Massa

Massa, el dirigente que busca cerrar la grieta y plasmar un gobierno de “unidad nacional”

Compartí esta noticia !

(Por Nicolás Poggi) Tras haber sido consagrado como el candidato de unidad del peronismo, Sergio Massa se enfrenta al mayor desafío de su larga vida política: llegar a la primera magistratura del país y comandar, desde allí, lo que él mismo dio en llamar una “nueva etapa política” de la Argentina basada en la “unidad nacional”.

El diseño institucional que el ministro tiene en mente en caso de ganar el balotaje prevé la incorporación al Gabinete de figuras de diversas procedencias partidarias que, según el propio Massa, serán designadas de acuerdo a trayectorias y capacidades personales (“el Gobierno de los mejores”) y no por un criterio de negociación entre fuerzas políticas.

Massa quedó consagrado este año como candidato del peronismo y, tras haberse medido con Juan Grabois en las PASO, llevó adelante una campaña profesionalizada que fue sumando anuncios para la paliación de problemas económicos concretos.

Entre las medidas más resonantes del último tramo de la campaña, luego de una tensa negociación con el FMI, estuvieron la devolución del IVA para productos de la canasta básica, la eliminación del Impuesto a las Ganancias en la cuarta categoría sancionado por ley, el alivio fiscal para autónomos y pymes, también aumentos y suma fija para jubilados y trabajadores.

Esa recuperación del poder adquisitivo se tradujo en un apoyo que lo depositó en el primer lugar de las elecciones de octubre, con 36,78% de los votos de acuerdo al escrutinio definitivo; detrás quedaba el libertario Javier Milei, con los 30 puntos que había conseguido en las PASO -29,99 según el recuento definitivo-, y con quien mañana se medirá en el balotaje.

Ahora Massa afrontará aquello para lo que se preparó mucho tiempo (y para lo que muchas voces del peronismo lo consideran el dirigente acorde a esta etapa): llegar a la primera magistratura y comandar, desde ahí, lo que él mismo dio en llamar una “nueva etapa de la vida política” del país.

El ministro de Economía nació en el municipio de San Martín en 1972 y, un año antes de cumplir 30, contrajo matrimonio con Malena Galmarini, procedente de una familia con linaje peronista, cuyos padres, Marcela Durrieu y Fernando “Pato” Galmarini, habían tenido un desempeño en la política tanto en el Congreso como en la gestión pública.

Massa pasó en su juventud por la UCeDé e incluso llegó a ser el presidente de la agrupación juvenil del partido, pero luego ingresó al peronismo apadrinado por la dirigente Graciela Camaño, una suerte de “madrina política” y quien en los últimos días reapareció públicamente para pedir el acompañamiento al candidato.

En aquellos tiempos Massa consolidó también un vínculo con Ramón “Palito” Ortega, de quien fue asesor y por quien asumió una banca de diputado provincial en la Legislatura bonaerense.

En 2001, tras la boda con Malena, se mudó a Tigre, donde reside en un barrio privado: con el tiempo se convirtió en uno de los hinchas más famosos de la institución deportiva de AFA con más arraigo en la zona, el Club Atlético Tigre, “El Matador”, con estadio en la localidad lindera de Victoria y del que llegó a ser dirigente y vocal.

Massa tiene dos hijos, Milagros y Tomás, el segundo ‘futbolero’ como el padre y con intereses en las redes sociales y las nuevas tecnologías.

El rol en la función pública que le hizo ganar notoriedad a Massa fue su desempeño al frente de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), que comenzó durante la presidencia provisional de Eduardo Duhalde y donde luego fue revalidado por Néstor Kirchner.

Esa actuación, y su presencia activa en los medios, le granjearon el apoyo de sectores de la tercera edad, lo que le valió ser incorporado a la lista de diputados nacionales en las elecciones legislativas de 2005, cuando Cristina Fernández de Kirchner enfrentó a ‘Chiche’ Duhalde para la categoría de senador.

En 2007, Massa se postuló a intendente de su ‘pago chico’ por el Frente para la Victoria y logró destronar al histórico dirigente vecinalista Ricardo Ubieto en una elección disputada: se impuso por cinco puntos, 46% a 41%.

A su asunción asistieron Néstor Kirchner y la entonces presidenta electa, Cristina Fernández, que lo valoraban y lo consideraban intrépido.

Kirchner, por entonces, lo había sumado a los partidos de fútbol que de manera regular se jugaban en la quinta de Olivos, para luego proseguir la “rosca” en los quinchos.

Dos años después, tras el conflicto por las retenciones móviles, Massa alcanzó su momento de mayor centralidad en el kirchnerismo: fue designado jefe de Gabinete para reemplazar a Alberto Fernández, con quien años después -ambos ya enfrentados con Cristina Kirchner- establecería una relación de relativa confianza y periódica discusión política.

Tras su etapa como jefe de Gabinete, en 2011 volvió a Tigre y logró la reelección.

Dos años después, para las elecciones legislativas y luego de meses de amague, Massa decidió romper con el kirchnerismo para lanzar el Frente Renovador, en el que sumó a radicales, industriales y extrapartidarios.

Ganó esos comicios y se proyectó como presidenciable para la renovación del peronismo.

Ya convertido en un paladín del antikirchnerismo, en 2015 compitió para presidente por fuera de la estructura del PJ y salió tercero, lejos de la polarización que protagonizaron el entonces gobernador bonaerense Daniel Scioli y Mauricio Macri, en aquel momento jefe de gobierno de CABA, quien terminaría resultando ganador.

La famosa “grieta” le había quitado posibilidades a la propuesta de Massa, quien durante esa campaña había convocado a la sociedad a transitar por la “ancha avenida del medio”.

Dos años después, en las elecciones parlamentarias de 2017, Massa volvería a presentarse como candidato -esta vez a senador nacional por Buenos Aires- y quedó nuevamente tercero, detrás de Esteban Bullrich, postulante de Cambiemos, y de la propia Cristina Fernández de Kirchner.

La historia cambiaría para Massa en 2019: en una larga negociación que incluyó una reconciliación previa de Alberto Fernández con Cristina y el kirchnerismo, Massa aportó la estructura del Frente Renovador para alumbrar la creación del Frente de Todos (FdT). Nacía una sociedad de a tres.

En reconocimiento a su rol, el flamante oficialismo lo eligió presidente de la Cámara de Diputados, cargo en el que fue ratificado por unanimidad por todos los legisladores, y donde su objetivo fue facilitar una convivencia cordial en el Parlamento.

Hasta que en julio de 2022 fue designado ministro de Economía al frente de un “superministerio” que incluiría Desarrollo Productivo; Agricultura, Ganadería y Pesca, la Aduana y la unificación de Comercio Interior y Comercio Exterior.

Desde ese lugar se proyectó para gestionar la crisis derivada de la deuda macrista con el FMI, la pandemia y la sequía y fue fortaleciendo su perfil, lo que le valió el apoyo de amplios sectores del peronismo (gobernadores, sindicalistas, movimientos sociales) para ser el candidato único del frente rebautizado Unión por la Patria (UxP).

Quizás algo en ese nombre ya presagiaba el objetivo de cerrar la grieta, buscar una pacificación del país y poner por encima los intereses nacionales a través de un nuevo gobierno de unidad.

Compartí esta noticia !

Milei, el candidato que podría instalar a la ultraderecha en el Gobierno a través de las urnas

Compartí esta noticia !

(Por María Aguirre) Javier Milei podría convertirse mañana en el primer presidente que logra instalar, con el respaldo de las urnas, el ideario de la ultraderecha en el Gobierno, tras haber saltado a la política apenas dos años atrás con un discurso exacerbado y disruptivo que le dio popularidad en audiencias virtuales y televisivas y le garantizó seguidores entre los detractores de la política.

Creador del frente La Libertad Avanza (LLA) y debutante en una carrera presidencial tras haber cumplido medio mandato de diputado, Milei irrumpió en la política en el 2021 con el envión que le habían dado algunos espacios de TV, donde defendió el anarcocapitalismo y empezó a dar forma a su discurso anticasta, en el que apoyó su aspiración de llegar a la Casa Rosada.

“No vine a la política a guiar corderos y (sic) sino para despertar leones”, es la frase-título subrayada con mayúsculas que antecede a un sintético currículum del economista libertario, publicado en la página web de su partido político, donde no hay referencias sobre los trabajos que realizó antes de llegar a la Cámara de Diputados.

Más de una vez Milei idolatró públicamente a Carlos Menem, a quien definió como “el mejor presidente de la Argentina de todos los tiempos” y al que ubicó en las antípodas del expresidente Raúl Alfonsín, considerado por el libertario como el “fracasado hiperinflacionario de Chascomús”, además de haber admitido que utilizó un muñeco con el rostro del mandatario que enjuició a las Juntas Militares para “pegarle” y descargarse emocionalmente.

Su admiración a la gestión menemista quizá explique parte de su actividad en el pasado, cuando se desempeñó como “economista jefe de Máxima AFJP, coordinador del Estudio Broda y asesor del Gobierno argentino en el Ciadi”, según el Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la CABA.

Sin embargo, según el periodista Juan Luis González, autor de la biografía de Milei “El Loco”, el diputado libertario genera “desconfianza” en el establishment argentino, no sólo por su “inestabilidad emocional” sino también porque a la élite empresaria “no le convienen sus ideas de dolarización o de llevar a cero la obra pública”.

En el libro, además de numerosas anécdotas que revelan excentricidades de su fuero íntimo, González sostiene que Milei tiene a mano “una cartera muy aceitada de relaciones en la nueva derecha latinoamericana”, a través del estratega digital Fernando Cerimedo, dueño del sitio web La Derecha Diario.

Hijo de un padre colectivero y madre ama de casa, Milei nació el 22 de octubre de 1970 en territorio porteño y, según reportajes publicados en los últimos años, incursionó de joven en el fútbol y en la música.

A los 18 años fue arquero en las inferiores de Chacarita e integró una banda que hacía “covers de los (Rolling) Stones” y componía “temas propios”, según una entrevista publicada en el 2018 por el diario Perfil bajo el título “La insólita vida privada y familiar de Milei, el economista más polémico”.

“Luego de la hiperinflación de 1989 decidí estudiar economía para comprender el fenómeno monetario y social que afectó a la Argentina y en 1993 me recibí de licenciado en Economía de la Universidad de Belgrano”, señaló el libertario, que más de una vez se adjudicó la autoría de “52 artículos académicos, 16 libros y más de 500 artículos de divulgación en medios gráficos”.

Acérrimo adherente a la Escuela Austríaca de Economía, con dos posgrados pero sin doctorado, el precandidato fue acusado de plagio por notas que escribió desde el 2016 para el diario El Cronista.

“Desde Ludwig von Mises hasta Murray Rothbard, pasando por F.A. Hayek o Walter Block, Javier Milei los plagió a todos”, aseguró el creador del blog @marcotullius y remarcó: “Firmó notas que él no escribió sino copió, palabra por palabra, a luminarias del liberalismo clásico y el libertarismo”.

Su persistente derrotero por canales de televisión de los últimos años, donde profundizó discursos agraviantes hacia las luchas feministas y de género, a los pueblos originarios, a los pobres y al Estado, le valió un lugar constante en un sector del periodismo, alineado con los grandes grupos económicos.

Pero además, su construcción mediática con un discurso exaltado, que roza fórmulas de odio, le dio el piso de visibilidad necesario para que en 2020 anunciara que este año competiría por la Presidencia.

“Los políticos son sociópatas”, o son “enemigos de los que producimos, de los que estamos dispuestos a laburar”, fueron algunas de las frases lanzadas por Milei, quien tiene entre sus blancos preferidos a dirigentes radicales, peronistas, kirchneristas e incluso del PRO, como por ejemplo el jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta y la diputada y exgobernadora María Eugenia Vidal.

Suele referirse al gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, como “el señor que tiene más de 40 familiares en el Estado”; catalogó a Rodríguez Larreta de “perdedor, cobarde e inseguro” y tildó a la diputada María Eugenia Vidal de “vomitivamente colectivista, recontra zurda”.

Mantiene en cambio su admiración por Macri y se reconcilió y perdonó -apenas 48 horas después de los comicios de octubre- a Patricia Bullrich, tras haberla rotulado de “montonera asesina” y acusado de haber puesto bombas en jardines de infancia en el pasado.

Milei llega al balotaje con el crédito de haber alcanzado el primer lugar en las PASO de agosto último y el segundo lugar en los comicios de octubre, casi siete puntos detrás de su contrincante en la segunda vuelta, el candidato de Unión por la Patria (UxP), Sergio Massa.

Pese a haber moderado su discurso en los últimos meses, en lo que parece una estrategia para captar nuevos votos, la figura de Milei le dio visibilidad y espacio en los medios a su compañera de fórmula, la abogada Victoria Villarruel, quien reivindica a los represores condenados por crímenes de lesa humanidad.

Sobre las actividades de Milei, el Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la CABA menciona que “se desempeña como economista jefe de la Fundación Acordar, es miembro del B20, del Grupo de Política Económica de ICC Internacional (asesor del G20 en el diseño de políticas económicas) y del World Economic Forum”, además de considerarlo “especialista en temas de crecimiento con y sin dinero”.

“Una Argentina distinta es imposible con los mismos de siempre. Hagamos un punto y aparte. Viva la libertad carajo”, es el mensaje fijado -otra vez en mayúsculas- en la cuenta de la plataforma X (antes Twitter) de Milei, donde abundan los reposteos que el precandidato hace de las expresiones de idolatría que él mismo recibe de sus seguidores.

Para esa Argentina “distinta” que propone Milei sumó como parte del denominado “Dream Team” que lo asesorará si llega a la Presidencia a los economistas y exfuncionarios menemistas Darío Epstein, Roque Fernández y Carlos Rodríguez.

El autor de la biografía de Milei (El Loco) dijo a Télam que LLA “está llena de gente a la que algunos denominan como la ‘casta base’, que es la resaca de la casta, es decir, gente que quiso pertenecer en algún momento (a la política) pero no le dio el ‘pinet'”.

Entre los apoyos financieros que recibe, algunas crónicas periodísticas señalan como un actor clave a Sebastián Braun, miembro de la familia dueña de la cadena de supermercados patagónica La Anónima y primo de Marcos Peña Braun, exjefe de Gabinete de Macri.

De hecho, en las legislativas del 2021 Braun figuró como el único aportante privado del candidato libertario, con un $1.100.000, según lo declarado en la Justicia Electoral.

Por su desempeño como economista jefe de la Corporación América, un consorcio de empresas que pertenecen a Eduardo Eurnekian, cuyo patrimonio según la Revista Forbes está valuado en U$S1.900 millones, el medio La Izquierda Diario advirtió: “Milei, en realidad, es un perrito faldero de los dueños del país”.

Un mote parecido -“No es un león, es un gatito mimoso del poder económico”- le atribuyó Myriam Bregman, diputada y excandidata del Frente de Izquierda y de Trabajadores-Unidad (FIT-U)en uno de los debates presidenciales.

Compartí esta noticia !

Lo que se pone en juego en una elección histórica

Compartí esta noticia !

La elección de este domingo será la más importante desde la recuperación de la democracia. Se verá después si no fue, quizás, la de la historia argentina. Nunca antes, salvo durante las oscuras noches de botas militares, se pretendió pisotear valores democráticos y derechos conquistados como en esta coyuntura. Nunca antes un candidato hizo de forma tan desembozada, una apología de eliminar consensos básicos y al mismo Estado. Nunca antes en el prime time televisivo, se propuso arancelar la educación, la salud, ni se relativizó a la dictadura o se promovió la venta de órganos y de niños. Jamás se prometió la libre venta de armas, que igualaría a la Argentina con el riesgoso Estados Unidos. Nunca antes, ante la vista de todos, se usaron obsesivas metáforas sexuales para describir polémicas promesas de cambio. Jamás se puso en dudas como ahora el sistema electoral argentino, que salió indemne de las peores crisis políticas justamente por consensos básicos entre oponentes. Ahora se usa, livianamente y sin pruebas, la palabra fraude. Un temor que se agita pero que los libertarios no pueden sostener ante la Justicia. Un sistema electoral que no se puso en duda en las PASO, cuando Milei fue el más votado ni en ninguno de los otros cambios de Gobierno: Raúl Alfonsín le pasó la banda a Carlos Menem, Menem a De la Rúa. Néstor Kirchner se la puso tras el abandono del riojano y Cristina ni Daniel Scioli rezongaron cuando el ganador fue Mauricio Macri. Un absurdo agitar un fantasma incomprobable. 

Se toleró todo eso durante una agotadora campaña electoral que quedará para estudios más profundos, porque la Argentina está en crisis desde hace un tiempo largo. La decepción acumulada excede largamente los grises años de Alberto Fernández y se extiende en el tiempo, pasando por la gestión Cambiemos, ahora camuflada en la Libertad Alianza, hasta llegar a los últimos tiempos de Cristina Fernández, cuando la inflación comenzaba a ser un problema -ínfimo, si se mira en perspectiva-. 

La democracia que cumple 40 años no logró satisfacer del todo eso de que con ella “se come, se cura y se educa”. Crisis rotundas como la hiperinflación del fin del radicalismo en los 80, la pobreza y el desempleo legados por el menemismo y la implosión del 2001, de la mano del fugaz Fernando De la Rúa. La vuelta al FMI y la deuda eterna de Mauricio Macri, con cierre de Pymes y miles de puestos de trabajo perdidos. La pandemia y sus consecuencias. Las desavenencias políticas que alimentaron la grieta, quizás el peor mal de los últimos años. Una olla a presión. Claramente hay deudas pendientes que saldar. Pero la palabra cambio, tan manoseada en los últimos años, no es sinónimo de retroceso.  

Tras el “que se vayan todos”, la reorganización llegó de la mano de la política. Fue la política la que puso en marcha la reconstrucción, con más Estado y no con menos. 

Un ejemplo es Misiones, que puso en marcha un proceso inédito en esos tiempos. La unidad de peronistas, radicales e independientes dejó de lado las banderas inexorables para darle vida a un proyecto que prioriza los intereses de la provincia por encima de mandatos partidarios antagónicos y centralistas. La memoria de esos años revela que la tierra colorada encabezaba los rankings más vergonzosos: pobreza, desempleo alto, pésimos indicadores de salud y educación. La yerba mate valía nada y la chacra se malvendía. 

El gobierno de “unidad provincial” liderado por Carlos Rovira, comenzó a generar políticas que permitieron mutar esa realidad. Hoy Misiones es otra. Está entre las primeras diez economías del país, supera a todo el NEA en empleo registrado y se metió en el top tres del Norte Grande en volumen de trabajadores, consumo e inversiones. La innovación y la robótica son marcas registradas en contraste con los últimos lugares de calidad educativa de hace dos décadas. La salud tiene marcas que envidian otras provincias y una inversión inédita en tecnología de punta al servicio de los misioneros en los hospitales públicos. Gratis para quien no pueda pagar. Desde cirugías robóticas hasta un Instituto del Cáncer. 

La deuda, que también era eterna y superaba dos presupuestos anuales, se redujo y hoy equivale a apenas el 8 por ciento de los ingresos totales. Todo eso con una política fiscal que permitió contar con recursos propios al mismo tiempo que impuestos bajos -la alícuota de Ingresos Brutos más baja del país, según la Cámara Argentina de Comercio-.

Fue con esa amalgama que se pudo transformar la realidad. Siempre se fue por más, incluso en momentos en los que la oposición defendía otras “prioridades”.

El escenario no es demasiado distinto al de la Argentina actual. El dilema es el plan motosierra o el llamado a una unidad nacional de Sergio Massa, que en las últimas horas cosechó respaldos inesperados. Desde Margarita Stolbizer a intendentes de Cambiemos o históricos del radicalismo, como Enrique “Coti” Nosiglia, quien llamó a votar en contra de “la ideología de la locura” y a favor de la democracia. Las palabras del emblemático operador contrastan con el silencio complaciente del radicalismo misionero cuya cúpula dirigencial milita el “cambio” liderado por quien desprecia obsesivamente a Raúl Alfonsín. 

Hasta el presidente de la Sociedad Rural, Nicolás Pino, llamó a fortalecer la “democracia” y dijo que “el único camino posible es la unión que permita cerrar la grieta”. Nadie podría sospechar de oficialista a la SRA. 

Pedro Sánchez desde España, Lula, Mujica y Andrés Manuel López Obrador en México fueron algunos de los mandatarios y ex presidentes que respaldaron a Massa. 

En contraste, la oferta del “cambio”, no hizo más que alimentar la grieta. Es nosotros o el abismo. Exterminar al otro. Al que piensa distinto. El arribo del macrismo a las huestes libertarias no hizo más que exacerbar ese estado de ánimo. Se transformaron en lo que dicen querer combatir. El fanatismo ciega. En momentos en los que el mundo es multipolar, la propuesta es romper relaciones con quienes piensan distinto. 

Vaya paradoja. Javier Milei quiere pasarle la motosierra a los vínculos con Brasil y China, los dos principales socios de la Argentina, por “comunistas”. Al mismo tiempo, Joe Biden recibe a Xi Jinping para relanzar relaciones comerciales, que son imposibles sin política. Incluso en las dos principales economías del mundo. Para que los negocios funcionen, hace falta muñeca política. 

Vale la pena repasar las palabras de Biden y Xi Jinping: “Señor presidente, nos conocemos desde hace mucho. No siempre hemos estado de acuerdo, pero nuestras reuniones siempre han sido francas y directas. Es fundamental que nos entendamos de verdad, de líder a líder. Darnos la espalda no es una opción“, dijo el anfitrión estadounidense.

“El planeta es lo suficientemente grande para que los dos países tengan éxito. Siempre que se respeten y coexistan en paz, serán completamente capaces de superar sus diferencias”, respondió el líder chino. 

Darnos la espalda no es una opción. Superar las diferencias. 

La prédica rupturista asusta incluso a los más enfáticos críticos del Gobierno actual. Ante el Consejo Interamericano de Comercio y Producción, Milei ratificó que si gana, habrá una ruptura de relaciones y otras medidas drásticas como la eliminación de la obra pública para pasar a un esquema privado “a la chilena”, modelo que ya fracasó en la Argentina durante la gestión de Mauricio Macri. “No es necesario que esté el Gobierno metido en el medio, estamos planteando un modelo de iniciativa privada a la chilena, donde el empresario hace un estudio y si sale bien bárbaro y si va mal quiebran“, marcó el anarcolibertario. Sencillo. A la quiebra y sálvese quien pueda. 

En la reunión con los principales hombres de negocios del país, fueron más los reproches que los aplausos, relatan las crónicas periodísticas. Es claro, los empresarios del círculo rojo dependen de Brasil y de China mucho más de lo que están dispuestas a admitir sus visiones ideológicas. La obra pública sostiene en pie a cientos de empresas de la construcción en todo el país. Genera empleo. Multiplica. 

El más enfático crítico fue curiosamente el mentor de Milei. Eduardo Eurnekian, dueño de las concesiones aeroportuarias de la Argentina, dijo medio entre risas: “Tengo 3.700 ñatos que trabajan para la empresa. Uno salió fallado, ¿qué querés que haga?“. 

A Eurnekian tampoco se le puede achacar ser “oficialista”. Hace unas horas fue forzado a bajar la tasa aeroportuaria de Puerto Iguazú, tras una orden de Sergio Massa a pedido del gobernador Oscar Herrera Ahuad. El aeropuerto de las Cataratas pasó de tener la tasa más cara, con 57 dólares por persona, a la más baja de la región, con 15 dólares, por debajo de Foz do Iguaçu, lo que vuelve al principal destino turístico misionero, mucho más competitivo, capaz de transformarse en un hub de conexiones internacionales de todo el cono sur. 

La baja de la tasa es una muestra al mismo tiempo de dos cosas: de las desmesuras que deja pasar el Estado cuando no actúa y del valor de la palabra en las decisiones políticas. Una semana pasó entre la promesa de Massa en Posadas hasta que se concretó la reducción de la tasa que dejaba fuera de competencia a uno de los principales destinos turísticos de la Argentina. Antes pasaron dos años de un mismo reclamo a Alberto Fernández. Nada hizo, pese a reconocer la “zoncera” de por “unos pocos dólares más”, perjudicar a una de las principales actividades económicas de Misiones. Una de las que más empleo está generando. Las gestiones de Herrera Ahuad dieron sus frutos, incluso para otras provincias. La misma reducción se aplicará en Salta, otro destino turístico internacional. 

Aerolíneas Argentinas es hoy uno de los principales operadores del destino Iguazú y sumará presencia en la temporada alta para el turismo en Iguazú y Posadas. Aerolínea de bandera que algunos quieren arriar en aras de una privatización de los cielos. La Argentina ya tiene experiencia con los trenes: si un destino no es rentable, simplemente desaparece. Cientos de ciudades pueden dar triste testimonio de las consecuencias de la desconexión. 

El temor expresado en algunas voces empresarias se magnifica cuando se evalúan algunas expresiones anarcolibertarias. Victoria Villarruel propone una tiranía para resolver los problemas económicos de la Argentina. “El Estado tiene la Policía, es el que maneja las Fuerzas de Seguridad, las Fuerzas Armadas. Tendrá que usar esas herramientas para ir por el orden porque necesitamos justamente eso, orden“, blanqueó Ricardo Bussi, diputado electo por la Libertad Avanza e hijo del genocida Antonio Bussi, otro de los jefes de Milei. Las fuerzas represivas que pide Bussi, al servicio del ajuste, porque “si no, no podemos ni empezar”.

Pero sí se puede. La política debe tener la capacidad y la templanza de dar pasos que contengan a todos, especialmente a los menos favorecidos. Particularmente a los que menos tienen. Claro que para eso se necesita templanza y un compromiso en el tiempo. No habrá magia ni soluciones inmediatas. Pero se puede construir desde los cimientos. Lo contrario es romper todo. Eso es lo que está en juego.

Compartí esta noticia !

Un intendente del PRO dijo que votará a Massa en el balotaje

Compartí esta noticia !

El intendente de la ciudad bonaerense de Campana, Sebastián Abella (PRO), anunció que votará al candidato presidencial de Unión por la Patria (UxP), Sergio Massa, en el balotaje del próximo domingo.

Se trata de un jefe comunal del PRO que, al formular ese anuncio, se diferenció, de la cúpula partidaria que ordenó encolumnarse detrás del postulante de La Libertad Avanza (LLA), Javier Milei.

En su cuenta de X, el dirigente posteó en las últimas horas: “El domingo los argentinos vamos a optar entre dos opciones muy distintas. Desde mi rol de intendente, elijo a un dirigente con experiencia, volumen político y respeto por la democracia Argentina. Por eso, este domingo, voy a votar a Massa”.

Antes de las PASO de Juntos por el Cambio (JxC), Abella jugó del lado de Horacio Rodríguez Larreta y Diego Santilli contra Patricia Bullrich y Néstor Grindetti.

Compartí esta noticia !

Este domingo habrá transporte público gratis para ir a votar

Compartí esta noticia !

El día domingo 19 de noviembre las personas que se trasladen para emitir su voto podrán hacerlo gratuitamente en transporte público tanto para servicios urbanos, suburbanos e interurbanos de la provincia para las empresas que cuenten con modalidad de boleto electrónico.

Esta medida se complementa y comprende a las empresas alcanzadas por la Resolución N° 435/2023 del Ministerio de Transporte de la Nación.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin