MAIZ

Argentina aprobó un nuevo maíz genéticamente modificado con protección contra insectos y tolerancia a herbicidas

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La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía de la Nación autorizó, mediante la Resolución 108/2026, la comercialización de un nuevo maíz genéticamente modificado que incorpora protección frente a ciertos insectos coleópteros plaga y tolerancia a herbicidas a base de glufosinato de amonio.

La aprobación fue otorgada luego de completar satisfactoriamente las evaluaciones realizadas por la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria (CONABIA), que determinó que el evento presenta un comportamiento agrofenotípico similar al de su contraparte convencional y no evidencia riesgos nuevos o incrementados para el agroecosistema.

Asimismo, los estudios confirmaron la ausencia de efectos adversos sobre organismos no-blanco relevantes y la inocuidad de las proteínas expresadas. Como parte de las condiciones para su comercialización, la empresa deberá implementar el correspondiente Plan de Manejo de Resistencia de Insectos (PMRI), de acuerdo con la normativa vigente.

En forma complementaria, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) evaluó la aptitud del producto para consumo humano y animal, mientras que la Subsecretaría de Mercados Agroalimentarios e Inserción Internacional analizó el impacto potencial de su comercialización sobre las exportaciones argentinas.

Los resultados de las evaluaciones realizadas respaldaron la aprobación comercial de este cultivo, de acuerdo con los criterios científicos y regulatorios vigentes. Esta decisión reafirma el compromiso de la Argentina con un sistema de evaluación basado en evidencia científica, que desde hace más de 30 años promueve la incorporación responsable de nuevas tecnologías para el sector agropecuario.

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Bautista INTA: el maíz desarrollado en Misiones sale a la cancha

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Se trata del primer maíz convencional de polinización abierta mejorado y desarrollado en la provincia por un equipo de investigadores del INTA Cerro Azul. Pensado principalmente para la agricultura familiar, el material fue concebido para responder a una necesidad histórica de los productores: contar con una variedad adaptada a los suelos y condiciones ambientales de la región, capaz de combinar buenos rendimientos, calidad nutricional y la posibilidad de conservar semilla para futuras campañas.

El investigador Adrián de Lucía, integrante del equipo de Cultivos Anuales de la EEA Cerro Azul y uno de los responsables del desarrollo, explicó que el objetivo fue reunir en una sola variedad las características más valoradas por los productores y corregir algunas limitantes observadas en materiales locales.

“Nuestra idea fue mejorar ciertas características de las variedades que ya utilizaban los productores, como la altura de la planta, el rendimiento y la calidad del grano, para ofrecer un material que pudiera responder mejor a las expectativas productivas de las chacras misioneras”, señaló.

Bautista INTA es una variedad de maíz de granos dentados colorados obtenida a partir del cruzamiento de materiales tropicales y locales. Presenta un ciclo intermedio de aproximadamente 120 días, una altura cercana a los 2,5 metros y mazorcas con 16 hileras de granos grandes, protegidas por una buena cobertura de chala que reduce los problemas de pudrición asociados a las elevadas precipitaciones características de la región.

Además, posee un contenido proteico cercano al 11%, superior al de muchos materiales disponibles en el mercado, una característica especialmente valorada por quienes destinan la producción a la alimentación animal. “Es un maíz muy interesante para la producción de aves, cerdos y otros animales de la chacra. Tiene buena calidad de grano, buen tamaño y una inserción de mazorca que facilita la cosecha manual”, explicó De Lucía.

Una innovación que llega a los productores

Para Horacio Babi, director de la Estación Experimental Agropecuaria INTA Cerro Azul, la campaña actual representa un momento clave dentro de un proceso iniciado varios años atrás. “Estamos llevando adelante la cosecha de esta semilla, trabajo conjunto con la Asociación Cooperadora, queremos poner esta innovación a disposición de todo el sector”, destacó.

Babi remarcó que uno de los principales objetivos era lograr una disponibilidad suficiente de semilla para responder a la demanda existente en la provincia. “Estábamos en deuda con la disponibilidad de materiales pero creemos que para esta campaña contamos con un volumen suficiente para responder a la demanda registrada y a la que pueda surgir a futuro”, expresó.

Según explicó, el objetivo es que la semilla pueda llegar a productores de toda la provincia a través de distintos canales de comercialización impulsados por la Asociación Cooperadora del INTA Cerro Azul. Esta entidad es la encargada de producir, administrar y distribuir las semillas que puedan demandar los productores misioneros. Para ello se las puede reservar y adquirir al whatsapp 3754459705. A su vez, los productores interesados pueden ponerse en contacto a través de la red de Agencias de Extensión Rural de INTA en Misiones.

El directivo también destacó el valor estratégico de contar con una variedad desarrollada localmente.  “Creemos que puede ser muy importante para pequeños, medianos y grandes productores misioneros. Es un material que ha demostrado una buena adaptación y una gran plasticidad frente a las condiciones ambientales de la región”, afirmó.

La experiencia de quienes ya lo probaron

Antes de su disponibilidad comercial, Bautista INTA fue evaluado durante varios años por productores que colaboraron con el proceso de validación a campo. Uno de ellos es Luis Danyluk, productor de Santa Rita, quien comenzó a sembrar la variedad hace tres campañas a partir de una propuesta realizada por técnicos del INTA.  “Es la primera vez que me enteré que había una semilla desarrollada para nuestros suelos. Muchas veces plantamos materiales que vienen de otras provincias o de Brasil que no siempre se adaptan bien a nuestras condiciones”, relató.

La primera experiencia estuvo condicionada por una fuerte sequía que afectó a prácticamente todos los cultivos de maíz de la zona. Sin embargo, el productor decidió conservar parte de la semilla obtenida y continuar evaluando el material. “El primer año coseché poco porque la seca fue muy fuerte para cualquier maíz. Pero, al año siguiente, sembré la semilla que había podido rescatar y tuve un maíz espectacular”, recordó.

Con el paso de las campañas, Danyluk fue incorporando la variedad en distintos sectores de su establecimiento, incluso en áreas implantadas con yerba mate.  “Lo fui probando en distintas etapas y lugares de la chacra. Hice líneas entre las yerbas y coseché hermosas espigas. Este va a ser el cuarto año que lo estoy sembrando”, comentó.

Actualmente, utiliza la producción principalmente para la nutrición y alimentación de gallinas, cerdos y para consumo familiar. Entre los aspectos que más valora destaca la adaptación a las condiciones locales y la facilidad de cosecha.

Ciencia, territorio y agricultura familiar

Una de las características que diferencia a Bautista INTA de muchos materiales comerciales es que se trata de una variedad de polinización abierta. Esto permite que los productores puedan seleccionar y conservar su semilla para futuras siembras, reduciendo costos y fortaleciendo la autonomía productiva de las chacras. “Al ser una variedad y no un híbrido, el productor puede guardar semilla para la próxima campaña y no necesita comprarla todos los años”, explicó De Lucía.

El investigador destacó también que el desarrollo, que demandó varios años de trabajo, fue pensado desde sus inicios para atender demandas concretas de la agricultura familiar misionera. “La idea era lograr mejores rendimientos en superficies más pequeñas, permitiendo que el productor disponga de más tierra para otros cultivos y actividades productivas”, señaló.

La expectativa del equipo técnico es que la disponibilidad de semilla permita ampliar significativamente la adopción de la variedad en toda la provincia durante los próximos años. “Muchos productores que la probaron quedaron conformes y estaban esperando acceder a la semilla. Nuestro objetivo es que llegue a toda la población para la que fue pensada desde el comienzo: los pequeños productores misioneros”, concluyó.

Con la distribución y comercialización de la semilla en marcha, Bautista INTA comienza una nueva etapa. Después de años de investigación, selección genética y validación territorial, el desafío ahora será que esta innovación desarrollada en Misiones encuentre su lugar en las chacras de la provincia y contribuya a fortalecer la producción de alimentos y la agricultura familiar.

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El sorgo pierde área tras el regreso del maíz, pero los mejores rindes sostienen una cosecha de 2,48 millones de toneladas

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La campaña 2025/26 marca el retorno del sorgo a un escenario más cercano a su comportamiento histórico luego del crecimiento excepcional registrado un año atrás. La normalización de la siembra de maíz, tras la disminución de la presión de la chicharrita y del Spiroplasma, provocó una fuerte reducción del área destinada al cereal, aunque los mejores rendimientos lograron amortiguar el impacto sobre la producción. Así lo refleja el último informe elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que estima una cosecha nacional de 2,48 millones de toneladas.

La superficie sembrada con sorgo cae 29% interanual al normalizarse la siembra de maíz, pero los buenos rindes acotan la baja de la producción a 16%, estimada en 2,48 Mt. Las exportaciones se ajustan a 1,24 Mt.

La campaña 2024/25 había sido excepcional para el sorgo: el temor por el Spiroplasma y la chicharrita en el maíz derivó en un recorte del área maicera y el sorgo capitalizó ese reacomodamiento, llegando a sembrarse 1,08 M ha. Para la 2025/26, con la presión de la chicharrita morigerada y una siembra de maíz que recuperó terreno, el sorgo devolvió buena parte de lo ganado. En base a datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP), la superficie sembrada a nivel nacional se estima en 0,76 M ha, 29% por debajo del ciclo previo.

La contracción del área no se trasladó en la misma magnitud a la producción. Los rindes promedio mejoraron, lo que permitió contener la caída productiva. La superficie no cosechada se estima en 176.000 hectáreas. Con estos parámetros, la producción argentina de sorgo se estima en 2,48 millones de toneladas, 16% por debajo de la campaña anterior.

La Región Central concentra el grueso de la producción de sorgo, con una estimación de 1,6 Mt en la 2025/26 (63% del total nacional). Sin embargo, el sorgo presenta una diferencia clave: el norte del país tiene un peso relativo importante. La Región Norte aporta cerca de 0,8 Mt (33%), una proporción elevada en relación con otros cultivos, ya que el sorgo puede desarrollarse en ambientes menos productivos donde otros cultivos alternativos rinden de manera inestable. La Región Sur tiene una participación marginal, en torno a 0,1 Mt (4%).

El comportamiento entre regiones fue dispar y, en buena medida, explica la baja productiva del ciclo. La Región Central y la Región Sur retrocedieron alrededor de 26% y 24% interanual, respectivamente, arrastradas por la menor área sembrada al recuperar terreno el maíz. El Norte, en cambio, fue la única región que creció (cerca de +17%), recuperándose tras la falta de precipitaciones que había golpeado a la campaña previa. 

A nivel regional, se aprecia que la producción se concentra en el centro-norte del país. Las delegaciones de SAGyP en las que el cultivo tiene mayor relevancia son San Francisco, Rafaela, Chaco (Charata y P.R. Sáenz Peña), Santiago del Estero (Quimilí y Sgo. del Estero) y Avellaneda).

El balance regional de oferta y demanda refleja cómo se ordena el grano dentro del territorio. La oferta total se estima en 2,9 Mt, con la Región Central como principal polo de demanda producto de los puertos fluviales del Paraná, lo que motiva flujos de grano desde el Norte hacia el centro del país. El siguiente cuadro resume los principales indicadores por región.

Por el lado de la demanda, se estima que 1,2 Mt se destinarán al mercado interno: alimentos balanceados, consumo animal y semilla para la siguiente campaña. En el frente externo, la menor oferta se traduce en exportaciones por 1,2 Mt, 16% por debajo de las 1,47 Mt de la 2024/25. Se estima que 500.000 t de sorgo de la Región Norte bajarán por las rutas 34 y 11 hasta las terminales del Gran Rosario para embarcarse, mientras que la Región Central aportará otras 700.000 t estimadas. Prácticamente la totalidad del sorgo que exporta Argentina tiene como destino a China, por lo que la evolución de ese mercado sigue siendo la variable clave para el saldo exportable. 

Para la campaña 2025/26 se proyecta que las exportaciones de sorgo totalicen US$ 300 millones, valor prácticamente idéntico a la campaña 2024/25. El menor volumen a despachar estimado es compensado por mayores precios de exportación promedio proyectados para la campaña. 

En suma, tras el salto excepcional de la 2024/25, el sorgo regresa en la 2025/26 a una escala más acorde a su rol histórico dentro de la rotación, con un área que se contrae al normalizarse la siembra de maíz, pero con rindes que sostienen la producción en torno a 2,5 Mt. La oferta sigue concentrándose en la Región Central, pero con un perfil más concentrado hacia el centro-norte argentino.

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Récord para el agro argentino: se registró un volumen histórico de embarques de granos y aceites en 2025

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El año 2025 cerró con números históricos para el complejo agroexportador argentino. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), los embarques de granos y aceites alcanzaron volúmenes récord, en un contexto marcado por incentivos fiscales transitorios, tensiones geopolíticas y una fuerte disponibilidad de oferta.

Durante el año se despacharon 61,5 millones de toneladas de granos y 7,8 millones de toneladas de aceites vegetales. Si se incorporan los 30,9 millones de toneladas de subproductos, el total exportado configura el segundo mayor registro histórico del sector, confirmando el peso estructural del agro como generador de divisas.

Incentivos, geopolítica y oferta abundante

El desempeño del sector no fue lineal ni espontáneo. Estuvo apuntalado por una secuencia de incentivos de corto plazo, en particular la baja de las retenciones y su eliminación temporal, que aceleraron la venta de granos y adelantaron flujos de exportación.

A ese esquema se sumó un factor externo clave: el conflicto comercial entre Estados Unidos y China, que abrió espacio para mayores compras del gigante asiático a proveedores alternativos, entre ellos la Argentina. En paralelo, la campaña 2024/25, con una producción estimada de 138,7 millones de toneladas, aseguró volumen suficiente para sostener el salto exportador.

El resultado fue claro: récord de volumen embarcado de granos y aceites, con impacto directo en el ingreso de dólares.

Soja y trigo empujan, maíz retrocede

El detalle por producto muestra una dinámica heterogénea. El crecimiento del volumen de granos despachados se explicó principalmente por la soja, con un aumento interanual de 7 millones de toneladas, y por el trigo, que sumó 6,1 millones de toneladas adicionales.

En contraste, el maíz mostró una contracción, con una caída de 5,2 millones de toneladas respecto a 2024, reflejando cambios en la demanda externa y en la secuencia de ventas.

En aceites vegetales, los despachos alcanzaron 7,8 millones de toneladas, un máximo histórico. La BCR destacó que el volumen creció 8 % interanual y se ubicó 28 % por encima del promedio, impulsado casi en su totalidad por el aceite de soja (+400.000 toneladas) y, en menor medida, por el aceite de girasol (+374.200 toneladas).

Asia concentra la demanda

En términos de destinos, Asia absorbió el 52,6 % de los embarques, consolidándose como el principal mercado del complejo agroindustrial argentino. Le siguieron América (19,8 %), África (13,7 %), Europa (12,7 %) y Oceanía (1,1 %), con exportaciones distribuidas en 97 países.

Dentro de Asia, China y Vietnam lideraron las compras, mientras que Brasil se ubicó como el tercer destino individual, con 6 millones de toneladas de productos agroindustriales.

En el caso específico de los aceites vegetales, India fue el principal comprador, seguida por Bangladesh y Perú.

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Las plagas evolucionan y redefinen el manejo sanitario en maíz

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Las plagas de maíz son las mismas, sin embargo, el aumento de la superficie sembrada, el uso extendido de tecnologías Bt y las variaciones climáticas están modificando su comportamiento, lo que genera nuevos desafíos para la producción.

“Las plagas no cambian solas, se adaptan y evolucionan de acuerdo con el agroecosistema. El futuro del manejo depende de cómo diseñamos los sistemas agrícolas más que de la plaga en sí misma”, advirtió Diego Szwarc -investigador del INTA Reconquista, Santa Fe-.

Entre los principales cambios, el especialista destacó que a partir de la adopción de maíces Bt “Diatraea saccharalis o barrenador de la caña pasó de ser una plaga clave a una plaga secundaria o amenaza localizada, aunque persiste en caña de azúcar, sorgo y maíces no Bt, con casos de resistencia documentados en la región”.

A su vez, -detalló- Spodoptera frugiperda, la cogollera “es la gran sobreviviente”, afirmó Szwarc, por su plasticidad alimentaria, con generaciones superpuestas casi todo el año y resistencia múltiple a algunos eventos Bt e insecticidas, documentada en Brasil y Argentina. Esto enciende algunas luces de alarma y exige acciones de manejo proactivo para demorar la aparición de resistencia en nuestro país. 

Por su parte, Helicoverpa zea u oruga de la espiga muestra alta incidencia en maíces tardíos con tecnología Bt, con incidencia reportada de hasta el 98 %. Esta plaga es importante, no sólo por los daños directos que ocasiona, sino también por favorecer la proliferación de hongos y la contaminación con micotoxinas.

Además, indicó que la chicharrita del maíz Dalbulus maidis se expandió en la campaña 2023/24 hacia el centro y sur de la zona maicera, favorecida por un invierno benigno y el escalonamiento de siembras. “Es una plaga emergente, sobre la cual todavía tenemos que generar conocimiento para su manejo y el complejo que transmite”, señaló Szwarc.

Frente a este escenario, el investigador remarcó que el camino es un Manejo Integrado de Plagas (MIP) con una visión sistémica u holística: “Necesitamos diversificación de siembras, rotaciones, potenciar y fortalecer el control biológico, no sólo a través de bioinsumos, también naturalmente a través del diseño de paisaje, cultivos de servicio, refugios en cultivos Bt y aplicar fitosanitarios de manera responsable”.

Para Szwarc, el verdadero cambio está en la forma de pensar la producción: “La pregunta ya no es cómo controlar una plaga, sino cómo diseñar sistemas agrícolas que no las favorezcan. Pasar del control al manejo y posteriormente al manejo integrado del agroecosistema, desde una visión integral y sistémica. Ese es el futuro si queremos sistemas productivos, resilientes y sostenibles”.

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