MINERIA

Caputo celebró la aprobación de más proyectos dentro del RIGI que aportarán más de US$ 3.000 millones

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El ministro de EconomíaLuis “Toto” Caputo, celebró que el Comité Evaluador aprobó el ingreso al RIGI de dos nuevos proyectos, que van a generar más de 4.000 puestos de trabajo, la exportación de productos y el ingreso de millones de más de 3.000 millones de dólares al país.

En primer lugar, el ministro de Economía de Milei dijo que “la planta de fertilizantes de Pampa Energía va a demandar una inversión de 2.700 millones de dólares y generará durante su construcción más de 3.500 puestos de trabajo”

Al respecto sumó que “este proyecto de alto impacto agregará valor al gas natural al producir urea granulada, que es un insumo crítico para el agro” y, consecuentemente, “el impacto positivo en divisas superará los 800 millones de dólares anuales”.

También agregó que “se aprobó el proyecto de ampliación de Compañía MEGA, que invertirá 360 millones de dólares para aumentar en 1.500 toneladas por día su capacidad de producción de líquidos de gas natural”, lo cual es “una inversión clave para acompañar el crecimiento de Vaca Muerta; generará 800 puestos de trabajo y exportará 190 millones de dólares por año”.

Por último, Caputo sostuvo que “con estos proyectos, el RIGI ya totaliza 23 proyectos aprobados por el Comité Evaluador, por una inversión comprometida de 49.000 millones de dólares”.

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Brito: “No podemos seguir exportando materia prima sin valor agregado”

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El empresario agroganadero Jorge Brito afirmó que como argentino le gustaría “que a todos les vaya bien, no solamente al campo, no solamente a la minería”, al analizar la situación actual de la economía argentina en Radio Rivadavia.

En tal sentido, sostuvo: “Creo que ahí también viene el rol del Gobierno”, sobre el cual dijo que “es muy importante ver cómo este superclásico histórico, que es industria o campo, empecemos a verlo como una sola cosa” en sentido complementario, ya que, “muchas veces uno se plantea: ¿tiene sentido o no fabricar televisores y autos en Argentina?”. 

En parte, su respuesta fue: “Ojalá que sí, como lo hace México, pero por ahí no”, dejando la pregunta abierta para seguir pensando, según reproduce la agencia Noticias Argentinas.

Aunque “lo que sí no tengo duda es que no podemos seguir exportando materia prima sin valor agregado”, resalta y suma que “tenemos que entender que el valor agregado que genera la industria a la materia prima, y eso en definitiva genera riqueza, porque no vamos a ser nunca un combo y rico, si seguimos exportando sin valor agregado”.

Y agregó que “la competitividad en Argentina no depende solo del tipo de cambio, sino también de factores impositivos, laborales y, sobre todo, de la infraestructura deficiente, que encarece la producción y limita el crecimiento”. 

Es por eso que sostuvo que “necesitamos dejar de lado discusiones ideológicas y enfocarnos en consensos para mejorar la infraestructura, como hacen otros países”.

Al analizar el contexto, sobre su posible candidatura, Brito destacó la importancia de sumar nuevas voces a la política y, en relación con eso, dijo que “es importante para mí el involucramiento de los empresarios en la política. No necesariamente hay que ser candidato para eso. Involucrarse es intentar que lo que está mal cambie”.

Y en su lectura dejó un espacio para la autocrítica al señalar que “muchas cosas malas que ocurrieron, ocurrieron porque la miramos de afuera”. Por eso, “creo que ahí tenemos, y me hago cargo, una asignatura pendiente a los empresarios en Argentina”, remarcó, y sumó que “estaría bueno que un día dejemos de mirar para el costado”.

A su vez, para cerrar la idea con propuestas, Brito aseguró que en Argentina hace falta escucharse más y “empezar a entender que no todo lo que plantea el otro es malo, y que no todo lo que plantea el otro hay que ponerle obstáculos cuando hay un Gobierno”. “También debemos ser críticos del rol que ha tenido la oposición histórica”, lo cual calificó de “vergonzoso”. 

Y, concretamente, sostuvo que “este es un momento para apoyar desde el sector empresarial todo lo que nos parece que está bien en este Gobierno”, pero “obviamente, lo que está mal, hay que plantearlo; no hay que quedarse callado”.

Hablando de políticas de Estado y Gobierno, sobre el presidente Javier Milei opinó que “este Gobierno ha hecho un cambio profundo”.

Y uno de los puntos a los cuales hizo hincapié fue “el tema fiscal —que— era un tema, un problema histórico en la Argentina, que eso nos hacía no tener una moneda”. Sobre esto, subrayó que “es imposible construir una base de depósitos y moneda; y es imposible dar préstamos si no tenemos depósito”.

“Cuando miramos a nivel global, no es casualidad que todos los países que más se desarrollan en el mundo son los países que tienen una penetración más importante de préstamo en relación con el producto bruto”, analizó y marcó su importancia, al tiempo que se preguntó: “¿Alcanza?” y la respuesta fue no. Por eso “creo que necesitamos un rol mucho más activo de la Argentina para ver cómo se desarrolla esta nueva Argentina que se está creando”, dijo.

De esta forma, también habló de la infraestructura habitacional al contar que “el otro día lo escuchaba, por ejemplo, Federico Sturzeneger, que hablaba de que Neuquén va a tener el doble de habitantes. Buenísimo, Vaca Muerta. Ahora, ¿cuál es el plan de vivienda para que eso ocurra? Porque un problema que tuvo la Argentina hace muchos años fue la migración del interior a Buenos Aires y así se crearon las villas por una falta de planificación”.

Y cerró afirmando que “hoy tenemos la suerte de tener actividades que eran impensadas en el interior del país, pero se requiere que haya una planificación para ver cómo hacemos el proceso para llevar a la gente del conurbano al interior a trabajar”.

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Vaca Muerta y la minería ya generan casi tantos dólares como el campo

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El crecimiento de Vaca Muerta y la minería permitió que ambos sectores aportaran durante el primer cuatrimestre del año una cantidad de divisas similar a la generada por el complejo agroexportador, en una señal del cambio que comienza a mostrar la matriz exportadora argentina.

Según datos difundidos por la consultora 1816 en base a datos del Banco Central (BCRA), las exportaciones vinculadas al petróleo, gas y minería alcanzaron niveles récord y se acercaron al aporte realizado por el agro, históricamente principal generador de dólares del país, en cifras que rondan los USD 8.150 millones.

El fenómeno está impulsado principalmente por el fuerte aumento de la producción en Vaca Muerta, que permitió incrementar las ventas externas de petróleo, y por el avance de proyectos mineros vinculados al litio, el cobre y otros minerales estratégicos.

Los especialistas destacan que la combinación entre energía y minería se consolida como uno de los principales motores del ingreso de divisas para la economía argentina.

No obstante, el complejo agroindustrial continúa liderando las exportaciones nacionales y mantiene un peso determinante en la generación de dólares, especialmente a través de la soja, el maíz y otros productos derivados.

Analistas del sector consideran que la tendencia podría profundizarse en los próximos años a medida que entren en producción nuevos proyectos energéticos y mineros y se amplíe la infraestructura para exportar petróleo, gas y minerales.

En ese contexto, Vaca Muerta aparece como uno de los principales activos estratégicos del país y las proyecciones oficiales y privadas anticipan que su aporte de divisas continuará creciendo.

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¿Qué son las materias primas?

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Por Jean-Marc Natal / F&D FMI – Las mercancías son la materia prima de la civilización: la savia vital de la economía mundial. Pero su propio nombre les hace sonar mucho más ordinarios de lo que son. Una mercancía es, por definición, algo sin una identidad distintiva. Cuando algo ha sido “mercantilizado”, carece del glamour de los bienes de consumo de marca. No hay ningún logotipo de lujo en un barril de petróleo ni en una tonelada de cobre, ni campaña de marketing detrás de un envío de trigo. Y, sin embargo, es precisamente esta naturaleza uniforme e intercambiable la que permite que las materias primas se negocien sin problemas en los mercados globales, asegurando que las personas de todo el mundo puedan acceder a las materias primas que necesitan, independientemente de dónde vivan.

Dado que las materias primas son esenciales pero distribuidas de forma desigual entre países, siempre han sido una fuente tanto de oportunidad económica como de vulnerabilidad geopolítica. Surgieron las primeras rutas comerciales de larga distancia para transportar materias primas valiosas a través de continentes: las caravanas transaharianas conectaban los yacimientos de oro y las minas de sal de África Occidental con el norte de África y Europa; las primeras redes marítimas a través del Océano Índico comerciaban especias, marfil, gemas y metales preciosos entre África Oriental, Arabia, India y el sudeste asiático. Pero esos mismos recursos también desencadenaron conflictos.

Hoy en día, las materias primas siguen desempeñando un papel muy similar: impulsan la vida diaria mientras moldean el destino económico del mundo. Su importancia vuelve a aumentar a medida que el mundo avanza hacia una energía más limpia, la expansión de la infraestructura digital y la reconstrucción de sus capacidades de defensa. Y estos cambios están generando nuevas tensiones geopolíticas. Comprender las mercancías no es solo comprender el pasado; se trata de dar sentido a los desafíos económicos y políticos definitorios de nuestro tiempo. Pero, ¿qué son las materias primas? ¿Cómo se negocian en los mercados actuales? ¿Qué impulsa sus precios, a menudo volátiles? ¿Y por qué están en el centro de los mercados financieros modernos y la geopolítica?

Duro y blando

En el nivel más básico, las materias primas son las cosas que extraemos del suelo, como el petróleo, el cobre, el hierro o el oro (materias primas duras), y las que cultivamos del suelo, como el trigo, el café, el algodón o el cacao (materias blandas). Todo lo que tocamos, comemos, vestimos o construimos comienza con estas sustancias discretas.

El teléfono que tienes en la mano, por ejemplo, contiene unos 42 minerales diferentes: cobalto congoleño, cobre peruano, mineral de hierro australiano y una cantidad vertiginosa de tierras raras, procedentes principalmente de China. Incluso la electricidad que la carga depende de materias primas: petróleo, gas, carbón y uranio, o de los minerales críticos incrustados en paneles solares y aerogeneradores.

Ya sea negociando con materias primas duras o blandas, productores y compradores siempre se han enfrentado a un desafío común: cómo afrontar precios que fluctuan mucho. Una cosecha abundante un año y una sequía al siguiente podían hacer o fracasar a un agricultor—y la misma volatilidad amenazaba a molineros, comerciantes y bancos que los financiaban.

Para poner orden en este caos, se fundó en 1848 la Junta de Comercio de Chicago (CBOT), creando el primer mercado estandarizado donde agricultores y clientes podían fijar precios con meses de antelación. Al vender a un comprador potencial un contrato de futuros—un papel que garantiza un precio determinado para una determinada cantidad de un producto concreto que se entregará en una fecha concreta—los agricultores podían asegurar un precio de entrega determinado para su producción con meses de antelación. Más allá de garantizar ingresos estables, los mercados de futuros permitieron a los agricultores contratar fácilmente préstamos para riego, semillas, fertilizantes y pesticidas, mejorando sus rendimientos y protegiendo sus cultivos.

Instituciones similares pronto siguieron en otros grandes centros comerciales: la Bolsa Mercantil de Nueva York (NYMEX) para productos energéticos y metales, la Bolsa de Metales de Londres (LME) para metales básicos, por ejemplo. Estos intercambios liberaron el comercio de materias primas de las limitaciones de los mercados físicos y, a menudo, locales. La flexibilidad de los contratos financieros globales permitió a los productores cubrir riesgos y a los compradores asegurar precios estables. De forma crucial, también permitieron a los comerciantes escalar sus operaciones: al cubrir riesgos financieros que antes limitaban su alcance, los comerciantes podían mover volúmenes cada vez mayores a través de continentes, acelerando la globalización de muchos mercados de materias primas.

Futuros y opciones

Pero se produjo un cambio notable a medida que estos mercados maduraron. El comercio giraba cada vez más en torno a barriles, bushels o lingotes, sino en torno a los contratos vinculados a ellos. Los futuros, opciones y otros derivados—originalmente diseñados como herramientas de seguros—se convirtieron en activos independientes. Atrajeron a especuladores, fondos de cobertura y, finalmente, a traders de alta frecuencia. Dado que estos instrumentos requieren solo una fracción del valor del activo subyacente como garantía, las posiciones apalancadas amplificaron tanto el riesgo como la recompensa, llevando las materias primas más al corazón de las finanzas globales. Los precios de las materias primas pueden reflejar a veces más la especulación financiera que la demanda física de los bienes subyacentes. El auge y la posterior corrección brusca en los precios del oro entre octubre y noviembre de 2025 ilustran esta dinámica de forma vívida.

Los precios de las materias primas son notoriamente volátiles por razones que van mucho más allá de las acciones de los especuladores. En el lado de la oferta, la producción suele tardar en ajustarse: perforar pozos, excavar minas y sembrar cultivos requieren tiempo, capital y décadas de planificación. En el lado de la demanda, los compradores no pueden sustituir fácilmente una materia prima por otra. Las fábricas no pueden rediseñar las líneas de producción de la noche a la mañana, las refinerías solo procesan ciertos grados de crudo, y las cadenas de suministro globales no se redirigen con solo pulsar un interruptor. Como resultado, cuando la demanda global cambia o cuando choques geopolíticos, climáticos o logísticos interrumpen la oferta, los precios tienden a moverse rápidamente y considerablemente.

La historia reciente ofrece innumerables ejemplos. Cuando China entró en el sistema comercial global y comenzó su auge de infraestructuras a principios de los 2000, la demanda aumentó tan bruscamente en tantos sectores que los precios del petróleo, los metales y las materias primas agrícolas se dispararon juntos, produciendo el llamado superciclo de materias primas. Pero cuando los choques se limitan a un solo insumo, los precios pueden moverse en direcciones opuestas, incluso dentro del mismo sector.

Durante la pandemia de COVID-19, por ejemplo, los confinamientos en China provocaron el colapso de la demanda de acero. Sin embargo, los precios del mineral de hierro, del que se obtiene el acero, siguieron subiendo. Esto se debió a que las principales minas de África y Brasil o bien cerraron o ralentizaron la producción al mismo tiempo, estrechando la oferta justo cuando la demanda se debilitaba. Por eso es tan difícil prever los precios de las materias primas. No basta con seguir la economía global. La predicción requiere comprender claramente la dinámica distintiva de cada mercado con todas sus peculiaridades.

Fracturas geopolíticas

Los mercados de materias primas están profundamente entrelazados con la geopolítica. Y esta relación no es nueva: los imperios luchaban por oro, plata, azúcar y especias; y las flotas navales forzaban el acceso a caucho, petróleo y otros suministros estratégicos. Durante la época colonial, la competencia por las materias primas moldeó el propio mapa: a menudo se tallaban fronteras alrededor de cuencas de recursos. Muchas de las fronteras nacionales y estructuras económicas actuales siguen reflejando estos legados impulsados por las materias primas.

Hoy en día, la creciente dependencia mundial de las materias primas críticas —las esenciales para la industria de defensa, la transición energética y las tecnologías digitales para impulsar la inteligencia artificial— ha creado un nuevo conjunto de líneas de fractura geopolíticas. El litio, el cobalto y las tierras raras hoy tienen la misma importancia estratégica que el petróleo y el acero tuvieron en su día. Los países ricos en estos materiales están ganando influencia; quienes no los tienen compiten por asegurar un acceso a largo plazo mediante alianzas, acuerdos de inversión y cadenas de suministro rediseñadas. Los controles de exportación, las sanciones y la “relocalización” se dirigen cada vez más a los minerales que definirán la futura fortaleza militar, industrial y tecnológica.

Centralidad duradera

Desde antiguas caravanas hasta intercambios modernos de derivados, desde conquistas coloniales hasta la actual carrera por minerales críticos, las materias primas siempre han estado en la intersección entre economía, política y tecnología. Son los pilares más antiguos de la actividad humana, pero siguen siendo indispensables para los sectores más avanzados de la economía global. A medida que la transición energética se acelera, la digitalización se profundiza y la rivalidad geopolítica se intensifica, el papel de las materias primas se volverá cada vez más central. Su control moldeó la economía global del pasado, y podría influir en el orden global del futuro.

JEAN-MARC NATAL es jefe de la Unidad de Materias Primas del FMI.

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Glencore apuesta por cobre argentino: “Queremos poner Alumbrera en marcha en 2028”

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Martín Pérez de Solay presentó la hoja de ruta minera de la compañía para la Argentina y dejó una definición ambiciosa, El ejecutivo de Glencore confirmó que la prioridad inmediata será reactivar Alumbrera y volver a colocar cobre argentino en el mercado internacional hacia 2028.

Así sumó que van por el cobre argentino. En 10 años queremos hacer el 40% de lo que Chile logró en 100

En la Exposición Internacional San Juan Minera, el CEO de Glencore detalló el esquema de crecimiento que la minera proyecta para el país, con foco en la reapertura de Alumbrera y el desarrollo escalonado de Pachón. En ese orden remarcó “Acabamos de anunciar el objetivo de reiniciar Alumbrera, queremos poner cobre argentino en el mercado en 2028”.

Luego le describió el plan que utilizará la infraestructura existente de la histórica mina para acelerar el retorno del país al negocio global del cobre.

Alumbrera, Agua Rica y Pachón

La compañía busca convertir a Alumbrera en la plataforma inicial para avanzar luego con proyectos de mayor escala, como Agua Rica y Pachón. Según explicó el director, la decisión estratégica se tomó hace un año, cuando la empresa resolvió avanzar agresivamente en el desarrollo cuprífero argentino. Detalló que hablaron “Tomamos la decisión hace un año de ir por todo y armar un programa de crecimiento ordenado “

Sobre Pachón, uno de los grandes proyectos cupríferos de San Juan, el CEO destacó su dimensión y horizonte operativo. Según indicó, el yacimiento posee reservas estimadas en seis millones de toneladas de cobre y podría mantenerse activo durante más de 70 años.

“Es un proyecto que se va a desarrollar a su máxima capacidad”, afirmó.

Irán por etapas

La primera etapa prevé una capacidad de procesamiento de 185.000 toneladas diarias de mineral, aunque la empresa contempla expansiones sucesivas en función de la evolución del mercado internacional del cobre.

Minera Alumbrera exportaría cobre en 2028


¿Qué detalló Pérez de Solay?

“Nadie planea una mina a 70 años”, dijo el ejecutivo, más tarde marcó que la flexibilidad del proyecto permite adaptar el ritmo de producción según las condiciones económicas. Siempre es viable poner producción. Esa es la belleza de este proyecto 

El CEO hizo foco en el impacto social de las inversiones mineras y advirtió que existe una fuerte expectativa de generación de empleo en las provincias cordilleranas. Además, señaló “Hay en la Argentina una gran preocupación por el trabajo, apoyada en muchos años en los que no ha habido inversión. La minería se proyecta como un sector que puede generar empleo”

En paralelo, reconoció que la cuestión hídrica será uno de los desafíos centrales para el desarrollo de la minería del cobre en el país. Allí insistió en la necesidad de aplicar tecnología y estrategias de eficiencia para reducir el impacto sobre zonas con estrés hídrico. Sostuvo respecto del manejo del agua “Tenemos que empezar a pensar de manera inteligente”

Infraestructura sí, pero no financiada por mineras

Otro de los puntos más sensibles de su exposición fue la infraestructura. Pérez de Solay dejó en claro que las compañías mineras no quieren asumir el rol de financistas de obras civiles o logísticas. En este punto enfatizó “Los retornos de la infraestructura son más bajos que los de la minería. Usar capital con riesgo minero en infraestructura es mal uso del capital. Nosotros nos especializamos en lo que sabemos hacer”

Pese a la magnitud de las inversiones proyectadas y las dificultades estructurales que históricamente frenaron a la minería argentina, el CEO de Glencore se mostró optimista sobre el escenario actual. “Me asusta el tamaño de las cifras que tenemos por delante todo lo que tenemos que hacer para que pase está pasando. Esta vez es distinto”

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