Mercado laboral

Cerca del empleo: más de 400 estudiantes se conectan con el sector productivo

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La Agencia para el Desarrollo Económico de Misiones (ADEMI) llevó adelante la charla “Conectando Talento: del aula al mundo productivo” junto al ISET de Posadas, con la participación de estudiantes de distintas tecnicaturas.

La actividad forma parte de un programa orientado a fortalecer la articulación entre la formación académica y el sector productivo, acercando herramientas, información y experiencias concretas a quienes se encuentran en etapa de formación. En este marco, ya se capacitó a más de 400 estudiantes a través de distintos cursos con más de 20 instituciones.

Durante el encuentro se abordaron las transformaciones del mercado laboral, las nuevas demandas en términos de habilidades y competencias, y las oportunidades de desarrollo profesional en la provincia. Además, se compartieron claves sobre el entramado productivo misionero y la importancia de generar redes y acceder a primeras experiencias laborales.

La jornada contó también con la participación del presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Posadas (CCIP), Federico Panozzo, quien aportó su mirada sobre el sector y compartió experiencias vinculadas al desarrollo productivo local.

Desde la entidad destacaron la relevancia de estos espacios para acompañar a los jóvenes en la construcción de su futuro profesional y fortalecer el desarrollo del talento local.

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El Gobierno reglamenta la reforma laboral y activa beneficios por 48 meses para formalizar empleo

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El Gobierno nacional dio un paso operativo en uno de los capítulos más sensibles de la reforma laboral: el 30 de abril reglamentó por decreto el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL) y fijó condiciones concretas para su aplicación. La norma abre una ventana precisa —del 1° de mayo de 2026 al 30 de abril de 2027— para que empresas incorporen trabajadores con contribuciones patronales reducidas durante 48 meses. El movimiento no es neutro: convierte una herramienta legislativa en política efectiva y pone en juego una hipótesis de fondo —si el costo laboral es el principal freno a la formalización— en un escenario donde empleo, recaudación y equilibrio fiscal compiten por prioridad.

De la ley al terreno: cómo funciona el incentivo

El RIFL surge del Título XX de la Ley 27.802, pero su impacto dependía de esta reglamentación. El decreto define quiénes entran, bajo qué condiciones y con qué límites.

El universo objetivo incluye trabajadores sin empleo formal registrado al 10 de diciembre de 2025, desocupados en los seis meses previos, monotributistas o personas cuyo último vínculo haya sido en el sector público. Es decir, apunta a segmentos periféricos del mercado laboral formal.

Para esos casos, el beneficio central es la reducción de contribuciones patronales durante los primeros 48 meses desde el alta. El esquema fija alícuotas específicas: 2% para los subsistemas previsional, empleo y asignaciones familiares, y 3% para el sistema de salud de jubilados. La mecánica no elimina aportes, pero los comprime de forma significativa.

La reglamentación también delimita el alcance empresarial. Los empleadores inscriptos desde el 10 de diciembre de 2025 podrán aplicar el régimen hasta un máximo del 80% de su nómina. No es un detalle técnico: introduce un límite explícito al uso intensivo del beneficio y busca evitar una sustitución total de la estructura laboral bajo condiciones promocionales.

Arquitectura institucional y control operativo

El decreto ordena el funcionamiento administrativo del régimen y distribuye responsabilidades. La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) queda a cargo de instrumentar la liquidación, el ingreso de contribuciones y los controles sistémicos, incluyendo exclusiones automáticas en caso de incumplimientos.

A su vez, se establece coordinación con el Ministerio de Capital Humano para compatibilizar el régimen con programas sociales o prestaciones existentes. Esa articulación no es menor: apunta a evitar que la formalización implique la pérdida abrupta de ingresos complementarios, uno de los obstáculos clásicos para la transición al empleo registrado.

El esquema incorpora, además, reglas de permanencia y salida. El incumplimiento o la configuración de causales de exclusión implica la pérdida automática de beneficios y la obligación de recomponer contribuciones con intereses y sanciones. La señal es clara: el incentivo convive con un sistema de control que busca evitar usos oportunistas.

Costo laboral, empleo y margen fiscal

La reglamentación activa una de las apuestas centrales del Gobierno en materia laboral: reducir el costo de contratación como vía para ampliar el empleo formal. En términos políticos, traslada el eje del debate desde la legislación hacia los resultados.

El diseño del régimen sugiere una lógica dual. Por un lado, ofrece alivio fiscal a las empresas durante cuatro años. Por otro, preserva fuentes de financiamiento del sistema previsional y de seguridad social mediante contribuciones, aunque reducidas.

Esa tensión es estructural. Menores aportes implican menor recaudación en el corto plazo, con la expectativa de que el aumento del empleo formal compense esa caída. El decreto no explicita ese equilibrio, pero lo deja implícito en su arquitectura.

El límite del 80% de la nómina y la exclusión de otros beneficios superpuestos refuerzan la idea de un régimen acotado, más orientado a expandir la base de empleo que a reconfigurar completamente el esquema de contribuciones.

Un experimento abierto sobre la formalización

La puesta en marcha del RIFL inaugura una fase de prueba real. El período de incorporaciones —un año— y el horizonte de beneficios —48 meses— configuran un experimento de mediano plazo sobre el comportamiento del mercado laboral.

Las variables a observar no son solo cuantitativas. Importará ver qué tipo de empleo se crea, en qué sectores y con qué nivel de estabilidad. También, cómo interactúa el régimen con la informalidad estructural y con los incentivos preexistentes.

En paralelo, la capacidad de control de ARCA y la coordinación con Capital Humano serán determinantes para evitar distorsiones. El diseño prevé mecanismos, pero su eficacia dependerá de la implementación.

El decreto convierte una promesa legislativa en política activa. Si logra modificar decisiones empresariales o queda como un incentivo marginal es algo que todavía no está definido. El calendario ya empezó a correr.

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El boom del cuentapropismo: ¿Quiénes son y qué hacen los misioneros?

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La semana pasada analizamos cómo fue cambiando el mapa laboral en los últimos años, tanto a nivel país como en Posadas, a partir de lo que permite observar el INDEC mediante la Encuesta Permanente de Hogares. A modo de recordatorio, se destacaba un importante avance de las modalidades de autoempleo en detrimento del trabajo asalariado, situación explicada por un doble factor: por un lado, la evolución de servicios cada vez más demandados por la sociedad, que en muchos casos se canalizan inicialmente a través del cuentapropismo; pero, por otro lado, la pérdida de empleo asalariado empuja a miles de personas a buscar refugio en el autoempleo como mecanismo de subsistencia. Este último factor es, claramente, el predominante en los últimos años en el país.

Si nos detenemos en este fenómeno, resulta necesario preguntarnos entonces quiénes son y a qué se dedican los cuentapropistas de Posadas, con el objetivo de comprender en mayor profundidad los impactos de políticas económicas que empujan a miles de argentinos hacia formas de trabajo más precarias.

Los datos muestran que el crecimiento del cuentapropismo en Posadas no puede ni debe analizarse únicamente en clave laboral. Detrás de esos números hay una señal social mucho más profunda: la necesidad de salir a buscar nuevos ingresos, ya sea porque los que existían desaparecieron o porque directamente dejaron de alcanzar. Y no se trata solo de ingresos laborales: también aparece con fuerza un fenómeno que afecta a las personas de mayor edad, que, en un contexto de bajas jubilaciones, necesitan generar recursos adicionales para sostener sus hogares.

Para entender mejor esta dinámica, conviene observar cómo se configura la estructura etaria del cuentapropismo posadeño. En 2025, apenas el 2,5% de los cuentapropistas tenía entre 18 y 24 años; el 20,7% correspondía al grupo de 25 a 34 años; el 19,6% al de 35 a 44; el 27,1% al de 45 a 54; el 16,8% al de 55 a 64; y el 13,3% a personas mayores de 65 años. Sin embargo, estos datos muestran cambios significativos respecto a 2024. Los más jóvenes perdieron 7,5 puntos porcentuales de participación (pasaron del 10% en 2024 al 2,5% en 2025), posiblemente por una mejor inserción en otras modalidades laborales (como el empleo asalariado), mientras que también se observa una leve caída en los grupos de 25 a 34 años (-1,8 p.p.) y de 35 a 44 (-3,2 p.p.).

En contraste, los grupos de mayor edad son los que ganaron protagonismo: las personas de 45 a 54 años incrementaron su participación en 2,3 puntos; las de 55 a 64 lo hicieron en 5,5 puntos porcentuales (la mayor expansión, pasando del 11,3% al 16,8%); y los mayores de 65 años aumentaron 4,7 puntos (del 8,6% al 13,3%).

Si llevamos este fenómeno a números absolutos, la magnitud resulta aún más clara. En 2024 había 5.212 personas de entre 55 y 64 años que eran cuentapropistas, cifra que ascendió a 7.970 en 2025, lo que implica un incremento del 52,9%. En el caso de los mayores de 65 años, se pasó de 3.970 personas en 2024 a 6.303 en 2025, con una expansión del 58,8%. En términos simples, en apenas un año se sumaron 5.091 nuevos cuentapropistas en Posadas mayores de 55 años.

Esto deja en evidencia que no estamos hablando solamente de jóvenes emprendedores, de personas que buscan independencia o de quienes eligen “ser su propio jefe”. Estamos hablando también de personas en etapas avanzadas de la vida laboral que no encuentran contención en el mercado de trabajo o que necesitan generar ingresos adicionales para subsistir. Más aún: dentro de este segmento, hay 2.333 nuevos cuentapropistas mayores de 65 años, lo que sugiere que muchos jubilados debieron volver al mercado laboral empujados por la necesidad.

Cuentapropismo en Posadas: los datos clave

Evolución del autoempleo, composición etaria y principales actividades

Indicador Dato destacado
Cuentapropistas de 55 a 64 años 7.970 en 2025
Crecimiento del grupo de 55 a 64 años +52,9%
Cuentapropistas mayores de 65 años 6.303 en 2025
Crecimiento de mayores de 65 años +58,8%
Nuevos cuentapropistas mayores de 55 años +5.091
Mujeres mayores de 65 años cuentapropistas 2.773 en 2025
Crecimiento de mujeres mayores de 65 años +75,6%
Principal actividad del autoempleo Construcción: 12%
Rubro con mayor expansión relativa Comercio no especializado: +317,9%
Servicios personales n.c.p. +155,7%
Fuente: elaboración en base a datos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC.

Si se analiza la variable de género, también aparecen matices relevantes. En 2024, los varones explicaban el 66% del cuentapropismo, participación que se redujo al 62% en 2025; en cambio, las mujeres pasaron del 34% al 38%. Este cambio es consistente con las mayores dificultades que enfrenta el empleo femenino en el mercado laboral. Dentro de este contexto, se destaca que entre los mayores de 65 años, las mujeres pasaron de representar el 40% en 2024 al 44% en 2025, probablemente como resultado de la necesidad de aportar ingresos al hogar.

En términos absolutos, el fenómeno es aún más contundente: las mujeres mayores de 65 años que se desempeñan como cuentapropistas pasaron de 1.579 en 2024 a 2.773 en 2025, lo que representa un incremento del 75,6%, el mayor crecimiento relativo entre todos los grupos etarios femeninos. En el caso de los varones de ese mismo rango etario, el aumento fue del 47,6%, siendo la segunda suba más alta dentro de ese grupo, solo por debajo de los varones de entre 55 y 64 años (que crecieron un 77,9%).

En los últimos tiempos, se ha puesto el foco en el crecimiento del cuentapropismo destacando algunas de sus virtudes (que algunas son reales, pero son las menores), pero muchas veces sin analizar su composición. Esto puede llevar a interpretaciones equivocadas. No todo crecimiento del trabajo independiente implica emprendimiento, innovación o dinamismo económico. En muchos casos, lo que refleja es subsistencia: una respuesta obligada ante la falta de empleo formal o frente a ingresos (como las jubilaciones) que no alcanzan para cubrir los gastos básicos.

Dejemos de lado la cuestión etaria y de género y veamos a qué se dedican los cuentapropistas de Posadas y cómo varió en el último tiempo esa composición. No existe una actividad con alta concentración, sino más bien un amplio abanico de servicios; en ese marco, la actividad más presente es la construcción, que concentra el 12% del total de trabajadores con autoempleo del aglomerado misionero y creció 9,9% en el último año.

Luego le siguen los trabajadores comerciantes de alimentos, bebidas y tabaco (carnicero, verdulero, panadero, venta directa al público), que concentran el 7,4% del total pero cayeron un 48,2% en el último año; esta baja está asociada con la fuerte alza de la tercera categoría en orden de participación: comercio no especializado, con predominancia de alimentos y bebidas, que concentra el 7,2% y vivió una expansión del 317,9% en 2025.

¿Por qué están vinculados? Porque se trata de dos formas distintas de clasificar una misma lógica de actividad comercial, pero con distinto nivel de especificidad. Por un lado, el “comercio de alimentos, bebidas y tabaco”, como se dijo, refiere a actividades más definidas: un carnicero, una verdulería, alguien que vende un tipo concreto de producto. Por el otro, el “comercio no especializado” agrupa a quienes también venden bienes (muchas veces los mismos alimentos o bebidas), pero agregando una oferta mucho más variada.

El carnicero siguió vendiendo carne, pero de repente anexó artículos de bazar, incluso diarios y revistas, o inclusive golosinas, por ejemplo.

En ese marco, el movimiento que sugieren los datos es bastante claro: parte de los cuentapropistas que antes estaban identificados en rubros específicos pasan a aparecer en categorías más generales. No necesariamente porque cambien completamente de actividad, sino porque su forma de trabajo se vuelve más heterogénea.

¿A qué se debe esa ampliación? Principalmente, a la necesidad de ofrecer más bienes para tener un mayor flujo de ventas, en un contexto donde solo vender carne, por ejemplo, no alcanza porque la demanda se vuelve más fragmentada, los niveles de consumo son más inestables y el ticket promedio tiende a ser más bajo.

Es decir, muchos cuentapropistas amplían su oferta incorporando otros bienes de alta rotación (bebidas, productos de almacén, artículos básicos), buscando captar distintas necesidades de consumo en un mismo punto de venta.

Ese fue el “top tres” de actividades con más cuentapropistas; pero en ese marco, ¿cuáles fueron los que más crecieron en términos relativos? El líder de crecimiento es el que ya dijimos: comercio no especializado con predominancia de alimentos y bebidas, con +317,9%, pero no fue el único.

Comercio de textiles y mercería incrementó en 158,9% (aquí puede verse el fenómeno de la persona que vende por su cuenta vía redes sociales, por ejemplo); actividades para la práctica deportiva lo hicieron en +124,5%; elaboración de alimentos en +76,5%; servicios de expendio de comidas y bebidas en +72,7%; y servicios de peluquería y tratamientos de belleza en +52,8%, entre otros.

Pero hay otra categoría que también creció mucho: los servicios personales n.c.p. (no comprendidos previamente), que se expandieron un 155,7%, convirtiéndose en la actividad con la tercera mayor expansión dentro del autoempleo local. Se trata, sin embargo, de una categoría particularmente amplia y heterogénea, que agrupa actividades muy diversas y que, justamente por su carácter residual, suele captar ocupaciones que no logran encuadrarse con claridad en otros rubros más específicos.

Pero en ese marco, y a la luz de las transformaciones recientes del mercado de trabajo, hay indicios claros de que una parte relevante de este crecimiento podría estar asociada a trabajos vinculados a plataformas digitales, como repartidores (delivery) o choferes de aplicaciones. Estas ocupaciones, cada vez más extendidas en contextos de caída o insuficiencia del empleo formal, presentan una particularidad: no siempre son registradas de manera homogénea en las encuestas, lo que impacta directamente en su clasificación estadística.

La categorización del trabajo de una persona depende, casi en su totalidad, de cómo el encuestado describe su actividad. Un repartidor puede ser clasificado dentro de transporte o mensajería si declara explícitamente que realiza entregas, pero también puede terminar en “servicios personales n.c.p.” si la respuesta es más general (por ejemplo, “trabajo con una app” o “hago repartos”).

Lo mismo ocurre con los choferes de aplicaciones: conceptualmente pertenecen al transporte de pasajeros, pero pueden ser absorbidos por categorías más amplias si no se especifica con precisión la tarea. Por ello, parte del fuerte crecimiento de esa actividad general probablemente esté reflejando la expansión de este tipo de trabajos flexibles y de difícil encuadre dentro de las clasificaciones tradicionales.

En definitiva, cuando se observa en conjunto la evolución del cuentapropismo en Posadas, lo que aparece no es solo un cambio en la cantidad de trabajadores independientes, sino también en la forma en que se insertan y sostienen sus actividades. En ese sentido, el cuentapropismo deja de ser únicamente una categoría laboral para convertirse en un reflejo más amplio de las condiciones económicas y sociales.

Detrás de cada rubro que crece, de cada cambio en la composición, hay estrategias concretas de supervivencia, adaptación y búsqueda de ingresos en un escenario donde el empleo asalariado pierde capacidad de absorción. Entender esa composición, más que el número en sí mismo, es clave para interpretar qué está pasando realmente en el mercado de trabajo local.

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Construcción sostenible: crece la demanda de perfiles técnicos, pero el financiamiento aún limita nuevas oportunidades

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El barómetro de la construcción sostenible revela avances en la concientización y un desafío para el sector financiero. El estudio global presentado por Saint-Gobain, la empresa líder en materiales para la construcción liviana y sostenible, destaca el rol clave de la resiliencia edilicia ante los riesgos climáticos y la necesidad de mayor integración en las decisiones económicas y financieras.

En Argentina, la construcción sostenible es un concepto reconocido y se asocia principalmente con la eficiencia energética, energías renovables y la reducción de la huella de carbono.

Saint-Gobain, la compañía líder mundial en construcción liviana y sostenible, presentó la cuarta edición del Barómetro de la Construcción Sostenible, que por primera vez incorpora la mirada del sector financiero sobre adaptación y resiliencia de la infraestructura edilicia. Destaca el rol estratégico que ocupan bancos comerciales, de desarrollo y aseguradoras en la toma de decisiones que pueden impulsar el paso de una ambición compartida hacia una transformación a gran escala del sector de la construcción, aunque también señala que existe aún un desafío en su incorporación sistemática a esta tendencia.

Elaborado por el Observatorio de la Construcción Sostenible de Saint-Gobain, el Barómetro 2026 revela que, aunque el sector financiero reconoce la importancia de la adaptación y la resiliencia en la construcción, aún las integra de forma limitada en sus decisiones de inversión, financiamiento y seguros, por falta de evidencia clara sobre su retorno. El informe destaca la necesidad de demostrar ese impacto económico para que la resiliencia se convierta en un criterio central que impulse competitividad, reducción de riesgos y la transformación del sector hacia una construcción sostenible.

“La construcción sostenible aún no se ha integrado de forma sistemática en el proceso de diseño, financiación y evaluación de los proyectos. Cerrar esta brecha supone ahora una de las mayores oportunidades para la transformación del sector”, señaló Benoit Bazin, CEO de Saint-Gobain a nivel global.

La resiliencia se entiende como la capacidad de los edificios y las infraestructuras para resistir los eventos climáticos, absorber impactos y preservar su valor a lo largo del tiempo, para una mejor calidad de vida de sus habitantes. Los resultados muestran que esas dimensiones están ganando terreno en todos los ámbitos: tanto entre los actores financieros como entre las partes interesadas y ciudadanos encuestados: un 26% de las menciones, lo que representa un aumento de 5 puntos respecto a 2025, tras un incremento ya significativo el año anterior).

Sin embargo, todavía encuentran dificultades para convertirse en criterios estructurantes en los modelos económicos y siguen siendo difíciles de traducir operativamente en decisiones de asignación de capital o de concesión de créditos. Por primera vez desde su lanzamiento en 2023, el Barómetro de la Construcción Sostenible incluyó así ese estudio cualitativo internacional realizado entre el sector financiero —bancos comerciales, bancos de desarrollo y aseguradoras—, centrado en la adaptación y la resiliencia.

Este nuevo componente complementa la encuesta cuantitativa internacional que se realiza cada año, abarcando 4.800 actores y 30.000 ciudadanos en 30 países.

Argentina y la construcción sostenible

Por otra parte, el relevamiento mostró que en nuestro país el 68% de los encuestados afirma conocer el concepto de construcción sostenible, mientras que persisten asociaciones claras con sus principales pilares: eficiencia energética (65%), uso de energías renovables (60%) y reducción de la huella de carbono (53%). Aunque, aún existen brechas de información: el 47% declara no sentirse suficientemente informado sobre el tema, lo que refuerza la necesidad de educación y difusión para acelerar su adopción.

En cuanto a la percepción del concepto, los argentinos lo vinculan principalmente con el uso de materiales respetuosos con el medio ambiente (51%) y la eficiencia energética de las construcciones (43%), consolidando una visión cada vez más integral.

“Argentina muestra una base sólida de conocimiento sobre construcción sostenible, pero el desafío hoy es acelerar su implementación. Desde Saint-Gobain trabajamos para cerrar esa brecha a través de capacitaciones y la difusión de nuestras soluciones, acercando herramientas concretas a los profesionales y tomadores de decisiones del sector. De esta manera, no solo contribuimos a mejorar el nivel de conocimiento, sino que también facilitamos la adopción de soluciones eficientes, accesibles y medibles, posicionándonos como un aliado estratégico para escalar el impacto positivo y fortalecer la resiliencia del entorno construido”, agregó, por su parte, Tomás Quinteros, CEO de Saint-Gobain Argentina y Uruguay.

Con una fuerte presencia industrial en Argentina, Saint-Gobain desarrolla y comercializa marcas líderes como Weber, Placo, Isover, Tuyango y Megaflex, que conforman un portafolio integral de soluciones de alta performance para la construcción liviana y sostenible.

Quiénes lideran el cambio

En Argentina, los actores considerados más legitimados para impulsar la construcción sostenible son los arquitectos y estudios de ingeniería (49%), seguidos por las empresas privadas del sector (42%) y las autoridades locales (41%), lo que refleja la necesidad de un enfoque colaborativo para acelerar la transformación, de acuerdo con el Barómetro.

En resumen, los resultados muestran que, si bien el nivel de conocimiento continúa siendo significativo, el desafío actual radica en consolidar la concientización sobre acciones concretas, escalables y económicamente viables. En este contexto, el sector financiero aparece como un actor clave para impulsar el cambio, integrando de manera más sistemática criterios de sostenibilidad y resiliencia en sus procesos de decisión.

El Barómetro 2026 destaca también la resiliencia como un eje central frente a eventos climáticos extremos, aunque todavía enfrenta dificultades para incorporarse plenamente en las decisiones financieras por la falta de evidencia clara sobre su retorno de inversión. Esto limita su consideración en créditos, inversiones y seguros. En este contexto, Saint-Gobain reafirma su compromiso de impulsar soluciones innovadoras que mejoren el desempeño ambiental de la construcción y fortalezcan su resiliencia, competitividad y valor a largo plazo.

Barometro Construccion Sostenible 2026 by CristianMilciades

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Jamie Dimon advierte sobre el “riesgo Europa” y reabre el debate estratégico del acuerdo Mercosur-UE

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La carta anual a accionistas del CEO de JPMorgan Chase, Jamie Dimon volvió a irrumpir en el tablero político-económico global con un mensaje que excede al sistema financiero: Europa enfrenta una “década decisiva” y podría hundirse si no corrige su rumbo. La advertencia, difundida en abril de 2026, llega en un momento sensible, justo cuando el Mercosur busca avanzar en su acuerdo comercial con la Unión Europea. El dato no es menor: el peso relativo del PIB europeo cayó del 90% del estadounidense en 2000 a cerca del 70% en la actualidad. ¿Se trata de un diagnóstico tardío para un socio estratégico o de una señal que obliga a recalibrar alianzas?

Europa bajo presión: diagnóstico económico con implicancias políticas

El planteo de Jamie Dimon no se limita a un análisis técnico. Apunta a una falla estructural: la falta de una unión económica plena dentro de Europa. Según el ejecutivo, esa debilidad explica el rendimiento por debajo de lo esperado de las economías del bloque.

El señalamiento retoma discusiones previas —como las advertencias sobre la falta de integración— y las proyecta hacia un escenario de competencia global más exigente. En ese marco, Dimon identifica barreras internas, costos elevados en los sistemas de bienestar y dificultades para articular una estrategia común frente a potencias como China y Rusia.

Sin embargo, introduce un matiz: Europa aún tiene margen de maniobra. Destaca el aumento del gasto militar y sostiene que una Europa más fuerte, tanto en lo económico como en defensa, resulta funcional a los intereses de Estados Unidos.

Mercosur en la encrucijada: oportunidad o riesgo estratégico

El diagnóstico impacta directamente en el Mercosur. El bloque regional intenta consolidar un acuerdo comercial con la Unión Europea, pero lo hace en un contexto donde su potencial socio aparece cuestionado en términos de competitividad y cohesión.

La advertencia de Dimon introduce una tensión implícita: si Europa no logra revertir su estancamiento, ¿qué valor estratégico tiene ese acuerdo en el mediano plazo? Al mismo tiempo, una Europa que busque fortalecerse podría acelerar definiciones comerciales y regulatorias, lo que abriría una ventana de oportunidad para los países sudamericanos.

En ese equilibrio inestable, el vínculo deja de ser meramente comercial y pasa a ser geopolítico.

Estados Unidos resiliente, pero con fisuras internas

En paralelo, Dimon describió a la economía estadounidense como “resiliente”, sostenida por consumidores que continúan gastando, aunque advirtió señales de debilitamiento y un clima de desconfianza hacia el gobierno.

El análisis incorpora tensiones internas: presión impositiva, migración desde ciudades con altos costos y una distribución del crecimiento que deja afuera a sectores amplios de la población. Esa desigualdad, según el propio diagnóstico, erosiona el “sueño americano”.

Aun así, el ejecutivo identifica factores que podrían sostener la expansión hacia 2026: una agenda desreguladora, estímulos monetarios y el impulso de la inversión en inteligencia artificial.

Energía, guerra e incertidumbre global

El escenario internacional agrega otra capa de complejidad. Dimon advirtió sobre posibles “perturbaciones importantes y continuas” en los precios del petróleo y las materias primas, en el contexto de la guerra que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán.

Ese factor introduce un riesgo directo sobre las economías, especialmente aquellas dependientes de importaciones energéticas o con estructuras productivas sensibles a los costos logísticos.

IA y mercado laboral: el próximo frente de tensión

El CEO de JPMorgan también puso el foco en la inteligencia artificial como vector de cambio estructural. La advertencia es clara: la tecnología transformará prácticamente todas las funciones laborales, eliminando algunos empleos y redefiniendo otros.

El punto crítico no es la innovación en sí, sino la velocidad. Si la implementación avanza más rápido que la adaptación de la fuerza laboral, el desajuste podría generar tensiones sociales y económicas. En ese marco, Dimon plantea la necesidad de políticas públicas orientadas a la recapacitación y la transición laboral.

Un sistema financiero en alerta

Finalmente, el ejecutivo encendió una señal sobre el sistema de crédito. Alertó que las pérdidas en préstamos a empresas altamente endeudadas podrían ser mayores de lo esperado, en un contexto donde crecen los actores no bancarios y la competencia tecnológica.

El mercado de crédito privado, estimado en US$ 1,8 billón, aparece como un foco de atención. La expansión de este segmento, combinada con estándares de otorgamiento más flexibles, introduce riesgos que todavía no terminan de dimensionarse.

Un tablero en redefinición

La carta de Dimon no define escenarios, pero ordena variables. Europa en tensión, Estados Unidos con fortalezas y fisuras, mercados energéticos volátiles, tecnología disruptiva y un sistema financiero bajo presión.

Para el Mercosur, el mensaje llega en un momento clave. No cierra debates; los abre. Porque si el mundo entra en una fase de reconfiguración, las alianzas que hoy parecen estratégicas podrían necesitar una revisión más profunda en el corto plazo.

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