Moody’s

Caputo descartó una nueva baja de retenciones en la Rural y condicionó futuros recortes al superávit fiscal

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En la antesala del acto inaugural de la Exposición Rural de Palermo, el ministro de Economía, Luis Caputo, llevó un mensaje de cautela al sector agropecuario. Durante su visita al predio y tras compartir un almuerzo con las autoridades de la Sociedad Rural Argentina (SRA), descartó que el presidente Javier Milei anuncie una nueva reducción de las retenciones el próximo domingo y dejó en claro que cualquier modificación futura estará supeditada a la consolidación del superávit fiscal.

Las declaraciones del titular del Palacio de Hacienda buscaron moderar las expectativas que se habían instalado en torno al tradicional discurso presidencial en la Rural, escenario históricamente elegido para comunicar definiciones vinculadas a la política agropecuaria. “Los anuncios ya se hicieron en su momento, así que no hay que esperar ningún anuncio en particular. En la medida que el superávit económico dé más margen, podremos seguir bajando”, afirmó.

El mensaje confirma que la estrategia económica del Gobierno continúa priorizando el equilibrio de las cuentas públicas como condición para avanzar con una reducción gradual de la presión tributaria. En ese esquema, las retenciones dejan de aparecer como una herramienta de corto plazo y pasan a depender de la evolución de los ingresos fiscales y del sostenimiento del programa económico.

La última modificación del esquema de Derechos de Exportación (DEX) fue anunciada por Javier Milei durante su exposición en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Allí se definió un cronograma de reducción progresiva para distintos complejos productivos, que comenzará a implementarse desde 2027 y se extenderá durante dos años.

Según ese cronograma, el trigo y la cebada reducirán sus retenciones del 7,5% al 5,5%, mientras que la soja iniciará un descenso gradual desde el 24% hasta el 15% hacia 2028. En el caso del maíz y el sorgo, la baja será escalonada mediante reducciones trimestrales hasta alcanzar el 5,5%, mientras que el girasol también seguirá un esquema progresivo que concluirá con una alícuota del 3%.

Para el sector agropecuario, la definición implica que no habrá modificaciones inmediatas en un contexto donde los productores continúan reclamando una menor carga impositiva para mejorar la competitividad y acelerar las inversiones. Sin embargo, el Gobierno mantiene el compromiso de avanzar con una reducción gradual, siempre que las condiciones macroeconómicas lo permitan.

Caputo también aprovechó su visita para destacar la evolución de la economía y poner en valor la mejora de la calificación crediticia otorgada recientemente por Moody’s, que se suma a las revisiones positivas realizadas previamente por Fitch Ratings y Standard & Poor’s.

Según el ministro, esas decisiones reflejan un cambio estructural en la economía argentina y fortalecen la percepción internacional sobre el rumbo del programa económico. “Muestran que hay un cambio estructural en el país y eso es lo que están viendo todos”, sostuvo.

En esa línea, afirmó que la actividad económica mantiene una trayectoria de crecimiento sostenido cuando se elimina el efecto de la estacionalidad. “Cuando le sacamos la estacionalidad y nos concentramos en la tendencia ciclo, la economía está creciendo desde hace 26 meses consecutivos, cosa que no pasaba hace más de 15 años. Todos los motivos para estar optimistas”, concluyó.

Desde una perspectiva económica, la postura oficial refleja una estrategia de gradualismo fiscal. El Gobierno busca sostener la confianza de los mercados y preservar el superávit como principal ancla macroeconómica, aun cuando ello implique postergar demandas de sectores estratégicos como el agro. La señal hacia el campo es que las futuras rebajas tributarias continúan siendo parte del horizonte oficial, pero su ejecución dependerá de la capacidad del Estado para mantener el equilibrio fiscal sin comprometer la estabilidad alcanzada.

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Pese a los anuncios, el clima inversor es amarrate: el RIGI es sólo el 1,5% del PBI

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El Gobierno de Javier Milei acumula anuncios de inversiones, mejoras en la calificación de la deuda soberana y un renovado discurso de confianza en el rumbo económico. Sin embargo, detrás de las señales positivas persiste una realidad más compleja: el flujo efectivo de inversiones continúa siendo reducido y los analistas advierten que el sector privado aún espera señales de mayor estabilidad antes de comprometer capitales de largo plazo.

Uno de los indicadores que mejor refleja esa brecha es el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). De acuerdo con estimaciones privadas, de los casi 124.000 millones de dólares en proyectos anunciados, apenas unos 7.881 millones se desembolsarían efectivamente durante los próximos dos años. Esa cifra representa apenas el 7,2% del total previsto y equivale aproximadamente al 1,5% del Producto Bruto Interno (PBI).

Un clima de negocios que todavía no aparece

Para el economista Orlando Ferreres, la principal limitación no pasa por la existencia del RIGI, sino por el contexto general.

Según su análisis, Argentina aún no ofrece un ambiente de inversión comparable con el de otras economías de la región, ya que las empresas prefieren esperar definiciones políticas antes de comprometer grandes desembolsos. El interrogante central continúa siendo qué ocurrirá con el rumbo económico después de 2027.

En la misma línea, el exsecretario de Finanzas Daniel Marx sostiene que la pregunta más frecuente entre los inversores internacionales es si esta vez las reformas tendrán continuidad más allá del actual gobierno. Esa incertidumbre, coinciden distintos especialistas, sigue siendo uno de los principales frenos para el ingreso de inversiones productivas.

Mejora financiera, pero con poco impacto en la economía real

El optimismo oficial se apoya también en la recuperación de la percepción financiera del país. Esta semana, la calificadora Moody’s elevó la nota de la deuda argentina y dejó una perspectiva positiva, alineándose con las evaluaciones de las otras grandes agencias internacionales.

Para el Gobierno, esta mejora constituye una señal de confianza que debería facilitar el acceso al financiamiento y reducir el riesgo país. Sin embargo, los economistas distinguen entre la recuperación del mercado financiero y la inversión en la economía real. Una menor prima de riesgo ayuda a estabilizar el escenario macroeconómico, pero no garantiza por sí sola nuevas fábricas, plantas industriales o generación de empleo.

Pocas inversiones y muy concentradas

Otro de los rasgos que muestran los datos del RIGI es la fuerte concentración sectorial y geográfica.

La mayor parte de los proyectos aprobados corresponde a hidrocarburos, minería e infraestructura energética, principalmente en Río Negro y Neuquén. Tres emprendimientos explican alrededor del 60% de las inversiones previstas para los próximos dos años, una característica que reduce el efecto multiplicador sobre el resto de la economía.

En consecuencia, mientras algunos sectores estratégicos muestran una expansión significativa, buena parte de la industria continúa operando con bajos niveles de utilización de su capacidad instalada y el crecimiento económico se distribuye de manera muy desigual.

El desafío del Gobierno

La administración Milei apuesta a profundizar la desregulación, reducir aún más el riesgo país y consolidar el equilibrio macroeconómico para atraer inversiones de mayor volumen.

No obstante, el principal desafío parece ser transformar las mejoras financieras en decisiones concretas del sector privado. Mientras persista la incertidumbre sobre la continuidad del programa económico y se mantengan elevadas las tasas de interés, gran parte del capital seguirá optando por esperar antes que asumir riesgos en proyectos productivos de largo plazo.

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Moody’s eleva la nota argentina a “B3” y empuja al Riesgo País a 410 puntos

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Por Damián Vlassich, Team Leader de Estrategias de Inversión en IOL. En Nueva York, los principales índices operaron con movimientos acotados y sesgo mixto, en una rueda de cautela previa a los balances claves de Google y Tesla, mientras las tensiones en Oriente Medio llevaron al petróleo Brent a testear los USD 95 por barril.

En el mercado local, la plaza financiera celebró una gran noticia institucional: la agencia Moody’s se sumó a Fitch y S&P al elevar la calificación crediticia soberana de Argentina de Caa1 a B3 con perspectiva positiva. El anuncio provocó que el Riesgo País se comprimiera hasta los 410 puntos básicos, al tiempo que las acciones y los ADRs bancarios treparon cerca de un 5%.

Wall Street: Cautela ante los balances tech mientras Trump amenaza con bombardear infraestructura en Irán 

Las bolsas norteamericanas operaron en márgenes estrechos, con los inversores evitando grandes apuestas a la espera de la publicación de los estados contables de las Megacaps. El índice S&P 500 retrocedió un 0,13% y el industrial Dow Jones cayó un 0,03%. Por su parte, el tecnológico NASDAQ Composite cedió un 0,51%.

Expectativa por balances de Google y Tesla: El foco del mercado estuvo puesto en la guía de capex que presentará la matriz de Google para 2026-2027 (estimada por BofA entre USD 190.000 y 200.000 millones) y en los avances en robótica de Tesla (TSLA), la firma de Elon Musk (-1,24%).

Geopolítica y costo de guerra: La tensión bélica en el Golfo sumó su undécimo día de ofensivas directas. Donald Trump advirtió que por cada buque atacado en el Estrecho de Ormuz, EE. UU. “destruirá una puente o planta eléctrica en Irán”, lo que llevó al parlamento iraní a amenazar con paralizar por completo las exportaciones regionales. En paralelo, el Secretario de Defensa, Pete Hegseth, informó al Congreso que el costo acumulado de la guerra con Irán ya trepó a USD 37.500 millones.

El petróleo Brent supera los USD 94 mientras las reservas de EE. UU. se encuentran en mínimos de 1983 

El mercado internacional de energía profundizó su rally alcista, impulsado por el deterioro logístico en el Golfo Pérsico y por datos de inventarios críticos en Estados Unidos.

Frente abierto en el Estrecho de Bab el-Mandeb: Los riesgos de suministro se multiplicaron luego de que los rebeldes Hutíes en Yemen iniciaran desvíos forzosos de tanqueros cargados con petróleo saudí hacia la ruta del Canal de Suez, desplomando el tráfico en Ormuz un 31% según datos de Kpler.

Inventarios estratégicos raspando el fondo: Si bien la EIA reportó un aumento comercial de 2 millones de barriles, la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR) de EE. UU. cayó a 311,4 millones de barriles, su nivel más bajo desde marzo de 1983, mientras que el hub de Cushing quedó al límite de su capacidad operativa. Ante este panorama, el barril de Brent saltó un 3,41% cotizando en USD 94,11 (tras tocar un pico intradiario de USD 95), mientras que el WTI de Texas trepó a USD 87,14 (+2,87%).

Mercado Local: El Riesgo País cae a 410 puntos tras el upgrade de Moody’s y los ADRs suben hasta 5% 

La plaza financiera argentina convalidó un impulso alcista gracias al respaldo internacional otorgado por la agencia de calificación de riesgo crediticio.

Moody’s eleva la nota a B3: La calificadora mejoró la nota soberana de Caa1 a B3 con perspectiva positiva, alineándose a las decisiones previas de S&P y Fitch. Desde la agencia destacaron “el proceso de ajuste macroeconómico que se está asentando en la economía y la mayor probabilidad de cumplimiento de compromisos externos”. La noticia permitió que el Riesgo País elaborado por el JPMorgan cayera un 2,6% hasta los 410 puntos básicos.

Renta variable: El optimismo se trasladó de lleno a la renta variable: el índice S&P Merval trepó un 2,9% en pesos hasta las 3.375.329 unidades. Las subas estuvieron comandadas por el sector bancario, tanto en la plaza doméstica como en Wall Street, donde los ADRs de Banco Macro (+4,7%) y Grupo Supervielle (+4,9%) encabezaron las ganancias. 

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Shock de oferta de divisas y ortodoxia preelectoral: Daza prometió una “avalancha de dólares”

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La exposición de José Luis Daza en el evento “Inside Argentina” marcó una hoja de ruta disruptiva para el ciclo 2026-2027: el fin del ciclo de reactivación por estímulo fiscal. Al desestimar medidas de expansión monetaria para el año electoral, el Palacio de Hacienda envía una señal de anclaje de expectativas que busca consolidar el superávit financiero como política de Estado. La promesa de una “avalancha de dólares” —sustentada en proyectos del RIGI por u$s97.401 millones— plantea un escenario de abundancia de divisas que, paradójicamente, representa un desafío de productividad para las economías regionales.

Disciplina fiscal vs. Competitividad cambiaria

Para Misiones, la ratificación de la “disciplina de hierro” fiscal implica que no habrá alivios tributarios discrecionales ni obra pública nacional para dinamizar el consumo interno antes de las elecciones. La reactivación dependerá exclusivamente de la desregulación y la inversión privada.

Riesgo de atraso cambiario: Una sobreoferta de divisas por minería y energía (sectores beneficiarios del RIGI) podría apreciar el peso, encareciendo los costos en dólares de la yerba mate y la madera, sectores que ya operan con márgenes estrechos frente a la competencia de Brasil y Paraguay.

Asimetrías Fronterizas: Sin estímulos artificiales, el comercio misionero queda expuesto a las diferencias de precios con Encarnación y Foz de Iguazú. La competitividad no vendrá por la vía monetaria, sino por la eficiencia logística y la reducción de costos transaccionales derivados de la desregulación laboral mencionada por Daza.

Ejecución financiera y variables clave

El esquema presentado por Economía destaca indicadores que impactan directamente en la disponibilidad de crédito local:

Vencimientos 2027: El programa financiero ya se encuentra “cerrado”, lo que disminuye el riesgo de default y debería presionar a la baja las tasas de interés corporativas para el sector industrial.

Acumulación de Reservas: La compra de más de u$s7.000 millones en el primer cuatrimestre fortalece el balance del BCRA, otorgando previsibilidad a las empresas que dependen de insumos importados para la cadena forestal.

Depósitos en dólares: En máximos históricos, funcionan como un colchón de liquidez que podría volcarse al financiamiento de proyectos de infraestructura si el riesgo país continúa su senda bajista.

La mirada en la economía real

Mientras Daza proyecta un potencial exportador de u$s40.491 millones, las cámaras empresariales del NEA mantienen una cautela estratégica. La preocupación central es el timing: la desregulación y las reformas estructurales suelen tener efectos de maduración lenta, mientras que la falta de estímulo fiscal impacta de forma inmediata en el consumo minorista.

“El mensaje es claro: la Argentina cambió de régimen. La volatilidad ha caído y eso debe traducirse en un riesgo país más bajo para que el sector privado pueda sustituir al gasto público como motor del crecimiento”, subrayó Daza ante el auditorio de Moody’s.

Lo que el inversor debe monitorear

A mediano plazo, el foco debe estar en la velocidad de aprobación de los proyectos del RIGI. Si el flujo de divisas se materializa antes de que las economías regionales logren ganancias de eficiencia, el sector exportador misionero podría enfrentar un escenario de “enfermedad holandesa”, donde la abundancia de dólares energéticos castigue la rentabilidad de las manufacturas de origen agroindustrial. La clave será observar si la baja del riesgo país es lo suficientemente veloz para abaratar el capital antes de que el tipo de cambio real erosione los márgenes de exportación.

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En medio de las turbulencias nacionales, Misiones mejoró su calificación crediticia

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En un contexto nacional de fuerte incertidumbre económica, con inflación elevada, caída de la actividad y tensiones financieras, Misiones recibió una señal positiva desde el ámbito financiero: la calificadora Moody’s Argentina modificó de negativa a estable la perspectiva de sus calificaciones crediticias, manteniéndolas en BB+.ar. “Los resultados de 2024 han superado las expectativas originales“, remarca el análisis.

La agencia argumentó que la mejora se debe al buen desempeño fiscal de la provincia durante 2024, que superó las expectativas, en gran parte por una contención del gasto corriente y una reducción de la inversión de capital. “Los componentes relevantes del gasto corriente evolucionaron por debajo de la inflación”, señala el informe.

Además, se destaca que Misiones mantiene un bajo nivel de endeudamiento y una reducida proporción de deuda en moneda extranjera, lo que la protege frente a los vaivenes del tipo de cambio, un factor clave en la actualidad argentina.

No obstante, la agencia advierte que la provincia continúa mostrando una alta dependencia de los recursos nacionales y una base de ingresos propios “relativamente débil”, características comunes a muchas jurisdicciones del país. A futuro, se espera que la recuperación económica y la desaceleración de la inflación ayuden a mejorar los ingresos fiscales reales.

Según Moody’s, una mejora futura en la calificación requerirá un aumento sostenido de la participación de los ingresos propios sobre el total de recursos. En cambio, un deterioro fiscal o un crecimiento significativo de la deuda podrían provocar una baja.

“La acción de calificación refleja que no se esperan cambios significativos en los fundamentos crediticios de la provincia en el corto y mediano plazo”, concluyó la calificadora.

📌 Claves del informe de Moody’s sobre Misiones

FORTALEZASDEBILIDADES
✔️ Márgenes operativos sólidos❌ Alta dependencia de transferencias nacionales
✔️ Baja carga de deuda❌ Débil entorno operativo general del país
✔️ Escasa exposición al riesgo cambiario

Factores que pueden mejorar la nota:

  • Aumento sostenido de ingresos propios.

Factores que pueden deteriorarla:

  • Deterioro fiscal mayor al previsto.
  • Crecimiento abrupto del endeudamiento.
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