La Comisión Nacional de Valores (CNV) dispuso la ampliación, a partir de jóvenes de 13 años, para que puedan operar dentro del mercado de capitales en bonos y acciones mediante la Resolución General N° 1091.
Hasta el momento, la CNV permitía que los adolescenes invirtieran su dinero en Fondos Comunes de Inversión (FCI) Abiertos “Money Market”, donde generaban activos en pesos como plazos fijos, cuentas remuneradas y cauciones.
La Resolución, que fue publicada en el Boletín Oficial el miércoles y se oficializó hoy, permite que los jóvenes de 13 años puedan cursar órdenes de suscripción de cuotapartes de FCI abiertos, es decir, puedan poner su plata en fondos comunes de inversión que estén integrados por bonos y acciones o por otros instrumentos financieros.
“Orientadas a promover la educación financiera, y a la luz de la autonomía progresiva que les reconoce el ordenamiento jurídico, los mayores de 13 años ahora podrán invertir en otros fondos comunes de inversión abiertos”, detalló el organismo regulador en un comunicado.
Inversores Calificados
Sin embargo, los jóvenes tendrán una única limitación: no podrán invertir en fondos comunes de inversión cerrados (que se constituye con un número fijo de cuotapartes), así como tampoco en los FCI abiertos destinados exclusivamente a “Inversores Calificados”.
Al respecto, el presidente de la CNV Roberto Silva señaló: “desde la Comisión Nacional de Valores creemos que el acceso temprano y guiado a herramientas de ahorro e inversión fomenta hábitos responsables, promueve autonomía económica y acerca a las nuevas generaciones a un mercado más moderno y participativo.vrdhJQ
Y agregó que la medida “abre oportunidades reales para que los jóvenes comprendan el valor de planificar, ahorrar y construir su futuro desde hoy, siempre y cuando esté acompañada por la supervisión adecuada y la intervención responsable de adultos”.
“La CNV sigue profundizando la participación de nuevos actores en el ámbito del mercado de capitales, la promoción de la educación financiera y el acompañamiento de las nuevas formas de administrar el dinero que han adoptado las nuevas generaciones, ampliando así las opciones de inversión para jóvenes sin desprotegerlos”, concluyó el comunicado.
La economía del flujo de información en los mercados de apuestas. A mediados del siglo XX, las apuestas deportivas eran simples intercambios de dinero entre aficionados. La información se transmitía de boca en boca o a través de periódicos. Hoy, en un entorno digital que nunca se detiene, los datos son la moneda real. Cada movimiento de cuota refleja una corriente de información que viaja entre miles de usuarios, algoritmos y analistas que compiten por adelantarse al resto.
En las plataformas actuales, un pequeño cambio en la posesión o una lesión de último minuto puede modificar todo el mapa de probabilidades en segundos.Disfruta las apuestas fútbol online con 1xbet y estadísticas en vivo. a velocidad y la precisión en el acceso a datos definen la ventaja.
Hace apenas dos décadas, las cuotas tardaban horas en ajustarse tras un evento relevante. Hoy lo hacen en milisegundos. El flujo constante de datos, comparable al de los mercados financieros, convierte a las apuestas en un laboratorio de comportamiento humano y tecnológico.
El valor de la información
En cualquier mercado basado en predicciones, quien maneja la información antes que los demás obtiene beneficio. En las apuestas, esa diferencia temporal se traduce en rentabilidad. La información sobre alineaciones, clima o tácticas circula en redes internas, foros y canales privados donde cada segundo importa.
Entre las fuentes de datos más utilizadas en el sector destacan:
Estadísticas de rendimiento en tiempo real.
Modelos de predicción basados en inteligencia artificial.
Plataformas de análisis histórico de resultados.
Cada actor del mercado filtra, interpreta y reacciona. Los apostadores profesionales no buscan adivinar, sino identificar desequilibrios en la valoración que las casas otorgan a un evento.
La velocidad como ventaja competitiva
El auge de la conectividad global cambió la dinámica de la información. En los primeros años del siglo XXI, los apostadores seguían los partidos por televisión. Hoy, los servidores procesan millones de eventos en paralelo, y los traders ajustan las cuotas en cuestión de segundos.
Hace más de un siglo, cuando los primeros corredores de apuestas operaban en Inglaterra, la información se movía a la velocidad del tren. Ahora viaja a la del rayo digital. Esa diferencia temporal ha transformado la noción misma de “oportunidad”.
Los factores que determinan la rapidez del mercado son:
Capacidad de procesamiento de los servidores.
Eficiencia de los algoritmos de ajuste de riesgo.
Calidad del feed de datos deportivos en directo.
Una mínima latencia en la actualización puede costar millones. Por eso las empresas invierten en infraestructura, igual que lo hacen los fondos financieros que buscan operar más rápido que la competencia.
Economía del desequilibrio
Las apuestas, en su base, funcionan como mercados autorregulados. Cuando demasiados jugadores invierten en un resultado, la cuota se ajusta para equilibrar el riesgo. Este principio económico, conocido desde hace siglos, se adapta aquí con la ayuda de algoritmos.
En 1856, los primeros estudios de probabilidad ya exploraban cómo las expectativas colectivas afectan los precios. Hoy, ese concepto se materializa en pantallas que actualizan valores cada décima de segundo. La información deja de ser estática y se convierte en una corriente viva que define la dirección del mercado.
El comportamiento colectivo genera picos de volatilidad. Un rumor en redes sociales o una lesión inesperada pueden alterar el equilibrio de las cuotas, igual que una noticia mueve una bolsa de valores.
Transparencia y análisis
Las plataformas modernas de apuestas dependen de la confianza del usuario. Para sostenerla, ofrecen estadísticas verificadas, trazabilidad de movimientos y comunicación directa entre apostadores y operadores. La transparencia es clave, pero controlar la información que se comparte al instante es primordial.
La economía de las apuestas se apoya en tres cosas fundamentales:
Fluidez de datos confiables y actualizados.
Equilibrio dinámico entre riesgo y probabilidad.
Supervisión tecnológica para evitar sesgos o manipulación.
El entorno es tan competitivo que muchos analistas comparan su estructura con la de los mercados bursátiles. Ambos dependen de la velocidad y la calidad de la información.
El futuro del flujo informativo
La inteligencia artificial va a cambiar las apuestas. Los sistemas de aprendizaje automático ya pueden ver tendencias ocultas en los cambios de cuotas y predecir movimientos antes de tiempo.
Pronto, las redes neuronales combinarán información de diversas fuentes: marcadores deportivos, redes sociales e incluso las emociones de los jugadores. Será complicado distinguir entre el análisis estadístico y la predicción psicológica.
El flujo de información, motor invisible del mercado, continuará ampliando su alcance. Las apuestas, que comenzaron hace siglos como simples actos de confianza, se han convertido en un espejo de la economía digital contemporánea. La información es poder, y en este terreno, ese poder se mide en segundos y porcentajes.
Según un informe del Centro de Economía Políticaa Argentina (CEPA) la reacción de los mercados al resultado electoral fue, como era de esperarse, eufórica. El S&P MERVAL tuvo el mejor día su historia subiendo un 34% en dólares, desplazando del récord a la suba de 22% del 21 de enero de 2001. Los bonos en moneda extranjera registraron aumentos de entre 10% y 15% en el tramo corto y hasta 24% en el tramo largo. Generando que al cierre del lunes el riesgo país se ubique en 652 puntos básicos, nivel que no veíamos desde junio de este año. El dólar mayorista abrió a $1355 (-9%), acompañado de los paralelos con el CCL en $1381. Y las tasas en pesos comprimieron fuerte hacia la zona de 10% real anual en la curva CER y del 3% TEM en la curva de tasa fija.
El mercado puso en precios su escenario ideal, que interpretamos en nuestro último newsletter como “plan del gobierno”. Un círculo virtuoso de crecimiento, baja de impuestos y aumentos de la productividad producto de las desregulaciones y la apertura importadora.
La contundencia del resultado reforzó el optimismo, la fuerte baja del riesgo país y la presentación hecha pública este miércoles por parte del BCRA en la que muestra un plan de acumulación de reservas como forma de remonetización de la economía, le permite al mercado prácticamente dar por descontado el refinanciamiento de los próximos pagos de deuda.
La vuelta a los mercados internacionales de crédito tendría múltiples efectos positivos
Con un panorama de bonos cotizando por debajo del 10% TIR, la postura de diálogo con gobernadores por parte del gobierno y considerando la eventual recompra de deuda por educación todavía por delante, los mercados parecerían estar descontando el acceso a los mercados en el futuro próximo. Esto podría reducir muy fuerte la expectativa de devaluación del peso. Ya que el rollover de los vencimientos (nueva deuda para cancelar capital) le permite al Tesoro no verse forzado a comprar en el mercado de cambios una parte considerable de los dólares para hacer frente a los vencimientos de capital (USD 6.258 millones de Bonares y Globales el año que viene), sino que debería conseguir sólo lo necesario para el pago de intereses. Es decir, cumplir el objetivo solamente con compras en el mercado de cambios o mediante emisiones de nuevos BONTE.
También le permitiría, a las grandes empresas argentinas, volver a emitir títulos en el exterior para fondearse a tasas de un digito. Lo que, a la par, implicaría un aumento de la oferta de dólares tanto de forma inmediata como en el futuro. En este sentido, estimamos que el sector que emitirá más fuerte será el petrolero, como ya se vio con la compañía Tecpetrol, endeudándose por USD 750 millones al 7,625% TNA y con la reapertura de Obligaciones Negociables por parte de YPF por un monto de USD 500 millones.
La baja del Riesgo País trae, por diversos motivos, una reducción en las tasas en pesos. Lo que se vio en la semana con la compresión de los títulos a tasa fija (LECAPs/BONCAPs) hasta fin de año a la zona del 30% TNA. La tasa de interés real cae por la disminución de la prima de riesgo soberano, así como también por la reducción en la expectativa de devaluación y el desarme del enorme apretón monetario que se inició con el fin de las LEFI y se profundizó en la previa de la elección. La paulatina baja de encajes (de la cual no hubo mención en la presentación del BCRA) y liberación mediante licitaciones como la que vimos este miércoles (solo renovó el 57% de los vencimientos), ayudarían a llevar la tasa real nuevamente a valores cercanos al 8%. Al cierre de ayer todas las letras que ajustan por inflación se encontraban en un digito de tasa real. Luego de que en los peores momentos de demanda de dinero los bonos CER hayan llegado a rendir más de 30% real a un año. La baja de tasas, además, debería facilitar la vuelta de las cuotas sin interés, que en los últimos meses eran cada vez menos comunes.
Esta es la apuesta oficial: que la baja de tasas y la consolidación de expectativas marque el camino para una reactivación del crédito que vuelva a funcionar como motor de crecimiento. Si bien los créditos al sector privado representan un porcentaje muy bajo del producto bruto en comparación con los demás países de la región (por ejemplo, Brasil tiene una incidencia 5 veces mayor de los créditos al sector privado sobre el PBI) el margen en Argentina deja lugar a la posibilidad de un crecimiento fuerte y sostenido en los próximos años. Pero ese potencial de crecimiento requiere menores tasas y, también, una baja en la morosidad de las familias, que actualmente se encuentra en máximos y creciendo (8,2% créditos personales en la serie que va desde 2009 hasta agosto de este año). Si bien la baja de tasas reduce el valor de las cuotas, creemos que será necesaria una recuperación de los niveles de ingreso de las familias para que el crédito termine de despegar.
El tipo de cambio estuvo desconectado de la euforia en bonos y acciones
Esta semana se vio una dinámica cuanto menos curiosa en el tipo de cambio, siendo que el domingo a la noche la euforia del mercado pronosticaba un derrumbe y una sobrerreacción (hacia abajo) del precio del dólar.
Esta expectativa estaba fundada en la dinámica preelectoral y la construcción del discurso del riesgo político, que llevó a una fuerte cobertura cambiaria por parte de los agentes y financiada por el gobierno por un estimado total en la zona de USD 25.000 millones (un 40% del M2), a través de múltiples frentes: intervenciones de los Tesoros (ARG-USA) en el interior de la banda y del BCRA en el techo; la liquidación extraordinaria del agro; la licitación de títulos dólar linked del Tesoro, que también le canjeó al BCRA para que este descargue en el mercado secundario; y las intervenciones en el mercado de futuros.
El nivel de dolarización de carteras, entonces, se presumía por encima de niveles razonables y, por ende, una vez sorteada la elección, el desarme de esas posiciones llevarían a que el tipo de cambio se derrumbase.
Sin embargo, aunque el lunes la primera operación del dólar mayorista fue a un precio de $1.355, una fuerte caída del 9% respecto del viernes anterior, durante la rueda subió sostenidamente y el último operado fue de $1.435, acotando la caída inicial hasta cerrar en -4% respecto del viernes.
El martes tuvimos un evento particular en lo técnico cambiario que llevó al dólar a aproximarse nuevamente al techo de la banda. Lo que ocurrió es que dentro de los títulos dólar linked que el BCRA vendió en el mercado secundario como mecanismo para contener el dólar, se encontraba una LELINK con vencimiento el 31/10, pero que fijaba el precio de pago a vencimiento según el cierre del tipo de cambio del 28/10 (estos títulos están indexados a la variación del dólar oficial mayorista). Entonces, el sector privado estaba cubierto en esta LELINK por el equivalente a USD 2.800 millones, cuyo precio de pago se fijaba el martes 28. El cierre de esta cobertura transfirió la demanda hacia el dólar mayorista y el mercado de futuros, empujando fuertemente las cotizaciones, y el A3500 (tipo de cambio de referencia para el mercado mayorista, determinado como un promedio aritmético de las cotizaciones del día) cerró en $1470,6.
Sorteadas las elecciones y el vencimiento del dólar linked, deberíamos haber visto el derrumbe del dólar. Pero no pasó. O, al menos, en las magnitudes que se “esperaban”. El A3500 cerró el miércoles a $1.451,5 implicando una baja de sólo $19,3 en el día, el jueves continuó cayendo en una magnitud similar hasta cerrar en $1.433,6 y el viernes cerró la semana en $1.443,0.
Entonces aún con un resultado electoral sorpresivo, el dólar cotiza a 3,6% del techo de la banda con la restricción cruzada, cepo a las empresas y otras capas menores aún vigentes. En el contexto del BCRA y Milei anunciando que su plan es comprar reservas con emisión, esto despierta algunas inquietudes sobre el futuro próximo de la política cambiaria.
En este sentido también es destacable el bajo volumen operado en el mercado de cambios a lo largo de toda la semana, siendo que se operó un promedio de USD 414,6 millones diarios. Normalmente los volúmenes son superiores a USD 500 millones y la semana previa el promedio diario había sido de USD 732,2 millones, a lo que se podría objetar la inusual presión compradora, pero por la contraria entonces sería razonable una inusual presión vendedora en la semana posterior a la elección. El mercado parece estar expectante, cuidándose de no dar un paso en falso que le salga caro, como si dudase del esquema o estuviese esperando novedades.
En la política monetaria parecería que se comienza a desarmar el monstruo restrictivo y el discurso oficial cambia de frente
Los últimos 3 meses de experimentos monetarios nos llevaron a un nivel récord de encajes, registrando un promedio de $16,8B encajados durante octubre, un 42% de la Base Monetaria; y a niveles de tasas de interés destructivos tanto para el financiamiento de las empresas -con los Adelantos en Cta. Cte. promediando 67,16% TNA desde la salida de las LEFI- como para la administración de la liquidez bancaria, con volatilidades en las tasas de interés que nos hicieron ver en un mismo día niveles de 100% y 20%.
Luego del resultado electoral, el gobierno parecería que comienza a desarmar el monstruo restrictivo del crédito que impactó negativamente en la actividad económica. En la licitación del miércoles 29 se renovaron sólo el 60% de los vencimientos y el viernes 31 habrá $4,5B adicionales en circulación, por lo que será crucial ver la magnitud de la baja en las tasas de interés, el movimiento del tipo de cambio y la cuantía del stock de liquidez diaria que el BCRA comience a remunerar en la semana próxima en vistas de aproximar a qué estaría dispuesto en un nuevo marco de política monetaria. Además, el jueves 30 dio un primer -aunque tímido- paso en la normalización de los encajes, con la vuelta a partir de noviembre de la medición mensual, pero con una exigencia diaria del 95% (una disminución de apenas 5 puntos).
Este miércoles, a partir de la presentación del vicepresidente del BCRA con inversores en Washington, podemos ver que, hacia adelante, el plan será una fuerte apuesta al incremento en la demanda de pesos, la cual viene en fuerte caída no sólo por el período preelectoral sino también por los errores no forzados y la absoluta discrecionalidad del gobierno que venimos marcando hace meses, apuntalando la pérdida de confianza en nuestra moneda.
El BCRA argumenta, en una postura muy optimista, que la demanda de dinero crecerá de tal manera que la remonetización no podrá ser a partir de fuentes de “dinero interno” entendidas como el déficit fiscal (flujo de pesos hacia la economía) y los refinanciamientos por debajo del 100% en cada licitación quincenal (consumir el stock de reservas del Tesoro, que luego de la última licitación tiene apenas $5,0B). Por ende, la fuente de dinero para acompañar el crecimiento de la demanda de pesos no queda otra que sea la emisión monetaria no esterilizada para la compra de reservas internacionales. Esto incluso fue confirmado por Milei, que abandona el discurso terraplanista de la cantidad de dinero fija para afirmar que ante una recuperación de la demanda esto implicaría un parate a la actividad económica y deflación, y que entonces el Banco Central puede considerar monetizar comprando dólares.
Si bien los mercados y los analistas estarán contentos. Ya que es lo que vienen pidiendo desde abril de este año, la perspectiva luce demasiado optimista. Primero, la demanda de dinero podría recuperarse por dos procesos: de stock, una desdolarización de carteras que apuesten al carry; y de flujo, a través de un crecimiento sostenido de la actividad. Por lo menos en la primera semana, no se observó una desdolarización de carteras. Una curiosidad que no condice con los últimos cambios de paradigma, donde todos los agentes corrían desesperados a hacer tasa en pesos. La segunda forma de reactivación, vía flujo, podría darse a través de la reactivación del crédito y las inversiones extranjeras en recursos naturales. Pero sería un proceso que se consolida en el largo plazo y que no brinda suficiente empleo.
Además, el BCRA omite -o elige omitir- una fuente importante de “dinero interno”, los encajes. Flexibilizar la situación de los encajes es una fuente no menor de provisión de liquidez que podría contribuir a la remonetización. Y que, si la desdolarización o la actividad no acompañan, el BCRA tendrá menor margen para la compra de reservas.O esta requerirá adquirirlas a un tipo de cambio más alto.
El TMAP no está asegurado
Luego de la contundente victoria del domingo, el mercado nuevamente cree que la pelota está del lado del gobierno, que el acceso a los mercados está descontado y que el crédito y las inversiones mineras y petroleras serán los que reactiven la economía dando inicio al círculo virtuoso de baja de impuestos – desregulación y crecimiento. El cambio desde un escenario de miedo y caos hacia el actual de optimismo se dio de forma muy rápida y brusca. Lo que fuerza que todo debe marchar acorde al plan para mantener este escenario, si bien la película luce mucho más favorable aún quedan factores a seguir de cerca.
El acomodamiento de la política monetaria será clave para el crecimiento del crédito, pero con las bandas cambiarias como están planteadas actualmente y sin una comunicación clara acerca del corredor de tasas, el proceso de la normalización puede encontrarse con problemas en el camino.
Las dos principales cuestiones a monitorear son, en primer lugar, la presión que podría ejercer una fuerte remonetización de la economía sobre un tipo de cambio que se encuentra a solo 3,6% del techo de la banda superior y de cara a un periodo de estacionalidad negativa en la oferta de dólares, por lo menos hasta el inicio de la cosecha gruesa. El plan oficial pareciera ser usar el carry y las colocaciones de deuda en el exterior como pulmones de dólares hasta la llegada de la liquidación del agro. Pero si la apuesta es el carry, sorprende el bajo volumen operado en el dólar. Y lo cerca del techo de la banda que se encuentra.
En segundo lugar, la morosidad de los préstamos, especialmente a las familias, muestra un nivel récord y ascendente, 8,2% en préstamos personales frente al 3,6% un año atrás. Desde este lugar difícilmente se logre una reducción hacia los niveles promedio sólo con una reducción en las tasas de interés, sino que es necesario un aumento en los ingresos de las familias. Hasta que la mora no empiece a disminuir será un factor que ralentice el crecimiento del crédito. Y por tanto de la economía, que se encuentra en un fuerte periodo de estancamiento desde febrero de este año.
El Tesoro de Estados Unidos intervino en el mercado argentino y frenó la suba del dólar: el BCRA cerró un swap por USD 20.000 millones.
El respaldo financiero de Washington dio aire al Tesoro y estabilizó el tipo de cambio tras siete ruedas de tensión cambiaria. El Gobierno suspendió retenciones industriales y Milei presentará nuevas inversiones.
Respaldo inédito del Tesoro norteamericano: el dólar retrocede y el BCRA suma liquidez
El dólar oficial cortó una racha alcista de siete jornadas consecutivas tras una intervención directa del Tesoro de Estados Unidos, que anunció la compra de pesos argentinos y un acuerdo de swap con el Banco Central por USD 20.000 millones. La medida, informada el jueves por el secretario del Tesoro Scott Bessent a través de X, fue clave para contener la escalada cambiaria y brindó un fuerte respaldo político y financiero a la administración argentina.
Durante la semana corta, el dólar spot retrocedió 0,3%, al pasar de $1.430 a $1.420, mientras los dólares financieros acompañaron la tendencia a la baja: el MEP operado con AL30 cayó 5% a $1.416, y el contado con liquidación (CCL) vía CEDEARs bajó 4,8% a $1.453. El blue, en cambio, subió 2,4% hasta $1.475, reflejando un leve movimiento especulativo posterior al anuncio.
La brecha cambiaria promedio se redujo a casi 0%, mientras el Tesoro argentino logró una tregua tras semanas de presión. Bessent respaldó además el programa del FMI y el esquema de bandas cambiarias acordado con el organismo. “Estados Unidos está preparado para tomar las medidas excepcionales que sean necesarias para garantizar la estabilidad del mercado”, afirmó.
El acuerdo de swap con la autoridad monetaria argentina refuerza la posición de reservas del Banco Central (BCRA), que había vendido divisas durante siete ruedas consecutivas para evitar una devaluación desordenada. Analistas interpretan que el movimiento estadounidense busca consolidar la estabilidad cambiaria y política en un momento en que Argentina reingresa a los mercados internacionales.
Expectativas de inflación, actividad y nuevas medidas económicas
En el frente doméstico, el BCRA publicó el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) correspondiente a septiembre, donde los analistas ajustaron al alza las proyecciones de inflación y tipo de cambio, y recortaron el crecimiento esperado. Según el informe, la inflación esperada para septiembre fue de 2,1% mensual y 29,8% anual, mientras que el dólar proyectado para diciembre ascendió a $1.536. El crecimiento del PBI para 2025 se corrigió a la baja: de 4,4% a 3,9%.
En tanto, la inflación de la Ciudad de Buenos Aires se ubicó en 2,2% en septiembre, impulsada por los bienes estacionales (+2,6%), y marcó la primera vez desde enero de 2024 que los precios de los bienes (+2,2%) superaron a los de servicios (+2,1%).
Los indicadores de actividad de agosto mostraron leves mejoras: el IPI manufacturero avanzó 0,6% desestacionalizado, aunque sigue 4,4% por debajo del nivel de 2024, mientras que la construcción creció 0,5% mensual, con una variación interanual positiva del 0,4% y un crecimiento acumulado del 8,6%, explicado por la baja base de comparación.
En paralelo, el Gobierno suspendió las retenciones a las exportaciones de aluminio, acero y otros derivados, con el objetivo de mejorar la competitividad de la industria y promover ventas hacia mercados con aranceles de importación iguales o superiores al 45%.
Durante la presentación del plan “Argentina Grande Otra Vez” en la planta Sidersa de San Nicolás, el presidente Javier Milei anunció reformas macroeconómicas, laborales y tributarias, incluyendo la eliminación de 20 impuestos distorsivos y la promoción del empleo formal. Además, destacó dos inversiones estratégicas:
USD 30.000 millones de YPF y ENI para exportar gas natural licuado (GNL).
USD 25.000 millones de OpenAI para construir centros de datos de inteligencia artificial en el país.
Estas iniciativas, explicó el mandatario, forman parte de la “nueva etapa de expansión productiva con eje en la inversión extranjera y el desarrollo tecnológico”.
Tensión global: nueva escalada comercial entre Estados Unidos y China
En el escenario internacional, la guerra comercial entre Estados Unidos y China volvió a escalar. El viernes, el presidente Donald Trump amenazó con imponer un arancel del 100% a los productos chinos, luego de que Beijing anunciara nuevas tarifas portuarias para barcos estadounidenses.
La disputa, iniciada en abril, afecta a los flujos logísticos globales y genera incertidumbre en los mercados financieros. Sin embargo, Trump moderó el tono más tarde en su red social Truth Social, asegurando que “todo estará bien con China” y que su intención es “ayudarla”.
Mientras tanto, Estados Unidos enfrenta un cierre parcial de funciones estatales por la falta de acuerdo en el Congreso para aprobar el presupuesto federal, un factor que podría sumar volatilidad a los mercados.
Próximos datos clave
El INDEC publicará este martes el IPC nacional de septiembre junto con las canastas básica y alimentaria. El miércoles será el turno del informe sobre bancos del BCRA, la capacidad instalada de la industria y el resultado de la licitación de Finanzas.
El jueves se conocerán los precios mayoristas, los costos de la construcción y la generación del ingreso, además del resultado fiscal de septiembre.
El mercado seguirá atento a la reunión entre Javier Milei y Donald Trump, prevista para el martes, donde podrían anunciarse nuevos acuerdos de inversión o cooperación financiera.
El Tesoro de Estados Unidos intervino en el mercado cambiario argentino y selló un swap por USD 20.000 millones con el BCRA. El anuncio de Scott Bessent marca un punto de inflexión en la política monetaria local. La medida busca estabilizar el dólar oficial tras una semana de fuertes ventas del Tesoro argentino y tensión en la liquidez en pesos.
La Consultora Ecolatina realizó un extenso análisis de los movimientos monetarios y cambiarios de la semana titulandolo “In Bessent we trust”, que reproducimos acontinuación:
Queda atrás una agitada semana corta en el plano cambiario-monetario. El dólar oficial se deslizó $5 por encima del cierre de la semana anterior, operando en el orden de los $1.430 durante los primeros tres días de la semana hasta la jornada del jueves, cuando la cotización se movió a la baja y cerró en $1.420 (-0,3% semanal).
El Tesoro profundizó las ventas en la semana para contener la cotización del dólar, acumulando ventas por USD 2.100 M (equivalente a las compras realizadas al sector agropecuario). La contrapartida de menores pesos circulando, impulsó las tasas de interés en pesos del sistema al alza en un contexto de escasez. Volviendo a los depósitos, los mismos lucen agotados y quedarían apenas los necesarios para afrontar vencimientos con Organismos Internacionales, sin contemplar ingresos extras. Justamente, al cierre de los mercados de hoy Scott Bessent, Secretario del Tesoro norteamericano, confirmó que el Tesoro de USA vendió divisas en la rueda (impulsando a la baja el dólar) y que finalizó un acuerdo de swap con el BCRA por USD 20.000 M. Asimismo, respaldó el programa del FMI (quien lo seguirá monitoreando) y el esquema de bandas cambiaria trazado con el organismo.
Las primeras reflexiones que emergen del anuncio son dos. En primer lugar, será importante ver la reacción del mercado la próxima semana, en lo que es sin dudas un game changer para los fundamentos del esquema económico actual y para el país, siendo difícil descartar incluso una eventual profundización del respaldo financiero. En segundo lugar, habrá que esperar para tener mayores definiciones respecto a los potenciales condicionantes de la ayuda, algo para nada trivial teniendo en cuenta la abierta disputa norteamericana con China y la relevancia de la economía asiática para la economía local.
Queda atrás una agitada semana corta en el plano cambiario-monetario. El dólar oficial se deslizó $5 por encima del cierre de la semana anterior, operando en el orden de los $1.430 durante los primeros tres días de la semana hasta la jornada de hoy, cuando la cotización se movió a la baja y cerró en $1.420 (-0,3% semanal).
Detrás de este comportamiento, se encontró el Tesoro profundizando las ventas en el mercado. Recordemos que a partir del martes 30 de septiembre el Tesoro revirtió la racha de compras y comenzó a vender divisas en el mercado oficial para sostener la cotización del dólar. La postura fue in crescendo, con ofertas que comenzaron en los $1.380 hasta los $1.470 de la jornada de hoy. Como contrapartida, el sostenimiento de la cotización implicó que el Tesoro se desprenda aproximadamente de USD 2.100 M desde el 30 de septiembre a hoy (USD 1.100 M esta semana), equivalente a las compras realizadas durante la ventana de liquidación extraordinaria del sector agropecuario.
Como era de esperar, tras la liquidación bajo el régimen de retenciones cero, el sector agropecuario redujo de forma abrupta el ingreso de divisas. Entre el 2-oct y el 8-oct, la liquidación promedio diaria fue de tan sólo USD 25 M, contrastando fuertemente con los más de USD 1.000 M que se registraron en la ventana de retenciones nulas. Para dimensionar, hay que irse hasta el 7 de diciembre del 2023 (en medio del cambio de gestión) para encontrar una media móvil de cinco días más baja que los ingresos recientes (a precios corrientes).
Finalizada la oferta extraordinaria, la demanda privada se mantuvo firme. El volumen operado en el mercado de cambios se sostuvo elevado a pesar del retiro del agro, siendo indicativo de una demanda de divisas sostenida en un contexto de menor oferta. El apetito dolarizador debido a mayores expectativas de devaluación y las dudas del esquema cambiario, en especial luego de octubre, implicó que el Tesoro se desprenda rápidamente de divisas para abastecer al mercado.
Como resultado, los depósitos del Tesoro lucen agotados. Con los datos monetarios (6/10 último dato disponible) y los trascendidos de ventas, los depósitos del Tesoro habrían llegado a un mínimo de USD 350 M el miércoles. El stock luce en mínimos, teniendo en cuenta que hasta finales de octubre el país debe afrontar vencimientos de deuda por USD 300 M sólo con Organismos Internacionales, por lo que de persistir la presión dolarizadora el Tesoro más pronto que tarde deberá elegir entre comprarle divisas al Central para intervenir directamente, o bien correrse y dejar que actúe la autoridad monetaria en el techo de la banda (cuenta con unos USD 15.000 M). De todas formas, debe tenerse en cuenta potenciales ingresos de los mismos OOII, teniendo en cuenta el adelantamiento de financiamiento anunciado a finales de septiembre (por el momento, habrían ingresado sólo USD 100 M) o la inédita intervención directa del Tesoro norteamericanoen el mercado oficial (como veremos más adelante).
Más allá del Tesoro, el BCRA hizo lo propio para contener la presión dolarizadora ofreciendo cobertura cambiaria. A una creciente intervención en el mercado de futuros (estimamos una posición de USD 6.300 M), se le sumó una continua oferta de instrumentos dollar linked en el mercado secundario. Recordemos que, la semana pasada, el BCRA sumó un poder de fuego por USD 7.500 M tras canjear con el Tesoro LECAPs por instrumentos atados al dólar.
En este marco, las tasas de interés en pesos respondieron al alza. Contracara de una demanda de divisas creciente, la absorción de pesos por parte del BCRA+Tesoro comenzó a tensar la liquidez del sistema y las tasas comenzaron a despertarse. El Tesoro absorbió $1,7 bn tras la liquidación de la última licitación (rollover por encima del 100%) y otros $0,4 bn por las ventas netas realizadas en el MULC desde el 23-sept, a lo que se suma la absorción de pesos del Central en el mercado secundario vía instrumentos atados al dólar oficial. Está falta de liquidez en pesos se tradujo en un Central con menor presencia en el mercado ofreciendo Pases pasivos (vía simultaneas) y una drástica reducción del stock por dichas posiciones, que pasó de un pico de $5,7 bn el 29-sept a sólo $0,7 bn el 7-oct.
Así las cosas, la tasa de cauciones a 1 día pasaron de un mínimo de 22,7% TNA PP a finales de septiembre a 46% TNA PP hoy, y la tasa de REPO de 26% TNA PP a 70% TNA PP. Por su parte, los instrumentos de renta fija con vencimiento hasta diciembre se contrajeron hasta el 3% respecto al viernes anterior, y los rendimientos se elevaron por encima del 7% TEM (vs 5% TEM). En este marco, las tasas activas respondieron al alza, con los Adelantos volviendo a ubicarse por encima del 50% TNA.
Decíamos la semana pasada que la estrategia cambiaria-monetaria del Gobierno hasta octubre venía pivotando entre una defensa a ultranza del esquema actual (venta de divisas) y mayores restricciones para contener la demanda de dólares (reimposición de restricción cruzada a personas humanas).
Asimismo, señalábamos que el equipo económico buscaba salir por encima del laberinto mediante la llegada de fondos frescos desde Washignton. Justamente, las definiciones llegaron sobre el cierre de los mercados. Mediante una publicación en X, Scott Bessent, Secretario del Tesoro norteamericano, anunció que el Tesoro de USA compró pesos en la rueda de hoy (es decir, vendió divisas), explicando por qué el dólar frenó la tendencia alcista y dando un respiro al Tesoro argentino tras siete ruedas ininterrumpidas de ventas. Asimismo, se acordó un swap con el BCRA por USD 20.000 M y, añadió, que está preparado para tomar las medidas excepcionales que sean necesarias para garantizar la estabilidad del mercado. Por último, respaldó el programa del FMI (quien lo seguirá monitoreando) y el esquema de bandas cambiaria trazado con el organismo.
Dos reflexiones iniciales respecto al acuerdo. En primer lugar, será importante ver la reacción del mercado la próxima semana, en lo que es sin dudas un game changer para los fundamentos del esquema económico actual y para el país, siendo difícil descartar incluso una eventual profundización del respaldo financiero. En segundo lugar, habrá que esperar para tener mayores definiciones respecto a los potenciales condicionantes de la ayuda, algo para nada trivial teniendo en cuenta la abierta disputa norteamericana con China y la relevancia de la economía asiática para la economía local.
Estabilidad del dólar oficial
En una semana corta atípica, el dólar spot pasó de cotizar $1.430 debido a las ventas del Tesoro a cerrar en $1.420 (-0,3% semanal) en la jornada de hoy producto de la intervención del Tesoro norteamericano. Por otro lado, las Reservas Brutas finalizaron en USD 42.056 M y las Reservas Netas, descontando los depósitos del Tesoro, BOPREAL y DEG habrían cerrado en USD 1.600 M (+USD 5.200 M si no se descuentan aquellos ítems).
La brecha cambiaria se reduce
Los dólares alternativos respondieron al respaldo financiero del Tesoro norteamericano: el dólar minorista subió 0,3% ($1.459) respecto al viernes de la semana anterior, el dólar MEP operado con AL30 descendió 5% ($1.416), el dólar CCL operado con CEDEARs bajó 4,8% ($1.453) y, por el contrario, el blue subió 2,4% ($1.475). Frente a un tipo de cambio mayorista bajando en menor medida, la brecha cambiaria promedio finalizó en la zona del 0%.
Los futuros de dólar suben
Los contratos a futuro del dólar finalizaron al alza. En detalle, los contratos de octubre a diciembre subieron 0,4%, y aquellos con vencimiento desde enero 2026 aumentaron 1,3%. Respecto a las devaluaciones implícitas, el mercado cerró con una devaluación próxima al 6,8% para el trimestre octubre-diciembre, y promedia un 16,6% para el trimestre siguiente.