Mercado laboral

La ansiedad social se corrió del dólar y aterrizó en el salario

Compartí esta noticia !

En la Argentina de fines de febrero, la preocupación cotidiana dejó de tener un rostro único. Ya no es solo la inflación ni únicamente la inseguridad: la inquietud se volvió un triángulo duro de romper entre salarios que no alcanzan, empleo que falta y precios que no aflojan. Eso es lo que muestra un relevamiento nacional de Zuban & Córdoba, con 1.500 casos realizado entre el 23 y el 26 de febrero de 2026, con un error muestral de +/- 2,53% y 95% de confianza, mediante una técnica mixta (mailing y CAWI), ponderado por género, zona y último voto legislativo 2025.

El dato más contundente es también el más político: la principal preocupación es el bolsillo, pero no en abstracto, sino en una forma concreta y cotidiana: “bajos salarios y pérdida del poder adquisitivo”, que encabeza el ranking con 28,5%. Le siguen “falta de empleo y desocupación” (22,7%), “inflación y aumento de precios” (17,7%) e “inseguridad” (13,9%). Mucho más atrás aparecen “corrupción del Estado” (7,3%), “endeudamiento del país” (5,7%) y “polarización política” (1,9%).

La lectura fina del estudio es incómoda para casi todos los discursos. Por un lado, muestra que la economía sigue siendo el gran ordenador del malestar, aunque con un giro: el problema no se enuncia como “macro” sino como microeconomía doméstica. Que “bajos salarios” quede primero sugiere un cambio de foco: incluso si los precios bajan de velocidad, el ingreso sigue llegando tarde.

Por otro lado, el mapa de preocupaciones también relativiza el peso de la “grieta” como explicación total. La polarización aparece, sí, pero en el margen. En términos electorales, esto es una señal: hay una demanda social por resultados materiales más que por épicas identitarias. En términos de gestión, otra: las decisiones de política pública se evalúan en el mostrador y en el recibo de sueldo.

Brecha de género: ellas miran el empleo; ellos, el poder adquisitivo

Cuando se separa por género, las diferencias son nítidas. En varones, el primer lugar lo ocupa “bajos salarios y pérdida del poder adquisitivo” (29,7%), seguido por “falta de empleo y desocupación” (19,4%) e “inflación” (16,9%). En mujeres, el orden se reacomoda: “falta de empleo y desocupación” sube a 25,8%, mientras “bajos salarios” queda en 27,5% y “inflación” marca 18%.

Esa brecha puede leerse como síntoma de época: el empleo aparece como una alarma más fuerte en el universo femenino, mientras que en los varones pesa algo más la pérdida del poder de compra. No es solo economía: es también estructura social, tipo de inserción laboral y expectativas sobre estabilidad.

El corte etario muestra que la preocupación “se mueve” con el ciclo de vida. Entre 18 y 30 años, el empleo domina con 34,5%, muy por encima de salarios (20,8%), inflación (17,9%) e inseguridad (18,5%). En 31 a 45 años, el liderazgo pasa a “bajos salarios” (30,7%) y la inflación pega un salto (27,3%). En 46 a 60, vuelve a imponerse el ingreso: 31,5% salarios, con empleo en 26,1%. Y en mayores de 60, los “bajos salarios” sostienen el primer lugar con 27,9%, aunque el rubro “otro” crece (25,7%), una categoría que suele capturar preocupaciones específicas (salud, medicamentos, costos de vida, servicios) que no siempre quedan reflejadas en opciones cerradas.

La política debería tomar nota: los jóvenes no están discutiendo un modelo; están buscando un puesto. Y los mayores piden que la jubilación alcance.

El corte por voto presidencial también cuenta una historia: hay temas que atraviesan identidades, pero cambian las jerarquías. En primera vuelta, quienes votaron a Javier Milei ubicaron primero la inseguridad (27,5%), seguida por bajos salarios (24,2%), con inflación y empleo prácticamente empatados (18,2% y 18,7%). En votantes de Patricia Bullrich, el orden es más “económico”: bajos salarios (29,6%) y empleo (25,7%), con inseguridad en 19% e inflación en 14,6%. Entre votantes de Sergio Massa, vuelven a liderar bajos salarios (28,4%) y empleo (24,2%), con inflación 19,9% y endeudamiento 13,1%. Pero el caso más extremo es el de Juan Schiaretti: allí, “bajos salarios” llega a 52,8%, un techo que sugiere un electorado fuertemente orientado a la economía real.En el ballotage (último voto), el contraste se simplifica. Entre votantes de Milei, vuelve a liderar inseguridad (25,8%), pero “bajos salarios” es casi igual de alto (26,3%). Entre votantes de Massa, la prioridad es claramente bajos salarios (30,8%), con empleo segundo (24,6%) e inflación tercero (18,9%).

Compartí esta noticia !

En dos años, se achicó el tejido empresario y se perdieron más de 290 mil empleos registrados

Compartí esta noticia !

Un informe laboral de CEPA, elaborado con datos del sistema de Seguridad Social provistos por la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), reconstruyó la dinámica de empleadores y trabajadores registrados entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025. El diagnóstico central marca un retroceso simultáneo del número de empresas con personal registrado y del volumen de empleo formal, con impactos sectoriales muy dispares y una lectura clave: el ajuste no sólo se expresa en el total, sino también en qué sectores pierden más y qué tamaño de empresa concentra la expulsión de trabajadores.

Menos empresas: 21.938 empleadores fuera del sistema

De acuerdo con la comparación del período, la cantidad de empleadores con trabajadores registrados pasó de 512.357 en noviembre de 2023 a 490.419 en noviembre de 2025. La caída neta es de 21.938 empresas, un promedio de 30 empresas menos por día, en una tendencia negativa para el entramado productivo formal.

El trabajo advierte, además, una cuestión técnica sobre la disponibilidad de información: señala que a mediados de febrero de 2026 los datos publicados por la SRT llegaban hasta octubre de 2025, aun cuando el informe se presenta como “datos a noviembre 2025”.

Qué sectores explican la mayor destrucción de empleadores

En términos absolutos, el rubro más golpeado en cantidad de empleadores fue Servicio de transporte y almacenamiento, con -5.239 casos entre 2023 y 2025. Le siguen:

  • Comercio (mayorista/minorista y reparación de vehículos): -4.593
    Servicios inmobiliarios: -3.101
    Industria manufacturera: -2.436
    Servicios profesionales, científicos y técnicos: -2.315
    Agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca: -1.928
    Construcción: -1.737

El relevamiento también muestra que hubo sectores con evolución positiva en cantidad de empleadores: Actividades administrativas y servicios de apoyo (+797) y Servicios de asociaciones y servicios personales (+1.301).

En la lectura relativa, el sector más afectado vuelve a ser Transporte y almacenamiento, con una baja del 13,3% de empleadores.

Empleo formal: -290.600 puestos en unidades productivas

En el mismo período, el informe estima una reducción de 290.600 puestos de trabajo registrados en unidades productivas, con una contracción del orden de -2,95%, lo que equivale a “más de 400 puestos por día”, según la síntesis final del trabajo.

La caída no se distribuye de manera uniforme. Por pérdida absoluta de trabajadores registrados, los principales descensos aparecen encabezados por:

  • Administración pública, defensa y seguridad social obligatoria: -130.149
    Industria manufacturera: -72.955
    Construcción: -71.573

En el enfoque relativo, el sector con mayor retroceso porcentual de empleo registrado es Construcción, con una baja de -15%.

Un termómetro social: cae el empleo registrado en casas particulares

Uno de los apartados más sensibles del informe se concentra en el trabajo en casas particulares, que CEPA caracteriza como un “termómetro” de la economía doméstica. Allí, el empleo registrado pasa de 629.660 en noviembre de 2023 a 602.868 en noviembre de 2025: son 26.792 personas menos, equivalentes a 36 empleos por día.

El propio informe interpreta que este tipo de empleo, por su estructura y menor cobertura de “grandes empresas” o convenios fuertes, suele reaccionar rápido ante crisis y ajustes de gasto en hogares, con riesgo de mayor informalidad.

Si se suma el empleo en unidades productivas con el de casas particulares, el “empleo privado registrado” total pasa de 10.486.833 a 10.169.441: una reducción de 317.392 personas, equivalente a 434 puestos registrados por día, según el informe.

Cuando el foco se pone sobre la cantidad de empleadores (empresas), la contracción se concentra casi por completo en unidades de hasta 500 trabajadores: representan el 99,63% de los casos de pérdida de empleadores, con -21.856 empresas. En el extremo opuesto, las firmas de más de 501 trabajadores explican -82 casos, es decir 0,37% del total.

En términos relativos, el informe indica que la caída porcentual de empleadores es similar en ambos tramos (alrededor de -4%), aunque la fotografía del tejido empresarial queda dominada por la contracción en el universo de firmas pequeñas y medianas.

El contraste aparece cuando se analiza dónde se perdieron los puestos de trabajo: el informe sostiene que el 67,67% de la caída del empleo registrado (unos -196.659 trabajadores) se produjo en empresas con más de 500 trabajadores, mientras que las de menos de 500 explican el 32,33% (unos -93.941).

En otras palabras: aunque el recorte de “casos” de empleadores se concentra en empresas de hasta 500, la mayor parte de la expulsión de trabajadores se localiza en firmas grandes, un dato que reordena la lectura sobre el impacto efectivo en volumen de empleo.

Un mapa de impactos sectoriales y un debate abierto

En sus conclusiones, CEPA resume el período como un “marcado retroceso” de indicadores del empleo formal, combinando caída del número de empleadores, reducción del empleo registrado en unidades productivas y un deterioro adicional en casas particulares.

Aun con el sesgo técnico sobre la actualización de la base SRT consignado en el propio documento, el informe instala un punto de discusión central: el desempeño del mercado laboral no puede explicarse sólo por el número total, sino por qué sectores pierden primero, cómo se reconfigura el tejido empresario y en qué tamaño de empresa se concentra la pérdida de puestos.

Compartí esta noticia !

Qué cambia con la nueva Reforma Laboral para empleados, pymes y freelancers

Compartí esta noticia !

La reforma laboral que impulsa el Gobierno tiene como uno de sus ejes centrales la regularización de relaciones laborales no registradas o mal registradas. Para ello, prevé incentivos como la reducción de aportes patronales en nuevas contrataciones y mecanismos que faciliten el blanqueo sin que el proceso derive automáticamente en multas o juicios.

Según el Ejecutivo, el objetivo es doble: ampliar el empleo formal y reducir la litigiosidad, un factor que históricamente elevó el costo de contratar en Argentina.

Menos “zona gris” y más previsibilidad

Uno de los problemas que busca atacar la reforma es el fenómeno de los trabajadores en “zona gris”: vínculos contractuales que comienzan como prestación de servicios y terminan siendo recalificados como relación de dependencia en sede judicial.

La nueva normativa intenta reducir ese riesgo, otorgando mayor reconocimiento al contrato de servicios cuando esté correctamente diseñado. Sin embargo, advierte que el empleo encubierto seguirá siendo pasible de reclamo: si existen horario fijo, exclusividad y subordinación, prevalecerán los hechos sobre la forma contractual.

En paralelo, se crea un fondo de cese laboral que reemplaza el esquema tradicional de indemnización “de golpe” por un sistema de capitalización progresiva. El Gobierno sostiene que aportará previsibilidad al costo de desvinculación, mientras que algunos especialistas consideran que podría garantizar cobros más automáticos si está bien financiado. No obstante, también abre el debate sobre el nivel real de protección y quién asume el mayor aporte.

Despidos, bloqueos y condenas en cuotas

La ley habilita el despido con justa causa en casos de bloqueos o tomas de empresas en el marco de reclamos sindicales. Además, permite el pago en cuotas de condenas e indemnizaciones en determinados esquemas, un punto que apunta a aliviar la carga financiera sobre las empresas.

Flexibilidad en horas extras y vacaciones

La reforma también busca regularizar prácticas ya extendidas en sectores como el gastronómico, comercial y tecnológico, donde existen esquemas de administración flexible de horas de trabajo.

Modalidades como el “viernes libre” o la compensación de jornadas especiales quedarían formalmente reconocidas, reduciendo el riesgo de judicialización. En materia de horas extras, se intenta dar marco legal a acuerdos que en muchos casos hoy se negocian por fuera de los convenios.

El foco en las pymes

Para las micro y pequeñas empresas, el “corazón” práctico de la reforma es el incentivo al blanqueo. Se crea la figura del “colaborador” para micro pymes, que permite contratar hasta cierto número de personas bajo un esquema distinto al de relación laboral tradicional.

Se trata de una herramienta pensada para tareas acotadas, aunque especialistas advierten que su uso como empleo encubierto podría derivar en conflictos judiciales.

Además, la reforma busca reducir el “miedo al costo de salida”, uno de los principales frenos a la contratación formal. Con un esquema más previsible, blanquear empleados dejaría de ser una decisión prohibitiva y pasaría a evaluarse en términos económicos.

Empresas con contratistas: más control y más compliance

En los casos de empresas que tercerizan servicios —seguridad, limpieza, logística u obras— se incorporan mecanismos para exigir comprobantes y retener pagos si el contratista incumple con obligaciones previsionales.

La reforma refuerza así un modelo de compliance laboral: si la empresa principal no controla, puede quedar expuesta a responsabilidad solidaria. Esto podría elevar costos administrativos, pero reducir riesgos futuros.

Autónomos y freelancers

Para profesionales independientes, la reforma amplía el reconocimiento del contrato de servicios. Un freelancer que factura a varios clientes, maneja sus horarios y trabaja por entregables tendría un marco más claro y menos riesgoso para las empresas contratantes.

Sin embargo, el esquema no protege situaciones de “monotributistas exclusivos” que cumplen horario fijo y reportan a un superior: en esos casos, la posibilidad de reclamo seguiría vigente.

Como independientes, aguinaldo y vacaciones quedarán librados a la negociación particular, no a la ley.

Compartí esta noticia !

El empleo privado formal volvió a caer en Misiones y acumula seis meses de bajas

Compartí esta noticia !

El mercado de trabajo en el sector privado registrado continúa mostrando fuertes signos de deterioro en todo el país, y Misiones no es la excepción. Por el contrario, la provincia exhibe una tendencia claramente negativa, con indicadores que marcan uno de los peores momentos de los últimos años.

Según los datos difundidos por la Secretaría de Empleo, Trabajo y Seguridad Social, correspondientes a noviembre de 2025, Misiones registró 99.196 trabajadores en el sector privado formal en la serie desestacionalizada. Se trata del menor nivel de empleo de los últimos 58 meses para la provincia.

En el país, el empleo del sector privado presentó una baja del 0,2% mensual desestacionalizado, cifra que equivale a la pérdida de 13.114 empleos respecto al mes anterior. Se trata de la sexta caída consecutiva en ese nivel y, entre junio y noviembre se perdieron 86.131 empleos privados formales en todo el país. De este modo, la serie desestacionalizada del empleo se ubica 3,0% por debajo de nivel  de noviembre 2023, lo que equivale a la pérdida acumulada de unos 192.328 empleos en  la era Milei en el segmento privado formal. En esa línea, el volumen actual de empleo es el más bajo desde junio de 2022 y, por ende, es el más bajo en la actual gestión.

En términos mensuales, el empleo privado registrado en Misiones cayó 0,1%, lo que equivale a la pérdida de 63 puestos de trabajo en noviembre. De este modo, Misiones acumuló su sexta caída consecutiva, configurando la peor racha desde 2018, es decir, en los últimos siete años.

En el acumulado de estos seis meses consecutivos de retrocesos, la provincia perdió 3.559 empleos privados formales. A esto se suma un marcado deterioro interanual: en comparación con noviembre de 2024, el empleo cayó 4,4%, lo que implica 4.432 puestos menos, ubicando a Misiones con la sexta mayor caída interanual del país.

Si el análisis se amplía al período comprendido entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025, es decir, durante la gestión de Javier Milei, el deterioro se profundiza aún más. En ese lapso, Misiones perdió 9.706 empleos privados registrados, lo que representa una contracción del 8,9%, nuevamente la sexta más intensa a nivel nacional.

En el plano regional, todas las provincias del NEA mostraron caídas del empleo privado registrado en noviembre. La baja de Misiones fue la más leve (-0,1%), seguida por Chaco (-0,3%), Corrientes (-0,7%) y Formosa (-1,1%).

A nivel nacional, el empleo privado registrado descendió 0,2% mensual en la serie desestacionalizada, marcando también la sexta caída consecutiva, con una pérdida de 13.114 puestos de trabajo en noviembre. En el acumulado de la era Milei, la contracción alcanza el 3,0%, lo que se traduce en 192.328 empleos menos en todo el país.

Compartí esta noticia !

El cuentapropismo avanza: en Posadas creció 35% en los últimos dos años

Compartí esta noticia !

En los últimos años el mercado de trabajo urbano en la Argentina ha mostrado cambios significativos en su estructura ocupacional, con un crecimiento sostenido de las formas de  autoempleo. Dentro de este proceso, el cuentapropismo aparece como uno de los  fenómenos más relevantes, tanto por su magnitud como por las implicancias económicas y sociales que conlleva. El aglomerado de Posadas no fue ajeno a esta dinámica y exhibe señales claras de una expansión del trabajo por cuenta propia en los últimos dos años. 

El cuentapropismo es un tipo de inserción laboral que suele estar asociado a estrategias de  subsistencia, a la falta de oportunidades en el empleo asalariado formal y, en muchos casos, a mayores niveles de precariedad e inestabilidad de ingresos.  

¿Qué muestra la situación de Posadas? A partir de los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), se observa que entre 2023 y 2025, la cantidad de trabajadores por cuenta propia en el aglomerado Posadas mostró un incremento significativo: creció 35% y su grado de participación sobre el total de ocupados ha crecido también de manera significativa. Esto contrasta con las otras formas de empleo: los  ocupados categorizados como “Patron” descendieron 30,5% en el período, y los  Empleados cayeron 13,7%; a su vez, el total de ocupados cayó 2,3% en Posadas. 

Por ende,  se verifica el hecho de que el cuentapropismo fue la salida que tuvo el posadeño para continuar teniendo una ocupación en el contexto actual. Dicho de otro modo: el  cuentapropismo operó como una válvula de escape frente a la debilidad del mercado laboral formal. 

En 2023, el cuentapropismo explicaba el 23,1% del total de ocupados de Posadas, y pasó a representar el 32,0% en 2025, con un incremento de 8,9 puntos porcentuales. En cambio, los ocupados de tipo Patrón pasaron del 3,9% al 2,8% de participación (evidenciando la caída de empleadores) y los Empleados bajaron del 72,5%  al 64,1%, al tiempo que los trabajadores familiares sin remuneración pasaron del 0,5% al  1,2%.

¿Qué vemos al analizar los datos en valores absolutos? La cantidad de ocupados total pasó  de 178.965 personas en 2023 a 174.774 personas en 2025 (-4.191). En ese marco, los  Patrones cayeron de 7.018 a 4.875 (-2.143 personas) y los Empleados de 129.702 a 111.970 (-17.732 personas)

En cambio, los Cuentapropistas pasaron de 41.404 a 55.901 (+14.497 personas).  

El aumento en términos absolutos de los cuentapropistas no solo refleja una mayor  participación de este tipo de ocupación, sino también un cambio en la estructura del empleo local. En la práctica, una proporción creciente de personas ocupadas encuentra en el trabajo independiente su principal estrategia de inserción laboral, ya sea por elección o por necesidad. 

Cuentapropismo por sector de actividad 

El análisis sectorial permite observar que el crecimiento del cuentapropismo no fue  homogéneo entre ramas de actividad. En el período analizado, se destaca una fuerte  concentración del trabajo por cuenta propia en sectores tradicionales como el comercio, los servicios personales y la construcción, actividades que históricamente han funcionado  como refugio frente a la pérdida de empleo asalariado. Por caso, se puede observar  actividades con alta concentración de cuentapropistas como ser: Comercio de textiles (88,6%), Servicios de peluquería y tratamientos de belleza (88,3%), Comercio de alimentos, bebidas y tabaco (69,3%), Servicios de expendio de comidas y bebidas (46%), Mantenimiento y reparación de vehículos automotores (42,6%) y Construcción (36,2%), entre otros. 

¿Pero cómo evolucionó este segmento de ocupados en los últimos diez años? En Servicios  de expendio de comidas y bebidas, la cantidad de trabajadores cuentapropistas creció 711,5% en los últimos dos años: pasó de 322 a 2.613 trabajadores; en Mantenimiento y reparación de vehículos automotores creció 167,2% (pasó de 647 a 1.729 trabajadores); en Comercio de alimentos, bebidas y tabaco creció 126,5% (de 2.957 a 6.698), entre otros. 

El cuentapropismo posadeño en comparación con otros aglomerados urbanos 

Al comparar la evolución del cuentapropismo en Posadas con la de otros aglomerados urbanos, se advierte que el fenómeno no es exclusivo del ámbito local, aunque presenta particularidades propias. En términos relativos, Posadas se ubica como el segundo  aglomerado con el mayor peso del trabajo por cuenta propia entre los aglomerados  relevados por la EPH -INDEC. Mientras que en 2023 se ubicaba décima (con 23,1%), en  2025 se ubicaba segunda (con 32,0%), quedando solo por debajo de Mar del Plata (32,5%). En este mismo marco, se destaca que Posadas vio el mayor incremento en la participación relativa del cuentapropismo del país: +8,9 puntos porcentuales contra 2023, seguido por Gran Rosario con +7,9 puntos porcentuales. En términos de trabajadores bajo ese segmento, su crecimiento del 35% se ubica como el séptimo más alto del país, en un  ranking liderado por Gran Rosario (+48,7%). 

Por ende, se puede corroborar que, en un contexto donde el cuentapropismo crece en todo  el país, en Posadas exhibe una expansión algo más marcada.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin