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La minería argentina rompe récords de exportaciones y acelera la llegada de inversiones

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Las exportaciones mineras alcanzaron un récord en la primera mitad del 2026 que representó más del doble del récord previo. En paralelo, el stock de Inversión Extranjera Directa del sector también alcanzó un máximo histórico

Según un informe publicado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), autores del reporte: Nadav Rajzman (CAEM) y Guido D’Angelo (BCR). Las exportaciones mineras alcanzaron un récord en la primera mitad del 2026 que representó más del doble del récord previo. En paralelo, el stock de Inversión Extranjera Directa del sector también alcanzó un máximo histórico

Las exportaciones mineras argentinas totalizaron US$ 4.742 millones en la primera mitad de 2026. Se trata del máximo nivel exportador registrado para un primer semestre desde que existen estadísticas comparables para la minería argentina. De esta manera, se registra una expansión de casi el 75% respecto de los US$ 2.712 millones del mismo período de 2025 y del 156% frente a los US$ 1.852 millones de 2024.

La magnitud del salto se aprecia mejor en perspectiva histórica. El récord anterior para un primer semestre correspondía al año 2011, en el pico del ciclo previo de precios de los metales, cuando las exportaciones rondaron los US$ 2.260 millones: el registro de 2026 lo supera en más del 100%. Respecto de las estadísticas de hace veinte años, las ventas externas se multiplicaron por más de ocho.

El contraste con la primera mitad de la década pasada es igualmente elocuente. Entre 2012 y 2021, las exportaciones del primer semestre se movieron en una franja relativamente estrecha, entre los US$ 1.184 millones del piso de 2020, afectado por la pandemia, y valores en torno a los US$ 2.000 millones, sin lograr recuperar los niveles de 2010 y 2011. La ruptura de ese techo comenzó en 2025 y se consolidó con fuerza en este 2026.

La apertura por mineral muestra que el resultado no responde a un único factor. El oro continúa siendo el principal mineral exportado y aporta alrededor del 61% del total del semestre, con un valor exportado que se ubica muy por encima del promedio de los años anteriores. La plata acompaña ese desempeño y sostiene su participación como tercer mineral del período. No obstante, las perspectivas productivas para ambos minerales en este 2026 son de menor producción, con un incremento de costos también asociado. De esta manera, el impacto positivo sobre las exportaciones del oro y la plata viene por el lado de los elevados precios internacionales que actualmente disponen estos bienes del comercio exterior argentino.

El cambio estructural más significativo en la actualidad proviene del litio. En el primer semestre de 2026 el litio se consolidó como el segundo mineral más relevante en las exportaciones mineras, por encima de la plata desde 2023.  Con cerca de una cuarta parte del total exportado, el litio viene creciendo desde haber representado menos del 5% de las exportaciones mineras hace una década y menos del 3% hace dos décadas. La puesta en marcha y la ampliación de operaciones en Argentina explican una porción muy alta de este dinamismo, con una suba en cantidades exportadas del complejo litio de más del 68% respecto al primer semestre del año pasado, de acuerdo con relevamientos de la Secretaría de Minería.

La inversión extranjera directa también en máximos

El récord exportador convive con el nivel más alto de Inversión Extranjera Directa (IED) que la minería argentina haya registrado. De acuerdo con los datos del BCRA, el stock de IED del sector alcanzó los US$ 24.849 millones a marzo de 2026, frente a US$ 22.049 millones del trimestre inmediato anterior. Más IED implica más empresas extranjeras invirtiendo capital en Argentina para potenciar la producción y las exportaciones mineras del país.

A diferencia de los flujos, que registran cuánto capital entra o sale en cada trimestre, el stock de IED es una foto: mide el valor total de la inversión que empresas del exterior tienen efectivamente colocada en la minería argentina en un momento dado. Esta incluye los aportes de capital de las casas matrices, las utilidades que en lugar de girarse al exterior se reinvierten en el país y el financiamiento que las filiales locales reciben de sus grupos de empresas. Su relevancia está en que se trata mayoritariamente de capital inmovilizado en activos de larga vida como minas, maquinarias, industrias, campamentos, entre otros.

En dos años, el stock se duplicó: en marzo de 2024 se ubicaba en US$ 12.402 millones. La comparación de más largo plazo es aún más contundente. En septiembre de 2019 el stock era de US$ 8.361 millones, lo que implica que la inversión extranjera acumulada en el sector casi se triplicó en menos de siete años. Y a comienzos de 2017, primer dato de la serie desagregada, se ubicaba en torno a los US$ 6.000 millones.

La apertura por actividad muestra dónde se concentró ese crecimiento. El segmento de explotación de minas y canteras pasó de apenas superar los US$ 1.000 millones en 2017 a más de US$ 13.000 millones en el último dato disponible, y hoy explica el mayor bloque del stock total. La extracción de minerales metalíferos y los servicios de apoyo para la minería completan el cuadro, con expansiones significativas en ambos casos durante los últimos tres años.

El análisis de los movimientos nos permite dimensionar la intensidad del proceso actual. En el primer trimestre de 2026 ingresaron US$ 2.799 millones netos de inversión extranjera directa en minería, el registro trimestral más alto de toda la serie del BCRA. Supera en 36% al récord anterior, los US$ 2.055 millones del segundo trimestre de 2024.

Este dato adquiere mayor relieve al compararlo con el comportamiento previo. Entre 2017 y 2021, los flujos trimestrales rara vez excedieron los US$ 500 millones y en varios trimestres fueron directamente negativos. Es particularmente llamativa la caída de fines de 2023, lo cual da la pauta de lo perjudiciales que resultan para el sector las fluctuaciones económicas en nuestro país para el sector minero, siendo ésta una actividad de largo aliento.

A partir de 2023 el patrón cambia: los ingresos comienzan a superar con regularidad los US$ 500 millones. Y desde 2024 la mayoría de los trimestres se ubicó por encima de los US$ 1.000 millones, con algunos registros puntuales de signo negativo que no alteraron la tendencia de fondo.

El sostenimiento de estos flujos a lo largo de los últimos dos años es lo que explica la duplicación del stock y, con los tiempos propios de la actividad minera, la expansión exportadora que hoy se observa en las estadísticas de comercio.

La simultaneidad de ambos máximos —el exportador y el de inversión— es el dato central del período. La minería es una actividad de ciclos largos: entre la decisión de inversión y el primer embarque pueden transcurrir varios años. Que el récord de exportaciones del primer semestre de 2026 coincida con el récord de ingreso de capitales del primer trimestre del mismo año indica que se están capturando dos etapas distintas de un mismo proceso: la maduración de las inversiones en un contexto alcista de precios y el compromiso de nuevos capitales para apuntalar la producción de los próximos años, con especial énfasis en litio y cobre.

Para el frente externo argentino, la implicancia es concreta y ya se manifiesta en exportaciones e inversiones. En la primera mitad del año la minería explicó casi el 10% de las exportaciones argentinas, en línea con las estimaciones CAEM – BCR y marcando a la vez un récord histórico de participación.

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Posco consigue USD 700 millones del BID para ampliar su producción de litio en Salta y Catamarca

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La minera surcoreana Posco obtuvo un financiamiento de hasta USD 700 millones de BID Invest para ampliar el proyecto Sal de Oro, ubicado en el Salar del Hombre Muerto, entre Salta y Catamarca. El crédito permitirá avanzar en la puesta en marcha y el aumento progresivo de la producción de dos plantas destinadas a elaborar hidróxido y carbonato de litio.

La estructura financiera contempla un tramo de hasta USD 250 millones aportado directamente por BID Invest, el brazo de inversión privada del Banco Interamericano de Desarrollo, y la posibilidad de movilizar otros USD 450 millones de instituciones financieras internacionales privadas.

El financiamiento representa un nuevo respaldo para una inversión que ya supera los USD 2.700 millones desde el desembarco de Posco en la Argentina en 2018. La compañía adquirió entonces los derechos mineros sobre el Salar del Hombre Muerto por USD 280 millones y atravesó ocho años de desarrollo antes de comenzar a capturar resultados operativos.

Dos plantas y hasta 48.000 toneladas anuales

La expansión contempla una planta de hidróxido de litio con capacidad para 25.000 toneladas anuales y otra de carbonato de litio con capacidad para 23.000 toneladas. Una vez que ambas instalaciones alcancen su plena operación, Posco proyecta producir y exportar cerca de 48.000 toneladas anuales de productos de litio.

El proyecto también generaría alrededor de 620 empleos permanentes formales, de acuerdo con la información difundida por BID Invest. La operación forma parte de IDB LAC Minerals, iniciativa del Grupo BID destinada a fortalecer cadenas de suministro de minerales críticos y promover mayor valor agregado en América Latina y el Caribe.

“Esta operación refleja el compromiso de BID Invest con el desarrollo de cadenas de suministro de minerales críticos en la región”, afirmó James Scriven, gerente general de BID Invest.

El financiamiento llega, además, después de que la segunda etapa de Sal de Oro, que supone una inversión adicional de USD 208 millones, obtuviera en junio la aprobación para ingresar al Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI). El régimen contempla beneficios impositivos, estabilidad regulatoria durante 30 años y acceso al arbitraje internacional.

Después de años de pérdidas, Posco empezó a ganar dinero en Argentina

La llegada del financiamiento coincide con un punto de inflexión para la operación argentina de Posco. Durante el segundo trimestre de 2026, Posco Argentina registró una ganancia operativa de 11.000 millones de wones, equivalentes a unos USD 8 millones.

Se trata del primer trimestre con resultado operativo positivo para la compañía después de ocho años de presencia en el país y casi dos años desde el inicio de la operación comercial, en octubre de 2024. Hasta ese momento, la filial había acumulado pérdidas operativas cercanas a los 300.000 millones de wones.

El recorrido explica por qué el nuevo financiamiento adquiere relevancia. El proyecto demandó años de exploración, infraestructura y construcción antes de alcanzar una escala capaz de comenzar a generar resultados. Entre las obras realizadas se encuentran decenas de pozos y piletas de evaporación cuya superficie conjunta supera el equivalente a 1.000 canchas de fútbol.

Ahora, el desafío pasa de poner en marcha la producción a escalar la capacidad industrial y capturar mayor valor de un recurso estratégico para la transición energética.

Posco amplía su presencia en el Salar del Hombre Muerto

La estrategia de la compañía no se limita a Sal de Oro. En abril de este año Posco adquirió por USD 65 millones el proyecto Hombre Muerto Norte, también localizado en el Salar del Hombre Muerto, mediante la compra del 100% de las acciones de NRG Metals Argentina, subsidiaria de Lithium South.

El activo se encuentra en una etapa de exploración avanzada y presenta un potencial de producción de hasta 15.600 toneladas anuales de carbonato de litio equivalente.

De esta manera, el grupo surcoreano está construyendo una posición de mayor escala sobre uno de los principales polos litíferos de la Argentina. El movimiento combina expansión de reservas, incremento de capacidad productiva y acceso a infraestructura industrial para procesar el recurso.

La compañía prevé adelantar la construcción de una tercera y una cuarta planta de litio en salmuera para 2027 y 2030, respectivamente. Su objetivo global es alcanzar una producción combinada de 173.000 toneladas anuales de litio en 2033, incluyendo operaciones de roca en Australia.

El litio argentino gana peso en la estrategia de Corea del Sur

La expansión de Posco ocurre en paralelo con un mayor acercamiento entre Argentina y Corea del Sur alrededor de los minerales críticos. El 31 de julio, el presidente surcoreano Lee Jae Myung visitó Buenos Aires y mantuvo una reunión con Javier Milei.

Ese mismo día, Argentina y Corea del Sur firmaron un memorando de cooperación en minerales críticos, con especial atención en el litio. El acuerdo busca promover inversiones en exploración, extracción, procesamiento y refinamiento, además de fortalecer cadenas de suministro vinculadas con baterías y tecnologías avanzadas.

Para Corea del Sur, el acceso estable a minerales críticos es una cuestión estratégica frente a las tensiones de las cadenas globales de suministro y la creciente demanda asociada a la electrificación y la industria tecnológica.

Para Argentina, la ecuación es diferente pero complementaria: convertir recursos naturales en exportaciones, inversiones, empleo y mayor capacidad de procesamiento. La llegada de financiamiento internacional para ampliar una operación que ya produce y comienza a generar ganancias muestra que el capital busca proyectos con capacidad de pasar de la etapa exploratoria a una escala industrial.

Argentina busca convertir reservas en producción

El país ocupa, según los datos aportados, el quinto lugar entre los mayores productores mundiales de litio y el tercero en reservas. Sin embargo, la distancia entre el potencial geológico y la producción efectiva continúa siendo significativa.

La Secretaría de Minería registra 69 proyectos de litio en distintas etapas de desarrollo, pero solamente siete se encuentran actualmente en producción. El desafío económico, por lo tanto, no consiste únicamente en ampliar las reservas conocidas, sino en transformar proyectos mineros en operaciones industriales sostenibles y con capacidad exportadora.

En ese escenario, los USD 700 millones comprometidos por BID Invest para Sal de Oro aportan una señal adicional sobre la maduración del sector. El capital internacional no llega solamente para explorar: se orienta a ampliar plantas, aumentar producción y consolidar cadenas vinculadas con un mineral que ocupa un lugar central en la competencia tecnológica global.

Para las provincias productoras, el punto decisivo será que esa expansión se traduzca en actividad económica local, empleo formal, proveedores y mayor integración industrial. Para Argentina, el desafío de fondo es aprovechar la ventana del litio antes de que la competencia internacional y la evolución tecnológica reduzcan el valor relativo de su ventaja geológica.

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La economía creció 2,7% en junio y la minería volvió a marcar el rumbo

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La actividad económica argentina creció 2,7% interanual en junio de 2026 y avanzó 0,8% respecto de mayo, según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) difundido por el INDEC. El dato confirma la continuidad de la recuperación y ubica a junio como el segundo mayor crecimiento interanual del año.

El resultado adquiere mayor relevancia al observar qué sectores explicaron la expansión. La explotación de minas y canteras registró un salto del 15,6% interanual y, junto con el sector agropecuario, aportó 1,1 puntos porcentuales al crecimiento general de la economía.

La minería se consolida así como uno de los motores más dinámicos de la actividad, en un escenario en el que el desarrollo de recursos naturales gana peso dentro de la estructura productiva argentina. El desempeño del sector muestra el impacto que pueden tener las inversiones asociadas a la explotación de recursos sobre la actividad económica, especialmente cuando se traducen en mayor producción y capacidad exportadora.

El dato mensual también ofrece una señal positiva. Luego de distintos movimientos durante el primer semestre, la economía logró crecer 0,8% en junio frente a mayo. A su vez, el indicador de tendencia-ciclo, que permite observar la evolución de la actividad descontando los factores estacionales, registró una mejora de 0,2%.

En términos acumulados, la economía presenta una expansión de 1,9% durante los primeros seis meses del año. El registro muestra que, pese a la contracción observada en febrero, el balance del primer semestre permanece en terreno positivo.

El desafío ahora es determinar cuánto de este crecimiento puede transformarse en una recuperación más amplia y sostenida. El fuerte desempeño de la minería y el aporte del agro muestran sectores con capacidad para impulsar la actividad, pero el impacto sobre el conjunto de la economía dependerá de que esa expansión pueda irradiarse hacia la industria, la construcción, el comercio y los servicios.

La composición del crecimiento resulta, por eso, tan importante como el número general. Una economía que crece impulsada por sectores con capacidad de generar inversiones, exportaciones y divisas cuenta con una oportunidad para ampliar su frontera productiva. El desafío consiste en convertir esa ventaja en más encadenamientos locales, empleo privado y actividad en las regiones donde se desarrollan los proyectos.

La evolución de la minería aparece como una de las claves para ese proceso. Su crecimiento interanual del 15,6% superó ampliamente la expansión promedio de la economía y refuerza el papel que pueden asumir los recursos naturales en una estrategia orientada a aumentar la producción y las exportaciones.

El resultado de junio, de todos modos, no permite hablar todavía de una recuperación homogénea. El crecimiento agregado esconde comportamientos diferentes entre sectores, por lo que la sostenibilidad del ciclo dependerá de que la mejora alcance progresivamente a una mayor cantidad de actividades.

Con un crecimiento interanual de 2,7%, una expansión mensual de 0,8% y un acumulado anual positivo de 1,9%, el EMAE de junio deja una señal de recuperación. La pregunta económica para los próximos meses será si el impulso de los sectores más dinámicos puede convertirse en una expansión más generalizada, capaz de sostener inversión, empleo y consumo.

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Sturzenegger dijo que el riesgo país de Milei es de “80 puntos” y anticipó décadas de prosperidad

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El ministro de Desregulación y Modernización del Estado, Federico Sturzenegger, introdujo una lectura alternativa sobre el riesgo soberano argentino durante su exposición en el Council of the Americas 2026: sostuvo que, si se toma como referencia un bono con vencimiento dentro del actual mandato presidencial, el riesgo asociado a la Argentina de Javier Milei sería de apenas 80 puntos básicos, muy por debajo del indicador soberano que se ubica por encima de los 500 puntos.

La interpretación del funcionario se apoya en el bono AO27, emitido durante la gestión de Luis Caputo y cuyo vencimiento se encuentra dentro del período presidencial de Milei. “El bono que emitió ‘Toto’ y que vence dentro del mandato de Milei tiene un riesgo país de 80 puntos básicos”, afirmó Sturzenegger ante empresarios, inversores y dirigentes políticos reunidos en Buenos Aires.

La diferencia entre ambas referencias no es un detalle técnico menor. Mientras el riesgo país tradicional busca reflejar el diferencial de rendimiento de la deuda argentina frente a instrumentos considerados de bajo riesgo, Sturzenegger utilizó la cotización de un título con vencimiento anterior al final del mandato para argumentar que el mercado estaría asignando un riesgo mucho menor a la capacidad de pago en ese horizonte específico.

El planteo apunta, en definitiva, a una discusión sobre las expectativas. Para el ministro, el mercado no estaría valorando de manera homogénea el riesgo argentino, sino que existiría una brecha entre la percepción general sobre la deuda soberana y el precio de determinados instrumentos. Esa lectura es consistente con la tesis oficial de que la mejora fiscal, la reducción de la inflación y la transformación de la matriz productiva están modificando progresivamente el perfil financiero del país.

Sturzenegger también puso el foco en la expansión económica y aseguró que la Argentina atraviesa un proceso de crecimiento “inédito”, aunque con diferentes velocidades según sectores y regiones. Según sus proyecciones, si se incorporan las expectativas del Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central hasta el final del mandato, la economía podría acumular un crecimiento cercano a los 13 puntos porcentuales durante la primera gestión de Milei.

“Le gana por goleada a las presidencias anteriores”, sostuvo el ministro, al comparar esa trayectoria con los resultados registrados durante administraciones anteriores. La diferencia que destacó no está solamente en el volumen del crecimiento, sino también en su composición: según Sturzenegger, se trata de una expansión liderada por las exportaciones y acompañada por una transformación de la estructura productiva.

El funcionario señaló particularmente el peso creciente de la energía. A la tradicional contribución del complejo agroexportador se sumaron las exportaciones de petróleo, en un proceso que, según su interpretación, permitiría que la economía argentina reduzca su dependencia de los ciclos de cosecha y avance hacia una matriz exportadora más diversificada.

Esa transformación también tendría una dimensión territorial. Sturzenegger anticipó una fuerte migración interna hacia las provincias vinculadas con la producción energética, petrolera y minera. En particular, estimó que durante las próximas tres décadas al menos dos millones de personas podrían instalarse en Neuquén, impulsadas por la expansión de Vaca Muerta y las actividades asociadas al desarrollo hidrocarburífero.

El dato plantea uno de los desafíos menos visibles de la nueva etapa económica: el crecimiento de los sectores exportadores no solamente modifica las cuentas externas, sino que puede alterar la geografía económica del país. El flujo de trabajadores hacia las zonas de mayor productividad obliga a pensar en vivienda, rutas, servicios públicos, escuelas, salud, transporte e infraestructura urbana antes de que el crecimiento demográfico se transforme en un cuello de botella.

En ese punto, Sturzenegger identificó cuatro condiciones que, a su juicio, serán determinantes para sostener el ciclo expansivo: derechos de propiedad, infraestructura, financiamiento y apertura económica. La combinación de esos factores debería permitir que el aumento de la inversión y la productividad se traduzca en una expansión prolongada.

“Vamos a tener muchas décadas de prosperidad si mantenemos este rumbo”, afirmó el ministro, condensando en esa frase la principal apuesta de largo plazo del Gobierno. El desafío, sin embargo, consiste en transformar las reformas regulatorias en capacidad productiva y evitar que la expansión quede concentrada exclusivamente en enclaves vinculados con recursos naturales.

Las 12 reformas con las que Sturzenegger busca explicar el cambio

El ministro aprovechó el escenario del Council of the Americas para enumerar las reformas que considera centrales en la estrategia de transformación económica. Con una metáfora que utilizó para definir el trabajo de su cartera, sostuvo: “Nosotros somos plomeros: nos metemos en las bases de los edificios, limpiamos los caños”.

Entre las medidas que destacó ubicó la modernización laboral, la modificación de la Ley de Glaciares, los cambios vinculados con la propiedad intelectual de semillas y una reforma del mercado de capitales que calificó como “extraordinaria”. También mencionó el nuevo esquema para la licitación de rutas, que según explicó se encuentra en proceso de definición por parte del Ministerio de Economía.

El listado incluyó además el tratado de comercio e inversiones con Estados Unidos, el proyecto de Ley de Propiedad Privada y una reforma de la Ley de Sociedades. La lógica que atraviesa estas iniciativas, según Sturzenegger, es reducir restricciones, mejorar los incentivos a la inversión y ampliar el espacio para que el sector privado pueda asignar capital.

En el caso de la Ley de Glaciares, el ministro vinculó la modificación con el potencial minero argentino y sostuvo que el marco anterior limitaba una capacidad exportadora que comparó con la experiencia chilena. La minería aparece así como una de las piezas estratégicas de la nueva matriz productiva junto con petróleo, gas y agroindustria.

La reforma laboral constituye otro de los pilares. Para el Gobierno, la reducción de costos y rigideces regulatorias debería facilitar la incorporación de trabajadores al sector privado formal. El desafío será que esa flexibilización se traduzca efectivamente en mayor empleo registrado, productividad y salarios reales, especialmente en una economía donde una parte sustancial de la fuerza laboral continúa fuera del mercado formal.

El mismo razonamiento se extiende al mercado de capitales. Una economía que pretende financiar grandes proyectos de infraestructura, minería y energía necesita desarrollar mecanismos capaces de canalizar ahorro doméstico y capital extranjero hacia inversiones de largo plazo. La reducción del riesgo soberano sería, en ese esquema, una condición relevante para abaratar el costo financiero de las empresas y ampliar el horizonte de inversión.

La exposición de Sturzenegger se inscribió en una jornada donde el Gobierno buscó mostrar una imagen coordinada frente al empresariado. Antes del cierre de Milei participaron el viceministro de Economía, José Luis Daza; el canciller Pablo Quirno y el jefe de Gabinete, Diego Santilli. El mensaje común fue que la estabilización constituye solamente la primera fase de un proceso cuyo objetivo final es modificar la estructura productiva argentina.

La discusión sobre los “80 puntos” introduce, sin embargo, una cuestión que excede la retórica política: qué precio le asigna realmente el mercado al riesgo argentino en los distintos horizontes de vencimiento. Si la mejora fiscal y la acumulación de activos productivos logran consolidarse, la compresión del riesgo podría convertirse en uno de los principales mecanismos para acelerar la inversión. Si, en cambio, las expectativas no se traducen en resultados sostenibles, la brecha entre determinados bonos y el indicador soberano podría terminar siendo solamente una fotografía de mercado.

Por ahora, Sturzenegger eligió mirar la película completa. Su argumento es que la combinación de reformas, exportaciones, inversión y apertura puede generar un ciclo de crecimiento que trascienda al actual Gobierno. El verdadero test será convertir esa expectativa en infraestructura, empleo formal, nuevas empresas y oportunidades concretas en las regiones que están llamadas a convertirse en los nuevos motores de la economía argentina.

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Minería digitaliza sus trámites y busca acelerar inversiones: nuevo registro, control ambiental y devolución de IVA online

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Las Resoluciones 68/2026 y 66/2026 de la Secretaría de Minería, publicadas este 19 de agosto, adaptan los procedimientos al Decreto 482/2026 y reemplazan parte de la arquitectura regulatoria acumulada desde 1996. El cambio central no está en la creación de un nuevo beneficio fiscal, sino en la forma en que empresas, proyectos y proveedores deberán relacionarse con el Estado para acceder y mantener los incentivos previstos por la Ley 24.196.

La apuesta oficial es que una administración más digital y trazable reduzca costos burocráticos para los proyectos de exploración y explotación, pero también mejore la capacidad estatal para identificar a cada beneficiario y seguir la evolución de cada emprendimiento.

Un registro para seguir empresas y proyectos por separado

La Resolución 68/2026 aprueba el Registro de Inversiones Mineras (RIM) como sistema informático para identificar a los beneficiarios del régimen mediante su CUIT. El nuevo esquema también permite individualizar los proyectos mineros y asignarles un código específico, una modificación relevante para una actividad en la que una misma empresa puede desarrollar distintos emprendimientos con situaciones técnicas, económicas y fiscales diferentes.

La separación entre empresa y proyecto tiene consecuencias prácticas. Permite que las declaraciones juradas y los mecanismos de seguimiento se vinculen con mayor precisión a cada unidad productiva, evitando que la información quede concentrada exclusivamente a nivel societario.

La resolución también actualiza los procedimientos para la inscripción, permanencia, modificación y baja dentro del régimen, incorporando a los prestadores de servicios mineros y estableciendo la obligación de constituir un domicilio legal electrónico en las condiciones previstas por la nueva reglamentación.

El cambio puede parecer administrativo, pero tiene impacto económico. Para una empresa exploradora o un proveedor especializado, el tiempo que transcurre entre una inversión, su registración y la validación de los beneficios fiscales puede afectar directamente el flujo de fondos disponible para continuar las tareas en campo.

La simplificación llega acompañada de mayor trazabilidad

La reforma elimina varias normas anteriores que habían quedado superpuestas con el paso del tiempo. Entre ellas, disposiciones dictadas en 1996, 2019, 2020 y 2021, reemplazadas por un procedimiento adaptado al nuevo marco reglamentario.

Sin embargo, la simplificación no supone una reducción de las exigencias de información. El objetivo es reorganizar el sistema para que el Estado pueda ejercer controles con datos más estructurados y asociados a cada proyecto.

La nueva normativa también formaliza los procedimientos vinculados al Seguro Ambiental Obligatorio, en línea con las exigencias de la Ley General del Ambiente. El desafío es relevante para la legitimidad social de la actividad minera: la promoción de inversiones necesita convivir con mecanismos verificables de prevención, cobertura y reparación frente a eventuales daños.

Desde una perspectiva de periodismo de soluciones, el punto de equilibrio está precisamente allí. La burocracia innecesaria puede desalentar inversiones y empleo, pero la ausencia de controles puede trasladar costos ambientales y sociales a las comunidades. La reforma intenta resolver esa tensión mediante una mayor digitalización y trazabilidad, aunque su efectividad dependerá de la capacidad concreta de fiscalización.

RIGI y Ley de Inversiones Mineras: cómo se conectarán los dos regímenes

La Resolución 68/2026 también adapta los procedimientos para compatibilizar el Registro de Inversiones Mineras con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).

La norma contempla la situación de proyectos mineros que ingresen al régimen especial de grandes inversiones mediante Vehículos de Proyecto Único y establece mecanismos para preservar la continuidad registral. El objetivo es evitar que la adhesión a un régimen genere una ruptura administrativa respecto del otro.

Para los inversores, esa continuidad reduce incertidumbre regulatoria. Para el Estado, permite mantener identificada la trayectoria del proyecto dentro de ambos sistemas promocionales.

El desafío de fondo será que esa coordinación administrativa no termine generando una doble carga de trámites. La promesa de simplificación solo será efectiva si los organismos comparten información y evitan exigir varias veces documentación equivalente.

El IVA de exploración pasa a un sistema digital

La segunda modificación relevante surge de la Resolución 66/2026. Las solicitudes de devolución del crédito fiscal del IVA previsto en el artículo 14 bis de la Ley de Inversiones Mineras pasarán a tramitarse mediante el Sistema Integral de Recupero (SIR) de ARCA.

El régimen mantiene la condición de fondo establecida por la ley: los créditos fiscales deben acumularse durante 12 períodos fiscales antes de que proceda la devolución, siempre que se cumplan los requisitos correspondientes.

La modificación cambia principalmente el circuito administrativo. La documentación deja atrás el procedimiento anterior y la solicitud se integra a una plataforma digital. La Secretaría de Minería conserva su función técnica: deberá verificar que los gastos declarados estén efectivamente vinculados con actividades de exploración y con un proyecto minero alcanzado por el régimen.

Para una actividad intensiva en capital y con largos períodos entre la inversión inicial y la generación de ingresos, acelerar el recupero de créditos fiscales puede tener un efecto directo sobre la disponibilidad de recursos para nuevas perforaciones, estudios geológicos, ensayos y servicios especializados.

La norma mantiene además un período de transición. Los trámites iniciados bajo el régimen anterior continuarán hasta su finalización por ese mecanismo, salvo que el beneficiario decida desistir y presentar una nueva solicitud a través del SIR.

Una reforma administrativa con impacto sobre el territorio

La minería suele analizarse a partir de las grandes cifras de inversión, exportaciones y generación de divisas. Pero detrás de cada proyecto existe una red más amplia de proveedores, profesionales, transportistas, laboratorios y comunidades que dependen de la previsibilidad de las reglas.

Un sistema registral que identifique con claridad cada proyecto puede mejorar el control sobre los beneficios otorgados. Un circuito digital para recuperar IVA puede reducir costos de gestión y mejorar la liquidez de empresas que todavía se encuentran en la etapa exploratoria. Y una regulación específica sobre seguro ambiental puede aportar herramientas para que el riesgo de la actividad no quede desconectado de las responsabilidades económicas de quienes la desarrollan.

Para las provincias, el desafío será aprovechar la mayor agilidad administrativa para fortalecer encadenamientos locales. La llegada de inversiones no garantiza por sí sola desarrollo territorial: la diferencia la marcará la capacidad de incorporar proveedores, empleo especializado y servicios asociados a cada proyecto.

Lo que habrá que seguir de cerca

Las Resoluciones 68 y 66/2026 reordenan la relación entre el Estado y los actores del régimen de inversiones mineras bajo una lógica de menos procedimientos fragmentados y más información digitalizada.

El resultado deberá medirse en la práctica. La variable relevante será cuánto tiempo se reduce en la tramitación de inscripciones y recuperos fiscales, sin que esa velocidad debilite la calidad de los controles técnicos, tributarios y ambientales.

La minería argentina enfrenta una oportunidad de expansión, pero la sostenibilidad de ese proceso dependerá de algo más que los incentivos. La nueva arquitectura administrativa tendrá valor si logra convertir la simplificación en inversiones concretas, la trazabilidad en control efectivo y la actividad extractiva en un proceso capaz de generar beneficios económicos que también se traduzcan en desarrollo para los territorios donde se producen.

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