minería argentina

El RIGI suma un nuevo proyecto de litio en Catamarca: aprobaron una inversión de US$709 millones

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El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) continúa ampliando su cartera de proyectos estratégicos. El Comité Evaluador aprobó el ingreso de la iniciativa presentada por la sucursal dedicada de LIEX S.A., destinada a desarrollar un complejo de producción de carbonato de litio en el Salar Tres Quebradas, ubicado en Fiambalá, provincia de Catamarca. La inversión comprometida asciende a US$709 millones, consolidando al litio como uno de los sectores con mayor capacidad para atraer capitales de largo plazo dentro de la minería argentina.

El anuncio fue realizado por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien destacó que el proyecto contempla la construcción y operación de una planta con capacidad para producir 40.000 toneladas anuales de carbonato de litio, además del desarrollo integral de la infraestructura necesaria para la explotación del yacimiento. El plan incluye la perforación de pozos para extracción de salmuera, ductos de transporte, sistemas de purificación, caminos internos, tuberías, instalaciones industriales auxiliares y obras de control de inundaciones, entre otras inversiones vinculadas a la operación del complejo.

Desde la perspectiva económica, el emprendimiento presenta indicadores de escala relevantes. Según la documentación evaluada por el Comité, el yacimiento dispone de recursos suficientes para sostener más de 19 años de producción efectiva, mientras que las exportaciones proyectadas alcanzarían aproximadamente US$400 millones por año, fortaleciendo el ingreso de divisas provenientes del sector minero y ampliando la participación del litio dentro de la matriz exportadora argentina.

El impacto también se proyecta sobre el mercado laboral. Durante las etapas de construcción y operación, el desarrollo demandará 4.406 puestos de trabajo directos e indirectos, generando un efecto multiplicador sobre proveedores, servicios especializados, infraestructura y actividades vinculadas a la cadena minera de Catamarca.

La aprobación representa un nuevo respaldo al RIGI como herramienta para canalizar inversiones de gran escala en sectores considerados estratégicos por el Gobierno nacional. Con la incorporación de LIEX S.A., el régimen acumula 21 proyectos aprobados, que en conjunto comprometen US$46.700 millones en inversiones distribuidas entre minería, energía e infraestructura.

Para la administración nacional, la incorporación de nuevos proyectos busca consolidar un esquema de previsibilidad regulatoria orientado a acelerar el desarrollo de inversiones intensivas en capital y con fuerte perfil exportador. En ese contexto, el litio continúa posicionándose como uno de los principales motores del crecimiento minero argentino, impulsado por la creciente demanda internacional asociada a la transición energética y a la fabricación de baterías para vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento de energía.

La aprobación del proyecto en Catamarca reafirma además el protagonismo del denominado “triángulo del litio”, integrado por Argentina, Chile y Bolivia, una región que concentra una parte sustancial de las reservas mundiales del mineral y que se ha convertido en uno de los principales destinos para las inversiones globales en minerales críticos.

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Las variables que seguirá el mercado durante el segundo semestre, según Mills Capital

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La economía argentina ingresa en el segundo semestre de 2026 con un escenario diferente al de los últimos años. Tras una etapa marcada por la aceleración inflacionaria, los desequilibrios fiscales y la volatilidad financiera, el mercado comienza a enfocarse en nuevas variables: la consolidación de la desinflación, la recuperación de la actividad y la capacidad de sostener la estabilidad macroeconómica.

Ese es el diagnóstico de Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital, quien considera que el país atraviesa una fase de estabilización avanzada, aunque todavía incompleta, y que el desafío ya no pasa por contener una crisis, sino por consolidar un proceso de crecimiento sostenible.

“La economía argentina está transitando una etapa de estabilización avanzada, aunque todavía inconclusa. El desafío ya no es frenar una dinámica inflacionaria disruptiva, sino consolidar un proceso que permita sostener la desinflación, recuperar la actividad y avanzar en una mayor normalización financiera”, sostuvo.

Una macro más ordenada

Según Botto, el mercado observa una combinación de factores que hace tiempo no coincidían en la Argentina.

Entre ellos mencionó una macroeconomía más ordenada, una menor incidencia del déficit fiscal sobre la política monetaria, expectativas de inflación en descenso, el regreso del crédito y la presencia de sectores con capacidad de impulsar el crecimiento estructural durante la próxima década.

“Hoy se observa una combinación de factores que hace tiempo no coincidían en Argentina: una macroeconomía más ordenada, menor dominancia fiscal sobre la política monetaria, una expectativa de inflación descendente, el regreso del crédito y motores de crecimiento estructural vinculados con energía, minería, agroindustria y economía del conocimiento”, explicó.

A pesar de esas mejoras, el ejecutivo considera que los activos argentinos todavía no reflejan plenamente el nuevo escenario.

“Uno de los elementos más llamativos es que las valuaciones de los activos argentinos continúan relativamente bajas y la participación de inversores extranjeros sigue siendo reducida”, indicó.

A su juicio, esto se explica porque históricamente los procesos de revalorización de activos en la Argentina no se desarrollaron de manera gradual, sino mediante fuertes compresiones del riesgo país y rápidas correcciones de precios.

Los sectores con mayor potencial

En materia de oportunidades de inversión, Botto identificó a la energía como uno de los sectores más atractivos de largo plazo.

“El desarrollo de Vaca Muerta y la creciente demanda global de recursos estratégicos posicionan al sector como uno de los grandes generadores de divisas de la próxima década”, afirmó.

La minería también ocupa un lugar destacado dentro de las perspectivas positivas, especialmente los proyectos vinculados al litio y al cobre, dos minerales considerados estratégicos para la transición energética global.

“La minería, especialmente vinculada al litio y al cobre, también presenta un potencial estructural importante”, señaló.

A esos sectores suma la agroindustria y la economía del conocimiento, actividades que, según su análisis, continúan mejorando sus niveles de productividad y capacidad exportadora.

En el mercado bursátil, Botto considera que todavía existen oportunidades selectivas debido a que las acciones argentinas mantienen valuaciones inferiores a las de otros mercados de la región.

“Las valuaciones todavía lucen rezagadas respecto de otros países de la región y el Merval aún se encuentra por debajo de sus máximos medido en dólares, lo que abre oportunidades selectivas para inversores con horizonte de largo plazo”, indicó.

Las tres variables que seguirá el mercado

Para el segundo semestre, el jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital identifica tres indicadores centrales que marcarán la evolución de los mercados.

El primero es la actividad económica.

“La recuperación del nivel de actividad será determinante no sólo para el humor social, sino también para fortalecer la recaudación y sostener el superávit fiscal”, explicó.

La segunda variable es la inflación. Aunque considera que la tendencia sigue siendo favorable, advierte que el proceso todavía puede presentar episodios de volatilidad.

“La consolidación de la baja de la inflación será una de las variables centrales. La tendencia de fondo sigue siendo descendente, aunque el proceso puede presentar cierta volatilidad en el corto plazo”, sostuvo.

El tercer elemento es la normalización financiera y cambiaria.

“El avance hacia una mayor normalización del mercado cambiario y financiero será clave para facilitar una mayor participación de capitales internacionales en los activos argentinos”, afirmó.

Una nueva etapa para los inversores

Botto entiende que, si el proceso de estabilización continúa, también cambiará la lógica de inversión que predominó durante años en la Argentina.

“Si el escenario macroeconómico continúa normalizándose, la generación de valor dependerá cada vez menos de encontrar un activo puntual y más de la capacidad de construir estrategias diversificadas, detectar oportunidades específicas y administrar el riesgo con una mirada integral”, señaló.

En ese contexto, considera que los inversores deberán priorizar la gestión activa y la diversificación por encima de las apuestas concentradas.

“Con rendimientos más bajos, la gestión activa, la diversificación y una visión de largo plazo volverán a ganar protagonismo”, indicó.

Bajo esa lógica, proyecta un crecimiento sostenido de herramientas como los Fondos Comunes de Inversión y las carteras balanceadas, instrumentos que podrían ganar relevancia a medida que la economía avance hacia un escenario de menor inflación y mayor previsibilidad financiera.

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Minería: el Gobierno reescribe la reglamentación de la Ley de Inversiones y acelera beneficios fiscales, importaciones y trámites

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La minería argentina acaba de recibir una de las reformas regulatorias más profundas de los últimos años. A través del Decreto 482/2026, el Gobierno nacional sustituyó integralmente la reglamentación de la Ley 24.196 de Inversiones Mineras, con cambios que impactan directamente sobre la estructura de costos, los tiempos de aprobación y el acceso a beneficios fiscales para empresas del sector.

La medida busca adecuar una normativa diseñada en 1993 a las condiciones actuales de una industria atravesada por nuevos desarrollos tecnológicos, mayores exigencias ambientales y una creciente competencia internacional por atraer inversiones en minerales estratégicos.

El eje de la reforma pasa por una reducción significativa de cargas burocráticas y una redefinición de varios procedimientos considerados críticos por los operadores mineros.

Menos trámites y mayor previsibilidad para las inversiones

Uno de los cambios más relevantes es la modernización del sistema de acceso y permanencia dentro del régimen promocional.

A partir de ahora, los nuevos proyectos deberán acreditar la titularidad de los derechos mineros y presentar los lineamientos básicos de desarrollo para acceder a los beneficios. Paralelamente, se crea un régimen específico para prestadores de servicios mineros, quienes deberán demostrar que una proporción relevante de su facturación proviene efectivamente de actividades vinculadas al sector.

La reglamentación también incorpora el domicilio legal electrónico obligatorio, mecanismo que digitaliza las comunicaciones entre empresas y Estado y elimina gran parte de las notificaciones presenciales o documentales que históricamente ralentizaban los expedientes.

Para compañías con proyectos en etapas avanzadas de desarrollo, el cambio más significativo aparece en materia de estabilidad fiscal.

La nueva reglamentación establece con mayor precisión los plazos y condiciones para la aprobación de los estudios de factibilidad y determina que la estabilidad fiscal se considerará otorgada desde la presentación válida de la documentación requerida, fortaleciendo la seguridad jurídica para inversiones de largo plazo.

IVA de exploración: devolución más rápida y menos requisitos

Uno de los reclamos recurrentes de las empresas exploradoras era la complejidad administrativa para recuperar créditos fiscales acumulados durante las etapas iniciales de un proyecto.

La nueva normativa simplifica sustancialmente este proceso.

La devolución acelerada del IVA quedará respaldada principalmente por facturas y comprobantes de pago, eliminando exigencias previas que implicaban mayores tiempos administrativos.

Para una industria donde la exploración puede extenderse durante años sin generar ingresos operativos, acelerar la recuperación de créditos fiscales mejora la disponibilidad de capital de trabajo y reduce necesidades de financiamiento.

Otro punto de fuerte impacto económico es la actualización del régimen de importación de bienes destinados a la actividad minera.

El sistema anterior exigía autorizaciones y certificados emitidos por la autoridad de aplicación antes de concretar determinadas operaciones.

La nueva reglamentación reemplaza ese esquema por una declaración jurada del importador sobre el destino minero de los bienes, integrada digitalmente a la Ventanilla Única de Comercio Exterior Argentino (VUCEA) y al Sistema Informático Malvina (SIM).

Para proveedores de equipamiento, contratistas especializados y proyectos de gran escala, la modificación apunta a reducir tiempos logísticos y costos administrativos asociados a la importación de maquinaria, equipos e insumos.

La reforma también redefine el concepto de integración regional dentro del régimen minero.

El límite geográfico para vincular yacimientos, plantas de procesamiento e infraestructura asociada se amplía hasta 500 kilómetros, una decisión que podría facilitar esquemas productivos más eficientes en regiones con grandes distancias operativas.

La modificación adquiere especial relevancia en provincias con extensos corredores mineros, donde la ubicación de plantas de beneficio, centros logísticos o instalaciones industriales muchas veces condiciona la viabilidad económica de los proyectos.

Cambios ambientales: más peso para el seguro obligatorio

En materia ambiental, el decreto introduce una adecuación entre la Ley de Inversiones Mineras y la Ley General del Ambiente.

La reglamentación reconoce que el Seguro Ambiental Obligatorio (SAO) puede reemplazar, bajo determinadas condiciones, a la previsión contable especial destinada a remediación ambiental.

Desde la perspectiva empresarial, la modificación busca transformar una obligación basada en registros contables en un instrumento que garantice la disponibilidad efectiva de recursos para eventuales tareas de recomposición ambiental.

Impactos clave de la reforma

Digitalización completa de notificaciones y trámites administrativos. Simplificación de la devolución del IVA para exploración minera. Menos requisitos previos para importar equipamiento e insumos. Mayor precisión en el régimen de estabilidad fiscal por 30 años. Nuevo marco regulatorio para prestadores de servicios mineros. Ampliación a 500 kilómetros del criterio de integración regional. Reconocimiento del Seguro Ambiental Obligatorio como herramienta válida de cobertura ambiental.

La reforma reglamentaria representa una señal de continuidad en la estrategia oficial de desregulación y promoción de inversiones. El impacto real dependerá ahora de la velocidad con que la autoridad de aplicación dicte las normas complementarias previstas en un plazo de 60 días y de la capacidad del sector para transformar la simplificación administrativa en nuevos proyectos concretos. Para las provincias y empresas proveedoras, la clave estará en identificar rápidamente cuáles de estos cambios pueden traducirse en mayor actividad económica, empleo especializado y participación en una cadena minera que busca ganar escala en los próximos años.

Anexo Decreto 482/2026 by CristianMilciades

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Agroindustria, minería y energía aportaron USD 17.605 millones netos y consolidan el nuevo mapa exportador argentino

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La generación de divisas por comercio exterior de bienes volvió a mostrar un cambio estructural en la economía argentina durante el primer cuatrimestre de 2026. Mientras la agroindustria continúa siendo el principal sostén del ingreso de dólares, el fuerte crecimiento de la minería y la energía está modificando la composición de las exportaciones y consolidando nuevas fuentes de generación de divisas para el país.

La agroindustria registró un ingreso neto de dólares por comercio exterior de bienes por USD 12.037 millones en el primer cuatrimestre de 2026. En el caso de minería y energía, alcanzan un récord de USD 5.568 millones.

El ritmo exportador de Argentina está mostrando un gran dinamismo y es claro que se están agregando nuevos motores a las exportaciones argentinas además del tradicional aporte del sector agroindustrial. En este sentido, es claro cómo el sector minero y energético, concentran saldos positivos crecientes y fortalecen el frente de la cuenta corriente cambiaria.

Siguiendo la clasificación sectorial del BCRA, las únicas actividades con saldo positivo en la liquidación “neta” de divisas por comercio exterior de bienes en el primer cuatrimestre de 2026 son: agroindustria, minería y energía. Estos sectores en su conjunto muestran un ingreso neto de dólares por comercio exterior de bienes por USD 17.605 millones, un récord y una suba interanual del 20,9%. Si bien el sector agroindustrial no marca niveles máximos históricos en este primer cuatrimestre del año, al estar por debajo de lo alcanzado en 2021 y 2022 cuando los precios internacionales eran históricamente altos, el ritmo de liquidación neta récord de minería y energía está más que compensando dicha situación.

Por su parte, el resto de los sectores registran un saldo neto negativo al considerar la liquidación neta de dólares por cobros de exportaciones y pagos de importaciones de bienes en el primer cuatrimestre de 2026, salvo personas humanas con un saldo positivo relativamente bajo de USD 102 millones y, turismo y hotelería con USD 0,5 millones. Igualmente, tal como se ve en el siguiente gráfico, los principales sectores con déficit por comercio exterior de bienes muestran una reducción en dicho saldo al comparar con igual período de 2025. En el caso de maquinaria y equipo se alcanza un saldo negativo de – USD 1.411 millones (↓20%), industria química, caucho y plástico – USD 1.670 millones (↓12%), industria automotriz USD 1.815 millones (↓52%), comercio – USD 1.820 millones (↓7%) y resto sectores – USD 2.232 millones (↓29%). En general, una situación explicada por una mayor liquidación de dólares por cobros de exportaciones y menos pagos de importaciones.


La agroindustria continúa liderando la liquidación neta de dólares por comercio exterior de bienes

Por el lado específicamente del sector agroindustrial, los cobros netos por comercio exterior de bienes de los principales complejos agroindustriales totalizan USD 12.037 millones en el primer cuatrimestre de 2026. El registro se ubica USD 948 millones por encima de 2025, lo que implica un crecimiento interanual del 8,6%, y resulta el cuarto mayor valor desde al menos 2003 para igual período.

Dentro del agregado, el mayor aporte corresponde al complejo oleaginoso y cerealeros, con USD 7.590 millones. Si bien este rubro se ubica 3,6% por debajo de 2025, continúa explicando cerca de dos tercios del saldo agroindustrial. En sentido contrario, alimentos, bebidas y tabaco alcanza USD 3.236 millones, con una mejora interanual de USD 902 millones, mientras que agricultura, ganadería y otros sectores primarios suman USD 1.211 millones, el valor más elevado de la serie considerada.


El sector minero y energético en su conjunto se perfilan a batir un récord de liquidación de dólares por comercio exterior de bienes en 2026

Por último, se observa un fuerte crecimiento del saldo positivo de minería y energía. En el primer cuatrimestre de 2026, estos sectores registran ingresos netos por comercio exterior de bienes por USD 5.568 millones, el máximo valor desde al menos 2003. La cifra supera en USD 2.098 millones al registro de 2025 y más que duplica el resultado observado en 2024. Es decir, entre el crecimiento productivo del sector energético que aumenta exportaciones y disminuye necesidades de importación y, los buenos precios internacionales de los productos mineros, se configura un escenario positivo en los saldos sectoriales.

En términos numéricos, la minería aporta USD 2.927 millones, USD 1.372 millones más que en 2025 (↑88%). Mientras que, en el caso de petróleo, alcanza USD 2.877 millones y un aumento interanual de USD 786 millones (↑38%). En contraste, electricidad y gas mantienen saldos levemente negativos, aunque de magnitud reducida frente al aporte positivo de los otros dos rubros y de lo visto entre 2022 y 2023.

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Economía a dos velocidades: el BCRA apuesta al “eslabonamiento” mientras persisten dudas sobre empleo y consumo

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La economía argentina exhibe una paradoja cada vez más evidente. Mientras algunos sectores vinculados a la exportación, los recursos naturales y las finanzas muestran tasas de crecimiento que superan ampliamente el promedio nacional, amplias ramas de la actividad continúan atravesando un escenario de estancamiento, caída de ventas y pérdida de empleo. Frente a esta realidad, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) presentó una interpretación que busca explicar cómo la recuperación podría extenderse al conjunto de la economía: el denominado “eslabonamiento” productivo.

El concepto fue expuesto por el vicepresidente de la entidad, Vladimir Werning, durante la presentación de un informe en el que el organismo reconoce explícitamente que la actividad económica avanza a distintas velocidades. Sin embargo, lejos de considerar esta situación como un problema estructural, el BCRA sostiene que los sectores más dinámicos terminarán generando una demanda indirecta de bienes y servicios capaz de impulsar a las actividades más rezagadas.

La apuesta oficial se apoya en el desempeño de los principales ganadores del actual esquema económico. Con una proyección de crecimiento del Producto Bruto Interno cercana al 3,5% para 2026, actividades como la minería, la energía y el agro muestran una expansión significativamente superior al promedio de la economía. Según la visión del Gobierno, estos sectores no funcionan de manera aislada, sino que requieren infraestructura, transporte, logística, servicios urbanos, construcción especializada y una amplia red de proveedores que podrían convertirse en motores secundarios del crecimiento.

“Su eslabonamiento con otros sectores contribuirá a la creación de oportunidades de empleo”, sostiene el documento difundido por la autoridad monetaria. La idea remite a una lógica económica conocida: los sectores más competitivos generan una cadena de demanda que termina irradiando actividad hacia otras ramas productivas.

Sin embargo, detrás de esa explicación aparece un debate que excede lo académico y se instala en el terreno político. Para muchos analistas, el concepto de “eslabonamiento” se acerca a una versión actualizada de la histórica teoría del “derrame”, según la cual el crecimiento de determinados sectores termina beneficiando al conjunto de la economía. La diferencia es que, en este caso, el Gobierno evita utilizar ese término y pone el foco en los vínculos productivos que podrían surgir alrededor de los sectores exportadores.

Los datos más recientes parecen reforzar la existencia de esa economía dual. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la producción minera creció 9,5% interanual en abril. Dentro de ese resultado sobresalen el aumento de casi 20% en la extracción de petróleo crudo, el crecimiento de 12,5% en minerales metalíferos y un salto de 45,5% en los minerales no metalíferos. Son actividades intensivas en capital, orientadas a la exportación y beneficiadas por medidas de promoción como el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI).

La energía, la minería, el agro y el sector financiero explican buena parte de los indicadores positivos que exhibe actualmente la macroeconomía. Sin embargo, el panorama es muy distinto en sectores históricamente vinculados al empleo masivo y al mercado interno.

La industria manufacturera, el comercio y la construcción continúan mostrando dificultades para recuperar los niveles de actividad previos al ajuste económico. La caída del salario real, la retracción del consumo, la paralización de gran parte de la obra pública y la mayor competencia derivada de la apertura de importaciones impactaron directamente sobre estos sectores, provocando cierres de empresas, reducción de planteles y una creciente presión sobre el mercado laboral.

La principal incógnita es si el crecimiento liderado por sectores extractivos y exportadores puede traducirse efectivamente en una recuperación amplia del empleo formal. A diferencia de la industria o la construcción, la minería y la explotación hidrocarburífera demandan una menor cantidad de trabajadores en relación con el volumen de inversión que movilizan. Por eso, aun cuando generan divisas y aumentan la actividad agregada, su capacidad para absorber mano de obra es considerablemente más limitada.

En paralelo, el Banco Central identifica a la inversión privada como el tercer motor de la recuperación económica, junto con las exportaciones y la estabilización macroeconómica. El informe destaca una reactivación del financiamiento corporativo, tanto en el mercado local como en el exterior, impulsada por la reducción del riesgo país y la mejora en las condiciones financieras.

No obstante, el organismo también advierte que las empresas deberán adaptarse a un escenario diferente al que predominó durante los años de alta inflación. Según el diagnóstico oficial, los márgenes extraordinarios obtenidos mediante la remarcación constante de precios tenderán a desaparecer. En una economía con inflación descendente, la rentabilidad dependerá cada vez más de la productividad, la eficiencia operativa, la innovación tecnológica y la capacidad de aumentar volúmenes de venta.

En ese contexto, el consumo aparece como una de las variables más sensibles. Aunque el BCRA proyecta una recuperación gradual, reconoce que el sector privado deberá redefinir estrategias comerciales y adaptarse a cambios acelerados en los canales de comercialización y en los hábitos de compra de los consumidores.

El optimismo oficial también se apoya en el proceso de desinflación. Tras registros cercanos al 2% mensual, el Banco Central considera posible que el índice de precios perforé ese umbral durante los próximos meses, consolidando uno de los principales objetivos económicos de la administración de Javier Milei.

Sin embargo, la gran pregunta sigue siendo temporal. El informe del BCRA plantea una expectativa de convergencia entre sectores dinámicos y rezagados, pero no establece plazos concretos ni cuantifica cuándo ese efecto de arrastre comenzaría a reflejarse en el empleo, el consumo y la actividad de las economías regionales.

Para provincias como Misiones, donde el comercio, la construcción, la industria forestal, la producción yerbatera y el turismo tienen una fuerte incidencia sobre el empleo, la discusión adquiere una dimensión particular. El desafío no pasa únicamente por sostener el crecimiento agregado de la economía, sino por determinar si los beneficios de los sectores exportadores terminarán llegando al entramado productivo que genera trabajo y movimiento económico en el interior del país.

La apuesta oficial está hecha. El interrogante que sigue abierto es si el “eslabonamiento” llegará a tiempo para compensar las dificultades de los sectores que todavía esperan señales concretas de recuperación.

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