marihuana

Pérez: “Con la UIF y la DEA estamos tras los que financian y organizan el narcotráfico”

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Periodista: Misiones tiene un 90 por ciento de frontera con Brasil y Paraguay. ¿Cómo se encuentra la relación con ambos países en el tema seguridad internacional?
Marcelo Pérez: Muy fluida. Con Brasil estamos volviendo a generar los convenios del año pasado. Tendremos oficiales de enlace en la zona de las costas brasileñas. El año pasado fue un éxito y, por tal motivo se repetirá y a la vez se acordó que funcionarios policiales brasileños se instalen en Misiones y cumplan la misma función. Es decir, como oficiales de enlace”.
P.: Los últimos acontecimientos delictivos que sucedieron en Paraguay (detenciones, desarticulaciones de coche bomba, etcétera), ¿repercutieron de alguna forma en la provincia?
M.P.: Movilizar fuerzas de seguridad no. Siempre nos preocupa y ocupa cualquier tipo de hecho delictivo que se suceda en la región y por vivir en una provincia fronteriza nos hace estar un poco más atentos. Estamos en una zona donde la afluencia de gente nacional e internacional es muy grande así como también la comercialización de mercadería. Ciudad del Este (Paraguay) es la segunda ciudad del mundo donde más volúmenes de negocios se realizan por día. Argentina tiene los pasos fronterizos celosamente custodiados; con un mapa legal de pasos importantes ya que están presentes Migraciones; Aduana; Gendarmería; Prefectura; Seguridad Aeroportuaria; Policía Federal y de Misiones. En tanto que Brasil y Paraguay tienen otra particularidad, ya que mucha gente que vive en Brasil trabaja o es propietaria de negocios en Paraguay y viceversa. Eso llama la atención en cuanto a los volúmenes de negocios y a los hechos que pueden ocurrir ante un importante volumen de negocios.
P.: Hoy no sólo se encuentra marihuana o cocaína, sino que también se detiene al delincuente.
M.P.: Es cierto. Con la Unidad de Investigación Financiera (UIF) que se instaló en la región, con la capacitación que nos darán otras agencias como la DEA creando un grupo de trabajo interfuerzas en la región, podemos apuntar a otra cadena de narcos que son los que financian y organizan y no solamente detener a quienes transportan la mercadería. El río Paraná en Misiones se cruza en minutos, por eso la única manera de trabajar y obtener resultados eficientes es entre las interfuerzas provinciales y nacionales”.
P.: ¿Cómo calificaría el nivel de la seguridad en Misiones?
M.P.: Estamos bien. La política de seguridad del Gobierno provincial, encabezado por el gobernador Hugo Passalacqua, y los acuerdos suscriptos con el Gobierno nacional permiten un fuerte trabajo de las fuerzas policiales de la provincia juntamente con las fuerzas federales para combatir el narcotráfico. Se han incautado plantaciones de marihuana históricas tanto en 2016, como en 2017 y 2018. En cuanto al delito común también se está trabajando fuertemente y se logró bajar el índice de delitos. Misiones está inserta en una cuña entre dos países y, por tal motivo se trabaja fuertemente para combatir el delito transnacional.
P.: ¿Cómo es la relación con la ministra de Seguridad nacional, Patricia Bullrich? ¿Cómo lograron que se superen lo celos profesionales y que las interfuerzas provinciales y nacionales trabajen en conjunto?
M.P.: La relación con Patricia Bullrich es excelente. Que un ministro de la Nación devuelva un llamado telefónico al instante por un inconveniente que se sucede en Misiones demuestra que tenemos una relación óptima. La Nación entendió que Misiones tiene la particularidad de estar metida geopolíticamente entre dos países con muchos pasos ilegales que hacen que se deba actuar en forma meticulosa.
P.: ¿Qué inversiones hizo la provincia en materia de seguridad?
M.P.: Entre otras inversiones se adquirió un scanner móvil que tiene la particularidad de ser único en la región, un helicóptero de última generación, cámaras de seguridad que se instalaron en distintas ciudades tanto de la capital provincial como del interior, se capacitó al personal policial en otros países como China y los Estados Unidos, entre otros. En tanto que pronto se anunciará la creación del instituto universitario de seguridad de formación para la Policía, que es de innovación para todo el país. En el acto estarán presentes además funcionarios nacionales y de la Guardia Civil Española que fueron quienes nos ayudaron a comprender cómo armar este instituto que significará un salto de calidad para la formación de las fuerzas de seguridad de la provincia, tanto policiales como penitenciarias. Esto significa que tendremos efectivos policiales y penitenciarios universitarios con título de validez nacional.
P.: Quienes deseen ser policías o penitenciarios ¿cursarán una carrera universitaria?
M.P.: Sí, tanto en el Servicio Penitenciario como en la Policía hoy el ingreso es dividido. Es decir, que ingresan por un lado quienes desean ser suboficiales y por el otro quienes desean ser oficiales. Con la inauguración de la universidad todos ingresarán y al año los profesores evaluarán quiénes están en condiciones de continuar la carrera de oficiales y quiénes la de suboficiales. La propia institución evaluará quiénes serán sus futuros mandos y quiénes subalternos luego de un año de intenso trabajo de estudio y de actividad física. Esto significa que todos ingresan en las mismas condiciones y luego, al año se verá reflejado el esfuerzo. El suboficial egresará con un título terciario y el oficial con un título universitario.
P.: ¿Con qué título se recibirán?
M.P.: En principio en licenciados en Seguridad y Tecnicatura en Seguridad. Esto no significa que, en el devenir, abramos otras tecnicaturas y licenciaturas en seguridad. Se hará mucho foco en tecnología, por ejemplo.
P.: ¿Cómo vislumbra el año próximo?
M.P.: ¿Hablar del año próximo en una Argentina donde la semana que viene es mucho tiempo? Espero que la Nación encuentre el rumbo económico y empecemos a transitar el país que todos queremos. 

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Desarticulan una organización dedicada al narcotráfico

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          Gendarmería Nacional, que depende del Ministerio de Seguridad de la Nación, desbarató una banda narcocriminal, luego de llevar a cabo procedimientos en las provincias de Misiones, Buenos Aires y Corrientes. Se secuestró un total de 3.332 kilos 933 gramos. Hay 14 detenidos.

 

       Efectivos de la Unidad de Operaciones Antidrogas, por disposición del Juzgado Federal de Primera Instancia de Paso de Los Libres y tras llevar a cabo tareas de de investigación  por 10 meses, pudieron establecer que una banda se encargaba de ingresar al territorio nacional estupefacientes desde la República del Paraguay por pasos no habilitados para luego distribuirlos en las provincias de Córdoba, Mendoza y Buenos Aires.

 

            Ante este hecho, personal de la Fuerza efectuó diversos operativos (desde el mes de enero) donde se secuestró un total de 3.332 kilos 933 gramos de marihuana, 12 vehículos. Además se detuvieron a 14 personas y se desarticuló la organización en su totalidad.

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Misiones refuerza la seguridad en las fronteras con dos poderosas lanchas de Prefectura

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“Ningunas lanchitas”, espetó enojada la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich a un dirigente de la alianza Cambiemos que quiso bromear sobre la incorporación de las embarcaciones Guaraní y Mataco, que estarán destinadas a combatir el narcotráfico, bajo el comando de la Prefectura Naval Argentina. Las “lanchitas” fueron destinadas a custodiar la hidrovía que comienza en Puerto Iguazú por el río Paraná hasta Corrientes y el río Paraguay en Formosa, además del río Uruguay, bordeando la frontera con Brasil.
El diminutivo va en contra de la idea que quiere dejar la ministra: Bullrich reforzó el concepto de militarizar la lucha contra el narcotráfico y lamentó “tener la desgracia de tener países vecinos que son productores de droga”, en relación a Paraguay, Brasil y Bolivia. Sin embargo, la ministra ratificó que no vendrán contingentes de las Fuerzas Armadas, tal como había anticipado el ministro de Gobierno, Marcelo Pérez. Ejército y Fuerza Aérea si serán destinados a la frontera “seca” del norte argentina y parte de Formosa, mientras que en Misiones se mantendrá el equipo de tareas conjunta de Prefectura, Gendarmería, Policía Federal, Aeroportuaria y de Misiones, aunque la Brigada de Monte XII del Ejército estará sometida a sus órdenes como apoyo logístico, según la resolución del ministro de Defensa, Oscar Aguad. La ministra también descartó que haya una base de la DEA en Misiones, ya que, insistió, la fuerza antidrogas de Estados Unidos solo brindará “capacitación” a los efectivos locales. 
Bullrich advirtió que las lanchas custodiarán los ríos para frenar el ingreso de drogas, pero recordó que también los cielos están, desde la asunción de Mauricio Macri, “blindados”, ya que el Presidente firmó el decreto que permite el derribo de aviones no identificados.
Por su parte, Pérez , ratificó el fuerte compromiso contra el crimen organizado y la continuidad de la cruzada contra las drogas con el trabajo de la Policía de Misiones, que logró secuestrar en el último año más de 16 toneladas de marihuana y desarticular varias bandas.

Las lanchas presentadas por la ministra de Seguridad, fueron compradas a la marina israelí por 49,5 millones de dólares y adaptadas para la operatividad en los ríos argentinos. Tienen 25,5 metros de eslora, seis de manga y uno de calado. Su desplazamiento es de 58 toneladas y se pueden desplazar a una velocidad de casi cien kilómetros por hora. Serán tripuladas por diez efectivos especialmente adiestrados. Están fuertemente artilladas, con la torreta versión Mini-Typhoon, con ametralladoras Browning 12,70mm, con un alcance de tiro de más de mil metros y marcas de mira láser.
Después de las presentaciones formales, la ministra y Pérez presenciaron un simulacro de la Prefectura con la acción de las dos lanchas rápidas, dos helicópteros y lanchas más pequeñas, que abordaron un carguero lleno de contrabandistas. En el simulacro también fueron presentados los drones, radares móviles y aviones no tripulados de la fuerza que serán destinados a la Triple Frontera, para ser ocupados en forma conjunta con la Gendarmería.

Los radares serán instalados en Iguazú, Wanda, Puerto Libertad y Puerto Esperanza, mientras que habrá un detector de patentes en el puesto de Gendarmería a metros de la represa de Urugua-í. La custodia de la hidrovía es clave para la seguridad, pero es una extensa serpiente porosa de 1840 kilómetros solo de agua argentina: se calcula que el transporte legal mueve por el Paraná más de 3.500 millones de dólares. No hay número aproximado de los valores de la droga que se mueve por la zona. 
 
 

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Debates a la fuerza

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Antes de que se agote la encendida discusión nacional sobre la despenalización del aborto, con los medievales consejos del médico Abel Albino incluidos, el presidente Mauricio Macri hizo otro aporte a la grieta: firmó el decreto autorizando a las fuerzas armadas a volver a operar sobre la seguridad interna.
Con argumentos poco claros, más allá de la mención vaga a lucha contra “nuevos enemigos” como el narcotráfico o el ciberterrorismo, Macri revivió un tema que trae a la memoria los años más oscuros del país. La nostalgia de la mano dura alimenta la grieta que tan buenos dividendos le dio a Cambiemos. Plantea la idea de que quien no apoya su iniciativa, está a favor de. A favor de puede ser del narcotráfico, de las mafias, o de Cristina. Igual suma y refuerza la identidad de quien está a favor, mayoritariamente votante de la alianza gobernante, según muestran las primeras encuestas.
En 1975, la última vez que un presidente constitucional firmaba un decreto similar, se abría la puerta a la “aniquilación” de la subversión, paso previo a la más feroz de las dictaduras en la Argentina. Ahora siquiera hay un enemigo identificado y tampoco una estrategia definida sobre qué harán las fuerzas armadas. Lo único que parece determinar la decisión es la mano dura que obnubila a las derechas del continente.
Colombia, México o el cercano Brasil con su paradisíaco Río de Janeiro son ejemplos claros del fracaso de la militarización en la lucha contra las drogas. Tampoco son iguales las condiciones. En esos países el flagelo de la droga generó estados paralelos, ejércitos narcos y millones de dólares sucios. En Argentina ni siquiera en estado incipiente hay similitudes. En cualquier caso, el problema principal está fronteras afuera.
El soldado, cuando dispara, lo hace a matar. Esa es su formación. ¿Qué hará en las fronteras? ¿Tirar a matar a las mulas que cargan los fardos de marihuana? ¿Establecer una pena de muerte exprés?
El dueño del negocio no se expone a un encuentro de ese tipo. Y ahí radica el fracaso de las guerras abiertas en Colombia, México o Brasil. Millones de dólares dilapidados en perseguir y matar, mientras la droga sigue fluyendo.
En México, una de las consecuencias de militarizar las calles fue una ola de violencia inusitada, con más de 150.000 muertos, 27.000 desaparecidos y 35.000 desplazados, carteles más fuertes y militares seducidos por jugosos sobornos. La batalla sigue y encuentra adeptos cada día: México es según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, el segundo país con más disparidad económica entre ricos y pobres. Todavía no hay certezas sobre el rumbo que tomará el combate a las drogas con Andrés Manuel López Obrador, quien antes de ganar las elecciones propuso una “amnistía”.   
Las consecuencias de la guerra abierta del plan Colombia, con una inyección de dólares y armas de Estados Unidos, todavía son inconmensurables, pero se asemejan a la palabra fiasco. Miles de millones de dólares, recursos y soldados dilapidados en una escalada de violencia que lo único que hizo fue tecnificar la producción de cocaína.
La paradoja es que el tío Sam es el principal consumidor de la exportación colombiana. El novelizado Pablo Escobar fue apenas el precursor de un negocio que se globalizó.
En Brasil la guerra militar de Michel Temer contra el narcotráfico en las favelas despertó las aspiraciones primarias de un generalato nostálgico de la mano dura. Tanto que aspiran a recuperar un rol protagónico en la política, por las urnas o por la fuerza. “Estamos en un momento crítico, al filo de la navaja”, dijo Antonio Mourão, general retirado de cuatro estrellas que el año pasado, cuando aún estaba de servicio, sugirió que sería necesaria una intervención militar para purgar a la clase política.
Mourão, el general retirado, y otros oficiales jubilados han respaldado con entusiasmo la postulación presidencial del senador de ultraderecha Jair Bolsonaro, un excapitán del Ejército que ha hecho propuestas polémicas para la restauración del orden, como darle a la policía más campo de maniobra para matar a presuntos criminales.
En Argentina y menos en sus fronteras, se encuentran paralelismos con las condiciones previas que desencadenaron esas fallidas batallas. No es con militares entrando a la fuerza a las villas que se terminará el narcotráfico. La idea, nada original, se hizo spot de campaña de Fernando De la Rúa, el fugaz presidente radical que huyó dejando un tendal de muertos en plaza de Mayo. Fue refrescada por Sergio Massa, cuando aspiraba a ser Presidente para que las Fuerzas Armadas puedan “atacar y bloquear las fronteras” y “entrar a los barrios más humildes” donde “los narcos infectan a nuestros jóvenes”. ¿Resiste análisis la propuesta de desatar una guerra inmediata con países vecinos? ¿Resiste análisis no advertir que el consumo de droga también se da en los barrios ricos?
La estigmatización es permanente, pero ni en la Triple Frontera, donde conviven decenas de agentes orgánicos e inorgánicos de diversas agencias de seguridad internacionales, se generó en los últimos años alguna prueba concluyente de que sea zona liberada para algo más que un gran mercado de baratijas tax free.
En cualquier caso, un ataque con morteros y armas largas no parece ser la mejor herramienta para tan compleja trama. La seguridad más efectiva viene de la mano de la inteligencia y no de la fuerza.  En Misiones se puso en marcha una intervención mucho más fuerte de la Policía en el combate al narcotráfico y en menos de tres años ya se decomisó marihuana por el equivalente a 900 millones de pesos y 37 toneladas de marihuana. Sin estridencias, los resultados están a la vista. 
En rigor, tampoco hay demasiadas precisiones sobre qué harán las fuerzas armadas con el permiso del Presidente. Los uniformados no parecen estar cómodos con la idea de salir a la calle a cazar ladrones de gallinas. No están preparados para ello ni cuentan con los elementos necesarios. Tampoco aprecian convertirse en protagonistas de una puja de la que no quieren ser parte en momentos en que la sociedad recién deja atrás los malos recuerdos de los años de plomo.
La última encuesta de la consultora D’Alessio Ariol, arroja que el 50 por ciento cree que la reconversión de las Fuerzas Armadas servirá para mejorar la seguridad. Ocho de cada diez votantes de Cambiemos confían en el éxito, pero solo dos del Frente para la Victoria comparten esa mirada.
La grieta es menor cuando se analiza la política económica del Gobierno. Allí la mayoría reconoce que está peor que hace algunos años y que el ajuste les empeoró las condiciones de vida.
La imagen negativa de Macri asciende a 67,8 por ciento y el 58,3 desaprueba su gestión, según un estudio del Grupo de Opinión Pública.
La imagen negativa del Presidente creció al 59,7 por ciento, según Ricardo Rouvier, para quien la gestión tiene una calificación negativa del 62,8 de sus encuestados. El consultor advierte que creció el voto a Cristina Fernández.
 

La discusión sobre la despenalización del aborto y las fuerzas armadas en la calle, cobra otra dimensión mirada a la luz de las encuestas. Parece necesario evitar poner el foco en la economía. Y no es solo el éxito de las medidas, sino la permanente vocación por el ajuste siempre, siempre, sobre los que menos tienen.
Es esclarecedor que el Presidente les haya garantizado a los patrones de la soja que no iba a volver a subir -siquiera a congelar la baja- las retenciones agrarias, pero pocas horas después el Gobierno anuncie un severo plan de ajuste sobre las asignaciones familiares. Ahora no habrá plus por zona desfavorable y se puso como tope máximo para cobrar asignaciones familiares un ingreso familiar de 83.917 pesos. La pareja tampoco podrá cobrar las asignaciones si uno de los dos miembros percibe más de 41.959 pesos. Es decir, bajan las retenciones al campo, pero se las suben a cada una de las familias argentinas. La decisión generó un amplio descontento y hasta algunos radicales la criticaron, como Ricardo Alfonsín.
Es cada vez más visible la distancia entre los macristas y los radicales dentro de Cambiemos. El joven Pepe Pianesi no dudó en mostrarse sonriente con el ascendente Federico Villagra, el economista crítico de las decisiones del Gobierno nacional. Ambos quieren “más protagonismo” dentro de la alianza y temen quedar fuera del reparto de candidaturas para 2019. Es que se menciona algunos de la vieja guardia para las principales postulaciones, como Germán Bordón o Mario Pegoraro en la UCR y hasta algunos viejos peronistas ligados a Ramón Puerta. La idea de Villagra y Pianesi es fortalecer la línea de radicales nacidos en democracia. Esa línea generacional no se anima a respaldar las medidas de ajuste impuestas por sus socios y por lo bajo cuestionan a la cúpula que banca banderas de las que el radicalismo abjuró, como la injerencia militar en la seguridad interior. Del otro lado, se lo vio a Luis Pastori, defensor a ultranza de las medidas de ajuste, justificar la política de mano dura para hacer un “uso racional y práctico para las Fuerzas Armadas”.
 
Misiones se muestra como el contraste a la política de ajuste social que aplica Macri. El Presupuesto 2019, aún con la austeridad de los tiempos, invierte el 60 por ciento de los recursos en las áreas sociales: la Educación sigue siendo la prioridad de la gestión renovadora, complementada con la mejora en la salud y el desarrollo social integral.
En política y economía, las decisiones recién pueden valorarse a mediano plazo. Las buenas y las malas. Alcanzar un buen resultado en educación o en salud es la consecuencia de medidas tomadas hace diez o más años. Son procesos.
A la inversa, es lo mismo. En cinco años se podrán apreciar las consecuencias de los ajustes de este año. La Nación anuncia tijera masiva para todo lo que no sea cumplir con las metas del Fondo Monetario Internacional. Eso implica incluso la desaparición del Fondo Nacional de Viviendas. Es decir, quien no tiene un hogar, no podrá esperar ayuda del Gobierno nacional que había prometido un millón de viviendas en cuatro años. En última instancia, quedará en los malabarismos que puedan hacer los gobernadores para arreglarse con menos recursos. Lo mismo pasa con el Fondo Nacional de Incentivo Docente.
Nicolás Dujovne y Rogelio Frigerio, ya les anticiparon a los gobernadores que puede haber un recorte equivalente al cinco por ciento de la coparticipación que reciben las provincias para alcanzar la reducción del déficit que impone el FMI.
Los ministros se regodean con números que “demuestran” la generosidad de la Nación para con las provincias en los últimos años. Los datos, que son repartidos a los periodistas por los diputados de la alianza gobernante para justificar los ajustes, señalan que en junio, las provincias recibieron 108.221 millones de pesos, 51,7 por ciento más que el mismo mes del año pasado.
Pero hilando fino se advierte que no es tanta la abundancia. Entre enero y junio de este año, la coparticipación creció 46,2 por ciento, pero solo 15,6 por ciento si se le descuenta la inflación acumulada, con el agravante de que, por la devaluación, el peso vale casi 50 por ciento menos que en los primeros días de 2018. Lo mismo sucede con Misiones, con un aumento del 15,6 por ciento de coparticipación, pero con una caída del 60 por ciento en las transferencias de capital, fondos para viviendas, obras viales, programas de salud y hasta el programa El Hambre es Más Urgente, adeudado desde febrero.
La coparticipación, por cierto, es variable, ya que depende de la recaudación y, más allá del efecto inflacionario, es probable que tienda a bajar si se extiende la recesión como pronostica el bueno del FMI.
Es decir, el Gobierno nacional generó condiciones económicas adversas y ahora el peso recaerá sobre los gobernadores, que tendrán que atajar los desbordes que se pudieran generar. El Pacto Fiscal, sellado hace pocos meses, es una muestra del fracaso de las proyecciones nacionales: una de las garantías de que las provincias no iban a perder recursos se daba con la promesa de un crecimiento económico del 3 por ciento. El propio FMI dice que este año no habrá crecimiento y que, con suerte, se recuperará paulatinamente entre 2018 y 2019. Mientras tanto, las provincias ya tienen menos recursos y la enorme transferencia de recursos hacia el sector privado más concentrado, no se tradujo en grandes inversiones ni en más empleo.
De hecho, en Misiones ya se paró una inversión por la escalada del dólar y crece el descontento oficial con el sector forestal, que no generó ni una sola nueva inversión pese a que cuentan con todos los beneficios.
Sin embargo, Misiones es una de las pocas provincias donde el empleo no sufrió en demasía. En mayo, según los datos oficiales, se destruyeron 27 mil puestos de trabajo en todo el país. Aquí, aunque se está lejos del pico de 16 mil puestos, se crearon 1.278 empleos y se llegó a los 111 mil.  
 
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Política antidrogas: la Policía de Misiones ya decomisó marihuana por casi 900 millones de pesos

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La política antidrogas que adoptó Misiones en 2015 está mostrando enormes resultados que permiten ver la dimensión del flagelo de las drogas. Desde diciembre de ese año, la Policía de Misiones decomisó 37 toneladas de marihuana por un valor que supera los 873 millones de pesos.
El combate a la industria narco fue in crescendo. En 2015 solo se habían secuestrado 1.027 kilos. Al año siguiente se llegó a las quince toneladas y el año pasado se superaron las 20 toneladas. En lo que va del 2018 ya se llevan secuestradas otras once toneladas, por un valor que supera los 300 millones de pesos. Esto es el 50 por ciento más que en el mismo período del año pasado. Se hicieron 171 operativos en seis meses y se desbarataron entre tres y cinco kioskos de droga por semana. Solo este año hubo más de 200 detenidos y 60 vehículos decomisados a las organizaciones. En total, desde 2015 hay 1103 detenidos por causas vinculadas con el narcotráfico.

El ministro de Gobierno, Marcelo Pérez, no tiene dudas: “Esto obedece a la visión y decisión política de este Gobierno y en particular del gobernador Hugo Passalacqua de poner a la fuerza de seguridad de la Provincia a combatir el narcotráfico”, ya que antes era una materia ajena a su competencia y lo hacía marginalmente. Hoy es política de Estado combatir el narcotráfico a la par y en conjunto de las fuerzas federales”.

“En este tiempo se ha secuestrado más droga que todos los años de democracia sumados”, agrega Pérez, quien destaca la confluencia de agendas de seguridad con la Nación, especialmente en materia de lucha contra el narcotráfico.
“Hoy es más difícil para un narcotraficante entrar a Misiones porque estamos trabajando fuertemente. Somos una cuña metida entre dos países, que hace de puente entre dos países y es un lugar de ingreso desde uno de los principales productores de marihuana del mundo, como es Paraguay. Se les hace difícil, aunque las rutas van cambiando. Antes la zona centro era el paso de la droga, hoy no es un lugar donde fluya el narcotráfico”.

¿Cómo ve a la policía? ¿Comprometida?
“Cuando asumimos, teníamos a la fuerza, al recurso humano, exclusivamente. Y nos demostró que está a la altura, que puede hacerlo y que está comprometida, con la camiseta puesta. Con formación, capacitación y los mismos resultados que generan los estímulos para seguir, vamos a andar cada vez mejor.
 
Había anunciado la intención de formar a los efectivos en una universidad ¿Cómo está ese proyecto?
Ya está la decisión política tomada. Ahora estamos analizando los proyectos finales, los convenios y redactando los decretos necesarios. Habrá un sistema de ingreso único para subalternos y oficiales superiores, que pasarán un periodo de estudio en conjunto, para que los formadores analicen el recurso humano y sus capacidades para seleccionar quienes serán ideales para ser subalternos y oficiales, en base a promedio, aptitud, capacidad de mando. Al año el subalterno irá a trabajar a la calle y seguirá en un periodo de capacitación para obtener una tecnicatura. En tanto, los oficiales, egresarán con título de grado de validez nacional. Tendremos policías universitarios.

Se hizo también mucha inversión en tecnología, un nuevo helicóptero e iban a llegar lanchas rápidas para Prefectura…
El Gobierno federal adquirió las lanchas rápidas que van a llegar el 10 de julio a Posadas, donde estará la base operativa montada por la Prefectura Naval Argentina, que modificó su logística para el despliegue de las lanchas. En si misma son unidades operativas, con alta tecnología en su interior que les permite operar con drones y recorrer el río con rapidez y alta tecnología, lo que va a dificultar aún más el tráfico de drogas.
La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich dijo que el Ejército iba a patrullar las fronteras ¿En qué quedó eso?
Quedó en la noticia. No hay instrumento legal. Por ley de seguridad interior, de las fuerzas armadas solo puede usarse equipamiento, pero no el personal, como sucedió con el Escudo Norte creado por el Gobierno anterior y que estuvo operativo hasta enero de 2016. El Ejército hacía patrullaje pero no podía intervenir. Es lo mismo. Todo lo que sume, bienvenido.

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