Massa

Que pierda Macri y La Doctora no gane

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“Lo que tiene Cristina, lo tiene el peronismo de piso, con cualquier otro”, confirma la Garganta.
Uno de los instrumentadores del enigmático Grupo Esmeralda.
“Sea Randazzo, Verónica Magario, Scioli. Katopodis o Insaurralde”.

Al cierre del despacho, nada indica que La Doctora no vaya a presentarse para competir por la senaduría de la provincia inviable. Buenos Aires. En las elecciones legislativas donde -según los incautos- se juega el destino del Tercer Gobierno Radical.
Con la sobriedad del “tiempismo”, La Doctora nada deja librado al azar. Demora la decisión del lanzamiento que acapara la atención. Genera el suspenso que le garantiza la permanencia en la centralidad, mientras subsiste, como puede, en la adversidad. Carga con los procesamientos que incluyen a la descendencia. Derivaciones de la capacidad recaudatoria del Jefe del clan, que partió irresponsablemente.
La Doctora se dispone a mantener la tensión hasta el límite. Sin mayores novedades hasta que retorne, según nuestras fuentes, del viaje hacia dos o tres capitales europeas (se descuenta que los jueces respectivos le autorizan a salir del país).
Es probable, además, que antes de desplazarse hacia Europa, La Doctora encare un breve trayecto de cabotaje. Hacia el Estado Libre Asociado de San Luis. Donde el sorprendente Alberto Rodríguez Saa, el único gobernador aliado, planifica brindarle una recepción de Jefa de Estado. Televisado en directo por todos los canales.

La dilatada decisión de La Doctora condiciona a la totalidad del peronismo que aún le cuesta identificarse como “oposición”.
Lejos de estar paralizado, el peronismo se encuentra en estado de asamblea permanente. Se multiplican las reuniones entre los mini-gobernadores, los más activos, Los Esmeraldos, y los nuevos gobernadores que tratan de consolidarse en sus distritos.
Deben contener a la militancia de medialuna enarbolada. E intentan responder la misma pregunta. Si La Doctora se presenta o no. Por su alto nivel de aceptación en las encuestas, en general cuestionables. Sobre todo entre la Tercera y Primera Sección Electoral de la provincia inviable.
Números virtuales, equiparables en intensidad al altísimo nivel de rechazo. En especial en los distritos donde más influye la “Argentina neo pastoril”. O la Argentina blanca.
Los oficialistas del TGR, como los opositores peronistas de las diversas franquicias, esperan. Capturados entre las redes del suspenso, enmarcado en la medianía apabullante que no permite estimular grandes esperanzas de recuperación.
El largo plazo, en Argentina, se agota en octubre. Más allá es la posteridad.

Pirandellianos

“Seis Personajes en búsqueda de un autor”.
Obra catalogada de “maestra”, del teatro de Luigi Pirandello. Fracaso escénico en su momento, que paradójicamente produjo la inmortalidad del dramaturgo italiano.

Lo “pirandelliano” se transformó en adjetivo. Suele confundirse con el estado ideal de la búsqueda.
El pirandelliano busca entonces la razón. El sentido de la vida, el objetivo existencial.
Sin ir más lejos, los peronistas pirandellianos son críticos de La Doctora que buscan su propio rumbo. Para aportarle un sentido a la identidad de la militancia. Muy culpabilizada desde los instrumentos de “la nueva política”, que se reduce a la cosmetología impuesta por el TGR.
Estos peronistas se resisten a cerrar los ojos y seguir al “frepasismo tardío” que encarna La Doctora. A la que -cabe consignarlo- en general obedecieron. Le rindieron pleitesía y la aceptaron como Jefa. Hasta apenas un año y medio atrás.
A estos peronistas los invade el calificativo despectivo de “populismo”. Concepto de la teoría política, impuesto por la hegemonía del marxismo. Se le niega legitimidad a todo grupo, o partido no marxista, que aspire a la alucinación de ser popular. Imposible evitar la estampilla del populismo.
El dilema de los peronistas pirandellianos no se resuelve con el hallazgo providencial del Líder. Con la búsqueda del “Conductor”, según la tipología costumbrista, hoy ausente.
Categoría que de ningún modo admiten asignarle a La Doctora.

Abundan, mientras tanto, los peronistas pirandellianos que detestan orgánicamente el proyecto del TGR. Se disponen a enfrentarlo. Pero tienen inconvenientes, tanto para convocar como ser convocados. 

Desconocen qué decir. Cómo actuar. Qué demonios proponer. Y carece de sentido convocar a la militancia para transmitirle solo dudas.
“No se puede llamar a los compañeros para decirles <muchachos, dudo>”.
(Lo confirmaba Héctor Mazón, El Chueco, cuando armaba el evaporado Grupo Chiessa, para sostener a Menem).
Con despotricar contra el comodín de Macri no alcanza. Aunque condenarlo hoy sea unificador. Y aunque aún no hayan asimilado la humillación de haber sido derrotados por los que ni comienzan a respetar.
Sin embargo tampoco consideran a los peronistas pragmáticos que por diversos motivos, todos explicables, o para estar cerca del presupuesto del poder, se entregaron a Macri o a la señora gobernadora Vidal. Para figurar, incluso, en los planteles. Y ser -lo peor- exhibidos.

Los peronistas pirandellianos más racionales saben intuitivamente qué es lo que no quieren. Excelente punto de partida para identificar lo que pueda conformarlos.
Para las elecciones legislativas de octubre, estos peronistas quieren, invariablemente, que pierda Macri. Pero que, en simultáneo, La Doctora no gane.
El que se plebiscita en octubre es Macri. Su derrota no debe necesariamente significar el triunfo de La Doctora.

Resulta indispensable la habilitación de otra ventanilla. La tercera alternativa que perfore la polarización inteligente, entre Macri y La Doctora. Natural, recíprocamente aprovechada.

La opacidad cotidiana de Macri solo puede confrontar con la atrocidad del pasado que representa La Doctora.
Mientras tanto, ella se considera de avanzada. Pese al retroceso, en el subcontinente, de “los procesos populares”. Necesita confrontar con la derecha. La que justamente Macri representa. Por el ajuste que no hace. Por el neoliberalismo que existe en la imaginación de los que suponen combatirlo. En el país donde es infinitamente más redituable comprar Lebacs que instalar un tallercito para darle trabajo a cuatro desdichados.
Ambos -Macri y La Doctora- se encuentran plácidamente condenados a rivalizar. Cada uno es, en la práctica, jefe de campaña del otro. Macri porque no acierta y La Doctora por el bagaje negativo que arrastra. En desmedro de los abrumados que se esfuerzan, en plena impotencia, por subirse al ring.
Segundos -por ahora- afuera.

Ventanillas. Massa y Randazzo

La ventanilla de Sergio Massa está abierta. Se mantiene intacta. En un principio hasta resultó atractiva. Desde que fue útil para clausurar la ambición de perpetuidad de La Doctora. 2013.
Consumido aquel éxito, ya casi desperdiciada la expectativa que había generado, Massa emerge como un producto experimentado, tan invalorable como insuficiente.
Ocurre, aparte, que los peronistas pirandellianos no son, en general, buchones. Rechazan la idea de enrolarse otra vez detrás de La Doctora, a la que pretenden depositar en el territorio del pasado. Por razones lícitas de conveniencia política. Saben que, aunque con ella puedan ganarle a Macri, a la larga pierden. Se estrellan contra la otra parte de la sociedad. Irremediablemente.

Sin embargo de ningún modo pueden acompañar a Massa cuando llega acompañado en el combo por la señora Margarita Stolbizer. La dama que basa el crecimiento honorable a través de la desdicha de La Doctora. Como el Grupo Clarín, Stolbizer se propone verla presa.
Demasiado explícita la contradicción que arrastra Massa por su alianza protectora con Stolbizer. Hasta aquí, no les sirve a ninguno de los dos.

Al cierre real del despacho, es Florencio Randazzo, con su carta de intención, quien presenta el modelo de ventanilla que atrae.
Pero Randazzo es otro tiempista. Demora, como La Doctora, la decisión. Produce más fotografías que declaraciones.
Los peronistas pirandellianos, los Esmeraldos, lo aguardan. Como si se aferraran a Randazzo, el penúltimo proyecto que les queda.
Para no resignarse a ir, directamente, detrás de la soberbia inspirada de La Cámpora. Y tomar políticamente en serio, otra vez, al Cenador Zannini. Y contemplar, con simpatía artificial, a exponentes del frepasismo tardío como Sabbatella, o la señora Gabriela Cerrutti. Exponentes cristinistas que se suman a los peronistas fieles como Aníbal, o la señora Juliana Marino, o el desopilante Guillermo Moreno. Y un conjunto numéricamente admirable de mini-gobernadores. Desde Berazategui a Avellaneda, La Matanza incluida.

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La educación, esa arma poderosa

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Quienes nacieron después de 1983, tienden a pensar que la democracia y el respeto a las normas son parte del cotidiano. Derechos adquiridos e inalienables. Nada de eso. La democracia no es un derecho, sino una construcción. Diaria. Que debe sostenerse, fortalecerse y alimentarse.

Hace 30 años estuvo en riesgo, cuando los militares hicieron la primera sublevación “carapintada”, en la Semana Santa de 1987, liderados por el teniente coronel Aldo Rico, un comando que estaba al frente del Regimiento de Infantería de San Javier, en Misiones.

Estuvo al borde de la disolución durante la crisis de fin de siglo pasado, que hizo eclosión con la huida del fugaz presidente radical Fernando De la Rúa, dejando un legado de muertos y una sociedad empobrecida y hambreada. “Que se vayan todos”, pedía la sociedad a gritos.

Hoy no hay riesgos de asonadas militares y la oposición está decididamente colaborando para que al Gobierno, como institución, le vaya bien. No hay clima destituyente ni nada que se le parezca. Pero los derechos que nutren a la democracia, que le dan sentido, son acosados permanentemente y están, cada uno, en peligro de extinción. Y no es por un esfuerzo opositor, sino por acciones y omisiones del propio Gobierno.

El allanamiento de la Policía jujeña a una Universidad, de donde se llevaron detenidos a dos estudiantes, es un alarmante retroceso. No se recuerdan antecedentes de una Policía irrumpiendo en una universidad desde la recuperación de la democracia.

En la provincia de Jujuy, gobernada por el radical Gerardo Morales, sin embargo, todo es posible, como tener encarcelada a una militante social hasta “probarle” los delitos. O autorizar a la Policía entrar a los empujones en una universidad y detener a dirigentes estudiantiles, violando la respetada autonomía universitaria. El relato de Joaquín Quispe, el presidente del Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad de Jujuy, parece sacado de las horas más oscuras de la Dictadura cívico-militar y remite indefectiblemente a la Noche de los Bastones Largos, cuando el presidente de facto, Juan Carlos Onganía ordenó el desalojo de cinco facultades de la Universidad de Buenos Aires, ocupadas por estudiantes que se oponían a la intervención de las casas de estudio.

Morales es uno de los principales aliados del presidente Mauricio Macri y pertenece a la Unión Cívica Radical, socio menor de la alianza gobernante. La UCR quiere el año que viene celebrar el centenario de la Reforma Universitaria, de la que se ufana, por siempre, la colorida Franja Morada.

Morales hizo silencio, pero a través de las redes sociales esbozó unas disculpas y “repudió” el accionar de la Policía. De lejos, como si no fuera él el jefe político de la fuerza. Dijo que dispuso la “separación” de los responsables del operativo, pero nada más sobre los que comandan la fuerza de seguridad.

 

Sumiso, el radicalismo no ha dicho nada de la detención de los estudiantes acusados de cometer una “contravención”.

Es poco probable que lo hagan. Han defenestrado la lucha docente por la apertura de paritarias federales y, asumen como propio el discurso macrista que todo reclamo lo vincula con el kirchnerismo.

Es paradójico para la historia del radicalismo. La Carpa Blanca, montada el 2 de abril de 1997, contra las políticas de ajuste de Carlos Menem, después de extensas huelgas docentes durante el año anterior –en Misiones hubo un paro que duró 45 días-, fue una de las simientes del triunfo de la Alianza en 1999. Marta Maffei (dirigente de la CTERA en ese momento) llamó a los docentes a “saber votar” y la carpa se desarmó un mes después de haber asumido Fernando De la Rúa.

Ya como parte de otra alianza, con el PRO, el radicalismo volvió a montar una carpa, esta vez contra una reforma judicial impulsada por el kirchnerismo, recordada no por sus efectos, sino por la foto caricaturesca del hijo de Don Raúl tocando las partes íntimas de Alfonso Prat Gay.

Ya en el Gobierno, y alentados por un electorado afín, están decididos a limitar el uso del espacio público siempre que sea una protesta en contra de sus políticas. No es una mirada aislada, sino que es una estrategia deliberada. Ahora apareció en el Congreso un proyecto para penalizar con hasta diez años cárcel a quienes participen en manifestaciones públicas “a cara tapada” o con “elementos contundentes”, limitando de esta manera el derecho constitucional de peticionar.

No es la única reforma en mente. Aunque ya no le dan los tiempos, en Cambiemos piensan eliminar las elecciones de medio tiempo para “evitar la politización” de corto plazo. La iniciativa fue deslizada primero por la vicepresidenta, Gabriela Michetti, en el momento en que peor le daban las encuestas.

El radical Mario Barletta cuestionó la “excesiva exigencia” que impone cada año electoral y sostuvo que Santa Fe, su provincia, funciona bien sin renovación parlamentaria intermedia.

Hoy la imagen del Presidente está mejor. Incluso fortalecida por el respaldo callejero de sus votantes. Pero una encuesta realizada por el consultor Gustavo Córdoba, revela que una mayoría votará en contra de los candidatos del Gobierno en las legislativas de octubre.

Es mayoría la que cree que la economía seguirá empeorando. El 32,8 piensa que estará peor y el 19,4, que seguirá “igual de mal”. Los optimistas son el 34,4 por ciento y los que esperan que siga “igual de bien”, el 9,1 por ciento.

Es allí donde Macri muestra las mayores flaquezas, pese a que era una de las promesas potenciales de éxito. La economía no arranca ya pasados 16 meses, el empleo solo crece en algunos sectores de “brotes verdes” y la inflación, que parecía dominada, volvió a crecer a una tasa del 2,4 por ciento en marzo. Por eso, el Banco Central incrementó en 150 puntos básicos su tasa de Política Monetaria, elevándola así a 26,25%, el mayor nivel en cinco meses, mostrando su preocupación por los últimos índices inflacionarios.

La primera reacción relevante ante esta decisión del Banco Central provino del sector industrial, con un tono crítico hacia la política monetaria ortodoxa de Federico Sturzenegger y a la que comenzaron a relacionar con las instrumentadas en su momento por los exministros de Economía José Martínez de Hoz y Domingo Cavallo.

“Medidas de esta naturaleza tienen impacto en el corto y en el largo plazo sobre la economía del país: en el corto plazo, queda claro que la especulación financiera es el único negocio en Argentina y, a largo plazo, esta elevación de la tasa, junto al retraso cambiario y el ingreso irrestricto de capitales, dan como resultado un país carísimo para producir e imposibilidad de financiación para las pymes y las industrias”, dijo el expresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA) y actual diputado massista, José Ignacio de Mendiguren.

Más duro incluso fue un aliado táctico del PRO, el economista José Luis Espert: “Con la tasa de interés a nivel extravagante quien va a producir así. Es una bicicleta financiera atroz“, señaló.

“El otro error del Gobierno de Macri es poner a dos millonarios que saben hacer plata como Gustavo Lopetegui y Mario Quintana que de economía no saben nada y la economía es una ciencia. No podés poner ocho ministerios de Economía coordinados por dos tipos que solo saben hacer plata. Tenés que tener unidad de mando”, criticó.

Las tasas por las nubes conspiran contra las inversiones productivas, de la economía real, mientras que generan pingües ganancias en el mercado financiero. Y generan atraso cambiario, lo que presiona hacia abajo a las economías regionales como la de Misiones, asfixiada por las asimetrías con Paraguay y la imposibilidad de competir en el mercado exportador por el elevado costo productivo.

La Renovación sabe que las condiciones económicas y políticas no cambiarán hasta octubre. Pese a la cercanía de las elecciones, no hay señales de que haya una reactivación profunda de la economía ni algún gesto especial para Misiones. Las obras públicas reciben recursos a cuentagotas y no alcanzan para compararse con los mejores años previos a 2015.  

Por eso, el misionerismo como proyecto político que debe fortalecerse también desde la diferencia.

El gobernador Hugo Passalacqua entiende que la diferenciación o, por contrario, la identidad, de la Renovación, debe enriquecerse desde la cercanía. “En la Renovación trabajamos para que la gente sea feliz, eso es la alta política”, definió esta semana durante un acto de entrega de títulos de propiedad en Gobernador Roca.

“Sólo entendemos la acción de gobernar si se está cerca de la gente, si se la mira, si se ve la esperanza, la desesperanza, en qué estamos acertando, en qué estamos fallando. No somos un gobierno perfecto, nos equivocamos pero tenemos la sabiduría, la humildad de dar marcha atrás, de corregirnos, pero sólo se puede hacer si se está cerca de la gente, si no es imposible. Es una mentira, no le crean nunca a los políticos que quedan encerrados en los despachos y no se mueven de ahí, que conocen la realidad por la tele, no le crean”, añadió haciendo hincapié en el estilo de trabajo de cara a la gente, que impulsa el Gobierno provincial.

Agregó que “solamente confíen en aquellos que están siempre al lado de ustedes, que intentan, a veces con éxito y a veces no, pero que intentan hacerle un poco más fácil la vida. Ese es nuestro deber, ustedes ya demasiado hacen todos los días para hacer crecer a Misiones. Si Misiones es lo que es, es porque los misioneros la seguimos remando. Es cuando sale lo más hermoso, lo más profundo de nuestro espíritu que es el misionerismo”.

El poder de ese misionerismo, explica el presidente de la Legislatura, Carlos Rovira, está en el conocimiento, en la educación y capacitación. En la formación de los jóvenes y de los dirigentes y en la multiplicación de escuelas para el futuro. El conductor de la Renovación sostiene que la Renovación debe sostener ese eje, independientemente de los vaivenes de la economía o de quien esté sentado en el sillón de Rivadavia.

La educación ha ido ocupando un rol preponderante en la política de la Renovación, no sólo en materia presupuestaria, sino con innovaciones como la escuela de Robótica, un ejemplo de avanzada en el país, que además integra al sector privado como actor clave.

El éxito de Tecnópolis Federal en Posadas marca a las claras que el conocimiento debe ser el norte de las nuevas generaciones. En dos semanas hubo más de 820 mil visitantes a la megamuestra de Ciencias. Los dinosaurios no fueron la atracción, sino que las ciencias duras y aplicadas, captaron el interés de miles de estudiantes, muchos de los cuáles, llegaron incluso por primera vez a la capital provincial.

La diferencia está a las claras. A diferencia de la Nación, que manda a la policía a frenar el reclamo docente, en Misiones se selló un temprano acuerdo. Quienes disienten, expresan su protesta en libertad, incluso con el montaje de carpas fugaces en la plaza 9 de Julio, enfrente mismo de la Casa de Gobierno. El diálogo permanente con los gremios es una marca registrada.

En la Renovación comenzaron a trabajar en el diseño de la oferta electoral, que tendrá mucho de caras nuevas y una mirada decisiva del propio Passalacqua en el armado de las listas y movimiento del gabinete.

La oposición, mientras tanto, trabaja también en el tejido de sus alianzas para llegar a octubre en buen estado competitivo. Cambiemos ya tiene casi todo definido en los primeros lugares de las listas, con Humberto Schiavoni como seguro candidato a senador y el radical Luis Pastori como aspirante a la reelección en la Cámara de Diputados de la Nación. Como se anticipaba, el también diputado nacional Alex Ziegler asoma como un díscolo para la estrategia de Cambiemos y reclama que se hagan internas para dirimir las candidaturas. Él mismo se puso al frente del reclamo después de unos días de rumores que lo daban fuera de la alianza, de la que, asegura, sigue siendo parte. “No quiero que Cambiemos caiga en el defecto del pensamiento único”, lanzó. Uno de sus lugartenientes fue incluso más duro horas antes. “El marketing electoral no nos interesa. Nosotros somos verdaderamente el cambio”, dijo Sergio Peñalva, vicepresidente del partido Libertad, Valores y Cambio.

Si no confirma su pertenencia a Cambiemos, Ziegler deberá buscar otros frentes.

Ramón Puerta, actual embajador en España también asoma en el horizonte. El ex gobernador y fugaz presidente recibió el respaldo de su gente para volver al Senado, donde llegó a ocupar la presidencia en el prolegómeno de la caída de De la Rúa. Hace unos días hubo un encuentro de Unión Popular en el que se postuló a Puerta al Senado y a su hijo Pedro a la Legislatura provincial. Sensato, el joven prefiere hablar de “un buen armado provincial” antes de que su nombre esté en alguna lista.

El tercer sector en pugna es el massismo. Pasada la Semana Santa se terminará de definir si amanece un nuevo frente, entre Adolfo y Alejandro Velázquez, el radicalismo de Vanguardia, Trabajo y Progreso de Claudio Wipplinger y el partido Agrario de Héctor Bárbaro, que podría perder definitivamente a la diputada Miriam Duarte, hoy más de la filosofía de la Renovación. Si se avanza, el objetivo es desplazar a Cambiemos como segunda fuerza en la Legislatura provincial. Pero hay detalles todavía no pulidos. Una de las condiciones es que los Velázquez no pueden encabezar dos listas distintas. La otra, es que la construcción debe ser de largo plazo, en la que los actores cedan espacios personales en pos del conjunto. Difícil tarea en un espacio donde sobran los protagonismos.

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Según una encuesta, mejora la imagen de Macri pero la mayoría votará en contra del Gobierno

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Mauricio Macri tiene motivos para sentirse envalentonado en su lucha frontal contra el sindicalismo docente que reclama mejores salarios y la apertura de una paritaria nacional. Según la última encuesta realizada por el consultor Gustavo Córdoba, el 21,90% por ciento de los consultados puso a la educación como la principal preocupación, por encima de la corrupción, la pobreza o la inseguridad.
En la misma línea, la gestión de Macri registró en el último mes un crecimiento en el nivel de aprobación, que pasó de 44,8 a 48,7, mientras que la desaprobación cayó al 50,2 por ciento, tres puntos menos que en febrero.
Sin embargo, es mayoría la que cree que la economía seguirá empeorando. El 32,8 piensa que estará peor y el 19,4, que seguirá “igual de mal”. Los optimistas son el 34,4 por ciento y los que esperan que siga “igual de bien”, el 9,1 por ciento. También aquí se registra un crecimiento del optimismo, del dos por ciento.

Pese a que la gestión de Macri mejoró en la percepción social, la de María Eugenia Vidal debe ser una señal de preocupación para el PRO. Cayó a su nivel más bajo de aprobación, con 54,9 por ciento y la imagen negativa se elevó al 39,7 por ciento. La misma suerte corre Lilita Carrió, cuya imagen positiva descendió al 50 por ciento, la más baja desde agosto del año pasado, y creció la negativa, al 43,9.
En cambio, la imagen de Florencio Randazzo, quien amenaza con irrumpir en la interna peronista, creció. La encuesta realizada por Córdoba & Asociados lo sitúa en Buenos Aires con un 53,9% de imagen buena + muy buena, contra un 31,3% de mala + muy mala. Según esos índices, es el peronista más valorado por sobre Cristina Kirchner y Daniel Scioli -eventuales competidores en las PASO del PJ- y por sobre Sergio Massa y Juan Manuel Urtubey. La imagen positiva de Massa, desaparecido del escenario político en el último mes, cayó al 42,4 por ciento y la negativa subió al 47,7 por ciento, la más alta desde octubre pasado.
Cristina Fernández, en cambio, mantiene una imagen positiva del 41,7 por ciento y la negativa en 56,2, un punto más que en febrero.
El dato negativo para Macri es que el 50,6 por ciento de los consultados, no le cree y el 58,8 por ciento sostiene que el país no está mejor desde que asumió. De todos modos, hay una paridad casi absoluta entre quienes quieren darle una nueva oportunidad 47,3, contra los que no: 47,1. El 57,4 por ciento cree que hizo menos de lo esperado. El 53,7 por ciento anticipa que votará candidatos opositores a Macri.

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Campaña de largada

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Envalentonado por el apoyo de la marcha en defensa del Gobierno que se hizo el 1 de abril, el presidente Mauricio Macri decidió redoblar la apuesta a la polarización en la carrera hacia las elecciones legislativas que se harán el 22 de octubre.

La movilización no fue masiva y quedó pequeña en comparación con las marchas previas en contra de las políticas económicas actuales. Sin embargo, le dio al Gobierno la certeza de que hay un nucleo duro que se mantiene leal e inconmovible. Y que pide más. Concentrado en Capital Federal y el centro del país, ese respaldo le dio aires a Macri para enfrentar el primer paro nacional de su gestión.

El paro, que fue casi total por la adhesión de los gremios del transporte y camioneros, le dio una excusa perfecta para fortalecerse en ese nucleo duro.

Por eso, Macri no se amilanó ante la huelga ni los piquetes. Y desafió al anquilosado sindicalismo. “Siento que no paró el país, al contrario, diría yo que fue un activador del cambio, porque vimos una toma de conciencia, una profundización del debate de qué es lo que sirve para construir futuro. Los que pararon, los que no pararon, todos queremos una Argentina con más oportunidades. ¿Y dónde vamos a dirimir las cosas en las que sigamos teniendo diferencias? En la elecciones de octubre. Y creo que cada vez más se ve con claridad quienes queremos construir un futuro y quienes se aferran a un pasado que no nos dio respuestas ni a la pobreza, ni al desarrollo, ni a la mejora de la calidad de la educación pública. Entonces ratifico que creo en lo que estamos haciendo”, dijo, palabras más, palabras menos, el Presidente. Algo así como “armen un partido” y ganen las elecciones.

Son “ellos o nosotros”. “O los mafiosos van presos o nos voltean”, dice que les dijo a sus ministros. La amenaza latente de que la ex presidenta Cristina Fernández vaya presa, encaja perfectamente en la estrategia. Esa dicotomía le sirve para hacer política.

Una apuesta tan alta conlleva el riesgo de perder todo. Pero Macri acostumbra a plantear metas demasiado elevadas aunque después terminen siendo un boomerang.

Ellos o nosotros es yo o el abismo. Ese abismo puede ser perder las elecciones, un escenario que el mismo Presidente define como “un fracaso”, aunque al mismo tiempo espera que aumente la presencia de Cambiemos en el Congreso en 20 por ciento.

Por eso admite que “no hay plan B” para la economía. Su fortaleza está en sostener el rumbo para retener al votante que lo eligió convencido. Con el radicalismo sumiso y el peronismo desperdigado, la opción no es mala. Puede quedarse con un tercio de los espacios de poder en juego. 

Ningún análisis puede caer en la ingenuidad de pretender que el Presidente “no ve la realidad”. La ve, la interpreta y toma posición. Hace política, algo que muchos le endilgan no conocer.

El nucleo duro no quiere torcer el rumbo ni se siente demasiado afectado por la recesión que no cede, los tarifazos ni la inflación. Es el sector más bajo de la pirámide social el que sufre los embates del ajuste. Y es éste el que sale a la calle y el que nutrió el paro de la CGT. Pero ya no lo había votado –mayoritariamente- en 2015. ¿Por qué lo haría ahora? Macri ganó pese a la “calle ganada” del kirchnerismo, que ahora, además, está fragmentado y es mala palabra para algunos sectores.

Como hace dos años, Macri debe convencer de que el camino es el correcto para que lleguen “inversiones” y se produzca algún derrame. Los dos primeros semestres de su gestión pasaron sin grandes novedades.

El Foro Económico Mundial sobre América Latina que se realizó en Buenos Aires, sirvió para repetir el ruego de que los grandes grupos económicos miren a la Argentina como destino de sus dólares. Aunque sean efímeros. “Para aquellos que vengan a invertir en nuestro país, sepan que se pueden llevar el dinero cuando lo decidan, confiando todos los argentinos en que vamos a crecer tanto y durante tantos años, que siempre van a continuar reinvirtiendo”, aseguró Macri. Una confianza demasiado excesiva a la luz de la experiencia. Capitales golondrina y un alto nivel de endeudamiento no suelen ser una buena combinación.

Pero Macri tiene los elogios que busca. David Lipton, subdirector del Fondo Monetario Internacional, consideró que “ya hay indicios de que las políticas están siendo eficaces”.

“Para este año y el próximo prevemos un repunte de la economía, y que la inflación continúe disminuyendo”, aseguró Lipton en sus referencias a la situación económica en el país.

El elogio endulza los oídos del Gobierno, pero contrasta con los propios análisis del FMI. El organismo financiero en enero había pronosticado que el PBI del país crecerá este año 2,2% en lugar de 2,7% como había previsto en octubre último y bastante abajo del 3,5% que planteó el Gobierno en el Presupuesto 2017.

También adelantó que la inflación terminará por encima de la meta del Banco Central y que la recesión fue más grave a lo previsto.

Hace apenas unos días, el director del FMI para occidente, Alejandro Wernes dijo que creía que el Gobierno fue “muy optimista” en cuanto a la velocidad de reacción de los inversores. El funcionario celebró el gradualismo, pero pidió “acelerar el ritmo antes de un eventual cambio en las condiciones financieras internacionales”. No habrá muchas mejoras, pero el FMI aplaude.

La Fundación Mediterránea advierte que “alcanzar la meta de déficit fiscal de 2017 exigirá una importante moderación en el gasto en lo que resta del año”.

Si el ajuste no llega antes de las elecciones, para no dañar las chances electorales del oficialismo, llegará apenas después.

El Gobierno viene fallando con sus propias metas. En 2016, se cumplió la meta de déficit primario de 4,6 % del PIB, pero fueron determinantes los ingresos extraordinarios del último trimestre, originados en el Sinceramiento Fiscal. Sin ese aporte, el déficit se habría ubicado en torno a 5,8 % del PIB. En el primer trimestre de 2017, los ingresos fiscales subieron 36,9 % interanual, pero sin computar las multas del blanqueo, el aumento habría sido de 27,3 % interanual. Mientras tanto, el gasto primario subió en enero-febrero a un ritmo interanual de 38,5 por ciento.

El ministro de Economía, Nicolás Dujovne, ratificó que “bajar el déficit fiscal” no es negociable. Así que en algún momento se profundizará el ajuste. Probablemente sea después de las elecciones.

Sin embargo, las cuentas públicas registraron en febrero un déficit presupuestario primario sin rentas financieras de 26.747 millones de pesos, lo que muestra un incremento del 60,7% en comparación con igual mes de 2016.

El blanqueo disimula un poco el rojo. Pero el récord alcanzado no se traduce en un impacto directo en la economía real ni en las inversiones. Los analistas anticipan que se moverán los mercados inmobiliarios y de automóviles, pero no mucho más en inversión directa. Es que buena parte de los 116 mil millones sigue en el exterior. Peor aún, para la economía misionera, los dólares que ingresen no harán más que fortalecer el tipo de cambio, lo que significará extender las asimetrías en el tiempo.

El resultado del blanqueo representa casi exactamente la mitad de los u$s 232.411 millones que los argentinos tienen en el exterior como dinero no declarado, según informó el Indec el año pasado.

Mientras tanto, la economía real tambalea. Los brotes verdes celebrados no son demasiados. Y los datos que empiezan a aparecer de Macri versus Macri, son desalentadores. La industria cayó  6 por ciento en febrero y la construcción bajó 3,4 por ciento. Y, según el Indec, el uso de la capacidad instalada de la industria se contrajo al nivel más bajo en los últimos catorce años al retroceder al 60 por ciento.  El sector automotriz fue el peor posicionado con 31,5% en el uso de sus posibilidades de producción, seguido por el de la metalmecánica (excepto automotores), con un 42,1%.

El indicador de la Utilización de la Capacidad Instalada en la Industria había alcanzado el 60,6% en enero pasado, y el 64,2% en febrero de 2016. El declive sigue.

Este es el escenario en el que transcurrirá el tiempo de ir a las urnas. Seguramente se moverá más la obra pública, lo que sería una bendición para las provincias, pero no habrá muchos cambios sustanciales.

El Gobierno de Cambiemos se pondrá a prueba con sus propias recetas, aquellas que se sabía antes, iba a aplicar, pero de las que renegaba en público como una supuesta “campaña del miedo”. Deberá, sin embargo, conquistar a sus propios desencantados, que van apareciendo tímidamente y ordenar una tropa política que, salvo el circulo más cercano, pelea sus propias batallas por espacios de poder. La renuncia del embajador de Estados Unidos, Martín Lousteau abre un interrogante sobre el resultado en la Capital Federal, donde el enrulado según algunas encuestas, tiene una imagen positiva superior al 60 por ciento, incluso superando a Elisa Carrió, la carta “ganadora” de Cambiemos para el distrito gobernado por Horacio Rodríguez Larreta. Lousteau estuvo a punto de derrotar a Rodríguez Larreta en las elecciones pasadas, lo que podría haber desmoronado todo el armado PRO. ¿Podrá ahora? ¿Irá por afuera o planteará internas?

Del otro lado hay una mayor fragmentación que en 2015 y eso puede jugarle a favor al Gobierno. El kirchnerismo, enredado en inncontables causas judiciales, tiene a su favor la “mística”, pero cada vez menos dirigentes se animan a describirse como tales.  

Sergio Massa está desaparecido de la acción política desde hace más de un mes y parece haber perdido el crédito como “sucesor”. La irrupción de Florencio Randazzo puede volver a modificar el escenario peronista, donde también pretenden competir Daniel Scioli y posiblemente Cristina Fernández.

En esa lógica, el misionerismo se consolida como opción política que no dependa de las decisiones tomadas en un sillón de Buenos Aires. El gobernador Hugo Passalacqua ratificó que en el tiempo electoral se marcarán las diferencias con el Gobierno nacional, disimuladas hasta ahora en pos de la gobernabilidad. Pero lo cierto es que hasta ahora no hubo demasiados beneficios por sostener el acompañamiento.

La estrategia de la Renovación será sostener el modelo con un mensaje claro que ya bajó a las primeras y segundas líneas: lo importante es el equipo y el rumbo. Aparecerán caras nuevas en la oferta electoral legislativa, matizadas con la experiencia de quienes ya tienen carrera hecha. Pero los nombres más firmes se conocerán más o menos en un mes. El oficialismo tiene el mérito de la gestión y por eso puede esconder sus cartas hasta último momento.

“No es momento de vanidades. La gente está en serias dificultades y hay que estar cerca de la gente. Hay dificultades para llenar la olla y para recaudar. Y así y todo estamos haciendo obras, con acuerdos de gobernabilidad con la Nación, con Paraguay, con Brasil”, explicó Passalacqua.

El mandatario sostuvo que Misiones seguirá dando gobernabilidad al Gobierno nacional aunque en tiempos electorales marcarán las diferencias. “No somos del mismo color político y cuando vengan las elecciones en octubre, iremos con nuestras listas. Pero queremos dar gobernabilidad”, afirmó el mandatario.

Passalacqua aseguró que pese a la crisis por la que atraviesa el país, “el error que nunca voy a cometer es alejarme de la gente”.

En la oposición, en cambio, ya aparecen algunas definiciones. La alianza Cambiemos ofrecerá a Humberto Schiavoni como candidato a senador y buscará la ratificación de Luis Pastori como diputado nacional.

El problema está en el deseo de un sector del radicalismo de pelear cargos en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias. Gustavo González es uno de los que quiere dar el salto al Congreso nacional y los jóvenes que terminan sus mandatos en el Concejo Deliberante posadeño, quieren convertirse por lo menos en diputados provinciales.

Si la UCR obliga a unas internas, en el PRO no disimularán su fastidio. El macrismo quiere marcar el territorio y fortalecer a los propios. Alex Ziegler, quien también tenía aspiraciones de repetir en su banca, está con un pie afuera de Cambiemos y para seguir perteneciendo deberá conformarse con apenas una banca como diputado provincial. Lo más probable es que protagonice una nueva ruptura, como la que lo alejó de la Renovación. El vicepresidente del partido del Colorado, Libertad; Valores y Cambio, Sergio Peñalva, salió con los tapones de punta contra Schiavoni. “El marketing electoral, no nos interesa; nosotros somos verdaderamente el cambio y continuamos representando la voluntad del electorado misionero. Seremos una alternativa electoral en las próximas elecciones”, disparó. 

En la Legislatura misionera está puesta la gran atención de los otros partidos locales. El partido Agrario confirmó que teje una alianza con el massismo y los radicales de Vanguardia. Si se concreta y los votos acompañan, el objetivo es transformarse en la segunda fuerza parlamentaria, desplazando a la suma del PRO  y la UCR.

En cambio, el peronismo y el Frente Grande ratificaron su integración al Frente Renovador de la Concordia, con un mensaje claro: las políticas que hay que enfrentar son las que bajan de la Nación.

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Bárbaro confirmó que negocia un acuerdo con el massismo y los radicales de Vanguardia

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El Partido Agrario y Social realizó un Encuentro Provincial en el Cámping Municipal Maruñak de Aristóbulo, con la presencia de legisladores, concejales, dirigentes, militantes y referentes del PAyS y del Movimiento Evita Misiones de Posadas, Garupá, Candelaria, Oberá, Jardín América, Eldorado, Iguazú, Libertad, Esperanza, Andresito y San Antonio, entre otras localidades.
El objetivo del encuentro que tuvo lugar el sábado, fue analizar el trabajo que viene desarrollando el PAyS, y la posibilidad del armado de un Frente electoral para competir en las elecciones legislativas de octubre de este año.

Bajo un enorme tinglado, los referentes políticos trazaron los lineamientos del trabajo territorial y legislativo que realiza el PAyS desde hace varios años, y que creció desde el 2016 con la asunción de Martín Sereno como legislador provincial.
“Hasta ahora cada vez que hubo elecciones teníamos que acordar con quienes tenían sellos de goma, y ceder en algunas cuestiones, porque no teníamos la herramienta con la que contamos y es la conformación como partido de Distrito”.
Al principio, “como partido chico, sin muchos recursos ni estructuras, hacíamos alianzas. Pero también evaluamos no seguir dando ventajas porque estamos en condiciones de ir como partido de Distrito, y eso significa un enorme esfuerzo de todos nuestros militantes que están trabajando incansablemente con las adhesiones y las afiliaciones, y a los que felicitamos por esa tarea”, destacó el diputado Héctor “Cacho” Bárbaro, junto a Martín Sereno; los presidentes del PAyS, Isaac Lenguaza; de ACTIM, Carlos “Cali” Goring, los concejales Alfredo Frayd (San Pedro), Clelia Carballo (San Vicente), Evelyn Pellizzer (Dos Arroyos), Jorge Sosa (El Soberbio), Jorge Vieira (Arroyo del Medio) Adriano Matter (Andresito), Alejandro Cavalli (San Antonio), Jorge Villalba (Almafuerte) y Luis Sawicki (Mojón Grande), entre otros. 
 
El adversario central radica en las políticas de Macri
Bárbaro agregó que aún teniendo la posibilidad de encarar solos las elecciones de octubre de este año, el PAyS no pierde de vista el probable armado de un Frente porque “tenemos un adversario central y ese es Mauricio Mauricio, y sus políticas en contra de los trabajadores y de los sectores más vulnerables que implementa Cambiemos”.
Desde ahí barajan la idea del Frente y en ese camino por ahora están hablando con el secretario general del Sindicato de Camioneros, Adolfo Velázquez, del Partido SET (Salud, Educación y Trabajo) y los referentes del Radicalismo Vanguardia, María Losada y Hugo Escalada.
 
Bárbaro remarcó que a la mesa de discusión con los integrantes del posible Frente, va con la postulación de Martín Sereno como primer diputado nacional, haciendo valer el trabajo territorial militante y los votos que tiene el PAyS. “Los votos de nuestro Partido no son votos comprados sino militados, y en ese sentido queremos encabezar tanto la lista de diputados nacionales como como ocupar los primeros lugares en la lista provincial. No vamos a sentarnos a discutir para bajar las negociaciones en contra del PAyS, y si no acordamos, iremos solos, porque como producto de nuestro trabajo, en cada lugar contamos con un referente del Partido Agrario y Social que antes no teníamos, e indudablemente para ganarles a estos liberales hay que ir construyendo mayoría, porque si bien es cierto que crecimos, seguimos siendo un Partido minoritario”, admitió.
En el Encuentro además se debatió la situación de los municipios en los que se eligen concejales, y en el caso de Arroyo del Medio, después de la destitución del ahora ex jefe comunal, Cristóbal Barboza, también habrá elección para intendente, y el PAyS apuesta a la candidatura del concejal, Jorge Vieira.
 
 
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