Maíz

El trigo sube a máximos de 21 meses y reconfigura el mercado global

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El precio internacional del trigo alcanzó esta semana su nivel más alto en 21 meses al tocar los US$ 246 por tonelada en Chicago, en un contexto marcado por tensiones geopolíticas, suba de costos energéticos y deterioro en las condiciones productivas de los principales países exportadores. El movimiento representa un incremento cercano al 30% respecto de fines de enero y redefine las expectativas del mercado global.

El cambio de tendencia no es menor: el cereal pasó de un escenario de abundancia y stocks elevados a otro con señales de ajuste en la oferta. En ese giro, el conflicto en Medio Oriente —con el Estrecho de Ormuz operativamente bloqueado y una caída significativa en el tránsito marítimo— aparece como un factor central que impacta sobre el precio de la energía y, en consecuencia, sobre los costos agrícolas.

Tensiones geopolíticas y malas condiciones del cultivo en exportadores clave cambiaron drásticamente la realidad del mercado trigo. La relación urea/trigo es la más alta desde por lo menos una década. Brasil busca intensificar el uso de maíz para etanol.

El Estrecho de Ormuz sigue cerrado

Se cumplieron ya dos meses desde la explosión de las hostilidades en Medio Oriente y hace veinte días que se iniciaron las negociaciones para intentar alcanzar un acuerdo de paz. Esta última ventana de tiempo no estuvo exenta de incidentes, con idas y vueltas de parte de los dos bandos, ataques continuados y con Estados Unidos “bloqueando” el Estrecho de Ormuz para cualquier buque que quiera entrar o salir de Irán. Lejos de acercarse a una normalización del flujo comercial, en términos prácticos, el Estrecho sigue “intransitable”. Durante los últimos sesenta días, solo 356 buques entraron o salieron de Ormuz, casi la mitad del tránsito habitual en una semana.

Ya el mercado ha tenido tiempo para descontar un contexto macroeconómico global más complejo, con precios de la energía subiendo (el Brent se negocia por encima de los US$ 107/bbl), con menor producción agrícola global por la caída en los márgenes fruto del aumento en la estructura de costes productiva y, consecuentemente, cotizaciones más altas para commodities agro. 

Bajo el escenario actual, el cambio en el panorama del mercado de trigo dio un giro de 180°. Luego del maíz, es el cultivo más intensivo en uso de fertilizantes nitrogenados en el mundo, encareciendo especialmente la siembra del cereal. En Australia la siembra ya comenzó y existe un generalizado consenso de que el área total tendrá importantes ajustes este año, algunas estimaciones conservadoras hablan de un 4% menos de superficie y otras de un recorte de hasta el 12%. En nuestro país la situación es similar a muy poco de comenzar las labores para el cereal (ver debajo).

En Estados Unidos la sequía viene acechando hace varias semanas al trigo de invierno y actualmente solo el 19% de la superficie implantada no sufre la falta de humedad, con el 35% del trigo en condiciones malas o muy malas, 15 p.p. más que el año pasado a esta altura. Todo esto, teniendo en cuenta que la superficie sembrada total para esta campaña norteamericana se estima como la más baja desde que el USDA lleva los registros.

El mercado pasó de evaluar un escenario global “pesado” para el trigo, con suministros récord y stocks holgados, a eventualmente encontrarse con recortes de oferta para nada esperados hace unos meses atrás. A fines de enero se negociaba en Chicago en el orden de los US$ 190/t, mientras que esta misma semana el trigo tocó máximos desde junio del 2024 al alcanzar los US$ 246/t, un 30% más. 

Entre la dinámica internacional y local, el mercado argentino de trigo también cambió drásticamente. La curva de futuros se desplazó entre un 12 y 17% desde fines de enero hasta ahora, con el contrato a julio del 2026 sumando US$ 25/t. Sin embargo, lo más importante es el cambio de dirección de la curva. Hasta la última semana de febrero, el mercado de futuros mostraba el clásico “inverso” entre mitad de campaña y próxima cosecha, aunque con escasa diferencia fruto de los stocks récord que se esperan para esta campaña. Desde la implosión del conflicto y la suba de costos de producción, la curva empezó a cambiar de orientación y ahora el trigo está en “carry” hasta enero del 2027. Es decir, se descuenta un contexto – local y global – más ajustado hacia delante, donde las toneladas que en su momento “sobraban”, planchando la curva de futuros, ahora tienen un alto incentivo a racionarse.

El maíz también tuvo su rally

En Chicago el futuro más operado por maíz concatena varias ruedas consecutivas cerrando al alza y desde principios de mes hasta ahora acumula ganancias de US$ 10/t, llegando a superar los US$ 183/t para alcanzar los niveles máximos de marzo de este año. En el caso del maíz, al aumento de costes productivos hay que sumarle su rol clave como insumo energético, adicionando un factor de demanda más frente a las subas del petróleo. Los contratos de futuros de maíz fueron los más buscados por los fondos especulativos en Chicago desde que comenzó el conflicto, ampliando su cartera en una posición neta de 288.000 contratos, más incluso que en aceite o porotos de soja.

La dinámica internacional se trasladó al mercado interno vía aumento de precios de exportación, que impulsaron la curva de futuros de maíz un 4% desde principios de año y revalorizaron el precio spot. A pesar del aumento en las cotizaciones FOB, el maíz argentino sigue muy competitivo en el mercado internacional, sobre todo mirando hacia la posición de Brasil y los abiertos propuestos para la llegada de la safrinhaEn este contexto, la intensificación del uso de maíz como sustituto energético en Brasil, aumenta la competitividad del maíz argentino en el mercado global.

En Brasil buscan aumentar la tasa de corte de etanol

El viernes pasado, el Ministerio de Minas y Energías de Brasil propuso elevar el corte de bioetanol del 30% al 32% (sujeto a aprobación del CNPE) para mitigar el alza de costos energéticos derivada del conflicto en Medio Oriente.

Durante el 2025 se elaboraron 36 millones de m3 de bioetanol en Brasil, procesando 320,5 Mt de materias primas. A pesar de que la caña de azúcar sigue siendo por lejos el principal insumo, liderando ampliamente la producción (88,6%), seguida por el maíz (6,7%) y la melaza (4%), el maíz ha mostrado un crecimiento espectacular en la última década, consolidándose como una materia prima clave para el futuro del sector.

Durante las últimas nueve campañas el procesamiento de maíz para la producción de bioetanol en Brasil creció a una tasa promedio anual del 44%, multiplicándose por 18 el volumen utilizado en el ciclo 2024/25 respecto al 2016/17. 

Siguiendo a la Unión Nacional de Etanol a base de Maíz (UNEM), existen 27 biorrefinerías que utilizan maíz como insumo operando sobre suelo brasilero, 16 más que están ya autorizadas para comenzar a construirse y 14 proyectadas o ya programadas para la construcción. Según las principales uniones de productores de etanol en Brasil pasar a E32 implica agregar un consumo de 1.000 millones de litros de etanol por año, fácilmente abordables con el actual ritmo de expansión para la producción de etanol de maíz.

Más allá del E32, los biocombustibles son un motor clave de la demanda interna en Brasil. En el primer mes de la campaña 2025/26, el uso de maíz para etanol alcanzó un récord histórico de 2,1 Mt (+20% interanual). Esta tendencia en parte es capturada por las expectativas de oferta y demanda para el nuevo ciclo carioca, con un consumo interno total que se proyecta récord en 94,6 Mt.

Bajo este escenario global y local, la curva de exportación FOB de maíz en Brasil se vino desplazado hacia arriba consistentemente desde que comenzó el 2026, revalorizándose entre un 5% y 7% para los embarques desde julio a agosto. Más allá de estar esperando la segunda mejor safrinha de su historia, el cambio fundamental de la hoja de balance global y el mayor uso de commodities agro como insumos energéticos, viene impulsando los precios de exportación.

Panorama del mercado de fertilizantes

Superando los dos meses desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, que puso en jaque un tercio del comercio mundial de fertilizantes, el mercado del insumo todavía navega aguas turbulentas. Según reporta Ingeniería en Fertilizantes, los precios internacionales de los agroquímicos siguen por encima de lo que está dispuesta a pagar la demanda interna. 

La semana pasada el mercado se vio doblegado por una licitación de insumos nitrogenados por parte de la India, que absorbió buena parte de la oferta mundial, alimentando aún más los precios. Según los informes del sector, los importadores de Argentina y de otros países no convalidaron este aumento de las cotizaciones, resultando en una demanda mundial debilitada y forzando ulteriores recortes a los precios. Sin embargo, todavía es grande la brecha entre los costos de reposición internacional y la disposición a pagar de la importación, quedando momentáneamente en off-side.

Los precios domésticos presentan, sin embargo, cierto desfasaje respecto a los internacionales. Siguiendo a Ingeniería en Fertilizantes, los importadores venden en el mercado interno a precios por debajo del costo de reposición, quedando la demanda a la merced del stock que ya existía en el país antes del conflicto y las importaciones programadas con antelación. Aun así, el fertilizante se presenta caro: la relación urea/trigo pasó en un año de 2,6 a 4,5, según GEA-BCR. Esto es, el insumo se encareció en términos relativos un 75% desde una campaña a otra, siendo el ratio más alto en por lo menos la última década. El ratio es incluso más alto que en 2022, cuando explotó la guerra ruso-ucraniana y la relación tomó valores semejantes a los que vemos hoy.

Frente a este complejo panorama en fertilizantes y con la ventana de siembra de la fina aproximándose, GEA-BCR estima que se sembrarían 300.000 ha menos de trigo para la campaña 2026/27 en la región núcleocifra que representa un recorte interanual de 17%, según marcan las intenciones de los productores. 

Importaciones de fertilizantes en el primer trimestre

La importación de fertilizantes en el primer trimestre, medida en cantidades, mostró una merma respecto a los últimos dos años. Según INDEC, Argentina compró al exterior 338.000 toneladas de fertilizantes, a un precio CIF promedio ponderado de US$ 649/t, también más alto que en el último bienio.

Desagregando la cifra entre tipos de fertilizante: 183.000 toneladas pertenecieron al complejo fosfatado, 150.000 tn del tipo nitrogenado y 5.300 tn del tipo potásico. Se ve un crecimiento en las cantidades importadas en el rubro de fosfatados, siendo la segunda más alta del último lustro. En el caso de los nitrogenados, el volumen está en línea con el promedio del último quinquenio, mientras que en el caso de los potásicos el guarismo fue relativamente magro. 

Las importaciones de fertilizantes del primer trimestre solo representaron, en promedio, el 9% del total anual importado en el último quinquenio, por lo que aún resta importar gran parte del volumen habitual, aunque eso dependerá de los precios y la convalidación de la demanda interna.

Mirando hacia el futuro de la oferta local, Pampa Energía busca adherir al RIGI su proyecto para la construcción de una planta de producción de urea -Fertil Pampa-, con la ambición de ganar un lugar en la producción local. Fertil Pampa produciría hasta 2,1 Mt de urea, aprovechando el potencial del gas de Vaca Muerta. La producción local es actualmente dominada por el gigante Profertil, que tiene la capacidad de producir hasta 1,32 Mt de urea a partir de 2030, por lo que Argentina tiene el potencial de sustituir gran parte de sus importaciones de este fertilizante. En 2025 Argentina importó 2,1 Mt de urea, por lo que existe la posibilidad abastecer de forma autónoma el consumo de urea, e incluso quizás hasta de exportarla.

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La Bolsa de Rosario confirma récord productivo y acelera la cosecha con un salto de 800.000 toneladas en soja

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El último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, al 30 de abril de 2026, confirmó un giro clave en la campaña agrícola: en apenas siete días se cosechó un millón de hectáreas de soja y la estimación de producción creció en 800.000 toneladas. El dato no solo refleja una aceleración operativa, sino que consolida un escenario de récord productivo en la región núcleo, con implicancias directas en la economía nacional.

El relevamiento señala que el desbloqueo de la cosecha respondió a una mejora en las condiciones climáticas, que permitió recuperar ritmo en una campaña que venía condicionada por excesos de humedad. La magnitud del avance semanal configura uno de los saltos más intensos de la temporada.

Una campaña que se redefine sobre el final

El informe técnico ubica este resultado dentro de una campaña gruesa atravesada por variaciones climáticas, pero que termina convergiendo en un balance positivo. La región núcleo —principal polo agrícola del país— muestra un comportamiento heterogéneo en rendimientos, aunque con una tendencia general de mejora respecto de las proyecciones iniciales.

En términos estructurales, el ciclo 2025/26 alcanza cifras históricas: el maíz lidera con una producción estimada de 19,5 millones de toneladas, mientras que la soja aportaría 17 millones . A esto se suma una campaña de trigo previa que también fue récord, con 10,4 millones de toneladas .

Este combo posiciona al sistema agrícola en un punto de máxima productividad, sostenido por la combinación de clima favorable en etapas clave y capacidad operativa del sector.

El dato más relevante del informe es la velocidad de cosecha: un millón de hectáreas en una semana. Este ritmo no solo reduce riesgos operativos, sino que permite consolidar los rindes en campo.

Los resultados muestran mejoras especialmente en la franja oeste de la región núcleo, donde se confirman rendimientos por encima de lo esperado. En paralelo, persisten zonas con desempeño dispar, afectadas por sequía o excesos hídricos, lo que explica la heterogeneidad general.

El maíz aparece como el principal motor del récord, mientras que la soja, con el ajuste de 800.000 toneladas adicionales, termina de consolidar el volumen final.

El agro vuelve a marcar la agenda económica

El informe refuerza el peso estructural del complejo agroexportador en la economía argentina. En un contexto donde el Gobierno nacional sostiene un esquema de estabilización macroeconómica, la consolidación de una campaña récord introduce un factor de alivio potencial en términos de generación de divisas.

El fortalecimiento del sector productivo también reconfigura el equilibrio entre actores: el agro gana centralidad como proveedor de dólares, mientras que la política económica queda condicionada a la capacidad de capitalizar este ciclo favorable.

No hay en el informe referencias a medidas oficiales, pero el volumen proyectado sugiere un impacto directo en la dinámica de exportaciones y en la disponibilidad de recursos para el sistema económico.

El incremento de producción, especialmente en soja y maíz, se traduce en mayor volumen disponible para exportación. Esto implica, en términos concretos, una mejora potencial en el ingreso de divisas.

El salto de 800.000 toneladas en soja no es marginal: representa un ajuste significativo en la oferta total, que puede incidir en la cadena comercial y en la logística del sector.

A esto se suma que las condiciones climáticas actuales permiten proyectar una finalización de campaña sin mayores interrupciones, lo que reduce riesgos de pérdidas adicionales.

Clima, precios y logística como variables clave

El cierre de la campaña gruesa se perfila favorable, pero el escenario no está completamente definido. Las variables a observar pasan por la continuidad del clima estable, la evolución de los rindes en zonas aún no cosechadas y la capacidad logística para absorber el volumen récord.

También será determinante cómo este aumento de producción se articula con el mercado y con las condiciones macroeconómicas. La magnitud del volumen proyectado abre oportunidades, pero también desafíos en términos de comercialización y gestión de excedentes.

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Agronegocios: el maíz redefine el mapa productivo

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El primer cuatrimestre de 2026 cerraría con un hito para la agroindustria argentina: unas 40 millones de toneladas exportadas, un 11% por encima del récord previo, según la Bolsa de Comercio de Rosario. El dato no es menor en el actual escenario económico: se consolida como una fuente clave de divisas en momentos donde el Gobierno necesita sostener estabilidad cambiaria y acumulación de reservas. El impulso lo lidera el maíz, con embarques por 10,3 Mt entre marzo y abril, un volumen sin precedentes que redefine el arranque de campaña. La pregunta se instala: ¿es un ciclo estructural que fortalece la estrategia oficial o un pico condicionado por factores externos difíciles de sostener?

Los dos primeros meses de la campaña de maíz hacen historia, promediando 5 Mt embarcadas en cada uno. El girasol argentino llega para salvar un hueco en la Unión Europea. Se recuperan los precios internos por maíz.

El primer cuatrimestre del año cerraría con un nuevo hito para la agroindustria argentina, con embarques récord de maíz por segundo mes consecutivo

El ritmo de embarques de maíz está siendo extraordinario para el inicio de la campaña. Considerando el volumen programado a exportar hasta fines de este mes, entre marzo y abril se embarcarían 10,3 Mt de maíz, esto es 54% más que el primer bimestre de la campaña anterior y 3,7 Mt más que el promedio de los últimos cinco años; teniendo en cuenta que nunca antes se habían superado las 5 Mt para un solo mes. Al maíz se le añaden los embarques récord de trigo y girasol, la gran performance de las exportaciones de cebada y un ritmo promedio para sorgo y soja. 

Teniendo en cuenta los embarques programados hacia fines de abril, el desempeño exportador de la agroindustria en el primer cuatrimestre del 2026 sorprende positivamente: 40 Mt de granos se habrían enviado hacia el resto del mundo, ya sea en forma de grano o transformados en productos derivados, 11% más que el récord anterior. Los volúmenes toman más relevancia si se tiene en cuenta que la soja de nueva cosecha todavía no comenzó a llegar de manera generalizada como ya suele ocurrir para esta altura. De hecho, en los últimos 26 años, el complejo soja nunca había tenido tan poca participación en los embarques agroindustriales del primer cuatrimestre como el presente año.

Girasol: performance exportadora sin precedentes 

Tal como se comentó anteriormente, el mercado de girasol 2025/26 se encuentra muy dinámico dada una producción récord que la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP) estima en 7,3 Mt; 30,4% más que en el año anterior. Según dicho organismo, ya se cosecharon 6,98 Mt y se emitieron cartas de porte por 4,55 Mt.

Más allá del lado productivo, sorprende el gran crecimiento en las exportaciones de semilla de girasol en bruto en el primer cuatrimestre: estaría cerca del millón de toneladas. No es habitual que sea la semilla en bruto la que lidere el mix exportador, sino que suelen tener mucha mayor participación los subproductos del crushing. Cabe, entonces, indagar el porqué de tal salto exportador de girasol sin procesar, que creció muy por encima que la producción.

Se puede pensar que, esta situación de mercado tiene que ver con la combinación de un nivel productivo local sin precedentes y, fundamentos coyunturales de oferta y demanda global que implican necesidades de importación del mercado europeo. Según la Comisión Europea, Argentina suministró el 30,6% de las importaciones de semillas de girasol de la UE, cuando el año pasado el share a esta altura era de 1%. La harina de girasol también ganó importancia en el mercado europeo, con un share de 54%, cuando el año pasado era de 27%. 

Este año los dos grandes importadores del bloque son Bulgaria y Rumania. Bulgaria —el segundo mayor productor de girasol de la UE—padeció el destiempo climático en momentos críticos, implicando la caída en la producción interna. Esto derivó en una oferta ajustada y en bajos stocks para la industria de crushing. Frente a este escenario, las fábricas debieron complementar la oferta local con girasol importado, siendo Argentina el origen elegido. Según se informó en Bulgaria, inicialmente se comprarían hasta 400.000 t de semilla argentina.

Por su parte, Rumania es el principal productor de girasol de la UE, el cual también mostró un fuerte interés en la materia prima argentina, adquiriendo más de 100.000 t y siendo el segundo destino en nivel de importancia de las exportaciones de semillas. En este caso, no por una escasez de oferta interna, sino porque la alta competitividad de la cosecha argentina deja un margen atractivo para la industria molinera rumana, aun considerando los fletes, dado el alto precio del aceite de girasol en Europa.

La gran cosecha argentina llega a los mercados internacionales en un contexto óptimo. La anterior campaña mundial de girasol fue la más baja en cinco años, y la presente, si bien es superior a la 2024/25, no es suficiente para recuperar stocks, debido a los bajos resultados productivos en Ucrania, la UE y Turquía. Según el USDA, bajo este escenario las semillas de girasol argentinas representan 13% de la producción global, el share más alto en el último lustro. Además, el país gana lugar en una coyuntura con precios favorables, pues el valor FOB promedio del aceite de girasol entre septiembre de 2025 y marzo de 2026 marca US$1.300/t según el USDA, cuando en el mismo periodo un año antes era de US$ 1.100/t.

El maíz: el gran protagonista de la campaña 2025/26

Traccionadas por la demanda externa, las compras internas en el mercado de maíz se mantienen a un ritmo acelerado. Hasta el momento, se acumulan negocios por 23,7 Mt en lo que va de la campaña, el 35% de la cosecha estimada. Si bien – en términos de volumen – el ritmo actual de compraventa interna es significativamente mayor al del año pasado, la producción esperada es tan elevada este año, que en proporción de la producción los compromisos se encuentran completamente en línea con el promedio en torno al 36% respectivamente.

El avance de cosecha a nivel nacional ya alcanza 32% de la superficie objetivo según SAGyP, 4 p.p. por encima del año pasado a esta altura. Al mismo tiempo, se destaca que dicho organismo oficial volvió a subir la estimación de área sembrada desde 10,5 hasta 11,2 M ha (↑0,7 M ha), lo cual lleva la proyección de producción hasta 67,6 Mt, en línea con lo que había estimado Guía Estratégica para el Agro de la Bolsa de Comercio de Rosario en su informe del 8 de abril pasado.

Entre la combinación de excelentes rindes observados y una alta participación de los planteos tempranos, este año el efecto en precios fue notable. Actualmente, el precio disponible por maíz ronda los AR$ 260.000/t, ajustando por inflación es 18% por debajo de comienzos de año, pero repuntando del piso de hace algunas semanas atrás. En este marco, la presión de cosecha fue más aguda este marzo que durante años anteriores: al iniciar el año, la diferencia relativa entre el precio de la 2025/26 y el promedio era 12,3%. Actualmente, la distancia es del 29%.

En línea con lo anterior, la tendencia ha venido cambiando estas últimas semanas y el movimiento de las cotizaciones parece haber encontrado ciertos fundamentos para recuperar terreno. En perspectiva del mercado global y sacando el ingreso de la cosecha argentina, queda menos cereal disponible hasta que llegue la safrinha brasilera. Por el lado de Estados Unidos, está avanzado con su programa exportador, habiendo comprometido ya 87% de las 83,8 Mt proyectadas a exportar. Situación similar sucede en Ucrania, dado que, a esta altura del año, le restan pocos suministros para abastecer al mercado, sumado que no está operando con su máximo potencial productivo y exportador. Esta coyuntura viene traccionando las cotizaciones en Chicago, revalorizando de esa forma el FOB argentino de maíz que, desde principios de año hasta ahora, subió más de US$ 15/t.

Por último, se puede remarcar que, con el cambio de los precios relativos el maíz sigue siendo una opción atractiva para la venta: las cotizaciones disponibles por maíz se recuperaron significativamente luego de tocar mínimos a fines de marzo y es la soja la cuál ahora está sintiendo el rigor de la presión de cosecha.

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El agro retrocede tras récords y expone la fragilidad del motor exportador en pleno año económico

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La actividad de la cadena agroindustrial registró en marzo una caída mensual del 2,4%, según el Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario. El dato llega después de dos meses consecutivos en máximos históricos y, aunque el nivel actual se mantiene como el tercero más alto de la serie, introduce una señal que trasciende lo estadístico: el principal motor exportador del país empieza a mostrar límites en su dinámica reciente. ¿Se trata de un ajuste técnico del agro tras un pico excepcional o del inicio de una desaceleración más profunda?

El IACA-BCR exhibió una caída en marzo, tras dos meses consecutivos de máximos históricos. Pese a la baja, el nivel emerge como el tercero más alto de la serie, con incrementos mensuales en 10 de las 12 variables que lo integran.

IACA-BCR: ÍNDICE GENERAL

El Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria (IACA-BCR), que elabora la Bolsa de Comercio de Rosario, retrocedió en marzo, registrando una tasa de variación mensual desestacionalizada del -2,4%. Sin embargo, cabe destacar que durante febrero el índice alcanzó su máximo valor histórico, dejando como resultado una base de comparación muy elevada. De hecho, el nivel de marzo se ubica como el tercer registro más alto de la serie.

A pesar de que el índice general muestra un retroceso mensual, marzo dejó muy buenos resultados para la mayoría de los sectores: de las 12 series que lo componen, diez registraron una variación mensual positiva, una se mantuvo estable y únicamente una marcó una contracción. Precisamente, la serie que exhibió una caída fue el avance mensual de labores agrícolas, que retrocedió 4,3% respecto a febrero ante los retrasos en la cosecha debido a las condiciones climáticas desfavorables a lo largo del mes. Esto resultó de gran incidencia en el índice general, siendo que es la serie de mayor ponderación.

Por el contrario, se evidenciaron incrementos en la molienda de soja y la molienda de girasol, con tasas de cambio mensuales del 0,9% y 3,1%, respectivamente; en tanto la molienda de trigo y la molienda de cebada avanzaron 1% y 1,2% mensual. La faena de porcinos, por su parte, registró un nuevo aumento del 0,6%, continuando su tendencia alcista, mientras que la faena de bovinos se incrementó 0,7%, luego de las caídas observadas en los meses previos.

La producción de leche también registró un gran desempeño, exhibiendo un crecimiento del 0,7% mensual, siendo la segunda mayor producción para un mes de marzo desde el inicio de la serie. Mientras tanto, las exportaciones de los principales complejos agropecuarios aumentaron un 1% respecto a febrero, con siete de los nueve complejos analizados creciendo. En cuanto a biocombustibles, se estima que la producción de biodiesel y de bioetanol habría incrementado 1,8% y 3,1% mensual, respectivamente. Finalmente, se estima que la faena aviar permaneció constante respecto al mes anterior.

Analizando las variaciones interanuales, se advierte un gran desempeño del sector durante el último año, evidenciado por una tasa de cambio interanual del 17,9%. De hecho, en marzo, 11 de las 12 series se posicionaron por encima de su nivel registrado en el mismo mes del año anterior, con la única excepción de la faena de bovinos.

En primer lugar, la producción primaria marca un avance del 22,1% frente a marzo de 2025. Este incremento se da en el marco de la mayor cosecha de girasol del siglo y el avance de una cosecha récord de maíz. Adicionalmente, el subíndice IACA-Agroindustria se posicionó 3,9% por encima del año pasado, manteniéndose en niveles cercanos a máximos históricos. En este sentido, las series de molienda, lechería y biocombustibles han registrado un incremento en el último año, así como también la faena de porcinos y la faena aviar. Únicamente la faena de bovinos se posicionó por detrás de marzo de 2025, en un contexto de menor disponibilidad de hacienda y retención por parte de los productores.

Finalmente, el subíndice de exportaciones agropecuarias evidenció una suba interanual del 26,3%. En este sentido, en el marco de una gran cosecha, se destaca el sólido desempeño de los complejos maíz y girasol, así como también del complejo carne y cuero bovinos, principalmente ante el fuerte impulso de los precios internacionales para el sector.


2.    SUBÍNDICES

IACA – Cultivos: Actividad de la producción de granos

El IACA – Cultivos refleja la evolución de las labores de siembra y cosecha de los principales cultivos de Argentina cada mes a través de la serie de avance mensual de labores agrícolas, con el objetivo de medir mensualmente la producción de granos. En marzo, esta serie retrocedió 4,3%, interrumpiendo una racha de cinco variaciones mensuales positivas consecutivas, período en el que acumuló un incremento del 16%.

No obstante, merece la pena destacar que esta caída mensual se explica por el nivel excepcionalmente alto de febrero, considerando que en dicho mes la serie alcanzó su máximo valor histórico. De hecho, los tres meses previos, esto es, diciembre, enero y febrero, marcaron récords para la serie, en tanto que el nivel actual se posiciona como el cuarto más elevado.

Realizando un análisis del mes de marzo, se advierte que se dieron por finalizadas las labores de siembra de maíz tardío y de sorgo, alcanzando la cobertura total del área estimada a nivel nacional. En lo que respecta al maíz, el número de hectáreas trabajadas resultó elevado dado que el área estimada de siembra emerge como la segunda más alta en términos históricos. Por su parte, el avance mensual en la implantación de sorgo también resultó superior al registrado en campañas previas, cuando para febrero ya se daba por finalizada su siembra.

Con respecto a las labores de cosecha, las mismas sufrieron interrupciones frecuentes y retrasos durante el mes de marzo debido a las precipitaciones abundantes y los elevados niveles de humedad ambiental registrados en diversas regiones productoras del país, lo que impactó de manera negativa en el índice. Por un lado, se inició la recolección de soja, con un marcado atraso que se combina con un área estimada de siembra inferior al promedio de los últimos cinco años, dejando como resultado una baja cantidad de hectáreas trabajadas. Situación similar se evidencia para el sorgo, cuya cosecha también comenzó durante marzo.

Por su parte, continuaron las labores de recolección de girasol, con un avance mensual de 37 p.p., muy por debajo de lo observado en el mismo período de años anteriores, cuando el cultivo ya contaba con un progreso importante al iniciar el mes. Finalmente, la cosecha de maíz temprano mostró un progreso de 20 p.p. durante marzo, avanzando en la recolección de una producción que se proyecta como la más alta registrada.

IACA – Agroindustria: Actividad agroindustrial

En cuanto a la actividad del sector industrial con base agropecuaria, la misma evidenció un avance del 0,9% en marzo respecto al mes anterior, y se ubicó apenas 0,5% por debajo de su máximo valor histórico alcanzado en septiembre del último año.

En cuanto a la actividad molinera, se advierte un incremento mensual desestacionalizado del 1,1% en la molienda conjunta de los principales cereales y oleaginosas durante el mes de marzo, ubicándose en terreno positivo por segundo mes consecutivo.

En lo que respecta a las oleaginosas, se evidencia un crecimiento del 0,9% en el crushing de soja, hilando dos variaciones al alza luego de acumular una caída del 11% en los cuatro meses previos, cuando gran parte de la producción se destinó a la exportación. Por su parte, el procesamiento de girasol advirtió un sólido avance mensual del 3,1%, creciendo por quinto mes consecutivo. En términos interanuales, la serie evidencia un impresionante incremento del 56%, y el dato de marzo emerge como el más elevado desde febrero del año 2000.

Mientras tanto, en cuanto a los cereales, la molienda de trigo avanzó 1% respecto a febrero, y encadena seis meses al alza, luego de recolectarse una cosecha histórica en los campos. El procesamiento de cebada también presentó un incremento mensual del 1,2%, hilando cinco meses en terreno positivo, en los cuales acumula un crecimiento de casi el 22%.

Por su parte, el subíndice de faena mostró una recuperación en marzo, con una tasa del cambio mensual del 0,6%. El repunte se explica por un incremento mensual en la faena de bovinos, que registró una tasa de cambio del 0,7% en marzo, posicionándose en terreno positivo por segundo mes consecutivo, luego de acumular una caía de más del 7% durante los seis meses previos. A pesar de ello, los informes del sector destacan que la faena continuó siendo limitada. Específicamente, en el mes de marzo, el ritmo operativo de las plantas frigoríficas se vio afectado por factores climáticos, dado que las lluvias persistentes en zonas productoras dificultaron el envío de animales al mercado.

En materia de precios, durante marzo se observó un reacomodamiento luego de las fuertes subas registradas durante los meses anteriores. Si bien la oferta se mantuvo acotada, los valores encontraron un límite impuesto por la demanda, que no convalidó nuevos aumentos. De esta manera, la cotización promedio del novillo en el mercado agroganadero retrocedió 2,5% mensual en términos reales durante marzo. Aun así, los precios se mantienen en niveles históricamente elevados, posicionándose 27% por encima del mismo mes del año anterior, también en términos reales.

Por su parte, el sector porcino se posicionó asimismo al alza, continuando con una tendencia alcista que se advierte desde principios del siglo. La tasa de cambio resultó del 0,6% para marzo, alcanzando un nuevo máximo histórico.

En cuanto a la carne aviar, se estima que la faena de aves se habría mantenido constante durante el tercer mes del año. No obstante, cabe destacar que a fines de febrero y principios de marzo se detectaron casos de influenza aviar en diferentes provincias del país. Si bien esta noticia no afecta a la producción destinada al mercado interno, tiene implicancias en las exportaciones hacia países con los que Argentina mantiene acuerdos sanitarios, pudiendo alterar la faena aviar de los meses próximos.

En lo que respecta al sector lechero, la producción de leche registró un incremento del 0,7% durante marzo. Con este resultado, la serie encadena 24 meses de variaciones mensuales positivas consecutivas, acumulando un crecimiento del 21% en los últimos dos años. En marzo la producción totalizó 881 millones de litros, siendo el segundo mejor registro para el mes de marzo desde el inicio de la serie en 1983. Incluso, la producción acumulada al primer trimestre del año asciende a 2.668 millones, el segundo mayor volumen para este período, únicamente por detrás de 2012. En este sentido, algunos informes del sector destacan que el crecimiento de la producción se fundamenta principalmente en la expansión del rodeo, es decir, en un mayor número de vacas en ordeñe, y no por mejoras significativas en la producción individual por animal.

Por su parte, en cuanto a las cotizaciones en el mercado local, en el mes de marzo el precio en dólares por litro de leche se ubicó en U$S 0,34, incrementándose por tercer mes consecutivo y posicionándose holgadamente por encima del precio promedio de los últimos cinco años que se estima en U$S 0,25 / litro. También se evidenció una mejora en los precios internacionales. El índice de precios de productos lácteos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) creció 1,2% en el tercer mes del año, luego de registrar caídas en los ocho meses previos.

La combinación de precios más elevados junto con una caída en las cotizaciones de soja y maíz resultó en una mejora de las relaciones de precio respecto de los insumos. En este sentido, se estima que en marzo un litro de leche, en promedio, podría comprar 2,01 kg de maíz. Hay que tener en cuenta que la relación de referencia ser de 2; es decir, un litro de leche debería poder comprar 2 kg de maíz. De esta manera, el valor para marzo se posiciona levemente por encima de la relación de referencia, lo cual resulta alentador siendo que en los seis meses previos se ubicó por debajo de ese nivel. En cuanto a la soja, un litro de leche podría comprar, en promedio, 1,05 kg de soja en marzo, ubicándose asimismo por encima de la relación de referencia que suele ser de 1.

Finalmente, se estima que la producción conjunta de biocombustibles, medida a través de la elaboración de biodiesel y bioetanol, habría registrado un incremento del 2,4% en marzo. Por un lado, la elaboración de biodiesel habría avanzado 1,8% respecto de febrero; en tanto se estima que la producción de bioetanol creció 3,1% mensual. En términos de mezcla obligatoria, si bien para marzo se mantuvo vigente el esquema de bioetanol al 12% en naftas y biodiésel al 7,5% en gasoil, el gobierno autorizó la posibilidad de incorporar voluntariamente hasta 15% de bioetanol en naftas, en el contexto de un incremento en el precio de los combustibles debido a la guerra en Medio Oriente.


2.3.    IACA – Agroexportación: Actividad de la agroexportación

Analizando el último eslabón de la cadena a través del IACA – Agroexportación, se advierte que las exportaciones de los principales complejos agroindustriales registraron una variación mensual desestacionalizada del 1% durante marzo. Se destaca que, de los nueve complejos analizados, siete se posicionaron por encima del mismo mes de 2025.

El desempeño que más se destacó fue el del complejo maíz, que registró exportaciones por 4,8 Mt, siendo el mayor registro para un mes de marzo desde el inicio de la serie en 2002. Este volumen resultó 59% superior a marzo de 2025, y 65% mayor al promedio de los últimos cinco años, en el marco de una cosecha histórica del cereal. Sobresale asimismo el desempeño del complejo girasol, cuyo volumen mensual de ventas externas ascendió a 754.000, casi el triple (+178%) de lo registrado un año atrás y el cuádruple del promedio del último quinquenio (+285%). Estos volúmenes obedecen a la producción de la oleaginosa más alta del siglo. También merece la pena destacar el incremento en las exportaciones del complejo carne y cuero bovinos, que crecieron un 26% interanual en volumen, en tanto registraron un aumento real del 57% en valor dado los mayores precios.

Finalmente, exhibieron importantes incrementos las exportaciones del complejo cebada, el complejo trigo, el complejo porcino y el complejo lácteos. En el caso de este último, los envíos al exterior ascendieron a 34.400 toneladas, siendo el segundo mejor marzo de la historia, sólo por detrás de 2012. Esto guarda relación con el elevado volumen de producción mencionado en el apartado anterior. Por el contrario, los únicos complejos agroindustriales que mostraron un deterioro fueron el complejo avícola y el complejo soja.

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Retenciones: un informe proyecta más producción, dólares y recaudación si el Gobierno elimina los DEX

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La discusión sobre los derechos de exportación volvió a meterse en el centro de la agenda económica con un dato que incomoda el esquema fiscal vigente: un ejercicio de simulación proyecta que la eliminación total de retenciones al agro, en un plazo de dos años hasta 2028, no solo expandiría la producción y las exportaciones, sino que también podría mejorar la recaudación del Estado en el mediano plazo. El estudio, presentado en el ámbito de la Bolsa de Comercio de Rosario, plantea un interrogante político de fondo: ¿puede el Gobierno resignar ingresos de corto plazo para reconfigurar su base fiscal a futuro?

Según proyecciones al ciclo 2035/36 basadas en el modelo AGMEMOD Argentina, la eliminación gradual de las retenciones —con un cronograma de dos años hasta su desaparición total en 2028— no solo expandiría la producción y las exportaciones, sino que además podría revertir el impacto fiscal negativo en el corto plazo. El dato clave introduce tensión en la discusión: el Estado nacional comenzaría a recaudar más que en el escenario actual a partir de 2029/30.

El marco económico: entre presión fiscal y competitividad

El análisis compara dos escenarios. Por un lado, un esquema base que mantiene constantes los derechos de exportación (DEX). Por otro, una simulación con reducción progresiva hasta su eliminación. La diferencia no es menor: en el escenario sin retenciones, el área sembrada alcanzaría las 43,4 millones de hectáreas en 2036, frente a 41,1 millones del esquema vigente. La producción total escalaría a 182,6 millones de toneladas, lo que implica un salto de 16,7 millones respecto al escenario base.

La clave está en los incentivos. Sin retenciones, mejora la rentabilidad del productor, se acelera la inversión y se amplía la frontera productiva. En términos concretos, el modelo traduce una decisión tributaria en más superficie cultivada, más tecnología aplicada y mayor volumen exportable. La soja lidera esa expansión, seguida por el maíz.

Exportaciones: más volumen, más divisas

El impacto externo es directo. En 2036, el complejo agroindustrial exportaría 14,1 millones de toneladas adicionales respecto al escenario con retenciones. En valor, la diferencia asciende a US$ 6.400 millones anuales: US$ 50.500 millones sin DEX frente a US$ 44.100 millones con el esquema vigente.

El complejo soja explica la mayor parte de ese salto, con más de US$ 5.200 millones adicionales. La lógica es lineal: menos carga tributaria en origen mejora precios relativos, incentiva producción y amplía saldos exportables.

Pero el dato relevante no es solo el volumen. Es la capacidad de generar divisas en un país donde la restricción externa condiciona toda la política económica.

Recaudación: el punto de quiebre fiscal

El núcleo del debate está en el impacto fiscal. El modelo plantea una secuencia que desafía el argumento tradicional: la pérdida inicial de recaudación por retenciones se compensa con otros impuestos.

Hay dos mecanismos. Uno directo: mayor rentabilidad amplía la base del Impuesto a las Ganancias y del impuesto a los Débitos y Créditos. Otro indirecto: la expansión productiva derrama sobre la economía y genera más actividad gravada.

El resultado es escalonado. A nivel nacional, el punto de equilibrio llega en el cuarto año tras la eliminación. Para 2036, el Estado recaudaría US$ 296 millones más que en el escenario con retenciones.

En las provincias, el efecto es más inmediato. Como los DEX no son coparticipables, no pierden ingresos directos y sí capturan el crecimiento vía Ingresos Brutos y Sellos. En 2036, sumarían US$ 989 millones adicionales.

Cuando se consolida Nación + provincias, el quiebre fiscal aparece antes: en 2028. Solo 2027 muestra una pérdida neta de US$ 153 millones. A partir de allí, la recaudación supera al escenario base, con una diferencia de US$ 1.286 millones anuales hacia 2036.

El agro presiona, el Gobierno administra tiempos

El informe se conoció en paralelo a señales políticas del sector. Desde la Bolsa de Comercio de Rosario se insistió en que la baja de retenciones debe formar parte de una estrategia de desarrollo más amplia y coordinada entre sector público y privado.

La posición introduce una variable clave: el ritmo de la reforma dependerá de la “caja” fiscal. El Gobierno, según se planteó en ese ámbito, avanzaría en reducciones en la medida en que sostenga el superávit. Es una lógica incremental, no disruptiva.

En ese esquema, el agro se posiciona como actor de presión con respaldo técnico. El argumento es claro: menos impuestos hoy pueden traducirse en más recaudación mañana. La tensión está en el timing.

Una transición con costos acotados y beneficios diferidos

El estudio plantea un punto de quiebre fiscal temprano: en 2028, apenas un año después del inicio de la reforma, la recaudación consolidada ya superaría al escenario base. Para 2036, el diferencial positivo alcanzaría US$ 1.286 millones anuales.

El presidente de la Bolsa de Comercio de Rosario, Pablo Bortolato, se mostró confiado este viernes en que el Gobierno baje las retenciones a las exportaciones de productos agrícolas “en la medida que vaya teniendo caja”, es decir, que mantenga el superávit fiscal que consiguió a costa de un fuerte ajuste en salud, educación, obras públicas y pago de haberes jubilatorios. “El planteo que hizo históricamente la Bolsa siempre apunta a las bajas de retenciones”, dijo el titular de la institución.

En el tradicional Remate del primer lote de soja, el presidente de la Bolsa de Comercio de Rosario llamó a sostener una agenda estratégica de desarrollo articulada entre el sector público y el privado, y destacó los avances concretos en infraestructura logística, la reducción de derechos de exportación y el rol social de la producción.

Luego del acto oficial, Bortolato dijo a la prensa que la eliminación de los derechos de exportación a los productos agrícola sobre los que aún pesa el gravamen sería la solución al desarrollo nacional. Para eso, la Bolsa presentó un estudio que “muestra claramente que una baja de retenciones en cuatro años como mucho, menos también si tenemos en cuenta el desarrollo que empieza en las provincias, la cadena se daría vuelta y empezaría a crecer todo”, e incluso el Estado recuperaría su capacidad recaudatoria para suplir esa caída de ingresos por derechos de exportación.

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