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Moodys: Argentina cada vez es menos atractiva para los inversionistas

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La calificadora de riesgo Moodys advirtió sobre la fragilidad de la situación del país al recordar que en los últimos tres meses “las primas de riesgo de Argentina han aumentado más de 400 puntos básicos que cualquier otro país”.
El incremento de la percepción negativa deja a la economía de Mauricio Macri por debajo de todos los países africanos, salvo Zambia. Esto deja en evidencia la percepción negativa de los inversores sobre Argentina.
Hace unos días, Mauricio Macri declaró que la economía argentina se encuentra en un proceso turbulento pero hacía una “tormenta perfecta”. Sin embargo, la visión optimista del Presidente no coincide con los mercados y las calificadoras de riesgo que descubren la visión negativa con la que se ve el país.
“Respecto a la exposición del soberano al endurecimiento de las condiciones de financiamiento interno, las primas de riesgo de Argentina han aumentado más (400 puntos básicos) que cualquier otro país, excepto Zambia, pero el tenor de deuda a largo plazo promedio del gobierno (9.7 años) proporciona una reserva sustancial contra los mayores costos de financiamiento”, asegura un informe de la calificadora Moodys respecto al país.
En el ranking que mide la percepción negativa de los inversores en los últimos tres meses, se explica por el castigo a sus títulos de deuda y la disparada del riesgo país, a pesar de que la Argentina fue reclasificada hace dos meses como mercado emergente.
El equipo económico de Macri no sólo deberá preocuparse por estar en el fondo de la tabla de la percepción de los inversores.
Este no es solo el único indicador que pone a la Argentina en el fondo del ranking.
Si se mide el tamaño y la composición de la balanza de pagos y el ratio de reservas del Banco Central Argentina aparece junto con Ghana, Mongolia, Pakistán, Sri Lanka y Zambia, como el grupo de países que, además de Turquía, son más frágiles respecto a la apreciación de la divisa estadounidense.
Además advirtieron que “la baja cobertura de reservas para hacer pagos de deuda venideros, como se refleja en un Indicador de Vulnerabilidad Externa (EVI) y una alta proporción de la deuda pública en moneda extranjera, en casi el 70% del total, son signos adicionales de la vulnerabilidad Argentina”.
Gustavo Neffa, socio de Research for Traders, aseguró que “hay una falta de confianza generalizada hacia la Argentina”. Según el experto, “los inversores dudan de la estabilidad política del país, no ven que el tipo de cambio haya encontrado un punto de equilibrio y hay desconfianza en la macro en general”.

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Las tapas del miércoles 11/7: Tasas al 40% y los desafíos fiscales para las provincias

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A continuación reproducimos las tapas de los principales diarios del país.  La decisión del BCRA de sostener las tasas de la política económica al 40% y las nuevas reglas que se aplicarán hacia adelante son analizadas en profundidad.
El fallo judicial en contra de la Argentina en Estados Unidos por la estatización de YPF ha sido tema de tapa de los diarios, con diferentes miradas.
El Informe de Moody´s sobre la situación fiscal de las provincias que se endeudaron le da un plus de confianza al Presidente para desoir a los Gobernadores y ratificar el Pacto Fiscal,

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Moody’s alerta sobre la situación fiscal de las provincias que se endeudaron

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La calificadora dijo que podría mejorar la situación crediticia del país si las provincias cumplen con la nueva ley, lo que podría redundar en beneficios para los distritos. Varios gobernadores intentan cambiar los términos del Pacto en vistas del actual escenario económico.
El gobierno de Mauricio Macri encontró respaldo este martes para intentar ponerle un freno a la pretensión de los gobernadores de redefinir el Pacto Fiscal firmado el año pasado con la Casa Rosada. En vistas del nuevo escenario económico, con un ajuste más severo previsto tras el acuerdo con el FMI, varias provincias ya solicitaron la revisión de lo pautado en cuánto a la rebaja gradual del impuesto a los Ingresos Brutos, lo que disminuirá la recaudación de los distritos,
En este contexto, la calificadora Moody’s evaluó en un informe que se conoció este jueves que considerará “positivo en términos crediticios si el Gobierno hace cumplir la nueva ley (de Pacto Fiscal) de una forma más creíble y consistente durante los próximos 3 a 5 años”.
Las provincias argentinas seguirán afrontando una serie de desafíos fiscales y experimentarán disparidades sostenidas en su desempeño económico en los próximos dos años, a pesar de la aprobación de una nueva y más rigurosa ley de responsabilidad fiscal en 2018, destacó Moody’s.
En síntesis, el rating crediticio de la Argentina podría mejorar, lo que redundaría en mejores posibilidades de financiamiento para las provincias si es que éstas se comprometen a cumplir con lo pactado con la Casa Rosada.
La posibilidad de redefinir el esquema del Pacto se discutió la semana pasada en una reunión de ministros de Economía de 11 provincias. Pero el jefe de Gabinete, Marcos Peña, insistió este martes en que “es muy importante para la clase media y el sector productivo seguir bajando impuestos” y que “ese es el sendero”, más allá de que -dijo- “todo se discutirá”.
En este marco, la calificadora Moody’s emitió un informe en el que señaló que “la anterior ley de responsabilidad fiscal, que estuvo vigente hasta diciembre de 2017, no fue efectiva en abordar los desafíos fiscales”.
“Concretamente, se registraron incumplimientos de esta ley por parte de algunos gobiernos locales y regionales que no lograron disminuir su alta carga de gastos corrientes. Asimismo, le ley no evitó la permanencia de otros desafíos crónicos para los gobiernos provinciales argentinos, tales como resultados financieros deteriorados y disparidades entre provincias”, puntualizó.
“Es probable que la nueva ley sea más rigurosa y se aplique con más eficacia, ya que está diseñada para ser más estricta que la ley anterior aprobada en 2004. Las secciones más relevantes de la nueva ley se relacionan con el control de los gastos corrientes. A su vez, la aplicación de la ley será esencial para apoyar los esfuerzos de consolidación fiscal de Argentina”, añadieron.
Moody’s dijo que, a pesar de la nueva ley, persistirán algunos desafíos fiscales. “Es probable que persistan los crecientes costos de personal y los mayores costos derivados del servicio de la deuda. Además, factores como deuda más costosa, mayor inflación y las presiones sobre el gasto de cara a las elecciones generales de 2019 pueden dificultar que las provincias cumplan con la nueva ley”, detalló.
Para la calificadora, las provincias también hacen frente a “mayores cargas de deuda tras haber aumentado su exposición a los mercados de capitales en los últimos dos años, ya que los bonos tienen tasas de interés más altas que los créditos del Gobierno nacional”.

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Revolución siglo XXI

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El 2018 encuentra a la Argentina lejos de los ideales de 1810, cuando la revolución asomaba como idea de independencia para despegarse del yugo imperial. Hoy el imperio no tiene bandera pero su alcance es global. Impone condiciones y toma decisiones con consecuencias directas en lo local, en la mínima mesa familiar. Puede que no sea el mismo de hace 18 años, puede ser un FMI más humano, pero el sistema financiero, tal como está concebido, juega con sus propias reglas y, generalmente, gana o gana. Siempre es un partido desigual.
Depende, claro, de quien acepte entrar en el juego y sus reglas. Argentina había recuperado cierta independencia en 2006, cuando se le pagó toda la deuda junta al Fondo Monetario. Mantuvo su presencia en los mercados financieros, pero dictó propia política económica.
Volver al Fondo significa resignar esa autonomía y someterse a modelos y controles que dejan exhausta a la economía para poder cumplir las metas. Ya le pasó a la Argentina y a los países que recurrieron en busca de auxilio. Otra es la suerte de los países que mandan en el Fondo.
Nunca es buena noticia recurrir al Fondo, porque ya agotaste tus propias ideas o porque ya no hay salida al exceso de endeudamiento. En la Argentina hubo una combinación de ambos. Una acumulación de deuda de corto plazo que asfixió las posibilidades de financiación y un exceso de optimismo que se agotó rápidamente.  
El mercado, así, en abstracto, marca los tiempos. Reclama ajustes y cuestiona que haya más o menos empleo público y que se destine más o menos a las jubilaciones. Desprecia a un Estado presente y exige que los números cierren para “atraer inversiones”.
Misiones es un ejemplo para graficar el derrotero que significa “pertenecer” al club. Hubo un tiempo en que el gobernador era “el alumno más aplicado del modelo económico”. La Provincia era  asidua a los bancos y organismos financieros para tomar deuda, que fue creciendo hasta los mil millones de dólares, en paralelo a una pobreza y desempleo creciente.
Desde hace 18 años se cambió el paradigma. Misiones no tomó más deuda y refinanció sus vencimientos hasta convertirlos en una ínfima porción del presupuesto. El 95 por ciento de la deuda estaba en dólares. Hoy apenas el cinco por ciento, lo que se convirtió en una virtud: es una de las pocas provincias que no sufrió con la corrida del dólar. Otras provincias tienen hoy una deuda 40 por ciento más abultada que el año pasado.  
La consultora Moody’s, que califica las cuentas de Misiones, al igual que otras provincias y la Argentina, destaca las potencialidades locales. Son extensas, pero se pueden resumir en cuatro: gasta poco en relación con sus ingresos, no toma deudas, recuperó superávit operativo y hace obras con recursos propios. Todo lo contrario a lo que se le achaca a la Nación.
En el promedio de los últimos siete años de la ejecución presupuestaria de Misiones se observa un superávit económico equivalente al 9,4 % de los ingresos corrientes. En 2017 obtuvo un resultado económico positivo equivalente a 2.570 millones de pesos. Los ingresos corrientes alcanzaron a los 45.076 millones, superiores a los gastos corrientes que ascendieron a 42.506 millones, permitiendo destinar el remanente a inversiones reales directas.
Esa inversión real en gasto de capital es mayor que en el promedio del país: Misiones de cada 100 pesos que gastó en 2016, 16 lo destinó a gasto de capital, cinco puntos porcentuales por encima de la media de las provincias. 
Y, por último, tiene un bajo nivel de ocupación estatal con respecto a la media nacional, lo que refleja una política de austeridad a los fines de no comprometer el normal desenvolvimiento de las finanzas públicas.
Sin embargo, la economía real sufre las consecuencias de las turbulencias nacionales. La construcción se frena por la falta de financiamiento y quienes tenían créditos casi cerrados, hoy dudan de firmar por el nivel de tasas, que además están atadas a la inflación.
La yerba mate es un ejemplo bien local para graficar el estado de situación. Usted se preguntará ¿qué relación tiene un tarefero o un colono con las inversiones en Lebacs y la “bicicleta financiera” que se armó a partir de la política del Central? ¿Qué culpa tiene un molino yerbatero de las especulaciones de los fondos de inversión extranjeros que vinieron a hacer el famoso carry trade (traer dólares, cambiarlos por pesos y ponerlos a trabajar en Lebacs o bonos)?
El sector yerbatero requiere de mucho capital para levantar la cosecha. Son 50 millones de pesos semanales. Es dinero para pagarle a las cuadrillas de tareferos cada viernes, más dinero para el flete de esa hoja verde hasta el secadero. También, claro está, el dinero para el productor y luego ese capital que queda inmovilizado por 12 o 14 meses con la yerba canchada estacionándose en los galpones. El sector yerbatero necesita capital y lo necesita por un tiempo.
¿Cómo se financia? Generalmente los secaderos o las industrias adelantan pagos para la cosecha o los productores descuentan cheques propios o de terceros en los bancos, en el mejor de los casos, o en financieras o directamente en “cuevas”.
Con las tasas de referencia del Banco Central encima del 40 por ciento, el financiamiento se hace casi imposible de afrontar. Para descontar cheques algunos bancos están cobrando tasas de 50 o 60 por ciento o aún más. Y algunas entidades como el Banco Nación suspendieron algunas de esas líneas.
En tanto, las financieras cobran más que los bancos y las “cuevas” más que las financieras.
A todo esto hay que agregarle el dinero que necesitan los molinos para comprar la materia prima y ponerla a estacionar en períodos que pueden superar los 12 meses.
Juntar 10 millones de kilos de yerba para un molino de los “top” tiene un costo de 250 millones de pesos aproximados. Si una industria pusiera el dinero en Lebac tendría un rendimiento de 100 millones de pesos al año y sin hacer nada.
Hasta antes del comienzo de la crisis cambiaria, según datos del BCRA, los principales molinos tenían una deuda con el sistema financiero de 2.200 millones de pesos. Un parte importante de esta deuda es a tasa variable, con lo cual, se incrementa con la suba que dispuso el Banco Central.

La yerba está en cada uno de los hogares argentinos, pero apenas presente en la mesa de decisiones del superministro Nicolás Dujovne. Solo Luis Miguel Etchevehere exhibe un mate en la mesa de los varones economistas.
Dujovne todavía no hizo ningún anuncio sobre el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional ni sobre las medidas que tomará para frenar el déficit fiscal. Solo trascendió que les pidió a sus colegas una mayor coordinación para el ajuste que se aplicará. Sin embargo, abrió un nuevo frente de batalla con la base de sustento electoral de Cambiemos: la patria sojera.
Deslizó la posibilidad de frenar la baja mensual de las retenciones a la soja y que podrían reimplantarse retenciones al maíz y el trigo y desató un cisma con el campo, simiente del Gobierno actual en los días de lock out patronal contra Cristina.
El paro sojero había sido la respuesta a las retenciones móviles que pretendió imponer aquel Gobierno. En cambio, desde 2015 se eliminaron y bajaron retenciones y se quitaron cada uno de los obstáculos para girar dólares al exterior. ¿Resultado? Los dólares se fueron y hoy escasean para pagar los compromisos de deuda y frenar corridas contra el peso. Por eso, someterse nuevamente al FMI es una salida elegante.
El “campo” ahora reclama una reunión urgente con Macri para que desmienta a su superministro.
El campo, claro, no el mismo en todo el país. La chacra misionera no tiene tanto poder de lobby. La deuda con el sector tabacalero asciende a 1.200 millones de pesos del Fondo Especial del Tabaco, lo que pone al borde de la parálisis a las obras sociales. Los productores de distintas asociaciones se unieron para elevar el reclamo a la Nación. No hay argumentos que expliquen la demora. La burocracia y hasta el desinterés parecen ser las respuestas.
Los diputados del bloque misionerista advierten que detrás de la demora se esconde la idea de dar de baja el FET. No es descabellada ni nueva. Ricardo López Murphy ya había querido manotear los recursos durante la fugaz alianza. Ahora figuraba -para 2022- en la reforma impositiva impulsada por Dujovne.

Fue quitada en el recinto por presión de los misioneros de la Renovación. “El FET no corre peligro”, defiende el radical Luis Pastori y promete que se pagará lo adeudado. Por las dudas, no pone fechas. La prometida reglamentación del artículo 10 de la ley Pymes dejó algunas enseñanzas.
“No estamos contentos con el atraso en la reglamentación”, justificó –nuevamente- Marcos Peña en el Congreso. Menos mal. Los misioneros tampoco, desde agosto de 2016. La mirada de la Nación siempre ha sido condescendiente con la demanda misionera y eso quedó en evidencia cuando el propio presidente Mauricio Macri admitió desconocer de qué se trataba el mentado artículo 10, que habían enarbolado en campaña los radicales Pastori y Alex Ziegler.
Ahora el argumento para estirar la demora es que las asimetrías menguaron por la brusca devaluación del peso argentino. En Paraguay, cuya economía está dolarizada, es más caro comprar lo que antes era baratija. Pero la teoría dista de la realidad. Es cierto que en los primeros días pos devaluación menguó el cruce a Encarnación, pero eso no se tradujo en un boom de compras en Posadas. Sucede que en la capital misionera los precios siguen siendo altos, acompañando la inflación y el potencial traslado a los precios de la suba del dólar. Del otro lado del Paraná, lentamente los precios tenderán a un nuevo equilibrio, explican los comerciantes. Es que estaban artificialmente altos por la fuerte demanda misionera. Tienen margen para bajar y volver a ser atractivos. La ventaja misionera, por estas horas es el precio del combustible –congelado aquí por lo menos hasta junio-.
En Paraguay está prácticamente igual que aquí, pero es en Brasil donde se revirtió la balanza. El presidente Michel Temer aplicó un tarifazo a los combustibles similar al de Macri en la Argentina y subió 14 por ciento el precio del combustible, lo que desató la furia de camioneros y transportistas. En 2015 los camioneros ya habían paralizado Brasil en una protesta contra Dilma por una suba de impuestos.
Ahora el litro de combustible está 4,98 Reales -34 pesos, tres pesos más caro que en Posadas-, por lo también se frenó el cruce para llenar el tanque en tierras brasileñas.
Sin embargo, los empresarios locales advierten que hay una inflación contenida en el congelamiento de los precios de las naftas en la Argentina, que podría dispararse en junio, cuando venza el plazo puesto por Juan José Aranguren. Algunos cálculos muestran la desmesura de los aumentos: el litro de nafta Premium podría irse a 38 pesos de acuerdo a lo que calculan los expendedores.
Un combustible caro, combinado con las altas tasas que “no volverán rápidamente al valor que tenían” antes de la corrida, según anticipó el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, se convierten en un coctel amargo para la economía real. Pero hoy la prioridad está puesta en “dar certidumbre a inversores y mercados”, como explicó el ministro de Finanzas, Luis Caputo.
En ese escenario se juega la política. La oposición advierte que el Gobierno necesita respaldos para sostener el timón, pero al mismo tiempo, exhibe una debilidad que no tenía hasta hace unos meses.
El peronismo, en todas sus variantes, comienza a moverse para recuperar terreno perdido porque ve que no es una quimera ganar en 2019.
En cambio, en Cambiemos mantienen la calma. Aseguran que las turbulencias son pasajeras y consecuencias de la pesada herencia.
En ese tablero, los gobernadores cobran dimensión. Son los garantes de la gobernabilidad y actores necesarios para construir nuevos liderazgos. Ya no habrá candidatos “del partido”, sino que serán productos del consenso, principalmente de la mesa chica de los gobernadores. La nueva visita de Juan Manuel Urtubey –en otra fiesta patria- tiene que ver con eso. El salteño busca atar respaldos para una eventual candidatura presidencial que surja del interior y con apoyos locales. Lo mismo hizo antes el cordobés Juan Schiaretti, a quien muchos quieren impulsar para el sillón de Rivadavia. El misionerismo, entendido como legado de Guacurarí, tiene muchos puntos en común con la historia de Salta, custodiada por el caudillo Miguel de Güemes.  Es una identidad y sentido de pertenencia del interior profundo que puede “exportarse” al resto del país.

“La única política económica que parece haber en el país es la monetaria”, cuestionó Urtubey al plantear la necesidad de una “alternativa superadora” por encima de un partido para “pensar en una Argentina federal”.
El apoyo de la Renovación es singular. No es un partido político con marcha o boinas, sino la conjunción de ambas con el condimento independiente. Ha dado muestras de gobernabilidad por encima de egoísmos, con la suma de cuadros de distintas extracciones para sacar como resultado algo distinto. Cualquier proyecto de gobernabilidad futura debe contar necesariamente con el respaldo misionerista. Pero no es tiempo de pensar en candidaturas, sino en aportar soluciones a la salida de la crisis nacional. Passalacqua, Urtubey y el vicegobernador Oscar Herrera Ahuad  pasaron la tarde del viernes hablando de eso.
Nadie de afuera nos manda, fue la semilla que nos dejó la Junta de Mayo”, señaló el gobernador Hugo Passalacqua.

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¿Y si Macri copia a Misiones? Moody´s sacó un informe y destacó que hizo los “deberes” porque ahorra más, tiene superávit y no se endeuda

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¿Y si en medio de esta crisis el presidente Mauricio Macri decidiera imitar a la provincia de Misiones?
¿Qué pasaría si la Nación no toma deuda, excede las metas fiscales, baja gastos, sube ingresos, tiene apenas el 5% de su pasivo en dólares, troca el déficit en superávit? Todo esto ilustra la situación fiscal actual de Misiones.
La calificadora internacional Moody’s acaba de emitir el viernes un informe sobre las cuentas públicas de la provincia donde -una vez más- vuelve a destacar varias fortalezas de la administración, empezando por la vuelta al superávit corriente y los ahorros que el gobierno provincial logró al haber bajado los gastos ,al mismo tiempo que aumentó los ingresos.
Moody’s emitió un nuevo reporte sobre la provincia en plena crisis cambiaria y financiera y ratificó la calificación de la deuda de la provincia con la nota “B2” en escala global y el sesgo de “estable”, que significa que no prevé cambios ni para mejor, ni para peor en la próxima revisión.
La buena nota tiene relevancia porque llega en un momento caliente para las finanzas públicas de la Nación y de varias provincias. El mercado financiero mira con desconfianza a una Argentina que debió acudir de apuro al FMI y subir fuerte las tasas de interés para evitar una fuga de capitales y una disparada mayor del dólar.
Los inversores le piden a la Argentina que deje de gastar más de lo que le ingresa. Economis accedió al informe de Moodys y realizó un análisis del reporte. Se podría concluir que si el Gobierno Nacional tuviera más o menos los mismos parámetros de ingresos, gastos y deuda que Misiones, seguramente estaría liberado de tener que ir a pedir ayuda a Washington. Veamos.
Moody’s es una de las tres calificadoras más importantes del mundo (las otras dos son Standard and Poor’s y Fitch) y monitorea las cuentas de media docena de provincias y de la Nación, dos o tres veces al año, y emite reportes destinados a que los acreedores tengan una opinión independiente sobre la capacidad de repago de cada emisor de deuda. Misiones es auditada por Moody’s por los bonos senior y junior que emitió  hace dos años -para canjear deuda y estirar vencimientos- y están en poder del Fondo de Garantía de la Anses.
El reporte fue elaborado por el economista Alejandro Pavlov de la oficina de Buenos Aires de Moody´s, quien estuvo hace dos semanas en Posadas para entrevistarse con el ministro de Hacienda, Adolfo Safrán, y otros funcionarios y recabar mayor información para evaluar la situación fiscal (de la misma manera que hacen las misiones del FMI).
¿Qué dice Moody’s sobre Misiones?
-La provincia ahorra más. Gasta menos y subió sus ingresos
-No toma deuda ni parece cercano que vaya a tomar deuda
-Casi siempre tiene superávit operativo. En 2016 incurrió en déficit pero en 2017 inmediatamente corrigió y volvió al superávit.
-Achicó el déficit financiero. El que se computa después del pago de los interses de la deuda.
-El stock de deuda es en pesos. Casi no deben en moneda dura (apenas 5% en dólares).
-Hace obras de infraestructura y las financia con dinero propio
-La provincia depende menos que otras de las transferencias por Coparticipación Nacional.
A continuación, elaboramos algunos de los puntos destacados por la calificadora.
Del rojo fiscal, otra vez al azul
-La provincia ahorra más, ya que bajó sus gastos al mismo tiempo que aumentó los ingresos. Y cambió el déficit corriente en el que incurrió en 2016, año de la recesión y la salida del cepo, por la vuelta al superávit corriente en 2017. Esto significa que en sus gastos operativos (antes de pagar deuda) Misiones tiene un excedente.
“Durante el 2016, Misiones reportó un déficit corriente, contrarrestando la tendencia histórica de resultados corrientes superavitarios.   Más recientemente, durante el cuarto trimestre acumulado del ejercicio 2017, la provincia de Misiones reportó un superávit corriente de ARS 2,570 millones –un 5.7% medido sobre los ingresos corrientes”, señala el reporte.
“El mayor crecimiento de ciertos ingresos corrientes (los recursos de origen nacional en un 35%) frente a los principales egresos (gasto de personal en apenas un 21%) motiva esta mejora en el superávit corriente”, explica el informe.
-Misiones no depende tanto de la Coparticipación Federal de Impuestos como otras provincias. Esto es así porque al ser “castigada” en el reparto por la Copa (Formosa tiene la mitad de habitantes y recibe más que Misiones), la provincia además se vio obligada a generar una buena recaudación propia con la DGR.
“En otro orden de cosas, la provincia de Misiones no depende de las transferencias federales tanto como sus comparables al mismo nivel de calificación. Los ingresos por transferencias federales promediaron el 57% de los ingresos corrientes durante los últimos cinco ejercicios (2012-2016), un nivel comparativamente inferior al de otras provincias en su mismo nivel de calificación”, dice Moody’s.
 
-Misiones no toma deuda por ahora
-Achicó la deuda existente y casi no debe en dólares
“En 2017 la deuda se había incrementado un 22% con respecto a fines de 2016, superando levemente los ARS 6.802 millones (Nota de la Redacción: es menos que la inflación). La proporción de deuda en moneda extranjera se mantenía en niveles similares a los de 2016, representando un muy bajo nivel del 5%”, dice Moody’s.
-Achicó el déficit financiero
El déficit financiero se computa tras los pagos de servicios del stock de deuda “vieja” que tiene Misiones. Moodys destaca que este déficit cayó.
“Tras computar los ingresos y egresos de capital, dicho superávit se convierte en un déficit equivalente al 7.7% de los ingresos totales o unos ARS 3,733 millones (mejorando también frente al 12.8% de déficit al cierre de 2016)”, señala el reporte.
-Moody´s le cree a las proyecciones del Presupuesto oficial de Misiones
-La calificadora presenta las proyecciones del presupuesto como muy realistas y dice que se basa en eso para sus propias proyecciones.
“El presupuesto provincial aprobado de ingresos y gastos para el ejercicio 2018 proyecta un satisfactorio superávit corriente por ARS7.752 millones, equivalentes a casi un 15% de los ingresos corrientes pero un déficit financiero total representando un 2.3% de los ingresos totales. Con base en ello, Moody’s espera para el ejercicio en curso un desempeño operativo en línea con el observado para esta provincia en algunos de los ejercicios recientes, es decir un bajo superávit corriente seguido por un menor déficit financiero total”, señala Moody´s.

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