En el marco de Garupá emprende, evento que reunió a más de 70 emprendedores y una multitud de vecinos, la iniciativa innovadora reunió a estudiantes de la localidad promoviendo la conciencia ambiental y la creatividad.
En una tarde llena de creatividad y conciencia ambiental, Garupá fue escenario de la primera “Batalla de Moda Reciclada”, un evento que reunió a 4 equipos de jóvenes estudiantes de la localidad. La actividad, realizada el sábado 31, no solo destacó por su originalidad, sino también por su mensaje sustentable.
Los equipos pusieron a prueba su ingenio al diseñar vestidos en solo 2 horas y media, utilizando materiales reciclados como láminas film, bandejas de PVC, maples de huevo, plásticos y diario. Provistos por la organización. La propuesta buscó fomentar la reutilización de residuos, invitando a reflexionar sobre el impacto ambiental del descarte diario.
El público tuvo un rol clave: votó por el mejor diseño, y el equipo ganador se llevó entradas para el cine IMAX. Además, entre todos los participantes, se sorteó un celular, agregando emoción al cierre del evento.
Suzel Vaider, coordinadora de la actividad destacó el éxito de la convocatoria y resaltó que la iniciativa no solo despierta la creatividad, sino que también fortalece el compañerismo entre los jóvenes. “Es una forma de generar conciencia sobre los residuos que generamos, mientras impulsamos el talento local”, expresó.
El evento marcó un precedente en la comunidad, evidenciando el creciente interés por el reciclaje y la moda sostenible, y se espera que se repita en futuras ediciones con aún mayor participación.
Una propuesta que combina arte, ecología y educación, posicionando a Garupá como un referente en innovación sustentable.
En un rincón del mapa de la industria nacional, donde la memoria se entrelaza con la lona y el caucho, Gustavo Samuelian encarna una de las recuperaciones más singulares del diseño argentino. Con 55 años y más de tres décadas en el rubro de la moda, se propuso lo que para muchos era imposible: revivir Flecha, la primera marca de zapatillas de lona de la Argentina.
“Yo trabajo desde muy chico, empecé a los 15 en el rubro comercial y a los 18 entré en la industria de la ropa”, cuenta Samuelian, con una naturalidad que refleja su recorrido a pulso. Fue encargado, vendedor, gerente, hasta que en 2005 fundó Bolivia, la marca de indumentaria que le dio identidad a un público joven con gusto por la estética retro y urbana. “Fue la primera vez que emprendí algo propio, después de haber trabajado para otros. La inventé yo, hacía los diseños, la estética… Bolivia era mi alma”.
Pero desde hace un tiempo, su obsesión tenía nombre propio: Flecha. La marca nacida en 1962, que protagonizó una época dorada de la industria nacional y llegó a fabricar 28 millones de pares en un solo año -1978, el del Mundial-, había caído en el olvido tras sucesivos intentos fallidos de relanzamiento. “Yo siempre tuve fascinación por Flecha. La propuse mil veces. En un momento, Alpargatas me dio bola y empecé a diseñar una colección, pero en el medio se disolvió la empresa. Entonces aproveché la oportunidad y compré la marca”.
Una marca con historia… y con peso
Samuelian entiende mejor que nadie el valor simbólico de una marca con pasado. “Flecha tiene a favor su historia, pero también en contra. Porque mucha gente la recuerda como una zapatilla barata, que se usaba porque no había otra cosa”, reflexiona.
El desafío fue, entonces, conservar la forma y el diseño que la convirtió en ícono, pero actualizando su tecnología. “La nueva Flecha es vulcanizada, como las Converse o las Vans. Nada que ver con las de antes que eran de PVC inyectado. Esto tiene otra calidad, otro confort”.
Las nuevas Flecha se fabrican en la histórica planta de Topper en Aguilares, Tucumán. “Ahí mismo se hacían las viejas Flecha. Hay gente que todavía trabaja y que tiene mucho cariño por la marca. Cuando vamos, se siente una conexión muy fuerte. Somos como primos hermanos con Topper”.
Industria nacional en tiempos de importaciones récord
A contramano de la tendencia global de tercerizar en Asia, Samuelian eligió fabricar 100% en Argentina. “Podría hacerlas más baratas en Brasil o en Oriente. Pero Flecha es la marca de zapatillas argentina, y tenía que hacerse acá. Aunque cueste más”.
Esa decisión va a contracorriente del contexto actual. Según datos del centro de estudios Fundar, las prendas importadas representaban el 7,5% del mercado argentino en 2022, y en apenas dos años duplicaron su participación: hoy abarcan cerca del 15%. La Fundación Pro Tejer eleva aún más el diagnóstico: si se suma indumentaria, telas e hilados, las importaciones ya rozan el 50% del mercado textil nacional.
La situación se volvió crítica en los primeros dos meses de 2025, cuando las importaciones de ropa aumentaron más del 135% en comparación con el mismo período del año anterior. Entre enero y febrero ingresaron al país 23,3 millones de prendas por un valor de 90 millones de dólares, frente a los 10 millones de unidades por 61,2 millones de dólares del mismo lapso de 2024.
“La industria textil está muy golpeada. A veces te llaman y te dicen: ‘La remera que me hacés a 10.000, la traigo a 4.000’. Entonces dejan de fabricar acá, y el taller cierra. No pido que nos regalen nada, pero sí que haya condiciones para competir con justicia”, advierte Samuelian.
Del recuerdo al futuro
En 2023 Flecha comenzó a insertarse en el mercado, con un crecimiento sostenido en varias provincias: Córdoba, Santa Fe, Tucumán, Salta, Buenos Aires, CABA… y pronto, también Misiones. “Queremos estar en todo el país. Y después Uruguay, Chile, Paraguay, México, Europa, Japón. El sueño es que Flecha vuelva a ser grande, pero a nivel global”.
Más allá de las zapatillas, Samuelian ya trabaja en una línea de indumentaria con la marca. “Es algo que Flecha nunca tuvo, así que es otro desafío. Como hacen todas las marcas grandes hoy: zapatillas y ropa”.
En el fondo, Gustavo Samuelian no está vendiendo zapatillas. Está vendiendo identidad. Una marca que supo acompañar generaciones y que ahora vuelve, no como un mero revival, sino como un gesto de reconstrucción.
“Flecha es historia, es Argentina, y es calidad. Mi sueño es que esté en todos lados, pero sin perder lo que la hace única: que nació acá, entre telares, máquinas de coser y mucho trabajo”.
Ricky Sarkany es una marca registrada. En persona impresiona más que la calidad de sus zapatos. En Misiones brindó una charla motivacional en un desfile donde las modelos no solo mostraban zapatos, sino también actitud. Y es ahí donde arranca esta conversación: con la palabra que todo lo define.
Ricky, recién te escuchaba y es un placer oírte desde lo motivacional. Hablaste de la actitud como la clave. ¿Qué tan determinante es esa palabra?
La actitud lo es todo. Cuando uno tiene un horizonte claro, un “allí quiero llegar”, y trabaja todos los días para alcanzarlo, aunque llegue a su casa cansado, llega con el alma llena. Porque el fracaso verdadero es no haberlo intentado. El camino hacia ese sueño no es recto, se va afinando con la experiencia, pero lo esencial es que los ojitos no dejen de brillar. Que uno no pierda la capacidad de soñar.
Vos tenés años de experiencia, de negocios, en esta Argentina que no siempre acompaña. ¿Qué otras claves sumás?
Perseverancia, pasión y reinvención. Hay que aceptar que el mundo cambia. Si uno no cambia con él, queda detenido en el tiempo. Einstein lo decía claro: no podés esperar resultados distintos haciendo siempre lo mismo. Entonces, hay que levantarse cada día dispuesto a mirarlo todo con ojos nuevos. Y entender que el éxito no es una foto, es un instante fugaz. Lo que permanece es el valor que uno pone en lo que hace, eso pesa más que cualquier número.
¿Y cómo se transita esa delgada línea entre el artista y el empresario?
Con equilibrio. Yo hago zapatos, no milagros. Pero sí creo en los milagros pequeños de cada día, como el mensaje que me llegó una vez: “Hola, Ricky, soy Leo.” Y era Messi. Me pedía abrir un local en Barcelona porque a Antonella Roccuzzo y a la esposa de Luis Suárez les gustaban mis zapatos. ¿A cuántos les pasa algo así? Pero yo sigo trabajando en el mismo lugar, con la misma gente, todos los días. No tengo vida social. No voy a casamientos, incluso cuando presenté a Ori Sabatini con Paulo Dybala, no fui al suyo. Me preservo.
¿Qué sentiste hoy, al recibir tanto cariño en Misiones?
Fue muy fuerte. Porque uno no se da cuenta del impacto que tiene hasta que lo ve reflejado en la gente. Y ahí entendés que la vida no se mide en años ni en logros: se mide en momentos. Momentos como este, acá, con ustedes. Con esta gente hermosa. Yo hago zapatos, sí. Pero lo que me llevo es otra cosa. Es ese afecto que uno no compra ni fabrica.
Estuviste recorriendo Posadas. Te vimos por la Costanera, sacándote selfies…
¡Sí! Me saqué una con el mural del jaguar, fue espectacular.
¿Y qué ves de la moda misionera?
No vi todo lo que quisiera, pero lo que me contaron me entusiasma. Hay una creatividad fresca, auténtica, que no copia tendencias sino que propone. Y eso es oro puro. Cuando alguien diseña desde su identidad, lo que sale es poderoso. A mí me emociona ver cómo la moda acá no es solo industria: es expresión. Como decía Confucio: “Me preguntás por qué compro arroz y flores. Arroz para vivir, flores para tener algo por lo que vivir.” La moda, como el arte, son nuestras flores.
Como si fuera un ritual cuidadosamente orquestado entre la alta moda y la maternidad, Rihanna volvió a convertir una alfombra roja en un escenario íntimo. La Met Gala 2025 fue testigo de otro de sus momentos memorables: el anuncio de su tercer embarazo, confirmado no desde una declaración oficial sino desde el lenguaje silencioso pero elocuente de su cuerpo, su ropa y su andar.
La estrella barbadense fue fotografiada saliendo del Carlyle Hotel en Nueva York, vestida con un conjunto gris de dos piezas que revelaba sutil pero inconfundiblemente la curva incipiente de su vientre. Como en un susurro público, Rihanna dejó que su silueta hablara, fiel a su estilo de comunicar lo íntimo en lo espectacular.
Una llegada diferente
A diferencia de otras ediciones, donde suele ser de las últimas en pisar la escalinata del Museo Metropolitano, esta vez llegó temprano. No por casualidad: A$AP Rocky, su pareja y padre de sus hijos, actuaba como co-presidente del evento. Ella, en cambio, fue la gran protagonista sin necesidad de presentación formal.
El fotógrafo Miles Diggs, que ha retratado varios de sus momentos más personales, capturó la imagen y la compartió en redes sociales, convirtiendo el instante en una noticia mundial incluso antes de que Rihanna cruzara la alfombra.
La maternidad como declaración de estilo
Para la gala, Rihanna eligió una silueta que reafirmó su estatus como ícono no solo de moda, sino también de poder blando en la cultura pop. Los accesorios fueron impecables, sí, pero fue su vientre el que se llevó todas las miradas: allí estaba la noticia, envuelta en tela y celebrada con glamour. La moda, para ella, es mensaje; y el embarazo, una forma de manifestación artística.
Ya lo había hecho antes.
Un relato en tres actos
En 2022, su primer embarazo se reveló al mundo de manera casual, casi callejera, mediante fotos que la mostraban caminando por Nueva York con el abrigo abierto y el vientre al aire. No asistió a la Met Gala de ese año, pero su ausencia no fue silencio: el MET le rindió tributo con una escultura digital inspirada en su portada para Vogue, donde aparecía embarazada. Fue un homenaje a su magnetismo, incluso sin estar allí.
En 2023, durante la Met Gala dedicada a Karl Lagerfeld, reapareció con un imponente vestido blanco de Valentino, cubierto de camelias tridimensionales. Al principio ocultó su cuerpo con una capa, pero al quitarla dejó a la vista su segundo embarazo, provocando ovaciones en la prensa y en redes sociales.
Ahora, en 2025, la historia se repite y se reinventa. Rihanna vuelve a mezclar lo sagrado con lo profano, lo íntimo con lo mediático. Anunciar una nueva vida en el templo de la moda es su manera de declarar que su cuerpo, su maternidad y su legado forman parte de una misma narrativa. Ya no solo canta, diseña o actúa. Rihanna encarna, a su manera, el relato moderno de una mujer que convierte cada paso en un símbolo.
Y lo hace con la serenidad de quien ya no necesita hablar para ser escuchada.
Misiones celebra la creatividad y el talento local en una fusión única de moda y música. La entrada es libre y gratuita.
El Ministerio de Turismo de Misiones, a través de la Ruta del Diseño Misionero, invita a vivir una experiencia inolvidable que enaltece el arte, el diseño y la identidad de la provincia.
Este viernes 18 de octubre, desde las 20 hs., el Teatro de Prosa del Parque del Conocimiento abrirá sus puertas a todo público sin necesidad de inscripción previa, al evento “Oda a la moda”, buscando incluir a la mayor cantidad de asistentes y acercar el talento y la riqueza cultural de la región.
Seis de los más destacados diseñadores de la provincia serán los protagonistas de la noche, quienes exhibirán sus colecciones en una pasarela que reflejará la diversidad y el patrimonio misionero.
Entre ellos, se encuentra Daniela Piña, diseñadora de indumentaria creadora de la multipremiada marca NAHIA, con la cual recorrió las pasarelas más importantes del mundo; Florencia Bentos, talentosa diseñadora de indumentaria y asesora de imagen integral, especializada en imagen 360º oriunda de Posadas; Carmen Feduska, diseñadora de Alta Moda emergente, posicionada en Oberá, especializada en vestidos de gala para eventos entre los que se destacan la Fiesta Nacional del Inmigrante; Liliana Leopardi, diseñadora de indumentaria especializada en Alta Costura, galardonada por la Ruta del Diseño Misionero como ICONO DE LA MODA MISIONERA; Yanina Raasch, empresaria de moda creadora de RAASCH, un espacio de Alta Moda de la ciudad de Oberá que forma parte del Circuito de Empresarios RDM; Rafael Godoy, diseñador de Alta Moda experto en Certámenes de Belleza, y director de Miss Universo Misiones, recientemente galardonado con el premio al mejor diseño en la edición 2024 de Miss Universo Argentina.
La noche no será solo un desfile de moda, sino una experiencia multisensorial que destacará tres pilares fundamentales. Primero, una exhibición donde el público podrá admirar de cerca la creatividad de cada una de las propuestas presentadas por los diseñadores. A continuación, un desfile central, acompañado por un espectáculo acústico en vivo de la talentosa Nerina Bader, voz icónica de la provincia, junto a su hija Luna de la Rosa.
El evento también contará con un componente educativo esencial, ya que más de 20 alumnos de la Fundación Vanguardia, quienes cursan diversas carreras relacionadas con el diseño, tendrán la oportunidad de realizar su primera práctica profesional asistida. Bajo la guía del director de la Incubadora de Diseño Misionero, Alejandro Uset, y de la periodista Yuliana Rolón, estos estudiantes vivirán una experiencia real que aportará a su formación profesional.
La velada se da en el marco del programa “Ruta del Diseño Misionero”, el cual lleva adelante el Ministerio de Turismo de Misiones, buscando profesionalizar a los diseñadores emergentes y emprendedores de moda para poder darles visibilidad en Argentina y el mundo.