MILEI

Horacio Rodríguez Larreta adelantó que aplicará una reforma laboral y previsional si llega a la presidencia

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El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, habló este lunes en “modo campaña” y comenzó a proyectar su candidatura. Lo hizo al referirse a las medias que tomaría en el caso de llegar a ser Presidente en las elecciones 2023. En ese sentido planteó la posibilidad de aplicar una reforma laboral y previsional.

Si bien el referente de Juntos por el Cambio evita hablar de su candidatura y su futuro, las expresiones y demostraciones no dicen lo mismo. En declaraciones a Radio Mitre, Larreta dejó en claro qué acciones tomaría en caso de ser Presidente: “Hay que replantear el sistema laboral. Hay gente que trabaja desde su casa, a la noche, horarios más flexibles”, aseguró.

Para ello, indicó el Jefe de Gobierno porteño este lunes, “se requiere cambiar la legislación, así como estamos no se genera trabajo, no hay laburo estable, privado, en la Argentina”, expresó. Por lo tanto, en esa línea, Horacio Rodríguez Larreta habló de “replantear” tanto la legislación laboral como la previsional en Argentina, si fuera Presidente. “Para que el equilibrio fiscal sea sostenible en el tiempo hay que replantear el sistema jubilatorio”, sostuvo.

Por otra parte, hizo referencia al sistema impositivo argentino, al que cuestionó por los altos costos que genera para quien ofrece trabajo. “Tomar un trabajador cuesta una fortuna”, por eso se necesita un sistema de impuestos que “promueva el empleo”, expresó.

Aunque Larreta es bastante reticente en sus afirmaciones sobre si competirá o no en 2023 por la presidencia, en sus declaraciones empieza a empaparse de la dinámica electoral, a tan solo un año de los comicios. “El kirchnerismo concentró mucho poder en el Gobierno nacional para tenernos agarrados a todos, hay gobernadores que parecen más delegados del gobierno nacional que una provincia autónoma”, consideró el alcalde porteño.

En tanto, afirmó que YPF “debería funcionar como empresa privada” y aclaró: “Puede ser de capitales del Estado, obviamente. Pero tiene que funcionar como empresa privada, es de la única manera que se consiguen inversiones e YPF requiere una inversión enorme porque tiene un rol rector en la política energética, debe tener la mayor eficiencia posible”, indicó.

Por último habló de las retenciones, otro de los temas sensibles para el Gobierno, en el marco de la discusión por el ingreso de divisas y el desacople de los precios internos respecto del mercado internacional y la inflación. “ No hay que aumentar las retenciones. Me preocupa que el Gobierno tenga esa iniciativa, pero para eso tenemos división de poderes. Es importante la unidad de Juntos por el Cambio: no se aumentan impuestos gracias a esa unidad, no pudieron sacar leyes sobre las instituciones gracias a esa unidad”, concluyó.

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El PRO en su encrucijada: Que vuelvan los globos

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Por Julio Montero, Ilustración, Leo Achilli, revista Seúl. Estamos al borde del precipicio. Otra vez. Como en el Rodrigazo, como en la híper, como en el 2001. Y esta nueva crisis podría ser, como las anteriores, un punto de inflexión. No tanto por la inflación galopante y los inéditos niveles de pobreza, sino porque el ciclo populista parece agotado. Estuvieron 12 años, se fueron, volvieron. Modelaron el país a su imagen y semejanza y les siguen echando la culpa a otros, por supuesto: pero sus recetas ya no funcionan. Ni las económicas ni las discursivas. En el lenguaje de Laclau, estamos transitando un momento contra-hegemónico. La cadena de equivalencias K se está desintegrando: las reivindicaciones que la mantenían unida se desgajan una a una y van quedando vacantes, a la espera de nuevos liderazgos. Solo los fanáticos se mantienen firmes en la fábula. En la práctica esto significa que amplios sectores de la sociedad están preparados para depositar sus expectativas en un nuevo espacio y asumir nuevas identidades y nuevas agendas.

Capitalizar esta ventana contra-hegemónica es crucial para convertirnos en una democracia inclusiva y madura. Fue la hegemonía peronista la que fraguó la Argentina que conocemos y el país solo cambiará cuando renueve sus imaginarios y su cultura pública. Como muchos han señalado, el autoritarismo anti-pluralista y el nacionalismo económico fueron una marca registrada del Partido Militar en sus dos variantes: la peronista y la supuestamente neoliberal (con Onganía, con empresas estatales, con intervención del tipo de cambio, inflación, déficit fiscal, plata dulce, etcétera.) El problema es que por una razón o por otra —por socialdemócratas de la Pampa húmeda, por demócratas de Nueva York, por pereza o por miedo a la nomenclatura— todos terminamos internalizando el pobrismo y el dogma del Estado presente. Esos son los 70 años de los que hablaba Macri mientras buena parte de la dirigencia miraba para otro lado y lo planteaba como su límite. ¡70 años culturales! La clase política también encontró su modesto lugar en la Argentina de las corporaciones. No iba a ser este niño rico el que les arruinara la fiesta.

Esos son los 70 años de los que hablaba Macri mientras buena parte de la dirigencia miraba para otro lado y lo planteaba como su límite. ¡70 años culturales!

Naturalmente, y contra lo que muchos creen, los verdaderos cambios culturales no se producen solos. A las condiciones objetivas, que en Argentina están maduras, o madurando, deben sumarse las condiciones subjetivas de las que hablaba Lenin y que tan bien teorizó Gramsci. Y esas condiciones subjetivas se generan mediante nuevos horizontes de sentido y nuevas gestualidades. El desafío para el arco democrático es imponer un relato propio que amalgame a los que abandonan el barco nacional y popular. Y, en lo posible, esa amalgama debe volverse estable y resistente a los sinsabores de una gestión que deberá cruzar el desierto. También habrá que reemplazar el léxico de la política y redefinir conceptos, sustituyendo la idea de justicia como distribución por un ideal de justicia como movilidad social ascendente, igualdad de oportunidades y progreso a través de las generaciones. A la Argentina de los planes y los subsidios habrá que contraponerle la de los inmigrantes y las clases medias reales o aspiracionales, sin correr como locos detrás de las encuestas y los focus groups. En las operaciones hegemónicas la oferta crea su propia demanda. El resto son burócratas de la política. ¿Existe en Argentina algún espacio capaz de asumir esta trascendental tarea?

EL PRO COMO PARTIDO DEL CAMBIO

En sus inicios, tal vez de manera deliberada, tal vez espontáneamente, el PRO se concibió como un espacio con ambiciones contra-culturales. Para bien o para mal, y más allá de los gustos, no se puede negar que el partido tuvo un impulso innovador. Se atrevió a romper los moldes de lo aceptado, tanto en el plano de las formas como de los contenidos. Y aunque por propia decisión dejó intacta la trama profunda de los símbolos, cultivó una sensibilidad distinta, con los globos de colores, el vecinalismo y los cierres de campaña estilo disco. Superficial y anti-político para muchos, el PRO fue altamente disruptivo para la política vernácula. Hizo política contra la política del bombo y el comité. Este espíritu renovador, me parece, es lo que explica por qué en pocos años el PRO consagró un presidente y se convirtió en el segundo partido a nivel nacional. De hecho, fue la alianza con Macri lo que salvó a un radicalismo que languidecía sin pena ni gloria y que iba camino de realizar su sueño: reducirse a una fuerza meramente testimonial sin capacidad de disputar el poder. Ese radicalismo que coqueteaba con Binner y jugaba al peronismo bueno de modales europeos fue el compañero de viaje perfecto para el populismo. Ahora les molesta ser “furgón de cola”. Era eso o la extinción.

Si el éxito del PRO tuvo mucho que ver con su estilo, ese estilo tuvo mucho que ver con Macri. Le pese a quien le pese. Llano y directo, Macri siempre logró ubicarse en la peligrosa pero redituable coordenada del outsider. Se atrevió a decir lo que muchos piensan pero callan por cobardía o convicción, y en muchos momentos logró conectar con sectores con los que la política tradicional no quería conectar: trabajo, mérito, competitividad y progreso fueron nociones clave en su mapa discursivo. Palabras malditas y olvidadas. Fue esa trama axiológica, sustantiva y potente, la que lo llevó al poder. Las tecnologías electorales y la revolución de la alegría fueron mero decorado de fondo. Fue Macri, no sus asesores; y fue lo que dijo, no lo que le enseñaron a callar.

Entre las virtudes que Macri le inyectó al PRO hay una que se destaca sobre el resto: durante mucho tiempo fue un partido sin vergüenza. No se avergonzaba de sí mismo pero, sobre todo, no se avergonzaba de sus votantes. Se atrevía a representarlos sin disimulos, sin culpa y sin ambigüedades. En eso el PRO fue muy distinto de la UCR, siempre obsesionada con el voto progresista de las grandes ciudades. Lamentablemente, ésta es una virtud que no todos cultivaron en el partido y que desapareció durante el gobierno de JxC. Como era de esperar, pronto llegó la factura. “Voto castigo”, le pusieron. Lo que se castigaba no era el fracaso de la gestión, sino la traición simbólica y la retórica misionera y pobrista.

¿PARTIDO DEL STATUS-QUO?

El PRO tiene una misión clara: reinaugurar la era de la Argentina liberal. No la era del liberalismo a secas, ni la del liberalismo libertario o el liberalismo de la UCeDé, sino la era de un liberalismo social que genere inclusión mediante la escuela pública y un Estado que actúe de manera selectiva y estratégica. Ese fue, con variantes y matices, el liberalismo del período constitucional que la reacción corporativa sepultó y que nadie quiso recuperar. No quisieron recuperarlo el “campo popular” ni la derecha conservadora. Pero tampoco quiso recuperarlo la UCR. En el fondo, los radicales nunca superaron la herida narcisista que les propinó el peronismo: todavía sueñan con volver a su lugar de gran partido popular. No por nada, en su momento de mayor esplendor concibieron la entelequia de un tercer movimiento histórico que los acercaba al General Perón. Sarmiento y Roca, los más progresivos de todos, no formaban parte de su panteón. Recelosos del mercado, proclives a las regulaciones, al Estado protector y al solidarismo, sólo lograron diferenciarse mediante un anodino programa institucionalista que condena a los corruptos y deja el resto como está. Mucho de Yrigoyen, mucho de Alfonsín, nada de Alem o Marcelo T. A veces es difícil diferenciarlos de Alberto: así lo ve Ricardito, hermano de la democracia, cómodamente instalado en su embajada de Madrid, dando clases de igualitarismo y cobrando en dólares.

Aquel impulso renovador que fue el sello originario del PRO es el que Juntos por el Cambio parece dispuesto a sepultar con pésimo timing y movidas de principiante. Justo en el momento de mayor desprestigio de la clase política desde 2001 la coalición se encadena al barco que se hunde, y en un error no forzado, casi infantil, lanza dardos al candidato que mejor canaliza el descontento y el ansia de cambio radical. No solo expele a su electorado sino que potencia activamente el clivaje que más lo favorece: el del mesías heroico que lucha contra la casta perversa. Milei de un lado, del otro todos los demás. Mitad del padrón. Sin embargo, no lo queremos: despreciamos a sus votantes, no nos hacemos cargo de su agenda. Alimentamos al monstruo que más daño nos puede hacer. Mientras Milei anuncia un plan de salida mágico e indoloro y ofrece una narrativa de reemplazo, JxC se regodea en la moralina y la interna. Milei no crece por lo que hacen o dicen los halcones; crece por lo que no dicen y no hacen las palomas. Y si no interpretan rápido el momento, va a seguir creciendo. Brutal, rudimentario, populista, para muchos Milei es el cambio: los otros solo están juntos.

Brutal, rudimentario, populista, para muchos Milei es el cambio: los otros solo están juntos.

En las decisiones que el PRO tome mientras el ciclo populista agoniza, se juega no sólo el futuro de la Argentina sino también el futuro de la coalición, su identidad y su supervivencia. El PRO puede mantener vivo el impulso transformador y conducir a JxC por el camino de la contra-hegemonía, dejando atrás a los que se aferran a sus bancas y su zona de confort. O puede, por el contrario, convertirse en el gran garante del statu quo: un amplio consenso con lugar para las corporaciones, los kirchneristas arrepentidos y la burguesía nacional de la prebenda. Evita seguirá en los billetes y la 9 de Julio, Darío en la TV Pública y los compañeros se quedarán con las universidades, la ciencia y la cultura. Esa película ya la vimos. No tuvo final feliz. No habrá problemas con los ex ministros de Cristina, ni con el amigo Massa, ni con los amigos del amigo Massa. Tampoco con los que votaron la ley de alquileres. El único excluido será el libertario de malos modales que los insulta. El outsider, el disruptivo: ¿el que más se parece a Macri? Ya lo dejaron claro: ahora Milei es el límite. ¿Se cerrará la grieta por asimilación de los polos? ¿Será, como decía el general, que al final somos todos peronistas?

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¿Sorpresa?: Milei es el político que mejor mide en Misiones, por encima los candidatos de ambos lados de la grieta

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El economista Javier Milei es el candidato de proyección nacional mejor posicionado en Misiones, con una imagen positiva de 54,7 por ciento y una negativa que solo llega al 28 por ciento. El outsider se impone a Patricia Bullrich, del grupo de los halcones de la alianza Cambiemos, que ostenta una imagen positiva del 54 por ciento, pero al mismo tiempo, en Misiones es donde sufrió la mayor caída (-7,9 puntos).

El tercer mejor valorado es Horacio Rodríguez Larreta, que tiene una imagen positiva del 53,3 por ciento. Todos ellos están a más de diez puntos de la valoración del gobernador Oscar Herrera Ahuad, que se mantiene entre los mandatarios calificados como sobresalientes, con una puntuación, en el último sondeo de CB Consultora, de 66,7 por ciento.

Según CB Consultora, los dirigentes oficialistas mejor valorados en Misiones son Alberto Fernández con 43,1 por ciento y Sergio Massa con 42,5. 

Detrás aparece el ex presidente Mauricio Macri, con 37,9 por ciento de imagen positiva y una negativa que trepa a 59,3 puntos

En Misiones, Cristina Fernández tiene la misma imagen positiva que Macri, con 37,9 puntos y una negativa casi idéntica, con 59,5.

El ministro del Interior, Eduardo de Pedro, quien vino a Misiones a hacer un acto de campaña con La Cámpora, ostenta sólo un 27,2 por ciento de imagen positiva en la tierra colorada. Pero la particularidad es que Misiones es la tercera provincia donde mejor imagen tiene, detrás de Chaco y Santiago del Estero. 

Escenarios provinciales

– El Presidente Alberto Fernández posee su imagen positiva más alta en Santiago del Estero (62,9%) y su imagen positiva más baja en Córdoba (24,2%). Donde más aumentó su imagen positiva con respecto al mes anterior es en Neuquén (+2,6%), mientras que en Salta  es donde sufrió la mayor caída (-7,3 puntos ).

– La Vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner obtiene al igual que el presidente su imagen positiva más alta en Santiago del Estero (55,9%) y su imagen positiva más baja en Córdoba (19,8%). Donde más aumentó su imagen positiva con respecto al mes anterior es Neuquén (+4,6%), mientras que en Salta es donde sufrió la mayor caída (-4,8 puntos ).

-Sergio Massa por su parte, presenta a Santiago del Estero con (52,2%) como el distrito con la imagen positiva más alta y Córdoba (24,7%) como el más bajo. Donde más aumentó su imagen positiva con respecto al mes anterior es Santiago del Estero (+6,7%), mientras que en San Luis es donde sufrió la mayor caída (-6,8 puntos ).

– Eduardo “Wado” de Pedro muestra su imagen positiva más alta en Santiago del Estero (28,3%) y en Córdoba su imagen más baja (17,0%).  Donde más aumentó su imagen positiva con respecto al mes anterior es Neuquén (+6,5%), mientras que en Córdoba es donde sufrió la mayor caída (-2,3 puntos).

-Este mes se suma a este estudio el Jefe de Gabinete Nacional, Juan Manzur, que presenta en su provincia, Tucumán, la  imagen su imagen positiva más alta (62,6%) y la imagen más baja en Córdoba (12,4%).

– El Ex Presidente Mauricio Macri llega a Mayo con su imagen positiva más alta en Córdoba (54,3%) y su imagen positiva más baja en Río Negro (25,8%). Donde más aumentó su imagen positiva con respecto al mes anterior es Santiago del Estero (+7%), mientras que en Salta es donde sufrió la mayor caída (-5,2 puntos ). 

– Horacio Rodríguez Larreta mantiene su imagen positiva más alta en CABA (69,7%) y su imagen positiva más baja en Neuquén (44,1%). Donde más aumentó su imagen positiva con respecto al mes anterior es Santiago del Estero (+4,3%), mientras que en Neuquén es donde sufrió la mayor caída (-7,8 puntos ). 

– Este mes Patricia Bullrich presenta con (59,7%) en Córdoba su imagen más alta, y la imagen más baja en Santa Cruz (35,4%). Donde más aumentó su imagen positiva con respecto al mes anterior es San Luis (+5,6%), mientras que en Misiones es donde sufrió la mayor caída (-7,9 puntos ). 

– Por el lado libertario, Javier Milei presenta en Mayo su imagen más alta en Salta (61,7%) y la más baja en La Pampa (42,5%). Donde más aumentó su imagen positiva con respecto al mes anterior es en Santa Cruz (+5,8%), mientras que en Tierra del Fuego es donde sufrió la mayor caída (-7,4 puntos).

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Pesimismo en la gestión y fuerte rechazo a la dolarización, datos salientes del último estudio de Zuban Córdoba & Asociados

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Promedia el 2022 y los últimos meses fueron de ebullición política y social de gran intensidad. El clima electoral parece haberse adelantado y casi un año y medio antes, se habla de candidaturas, posibles alianzas y de un evidente derrumbe del bi coalicionismo, que dominó la política argentina desde el 2015.

El gobierno nacional rompe nuevamente su récord de negatividad llegando a un 68% de desaprobación de gestión. El dato se complementa con la sensación de que el país va en la dirección incorrecta, que ya llega a un alarmante 72%. La negatividad, sobre todo del oficialismo, nunca fue tan alta y debería significar una alerta sobre la afectación a la capacidad de generar gobernabilidad, alerta el último estudio de Zuban Córdoba & Asociados. .

El lingüista George Lakoff, en sus estudios sobre el funcionamiento de los frames ideológicos o marcos de interpretación de la política en la mente de las personas, dice que muchas veces la mente política puede albergar y creer en ideas contradictorias sin que eso implique poner en crisis la identidad de los sujetos. Un poco de eso fue lo que descubrimos en nuestro estudio.

Un mayoritario 70% cree que el próximo gobierno debería ajustar el gasto público, mientras que un 60% cree que se debería aumentar la inversión en obra pública y un 89% afirma que debería aumentar también el gasto en educación. Los argentinos parecen creer, en general, que el país debería encaminarse hacia un proceso de ajuste fiscal, pero al tener que elegir sobre el gasto en áreas específicas ese consenso parece hacerse minoritario y la mayoría 63% considera que el gasto en planes sociales parece ser el único en el que hay que aplicar ajustes.

Por otro lado, con respecto a las últimas discusiones sobre dolarización, solo un 25% lo considera como el camino correcto y un 66% afirma en cambio que el país debería fortalecer su moneda nacional. Es muy significativa la predilección por este sistema del rango etario de entre 16 y 30 años, si se tiene en cuenta que es el rango que más intención de voto a los espacios libertarios manifiesta.

Esas mismas contradicciones aparecen en el estudio de Zuban Córdoba & Asociados en cuestiones tan variadas como la despenalización del consumo de marihuana, la instalación de emprendimientos de megaminería, la privatización de empresas públicas, y muchos otros.

Probablemente la opinión pública nunca haya tenido un debate ideológico tan transversal y en este estado de alerta. La política debería prestar más atención a esta cuestión y a cómo sus ideas se hacen presentes en las mayorías sociales. Los grandes consensos sobre el funcionamiento del Estado y la economía parecen estar en disputa y probablemente sean un gran motivador del voto el año que viene.

Hace varias semanas el politólogo Mario Riorda viene advirtiendo sobre la posibilidad de un escenario de tercios en la próxima elección presidencial. Ese escenario hoy aparece de forma nítida en el estudio de Zuban Córdoba que advierte que el liberalismo dejó de ser una curiosidad en el escenario político y es hoy una opción competitiva y que pisa fuerte. Si logra mantener y consolidar su tercio se transformará en el gran árbitro de la elección nacional y probablemente tenga un impacto no menor también en algunas elecciones provinciales y locales.

Impacto que estará sin dudas potenciado por la situación interna de Juntos por el Cambio. No debería pasar desapercibido que desde marzo JXC ha sido la opción que más intención de voto ha perdido. Las discusiones internas no resueltas y el desgasta constante de sus figuras benefician a la opciones libertarias directamente.

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Vuelo alto

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El día Internacional del Trabajador encuentra a Misiones con la economía que más empleo ha generado en el norte argentino en el comercio o la industria. Son más de 108 mil empleos privados, bastante por encima de las provincias vecinas que no llegan a los 80 mil y un fuerte crecimiento en la industria manufacturera.

Misiones es la provincia con el mayor volumen de trabajadores formales en el sector privado de todo el NEA: concentra el 35% del total regional, y es la única en superar los 100 mil puestos de trabajo. Es la tercera del Norte Grande, solo detrás de Tucumán y Salta, dos provincias con un tradicional perfil agroindustrial.

En valores absolutos, Misiones fue la provincia que más empleo creó en el Norte Grande durante 2021: 5.623, sobre 35.521. Detrás quedaron Chaco y Tucumán (+5.442 y +5.302, respectivamente), según datos del CEP XXI, que detalla en su columna Alejandro Pegoraro.

Son números que lentamente comienzan a dejar de ser sorpresa. La economía misionera en los últimos años se ha consolidado como una de las más fuertes del Norte Grande, pese a las persistentes desigualdades. 

A las industrias tradicionales se fueron sumando otras que hubieran sido impensadas hace una década: Misiones está en el top tres de provincias donde más ha crecido el empleo de la industria del software. Hay cerca de un centenar de empresas tecnológicas que en los últimos dos años crearon 232 empleos en la industria del software, con un promedio de edad inferior a los 25 años. La industria del presente. “No se trata de ciencia ficción”, definió Matías Tombolini, el economista ahora presidente de Arsat, después de sorprenderse con la visita de 48 horas por Misiones, en las que conoció la Escuela de Robótica, el despliegue de Marandú, el Silicon Misiones, cuya primera etapa podría inaugurarse este mismo año y la empresa con capitales estatales, FanIot, que puede fabricar piezas para satélites. Uno de los relatos que más lo impactó, sin embargo, no fue sobre proyecciones, sino algo que Misiones ya tiene en marcha: “Se trata de vidas. De 1,2 millones de vidas”, le explicó el gobernador Oscar Herrera Ahuad en referencia al Rismi (Sistema de Red de Información en Salud de Misiones), donde se cargan las historias clínicas de misioneros, pacientes paraguayos y también del norte correntino. Para eso es necesario contar con conectividad, algo que la Provincia pudo conseguir con redes propias a través de la fibra óptica de Marandú. Ahora la promesa de Arsat es que con la red de fibra óptica federal, se multiplicará por 35 la potencia de internet en la tierra colorada.

Más allá de las dinámicas propias de cada sector, la política también juega su juego. Misiones apostó a un modelo propio, que deje de depender del humor o las crisis nacionales, que en los últimos años son más abundantes que los buenos momentos. Ese trayecto se puede identificar en distintas decisiones, leyes y medidas que hacen a un todo más grande. 

En la yerba mate, abandonada a su suerte en los 90, el Estado ha recuperado un rol central que tiene como objetivo la sustentabilidad del pequeño productor. Cada vez que se definen precios, el Gobierno juega a favor de la chacra. Ahora, por ejemplo, se hizo realidad la cobertura de salud para los que tienen hasta cinco hectáreas, que son los más en el modelo misionero. 

Esa visión de custodiar una de las principales economías de la provincia se dirime por estas horas a varios cientos de kilómetros de la zona productora y en un juzgado extraño: Paso de los Libres. Misiones jugó fuerte en defensa de la limitación de plantaciones que determinó el Instituto Nacional de la Yerba Mate y advirtió que si se deja –nuevamente– al sector en manos del libre juego del mercado, ocurrirá pronto una crisis de sobreproducción que hará caer precios y hundirá a los más pequeños, que son mayoría en Misiones. 

Pero no sólo eso: se advierte que la decisión del juez correntino contraria a la regulación implica una afectación directa de la autonomía provincial y una evidente lesión de los derechos e intereses misioneros

Hasta ahora el juez Gustavo del Corazón de Jesús Fresneda falló a favor de Las Marías, Navar y Playadito, además una industria misionera, sin atender los argumentos ni del INYM ni de Misiones. 

No debe sorprender: el magistrado federal, designado durante el macrismo a pedido del ex gobernador Ricardo Colombi, está acostumbrado a defender los intereses de Gobernador Virasoro. Ahora -el viernes- fue cuestionado por organismos de Derechos Humanos por negarse a que en la revisión de la salud de Adolfo Navajas Artaza, -denunciado por delitos de lesa humanidad, pero nunca llamado a declarar-, participen los peritos de la querella. 

El Cuerpo Médico Forense, así como la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, pedían participar de la revisión para saber si el empresario, ex gobernador de facto y ministro de la dictadura, está apto para afrontar un juicio por crímenes de lesa humanidad por las desapariciones de Neris Pérez y Marcelo Peralta, trabajadores de Las Marías que impulsaron la organización sindical. 

La decisión del juez Fresneda fue inédita: ordenó que el peritaje sea en el hospital de Gobernador Virasoro sin el control del CMF ni de los peritos de parte de la querella y que sea Gendarmería la encargada de obtener el turno en el centro médico. Hacete amigo del juez. 

El modelo Las Marías es otro que el de Misiones. Como industria busca maximizar su negocio, rentabilidad y su peso en la región, donde sólo residen medio millar de productores, contra más de 12 mil misioneros. 

La lógica de concentración no es la que busca Misiones y el INYM fue creado justamente para garantizar un equilibrio en la cadena, con las decisiones que fueran necesarias, como poner cupos de plantaciones o limitar tiempos de cosecha. 

Como ejemplo de lo que implicaría dejar que las grandes industrias avancen con su política de autoabastecimiento, basta repasar el informe remitido por el ministerio de Agricultura de la Nación al propio juez Fresneda: si una empresa pudiera plantar mil hectáreas, con un rendimiento de 20.000 kilos por hectárea al año, se incorporarían al mercado 20 millones de kilos de hoja verde. Se dejaría fuera del mercado a entre 400 y 800 familias de pequeños productores. Si esas mil hectáreas fueran para cosecha mecánica, se dejaría sin trabajo a un equivalente de 500 tareferos. El impacto social sería enorme. 

Ahí radica la responsabilidad del Estado misionero y también del INYM, en buscar un equilibrio sustentable de toda la cadena y no repetir ciclos de crisis cuyas consecuencias son impredecibles. No está mal que Corrientes y su gobernador Gustavo Valdés defiendan sus industrias y su modelo productivo. Pero ese liderazgo tiene militantes más allá de la tierra del chamamé. 

Valdés avanza con una línea nacional propia dentro de la UCR, distinta a la de Gerardo Morales y Martín Lousteau, y seduce a Horacio Rodríguez Larreta, que lo ve como posible compañero de fórmula. El radicalismo misionero tiene al gobernador correntino como referente. El nuevo presidente de la UCR, Pablo Argañaráz, elegido por muy pocos afiliados (una semana después no hay datos oficiales de cuántos fueron a votar), es el delfín de Martín Arjol, que responde al mandato de Valdés en la interna de Cambiemos. Pedro Puerta también se sienta a su mesa. Valdés se anotó como propio el triunfo en las internas de la UCR de Misiones contra la lista apoyada por Lousteau. 

Esa oposición es la que espera agazapada una nueva oportunidad ante la debilidad estructural del Gobierno de Alberto Fernández, afectado por las grietas externas e internas (quizás mucho más perjudiciales).  

“No se si hacemos macanas y tenemos revancha”, reconoció el economista Carlos Melconian, quien presentó en Misiones el diagnóstico elaborado por la Fundación Mediterránea para “la economía del próximo Gobierno”. 

Un cambio de régimen  productivo y federal, prometió el ex funcionario de Cambiemos ante un centenar de empresarios. “Se hace la plata trabajando y honestamente”, chicaneó. 

Su plan será “apolítico y sin ideología”. En primera fila escuchaban Puerta y el senador Humberto Schiavoni, referencias misioneras de la alianza macrista que esta semana protagonizó una trifulca interna al descartar una sociedad con Javier Milei, el outsider que divide aguas en la oposición. 

El altivo economista puso contra las cuerdas al ala dura del PRO y enfrentó a Mauricio Macri con Patricia Bullrich, quien lo quiere como socio. El radicalismo, en cambio, lo desprecia y busca potenciar a sus propios candidatos para la fórmula presidencial. Gerardo Morales está cada vez más enfrentado a Macri. 

Lo curioso fue la respuesta de Milei: “Nunca pedí estar dentro de Juntos por el Cambio, siempre manifesté que no quería estar”. “Ustedes son muy frágiles o débiles o tengo un poder que desconozco. Que no esté en Juntos por el Cambio no me hace kirchnerista”, completó.

Sólo Patricia Bullrich lo quiere dentro. La presidenta del PRO relató que llegó tarde a la reunión de la Mesa Nacional y el veto a Milei ya estaba decidido.“Las decisiones tienen que ser más abiertas y más democráticas, no impulsivas. Si yo, presidenta del PRO, no estaba en la reunión y se toma una decisión de esta envergadura cuando el PRO no había discutido su posición…”, sentenció Bullrich.

Misiones se alejó de esos dislates con la apuesta a la boleta corta. Por eso puede reclamar con firmeza al Gobierno nacional y escuchar a Melconian. Pero el rumbo se mantiene firme. Eso hará este domingo el gobernador Oscar Herrera Ahuad durante su mensaje de Estado en la Legislatura. Sostener el modelo económico y anuncios trascendentales en materia energética son las pistas que se dejaron trascender. También se espera que se confirme una decisión histórica para miles de empleados públicos provinciales y municipales

El discurso que tendrá una hora de duración, girará sobre el trabajo, las fortalezas y debilidades en los cumplimientos de los objetivos trazados. Sobre todo “en que esperamos del futuro de nuestra provincia, en especial por este año complejo que se aproxima y que seguiremos reclamando en lo que pertenece a todos los misioneros en materia de recursos federales”.

“La idea es un panorama general de cómo venimos trabajando en Misiones y hacia dónde vamos, sin descuidar los ejes de la salud, la educación, las finanzas públicas”, adelantó Herrera Ahuad.

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