MEDIO AMBIENTE

Cerraron el circuito Garganta del Diablo por la crecida del río Iguazú

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Cierre preventivo del circuito Garganta del Diablo por crecida del río Iguazú.

El Parque Nacional Iguazú suspendió parcialmente las visitas debido al aumento del caudal del río, tras intensas lluvias en la región. La medida busca preservar la seguridad de los turistas y del personal del área protegida.

Medida preventiva ante el aumento del caudal

La empresa Iguazú Argentina S.A., concesionaria del Parque Nacional Iguazú, informó el cierre preventivo del circuito Garganta del Diablo, uno de los principales atractivos del área protegida, debido al aumento significativo del caudal del río Iguazú.

Según el comunicado oficial, el último tren hacia el circuito partió a las 14:00 horas de este lunes, en el marco de un operativo preventivo de seguridad ante la crecida del curso de agua, ocasionada por intensas lluvias registradas en la cuenca superior durante las últimas horas.

La decisión fue adoptada en coordinación con las autoridades del Parque Nacional Iguazú y responde a los protocolos de contingencia hídrica que se aplican cuando los niveles del río superan los umbrales de seguridad establecidos.

Desde la empresa indicaron que se mantendrá un monitoreo constante del comportamiento del caudal y que la medida se revisará conforme evolucione la situación climática y fluvial. “Estas acciones buscan preservar la seguridad de todos los visitantes”, expresaron desde Iguazú Argentina.

Un fenómeno recurrente que impacta en la operación turística

El cierre del circuito Garganta del Diablo —ubicado en el extremo superior del Parque Nacional— se produce cuando el caudal del río Iguazú registra incrementos que comprometen la estabilidad de las pasarelas y plataformas de observación, situadas a escasos metros del salto principal.

En condiciones normales, el río Iguazú mantiene un caudal promedio de entre 1.200 y 1.800 metros cúbicos por segundo, aunque las crecidas pueden elevarlo a más de 10.000 m³/s, lo que obliga a suspender el acceso al circuito por razones de seguridad estructural.

El fenómeno no es inusual en esta época del año, cuando las lluvias en la cuenca alta del río —ubicada en el sur de Brasil— pueden generar aumentos bruscos del nivel en cuestión de horas.

En 2014 y 2023, episodios similares provocaron cierres temporales de hasta una semana, afectando parcialmente la actividad turística del Parque Nacional, que recibe más de un millón y medio de visitantes anuales.

La Administración de Parques Nacionales (APN) y la concesionaria Iguazú Argentina cuentan con un protocolo de actuación climática y fluvial, que incluye el cierre de senderos, evacuación preventiva y comunicación permanente con organismos de Defensa Civil y Prefectura Naval Argentina.

Seguimiento y reanudación de actividades

El personal técnico del parque continuará monitoreando en tiempo real los niveles del río Iguazú y la estabilidad de las estructuras del circuito, mientras las autoridades difunden reportes periódicos a través de los canales oficiales del Parque Nacional y de Iguazú Argentina.

Una vez que el caudal retorne a niveles seguros, se procederá a la reapertura del circuito, que constituye el punto de mayor atractivo turístico del área protegida y concentra la mayoría de los visitantes.

El comunicado concluye con un agradecimiento a los turistas por su comprensión y destaca que la prioridad es garantizar la integridad física de los visitantes y del personal operativo.

La empresa recordó que el resto de los circuitos Superior, Inferior y Sendero Macuco permanecen habilitados, bajo las condiciones meteorológicas y de seguridad establecidas.

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Arquitectura molecular: los ganadores del Nobel de Química 2025 revolucionan la ciencia de los materiales

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Tres científicos ganan el Nobel de Química por crear estructuras metalorgánicas con potencial para capturar carbono y generar agua en el desierto

El japonés Susumu Kitagawa, el británico Richard Robson y el jordano-estadounidense Omar Yaghi fueron reconocidos por desarrollar una nueva arquitectura molecular capaz de almacenar gases y líquidos en espacios diminutos. El Comité Nobel destacó su potencial para enfrentar el cambio climático y comparó su descubrimiento con el “bolso de Hermione Granger” de Harry Potter.

Una revolución en la química: materiales porosos con aplicaciones ambientales

El Premio Nobel de Química 2025 fue otorgado a Susumu Kitagawa (Japón), Richard Robson (Reino Unido) y Omar Yaghi (Jordania/Estados Unidos) por el desarrollo de estructuras metalorgánicas (MOF, por sus siglas en inglés), una innovación que redefine el concepto de arquitectura molecular.

Estas estructuras, explicó el Comité Nobel de Química durante la ceremonia realizada en Estocolmo, son capaces de concentrar grandes volúmenes de espacio dentro de una estructura microscópica, un fenómeno que Heiner Linke, presidente del Comité, comparó con el famoso bolso mágico de Hermione Granger de la saga Harry Potter: “Parece pequeño por fuera, pero es enorme por dentro. Puede almacenar enormes cantidades de gas en un volumen diminuto”.

El hallazgo abre la puerta a aplicaciones de alto impacto ambiental, como la captura de dióxido de carbono, la obtención de agua del aire en zonas desérticas, el almacenamiento de gases tóxicos, y la catalización de reacciones químicas con mayor eficiencia y menor costo energético.

De las bolas de madera a los materiales del futuro

La génesis de este descubrimiento se remonta a 1974, cuando Richard Robson, profesor de la Universidad de Melbourne, experimentaba con modelos de bolas de madera para enseñar estructuras moleculares. Al notar que la ubicación de los orificios definía propiedades químicas, se preguntó si unir moléculas en lugar de átomos podía originar materiales nuevos.

Una década más tarde, en los años 80, Robson comprobó su hipótesis al crear una estructura regular utilizando cobre, similar a la del diamante, pero con cavidades internas amplias, lo que marcó el inicio de la química de los materiales porosos.

En los años 90, Susumu Kitagawa, desde la Universidad de Kioto, retomó esos avances para explorar el potencial de las estructuras porosas. Aunque inicialmente enfrentó escepticismo, en 1997 logró su primer gran avance, al desarrollar un material capaz de absorber y liberar gases como metano, nitrógeno y oxígeno.

Por su parte, Omar Yaghi, investigador de la Universidad Estatal de Arizona, llevó el concepto a su máxima expresión al crear el MOF-5, una estructura tan estable que puede calentarse hasta 300°C sin colapsar. Según el Comité Nobel, “un par de gramos de MOF-5 cubren un área tan grande como un campo de fútbol”.

Yaghi aplicó esa tecnología para extraer agua del aire del desierto de Arizona: durante la noche, el material captura vapor de agua y, al calentarse con el sol, libera el líquido para su recolección.

Impacto ambiental, energético y científico global

Las estructuras metalorgánicas permiten almacenar y liberar moléculas de manera controlada, ofreciendo soluciones potenciales a desafíos ambientales críticos. Entre sus aplicaciones destacan:

  • Captura de dióxido de carbono (CO₂): su capacidad de absorción selectiva las convierte en herramientas clave para reducir emisiones industriales.
  • Purificación del agua: podrían eliminar sustancias químicas persistentes o restos farmacéuticos del ambiente.
  • Almacenamiento de hidrógeno: al concentrar grandes volúmenes de gas, se perfilan como materiales estratégicos para la transición energética.

El Comité Nobel resaltó que los MOF “brindan oportunidades nunca antes previstas para materiales hechos a medida con nuevas funciones”, y que su desarrollo “marca un punto de inflexión en la forma en que entendemos la química de los materiales”.

El Premio Nobel de Química 2025 incluye una dotación de 11 millones de coronas suecas (equivalentes a US$ 1 millón), a repartir entre los tres galardonados.

Con este reconocimiento, la Real Academia de Ciencias de Suecia subraya la importancia de la innovación científica como herramienta frente al cambio climático, al tiempo que refuerza la cooperación internacional entre universidades de Asia, Europa y América.

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Puerto Iguazú avanza en la certificación como destino sostenible con apoyo del GSTC

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Puerto Iguazú avanza en su proceso de certificación internacional como destino turístico sostenible. El Consejo Global de Turismo Sostenible (GSTC), organismo de referencia mundial en la materia, llevó adelante una jornada de trabajo y capacitación en el Salón de Usos Múltiples del ITurEM, que reunió a autoridades locales, empresarios y operadores turísticos. Con más de 30 empresas ya certificadas bajo estándares de sostenibilidad, el encuentro marcó un nuevo hito en la estrategia de la ciudad para consolidarse como referente en Latinoamérica.

La jornada, organizada por el Global Sustainable Tourism Council (GSTC) junto al Ente Municipal de Turismo de Iguazú (ITurEM), comenzó con una reunión entre funcionarios municipales, representantes del sector privado y actores comunitarios. El objetivo fue revisar los avances en el proceso de certificación que convertirá a Iguazú en uno de los primeros destinos de la región reconocidos bajo los criterios internacionales del GSTC.

Actualmente, más de 30 empresas locales —entre alojamientos y prestadores de servicios turísticos— ya cuentan con certificación, lo que refleja un creciente compromiso de la industria con prácticas ambientales y sociales responsables. Según destacó Leopoldo Lucas, presidente del ITurEM, “el organismo de mayor jerarquía mundial en sustentabilidad recorrió el destino y reconoció las experiencias que venimos desarrollando. Hoy Iguazú es un ejemplo en toda Latinoamérica”.

Criterios globales y gestión local

Entre las 18 y las 20 horas, en el SUM del ITurEM, se desarrolló la capacitación central a cargo del GSTC. El programa se enfocó en los Criterios GSTC, estándares que guían a empresas y destinos en materia de turismo sostenible.

La primera parte se centró en aspectos prácticos: eficiencia en el uso de recursos, gestión de residuos y medición de resultados medioambientales, con ejemplos aplicables a la operación hotelera y de servicios turísticos.

En la segunda etapa, se habilitó un espacio participativo en el que operadores, hoteleros, guías turísticos y autoridades compartieron experiencias y desafíos. “Fue excelente conocer los estándares GSTC y poder identificarlos con acciones que ya estamos desarrollando en nuestros emprendimientos”, expresó Camila de la Cruz, del Iguazú Urban Hotel Express, quien destacó que el sector hotelero local ya cuenta con equipos internos de sostenibilidad.

Por su parte, Jorge Moller Rivas, director para Latinoamérica y el Caribe del GSTC, subrayó la relevancia del trabajo territorial: “Nos hemos encontrado con sorpresas maravillosas. Iguazú tiene un desarrollo en turismo sostenible que integra a la hotelería, la gastronomía y a comunidades indígenas locales. Celebramos este compromiso y aportaremos con nuestras metodologías para fortalecerlo”.

Iguazú como modelo regional

La capacitación dejó en claro que el camino hacia la certificación no solo posiciona a Iguazú en los mercados internacionales, sino que también genera ventajas competitivas frente a destinos vecinos. Para los operadores locales, significa mejorar su performance ambiental, social y de gobernanza, en un contexto global donde la sostenibilidad es cada vez más valorada por los viajeros.

En este sentido, la articulación público–privada se volvió un eje central: tanto el ITurEM como el sector empresarial acordaron profundizar el trabajo en red para ampliar la cantidad de emprendimientos certificados y consolidar la marca Iguazú como destino sostenible.

De lograrse la certificación plena, Puerto Iguazú se integraría a un selecto grupo de ciudades a nivel mundial que cuentan con el sello del GSTC, reforzando su liderazgo turístico en Argentina y Sudamérica.

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La Lechuza Ecolodge, generando conciencia del cuidado ambiental a través del turismo 

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El turismo ha sido uno de los factores de emprendedurismo más activo en los últimos tiempos en la  Provincia de Misiones, resaltando su biodiversidad que es elegida por muchos visitantes a la hora de descansar de la rutina de la ciudad, actividad que aporta al crecimiento económico y sociocultural de la región. 

Economis se comunicó con los dueños de la granja La Lechuza Ecolodge, ubicada en General Alvear, ubicado dentro del Departamento de Oberá, un proyecto familiar centrado en la agricultura ecológica y la preservación de la selva misionera. La acogedora granja inició sus actividades en el año 2011 en un terreno previamente utilizado para aeromodelismo, monocultivo de pino, y selva secundaria, con el pasar del tiempo fue evolucionando a una área natural protegida. Su principal fuente de ingreso viene del agroturismo ya que sus dueños consideran que esta es una manera de unir la conservación y la agricultura sostenible. 

Javiera Rulli propietaria de La Lechuza, mujer argentina criada en el extranjero, volvió a vivir a Misiones siendo adulta, casada con el suizo Retos Sondereguer con quien tiene tres hermosos hijos, del cual solo el menor de ellos es misionero. “Cuando compramos la chacra en el año 2011 nos encontramos con un suelo que estaba muerto, muy compactado, una chacra de 22 hectáreas, del cual 7 de ellas era pino. Lo que nos atrapó desde el principio fue que tenía dos arroyos, el bicudo y el agua birova que son dos limites, y a lo largo de los arroyos había una franja de selva que dejaba ver un paisaje muy bello”. 

Una década fue el tiempo que les llevó reconstruir el suelo degradado por la compactación hecha en el suelo, y lograr implementar un diseño de granja. Actualmente en la zona donde estaban los pinos tienen potreros, y donde estaba la pista tienen cultivos. Se ha convertido en una granja con mucha diversidad, con vacas, cabras, ovejas y animales pequeños como gallinas, patos, gansos y pavos. “No tenemos gran cantidad pero sí gran variedad, apostamos a la diversidad y la complejización del diseño productivo”.

En ecolodge ofrecen un servicio turístico con una experiencia agroecológica, que es en realidad compartir el estilo de vida diaria de sus dueños. “Lo que nosotros ofrecemos como servicio turístico es compartir nuestro día a día, tenemos en el casco de la granja tres unidades que son tres cabañas con piletas, todo en un pequeño complejo turístico donde el huésped puede estar cómodo, y además tener la experiencia de vivir en una granja, desayunar una leche recién ordeñada, recoger huevos, alimentar a los conejos, además conocer y disfrutar de la chacra. Con una opción de menú from the farm to the table, es decir, de la chacra a la mesa, gastronomía que caracteriza el lugar, consumiendo alimentos de producción propia, ensaladas y frutas frescas, hago la preparación de vinagres caseros con frutos nativos, cosechó hongos que los utilizó después en salsas, ofrecemos carnes rústicas, de conejo, chivo, pavo pastoril y cordero, jugando con recetas variadas para usar ingredientes de la chacra, y si no me abastezco con mi producción compro de otros productores locales”. 

El trabajo en la granja siempre es pensado en no afectar la naturaleza que rodea el predio, precisó Javiera, es por ello que además de la energía solar, tienen ruedas de agua en los arroyos que suben el agua para el riego. Además los baños están conectados con biodigestor, realizan diversificación de la basura, y las leñas que usan vienen de la poda de los árboles de la granja,  si se necesita más utilizan los desechos de los aserraderos. “En las 12 hectáreas de la selva que bordean los arroyos hemos hechos senderos para que los visitantes puedan ir a bañarse, recorrer, escuchar el canto de los pájaros, descansar, y en las horas de calor puedan ir a los saltos, la idea no es un turismo masivo sino íntimo de pequeña escala que no sea intrusivo, que no genere un impacto alto en el paisaje y la fauna. Personalmente buscando una conexión con la naturaleza”.   

Rulli sostuvo que a través del turismo buscan generar conciencia acerca de la alimentación y la producción saludable como así también el cuidado del medio ambiente, “realizamos turismo educativo, para que los niños conozcan lo que realmente es una chacra en actividad productiva, y buscamos ofrecer una mirada que combina la conservación de la selva, produciendo alimentos saludable”. 

Conjuntamente realizan talleres, eventos educativos y festivos teniendo una grilla que van generando, y que les permite interactuar con otros profesionales. Adjuntando a sus actividades la cosmética natural, Javiera aseguró que la visión a futuro es lograr que La Lechuza se convierta en un centro social, un epicentro generador de ideas y nuevas tecnologías. Abogando por un turismo sostenible que aporte a la sociedad en una experiencia constructiva. 

La señora Rulli junto a su familia hace dos años que se dedican al turismo, labor que les permitió poner mayor énfasis en la conservación, logrando este año ser declarados Área Natural Protegida, teniendo el 56% de la superficie de lo que es el área de selva que se está recomponiendo. “Somos muy privilegiados de vivir en una provincia que tiene selva, somos guardianes de toda esta gran biodiversidad, y hay que darle una vuelta para dejar de usar venenos e incluir servicios que nos puedan dar una mejor calidad de vida. Tener selva, es tener protección del cambio climático, es tener agua, entonces este es un turismo educativo muy importante que busca transmitir ese mensaje de conciencia a las nuevas generaciones”. 

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No podemos tener un mundo sin pobreza en un mundo con contaminación causada por los plásticos

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Escribe Valerie Hickey – Cuando las generaciones futuras compartan la historia de la contaminación causada por los plásticos, incluirán imágenes de tortugas asfixiándose con desechos plásticos, alejarán el zum para mostrar playas y comunidades saturadas de basura y harán una panorámica de informes médicos que exponen la presencia de microplásticos en el torrente sanguíneo de una persona promedio. Este es un relato que comenzó como una crisis ambiental y rápidamente se transformó en una crisis económica y sanitaria. Y es uno que se entrecruza con la triple crisis planetaria a la que nos enfrentamos hoy: de la biodiversidad, del clima y de la contaminación. Estamos a punto de escribir el siguiente capítulo importante de esta historia.

Sabemos que la contaminación causada por los plásticos debe acabarse. De los 460 millones de toneladas de plástico producidas en 2019, se desecharon 353 millones de toneladas.  Tirar este desecho incluye algo bueno (el reciclaje, aunque a nivel mundial es menos del 9 %), algo malo (el 50 % termina en basureros no administrados) y algo horrible (el resto simplemente acaba contaminando el medio ambiente).

Sabemos que evitar, minimizar, mitigar y desechar adecuadamente los desechos plásticos no es sencillamente tener un buen sentido cívico. Se trata de una necesidad. Demasiados municipios no pueden permitirse únicamente gestionar las actuales cargas de basura, que los empujan a la bancarrota y ponen a prueba su contrato social.

Más allá de las comunidades llenas de basura, los microplásticos están literalmente “cayendo” del cielo y se encuentran en las cimas de las montañas y en nuestros océanos.  Los microplásticos y los productos químicos tóxicos (aditivos en los productos plásticos) se han introducido en nuestros alimentos y en nuestros cuerpos, y los efectos en la salud a largo plazo están por verse.

Ahora sabemos que no podemos simplemente reciclar para solucionar la contaminación causada por los plásticos, que tiene su propia serie de desafíos. En el camino de salida de este tipo de contaminación se deben priorizar estrategias como reducir nuestro consumo general de plásticos de un solo uso y aumentar la reutilización, que ofrece la mejor oportunidad para un cambio a gran escala. También debemos averiguar cuál es la mejor manera de actuar en la etapa posterior de los desechos residuales (y, a menudo, tóxicos). Las tres etapas del ciclo de vida del plástico (anterior, intermedia y posterior) están incluidas en las recientes conversaciones de la segunda sesión del Comité Intergubernamental de Negociación para elaborar un instrumento internacional jurídicamente vinculante sobre la contaminación por plásticos, por ejemplo en el medio marino (i) (INC-2).

Dos temas son el hilo conductor de los debates del INC-2:

  1. Primero, ¿cómo es el éxito? Parámetros sólidos y flexibles en el área de los plásticos permitirán a los países y las empresas establecer objetivos, evaluar los puntos de referencia y cuantificar los avances. Los datos de mejor calidad pueden además atraer inversiones. Será fundamental garantizar que estos parámetros sean adecuados para los países con pocos datos, con poca capacidad y escaso presupuesto para monitorear o rastrear la contaminación causada por los plásticos.
  2. Segundo, ¿dónde encontrarán los países financiamiento adicional para cumplir con los objetivos y compromisos establecidos en el marco de un nuevo instrumento para poner fin a la contaminación por plásticos? Los presupuestos nacionales no serán suficientes. El financiamiento público y el capital privado internacionales serán claves para tener éxito. El primero debe ser accesible a un precio adecuado y focalizarse adecuadamente. Se puede usar para ayudar a orientar las políticas y fortalecer los mercados. El capital privado puede traducirse en innovación tecnológica y ser recaudado a través de esquemas de responsabilidad ampliada del productor, tarifas e impuestos.

Cuando el mundo busca soluciones viables para la crisis de la contaminación por plásticos, quiero abogar por otra consideración clave: esto es, que las soluciones no penalicen a los países o a las comunidades pobres de cada país. Los plásticos han sido una gran ayuda para el desarrollo, ofreciendo a menudo maneras portátiles, disponibles y baratas para que las comunidades tengan acceso a bienes básicos y recursos, generen riqueza y contribuyan al crecimiento. En muchas comunidades y para muchas microempresas y empresas pequeñas, los plásticos de un solo uso suelen ser la única forma disponible y asequible para seguir con su vida cotidiana, hacer negocios y ganar dinero. Debemos diseñar soluciones teniendo en cuenta las necesidades y realidades de las comunidades más pobres, para asegurar una “transición justa”. 

La gestión de los desechos plásticos pondrá a prueba el concepto de que es posible que las economías funcionen para todos, en todas partes, y que el crecimiento económico puede ayudar a poner fin a las crisis ambientales, en lugar de causarlas. La gestión de los residuos plásticos es el siguiente paso hacia las economías verdes, resilientes e inclusivas (economías circulares) del mañana.

VALERIE HICKEY, Directora de la Práctica Global de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Economía Azul del Banco Mundial

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