudad, Rosario, tenemos 4,5 puntos de desocupación, es casi ocupación plena, es el nivel más bajo de desocupación de los últimos 40 años. Ahora, sabemos que el salario no alcanza y que la inflación destruye los salarios y ese es el vaso medio vacío. En ese marco claro, que necesitamos mucho a nuestro espacio político, para transmitir estas cosas al conjunto de los argentinos. Entiendo que las próximas elecciones no van a ser la clásica del oficialismo y la oposición, sino la elección entre dos oficialismos, los que gobernaron entre 2015 y 2019 y los que gobernamos entre 2019 y 2023. En 2015 dejamos un país, cuando se fue Cristina, con una desocupación del 6%, con inflación medida por el índice inflacionario de la Ciudad de Buenos Aires del 24%, un país desendeudado, un país con un crecimiento económico. Cuatro años después nos devolvieron un país con más de 50 mil millones de dólares de deuda con el Fondo Monetario Internacional, una inflación duplicada, del 52%, una desocupación duplicada, del 12 y 13% . En los cuatro años que gobernó Macri, en tres años tuvimos recesión económica, es decir se achicó la economía. Nosotros entre el 19 y el 23 algunas cosas las resolvimos y otras quedan pendientes.

¿Cómo se hace para trabajar con la desazón, porque creo que ese es el gran problema que tiene hoy la sociedad que no encuentra una salida?

Eso es lo que tenemos que explicarles a los argentinos. Entiendo que tengan bronca, que tengan frustración. Tuviste los cuatro años de Macri, tuviste la pandemia, viste que empezamos a salir de la pandemia y tuviste la guerra, ahora tenemos la inflación, son años muy difíciles y está claro qué hay que transmitirles. No creo que la alternativa de los argentinos sea volver al pasado y Macri es el pasado, ahora es más pasado que en 2015, porque ahora lo que plantea Macri es un regreso a los 90. No es que quieren privatizar Aerolíneas, quieren cerrar a Aerolíneas: Olvídense los misioneros de tener la cantidad de vuelos que tienen hoy, que esto va a ser así. Porque no es que no vivimos esto, en la década de los 90, vayan y busquen la cantidad de vuelos que había a Posadas en la década del 90. Recuerdo, porque yo era diputado cuando nos hicimos cargo en 2009 de Aerolíneas Argentinas, después de dos años, dos o tres meses de pagarles el 100% de los trabajadores, la empresa privada, los españoles, grandes chantas, no les pagaban, nos tuvimos que hacer cargo y en ese momento no había vuelos en Argentina. Catamarca no tenía un solo vuelo, había vuelos desde La Rioja, estas son las cosas que tenemos que debatir. Ahora, yo entiendo la desazón, pero no entiendo que un compañero militante nuestro se deje correr por este tipo (por Macri). Porque ahora él viene y dice: “Vamos a bajar la inflación y ¿por qué no la bajaste cuando fuiste presidente? Si la dejaste en 52%. Dice que la Argentina tiene que tener 10 años de crecimiento económico. Gobernaste cuatro años y en tres hubo recesión. Dice que tenemos que eliminar los planes, para generar trabajo, pero  aumentó la desocupación cuando fuiste gobierno y además aumentaste los planes.

Mencionó dos oficialismos, como ejes de las elecciones del año que viene. Hace unos días estuvo Juan Manuel Uturbey con el mismo concepto aquí en Misiones, pero él hablaba de la continuidad de dos fracasos, del fracaso de Cambiemos y el fracaso de este gobierno en particular. ¿Qué tiene que ser lo nuevo para romper esa situación?

Necesitamos transitar un gobierno los próximos cuatro años de gestión, sin tantos condicionamientos para poder llevar adelante un programa de reparación social. Nosotros necesitamos un horizonte de desarrollo económico y que esté acompañado con un nivel de mejora en la calidad de vida de los argentinos y eso significa más trabajo y mejor remunerado. Hoy tenemos buenos niveles de ocupación y  tenemos muchos de esos nuevos empleos que se generan, que no son de la calidad que quisiéramos, ni tampoco tienen el nivel de remuneración que desearíamos, así que lo que necesitamos es eso.

¿Hay tiempo para corregir el humor a un año de las elecciones?

No hay tiempo. Hay obligación. Necesitamos mejorar la calidad de vida de los argentinos, necesitamos diaria y cotidianamente mejorar la calidad de vida. Lo que trato de evitar es que los argentinos se dejen entusiasmar por cantos de sirena, que después van a ser lágrimas de cocodrilo. Se van a convertir en lágrimas, porque la realidad es esa. Un programa como el que plantea Macri, es un programa donde va a haber más desocupación, donde va a haber más recesión económica, menos salarios para los trabajadores y mayor concentración de la riqueza. Lo van a hacer con represión y eliminación de los derechos laborales, esto es lo que van a hacer, cuando él dice que volvería a hacer lo mismo pero más rápido, significa esto, pero hay que decirle esto, hay que pedirles a los candidatos que digan ¿qué van a hacer con esto? ¿Van a generar las condiciones para que el salario crezca, o van a generar las condiciones para que el salario siga deprimido?

Del lado del oficialismo hay varios nombres que se barajan, Alberto Fernández, Sergio Massa, también Cristina, usted mismo…

Y habrá que ver, llegado el momento. La verdad es que, si hoy me preguntan, digo que la cabeza de los dirigentes oficialistas está en otras cosas, antes que las elecciones. No nos olvidemos que venimos de la aceleración de las cuestiones económicas a partir del inconveniente de la renuncia del ministro Martín Guzmán, que estamos tomando una serie de medidas como para desestresar la economía, enderezarla y que la economía siga un proceso de crecimiento con inclusión social. Venimos en la Argentina con un hecho traumático como fue el intento de asesinato a Cristina, así que cuando uno se junta con los dirigentes políticos de nuestro espacio, la cuestión electoral no aparece con la misma intensidad que aparece en los dirigentes opositores. Donde el Pro tiene tres candidatos, el radicalismo otros tres candidatos, entonces habrá que ver cómo se soluciona. Creo que tenemos que contar con la fórmula más potente que podamos construir y con ese horizonte de cambios al conjunto de los argentinos.

¿Una nueva oportunidad para Cristina, usted estaría de acuerdo?

Cristina tiene su derecho de hacer lo que quiera. Es la dirigente más importante de nuestro espacio político, quien concentra y que tiene la mayor cantidad de expectativa y que ha sufrido una persecución política enorme, ilógico lo que ha sufrido Cristina durante todo este tiempo. Nos recuperamos de cuatro años de persecución macrista, después aparece esto del intento de asesinato, las cosas que ha sufrido Cristina son impresionantes, así que puede tomar la decisión que ella quiera y el pueblo peronista, seguramente la va a acompañar.

Hay un pedido formal para suspender primarias. ¿Qué opina?

Yo no estoy de acuerdo -responde con firmeza-. La verdad es que para un espacio político como el nuestro, que tiene todas las complicaciones que dijimos anteriormente y de cara a las elecciones del año que viene, lo que necesita el espacio es ampliarse, no cerrarse. Eliminar las primarias significa que se va a eliminar la posibilidad de participación. Y si van a eliminar la posibilidad de participación, el espacio no se amplía, se cierra. Lo que va a terminar pasando es que las disidencias se van a correr a otras expresiones. Las primarias significan que los espacios políticos más grandes, como los nuestros, el propio Cambiemos, que la disidencia, o los que piensan distinto, tengan una posibilidad de expresarse dentro del espacio político. Si se quita la posibilidad de las PASO, lo que va a terminar pasando es que la disidencia terminará expresándose por afuera, en espacios externos y quiebren el espacio político. Hoy la Argentina tiene un sistema político, con la problemática, con la grieta, con todo lo que sabemos… estabilizado: Dos coaliciones políticas conllevan casi el 90% de las expectativas del electorado. ¿Eso por qué es? ¿Por qué no pasa esto con el resto de los partidos de las democracias de Latinoamérica, que están subdivididas en una cantidad de partidos? Porque las dos coaliciones pueden expresar sus disidencias dentro de la coalición. Si usted, elimina las primarias y no hay posibilidad de expresar esas disidencias, y la lista la van a terminar eligiendo un grupo de dirigentes ¿Qué va a hacer la disidencia? Se va a expresar por afuera.

Ese por afuera… Aparece alguien como Milei y gana esa representación.

Milei está recogiendo e interpelando a un votante que es más de Cambiemos que de nosotros.

¿Le preocupa el ascenso de Milei?

No, no me preocupa. Yo cumplí 63 años este año, así que me acuerdo cuando Alsogaray llenó la cancha de River… ¡Y hay que llenar la cancha de River! Y él la llenó, una expresión política de derecha que sacó el 10% de los votos, o el 13% de los votos en las elecciones de 1989. Y fue una expresión política de derecha, más civilizada si se quiere, menos violenta que la de Milei, que es un fascista, por sus expresiones, más allá de que se someta a un sistema democrático, ideológicamente es un fascista. Eso existe, no lo estimo, ni lo subestimo, lo que yo hago es mirar mi espacio político. Entonces, lo que digo es que si tenemos un espacio político donde necesitamos regenerar, renovar y convocar a un montón de actores y demás, ¿lo vamos a cerrar? ¿Si está la posibilidad de participar, vamos a cerrarnos? Me parece un error político para el Frente de Todos. El más perjudicado con el cierre o la suspensión de las PASO es el Frente de Todos.

El domingo hay elecciones en Brasil y se enfrentan dos sectores polarizados, izquierda y derecha ¿Qué espera y cree que pase ahí?

Espero y creo que pase lo que espero, que gane Lula. Me parece que la presencia de Bolsonaro, en un país tan importante como Brasil, para nosotros que compartimos un mercado común, no es buena. Claramente con la experiencia con Lula, podemos tener otra mirada y otra expectativa. Los que acompañan a Lula están pensando en una moneda única para el MERCOSUR, eso me parece una idea interesante para la Argentina. Espero que gane Lula.

¿Eso puede cambiar un poco el humor en Latinoamérica, con una corriente más progresista?

La corriente progresista viene ganando en la mayoría de los países de Latinoamérica. Ganamos nosotros, ganó Boris en Chile, ganó Petro en Colombia, ganó Arce con Evo en Bolivia, la verdad que claramente hay una mayor cantidad de corrientes progresistas. Si Lula gana, completa un mapa progresista en la región. A diferencia de lo que fue la primera oleada de gobiernos progresistas, de principios de siglo, es que ahora nos encontramos con una derecha fuerte. Es algo distinto, con lo que ha tenido que gobernar Alberto Fernández, de lo que fueron los gobiernos de Néstor y Cristina, cuando la oposición estaba debilitada, hubo una oposición corporativa, que fue la que organizó en 2008, 2009, el conflicto con el campo que sirvió para que transitoriamente hayamos perdido la mayoría de Cámara de Diputados, en el 2009. Pero acuérdense que Cristina gana en 2011 con el 54% de los votos, creo que el segundo fue Binner, que sacó 18 puntos. Que es un montón. Cuando Néstor fue presidente, la oposición todavía estaba arriba del helicóptero de De la Rúa, estaba muy debilitada. Hoy a nosotros nos tocó gobernar, con una derecha fortalecida, con bloques ahora mayoritarios, después de las elecciones intermedias, con bloques importantes en la Cámara de Diputados y Senadores. Lo mismo le va a pasar a Lula, la composición parlamentaria no lo va a acompañar. La derecha parlamentaria, esa derecha muy dura y rígida en cuanto a sus acciones sociales, es un elemento nuevo dentro del proceso político latinoamericano. Y también hay otro mundo, el mundo de la primera década de este siglo era un mundo que todavía estaba vigente la unipolaridad de Estados Unidos, hoy tenemos un mundo multipolar, el mundo de la guerra, algunos hablan del mundo de nadie, donde nadie puede poner condiciones. Entonces, hablamos de un mundo distinto, donde nosotros claramente tenemos que sentarnos y desarrollarlo.

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Lula, de líder obrero a una resurrección con la que busca “reconstruir el país”

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(Por Pablo Giuliano, corresponsal) A los 77 años, Luiz Inácio Lula da Silva, el exmetalúrgico que le esquivó a la muerte por hambre en su infancia en el norte de Brasil y podría volver a ser presidente del país, parece inoxidable.

El fundador del Partido de los Trabajadores (PT) lleva adelante una nueva resurrección política tras sus 580 días de cárcel por condenas que fueron luego anuladas por parcialidad y falta de competencia del juez y, en caso de derrotar a Jair Bolsonaro el domingo en el balotaje, podría convertirse en el único presidente democrático con tres mandatos.

Favorito para vencer en la segunda vuelta, este Lula con barba blanca y casado por tercera vez se presentó como un “injusticiado” durante la campaña para refutar el mote de “expresidiario” que usó en su contra su rival, comparando las detenciones que tuvieron figuras como Mahatma Gandhi, Nelson Mandela o Martin Luther King,

Convertido en “pai dos pobres” (como le decían a Getulio Vargas) después de sus dos mandatos presidenciales (2003-2010), Lula sacó de la miseria a más de 36 millones de brasileños y creó 22 millones de empleos, con salarios por encima de la inflación.

El exmetalúrgico es el político con más protagonismo de la República Brasileña desde el fin de la dictadura militar (1964-1985).

Para estos comicios logró además el renacimiento del partido que fundó en 1980, el PT, que selló una alianza inédita con diez fuerzas formando un frente antibolsonarista que polarizó como nunca la elección, al cual le sumó los apoyos de Simone Tebet, tercera en la primera vuelta con 4% de los votos (Movimiento Democrático Brasileño, MDB), y Ciro Gomes, cuarto con 3%, del Partido Democrático Laborista (PDT) .

“Yo podría estar disfrutando de mi tercer matrimonio, pero acepté ser el candidato para reconstruir el país”, dijo Lula cuando se lanzó como candidato luego de casarse en marzo con Rosángela Silva, una socióloga militante del PT con quien comenzó un noviazgo cuando ella lo visitaba en su celda en la ciudad de Curitiba, en el estado de Paraná, en 2018.

El “renacido” Lula se presenta luego de haber sido condenado a nueve años de prisión por corrupción en la Operación Lava Jato por una denuncia del fiscal Deltan Dallagnol acogida y aceptada por el exjuez Sérgio Moro.

Esa condena lo proscribió de las elecciones de 2018, en las que venció Bolsonaro, en el peor momento del PT y con una ola antisistema que arrastró a todos los partidos políticos.

Moro, tras la elección de 2018, asumió el Ministerio de Justicia y se hizo abiertamente bolsonarista, lo mismo que Dallagnol. Ambos fueron condenados por parcialidad por el Supremo Tribunal Federal en la anulación de las causas contra Lula.

“El problema de ellos fue que contaron una mentira el primer día y no tenían cómo volver atrás. La prensa dedicó cinco años de campaña en contra de mi reputación y la población fue contaminada con esta información”, explicó Lula.

En medio de la Operación Lava Jato, Lula perdió por un accidente cerebrovascular a su segunda esposa y exprimera dama Marisa Leticia Rocco, con quien estuvo casado 50 años y tuvo tres hijos. En prisión, además, perdió a su hermano Vavá y su nieto Arthur.

“Mi nieto sufría en la escuela cuando le decían que su abuelo era Lula”, dijo en algunas entrevistas.

Lava Jato, que investigó los desvíos de miles de millones de dólares de Petrobras por contratos fraudulentos con empresas de ingeniería como Odebrecht, le valió que la derecha le endilgara el mote de “ladrón”.

Y en ese clima es que fue derrocada su delfín política, Dilma Rousseff, en 2016, luego de haber intentado poner a Lula como jefe de gabinete para un gobierno, a esa altura, de desesperación nacional.

“Si fuera argentino, sería peronista y de Boca”, dijo en una de las visitas a Buenos Aires durante su presidencia, en la cual logró acumular 370 mil millones de reservas internacionales para el Banco Central, romper con el Fondo Monetario Internacional y crear los mecanismos inéditos de integración regional como Unasur, Celac y darle vuelo a Brasil en el nuevo mundo conformado por los Brics.

La de Lava Jato no fue la primera vez que Lula fue llevado a la cárcel. En 1980 fue encarcelado durante menos de un mes por parte de la dictadura militar, que lo capturó como preso político por haber encabezado desde 1978 las más grandes huelgas de trabajadores que se registraron en la historia brasileña.

Como presidente del Sindicato de Metalúrgicos, Lula arrastraba multitudes a sus actos, hablaba sin micrófono en estadios, era un barbudo venerado por el pueblo trabajador no politizado que tenía contacto por primera vez con la política.

En esas huelgas surgió la idea de unir intelectuales con los brazos duros del ABC paulista, el cordón industrial más importante de América Latina, para formar el PT y luego la Central Única de Trabajadores.

Al puesto de líder sindical llegó por causalidad por su hermano comunista, Frei Chico, que lo convenció de dejar las discotecas y los bares y concentrarse más en cómo obtener mayores derechos laborales.

Lula inició su vida sindical luego de haberse recibido de tornero mecánico a los 16 años en el Servicio Nacional de la Industria en San Pablo.

“Fui el único de mi familia que tuvo un diploma”, aseguró.

Perdió su dedo meñique izquierdo en una máquina prensadora haciendo horas extras de madrugada en una fábrica de cofres de seguridad para bancos.

Este brasileño, fanático del Corinthians, admirador de Garrincha y del sambista popular Zeca Pagodinho y las novelas de la TV Globo, que en Estados Unidos sería un ejemplo de “self-made man”, dejó la escuela primaria en cuarto grado para trabajar como repartidor en una tintorería, vendedor de naranjas en las esquinas y lustrabotas.

Había llegado a San Pablo en los años 50 huyendo del hambre con sus siete hermanos y su madre, Dona Lindú, en un camión de madera en quince días de viaje desde Guarnhuns, interior miserable de Pernambuco, donde conoció, por ejemplo, el agua potable recién a los 5 años.

El alimento familiar, muchas veces, fueron insectos que rodeaban la casa de adobe en medio del “sertão”, la región seca donde la falta de agua ha generado la mayor ola migratoria del nordeste hasta San Pablo y Río de Janeiro, los centros urbanos más ricos del país.

En lo político, Lula es respetado por sus rivales por “respetar acuerdos”. Su origen sindical lo convirtió en un frenético acuerdista. Los compromisos, según los críticos, lo llevaron a caer en la vieja política y a aliarse con personajes a prueba de estómagos sensibles.

Su último golpe de negociador incansable lo contó Fernando Haddad, su exministro de Educación, cuando eligió al exgobernador paulista Geraldo Alckmin, su rival en 2006, como su vice en 2022.

“Le digo a Lula que Alckmin tiene interés en ser vice -contó Haddad-. Y entonces Lula se llevó su mano al bigote, comenzó a tocarse la barba, y con su voz profunda dijo. ¿Viste? La política es maravillosa”.

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